Nada más escucharlo por la radio comencé a hacerme composición de lugar. Por lo que estaban diciendo tenía pinta de ser uno de mis conocidos. Joven de Barakaldo de 21 años, apuñala a su abuela y a una amiga, problemas anteriores por violencia... Claro que con el dato final no había duda: había participado en el programa Hermano Mayor. Tengo una de las historias de mi vida de este blog dedicada a este chico hace años. En ella había un final feliz y quise entrar de nuevo en contacto con él para apoyarle en aquella mejoría, pero me fue imposible. Mucho tiempo después le vi de nuevo como era, con los ojos inyectados de ira, gritando a su acompañante como un energúmeno. A poco me pisa al pasar y ni se dio cuenta de quién era.
Tiempo después me comentó mi hija que sus compañeras del instituto le habían contado que nuestro chico iba a salir en Hermano Mayor. Tuve el valor y el estómago de seguir el programa completo porque yo conocía la historia de sobra y lo que estaba viendo y oyendo no tenía ni pies ni cabeza.Lo dicho, el programa terminaba a la puerta de una clínica de desintoxicación, en la que duró un día para renglón seguido volver a las andadas. Hace unas semanas me crucé con la abuela que, con su habitual tono de mártir, me dijo que el chiquillo estaba insoportable. No le di importancia porque venía a ser la historia de siempre repetida una vez más, pero me equivoqué. Esta vez ya ha pasado a la siguiente fase.

¿Qué nos están vendiendo? Desde luego no parece que sea la salvación de los protagonistas, sino más bien el airear miserias y convertirlas en espectáculo. Por otra parte, éstos habrán accedido a ello a cambio de algo más rentable que una supuesta solución, que de todo hay. Se inventan maneras cada vez más escabrosas de ofrecer carnaza y morbo sin límites para satisfacer la mala baba de una parte notable del personal de este país asiduo a esos realitis, o como se llamen.Un auténtico circo que deja pálido al famoso de los romanos, porque el daño que hacemos los humanos a los que acaban siendo víctimas de estos espectáculos es superior al de las fieras que se trapiñaban a los condenados a muerte para regocijo del populacho.