miércoles, 17 de enero de 2024

Apretando los dientes






 Día 15 de enero. Los Fernando nos han invitado a otro paseo por la margen derecha, un tanto desconocido para la casi totalidad del grupo. Los augurios metereológicos eran nefastos, sin embargo el amanecer y las primeras horas de la mañana fueron plácidas y no parecía que los mismos iban a cumplirse. Fuimos 23 valientes -o ilusos- los que nos apuntamos al recorrido. Comenzamos por tomar el paseo adjunto a la ría desde Sarriko hasta el límite con Erandio. A partir de ahí, nos encontramos con un conglomerado de obras que nos hacían pasar de una acera a otra continuamente. Llegados al centro urbano acometimos las primera cuesta que nos iba a llevar al mirador de las tres cruces, donde teníamos previsto hacer el avituallamiento. 


Apenas dejamos atrás el campo de futbol, comenzó a chispear y el Serantes se estaba vistiendo de luto por momentos. Un simple cambio de viento y nos vimos envueltos en lluvia constante atizada por ese viento, justo en el trayecto más alto del camino donde más expuestos estábamos, así que apenas servía el paraguas y acabaron por salir un montón de capas. Total que ni mirador, ni parada y sin saber qué hacer. Todo un calvario, nunca mejor dicho. Así que el guía mandó bajar a Astrabudua que estaba a un paso. Y ahí nos tenías haciendo un viacrucis a la inversa con una buena pendiente. Menos mal que éste no acabó en otro calvario sino en la resurrección, porque pudimos comer a cubierto y sacudirnos el agua invadiendo un espacio de juegos infantiles con una amplia techumbre.

Al reanudar la marcha, parecía que el agua nos iba a dar una tregua, pero resultó un espejismo que solo duró mientras callejeamos por una Astrabudua totalmente desconocida. A todo esto, algunas, vista su ropa empapada, optaron por poner fin al paseo y bajaron al metro. Nada más atravesar el puente sobre el Gobelas empezó a arreciar de nuevo, sobre todo cuando subimos a Ondiz, la otra parte elevada del trayecto. Nos desviamos un poco hacia una ermita por si podíamos hacer la foto de grupo en su pórtico, pero estaba enrejado y bien cerrado. Así que nos refugiamos en el voladizo del probaleku que cierra una bonita plaza arbolada. La fotógrafa oficial consiguió engañarnos para hacer la foto bajo la lluvia y sin paraguas.


Ya no quedaba más que bajar a Getxo por una pequeña carretera que daba acceso a la zona vip de Leioa, como la definió nuestro guía. En aquellas circunstancias optamos por bajar directamente a Las Arenas, acortando el trayecto previsto en unos pocos kilómetros. En fin, ha sido una salida interesante y creo que merece la pena aguantar el paso por esas zonas urbanas para disfrutar de las vistas sobre nuestra margen que nos ofrecen el Calvario y Ondiz y conocer que hay vida también más allá de la ría. Eso sí, sería conveniente contar con el arreglo del paso por Erandio para repetir el trayecto y, a ser posible, con un pelín de mejor suerte. Tomamos nota.

martes, 16 de enero de 2024

Paranoya total

 


Estamos llegando a un punto en el que dicen que hemos avanzado en capacidades tecnológicas, en facilidad de comunicación, en servicios directos por internet... pero resulta que nada puede ser lo que dice ser o la voz que escuchas es la que crees que es, pero no es  la persona que conoces la que la emite... Te llaman del banco por los conductos que parecen del banco con sus credenciales, pero no lo son. Te dicen que tu compañía te manda unos técnicos para un arreglo que se han inventado y del que tú no tienes noticia, te llegan mensajes de que has sido agraciado con no sé qué regalo... Son incontables los spam que se acumulan en los contestadores o en los correos. Eso, estamos envueltos en una paranoya universal con un crecimiento sin límites y sin control, porque nadie es capaz de saber hasta dónde se puede llegar con esas herramientas que van a acabar comiéndonos.

En resumen, hemos entrado en la sociedad de la mentira. Ni posverdad ni leches. Nos intentan engañar por todas partes y ahora llega la inteligencia artificial y mucho antes de que pueda suponer un avance en la atención y el servicio de la sociedad, ha empezado a funcionar como una herramienta de suplantación de personalidades, de clonación de obras de arte o de escritura o de música...

Vamos a acabar paranoicos perdidos porque no vamos a ser capaces de distinguir entre lo que es real o es fraude. Pienso sobre todo en las personas que están más distantes del dominio de las tecnologías de la información que, ya de por sí son un grupo de riesgo por su edad y por su escasa formación, están siendo diana en la mayor parte de esos ataques. Ya no se trata de los timos clásicos o de las estafas habituales, sino que cuentan con unos métodos y unas herramientas que les permiten colarse de la manera más hábil y fidedigna hasta la cocina, como quien dice. 



