lunes, 20 de noviembre de 2017

Días de monte 41


El sábado 18 retomé mis andanzas montañeras tras un largo período de abstinencia provocada por un inoportuno ataque de lumbago -llevaba casi dos años sin recordármelo- y algún fin de semana en Quintanilla. Esta vez nos dirigimos a Kuartango. Ya estuvimos en la sierra Badaia y ahora nos tocaba su vecina de enfrente la sierra de Arkamo. Partimos desde Arriano, que es un buen acceso para ascender a la altiplanicie, e hicimos la ruta de las cumbres de aquella parte de la sierra Coronas, Repico y Riscomalo. Nada más entrar en el valle comprobamos que arriba nos esperaba la niebla, lo que no nos iba a poner las cosas fáciles sabiendo que el terreno es bastante escabroso. 

La primera parte de la subida se hace por pista con fuerte pendiente, para superar el barranco. Al otro lado del mismo se encuentra el impresionante farallón Colorado que cierra aquella parte del valle. Tal como estaba previsto la niebla nos lo puso difícil, aunque no nos arredramos esperando que a lo largo de la mañana iría levantando.
Dimos más vueltas que una noria para alcanzar el Coronas porque perdimos de vista las señales y acabamos subiendo a la brava. Luego para enlazar con la cumbre siguiente volvimos a estar despistados hasta que conseguimos dar con la pista adecuada y desde ahí fuimos siguiendo los hitos formados con pilas de piedra. Siguiendo la costumbre de Orencio, fuimos poniendo alguna más en cada uno. En realidad, fueron nuestra salvación, porque estuvimos a punto de meternos en otra encerrona. Para remate al regresar nos pasamos de largo del portillo de acceso y gracias al garmín de Orencio frenamos y para abajo. 

Después de acceder al Repico buscamos una zona al socaire y dimos cuenta de nuestras típicas viandas: Juanjo su bocadillo de jamón, Oren su salchichón con pan al corte de navaja y galletas y Luisfer su chocolate negro con avellanas, cacahuetes y fruta. Como no andábamos sobrados de tiempo a costa de los despistes iniciales, dejamos el Riscomalo y a través de una depresión típica de las zonas calcáreas -de cuyo nombre técnico no me acuerdo- que forman grades charcas, emprendimos el regreso. 

A partir de las doce se fue despejando la niebla, lo que nos permitió quitarnos algo de ropa. Ha sido uno de los viajes que más veces nos hemos cambiado. En la subida íbamos abrigados y, como era exigente, sudamos y quitamos abrigo. Con la niebla, sacar gorro, el cortavientos guantes y lo que fuera, hasta que el sol se encargó de que hiciéramos el último cambio. Pudimos   reconocer, por fin, el terreno que habíamos andado y contemplar un poco el panorama. Por una parte el valle de Tobalina, el de Losa y el de Valdegobía.
Por otra, el valle de Kuartango presidido por su otero el Marinda. A su espalda los llanos donde se encuentran las primeras fuentes del Nervión y a lo lejos el monte Santiago. Esta sierra nos gustó más que la de Badaia aunque a la hora de andar presenta mayor dificultad. Otra cosa curiosa es la costumbre que tienen por aquí de hacer pilones de piedra en las cumbres, como se puede comprobar en alguna foto de las que se ven aquí. Nos hemos prometido regresar a completar las cumbres de la zona más cercana al desfiladero de Tetxa. 

sábado, 4 de noviembre de 2017

Independencia judicial

La jueza Lamela no es independiente: ha regalado la campaña electoral a los partidos independentistas. Ha encendido el pebetero de los mártires de la patria catalana que va a iluminar todo el proceso de ahora en adelante. Cuando el bloque independentista parecía dar señales inequívocas de grietas y de perplejidad, ella lo ha arreglado de un plumazo para que vuelva a reunirse. Mientras los que hicieron creer a mucha gente que era posible lo que sabían que era imposible tendrían que estar dando explicaciones de ello a la ciudadanía, les ha puesto una mordaza  que los ha convertido en ídolos. Ha vuelto a convocar a las masas y ella sola ha conseguido repetir movilizaciones que parecían dormidas por efecto del 155 famoso. De paso, indirectamente, ha conseguido agitar el avispero de los partidos no independentistas, reivindicando cada uno para sí la quintaesencia de la democracia, lo que no deja de ser otro regalo. Otro sí, ha llamado a arrebato a todos los medios de comunicación, que han desplegado una miríada de politólogos, profesores, sabelotodos, enteradillos de todo tipo y calaña, pugnando entre sí para ver quién consigue más audiencia a base de echar más carnaza y más leña al fuego. Lo mejor del asunto es que sus decisiones no tienen marcha atrás, porque no se puede traspasar la línea sacrosanta en democracia de la independencia de poderes.

Llegado a este punto yo me pregunto si los jueces, además de eminencias independientes para poder tomar decisiones trascendentes, son seres humanos que viven en una tierra determinada, en un tiempo determinado, con una gente determinada. Es decir que también se les puede exigir, además de que sean independientes, que sepan qué está pasando ahí fuera entre los mortales y qué consecuencias puedan provocar sus dictámenes. Dicho de otra manera, que las leyes por muy leyes que sean no descienden del hiperuranio leguleyo para dictarnos lo que debemos hacer en determinadas coyunturas, pasando por encima  de lo que se cuece y del sentido común. No creo que sea mucho pedir.

martes, 17 de octubre de 2017

Días de monte 40

Hace unas semanas conseguimos hollar la cumbre del Ilso de las Estacas 1015 en la sierra de Ordunte, desde Bernales Karrantza. Y digo conseguimos porque resultó una de las ascensiones más ingratas y pesadas, menos mal que por fin hicimos cumbre. En una primera parte la ascensión transcurre por pista hasta que un endemoniado track nos desvió por una loma muy bonita, pero ello supuso que tuvimos que dar una serie de vueltas bordeando cortes del terreno por sendas de ganado. Llegamos a una fuente a la que no pudimos acercarnos por el barrizal que había formado el ganado. A partir de ahí todo fue subir con fuerte pendiente en senderitos que inituíamos, porque no sabíamos dónde poníamos el pie. Los matojos, las árgomas, el brezo nos llegaban hasta la cintura en la mayor parte del camino, hasta que al final cada uno nos fuimos buscando por dónde subir. A la bajada, tras rectificar un par de veces y tras espantar todo un rebaño de vacas, dimos con la pista que no debimos abandonar y que nos hubiese ahorrado bastante tiempo y vueltas.

