lunes, 22 de febrero de 2016

Días de monte 23

Después de varios sábados frustrados por el tiempo o por los inaplazables compromisos familiares, este pasado sábado nos hemos podido librar Juanjo y yo de los hados adversos que nos han tenido alejados de la montaña. El día estaba magnífico había nevado en abundancia durante la semana y luego había hecho raso, por lo que suponíamos que nos íbamos a encontrar con nieve dura a primera hora. Debidamente pertrechados nos encaminamos a Llonguéroz, un pueblo perdido en las estribaciones de Sierra Salvada del valle de Losa -a propósito, famoso por sus quesos. Los dos coincidimos, nada más arrancar el coche a las 7:45, en preguntarnos cómo nos íbamos a encontrar la carretera con la helada que había caído. Tuvimos suerte, a pesar de la escarchada la carretera estaba sin placas, incluso en el puerto, porque hacía varios días que no había llovido. Tras el despiste de rigor y la escasa o nula información de los carteles viarios, logramos dar con el pueblo. Aquí sí que tuvimos que sortear varias placas de hielo al entrar, en medio de una sinfonía de validos y de ladridos.

Como habíamos supuesto teníamos nieve y hielo nada más echar pie a tierra. Seguimos las indicaciones de la guía y encontramos enseguida la pista de tractores que debíamos seguir. Al principio se veía fácilmente porque estaba bastante pisada, pero, en la medida en que nos alejábamos del pueblo, no las teníamos todas con nosotros porque con la capa de nieve que había tendríamos que orientarnos a ojo de buen cubero. Fuimos siguiendo unas roderas que parecían de kart que, providencialmente, no estaban marcando el camino. A poco de comenzar me calé mi última adquisición: unas cadenas para las botas. Ya las había probado en la bajada del Eretza el miércoles pasado, pero esta vez me han acompañado todo el recorrido y tengo que reconocer que me vinieron de maravilla.

Fue la típica subida tendida y larga, y lógicamente nos la teníamos que tomar con calma porque no se anda igual con nieve. Cuando se acabaron las roderas ya pudimos orientarnos bien y al poco llegamos a la primera cumbre que nos habíamos propuesto: Mojón Alto, donde nos sacamos las fotos de rigor para dar fe de nuestro paso. Teníamos en el programa subir también a El Somo, pero vista la distancia resultaba que el tiempo previsto en el programa se nos quedaba corto porque íbamos a tardar bastante más de lo marcado. Así que estuvimos andando disfrutando del paisaje hasta que se nos hizo la hora y después del bocata en el único sitio en el que se podía asentar el culo nos dimos la vuelta. Al entrar en el pueblo vimos una casa con el cartel de Quesería. En la puerta rezaba una nota que advertía que hasta abril no se vendían quesos. Unos artesanos auténticos por lo que se ve.

Con todos esos ingredientes disfrutamos de una gozada de mañana. Un sol radiante que resaltaba más el manto de nieve y, curiosamente, acabamos teniendo calor aunque pisábamos nieve helada. Aún hoy me estoy dando crema en la clava y en la cara por la machacada solar que me llevé. A mí me resultó sorprendente contemplar el paisaje de la Sierra Salvada desde las lomas de la parte sur, ya que siempre hemos subido desde los farallones que dan Euskadi. Estábamos un tanto desorientados, hasta que a fuerza de identificar las cumbres que se divisaban nos pudimos situar. Una vez más, la montaña resulta ser como la vida  misma. En cuanto se cambia de perspectiva o  se mira desde otro ángulo, cualquier situación o cualquier persona, por muy familiar que nos parezca, nos aparece desconocida o, al menos, desconcertante.
Hace falta fijarse en las referencias que les rodean para poder identificarlas o entenderlas antes de dar algún paso en falso o de arriesgarse a emitir algún juicio rápido. También se me ocurre otro reflejo de la vida, al menos de la mía, en esta salida. Es conveniente, a veces imprescindible, contar en los principios con la huellas de alguien que ha ido por delante para ir haciendo nuestro camino o formando nuestra personalidad. Pero siempre llega el momento en que esas huellas desaparecen, o ya no nos resultan suficientes, y entonces es cuando nos toca arriesgar y seguir creando nuestro propio camino. Quién sabe si alguien por detrás lo podrá aprovechar. Aquí algunas fotos más.

lunes, 15 de febrero de 2016

Consenso sí, pero ¿para qué?