Para dar un marco oficial a este fiasco, nuestros representantes políticos se montan unos tinglados y unos discursos que parece que el cielo se nos va a caer encima, pero que, si los escuchas detenidamente, resulta que son relatos vacíos basados en afirmaciones dudosas, cuando no falsas. En realidad los problemas que airean no son tales, ni por supuesto buscan su solución, sino que lo que pretenden es escudarse en ellos para garantizarse otros intereses que no les conviene que aparezcan en la primera plana. Eso sí, cuentan con sus medios de comunicación que se encargan de airearlos y amplificarlos, cuando no acaban escribiéndoles el guion. O esa, que aquí también funciona aquello de nada es lo que parece y así acabamos por no creernos nada.

Y a todo esto, en medio mundo se puede estar encubando la tercera guerra mundial, solo que esta vez distribuida en varios escenarios que acabarán juntándose en un todos contra todos. Europa metió a USA en las anteriores guerras y ahora puede que sea a la inversa, que nos meta en las suyas, que se están multiplicando por momentos. De momento ha liado a los ingleses y menos mal que ya no son de los nuestros. Los chinos se están mosqueando con lo de Taigwan y la pueden armar en cualquier momento. Lo de Ucrania parece que no se va a acabar nunca. Y por si había pocos fundamentalistas salen los persas a defender a los yemeníes que están poniendo patas arriba el mercado, con la disculpa de que atacan a Israel. Claro, ahora la pregunta es: ¿Qué no habrá por debajo de lo poco que sabemos a través de los canales informativos? Ya te digo, vaya panorama.

viernes, 5 de enero de 2024

2023, un año especial

     


Es posible que del año 2023 no recordemos ya gran parte de las salidas realizadas, sobre todo las correspondientes al curso 22-23. Me ha parecido importante hacer una reseña de este año 2023 porque marca un antes y un después en el programa general de senderismo. En primer lugar, se fue asentando el programa con los dos grupos que habían sobrevivido a la pandemia. En segundo lugar, se formó, despacio y con buena letra, el tercer grupo compuesto por senderistas nuevos en su totalidad, con la suerte de que cuentan con cuatro responsables y guías. 

  

 Finalmente el ayuntamiento ha ido admitiendo nuevos compañeros y compañeras de viaje a cada uno de los tres grupos. En lo que a nosotros respecta, los hemos recibido con los brazos abiertos y, lo que es más importante, ya son unos más de los nuestros: se van sintiendo en su propia casa, como se suele decir, con el aliciente de que van descubriendo nuevos sitios, nuevas costumbres y, sobre todo, nuevas amistades. También se agradece esas nuevas presencias, porque a algunos de nuestros miembros más antiguos ya comienzan a flaquearles las fuerzas o, a estas alturas no pueden con las goteras que les han tocado.

    

El 2023 ha marcado también un antes y un después en el tema de reforzar y mejorar la organización de las actividades comunes a los tres grupos. Cerramos el curso en junio en la cervecera de Mendikosolo donde nos trataron de maravilla. Después tuvimos una impresionante excursión patrocinada por el ayuntamiento al increíble espacio natural del nacedero del Urederra que culminó con la comida en el camping de Iratxe y la visita paseo por Estella. Por último, cerramos el curso con la comida de Navidad en El Regato, después de una visita guiada en el CIHMA. En estos últimos eventos echamos de menos a Patricia, la responsable municipal de nuestro programa, a la que dedicamos un brindis por su pronta recuperación. Al parecer, la delicada operación a la que fue sometida tuvo buen resultado.

  


 Otra novedad curiosa, que proviene de un imprevisto, fue la lesión del guía, que, de entrada, pudo provocar despistes y desconcierto. Pero no hay mal que por bien no venga, así que enseguida surgieron nuevas iniciativas y propuestas para no quedarse en casa o poder salir de Barakaldo. Algunas fueron espontáneas -puerto viejo, Aizkorri...- y otras más programadas -Castro, Artxanda, Santurtzi...-. Lo importante es que hemos dado un paso adelante y seguimos haciendo propuestas de nuevos trayectos. Es una bonita manera de que haya más guías. 

    


Hablando de novedades, la primera del año fue a raíz de la celebración de Sta. Águeda se consiguió una visita guiada a las escuelas históricas de Larrazabal, que nos transportó a nuestra infancia. En este año hemos hecho oficiales tres nuevas salidas: Mioño a Otañes, Lekubaso a Lemoa y Gordexola. Esta última no pudimos completarla porque nos encontramos con un cierre del camino, por lo que tuvimos que hacer un pequeño bucle para llegar a una parada de bus. A ver si en este nuevo año podemos repetirla para hacerla completa. No faltaron las rutas más míticas: Otsarreta, la vía de Atxondo, el puente de Balmaseda o el castillo de Butrón. También acabamos llamando la ruta maldita a la que sigue las balizas rojas a partir de Peñas Negras. Por fin conseguimos hacerla en un sanqueremos, tras dos intentos fallidos, con un buen susto incluido.

