lunes, 2 de febrero de 2015

¿Y cuando pare el tic-tac, qué?

El movimiento que está provocando Podemos es ineludible, aunque algunos interesados no lo quieran ver. Está cambiando las relaciones de fuerza entre los partidos políticos, lo que me parece, en principio, positivo, más aún teniendo en cuenta que estamos atravesando este desierto de mayoría absoluta, que se está haciendo interminable. Parece que lo que se avecina pretende ser, más que un simple cambio, algo así como una segunda transición. En la primera se pusieron las bases de un régimen parlamentario enfocado a estabilizar la situación y garantizar la alternancia bipartidista. Se dejó a los partidos minoritarios y nacionalistas la noble misión de comparsa con derecho a pataleo y, cuando se les necesitaba para alcanzar mayorías, se les concedía el grado de bisagra o alguna migaja de beneficio local. Vistos los resultados a día de hoy, está claro que ese juego electoral no da más de sí: corrupción, clientelismo, alejamiento de la ciudadanía, mayorías absolutas... Cuando concluya este último periodo de absolutismo partidista nos vamos a encontrar, con la disculpa innegable de la crisis, con todos los derechos ciudadanos patas arriba: los trabajadores indefensos, el precariado instituido, los recursos sociales eliminados, la enseñanza devaluada, la universidad para los ricos, el paro y el hambre en aumento, la fractura social, la sanidad reducida, la cultura arruinada y ninguneada... Y encima sale un señor dándonos las gracias: será por lo bien que les ha venido nuestro aguante, para campar a sus anchas y engordar a los suyos.

Ante este panorama cobra todo el sentido la manifestación del 31E y otras mil más del mismo pelo. La chispa saltó con la indignación del 15M y creo que ha sido positivo que alguien haya alentado el rescoldo de aquella movida hasta que haya cuajado en Podemos. Hasta aquí todo bien, pero nos queda por definir en qué va a consistir la segunda transición propuesta y cuáles van a ser las mejoras constitucionales imprescindibles, como la ley electoral por ejemplo. Podemos ya ha conseguido lo que en su día propuse como un primer objetivo: poner nerviosos y desestabilizar a los dos partidos egemónicos y dar alas a los minoritarios, para cambiar el panorama y tener posibilidades de hacer cambios sin contar con los de siempre. Pero luego queda la incógnita de cómo vertebrar lo que se quiere hacer o qué parte de lo que se quiere hacer se va a poder hacer o van a permitir hacer. A ver quién echa para atrás todos los privilegios que el PP ha dado a los suyos, léase empresarios, bancos, privatizaciones, pelotazos... Y luego llegarán los mercados, las políticas europeas... Estoy de acuerdo que lo importante es hacer política por encima de los intereses economicistas de la usura internacional. También creo que se pueden ir ganando batallas en este pulso, pero eso va a exigir más sacrificios y, lógicamente, se les pedirán a los que ya han tenido que sufrir el azote de la austeridad. Alguien deberá explicar muy bien a la "gente" que esos sacrificios o dificultades insoslayables están orientados a sacarles del hoyo y no, como los anteriores, a chuparles la sangre.

Digo esto, porque algunos quieren enterrar sin más la transición del 78, como si tuviera la culpa de las tropelías y de lo que se han beneficiado las siguientes generaciones de apoltronados. Antes de darla por superada convendría recordar cómo lo pasó el pueblo llano con la crisis económica que se desató, el paro que se disparó, los desajustes institucionales... Tampoco conviene olvidar muchas frases de las que se oían en los tajos, en los bares o en las tertulias: para esto queremos la democracia, con Franco no pasaba esto, antes vivíamos más tranquilos... y consideraciones de ese pelo. Yo, al menos, no solo las escuché sino que tuve discusiones incluso a voz en grito con compañeros de trabajo.
Resulta muy bonito recordar el espíritu de los pactos de la Moncloa pero hasta que se llegó ahí tuvo que pasar de todo. Pero, por encima de todo, la gente que participa o que apoya todo este movimiento debe tener en cuenta aquello de "contra Franco estábamos todos unidos". Ahora es contra la casta y en eso estamos de acuerdo, pero si se llega a conseguir ese cambio, espero que no se monte un guirigay similar al que se produjo entonces. Conviene tener en cuenta la historia y tomar nota para saber lo que nos depara el futuro antes de enterrarla, porque la historia nunca muere y a veces se presenta sin avisar aunque sea con otra vestimenta.