Ante este impás político en que nos encontramos, en el que unos no encajan haber perdido, aunque hayan ganado, y otros que pretenden ganar, aunque hayan perdido, el panorama que se le presenta al ciudadano medio es un tanto desconcertante. Por un lado el partido saliente nos amenaza que sin ellos los mercados y los poderes económicos se van a enfadar y nos vamos a enterar de lo que vale un peine. Y a uno le queda la pregunta de si los dichos poderes son los que han votado o si hemos sido los ciudadanos. Claro que si tienen el poder suficiente para invalidar las votaciones, pues en adelante no votamos y que nos digan lo que tenemos que hacer: cuánta gente tiene que mal vivir en la miseria, cuántos mayores se tienen que morir antes para que sean un gasto más, cuantos jóvenes se tienen que marchar... y así sucesivamente. Se llama a la sensatez pactando un consenso de los grandes partidos para que la situación no se altere y el país disponga de un gobierno sólido. No se entiende, por parte de los interesados, cómo se puede rechazar una propuesta tan razonable y tan responsable. Por mi parte presento la pregunta que pongo de título ¿Para qué queremos un consenso que solamente va a consistir en más de lo mismo, solo que un poco edulcorado?

Por otra parte tenemos a los partidos y grupos que dicen estar dispuesto a organizar un gobierno alternativo para solucionar los desastres sociales del anterior. Todos dicen que están dispuestos a entenderse pero solamente si les dan la razón en todo o se aceptan sus condiciones y, de paso, si consiguen un trozo razonable de pastel. Se ha puesto de moda lo de las líneas rojas, las incompatibilidades... Tienen un argumento claro: las urnas han dicho claramente que queremos un cambio y que, según proclaman, ellos son los elegidos para llevarlo a cabo. Sin embargo, con el galimatías que están montando no están estimulando precisamente la esperanza de los que desean ese cambio, porque se ve imposible que lleguen a un consenso. Entonces volvemos a la misma pregunta desde el otro punto de partida ¿Para qué queremos un consenso que solo sirve para contentar las aspiraciones de cada grupo?

Creo que falla una perspectiva de base por ambos bandos. El fundamento de la cultura democrática está mucho más allá de los consensos o de los acuerdos y de los discursos pomposos. Estos no son sino consecuencias de la misma y pueden ser válidos en la medida que responden a los objetivos de la democracia: el servicio a todos los ciudadanos. A todos, no solo sin excepción, sino poniendo en primer lugar a los que han sufrido o siguen sufriendo en sus carnes las desgracias y las consecuencias de la injusticia institucionalizada por los poderes técnico económicos. Los indefensos son la razón última de ser la democracia y de la cultura que la hace posible. Y en estos momentos da la impresión de que ni los primeros ni los segundos se han enterado de por qué y de para qué están ahí: arreglar esto con medidas democráticas.

"La distancia entre ricos y pobres ha crecido y en 2015 el 1% de la población concentró tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos. La fortuna de sólo veinte personas en España alcanza un total de 115.100 millones de euros", explica el informe.
En este sentido, España es el segundo país de la Unión Europea en el que más ha crecido la distancia entre rentas altas y bajas, sólo por detrás de Estonia, y entre 2007 y 2014 el salario medio español se desplomó un 22,2%.
Además, según los datos de la OCDE, los hogares más desfavorecidos son los que han sufrido una mayor caída de los ingresos durante la crisis, y el salario de los más ricos es 18 veces superior al del 10% más pobres.(Oxfam Intermón)