    


No creo que valga la pena recurrir a aquello de "qué le pedís al nuevo año" o qué novedades esperáis del 2024. Lo importante es contar con lo que hemos conseguido hasta el presente y, a partir de ahí, consolidarlo para que no decaiga y, en todo caso, sigamos mejorando en salud, iniciativas y convivencia. Lo dicho, que disfrutemos como hasta ahora con las nuevas propuestas para este año 2024.

 

 

martes, 2 de enero de 2024

Adiós 2023


 Al final no fue tan fiero el león como lo pintaban y, aunque el 31 amaneció con el suelo mojado, el frente había pasado de puntillas y no hubo tanta lluvia ni viento. De todos modos, creo que la jornada del 30 fue un acierto, aunque hubiésemos tenido la osadía de adelantar la despedida ¡Qué demonios, que nos quiten lo bailado! Un paseo con el suelo alfombrado de otoño, con un ambiente fresco dentro de una vegetación generosa, con un sol radiante y un cielo azul brillante, con un ambiente inmejorable de humor y compañerismo y todo ello firmado con una jamada de pantalones largos. Se puede comprobar en la nube de fotos con que se ha ido cargando nuestro grupo de whatsapp, incluidos los marcos especiales "made in Lucía".


    Fuimos doce -un número muy apostólico, pero solo cuatro varones- los que tuvimos la posibilidad de librarnos de obligaciones o compromisos para poder disfrutar de la jornada. Bueno, puede que alguien también se quedara en casa por pereza. Con puntualidad británica llegamos a la parada de Abando para coger la línea 9 de Bilbobus. Llegados a Sta. Marina, y con el respeto debido al ambiente hospitalario, iniciamos la subida a El Vivero. Tuvimos que andar con cuidado por la nube de ciclistas que nos fuimos cruzando en todos los trayectos del camino, en ambas direcciones. A las once pasadas ya estábamos arriba. Es una subida bastante tendida sin fuertes desniveles o repechones. 


    El grupito de rapidillos ya nos tenía seleccionada mesa nada más llegar. La zona elegida era la que está a la parte trasera del bar y de los servicios del área recreativa y, por supuesto, a pleno sol. En un abrir y cerrar de ojos organizamos el zafarrancho. Había dos mesas contiguas, así que en la primera dejamos mochilas, bastones o abrigos. En la segunda se fueron desplegando las tarteras, los paquetes, los platos y el resto del ajuar de campo. Pero... ¡Oh despiste! Varias personas dijeron que habían pensado en llevar mantel... menos mal que Fernan sacó un periódico, que hizo esa función. Ni tan mal, porque, con la llovizna de la tarde anterior y el relente de la noche, tanto la mesa como los bancos estaban empapaditos. No quedó otra que hacer el picoteo de pie, que, por otra parte, da más juego para convivir, pasarse cosas y moverse.


Creo que nos quedamos mirando la mesa repleta por todas las viandas, sin contar los postres y que más de una pensó que a ver qué se iba a hacer con las sobras. Infeliz, ni las raspas: se dio buena cuenta de todo, salado y dulce, dos botellas de vino, una de cava y el botellín de pacharán más la petanca con orujo de Fernan, que pretendía que bajáramos rodando. 

    Para terminar el evento siguieron los cantos animados por nuestro cantor oficial, incluso nos vinimos arriba con un par de villancicos, como consta en los vídeos del grupo. Nada, que no terminábamos de arrancar de lo a gusto que se estaba: más fotos personales, por parejas y, sobre todo, se repitió las de mujeres y hombres separados, como en la mina Picui.

    Calculamos que llegaríamos sin necesidad de correr al tren de las dos y pico. La bajada a Lezama fue tranquila y amenizada, como en ocasiones anteriores, por los fieros perillos  del casoplón que tiene la casita de juguete. Tuvimos que esperar solo un cuarto de hora, o así, pero en el metro tuvimos más suerte y la espera fue corta. Como siempre, nos fuimos despidiendo en las diversas estaciones y hasta el año próximo en el que habrá "más pero no mejor, porque eso es imposible", como suele decir Guayomin.   


domingo, 31 de diciembre de 2023

Deconstruir la Navidad

 


