Y la perversión se hizo carne y se llamó Miguel Ángel Rodríguez y vino a los suyos y los suyos sí le recibieron y le siguieron en sus mentiras, calumnias, bulos y demás proezas abyectas que fue generando y las fueron extendiendo, ampliando y vociferando a los cuatro vientos hasta intoxicar todo el ambiente sembrando odio, inquinas y reyertas entre propios y extraños.
El maniobraba desde la sombra pero con un dominio absoluto de los suyos que ejecutaban fielmente sus dictámenes. No sabemos todo lo que pudo urdir, pero sí tenemos noticia de alguna de sus grandes proezas, como la campaña en la que nos hizo creer a todos que los atentados del tren de Atocha fueron obra o planificación de ETA y posteriormente cuánto tiempo estuvo malmetiendo y sosteniendo su mentira en contra de las investigaciones policiales y los dictámenes judiciales.
Otra hazaña muy sonada fue cómo consiguió librar a su títere guapa y deslenguada de un asunto de corrupción que implicaba a su familia y de la misma se cargó al secretario general de su partido, que, por una vez, había dicho una verdad al denunciar públicamente la situación. No tuvo más que presentar a la susodicha con cara de oveja degollada lagrimeando porque su partido la estaba espiando. Pedazo maniobra.
Y ya la última, de la que tengo noticia, clama al cielo. Libra a la pareja de su chica de dar cuentas de unos delitos manifiestos e, incluso, aceptados por el propio acusado y somete a juicio, nada menos que en el supremo, al fiscal general que tenía que meterle en cintura. Y todo con un simple twit en plan de bulo. Todo un maestro de la maldad. Y solo considerando estas pequeñas perlas de su historial, uno se pregunta qué no habrá urdido por ahí abajo, en sus entretelas, a lo largo de su historia pasada que no haya salido aún a la luz.
No creo que los españoles nos hayamos merecido soportar un monstruo de esta calaña, sin conciencia ni escrúpulos, capaz de intoxicar toda la opinión pública, de pervertir y desacreditar la política y de engañar a la gente más incauta o menos informada, con tal de imponer sus planes y hacer manifiesto su poderío. El problema que tenemos es que no existen exorcismos para este tipo de demonios.