martes, 26 de enero de 2016

Antonio o el amor a la vida

Le he encontrado esta mañana cuando regresaba a casa sentado en un banco del parque. Le he hecho señas diciéndole que a esas horas tenía que andar. Me ha enseñado un tres con los dedos, o sea tres vueltas al paseo central del parque, y a continuación, con una sonrisa entre pícara y plácida, me ha dado a entender que estaba disfrutando del sol y del ambiente tranquilo de la mañana, que este invierno invertido nos está propiciando. Se está quedando sin voz y dada su edad le han dicho que no merece la pena operar. Aún así habla como con siseos y me recordado que le faltaba dar la cuarta vuelta . Tiene todo medido, esos son los cuatrocientos metros que se ha impuesto hacer cada día, con sus descansitos claro, eso sí a una velocidad de crucero digna de un caracol. Luego va a por el pan y a comer que ya ha abierto el apetito. Después de la siesta se pone un poco más elegante para ir a buscar a su novia y con ella hacer vida social: baile de jubilados, paseos, tertulias... Hasta que llega la hora de retirarse y ella le acompaña hasta la acera de enfrente del portal. Se despiden y le sigue con la mirada hasta que Antonio entra.

Antonio es todo un hombrachón de ochenta y muchos años. De joven tuvo que ser un mocetón apuesto y fornido. Aterrizó por aquí como uno más de su generación que huyeron de las penurias del campo de la meseta burgalesa. Trabajó nada menos que en el horno alto, ese que tengo en la primera de las fotos del blog, entre vagonetas, mineral, caldo y demás lindezas del oficio. Aún así se ha conservado bien. Tiene un humor y una sorna a prueba de bomba y es rara la vez que no consigue hacer reír cuando saluda. Hace unos veinte años que se quedó viudo, pero en un par de años se echó una novia que a día de hoy aún le dura. A pesar de la sencillez y del poco espacio en el que se desarrolla su vida -solo se va quince días en agosto si su hijo le lleva-, sabe disfrutarla y siempre deja la sensación de que nos va a enterrar a todos, porque derrocha ganas de vivir.

Como se suele decir, cuando sea mayor quiero ser como Antonio, que no necesita casi nada para disfrutar de lo que le quede de vida y va transmitiendo buen humor. Y es que me da la impresión de que en este mundo nos están volviendo locos para hacernos creer que no podemos vivir bien si no compramos, viajamos, comemos, salimos, hacemos yoga, gimnasio... cuando personas tan sencillas como Antonio nos ponen delante de las narices algo tan simple como disfrutar de la oportunidad de vivir y del cariño de los suyos, haga sol llueva o no, tomando a guasa las limitaciones que nos hayan tocado en suerte o los achaques propios de la pila, como él llama a su edad.

domingo, 24 de enero de 2016

Un desastre anunciado

La última promoción de PCPI de Bituritxa
En la prensa de la semana pasada aparecieron las declaraciones del viceconsejero para la Formación Profesional del Gobierno Vasco en las que daba cuenta de que la formación profesional básica implantada por la ley Wert estaba produciendo más abandonos que los anteriores programas de iniciación profesional -12%- que estaban funcionando en la Comunidad Autónoma. Se ha constatado que al rededor del 20% de los alumnos que comienzan la FPB lo dejan antes de terminar el segundo curso. Y éste, aunque sea un dato alarmante, queda pálido si se compara con la media del estado que está en el 50%.

Ya adelanté hace dos años en otra entrada que iba a suceder algo así y, mientras no se consiga cambiar la ley, esto no ha hecho más que empezar y las estadísticas se van a disparar. Mas tarde comparé la situación con una lobera en la que iban a ir a parar todos los que estaba previsto que fracasarían, porque el currículo de la FPB no está hecho para el tipo de población al que va destinado, ni se ha preparado consultando a la gente que estaba trabajando desde hace años en programas de iniciación profesional o similares. Una vez más se pone en marcha otro mecanismo para generar más desigualdades, dejando a un colectivo importante sin formación y sin la preparación más elemental para valerse en la vida: por una parte se suprimen o se recortan drásticamente los programas de apoyo y por otra se tiene la desfachatez de inventarse una salida al fracaso en la ESO por la puerta de atrás para deshacerse con más facilidad del alumnado más difícil.