Se llama ilso en esta zona de las Encartaciones a las piedras que se ponían para marcar las líneas divisorias entre municipios, en este caso también de provincias o comunidades autónomas: el valle de Karrantza, Bizkaia, y el valle de Mena, Burgos. También hay otro Ilso entre Güeñes y Gordexola que lo hicimos Oren y yo hace poco.
Para completar el desastre nos encontramos que en la cumbre en vez de piedra había una cafetera vieja pinchada en un hierro, además de un buzón herrumbroso. No tuvimos ganas de ponernos a buscar piedra alguna. Las vistas sobre el pantano de Ordunte son magníficas, sobre la Peña de Mena y sobre todo Karrantza. De paso estuvimos comprobando las dificultades de la travesía desde el Zalama hasta el Kolitza, dado que este Ilso está como a mitad de camino, y creo que se nos acabaron las ganas de acometerla. Hay que ver lo que hace el paso del tiempo: yo la hice con el difunto Richar de una tirada y con una sola paradita y ahora resulta que me da miedo...








lunes, 9 de octubre de 2017

Desmantelamiento industrial

Hoy se cumplen 25 años de la marcha del Hierro. Miles de trabajadores de Altos Hornos de Bizkaia se quedaron sin trabajo y un puñado de ellos fue andando desde su factoría hasta Madrid para que no se cerrara la empresa. Todos creían que era viable pero la entrada en la unión europea se la llevó por delante por aquello de los lobys que presionaron. Era el emblema de la industria bizkaina. Por razones que tampoco se explicaron bien, Felipe González se cepilló el astillero Euskaduna. Las batallas de los obreros atrincherados en el astillero fueron épicas.  También se fueron cayendo, por no se sabe qué, otras empresas emblemáticas que, al parecer, seguían siendo productivas: Bavkoc&Wilcox, Mecánica La Peña, Edesa...Hoy en día los restos que quedan en Ortuella de aquella enorme factoría de la GE, tiene a sus trabajadores en huelga porque se la quieren llevar. 

El jueves pasado participé en una manifestación convocada en Barakaldo en favor de los obreros de La Naval, otro astillero histórico que acaba de entrar en un ERE. Según íbamos recorriendo las calles de mi pueblo entre pitidos, consignas, carteles y demás parafernalia de estas manifestaciones, me daba la impresión que estaba asistiendo a una liturgia funeraria. El mismo lema de la pancarta de cabeza, "La Naval ex itxi", estaba diciendo a las claras que en realidad se iba a cerrar. En este caso el problema está en razones de gestión y de financiación. Pero esa impresión iba más allá de que se cerrara un astillero. Con él se estaba terminando de completar un desmantelamiento inmisericorde de las grandes industrias que han sido la base del desarrollo de Bizkaia. A la vez se estaba enterrando un tipo de sindicalismo, que ha sido fundamental para la clase obrera, y un tipo de obreros que se han ido quedando inutilizados: unos en el paro y, los más afortunados, se han ido encontrando un apaño con prejubilaciones o indemnizaciones. 

Cada día me parece más expresivo el monumento de Ibarrola con sus chimeneas en la plaza Bide Onera o la estatua del macero en la Herriko Plaza. Son un intento de que no se olvide  lo que fuimos y, no sé si para bien o para mal, no volverán a ser las generaciones de nuestros hijos y nietos. Ahora la economía productiva, los empleos estables, los convenios, las condiciones dignas de trabajo... están al precio de las angulas, cuando no a punto de pasar del todo a la historia. A los de nuestras generaciones no nos queda más que esperar -muchos ya cumplimos con lo nuestro- que entre las ruinas de aquellos dinosaurios industriales sigan brotando nuevas formas de trabajo que merezcan la pena, no con la supuesta creación de empleo miseria que nos están vendiendo.

lunes, 2 de octubre de 2017

Volvemos a las andadas... o no se han ido nunca

La semana pasada María y yo fuimos al cine y optamos por la película Detroit. Al margen de valoraciones técnicas -actores, tiempo, guión- lo único que saqué en claro fue una enorme sensación de cabreo y de impotencia. La película trata de los graves disturbios que se dieron en Detroit en los años cincuenta, a causa del problema de la segregación de los ciudadanos negros, de la  impunidad de los agentes de gatillo ligero y de la hipocresía de una sociedad que miraba para otra parte sabiendo en realidad lo que sucedía. No sé si pesaba más el miedo a aparecer como defensores de los negros, o por no verse afectados en el problema o, sencillamente, por ser tan o más racistas que los implicados, aunque disimulándolo. Es verdad que la situación legal que amparó aquella barbarie y la de otros estados del sur ha cambiado mucho. Tan verdad como que el resentimiento racista vuelve a cada poco con la violación de los derechos jurídicos y humanos de jóvenes negros que siguen cayendo a balazos de los gatillos ligeros de hoy en día, provocando disturbios similares. 

Sin ir más lejos, después de la segunda guerra y de la caída del muro de Berlín con el final de guerra fría, no parecía previsible ni mucho menos el espectáculo actual del florecimiento del nacismo en diversas versiones: Dinamarca, Hungría, Francia, Grecia, Noruega y, para dar la nota, en Alemania han aparecido como tercera fuerza en el parlamento. Mi hija me ha recordado que así empezó Hitler.
Aquí puede que ingenuamente nos hayamos creído que el franquismo está muerto y enterrado, pero no nos faltan señales que nos advierten que no las tengamos tan felices, no vaya a ser que en el momento menos pensado nos crezcan los enanos también a nosotros. En este contexto la xenofobia -y un montón más de fobias- campan a sus anchas y seguimos enterrando desamparados en el Mediterráneo o sembrando campos con refugiados muertos en vida. A pesar de ello algunos tienen el morro o el cinismo de llevar la bandera de la democracia y de los derechos humanos.

Todos estábamos ya instalados en la que supuestamente acabaría siendo la patria común de todos los europeos. Mirábamos a los euroescépticos como a un reducto de transnochados, cuando en un momento Gran Bretaña da la espantada. Francia estuvo temblando y le regalaron la presidencia a Macron para no acabar fuera de Europa. Algunos gobiernos del este se pasan por el arco de triunfo la legalidad de la Unión. Están surgiendo los nacionalismos del miedo, de la autoafirmación y del enfrentamiento, patrocinados o encabezados por un descerebrado con los mayores poderes del mundo. 
Aparte de ellos, hay que tener en cuenta que las dictaduras más peligrosas no son las reconocidas como tales de toda la vida, sino las que están maquilladas como si fuesen democracias legales ¿Alguien puede aventurar lo que se nos puede venir encima con este panorama? No seré yo ciertamente.

Supongo que la situación mundial es lo suficientemente compleja -y lejana para mí- como para que no pueda tener elementos suficientes de juicio ni una visión completa del problema. Simplemente compruebo que parece -o preferimos que parezca- que los horrores y los errores del pasado han quedado borrados, pero aparecen de nuevo... o es que no se han ido y han seguido larvados hasta que algo o alguien les ha dado oxígeno para que vuelvan a rebrotar. Según parece, algo o alguien les está metiendo oxígeno en vena: a los hechos me remito.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Días de monte 39

Este blog se está casi reduciendo a mis actividades montañeras. Resulta que, por una parte, me estoy dedicando a escribir relatos -igual me decido a colgarlos aquí- y lo que quiere ser una novela y eso me quita tiempo. Por otra, la actualidad está invadida por temas recurrentes, que acaban hartando por manidos, manipulados o desquiciantes, en los que no quiero entrar. 