miércoles, 21 de enero de 2015

Habla con ellos

Cada día me llama más la atención el observar a madres, preferentemente jóvenes, ir hablando o escribiendo con el móvil mientras acompañan a sus pequeños. Algunos de estos se suelen poner pesados para que les hagan caso, pero me estoy encontrando con que los más lo tienen asumido: van con cara de despiste o con su juguetito de turno. Puede que el primer problema que salte a la vista ante esta insana costumbre sea el de la seguridad. Lógicamente, por muy poco movida que sea la criatura, en un segundo puede armar una buena y para cuando la madre o el padre quieran reaccionar va a ser imposible llegar a tiempo. Todos sabemos de sobra que esos aparatitos son capaces de absorber toda nuestra capacidad de atención sin darnos cuenta. Pero aunque esto sea importante, no llega a ser, ni por asomo, la consecuencia más grave de ir colgado de los diversos terminales de bolsillo cuando se está con los hijos. Se está jugando con la educación y el desarrollo de los menores ¿Exagerado?

No hace falta ser un doctor hoy en día para saber que la educación parte de la familia y que los hijos aprenden y se van educando no por lo que les decimos que deben hacer o evitar, sino por lo que ven en los progenitores y en los familiares más cercanos. Si el pequeño siente que su madre o padre no le presta la más mínima atención cuando va pendiente del móvil o se enfada si él consigue distraerle, aprenderá que ese aparato es más importante que él y que,por tanto, él querrá otro igual para hacer lo mismo que sus mayores. Puede incluso que el papanatismo del que hacen gala -aunque sea inconscientemente- muchos allegados de la criatura se feliciten por ello, porque fíjate que listos salen los niños ahora o qué inteligente nos está saliendo la pequeña... Es posible que cueste darse cuenta, tal como están las cosas hoy con esos inventos, de que dicha costumbre acaba siendo una interferencia grave en la comunicación con los hijos. 

María, que es profesora de infantil, se queja continuamente en los principios de curso de que está aumentando alarmantemente el número de niños que no hablan o que les cuesta hablar, que apenas entienden lo que les dices y que ni hacen caso cuando se les llama. Lógicamente, a esos peques les va a costar más comenzar a hablar y resulta que algo tan importante a su edad, que tiene que aprehenderse en el entorno familiar, lo tiene que acabar haciendo la escuela -una más. A los niños se les dice cosas, se les da órdenes, se les camela con regalos para que dejen en paz a los mayores, se les intenta engañar con falsas promesas o se les mete miedo... Pero no se habla con ellos o se habla muy poco. Son pocas las familias que dedican tiempo a contar lo que pasa a los pequeños, con la disculpa de que como son tan pequeños no se enteran, o ya tendrá tiempo luego de preocuparse. Craso error. Es en esas edades tempranas cuando los peques despiertan su curiosidad por todo, se convierten en esponjas que absorben toda la información que les rodea -aunque no nos demos cuenta- y desarrollan las conexiones neuronales. Con el tiempo, cuando surjan los conflictos no se sabrán e, igual, ni se podrán resolver porque no se aprendió a hablar a su tiempo.

Así las cosas, el diálogo con ellos -o sea, hablar, escuchar, preguntar, contestar a todo- se convierte en una herramienta clave e imprescindible. En primer lugar para asegurar una relación óptima con los hijos y es en esta etapa cuando se adquiere. En segundo lugar, para el desarrollo del lenguaje y para estimular la capacidad de aprendizaje. Y finalmente, porque garantiza al pequeño la seguridad necesaria para un desarrollo armónico de su personalidad y se convierte así en el mejor hilo transmisor de la educación.En el sistema de vida de la sociedad actual es fácil decirse que uno no está para perder el tiempo en nimiedades y no se da cuenta de lo que se va a perder, tanto él como sus hijos, por no aprovechar la pérdida de tiempo más productiva que se va a encontrar a lo largo de su vida. Ahora es cuando no se puede desperdiciar ningún momento de la rutina diaria, ni ningún asunto extra para hablar, explicar, escuchar...les va la vida en ello. Después será nunca. 

