viernes, 18 de octubre de 2024

Miguel Ángel Rodríguez

 Y la perversión se hizo carne y se llamó Miguel Ángel Rodríguez y vino a los suyos y los suyos sí le recibieron y le siguieron en sus mentiras, calumnias, bulos y demás proezas abyectas que fue generando y las fueron extendiendo, ampliando y vociferando a los cuatro vientos hasta intoxicar todo el ambiente sembrando odio, inquinas y reyertas entre  propios y extraños. 


El maniobraba desde la sombra pero con un dominio absoluto de los suyos que ejecutaban fielmente sus dictámenes. No sabemos todo lo que pudo urdir, pero sí tenemos noticia de alguna de sus grandes proezas, como la campaña en la que nos hizo creer a todos que los atentados del tren de Atocha fueron obra o planificación de ETA y posteriormente cuánto tiempo estuvo malmetiendo y sosteniendo su mentira en contra de las investigaciones policiales y los dictámenes judiciales. 


Otra hazaña muy sonada fue cómo consiguió librar a su títere guapa y deslenguada de un asunto de corrupción que implicaba a su familia y de la misma se cargó al secretario general de su partido, que, por una vez, había dicho una verdad al denunciar públicamente la situación. No tuvo más que presentar a la susodicha con cara de oveja degollada lagrimeando porque su partido la estaba espiando. Pedazo maniobra. 

    Y ya la última, de la que tengo noticia, clama al cielo. Libra a la pareja de su chica de dar cuentas de unos delitos manifiestos e, incluso, aceptados por el propio acusado y somete a juicio, nada menos que  en el supremo, al fiscal general que tenía que meterle en cintura. Y todo con un simple twit en plan de bulo. Todo un maestro de la maldad. Y solo considerando estas pequeñas perlas de su historial, uno se pregunta qué no habrá urdido por ahí abajo, en sus entretelas, a lo largo de su historia pasada que no haya salido aún a la luz. 

    
No creo que los españoles nos hayamos merecido soportar un monstruo de esta calaña, sin conciencia ni escrúpulos, capaz de intoxicar toda la opinión pública, de pervertir y desacreditar la política y de engañar a la gente más incauta o menos informada, con tal de imponer sus planes y hacer manifiesto su poderío. El problema que tenemos es que no existen exorcismos para este tipo de demonios.

Encantados con el bosque encantado


16 de octubre, miércoles. Excusión anual conjunta de los tres grupos de senderistas. Esta vez habíamos elegido el bosque encantado de Oma, con el que quedamos encantados, como reza el título de esta entrada. A pesar de que en la primavera pasada celebramos nuestro décimo aniversario, el equipo de coordinación solicitó que ello no suplía la celebración de la excursión anual que el ayuntamiento nos subvenciona y, por fin, la respuesta de éste fue positiva. A las 8:30 de la mañana ya estábamos preparados  en la parada de Landeta subiendo a los autobuses, tras recibir la papeleta en la que se nos asignaba  asiento. Se produjo cierto desconcierto porque, al parecer, hubo personas que ocuparon un asiento que no era el suyo, lo que descolocó al conjunto. A ello se añadió que nos habían informado que había un autobús grande y otro pequeño y resultó que los dos eran grandes. Otrosí, como dicen en los textos judiciales, nos habían dado papeletas con más números de los que cabían en el bus supuestamente grande, así que todo se solucionó mandando al bus "no pequeño" a los y las que andaban descolocados. 


Pasado el mal trago del arranque -que no debería repetirse-, íbamos cruzando los dedos por la lluvia que nos iba acompañando en todo el trayecto, que, aunque no era abundante, no paraba. Así que, llegados a Santimamiñe, siguió lloviendo mientras estábamos esperando a que nos validaran las entradas y a que se pudiera ir al baño . Iniciamos la marcha, paraguas en ristre, y al poco tiempo la lluvia se fue diluyendo en un ligero chispeo. Algunos optimistas se animaban señalando un claro que se divisaba a lo lejos y acabaron teniendo razón. Pudimos disfrutar de una jornada con un tiempo tan estupendo que no preveíamos  ni soñando. A poco de ese momento comenzaron a sobrar chubasqueros y chambergos y, algunos, acabamos sudando. El tiempo del paseo fue ideal para caminar y al final disfrutamos de una tarde soleada hasta la hora de regresar, en la que la cosa cambió de cariz. Así que, visto cómo ha amanecido el jueves siguiente, no pudimos tener mayor suerte para disfrutar de un paréntesis metereológico tan bien aprovechado.



A la entrada del bosque hubo bastantes que optaron por tomar fuerzas con el hamaiketako. Otros grupos siguieron adelante sin más. A partir de aquí nos fuimos disolviendo en pequeños grupos ayudándonos a descubrir los puntos mágicos preparados para contemplar los efectos especiales. Y fotos, muchísimas fotos de grupos, personales, de pareja... tantas como tan grande estaba siendo el disfrute que se translucía en la inmensa mayoría del personal. Poco a poco nos fuimos retirando para acabar en una soleada terraza que resultó ser un agradable final de la mañana. Pero no fue así para todos, porque hubo seis personas que se cayeron en el ultimísimo tramo de la bajada. La peor parada fue Maricarmen León que acabó desmayada y con una muñeca averiada. Le costó recuperarse, eso sí, asistida con todo cuidado por las compis sanitarias del grupo, y, aunque aguantó del tirón toda la tarde, nada más llegar a Barakaldo se fue a urgencias y salió escayolada. Desde los grupos se le fueron dando muestras de ánimo y cariño.


Llegamos a Gernika con sol y con tiempo de antelación. No costó mucho dar con nuestro destino, pero en el restaurante no le dieron importancia y sin tener que esperar tomamos asiento en un comedor un poco justo para el número de los que íbamos. La relación calidad precio resultó favorable, a parte de gustos particulares, y el servicio fue ágil y atento. La recogida de los dineros se realizó sin problemas y el personal aprovechó a tomar café y chupitos antes de seguir con el plan de la tarde. Luego subimos a la zona céntrica en la que se encontraba el palacete que alberga el museo de Euskal Herria. Unos jóvenes nos atendieron atentamente y tras pagar la entrada, nos sugirieron que para acceder al interior nos dividiéramos en dos grupos. El encargado fue dando el saludo de entrada y unas pequeñas explicaciones a ambos sobre lo que se íba a ver. Para el buen funcionamiento indicó que el primer grupo comenzara `por el último piso y el segundo por la planta baja. 


Apetecía aprovechar la tarde, así que nos fuimos distribuyendo por los parques y las zonas famosas de Gernika -y por las terrazas claro. Personalmente quedé impresionado ante los monumentos de Txillida y Moore. Solo los había visto en fotos pero ambos me sobrecogieron. Uno por la grandeza y expresividad típicas del donostiarra y el otro por la sensación que experimenté dentro del refugio que creó bajo sus cascos de guerra. Poco a poco nos fuimos juntando en los alrededores de la estación de autobuses y para las 18:30 ya estábamos preparados para arrancar. Regresamos sin ningún incidente y también en los saludos de despedida, mientras recogíamos las mochilas y bastones, se traslucía la alegría y el buen rollo que flotaban en el ambiente por haber disfrutado de una magnífica jornada. Estoy de acuerdo con lo que le escuché decir a alguien; "como ésta muchas más". A propósito, id reservando el 18 de diciembre para la despedida navideña.