¿Realmente sabemos qué estamos celebrando en la Navidad? ¿Qué queda de lo que nos enseñaron a los mayores en nuestra infancia o de las costumbres que teníamos entonces? Ahora estamos perdidos en medio una mezcolanza de personajes, ritos, tradiciones de otras culturas y que todos han sido fagocitados por el "becerro de oro" al que el mundo entero rinde pleitesía y asiste asiduamente a sus disparatados rituales consumistas, camuflados bajo vistosos ropajes de paz, familia, felicidad, alegría... Todo sirve para hacernos consumir y cuanto más consumas, más vales, mejor vives, más luces ante los demás... Al niño Jesús le traen regalos los Magos de Oriente y, de paso,  Santa Claus, San Nicolás, Papá Noel, Olentzero traen regalos, principalmente para los niños. Al final esto acaba convirtiéndose en un intercambio y, claro, nadie quiere ser menos ni quedar como un miserias. La mayor parte de la gente miramos con terror al calendario porque se acerca la Navidad y acabamos medio locos pidiendo su final cuanto antes, soñando con la reanudación del curso, porque se suele acabar agotados si tenemos responsabilidades familiares


Antiguamente se consideraba una fiesta cristiana. Ahora ya ni se sabe. En su día los que escribieron esos relatos mitológicos en los evangelios no tenían intención de hacer historia, sino de avisarnos de la importancia de la vida, de los hechos y de la doctrina del protagonista, porque iba a ser el mesías salvador -un personaje portentoso cuya venida esperaban los judíos de aquel entonces-. Algunos siglos después de que fueran escritos, el cristianismo tuvo la desgracia de convertirse, por decreto imperial de Constantino, en la religión oficial del imperio romano y se convirtió en cristiandad, porque era obligatorio acatarla. Claro los evangelistas no tenían la culpa de que en la posteridad se tomara al pie de la letra lo que escribieron y que era obligatorio creerlos como hechos que se habían dado realmente.

En la extensa geografía del imperio, el cristianismo se fue encontrando con los ritos o festejos propios del solsticio de invierno: el mito del árbol con sus personajes en los países nórdicos, eslavos o con las fiestas familiares de los romanos. Todos ellos fueron quedando debidamente bautizados bajo la celebración de tan importante nacimiento, aunque, en realidad, en sus fiestas se mantuvieron las costumbres ancestrales: los regalos misteriosos y los encuentros familiares y es lo que nos ha llegado hasta nuestros días, con las variantes particulares de cada zona. 

En ese contexto de bondades, es propio de estas fechas navideñas que se hagan colectas de apoyo a las asociaciones que se dedican a ayudar a gente necesitada, que se multipliquen los llamados a la paz y a la convivencia, que se intente hacer visibles a los colectivos más desfavorecidos, a ser acogedores con los inmigrantes, de intentar acompañar a personas que soportan soledades no deseadas... Vamos, que parece penoso, para la gente de bien, que alguien tenga que pasar estas celebraciones solo o sola. Debajo de estos buenos sentimientos, o mejores deseos, que para un sector de población no dejan de ser ñoñeces, hay un trasfondo válido. Los valores y derechos humanos proclamados por Jesús de Nazaret, y luego transmitidos por sus discípulos, pueden ser tan válidos para ateos como para creyentes de cualquier religión. 


Es este sustrato lo más importante de la Navidad, porque ésta lo hace aflorar de una forma especial aunque sea una vez al año. El problema que se nos plantea ahora, es que los medios para su celebración se han convertido en fines y eso está conduciendo a una perversión  de estas fiestas, que podrían ser entrañables y sanadoras para la sociedad y para las familias. Sin embargo, llevan camino de acabar siendo desquiciantes y fuente de situaciones absurdas, de las que resulta fácil quejarse o criticar, pero que seguimos cometiendo el mismo error de repetirlas y de favorecerlas, cada vez con más fuerza.


lunes, 25 de diciembre de 2023

Belén sin Navidad

 

Postal de mi amigo Germán Payo humorista

Hace 34 siglos el pueblo hebreo, según nos informa la Biblia, decidió apoderarse de las tierras de Caná, porque eran el pueblo de Dios, y Yahveh se las había adjudicado por ser "la tierra prometida". El resto de la historia nos suena a un ir venir de exilios y restauraciones del reino, a golpe de profecías y de resistir a las influencias de otras culturas porque eran politeístas. La última restauración tiene la misma edad que yo: 1948 estado de Israel. Creo que fue un apaño de las potencias vencedoras de la segunda guerra mundial para dar una respuesta a la masacre sufrida por el nacismo y, por qué no, para acallar la mala conciencia de los históricos pogromos que tuvieron que sufrir por gran parte de Europa y del antisemitismo tan impregnado desde siglos de apartheid en guetos en las sociedades occidentales. Ahora treinta siglos después estamos en las mismas, solo que en vez de estar en una zona caliente de conflictos, como siempre se la ha conocido, ya ha subido a categoría de volcán, provocado por una actuación de Hamas sin valorar las consecuencias y por la erupción de los ultraortodoxos judíos asentados en el gobierno actual, que está arrasando al pueblo palestino.