jueves, 15 de enero de 2015

Seres de paja

Hace poco estuve charlando con unos amigos de los que no había tenido noticias desde hacía tiempo. Ante las preguntas de rigor referentes a los hijos lo primero que dijeron fue que estaban más que preocupados por una de sus nietas. La chica está en primero de ESO y ya había sacado un carro de suspensos en la primera evaluación. Además tiene un problema de sobrepeso del que no le están cuidando sus padres. A todo esto se acababan de enterar de que su nuera le había comprado a la nieta una entrada VIP para la actuación del cantante Abraham Mateo. Me explicaron que este tipo de entradas permiten estar cerca del cantante y le garantizan que puede saludarle personalmente, sacarse foto con él o darle un beso. Lógicamente cuestan un pastón, pero como la niña está ilusionadísma se la han comprado y ya está, que sea feliz. Sin embargo, como es de imaginar, el problema principal no es el dinero, sino como está afectando esto a la nieta. Al parecer anda exhibiendo su conquista como lo más importante que le va a pasar en la vida y, lo que es peor, esto le está haciendo vivir en las nubes por si estuviera ya poco centrada. Lo van a tener claro sus padres si esperan que con este regalito va a mejorar sus notas o va a superar mejor sus problemas personales.

Se preguntaban que quién era ese tal Abraham Mateo. Pues un chico mono diseñado en marketing para encandilar a un sector determinado de población, en este caso a las preadolescentes. Parece que más que cantar hace de figurín y pone posturitas El fenómeno de las fans es muy antiguo, solo que últimamente las técnicas han avanzado y llegan con mucha más fuerza, sin contar con que los y las adolescentes cuentan hoy en día con mucha capacidad de presión en las familias para salirse con la suya, sobre todo en aquellas en las que los padres no se han tomado la molestia de poner límites y de educar con criterios y valores -"ya está bien, cómprale esa puñetera entrada y que nos deje en paz de una vez". 

Se sigue y se seguirá jugando con vidas cuando el objetivo lo marca el mercado. Este chico puede que ahora se considere a sí mismo una estrella en el firmamento de la fama, pero es fácil que no llegue ni a estrella fugaz, como tantos otros que han acabado con su vida destrozada, una vez que les apagaron los focos del escenario para siempre. A sus promotores les va a importar un pimiento su suerte en la vida, es uno de tantos seres de paja que se deshacen con el viento. De la misma manera, a este mercado le importa la venta del producto, sin que se tenga en cuenta la influencia negativa que estos fenómenos ejercen en el desarrollo personal de los y las menores, sobre todo en aquellos que tienen personalidades más débiles o arrastran problemas de comportamiento. A estos efectos negativos los adultos les dan menos importancia o se permiten y, en casos, se fomentan sin más. De este modo se tiene menos preocupación por evitarlos, porque no son tan llamativos como otro tipo de adicciones e, incluso, se airean y se aplauden desde los medios de comunicación.

domingo, 11 de enero de 2015

Otros reality destroza vidas.

Tengo la impresión de que en aras del éxito o la notoriedad pública se pasan y extralimitan todas las rayas rojas, desde las de la intimidad personal hasta las de la moral más elemental. Considero que los reality, que juegan con la vida y con la imagen de los menores, son unas aberraciones de lesa humanidad. Divertirse viendo a niños haciendo de adultos tiene más gancho que otros porque la carne del morbo es más fresca, pero no se miden las consecuencias que tienen en los participantes. Es muy fácil hacer entrevistas a los ganadores y presentarlos como triunfadores, pero nadie se va a preguntar qué va a ser de ellos 10 años después, ni cómo van a vivir su adolescencia... porque el éxito también es tan difícil de digerir como el fracaso. Nadie ha explicado cómo son las vidas de los que han participado y han sido eliminados o han hecho el ridículo por algún fallo. En el escenario es muy fácil revestirlo con palabras bonitas y golpecitos en la espalda, pero tampoco les importa a los organizadores qué les va a pasar cuando se apaguen las luces y vuelvan a su medio natural, cómo les van a tratar sus condiscípulos o su cuadrilla o su familia o qué van a hacer el resto de su vida con ese sambenito a cuestas.

Hay diversos programas de este pelo, pero hay uno que me parece que sobrepasa todos los límites de la dignidad humana. Hacer que unos niños y niñas se metan a elaborar platos de alta cocina, cuando se ha estado pidiendo que se mantengan los comedores escolares abiertos durante las vacaciones, me parece fuera de lugar e insultante, pero el éxito de pantalla está sobre toda moralidad o dignidad. Se somete a estos menores a una esquizofrenia que después no se podrá controlar por dónde va a estallar: por una parte se les propone una serie de pruebas y se le somete a una presión que por sus condiciones, más allá de los conocimientos, les exigen dar respuesta de adultos, se les considera adultos, pero en realidad son niños. Se les está robando la infancia y eso, por muy interesante y positivo para los niños que nos lo presenten, será como si al edificio de la vida de cada persona le estuviéramos destrozando los cimientos, porque eso viene a ser la infancia. Una niña rompe a llorar, pierde el control porque no le da tiempo a terminar su plato o lo que sea. Pobrecita, no ha podido... y ya está. Nadie se pregunta si el tiempo que le han dado es el adecuado, o si tiene la madurez suficiente para resistir un ambiente de tensión ni cómo le va a quedar el autoconcepto.