El sábado 16 inauguramos nuestras salidas de los sábados Orencio, Juanjo y yo. Esta vez volvimos a Araba la sierra Badaia desde el valle de Kuartango. Juanjo estaba empeñado en conocer esta zona y por ahí comenzamos. El día nos salió mejor que por encargo, y eso que al salir amenazaba lluvia por aquí. Después de las abundantes lluvias y el frío de la semana pudimos andar tranquilos con sol con algunas nubes y con un vientecito del norte que rascaba bastante, pero que facilitaba la caminata.
Partimos de lo alto de Zuazo subiendo por una pista amplia y cómoda en diagonal progresiva hasta el tramo final, algo más empinado, que da acceso a la meseta superior a través del portillo de Azkarate, con su característica roca en forma de castillo. 

Arriba nos recibieron los gigantes eólicos con su típico zumbido, aunque había unos cuantos descansando. Terminamos la subida en el Otero, la cima más alta, desde donde estuvimos divisando Vitoria y sus alrededores. Luego, tras deambular por las diversas lomas, hicimos la parada para la manduca de obligado cumplimiento. Subimos al Pititurri, la cumbre más alta de las que asoman hacia Kuartango. Las vistas con un día así fueron de excepción como se puede ver en las fotos. Mira por dónde, antes de llegar a Izarra se puso a chispear, así que aprovechamos lo mejor del día. De paso dejamos ya programadas la siguientes salidas: Maza de Pando y Sierra de Arkamo, también desde Kuartango, que aparece en alguna de las fotos. A ver si hay suerte.


domingo, 20 de agosto de 2017

Días de monte 38

Esta vez el día de monte ha sido en pleno agosto y en compañía de María. El Castro de Valderredible, desde Allén del Hoyo. La cumbre más alta de la zona, que domina gran parte del valle de Valderredible y de los alfoces burgaleses que lo rodean, marca el límite entre ese rincón de Cantabria y las Merindades burgalesas. Según pudimos enterarnos en una de las conferencias de la casa de cultura de Sta. Gadea, fue una fortaleza para las tribus cántabras que habitaban la zona. Vaya, que se lo pusieron muy difícil a los romanos para que los echaran de allí. De hecho a media ladera se están encontrando restos de un campamento romano de vigilancia para controlar que los cántabros no volviesen a las alturas. En frente tiene el Castro de Barrio, que parece su hermano pequeño, entre ambos dan la  impresión de ser los vigilantes del valle.

Estábamos teniendo un verano muy extraño con viento norte, nubes pegadas y frío, tanto que hemos usado más la ropa de invierno que los pantalones cortos. Aprovechando uno de los pocos días diáfanos nos lanzamos a por esa cumbre tan llamativa y a la que yo tenía muchas ganas. Hace años no conseguimos subirla porque dos acompañantes sufrieron un golpe de calor y tuvimos que volvernos desde el primer collado. Hubo suerte al contar allí mismo con un pilón enorme para el ganado donde se pudieron refrescar. Esta vez también pegaba el sol, pero en las zonas expuestas y, sobre todo, en la cumbre el viento norte cortaba. Desde su pie su figura impresiona y en algunos tramos la pista de subida se hace incómoda, pero pudimos con todo y María demostró que está en forma para hacer monte, lo que supone para mí otra compañía más. Somos un tándem muy apañadito: mi hobby es el monte y el suyo la fotografía, así que ahí estoy con el equipo a cuestas.

Nos encontramos con algunos grupos procedentes del vecino Montejo con los que pudimos charlar y compartir camino, por eso esta vez tenemos unas fotos juntos. Tal como me suponía las vistas son magníficas tanto las panorámicas -desde las cumbres de Ordunte hasta Peña Prieta ya encima de San Glorio-como las zonas locales: se veía como en un plano todo el alfoz de Sta Gadea, el embalse y gran parte de Valdebezana, Carrales y la zona de Bricia. En el camino también se pasa cerca de una zona de interés geodésico en el límite con Montejo de Bricia. En fin, lo más importante es que disfrutamos de una mañana perfecta con un tiempo magnífico dentro de unas semanas de nieblas y frío.



martes, 1 de agosto de 2017

Días de monte 37

Este sábado pasado Orencio no podía acompañarnos, así que Juanjo y yo pusimos rumbo a Karrantza sin un plan definido. Al llegar al centro del valle decidiríamos si ir a Salduero por Peñalta o a la Maza de Pando. Por fin nos optamos por la primera opción. En mala hora, porque este chófer metió la pata, creyéndose perito en los vericuetos de los valles encartados, y llegamos al destino con más que considerable retraso, lo que condicionó que no pudiéramos completar el programa previsto. Llegamos al llano de Salduero, que estaba impresionante y que parece que tiene también turberas, pero no a la cumbre. De todos modos, en una mañana perfectamente despejada pudimos disfrutar de la amplia panorámica que ofrece la cumbre de Peñalta, además de la visión privilegiada sobre el valle de Karrantza y su alrededores.



Hicimos la ascensión siguiendo unas indicaciones que nos alejaban de la ruta que hicimos la vez anterior que estuvimos por aquí, pero que nos llevaba directamente a la famosa buitrera protegida. Como se puede ver en las fotos, Juanjo se hinchó a fotografiar a los buitres, aunque yo solamente he puesto una selección. A pesar del calor con que amenazaban los augures meteorológicos, tuvimos una ascensión bastante fresquita bajo el hayedo que cubre la mayor parte de la ladera. Arriba, a pesar de estar a campo abierto, corría cierta brisa que ayudaba a caminar sin agobios. Cuando llegamos a la gasolinera, nada más abrir la puerta un manotazo de bochorno me llevó a la realidad, me fijé al salir y el coche ya marcaba los 31.

En el hayedo me llamó la atención un haya que era todo un ejemplo de cómo los seres vivos nos agarramos a la vida sea como sea. Me sugirió una reflexión que he publicado en mi facebook

lunes, 31 de julio de 2017

Los pilares de la corrupción

A principios de mes estuvimos unos días en Quintanilla. En uno de los paseos nos dedicamos a comprobar lo bajo que se encuentra el embalse del Ebro, que es nuestra playa natural en Arija. Como se puede suponer en un año como éste, pudimos pasear por zonas que habitualmente están bajo el agua. En las fotos de María se puede comprobar la vista del arenal. Por una parte, nos sorprendió la facilidad de que surja vegetación en esos lugares que han estado años bajo el agua: flores, arbustos, manzanilla...Pero lo que más me llamó la atención fue la visión completa de los restos del puente que quiso hacer de enlace entre las dos orillas del embalse Arija y Población. Resulta que cuando se iba a inaugurar el dicho puente, una parte se vino abajo. Solución: en vez de repararlo lo derribaron entero, suponiendo que el resto debería de estar también de las mismas trazas. Y no pasó nada. Cosas de aquella época del primer franquismo. Ahora se puede comprobar que en vez de hormigón los restos dejan ver un amasijo increíble.