Este colectivo, con semejantes planes, está condenado a la desilusión y a la falta de futuro. Es verdad que hoy en día no está nada fácil para ningún joven y no hay más que ver que hasta los titulados se tienen que marchar fuera. Pero estos otros ni tienen formación ni recursos para escapar al extranjero y ya me contarán qué va a ser de ellos y qué recursos se tendrán que generar después para arreglar este desastre. Una buena papeleta para los que tengan la osadía de ponerse a gobernar este desmantelamiento en el que nos han dejado convertido el país los poderes fácticos de Bruselas y de los mercados, con su aplicado acólito, el PP.

viernes, 15 de enero de 2016

Las vueltas de la vida

Los miércoles suelo ir con mi amigo Orencio a dar un paseo montañero por los montes más cercanos, aunque también hemos hecho alguna escapadita algo más alejada. No suelen ser muy largos porque los tomamos con tranquilidad y lo que no nos da tiempo hoy, pues lo retomaremos la semana que viene, y si nos equivocamos de camino, seguimos a ver con qué novedades nos encontramos. Cuando llega la hora, vuelta y hasta la próxima. Orencio se conoce multitud de sitios por los montes y por los lugares curiosos de los alrededores, tanto de la zona minera, como de las encartaciones o la zona del Nervión y los montes de Bilbao. Tiene una curiosidad innata para fijarse en todo lo que aparece a nuestro paso: observa las poblaciones, los caseríos, las hondonadas, los restos mineros...tiene una verdadera debilidad por las praderas y le gusta descubrir en qué sitios se está sustituyendo los pinos por el bosque autóctono. En realidad su prioridad no es llegar a la cumbre, sino ir descubriendo caminos y disfrutar con lo que encuentra. 

Artiba
Me está enseñando últimamente los tesoros paisajísticos que se ocultan en la cara norte del macizo del Ganekogorta, desde Alonsotegi o La Quadra hasta el Pagasarri o el Gallarraga. Se ha empeñado en volver a los pequeños embalses que hay en esa zona porque son lugares que le encantan. En realidad son charcos grandes con una presa que recojen los arroyos del macizo por esta cara, pero están rodeados de bosques y parajes preciosos. El mes pasado me llevó al de Artiba que suministra agua a Barakaldo. Después dimos una vuelta por la aldea del mismo nombre que está perdida a 400 metros de altitud y me estuvo comentando todas las modificaciones que encontraba desde la última vez que estuvo por allí. Para finalizar subimos a la cercana cumbre de Tontorra y volvimos al coche. Ayer estuvimos en el embalse de Lingorta subiendo desde La Quadra. Era impresionante encontrarse rodeado de bosques y barrancos justo al pie de la cumbre occidental del Ganekogorta y de la cara rocosa del Gallarraga. Como es de rigor en estos sitios, la subida es bastante vertical y solo queríamos llegar al collado que separa ambas cumbres, porque el tiempo no daba para más. He rastreado algunas fotos de estos entornos para acompañar esta entrada.