Y no todo acaba ahí, en el fondo estos programas se sustentan en la competitividad más despiadada. Estamos planteando al resto de los menores que lo siguen que lo importante es ser el primero y utilizar los recursos que haga falta, pisando o utilizando a los demás según el interés de cada cual y desechando a los que no nos sirven. Este es el mensaje educativo que transmiten: o yo o nadie, caiga quien caiga. El trabajo en equipo, los objetivos que sirvan a todos, la colaboración, el compartir, la integración... son paparruchadas. Luego nos extrañamos de que los jóvenes no tienen valores o de que vivimos en una sociedad al servicio de los chorizos. Lo más doloroso de todo esto es que esta carne fresca está servida en bandeja por sus familias, que son tan responsables de este desaguisado -nunca mejor dicho- como los organizadores. La única diferencia es que los padres y madres van a tener la penitencia en su propio pecado, porque los hijos son para siempre estén como estén. Si estuviese en mi mano, o si hubiese un tribunal que lo admitiese, estaría dispuestos a denunciar a ambos, organizadores y tutores, por corrupción de menores. Si alguien tiene idea de cómo hacerlo le agradecería que me lo comunicase.

jueves, 1 de enero de 2015

Días de monte 19

El martes 23 de diciembre, por aquello de que Juanjo tenía día libre, nos cobramos la deuda de salida que teníamos. Contamos con el regalo de un día espléndido, gracias al anticiclón que nos tuvo a resguardo de inclemencias. Nos dirigimos a la Peña de Angulo con cierta precaución porque existía riesgo de hielo en todo el trayecto, pero no tuvimos problemas porque la helada no había afectado al asfalto en ningún tramo. Justo al llegar a lo alto del puerto aparecía una lengua de niebla, lo que preludiaba la presencia de niebla en el valle de Losa y alrededores. Los primeros tramos del camino estuvieron envueltos en niebla pero en la medida en que fuimos tomando altura tuvimos todo despejado,eso sí, con todo el suelo helado hasta el descenso.

El primer objetivo era llegar a la lobera de S. Miguel. Aún son impresionantes los restos de los muros derruidos y del foso. Llegó a tener 890 metros de largo y el último lobo que se ejecutó en él fue en 1954. Luego a través del hayedo salimos a la loma que lleva hasta la primera cumbre que nos indicaba el recorrido el Moscardero De allí a la segunda, el Urieta 1.135 metros de altitud, fue todo cumbrear con un espectáculo impresionante. Por la cara sur un mar de algodones del que destacaban solo algunas cumbres, como la sierra de la Tesla nevada, y por la norte toda la línea de montes desde el Castro Valnera hasta el Sollube.

Al bajar nos cruzamos con tres montañeros que subían y nos miraron extrañados que a esas horas estuviéramos ya bajando, después de llevar dos horas y media de caminata. Uno nos dijo que hasta que no ponían el sol no había que salir de casa. No conocía a Juanjo. La bajada fue un dejarnos caer entre hayas y roquedos hasta llegar de nuevo a la lobera. En el último tramo nos encontramos con los parapetos de camuflaje de los escopeteros que están al pase de la paloma. Esa es la parte del panorama que no nos gustaba en absoluto. Al llegar al coche llovía el hielo que el viento arrancaba de las ramas del pinar contiguo, así que tuve que mover el coche de sitio para poder cambiarnos con tranquilidad. Solo nos faltó contemplar la imponente cascada, pero eso tiene que ser en primavera o en un otoño lluvioso. En fin, no se puede pedir todo.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Violencia de género: "deabru belarrak"