Uno de los vecinos más mayores estuvo trabajando en aquella obra. Aparte del desastre de planificación con que se construyó, me contó que había otra causa más importante del desastre. El cemento llegaba en trenes hasta Arija desde la cementera de Mataporquera, pero la mitad seguía camino hasta Bilbao, donde el empresario tenía adjudicada la construcción de un grupo de viviendas. Magnífico negocio para el tal señor, que además de malgastar el erario público, amplió sus ganancias a la salud de su Excelencia, dado que era una persona reconocida por el movimiento y debió de tener alguna relación con el generalísimo. 


O sea. que estaba contemplando un monumento oculto a la malversación de fondos, a la chapuza administrativa, al atraco al dinero público, al enchufismo o al amiguismo, al tapar la mierda debajo de la alfombra y a ver quién es el guapo que la levanta... Era muy fácil echar la culpa al sistema franquista, pero ahora nos encontramos con que los de hoy en día han hecho carmelitas descalzos a los de antaño. Y es que la historia de este país da para mucho en esto de una derechona con derecho de pernada y desfachatez innata. Así que "los mismos perros pero con distinto collar".







viernes, 7 de julio de 2017

Días de monte 35

El Somo 1.137 metros, uno de los techos de Sierra Salvada. Resulta un monte maldito para este grupito de locos del monte, porque hemos tenido que hacer tres intentos para conseguir pisar su cima y a la tercera nos encontramos con una niebla que no nos dejaba ver a las vacas que estaban pastando a diez metros, mientras sí escuchábamos las esquilas. Tan maldito que ese día no pudo acompañarnos Juanjo. El fin de semana pasado hizo un sábado infernal, por lo que dejamos Orencio y yo la salida para el domingo. Habían anunciado que se iba a abrir el tiempo por lo que nos animamos y nos presentamos en Lendoño Goikoa. 

Dejamos el coche en Venta Fría que es una ganadería donde acaba el asfalto y comienza la pista que íbamos a seguir. Orencio venía provisto de su garmín maravilloso y en la página consultada avisaban que ese sendero solía ser un barrizal. Y vaya que si lo era. Tras un primer tramo de pista ancha y con curvas de nivel algo exigente con el que se coge altura rápidamente, desembocamos en un tramo pedregoso que era un auténtico arroyo. Así que ahí nos ves saltando de piedra en piedra en una cuesta empinada. Eso sí salía agua por todas partes y las fuentes señaladas rebosaban. De repente la pista se convirtió en un sendero escabroso, medio perdido entre hierbas altas, helechos y matorrales que no permitían ver dónde pisábamos, o sea, barro hasta la espinilla. A modo de consuelo diré que alegraba la ascensión la gran cantidad de cardos morados que  jalonaban la senda. A pesar de que ese tramo era un falso llano hasta llegar al pie del portillo de Merendiga, creo que nos cansamos más en él que en los tramos de desnivel fuerte.

Veíamos que iban y venían retazos de niebla por lo alto de los farallones y no le dimos importancia, pero nada más pasar el portillo nos encontramos con la niebla, más que cerrada diría yo tupida. Otros se hubieran vuelto para atrás, pero esa no entra dentro de  nuestras costumbres. Así que siguiendo las indicaciones de un track, un tanto errático, que tenía Orencio, dimos vueltas a ciegas hasta encontrar una placa que marcaba el límite con Burgos y un poco más tarde el garmín señaló la cumbre. Así que buscamos un lugar algo protegido de la brisa para comer el bocata y para abajo. En ese ambiente no pudimos hacer apenas fotos, así que esta vez el álbum será un tanto escaso en imágenes. 

Al final resultó ser una excursión que, sin grandes dificultades aparentes, fue muy exigente. Me hizo recordar aquello de S. Juan de la Cruz en la ascensión al monte Carmelo. Primero se puede partir de un camino ancho y cómodo pero es el de la imperfección y hay que tener cuidado por no tomar el errático. Solamente lleva a la perfección el camino estrecho que exige esfuerzo y disciplina. Hasta que llega un momento en que ya no hay camino ni señales para llegar a la cumbre final: al justo ya no le hacen falta. Sin embargo esta vez en lugar del éxtasis y la contemplación del panorama, nos tuvimos que conformar con habernos sacado la espinita de haber hecho cumbre por nuestros... atributos.

lunes, 19 de junio de 2017

Días de monte 34

Oketa 1035 metros, también lo llaman Gorbea txiki, quizás por la forma de su cumbre. Es otro de esos montes históricos en los que se dieron batallas en la guerra civil. Aún quedan restos de las trincheras y de algún bunker. Con una mañana espléndida partimos de Ubide, último pueblo de Bizkaia después de subir el puerto de Barazar. Íbamos debidamente pertrechados de papeles con trayectos y con el garmín de Orencio. Algo dijo éste de que en aquella zona casi siempre se despistaba y dio en el clavo. Lejos de pasar calores, como estaba anunciado, nos encontramos con que la mayor parte del trayecto discurre entre bosque, en una primera parte de coníferas y luego de un estupendo hayedo. A poco de iniciar la ascensión una valla y un cartel nos recordaron que entrábamos en el parque natural de Gorbeia, uno de nuestros mejores tesoros.

La pista era cómoda y sin grandes pendientes. Al pasar junto al Siskina subimos a su cumbre rodeados por un hermoso rebaño de cabras, cuyo comandante en jefe nos fulminó con su mirada, pero nos cedió el paso cortésmente. Paradiña en lo alto para fotos y comenzar a disfrutar de unas panorámicas excelentes y de la visión desde arriba de la masa forestal que habíamos atravesado. Todo iba bien hasta que nos dimos cuenta de que nos estábamos separando de la cumbre y ahí vino el lío. Total que arreamos en directo en dirección a lo que suponíamos era la cumbre atravesando una pendiente bastante fuerte alfombrada de hojas de haya. Cuando salimos del hayedo vimos que la cumbre quedaba más lejos y en medio teníamos toda una campa llena de helechos y de todo tipo de hierbajos y arbustos bajos... y yo con pantalón corto porque íbamos a andar siempre por pistas.