Lingorta. Al fondo la cumbre del Gallarraga
Creo que, una vez más en mi historia, el monte me ha servido de paradigma para enfocar mi vida. Hasta ahora priorizaba llegar a las cumbres y cuanto más altas mejor, para contemplar los paisajes y sentir la satisfacción de superar las dificultades propias del terreno. En estos momentos me estoy dando cuenta de que, sin renunciar a lo anterior, hay otros espacios a disfrutar y a descubrir, que, con las prisas o yendo por las rutas de siempre, pasan desapercibidos. Los que hemos sido gente de acción y nos hemos empeñado en proyectos o iniciativas novedosas, hemos corrido el riesgo de haber estado muy ocupados empleando energías y devorando el tiempo con no pocas urgencias. Es probable que hayamos conseguido logros interesantes y que eso nos haya llenado de satisfacción. Ahora, sin embargo, cuando ya no estamos para derrochar fuerzas, la vida y el cuerpo nos cambia la marcha. Eso no significa, de ninguna manera, que renunciemos a descubrir otros espacios en los que disfrutar de la vida con más quietud, pero no con menos intensidad. Es una gozada contar con compañeros de viaje como Orencio, que sin pretenderlo nos aportan mucho más que la simple compañía en los paseos.
Collado entre el Gallarraga y el Ganekogorta




jueves, 24 de diciembre de 2015

Días de monte 22

Tal como quedamos en la anterior salida, este sábado 19 de diciembre nos presentamos en el valle de Karrantza, concretamente en el barrio de Lanzas Agudas, con la osada intención de llegar a la cumbre del Balgerri, 1100 ms. Lo de la osadía está más que justificado por el fortísimo viento que hacía, lo que no nos amilanó a pesar de las advertencias previas de las familias. Nada más ponernos en marcha surgieron las primeras dudas y en éstas estábamos cuando apareció un montañero que sin más ni más, viéndonos de aquella guisa, nos espetó "si vais al Balgerri yo también". 

Como el famoso ángel de la biblia nos guió y nos llevó por sitios que no vienen en los senderos marcados, pero que posibilitan pasar por por parajes especiales o tener mejores vistas. Fue una gozada contar con su compañía, porque, por si fuera poco, era charlatán y se creó entre los tres un ambiente de camaradería muy agradable. Esta es una de las cosas buenas que tiene el monte. A todo esto Juanjo desenfundó la cámara, pero resulta que la batería se le había descargado. Así que he copiado algunas fotos de google.

Lo mejor del paseo fue el paso por el impresionante hayedo de su ladera norte. Abundan las hayas viejas con sus ramas y troncos imponentes y retorcidos. Así desnudas en invierno y con el ulular del viento en sus copas tenían un aspecto lúgubre que imponía. Mientras los senderos transitaban por la cara norte entre arbolado, la ascensión se hizo tranquila sin grandes desniveles y al socaire, pero al salir al collado el viento sur nos empezó a bambolear de lo lindo. En la cumbre no pudimos parar nada porque el viento nos arrastraba, y yo tuve que clavar el bastón en un par de ocasiones para agarrarme. A poco de dejar la cumbre, nos sentamos en una zona algo resguardada aprovechando los tímidos y escasos rayos de sol y deglutimos el bocata.

Aventuras aparte, el Balgerri, como casi todos los montes del cordal de Ordunte, es un espectáculo imponente, tanto por los bosques de sus laderas como por las vistas: el valle de Karrantza, el de Mena, el panatano de Ordunte, las peñas de Mena, la cordillera, los montes encartados... En fin un banquete del que no pudimos disfrutar más que de un pequeñísimo aperitivo. Pero el mejor ingrediente del día fue contar con la compañía y la amistad de Jon, que así se llama nuestro guía. Para la próxima estamos pensando en visitar a los vecinos de Araba.


lunes, 14 de diciembre de 2015

A la salud del pecado original

Se ha convertido ya en costumbre el que estemos disfrutando de un puente magnífico por la coincidencia de una fiesta civil, que tiene su aquel por ser el aniversario de la constitución, con otra religiosa La Inmaculada. Nadie se pregunta a qué se debe que esta fiesta religiosa se mantenga, ni qué contenido tiene: es fiesta y nos viene de tralla para aprovechar el puente y hacer escapaditas que no se puedan dar en los fines de semana. Hace años, a poco de poner en marcha este blog, puse una entrada solicitando que esta fiesta fuera anulada por falta de sentido para los creyentes actuales y por vivir en un estado laico que nada tiene que ver con esas zarandajas dogmáticas. Ya apuntaba entonces que el mantener la fiesta era una concesión más de los gobiernos a la jerarquía católica para tener a la iglesia en paz y no enfrente. En su día tampoco los socialistas se atrevieron a tocarla.