Si eso mismo lo hubiese hecho Irán, por poner un caso, se le hubiese echado encima más de medio mundo. Con esto quiero decir que el estado de Israel goza de impunidad total ante la ONU y ante el resto del mundo, incluidos los países árabes que se conforman con hacer de mediadores, si es que eso arregla algo. Se salta resoluciones, fronteras, leyes internacionales, leyes de guerra, echan a gente de sus casas, les atropellan sus derechos y siempre sacan su paraguas protector, léase USA, para que nadie les impida seguir a lo suyo. Tienen el morro de mantener el argumento que lo hacen en orden a mantener su seguridad. Esperemos que esos planes de seguridad no consistan en aniquilar a todos los palestinos y en convertir su territorio en otro desierto de ruinas inhabitable, que es lo que parece por el camino que van, así se acaba para siempre con Hamás. De la misma, decretan que los dirigentes o gobiernos que les llevan la contraria, o que simplemente les sugieren que no maten de hambre a la población civil, son pro terroristas que favorecen a Hamas y, si se cabrean, rompen sus relaciones diplomáticas por haber osado meterse con ellos.


Este genocidio sistemático y consentido es uno de esos hechos actuales que están consiguiendo mantenerme el estómago permanentemente alterado con una sensación de indignación y de impotencia que me lo atenazan. Los únicos que están que no se lo creen de júbilo serán los fabricantes de armas, a los que los cantos y las oraciones por la paz -papa Francisco incluido-, típicos de Navidad, se la traen al pairo. Para completar el lío los de Yemen, que se dicen hermanos de los de Hamas, se lían a atacar barcos en el estrecho que da al canal de Suez, para fastidiar a Israel y resulta que lo que van a conseguir es que se nos vuelvan a subir los precios a todos. O sea que sin mover un dedo estamos de nuevo metidos en otra guerra por las consecuencias que nos tocan. Solución la OTAN pone en marcha fuerzas navales para controlarles, pero a los causantes del desastre nadie se atreve a ponerles en su sitio ¡Qué mundo, Dios mío! Y nosotros de Navidad. Lo dicho: no hay Navidad sin Belén pero hoy Belén está sin Navidad y tienen para rato.


martes, 19 de diciembre de 2023

El milagro de acertar


 El lunes 18 determinamos realizar la ruta maldita que no se había conseguido concluir en dos ocasiones. Pues en ésta a punto estuvimos de repetir la hazaña. Decía mi abuelo Pepe que los gitanos no quieren a los hijos con buenos principios, y mira por dónde aquí se ha cumplido. Porque principio más loco que éste no se había dado en mi historia de senderista: el guía va y pone mal la hora de quedada, los autobuses andaban con retraso y se utilizaron tres líneas 36,38 y 41 más -cielo santo- el coche del causante del lío. Sin embargo, se consiguió subir en el funi de las 9,30, que era la intención inicial. El día estuvo que ni contratado, porque a pesar del frío matutino en cuanto subió el sol y pusimos en marcha las piernas hubo que empezar a quitarse capas de la cebolla.


    Iniciamos la marcha desde Larreineta. Paramos para el tentenpié en Peñas Negras, aún a sabiendas de que el centro estaba cerrado. Antes de reanudar el camino hicimos la primera foto de grupo, comenzando a seguir las balizas rojas. A poco de empezar nos desviamos un poco por las verdes para hacer un bucle que nos permitiera contemplar el hueco y los restos minerales de la mina Picui. Gran parte del grupo no la conocía y se hicieron gran cantidad de fotos, aprovechando también la hierba escarchada del suelo, que completaba el espectáculo. Por primera vez se hicieron fotos separadas de hombres y mujeres, porque, después de las últimas incorporaciones, los varones ya no somos tan minoritarios. 

    Atravesamos la campa Picui, que no es otra cosa que el terreno con el que se tapó el agujero de la mina, hasta llegar al cementerio. Allí pudimos contemplar que las vacas tienen mirada de tontas pero de eso no tienen ni un pelo. Llegó un todoterreno con carromato incluido y salieron corriendo desde los diversos rincones donde estaban mugiendo como locas. Claro, habían identificado el vehículo del dueño que traía el condumio especial, y es que a ningún tonto le amarga un dulce.