En la cumbre nos recibió una buena yeguada con los potrillos colgados de sus madres. Hicimos las fotos de rigor y estuvimos contemplando la diversidad de paisajes y las distancias que la claridad del día nos permitió alcanzar. Se veía hasta el Txindoki, toda la llanada alavesa con los embalses, el macizo de Aizgorri, los montes de Kuartango, la zona de Urkiola y del Aramotz y encima de nosotros el Gorbea nos miraba imponente apoyado en el Aldamin y vigilado por el Lekanda. Todo un banquete. Después de dar cuenta de nuestras viandas emprendimos el regreso y como habíamos perdido el camino a la ida a la vuelta más de lo mismo. Pendientes en directo, más helechos, más arañazos si no quieres taza, tazón. Pero, qué demonios, disfrutamos como enanos, una gozada... y sin pasar calor, porque aunque la cumbre está pelada soplaba brisa del norte: un lujo. Aquí están el resto de las fotos.

lunes, 12 de junio de 2017

Una historia que sigue

Ayer María y yo nos dimos un paseo por el parque botánico, que es nuestro rincón favorito de Barakaldo sobre todo ahora en primavera. Así que hoy hemos optado por callejear con lo que conlleva de mirar escaparates y entrar en alguna que otra tienda. Cuando ya enfilábamos para casa, alguien que llevaba una sillita de bebé nos ha saludado desde la otra acera. Era Jaime, que es el nombre que le puse en la historia que narré hace algunos años. Si se vuelve a leer esa historia se puede comprender la emoción que he sentido al verle orgulloso y radiante enseñarme una preciosidad de chavalote diciéndome que era suyo. He saludado también a su compañera y no he podido resistirme: me he ofrecido de abuelo en caso de que le haga falta uno. Y esto también se puede comprender después de leer el trozo de historia que compartí con él.

Si un hijo le transforma a cualquiera, incluso sin pretenderlo, en este caso creo, y deseo no equivocarme, que le ha venido Dios a ver, como solían decir nuestras abuelas. Ya en su expresión he podido percibir otra mirada, otra sonrisa ancha y no digamos en su forma de hablar, o sea, que ha recibido un chorro de vida que le estallaba por todos sus poros. Me he emocionado como un tonto y casi me echo a llorar. María me ha dicho que con la edad me estoy volviendo más blando, pero es que, para bien o para mal, les llevo muy dentro. Les deseo lo mejor.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Días de monte 33

El sábado día 27 pudimos ponernos los tres de acuerdo para salir al monte. En esta ocasión cumplimos una deuda que teníamos pendiente: subir Amboto en primavera. Como la mañana acompañaba y suponíamos que la roca no iba a estar mojada, a la hora de costumbre pusimos rumbo hacia Urkiola. Hacía mucho tiempo que no andaba por aquellos pagos y fui observando todas las novedades del entorno. La primera parte del camino transcurre, una vez que se abandona la pista de acceso, entre zonas de hierba, esta vez acompañados de portillos correteando alrededor de sus yeguas. Juanjo me había propuesto hacer el típico cresterío desde la ermita de S. Cristóbal hasta hacer cumbre en el Amboto. Yo recordaba que ya había hecho esa trayectoria, por lo que me pareció más completo y acepté. 

A la ermita se llega en poco tiempo y sin ningún esfuerzo. A partir de allí se va abandonando las campas y uno se va adentrando en la dura roca entre grietas y grijo. Después de salvar el primer desnivel fuerte de Gurutzeta se comienza a funambulear por las crestas y los sube y baja. En esa parte del recorrido no constan instrucciones. Alguna señal que otra ayuda a orientarse, pero teníamos que andar buscando dónde poner los pies sin irnos ladera abajo. Al final se alcanza el camino más habitual de subida que comienza en el hayedo agarrado a la roca y se termina la trepada hasta la cima por la arista. Este es el Amboto: exigente, difícil, peligroso pero impresionante, tanto por su forma vertical y puntiaguda como por los impresionantes barrancos que cobija la cueva de la Dama o por los panoramas que se pueden disfrutar en todo el recorrido. Se puede comprobar en este álbum.

Hubo tramos en los que azotaba con fuerza el viento, así que tuvimos que guardarnos la gorra en  los bolsillos. Ya en la cumbre, buscamos un rincón que estaba al socaire y nos dimos un buen rato para darle a las mandíbulas y tomar un buen respiro, porque la bajada resulta tan pesada como la subida o, si no, que se lo digan a mis cuádriceps. Antes de bajar del todo pasamos por la famosa fuente de Ponpon con su agua de color ferroso y con unos caños abundantes. Eso sí, para mí ese recurrido resultó ser un recordatorio implacable de cómo transcurre la vida sin darnos cuenta. Sacando cuentas llegué a la conclusión de que ese mismo recorrido lo había hecho con treintaipico años y entonces ni bastones, ni mapas, ni botas fuertes ni nada. También recordé que era la quinta vez que lo subía, pero la vez anterior había sido con María poco antes de casarnos. Así que en adelante habrá que tomarse los recorridos con la debida cautela y no basta con decir ya he estado por ahí. De todos modos, una auténtica gozada.

martes, 23 de mayo de 2017

Moción de censura: ¿otro tiro en el pie?

Estimado sr. Iglesias:


No alcanzo a entender cómo ahora nos mete usted en un callejón sin salida con eso de la moción de censura. Sabe que va a salir mal, pero parece que se conforma que con que meta ruido es suficiente ¿Se a parado a pensar que el ruido se oye pero no se escucha y que el ciudadano a quien se quiere dedicar el mensaje se va a quedar con las imágenes y no con los contenidos? ¿Han valorado lo suficiente que nos podemos encontrar con que, queriendo atacar al enemigo, van a acabar perjudicado a su partido y a sus seguidores, votantes y, sobre todo, a usted mismo?

El contenido que usted da a la moción es perfectamente asumible por cualquier ciudadano que tenga un mínimo de honradez y de sentido común, pero me temo que la herramienta que ha elegido para movilizar al personal no va a resultar adecuada para tal fin. Por decirlo con una comparación, es como si voy a cavar y en vez de una azada cojo un hacha. No conseguiré, lógicamente, hacer lo que me había propuesto y, además, es muy probable que acabe haciéndome daño. No sé si es consciente de las facilidades que les está dando al PP y a todo el circo mediático que está empeñado en su acoso y derribo. No entiendo cómo se le ha ocurrido presentarse como presidente alternativo. No se ha parado a pensar que  puede que la imagen que acabe dando sea la de un titiritero que dice verdades de a puño sí, pero que solo puede hacer reír a los que ataca y, de paso, crearse mala imagen y asustar a los más sencillos o indecisos que se tragan sin crítica los mensajes de los de arriba.