Aunque parezca algo estrambótico, le debemos este puente a la tan trasnochada como famosa doctrina del pecado original. Sí, aquello de que nacíamos en pecado marcados por la herencia del patinazo de nuestros lejanos ancestros que nos dejaron sin paraíso terrenal. Claro que los que la inventaron no tenían ni idea de la evolución de las especies y esas cosas que hoy saben hasta los de la ESO. Entonces había que bautizar enseguida a los niños para que quedaran libres de tamaña desgracia, ya que, si morían antes de ser bautizados, quedarían encerrados a perpetuidad en la guardería del limbo de los justos. Una tradición curiosa porque el sacramento que se inventó como rito iniciático para pertenecer a la iglesia, quedó reducido en la mentalidad popular a un simple ritual purificador. El problema está en que después de Darwin -que ya ha llovido- se siga con mentalidades de ese tipo, mantenidas especialmente por cierto sector de la jerarquía. 

Llegados a este punto hay que clarificar que ese poder purificador nos fue transmitido por Jesucristo, porque El fue uno como nosotros en todo menos en el pecado, ya que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, por lo que quedó libre de tan desgraciada herencia, ya que el pecado original se transmitía a través de la herencia del padre. Y aquí viene otro pequeño fallo del que no son culpables los doctores que montaron la doctrina, porque en aquellas épocas no tenían ni la más remota idea del sistema de fecundación de la raza humana, que esto ya lo conocen ahora hasta los de primaria. Antiguamente se creía que la función de la mujer consistía simplemente en ser el seno donde se desarrollaba la vida que el varón había depositado en él, por lo que se consideraba que los hijos eran del padre. Pero llegó un momento en el que las investigaciones y las ciencias descubrieron el óvulo y su función reproductora, por lo que el tenderete se caía por su propio peso, ya que el pecado original se le habría transmitido al niño Jesús a través de su madre: vaya lío. Como no podían excomulgar ni mandar a la hoguera a nadie, como les pasó a otros en tiempos inquisitoriales, no les quedó otra que aceptar el descubrimiento. Entonces había que buscar una explicación válida, por lo que decretaron por dogma que María había sido concebida también sin pecado original milagrosamente porque estaba destinada a ser la madre de Jesús. Y aquí estamos de puente por tan sabia decisión con categoría de infalible. 

Sinceramente esta fiesta me resulta casposa, carca y fuera de tiempo y de lugar. Y lo siento por la figura de María que ha sido maltratada a lo largo de la historia, como una más en la historia de la mujer. Ella, como todas la mujeres que aparecen en los evangelios cercanas a Jesús, fue apartada de las decisiones en las primeras comunidades. Luego, cuando el imperio impuso el cristianismo, se aprovechó su recuerdo y su figura para bautizar y borrar a las deidades paganas de carácter femenino: se le pusieron mantos y adornos, se le atribuyeron magníficos atributos y milagros, se le pusieron altares... pero ella quedó reducida a la función de madre de Jesús, como aparece en la mayoría de sus representaciones. De todos modos, el hispano medio se agarra a las fiestas ya vengan de Dios o del diablo y, aunque todo este rollo religioso se la traiga al pairo, que La Inmaculada ni se la toquen, solo faltaba.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Días de monte 21