Después de una semana, y de un año, sangrante en lo que se refiere a las mujeres víctimas de la violencia de género, me sigo preguntando sobre los orígenes de estas reacciones violentas que, con o sin malos tratos previos, llegan a extremos que siguen resultando inaceptables, sea cual sea la cultura de la que procedan los maltratadores. Todos los recursos y leyes que se dicten al respecto siempre serán necesarias, pero nunca serán suficientes. Su función será paliar los daños en la medida de que lleguen a tiempo. Las medidas preventivas que se están haciendo desde Educación y desde las áreas de los servicios sociales son imprescindibles, pero sus resultados son a largo plazo. A pesar de todo, es inevitable que siempre aparezca algún cordón umbilical que alimente e imposibilite arrancar de raíz esta plaga.De vez en cuando echo la vista atrás y rememoro casos en los que hemos intervenido y me sigo haciendo las mismas preguntas de entonces con más perplejidad si cabe, como en el post que subí hace poco. También recuerdo lo que comentábamos mi amigo Jesús y yo cuando trabajábamos juntos en la construcción. Las broncas del arquitecto o del aparejador siempre las paga la mujer de algún peón, que es la última de la fila, o, en caso de que el peón no esté casado, la contratada de turno. O sea, debe ser un tanto corriente que los cabreos y las frustraciones de los varones los acaben pagando las mujeres y, a veces, con facturas inasumibles.


Paz era una chica de 13 años, que acogimos en el hogar porque su padre repartía estopa a discreción e intentó suplir con ella lo que no hacía con la madre, que estaba reducida a ser el saco de las ostias. A todo esto, su hermano Pedro le plantó cara para defender a la madre y, al final, tuvieron que intervenir los servicios sociales y alejar al energúmeno del hogar. Años más tarde Pedro estuvo una temporada trabajando con nosotros en Emaús y luego encontró trabajo y se casó con una chica encantadora con cara de muñeca. Un día, años después, me crucé con ella y, además de notar un velo de tristeza en su mirada, saltaba a la vista que llevaba un ojo morado. Me estoy arrepintiendo todavía de no haberme parado a hablar con ella.

Jon era el mayor de cuatro hermanos de una familia un tanto caótica. Su padre fue peón de los que repartían leña y se bebían el sueldo. También Jon se enfrentó a su padre y llegó a pegarse con él. No aguantó nada ni en el instituto ni cuando le acogieron en un hogar de Diputación. Se las arregló por su cuenta trabajando en la construcción, como tantos otros. Luego se casó con una viuda que ya tenía una hija. La conocí porque tuvimos que intervenir a raíz del absentismo grave de su hija en el instituto. También como otros muchos Jon se quedó en paro. He visto varias veces a su mujer con la cara marcada y amoratada.


Andrea era una mujer joven cuando la conocí. A pesar de su edad tenía tres hijos y acababa de salir de un programa de protección de maltrato. El energúmeno de turno estuvo a punto de matarla y había acabado en prisión. Nos llegaron denuncias desde el colegio por la situación de los niños. Algo iba mal. Andrea se había echado una nueva pareja que repetía el mismo rol que el de la cárcel, solo que esta vez lo hacía extensivo a los niños, y ella se lo permitía. Años después conocí a los dos hermanos mayores más de cerca porque eran absentistas. Uno intentó suicidarse cuando le dijeron que tenía que salir del hogar de acogida y volver a su casa. Sé que el otro ha acabado en algún piso de reforma por sus agresiones una tanto violentas y por sus fechorías de predelincuente.

Estos son unos pocos ejemplos cogidos a vuelapluma, pero que dan sentido al título que le he dado a este texto: "deabru belarrak", las hierbas del diablo. Así llamaba mi amigo Txikuri a esa hierbas que tienen toda una red de raíces y que van invadiendo poco a poco los alrededores, acabando con la vida de las demás hierbas. Por más que las arrancas o les echas venenos, siempre queda alguna raíz que logra, más tarde o más temprano, reproducirlas. Las conductas violentas que se reproducen en los hijos, la falta de cultura de convivencia, la ausencia de respeto en la relaciones familiares, la falta de resistencia a la frustración, la tolerancia al maltrato o su búsqueda inconsciente, la mala situación laboral, los problemas económicos, la prepotencia machista, la dependencia económica de la mujer... O varias juntas, hasta que afloran en cualquier momento y ya es tarde ¿Cómo se va a llegar a arrancar todas esas raíces? ¿Hasta cuándo va a durar esa tarea, si es que la tomamos en serio? Esa es la cuestión.