Entiendo que sigan movilizando al personal en la Puerta del Sol y en todas las capitales de España. Lo considero imprescindible para crear un ambiente que impida campar a sus anchas a los chorizos de siempre y presione para que la justicia no sea ciega precisamente en esos temas. Pero reducir una movilización a apoyar una moción de censura puede resultar el principio de la desmovilización. Da la impresión de que necesitara darse un baño de masas para contrarrestar la escasa participación del sondeo de los inscritos por internet. Me temo que la masa que acudió no fue tan apabullante como en ediciones anteriores. Por si fuera poco, le acaba de salir otro competidor -con el que no acabó como amigo precisamente- con un discurso similar en la música al suyo y dispuesto a llevarse el gato al agua en el terreno más propio de Podemos. Y ahí andan ahora intentando cambiar cromos con él a ver quién apoya a quién.

Haga el favor de pensar en otro tipo de iniciativas. Le voy a proponer otra metáfora que por aquí en la costa nos resulta más familiar que a los que son de tierra adentro. Para construir espigones, muelles o muros de contención a los temporales hay que empezar por hacer una escollera. Esto consiste en ir depositando bloques o grandes cantidades de piedra en el fondo hasta que llegan a aflorar en la superficie. Entonces es cuando se pueden construir o montar. Aún les queda bastante relleno por echar para llegar a superar el nivel y ustedes han pretendido poner los bloques sin contar con el trabajo anterior y se pueden ir a pique con todo el equipo de lo conseguido hasta ahora: más fortalecer las bases, más crear sinergias con sindicatos y otras instancias sociales, más elaborar propuestas creíbles que sean palpables para el ciudadano medio sin discursos maximalistas y, eso sí, sacar a la luz del día toda la basura corrupta exigiendo responsabilidades... pero sin aspavientos, por favor. Vista alegre 2 pudo acabar siendo un tiro en el pie, espero y deseo que esta movida de la moción de censura no acabe siendo otro.

lunes, 8 de mayo de 2017

VIVE LA FRANCE!

Hemos asistido con la respiración contenida al proceso electoral a la presidencia francesa ante la amenaza del FN. El resto de europeos estábamos tan preocupados como los mismos franceses por los resultados. Aún así me ha llamado la atención que la abstención ha sido tan alta que ha tenido más votos que la Marine. De todos modos, conociendo a los franceses creo que les tocaba elegir a la derecha ya que habían estado los socialistas en el poder, pero en algún sitio de este perro mundo la corrupción pasa factura, no como aquí, y los republicanos pierden la estela y se quedan fuera de la segunda vuelta cuando ya lo tenían cantado.

Ahora bien, una vez acabado el proceso electoral cabe preguntar a los franceses a quién han votado, porque lo único claro es que más que votar sí una gran cantidad votaron no o se abstuvieron. De paso los partidos clásicos han quedado desdibujados, al menos hasta las próximas elecciones al parlamento, por lo que no es prudente darles por acabados tan pronto como algunos creen. Se ha quedado solo un señor que es muy presentable, jovencito él, europeísta incondicional, sin un gran partido que lo abale y con un movimiento recién estrenado. No sabemos quién está detrás de él en realidad, solo que fue ministro de economía, o algo así, con Holande, con una serie de huelgas provocadas a sus espaldas. Ahora se nos define social-liberal y se queda tan pichi. 

Vamos, a mí, al menos, me chirrían los oídos con tal definición. Me suena tan coherente como círculo cuadrado, hielo candente, fuego congelado... o similares. En todo caso me da que lo que la primera parte de la definición es como poner una buena capa de afeite, pestañas alargadas y otras lindezas para dar buena cara a la segunda parte que, al fin y a la postre, será la que ate bien los machos para que nadie se desmande, ni se tome demasiadas alegrías. De todos modos le concedería el beneficio de la duda por si la supuesta novedad cuaja en alguna mejora al cambiar el panorama político habitual, porque esta vez parece que han sido los votos del cabreo y del hartazgo del sistema partidario, que ya huele a rancio en Francia y en gran parte de Europa, los que se han dado cita en las urnas.

martes, 21 de marzo de 2017

La punta del iceberg

Está en todos los medios de comunicación y en todas las redes. La bronca, mejor, la batalla campal entre padres en un partido de infantiles en Mallorca constituyó la forma más vergonzante y patética de celebrar el día del padre. Lo que a mí me alarma no es el hecho en sí, sino que viene a ser la punta del iceberg. No hace falta ir a Mallorca para encontrarse con espectáculos similares, al menos donde yo vivo, aunque no lleguen a esos extremos o no salten alas redes sociales. Y es que algunos son tan huligans que se olvidan de que están delante de sus hijos, a los que se les anima, o mejor, se les exige que lleguen a ser los astros futbolísticos del mañana para honra y prez -y alivio económico incluido, claro- de la familia. Se me ocurre un simulacro de argumento al estilo de la filosofía escolástica para esclarecer el tema en clave de humor -pero menos- antes de soltar un rollo moralizante.

"Ad majorem"
Es raro en estos eventos no encontrarse con padres que insultan a los árbitros o intentan agredirles en los partidos; insultan o desvalorizan a los entrenadores porque no ponen a su hijo o hija o no tienen ni ...idea, a ellos se lo van a decir; la  montan parda con los familiares de los equipos contrarios; desprecian a otros jugadores de su mismo equipo sin cortarse un pelo porque les ponen en lugar de su hijo; les echan broncas o menosprecian a sus hijos si no han jugado como ellos les han dicho; les ponen unos entrenamientos como los de los equipos profesionales sin tener en cuenta el momento de desarrollo físico y psíquico de los menores; no perder de vista a algunas madres -pocas, gracias a Dios- que dejan pálidas a las famosas sardineras de Santurce... (se admiten más perlas por el estilo).

"Ad minorem"
Es así que, como es de sobra conocido y ejemplarizado a través de la historia humana, los hijos no se educan por las cosas que los padres, madres y demás familia puedan decirles o mandarles, sino por lo que les ven hacer o decir, sobre todo cuando no tienen la intención de educarles -añádase a esto lo que ven en películas, videojuegos, youtube, etc-

"Ergo"
Luego con padres y madres así tenemos la preparación "perfecta" de estos infantes para desarrollar una vida en democracia, tolerancia, paz y convivencia, al igual que la iniciación práctica al saber trabajar en equipo, tan imprescindible para el día de mañana según proclaman los entendidos.

"Corolario"
No estaría de más sugerir a las instituciones públicas, que subvencionan o favorecen estas actividades, que se lo piensen dos veces o que pongan serios controles antes de dar permisos o soltar un euro, porque, a pesar de lo sano que es el deporte, no dejan de ser "actividades de alto riesgo" para la formación y el desarrollo de los menores, y no solo porque se llegue a esos extremos tan lamentables.

jueves, 16 de marzo de 2017

Días de monte 32

El pasado sábado día 11 de marzo, con una mañana radiante nos pusimos en marcha con la intención de dar un buen paseo por la sierra Salvada. Teníamos pendiente hacer la loma del Somo que es la segunda cima pero que apenas se conoce porque está en el interior de la meseta y no en los farallones. De paso pensábamos pasar a la vuelta por el Tologorri y asomarnos a su vertiginoso púlpito. Pero no elegimos el portillo adecuado para subir y se nos estaba haciendo tarde, así que nos conformamos con hacer este monte además de la vuelta previa que nos habíamos dado. Aquí se puede ver las diversas zonas por las que transitamos.