    Después de comprobar el lugar donde se había producido aquel famoso y funesto desvío, algunos estuvimos contemplando el enorme agujero que ha quedado de la mina de Arnabal y el plano inclinado. Y allí comenzamos la subida al llamado Pirulí del Mendibil, aunque para algunas acabó siendo la subida al Calvario. Llegados a los mojones que marcan los límites municipales, giramos a la izquierda y paramos para reagruparnos y que tomasen resuello los rezagados. La mayor parte optó por reclamar otra foto de grupo con el pirulí de fondo, por aquello de testimoniar nuestra presencia allí.

    A continuación nos encontramos con un paso bastante complicado. Una pequeña vaguada totalmente encharcada y seguido un repechón de desnivel superior al 10%, pero este grupo no se arredra por cualquier cosa y todos pasamos con más o menos apuros. En lo alto nos desviamos a la derecha para contemplar el panorama increíble de una cima pequeña, que gracias a la foto de Txelo hemos aprendido su nombre, Bitarratxu. A esas hora del mediodía ya no quedaba nieblina y el espectáculo fue un banquete panorámico: los montes lejanos. Bilbao, Barakaldo como en una maqueta, la margen derecha, el Abra, el aeropuerto, el faro de Gorliz, gran parte de la zona minera... Se podía comprobar perfectamente cómo estamos estructurados según el cauce de la ría. 


    Luego ya solo quedaba bajar a Larreineta, pero ya no seguimos las balizas rojas porque la bajada del pinar señalado por éstas no está en buenas condiciones. Así que, suave suave, terminamos el recorrido por la carretera. Nos esperamos en el lavadero de Barrio Nuevo y allí informamos al personal nuevo de la antigua costumbre  de celebrar la despedida del año con una pequeña fiesta o chufla después de hacer un pequeño recorrido. Como hay que contar con el permiso del tiempo, se hará la convocatoria según AEMET nos vaya informando. Al llegar, unos pocos, menos de los habituales, siguieron hacia La Arboleda para la comida y el resto al funicular. Eso sí, nada más llegar a abajo hay que salir corriendo al bus, que ya suele estar calentando motores, para no quedarse en tierra. Bueno, todos no una pareja tuvo que recuperar cierto vehículo. Gafe superado y una gozada de jornada.


jueves, 14 de diciembre de 2023

Un día de senderismo y convivencia (3)

 


El miércoles día 13 de diciembre nos reunimos senderistas de los tres grupos para la jornada de convivencia global por aquello de celebrar las fiestas navideñas dentro de nuestro pequeño mundo de senderismo. Estábamos apuntadas 64 personas para celebrar el evento en El Regato. Quedamos en dos puntos para completar el recorrido juntos: a las 9 partimos de Bide Onera -escondiéndonos del viento- y a las 9'30 nos esperaban en el cruce de Retuerto los de Cruces, Zuazo y alrededores. De víspera se desapuntaron varias personas, pero nos dio tiempo para avisar al restaurante y actualizar los menús. Tras unos pequeños titubeos que si por aquí, que si por allá, tomamos el sendero de Gorostiza que hace el recorrido por la parte del boscosa.


Tal como se había portado el tiempo el día anterior, nos temíamos que nos iba a caer el diluvio, pero tuvimos suerte porque solo fueron pequeños chaparrones intermitentes que no interfirieron mucho en la marcha. Eso sí, según llegábamos a la plaza nos cobijábamos en el pórtico. A partir de aquí nos dividimos en dos grupos para asistir a la visita guiada que nos ofreció el personal del CIHMA. A pesar de que éramos muchos supimos aprovechar bien los espacios y atender a las explicaciones de la guía sin atropellarnos. 


En la exposición temporal pudimos disfrutar de las fotografías de la primera fotógrafa vasca, Eulalia Abaitua, realizadas en los primeros años del siglo pasado. Pensando que las herramientas fotográficas de aquella época tenían muy poco que ver con el desarrollo de las actuales, resultaba llamativo, a primera vista, la calidad de las mismas, el manejo de la luz y el enfoque de los personajes. En su contenido resaltaba perfectamente el contraste entre el mundo rural del momento y el urbano, aprovechando juntar en algunas fotos a familiares de caserío y a jóvenes que habían ido a servir a la ciudad -muy cotizadas en su época por la burguesía-, vestidas a modo urbano. Me impresionó profundamente comprobar la pobreza y la vida dura de los caseríos de entonces, sobre todo para las mujeres. Así que lo de los vestidos y el folclore de aldeanitos y aldeanitas tienen más que ver con una idealización que con la realidad pura y dura reflejada en las fotos: las vestimentas, las arrugas, las miradas, las manos destrozadas, el calzado...