lunes, 8 de diciembre de 2014

Risto, te has pasado

En el último chéster, entre los tomas y dacas con el actor de turno, el señor Mejide afirmó con total contundencia que el fenómeno del papa Francisco es una operación de maquillaje de la iglesia, sin dejar la más mínima duda al respecto. Haciendo mía su propuesta de hablar sinceramente, he de decir que me he sentido aludido y ofendido, tanto por la afirmación en sí como por el tono y el contexto en el que se trataba. En esta materia, como en otra cualquiera, para hacer una afirmación tan tajante creo que se debe ser un conocedor profundo de la misma o, al menos, estar debidamente informado por fuentes fidedignas. No sé si el señor Mejide estuvo, o contó con algún confidente, en el cónclave que eligió al cardenal Bergoglio. Tampoco me consta, que puede que sí, que haya estado de corresponsal de prensa en el Vaticano, como para conocer los entresijos secretos de las altas jerarquías curiales. Me resulta extraño que el señor Mejide considere seguro que los que cortaban el bacalao en Roma, bajo el paraguas de los anteriores papas, tuviesen preparado un plan de maquillaje que haya comenzado por segarles la hierba debajo de los pies a los más interesados en mantenerse en el poder. Me extraña, por otra parte, que con su agudeza no se haya percatado de la movida de sillones en la conferencia episcopal española y de la incomodidad que se deja traslucir en el mundillo de los mitrados españoles. No creo que un simple maquillaje resulte tan incómodo.

Es probable que el señor Mejide no haya leído o escuchado las declaraciones del actual papa o se piense que sus actitudes y su modo de vida no supongan una ruptura con la línea de los anteriores y resulten ser simple puesta en escena. No valora tampoco que, por fin, haya por primera vez un papa no europeo que hable el lenguaje de la América del Sur y ponga en valor la existencia y las demandas de los pueblos desfavorecidos. Claro, tanto el señor Mejide como su interlocutor, resumieron el problema de la iglesia en que tendría que vender los tesoros artísticos del Vaticano para hacer obras de caridad o similares. No se han parado a pensar todo el camino que habría que recorrer hasta llegar a ahí, como si eso fuese algo que se decide en un abrir y cerrar de ojos o fuese lo más fácil de conseguir.

Señor Mejide, somos muchos los creyentes que hemos tenido que estar ivernando o tapándonos la nariz mientras Juan Pablo II desmontaba piedra a piedra el Vaticano II y Ratzinger defenestraba teólogos y le daba la puntilla. Romper el restauracionismo inmovilista en el que se había instaurado la jerarquía, ese sí que era el problema. Y lo que este papa está haciendo es marcar el rumbo en dirección contraria con las palabras y con los hechos que están a su alcance. Puede que eso para usted sea maquillaje, pero para muchos es esperanza y movilización. 

Es probable también que entre los televidentes que siguen su programa haya creyentes que están de acuerdo con estos mensajes del papa Francisco y, a la vez, estén dando todo de sí por causas más que justas y altruistas. No creo que, aunque usted no comparta sus ideas o creencias, dude de su talla ética. Pienso, por tanto, que con afirmaciones de ese tipo desvaloriza, no solo lo que está haciendo el papa Francisco, sino también la labor y el empeño de estos creyentes de a pie que comparten su mensaje. Puede que más de uno se haya sentido ofendido, igual que yo, por afirmaciones tan frívolas como la suya. Por otra parte, además del poco respeto mostrado  al habernos tomado por maquilladores o vendedores de humo a los creyentes, me da la impresión de que usted mismo ha insultado  a su propia inteligencia, que no es pequeña al igual que su descaro, al emitir afirmaciones simplistas que responden más a prejuicios que a razones debidamente contrastadas. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

El idiotismo hispano

Hemos andado a vueltas con el funeral de la famosa duquesa de Alba. Ahora todo lo informativo está impregnado del glamour que se le ha otorgado a esta señora. Algunos prefieren cebarse en su parte débil y se han estado riendo de ella con imitaciones grotescas, pero la inmensa mayoría de la población de la piel de toro está expectante ante la despedida de uno de los iconos de la nobleza hispana. Será por su peculiar personalidad, será por todos lo saraos impropios de la gente de su casta que ha montado, será porque acabó hecha un adefesio, será vaya a saber usted por qué, pero esta mujer ha estado siempre en el candelero del papel cuché y ha servido toneladas de morbo al populacho ávido de carnaza. Ha muerto llena de títulos, podrida de millones, vestida con un patrimonio artístico que para sí quisieran muchos museos. El funeral por todo lo alto, el ayuntamiento de Sevilla a su disposición, la catedral, el arzobispo... toda una pompa propia de un personaje importante para la nación.