El Ungino y el Eskutxi al fondo, todo un espectáculo
Iniciamos la subida por el portillo de la Barrenilla que parte de Lendoño, que es el más habitual de la zona. Fue una gozada atravesar su hayedo que en algunos tramos las hojas secas nos cubrían los tobillos. Orencio no conocía esta zona y no se perdió detalle de todo lo que iba viendo. El tramo de la senda negra que recorre la base del farallón lo pudimos hacer con total tranquilidad por la ausencia de viento. De todos modos no deja de impresionar este paso por la sensación aérea. Una vez arriba subimos a ver el mojón que señala la muga entre Araba y Bizkaia.
La cumbre del Tologorri desde el alto donde dimos vuelta
A partir de ahí, tras media hora de andar por la alfombra de hierba de la zona nos decidimos volvernos al Tologorri y comer el bocata o similar de rigor. Una vez más me di el gustazo de comer sentado en el mismo borde del pico con todo el valle de Ayala a mis pies. Lo del Somo queda pendiente y no lo perdonaremos. 

lunes, 13 de marzo de 2017

El acoso ¿escolar?

El acoso escolar -ya se dé en el mismo centro o en la redes sociales- está siendo un tema recurrente en los medios de comunicación y en las instituciones públicas. De repente aparecen estadísticas y comparativas sobre su incremento. Salen a la luz pública personajes famosos que confiesan haber sufrido acoso en la escuela o en su barrio. Las autoridades educativas se esfuerzan en ultimar protocolos y en exigir su aplicación en los centros escolares, porque abundan, sobre todo entre los privados, los que intentan taparlo por aquello del prestigio del centro. Lógicamente ha habido empresas y cadenas de televisión o de radio que han patrocinado campañas para hacerse publicidad. O sea, que, como en otros temas referidos a problemas sociales, el acoso se ha convertido en espectáculo para gozo de las ávidas carroñeras que gustan de morbo para sus conversaciones. Todo los recursos  que se están poniendo en marcha para atajar o paliar los efectos de este problema están bien y son necesarios, pero siempre resultarán insuficientes por se ponen en marcha, como en tantos otros asuntos, cuando  han salido a la luz por el daño hecho, incluido el suicidio. 


Tengo la suerte de compartir mi vida con María que, además de ser mi compañera, es profesora de educación infantil. Ella se toma su trabajo muy en serio y me comenta sus preocupaciones, sus observaciones y las nuevas iniciativas que se le ocurren en su trabajo. Le he oído comentar cómo se relacionan los peques de sus aulas de dos y tres años. Lleva tiempo observando cómo hay niños que disponen a su antojo de los juguetes o materiales comunes quitándoselos a compañeros determinados, no a cualquiera, que los ceden sin rechistar o con algún lloro. Al mismo tiempo, ha observado que algunos de los perjudicados  por estos "minimatones" han llegado a interiorizar esta relación hasta tal punto que abandonan el juguete sin que el gallito se lo pida ¡Solo tienen dos o tres años! Eso quiere decir que cada uno, según su personalidad y según lo que le haya deparado su historia, se va marcando sus roles desde que comienzan las relaciones sociales, o sea, en la escuela. La preocupación de María es encontrar el método para corregir estas "insignificantes" injusticias, que normalmente pasan desapercibidas para los adultos -"hay que ver cómo son"-, no solo poniendo en su sitio al abusón sino tratando de que los perjudicados hagan valer sus derechos y creando un ambiente de convivencia en el que no tengan cabida dichos comportamientos.

Está claro que siempre ha habido líderes negativos, matones, abusones o personajes de ese pelo que se han tomado la vida y las propiedades  de los demás como algo a su entera disposición, para divertirse o para enriquecerse o para disponer de siervos incondicionales que les acompañen en sus planes. Esos mismos, que disponen del correpasillos de otro sin preguntar, pueden llegar a ser los mismos que quieran disponer de una mujer para lo que sea -y si no que se prepare- o los que estén dispuestos a aprovecharse de la indefensión de un emigrante para reventarle a trabajar sin contrato, o los que han desfalcado bancos y se han llevado por delante los ahorros de personas humildes... y suma y sigue. El acoso no es escolar: se detecta en la escuela por ser el primer lugar de socialización en nuestras sociedades. Es necesario ponerle nombre y hacerlo visible en sus apariciones embrionarias y establecer cauces educativos para una intervención preventiva, pero siempre siendo conscientes de que la escuela no puede ni tiene que arreglarlo sola. El hecho de que este fenómeno llegue a ser alarmante y vaya creciendo no deja de ser un indicador más que saca a la luz el fracaso educativo de las familias, de la sociedad, de los medios de comunicación, de los poderosos recursos de la información mal usados... Hay que empezar detectando las raíces y eliminándolas antes de que aparezca las malas hierbas que, como dice el refrán, nunca mueren. 


jueves, 16 de febrero de 2017

Vistalegre 2 vs. Vistatriste 1

El triste espectáculo que el ciudadano medio, más o menos cercano a las posturas de Podemos, se encontró en las vísperas de la asamblea general rayó en lo experpéntico. Ya de por sí el continuo aireamiento de diferencias, codazos dimes y diertes estaban fuera de lo que el sentido más elemental de la decencia social aconseja. Por si fuera poco los medios de comunicación se encargaron, no solo de airearlo, sino de magnificarlo e incluso extorsionarlo, para regocijo de las alas derechosas del país. Estos nubarrones que se cernían sobre la formación con tracas de rayos y trunos hacían prever que la asamblea iba a resultar una Vistatriste del peor agüero.

En la asamblea celebrada el anterior fin de semana parece ser que las aguas no se han salido del tanque y que las bases han reclamado una unidad imprescindible para sobrevivir en política. Como no puede ser de otra manera, las votaciones han puesto a cada uno en su sitio, pero sin que esto supusiera exclusiones.
La literatura de los discursos parecía aceptar esos límites y en general todos subrayaban el buen ambiente en que se había desarrollado el encuentro, pero todos hemos quedado expectantes para comprobar si lo que quede escrito no los desdice. O sea, que la película final nos la han pintado de Vistalegre 2.