En el piso superior pudimos disfrutar de la exposición permanente y de una prolija explicación histórica de Barakaldo, desde la formación de los montes de hierro hasta nuestro días. Pudimos observar documentos curiosos, como cuándo apareció escrito por primera vez el nombre de nuestra anteiglesia, la carta de la fundación de la misma o la de su adhesión al Señorío de Bizkaia. Así que en la medida en que unos terminaban de ver las fotos y otros iban bajando de las explicaciones históricas, se nos hizo la hora de comer y fuimos desfilando hasta el Birika -pulmón, en euskera-, que es el nombre actual del antiguo, que la mayor parte de nosotros ha conocido por mor de bodas, comuniones, comidas de empresa o similares. Un poco apretaditos, pero entramos todos.


Comenzamos con un sonoro brindis en el que recordamos a Patricia que ya se está recuperando de una operación muy delicada y le mandamos nuestro entusiasmo para que se recupere cuanto antes. No faltó el detalle de cantarle a Lucía el cumpleaños feliz en el día de su onomástica. La comida siguió sin incidentes y se fue cerrando entre cantos iniciados por los entusiastas de siempre, que poco a poco nos fueron contagiando a todos con el canto de los cumpleaños por meses. Al final solo un pequeño grupo permaneció sentado, por lo que pudimos comprobar atónitos que había algunos que "habían nacido vestidos". Luego, mientras nos afanábamos en ajustar las cuentas, el personal fue pidiendo cafés y copas por su cuenta, siguieron lloviendo las fotos y algunas comenzaron a salir corriendo para no perder el Kbus. Cuando quisimos hacer la foto final de grupo se puso a llover y allí en la terraza cubierta de la entrada nos embuchamos todos como buenamente pudimos. La responsable del restaurante nos sacó la foto de aquellas trazas como pudo  y Elena ha protestado, a posteriori, por no sé qué de color rojo -es lo suyo-.

Creo que el mejor recuerdo que nos puede quedar de esta jornada, que titulo de "convivencia y senderismo", es el ambiente distenso y amistoso, lleno de buen humor y de reconocimiento de las nuevas  incorporaciones. Y es que demostramos que con un sencillo paseo y una comida sin complicaciones -eso sí, lo del crianza de Rioja Alavesa fue un puntazo-, somos capaces de disfrutar de una jornada divertida y estupenda, de las que dan más valor al programa de senderismo y que, por qué no decirlo, que nos viene de maravilla pasarlo bien y ampliar las amistades más allá de las de cada grupo habitual. Enhorabuena a todos y todas por haber conseguido un día tan estupendo. Nos vemos en Santa Águeda, a ver si superamos el nivel de nuestro coro.




martes, 12 de diciembre de 2023

Vaya inutilidad de montaje

 


   Hemos estado pendientes a través de los medios de comunicación de la gran cumbre sobre el cambio climático. Todos esperábamos que, aunque no se llegase a acuerdos sustanciales, no sería tan vacía en resultados como alguna de las anteriores. Pero ya desde su constitución nos dimos cuenta de que aquello iba a ser un montaje para decir que se va a hacer algo, y al final no hacer nada. En primer lugar se celebra en Dubai, que debe su riqueza a la explotación petrolífera. Para seguir, Estados Unidos, China e India, que son los tres países más contaminantes, ni se toman la molestia de acudir. 



En el colmo del cinismo USA va a destinar una millonada para financiar mediadas correctoras de las emisiones a países del tercer mundo, vaya tela. A todo esto los europeos en general se quedan como una panda de pardillos con grandes propuestas que otros no quieren ni escuchar. O sea que aquí peleando por el reciclaje, por el control de emisiones, por los vehículos eléctricos, por la huella medioambiental... y al final nos van a sacar un comunicado del tipo "que ya... que bueno... que habrá que ir prescindiendo de los combustibles fósiles, cada productor en cuanto le sea posible". A ver cómo vamos a inculcar a la nuevas generaciones la importancia de los ODS, cuando los grandes magnates y las grandes potencias se abanican con ellos.

   
Este despropósito me trae a la memoria aquel pasaje bíblico en que los israelitas se fabrican un becerro de oro y proclaman que ese sería su dios. Y Moisés, hala, monte arriba otra vez para aplacar la ira de Yahveh. Pero resulta que Dios ni se iba a tomar la molestia de castigarles, sino que iba a dejarles que siguieran en su obstinación, porque en ella se iban a encontrar con el peor de sus castigos, su exterminio. 
En estos momentos hay miles de moisés clamando por la salvación del planeta, mostrando los glaciares derretidos, los mares descongelados, los grandes ciclones, las duras sequías, los catastróficos incendios, las estaciones trastocadas... Todo en balde. Los grandes adoradores del becerro de oro siguen sin obedecer las leyes de Dios, que no son otra cosa que las leyes de la naturaleza, que mantienen el equilibrio vital necesario para la existencia de la Tierra. Una vez más, nos acaban de dar señales inequívocas de que van a seguir en su obstinación. El problema es que en esta ocasión el castigo nos va a afectar a toda la humanidad, empezando por aquellas zonas o naciones con recursos más limitados, o que tienen menos parte de culpa del desastre.