Rivalizando portadas con la duquesa, aparece la Pantoja, que de cantaora lisa y llana fue subiendo de estrados con un historial turbulento de matrimonios, separaciones y demás saraos familiares. Todo ello le llevó a compartir cama y cartera con uno de los ladrones de guante blanco más destacado del patrio suelo, que ya hace falta mano para llegar a esas alturas. 
Ahora resulta que tiene que pagar por ello con la cárcel, como tendría que ser para todos, por lo que se benefició de la tal coyunda, que debió ser cantidad interesante. Pues hala, portadas, debates televisivos, revistas enteras, encuestas populares...

Y, por si fuera poco, aparece un chichilicuatre que se saca unas fotos comprometidas y tiene de coronilla a la vicepresidenta del gobierno y hasta la casa real. Aparece en todas las redes sociales y, de paso, ofrece entrevistas a televisiones y, además de haberse hecho famoso, se estará forrando con lo que le habrán pagado por sus exclusivas. Tiene cara de no haber roto un plato en su vida, pero de la misma es capaz de soltar las mayores mentiras sin mover una pestaña. O sea, que ya se ha buscado la vida sin necesidad de titulaciones y con un único máster en cara dura, que para más coña no necesita el pago de créditos.

Y yo me pregunto si estos son el tipo de personas y de modelos que se necesitan para sacar este país adelante en una situación como la que estamos viviendo. No entiendo qué méritos han podido tener personas así para ser objeto de toda clase de rendivús y de benemerencias por parte no solo  del mundo del famoseo -que lo veo lógico-, sino del ámbito político e institucional y de grandes masas populares que sorben los vientos por poder meter las narices en sus vidas. No sé qué les vamos a poder decir a las próximas generaciones sobre sus posibilidades de ganarse la vida o sobre los valores que se necesitan para manejarse dignamente en ella. Pero si resulta que a lo que aspira la mayor parte de los hispanos es a ganarse la vida, como los ídolos arriba citados, chorizando, viviendo del cuento o de las rentas y sin pegar un palo al agua, tendré que acabar dando la razón a mi hija cuando suelta aquello de "vaya país de mierda".

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Días de monte 18

En realidad tendría que poner 20 en vez de 18, porque las anteriores salidas se quedaron sin reportaje gráfico por los despistes de última hora: Peña Mayor de Mena y Lekanda en el parque del Gorbea. Esta vez nos atrevimos con el Udalaitz, 1.092 mts, subiendo desde Kampazar. Hacía muchos años que ninguno de los dos nos habíamos acercado a esta roca imponente y aérea. O sea, que éramos jóvenes cuando la subimos y no nos estábamos dando cuenta que, como digo yo, con los años las cuestas se empinan más. La cantera, una más de la zona, que se está comiendo el monte nos despistó un poco al iniciar el camino, pero luego encontramos sin dificultad el sendero. 

La subida es desde el principio empinada y, a medida en que se avanza, se convierte en despiadada. El terreno es incómodo y en muchos tramos no se asegura bien la pisada. Siguiendo las indicaciones que traía Juanjo, empezamos bien pero llegó un momento en que el sendero marcaba dos opciones y seguimos, sin saberlo, a la que nos llevaba a la subida en plan de trepada. Creo que fue en el momento en que Juanjo me sacó la primera foto del álbum que adjunto. A partir de aquí nos encontramos primero una senda de cabras casi imperceptible entre piedras, pero con una caída vertical en la que veíamos al fondo los camiones de la cantera. Reconozco que hubo tramos en los que tuve que tragar saliva. Después de más de media hora, a pocos metros de la cumbre, no quedaba otra que ir a cuatro patas y agarrándose bien. Vaya trepadita. 

Me quedé alucinado al llegar arriba. El día era claro y el viento no muy molesto. Al estar aislado de las cadenas montañosas se convierte en un auténtico puesto de vigilancia de largo alcance: el mar, Vitoria, el Serantes, Aralar, S. Donato y los montes de la muga con Francia. A la vez, su altura permite contemplar el entorno como estar mirando una maqueta de las poblaciones y de los montes de alrededor: Mondragón, Elorrio, Durango, Amboto, Mugarra, Gorbea, Oiz, Aketegi, Erlo, Txindoki... Todo un banquete de panoramas, a excepción del destrozo de la última autopista a Vitoria. 