Hoy nos hemos sacado una espinita. Ya habíamos hablado de subir al Untzueta, 766 ms, varias veces y por fin hoy ha caído. Este monte es el que se ve cuando se baja de Altube por la autopista. Está encima de la cantera de Orozco y tiene unas antenas en la cima. Es una cumbre aérea y tiene un cono en lo alto que exige un esfuerzo final sobrañadido. Según se ve en la cumbre hubo allí una pequeña fortaleza. Hay un cartel que da fe de que ésta fue obra de Sancho el Sabio de Navarra. Su función era de controlar los accesos por Alava a Castilla desde el mar y, a fe mía, que estaba bien escogido para esa función, porque domina perfectamente los valles del Altube, que da acceso al puerto de su nombre hacia Vitoria, y del Nervión, por el que venían los mercaderes de Castilla a través del puerto de Orduña. Cuentan los cronicones que fue asaltado varias veces pero que resistió gallardamente hasta dos veces. Luego se hicieron con él los señores de Bizkaia, hasta que tiempo atrás lo destruyeron. No me imagino yo subiendo semejantes pendientes, que nunca mejor dicho son de armas tomar, cargado de malla, casco, espadones, bombardas...  

Homenaje en la cumbre
Hemos partido de Arakaldo. Por fin conozco este pueblecito que, al contrario del mío, del que solo se diferencia en la b inicial, es el más pequeño de Bizkaia o, al  menos, el que menor censo electoral tiene. Han sido 650 metros de desnivel y, excepto en un pequeño tramo de tregua, con pendientes exigentes. Al llegar al último tramo, el bosque se queda atrás y el pico final le empequeñece a uno. En dos horas hemos subido, Juanjo ha hecho el reportaje fotográfico, hemos dado buen fin a nuestras viandas y hemos emprendido la bajada enseguida porque Juanjo se ha puesto nervioso en la cumbre: no aguanta las antenas y los repetidores. Una mañana que ha despertado amenazadora y cargada de nieblas, pero según subíamos éstas se iban quedando abajo, por lo que el espectáculo del mar de nubes en los valles colindantes ha sido impresionante. A la vez los montes aparecían como islas entre algodones.

Nada más aparcar nos han recibido con salvas de honor, pero no eran tales, sino más bien matarifes de esos que por estas fechas se camuflan detrás de unas matas o de parapetos hechos con ramas para diezmar a las bandadas de aves migratorias. Nosotros no hemos visto ninguna pero hemos seguido escuchando tiros hasta media mañana. A eso lo llaman cuarteles y caza controlada. Hemos quedado que la próxima salida estará dedicada a alguno de los miles del cordal de Ordunte que se para Karrantza de Mena.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Los imprescindibles

Hoy día de todos los santos he sentido la necesidad de escribir algo en honor de todos aquellos que en su vida han hecho posible que en este mundo haya menos personal que sufra y que nos sea menos gravoso tener confianza en la humanidad. O sea, santos o no pero que no nos falten nunca personas como ellos. De paso, haciendo esto en memoria de estos imprescindibles, quiero huir del idiotismo mimético que se ha apoderado del personal en estas fechas con la imitación de las fiestas del mal gusto importadas del fantasma colectivo yanqui -algo ya adelanté en mi facebook. 

El viernes pasado participé en un acto en favor de la fundación Vicente Ferrer en Bilbao. Jordi Folgado, su sobrino y gerente de la fundación, intentó comunicarnos las experiencias que había vivido en su trayectoria de trabajo junto a su tío. Más allá de fijarse solo en sus actos e iniciativas, nos transmitió, sobre todo, su filosofía de vida, las vivencias interiores de Vicente y su inquebrantable fe. Digo que intentó porque en algunos momentos se le quebraba la voz y se quedaba bloqueado por la emoción. En el turno de preguntas una señora mayor no se explicaba cómo no estaba ya en los altares un santo así, cuando estaba a la vista de todo el mundo el bien que había hecho. Jordi le dijo que sí estaba en los altares, pero no aquí sino en los altarcitos domésticos de las casas de Anantapur, junto con los de sus dioses domésticos. Ellos dicen que no es un dios pero que lo tienen cerca y lo han podido tocar. Claro que la pregunta de la buena señora quedó sin contestar. 