En este blog he dedicado diversas entradas a los problemas que creía podrían desbaratar el proyecto de Podemos: tanto por la complejidad y la pluralidad de sus bases, como por los liderazgos o por repetir los tradicionales fallos de las izquierdas. Ahora quedo expectante ante cómo va a discurrir esta legislatura y si Podemos va a poder afianzarse como alternativa real al sistema tradicional de partidos -que ya huelen- y como posibilidad de cambio de las políticas actuales. Creo, a este respecto, que es preciso  mantener la voz real de las bases y que los liderazgos sean sólidos pero no ajenos a las mismas ni excluyentes.
Siempre sobrevuela en los movimientos de izquierdas la espada de Dámocles del "centralismo democrático" de antaño, solo que disfrazado de vistosos discursos. A todo líder que salga aclamado habrá que recordarle aquello de los generales o emperadores que entraban victoriosos en Roma. El esclavo que iba a su espalda en el carro sosteniendo la corona del laurel del triunfo, le repetía continuamente "recuerda que eres hombre".

domingo, 12 de febrero de 2017

Días de monte 31

Subida al Ipizte (1057 mts) desde Arrazola. Junto a su vecino Andasto se les llama los vigilantes del Amboto. En efecto cubren el lado que mira hacia Araba. El Amboto es de por sí un espectáculo fuera de serie, pero el paseo de hoy nos ha posibilitado contemplarlo desde perspectivas que no son habituales, como se puede ver en el flirk que adjunto: vaya trono que se buscó la Dama. La mañana ha sido magnífica, no ha hecho frío, ni viento y la lluvia estaba encargada para la tarde y ha cumplido. Hemos hecho la ascensión por una calzada histórica que remonta el barranco de Errekaundi. Esta calzada comunicaba Arrazola con Aramaio y las tierras alavesas. Lo usaban los arrieros, los carboneros y los pastores. Hay tramos que aún se conserva bien, pero en otros el paso del tiempo y de la lluvia ha dejado las piedras al descubierto llevándose la tierra. En bastantes tramos teníamos que bajar a saltos y en la subida a zancadas. El barranco es de una belleza impresionante y hoy estaba radiante por la cantidad de agua que bajaba formando gradas y cascadas. Atraviesa un hayedo espectacular que bien podría servir para filmar escenas de akelarres. 

La calzada y al fondo el Ipizte
El final del barranco desemboca en la cimera del Andasto. A partir de aquí no quedaba otra que agarrarse a las rocas del lapiaz del Ipizte y arreglarnos como pudimos para orientarnos y llegar a su puntiaguda cumbre, yo al menos un tanto justito. En el último tramo nos encontramos con una ligera capa de nieve, así que pisamos todo tipo de terreno montañero: piedra, hojas secas, hierba y nieve. Qué más podíamos pedir. Orencio se ha apuntado también este sábado. En el bocata nos ha repartido unas madalenas que nos han servido para reponer mejor las fuerzas que falta nos hacía. 

Como andábamos justos de tiempo no seguimos la propuesta de regresar por la otra ruta. Nos parecía interesante pero era más larga, así que optamos por regresar por la calzada. De todos modos, nos encantó volver a disfrutar del espectáculo del agua con más fotos ¡Qué preciosidad de país nos ha tocado en suerte y qué gozada poder disfrutarlo en estos parajes! Excursión recomendable para los aficionados o que tengan las suficientes fuerzas para hacerla -han sido 900 metros de desnivel-. Lo digo porque a la vuelta nos encontramos con unos padres entusiastas que llevaban a sus dos pequeños -el mayor no llegaba a los 10 años- y los dos tenían una cara que decía aquello de "cuando se acaba esto", mientras la madre casi llevaba a rastras a la pequeña. Habrá que tener cuidado, porque, a veces, en vez de transmitir la afición por el monte, se puede vacunar a los pequeños.

jueves, 12 de enero de 2017

ADIÓS A UN VECINO SOLITARIO

"A mi soledades voy
de mi soledades vengo
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero..."
Lope de Vega

Segundo era un hombre ya mayor que se dedicaba a hacer los recados del ayuntamiento del Alfoz de Sta Gadea. Tenía una moto pequeña de esas que no necesitan matrícula para sus viajes de una a otra población. Lógicamente también la usaba para sus paseos. Era una persona que con nosotros fue muy atenta. De estatura media, un tanto encorvado por lo años, tenía unos andares pesados y parecía arrastrar los pies. Lo suyo era pasar desapercibido. Vivía solo en una casa que, aunque de buen tamaño era de las más pequeñas del pueblo. No tenía familia ni familiares que conociéramos. La última vez que le vi estábamos tomando María y yo una cerveza en el bar de Sta. Gadea. El estaba en la mesa de al lado enfrascado en el periódico y ni se enteró de que le estaba saludando, lo que nos resultó en tanto extraño. En la siguiente ocasión en que subimos a Quintanilla no vimos humo en su chimenea cuando nos dimos nuestro paseíto de después de cenar.
"Las ánimas". Típica capilla para recordar a los difuntos.
En navidades volvimos a subir y observamos de nuevo que la chimenea de su casa seguía apagada, lo cual ya no era casual. Charlando con uno de los vecinos le pregunté por Segundo. Llevaba diez días muerto y había estado un tiempo en el hospital de Burgos. 


Resulta que los vecinos notaron que andaba cada vez peor y comenzaron a darle la brasa para que fuera al médico. Por fin el que me lo contaba consiguió acompañarle a la consulta del pueblo. En cuanto la doctora le observó mandó pedir una ambulancia. Otra vecina le acompañó al hospital donde le hicieron una operación de urgencia. Padecía un cáncer de colon pero al estar tan extendido no le sirvió de nada la operación. Murió al poco tiempo. Puede chocar que muriera de un cáncer del que se han recuperado cantidad de gente. Podríamos decir que si viviera aquí habría tenido incluso el recurso de los exámenes rutinarios que Osakidetza nos hace para prevenirlo. Sin embargo es más probable que un hombre solitario de sus características en una ciudad hubiese aparecido muerto cuando los vecinos hubiesen notado que no se le veía o que el olor a muerto fuera ya notorio. 

Cada vez se habla más del problema de la soledad en las personas mayores. Es curioso, sin embargo, que en lugares que parecen perdidos y abandonados de la mano de Dios alguien solitario pueda estar más atendido que en el entorno urbano. Puede que en esos sitios, que a veces se contemplan con cierto desprecio desde nuestra vida acomodada, exista aún aquello de la vecindad incondicional de los antepasados. Y es que aquí vivimos en aglomeración pero en esa masa están diluidas un montón incalculable de soledades que son totalmente invisibles y, por tanto, muy difíciles de acompañar.
Descanse en paz
Segundo vivía solo, tenía pocas amistades, pero era atento con el vecindario en sus funciones y a la hora de la verdad no estuvo solo. Otros y otras de su misma condición aparecen como noticia en la prensa por haber acabado totalmente desasistidos.