    Un conocido mío mejicano me enseñó un refrán de su tierra que, aunque un tanto grosero, viene muy bien a cuento al final de esta cumbre: "Tanto pedo, tanto pedo pa cagar agüita". Y es que resulta muy difícil seguir convencido de que, visto lo visto, merezca la pena tomar partido por los moisés que en el día a día siguen empeñados en aportar sus pequeñas acciones para, entre todos, poder salvar algo, dentro de lo que cabe. Si hay una cosa que me da un miedo tremendo en eso de seguir cumpliendo años, es que, antes de que me llegue la muerte, tenga que estar contemplando catástrofes cada vez más descomunales. Pero, mientras tanto, no hay otra y en ese empeño estamos y estaremos.


domingo, 10 de diciembre de 2023

Lunes de senderismo 21

 


El lunes 4 de diciembre hicimos la ruta entre Zalla y Balmaseda. Previamente teníamos previsto hacer la ruta de Martiartu pero se desestimó por problemas de charcas y de tramos en condiciones peligrosas por riesgo de caídas. Ha sido un día de record: 26 participantes -el máximo fue 25 hace tiempo- y también en la gran cantidad de fotos, incluidos dos vídeos que nos han sorprendido gratamente. Llegamos todos y todas sin problemas a tiempo al autobús. Al contrario de lo esperado por las previsiones negativas del tiempo, resultó ser una jornada agradable sin viento y solo en unas pocas ocasiones tuvimos que abrir el paraguas. El río Cadagua fue un espectáculo constante -visual y sonoro- por la cantidad de agua que bajaba y por las diversas imágenes que formaba con las caídas de las presas y los remolinos de los rápidos. De ellos han dado testimonio numerosas fotos. También nos llamaron la atención algunos torrentes en la primera parte del camino.

 A poco de empezar la marcha llamé la atención sobre la vista del castro de Bolunburu y se quedó en que, para curiosos de la historia y con fuerzas para subir, se programaría la visita a esos restos prehistóricos. Sin contratiempos y con la mayor tranquilidad del mundo fue transcurriendo el recorrido. Tuvimos la oportunidad de poder contemplar por dentro la hermosa ermita de S. Antonio, aprovechando que estaba abierta por obras y el trabajador estaba fuera. También nos sorprendió la obra del palacio de los Urrutia del que solo se veía la fachada porque estaban en plena restauración de la misma sujetando el vano de las ventanas. Los rapidillos pasaron por delante sin hacerles caso, qué le vamos a hacer.


Antes de llegar al habitual cobijo para el hamaiketako, nos llevamos una gratísima sorpresa al acceder a la carretera de La Herrera: nos encontrarnos con un amplio bidegorri, donde antaño debíamos ir en fila india, que nos facilitó la llegada al paso de peatones que da acceso a la parroquia de ese barrio. Esta vez no pudimos ver las actividades exteriores de la chiquillería en los terrenos de la simpática escuela adyacente. Después del aprovisionamiento, se pasó lista para tomar nota del centro de mayores de cada cual y no podía faltar la foto de rigor para todo el grupo. Aquí también se pasó lista para saber quiénes se iban a quedar a comer y retomamos la marcha dejando al lado la torre de Terreros. Un grupo nos quedamos haciendo otra foto tradicional de este recorrido en un puentecito pintoresco, que ya va a convertirse en un icono de nuestro grupo. 


Llegados a Balmaseda nos dedicamos a hacer un recorrido turístico por la villa. Antes de entrar en la iglesia parroquial nos encontramos con la habitual concentración de jubilados en el pórtico del ayuntamiento, por si nos habíamos olvidado de qué iba el asunto. Estuvimos los interesados e interesadas contemplando el interior y las vidrieras, de lo que dan fe algunas fotografías. También aquí estaban de obras. Siguiendo el paseo fuimos al reloj de sol, con la mala suerte de que en esos momentos estaba nublado y, para remate, lo habían vallado. El final del paseo lo marcó la subida al puente medieval, insignia de la villa encartada. Allí nos hicimos la foto de despedida: los que iban a comer bajaron por el lado del frontón y los que nos íbamos volvimos por donde habíamos subido: doce por una lado y catorce por otro. Unos minutos de indecisión fueron los culpables de que viéramos salir delante de nuestras narices el bus que nos hubiera llevado hasta Cruces. Tras la media hora de rigor cogimos el que nos dejó en la intermodal. Algo tengo entendido que en la comida igual pasaron algo de frío, pero en las fotos han salido bien.