Poco a poco la cumbre se fue animando con la llegada de más montañeros en un magnífico ambiente de cordialidad. De todos modos yo mantenía el temor de que iba a resultarnos imposible hacer el descenso por el mismo camino de la subida. Dos chicos jóvenes que habían subido por el mismo sitio nos orientaron para bajar por el camino "normal", como lo llamaron. Bueno, lo de normal sería porque no había que trepar, pero resultó tan despiadado como el otro por su verticalidad y las malas condiciones del terreno. Así en un descenso que nos pareció eterno, tras las inevitables culadas y resbalones, llegué destrozado como nunca al coche. Eso sí, tanto Juanjo como yo estamos pensando usar dos bastones para las bajadas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿De qué estamos hablando?

Estamos viviendo uno de esos momentos en los que nos martillean los oídos y con imágenes con asuntos monotemáticos. Además de resultar ya cansino estar todos los días con la corrupción y con la independencia a vueltas, resulta que se habla y se discute sobre ella pero sin definirla. Ha habido cantidad de discusiones sobre independencia sí o no -si se tiene derecho, si se queda en Europa, si la liga de fútbol, si la economía...- pero sin hablar de la independencia en sí.  Parece ser que la única definición que se está dando es la separación de España, y eso también sirve para el independentismo de aquí. En ese caso caso hay que hablar y definir todo lo que supone una independencia total, no vaya a ser que pase como cuando los jóvenes dicen que se independizan de sus padres y luego están un día sí y otro también comiendo en casa de la madre y llevándole la ropa para planchar. 

El que propone una independencia no puede atenerse simplemente a los sentimientos, tanto positivos como negativos de la gente, y a unos supuestos históricos que abalan dicha opción. Hay que ser serios, porque, como decían las abuelas, con las cosas de comer no se juega. La opción independentista tiene que hacer valer su voto, lejos de discursos enfáticos y, a veces, simplistas, en unos programas y planes concretos para salvaguardar o mejorar la convivencia y el bienestar social y económico de la ciudadanía, que es de lo que se trata. Deberá explicar con qué recursos se va a contar para atender aspectos como la energía, la moneda, la seguridad y el orden público, el mantenimiento de las pensiones y de las prestaciones sociales... O cómo se van a regular las relaciones laborales, el tema de la banca, el sistema fiscal, las relaciones internacionales, las fronteras... No se puede decir que por ganar unas elecciones o un referendum se proclama unilateralmente la independencia de la noche a la mañana: eso supondría dejar al país con el culo al aire y el pobre tardaría décadas para curarse y recuperarse de semejante constipado.

Es cierto que el estado de las autonomías no da más de sí y que el nacionalismo español sigue siendo una rémora que lastra los gobiernos centrales y los partidos mayoritarios. Se ha cercenado descaradamente el estatuto catalán a golpe de tribunales, se tiene sin cumplir aún el estatuto de Gernika y se juega al gato y al ratón con las competencias y con la financiación de las autonomías. Esto está provocando, junto con las consecuencias de las políticas de recortes sistemáticos del gobierno central apoyado en el absolutismo parlamentario del PP, un rechazo a todo lo que suene a centralismo y una identificación de España con lo que están haciendo esos señores y señoras. Se cae entonces en el discurso fácil de que damos más que recibimos o pagamos para que otros hagan el vago y cobren, luego si no tenemos que darlo nos arreglamos mejor con lo nuestro, o similares. Claro que eso hay que demostrarlo y sacar las cuentas antes.

Personalmente no creo en los saltos cualitativos sino en los procesos. No es prudente pretender dar un paso más largo que la pierna, por el riego de descoyuntarse que implica. Es imprescindible modificar y mejorar la constitución para permitir que la diversidad de personalidades de los pueblos de España tengan una capacidad de autogestión plena, sin renunciar a la cobertura de una gobernanza común en intereses de tipo supranacional que nos afecten a todos. Llámese federalismo, unión de estados, reino unido o como sea la fórmula que se quiera adoptar, se necesita en principio compartir responsabilidades que entre todos nos resulten más eficaces y no renunciar a seguir disfrutando de la riqueza que tiene este estado en la diversidad de tierras y de gentes que lo componen. A partir de ahí, el personal ya estaría mejor preparado y con más conocimiento de causa para optar a  la separación total de su territorio. En mi modesto entender creo que por ahí puede venir una solución, si no con el rompe y rasga de unos y el palo judicial de los otros, esto se está convirtiendo en una marcianada de pantalones largos de la que vamos a salir todos perjudicados. Y vista la predisposición de diálogo que exhibe cada bando, no nos va a quedar otra que encender velas a Santa Rita, patrona de los imposibles.