La iglesia dedicó este día a todos los santos anónimos que no había podido reconocer oficialmente pero que su santidad había sido palpable para aquellos que habían convivido con ellos. Claro que en personas tan notorias como Vicente Ferrer o, se me ocurre también, el Abbè Pierre el  anonimato no es precisamente lo que les caracteriza. Sin embargo es más fácil canonizar a religiosos, obispos o papas que a otros y no digamos si, además, tuvieron la osadía de abandonar su estatus clerical o religioso. Es lamentable que a estas alturas se sigan considerando milagros solamente las curaciones, supuestas o no, prodigiosas y no se dé importancia al bien personas así han hecho a pueblos y a colectivos desfavorecidos, posibilitándoles una vida digna cuando no les quedaba ninguna esperanza o muy pocas oportunidades. Algo de esto dejé escrito cuando murió Vicente Ferrer. Voy acabar desconfiando de casi todos los que llevan el san por delante para quedarme con los no reconocidos canónicamente, ya sea por desconocimiento o por ser ignorados intencionadamente.

martes, 20 de octubre de 2015

La envidia, un pecado característico de los españoles

Ahora andamos a vueltas con los conciertos de los estatutos de los vascos, tanto los de la comunidad autónoma como los de la foral. Se han puesto de acuerdo en andar diciendo que tenemos mucho morro y muchos privilegios a costa de que el resto de España anda a verlas venir y que nuestra insolidaridad agrava los problemas de todos. Algunos tienen ya en sus programas eliminarlos, cuando aún no se ha cumplido del todo el estatuto de Gernika, y es fácil que, más allá de sus convicciones, su intención sea,sobre todo, buscar votos fuera de aquí. Otros dejan caer frases como quien no quiere la cosa y no se sabe a qué carta están jugando. Vaya perra que han cogido y algunos medios se han encargado de amplificarlo. Qué más quieren los periodistas para tener más salsa que revolver.

Al personal le falla la memoria o la tiene sumamente selectiva, como los famosos sordos que oyen lo que quieren. El sistema de las autonomías fue un café para todos para salir del paso al poner en marcha la constitución. En la medida que se ha ido desarrollando ha resultado ser un engendro de problemas continuos en cuanto competencias y, sobre todo, en cuanto a financiación. Por otra parte, también ha favorecido un descontrol considerable en los gobiernos correspondientes y en las cajas que éstos controlaban, tal como se está padeciendo ahora que han llegado las vacas flacas. Corrupción y desfalcos en Valencia, presidentes imputados y pelotazos en Andalucía, desastre administrativo y corrupción en Cataluña, pitorreo político en Asturias, el vertedero de corruptos en Madrid, aeropuertos sin aviones, sumarios interminables... y suma y sigue. Pero resulta que lo que hay que hacer para arreglar el problema es eliminar el cupo de los vascos y, de paso, soltar una seria de lindezas sin fuste ni fundamento haciendo creer al personal de a pie lo que no es. Increíble. 

Y es que parece que estamos como en un patio de colegio o de instituto en el que se desacredita o se le hace la vida imposible al empollón o al que saca buenas notas, y se erigen en modelos los vagos profesionales o los líderes negativos con su cohorte de incondicionales. No hay más que mirar las estadísticas oficiales para comprobar que, hasta el momento, han sido las comunidades vascas unas de las que mejor han funcionado, pero es más fácil quitar de delante al que puede hacer sombra o ser reflejo de las miserias propias, que tomar ejemplo de lo positivo y proponer soluciones de fondo que se adecuen a las necesidades reales de los nuevos momentos.
Claro que entonces nos metemos en un terreno pantanoso al que muchos le tienen miedo: modificar la constitución o hacer otra nueva... Pero los españoles somos así, parece que llevamos la envidia en el adn: le colgamos el sambenito al que mejor va y no se descansa hasta desacreditarle o acabar con él. Con eso nos quedamos tan panchos y nos olvidamos del problema real. Así nos luce el pelo.