jueves, 9 de mayo de 2024

Lunes de senderismo 27

   


 Lunes 6 de mayo toca madrugar. A las 8:20 ya estábamos 20 animosos y animosas en Kabiezes, esperando el bus de línea a Balmaseda, aunque nosotros nos íbamos a apear en El Bentorro, límite entre Galdames y Sopuerta. El inicio de la marcha es un tanto especial porque hay que avanzar un pequeño tramo por la carretera en zona de curvas en fila india y sin despistarse. Accedimos al puente elevado sobre la carretera, que muestra con grandes letras la entrada al llamado "valle del sosiego", donde tomamos la vía verde de los montes de hierro que nos iba a conducir hasta Gallarta. A poco de comenzar contemplamos en El Arenao la industria que proporciona los pavimentos de las aceras de nuestro entorno, comenzando por la famosa baldosa de Bilbao. 

    


En este primer tramo, que discurre hasta la subida al polígono industrial de La Aceña, tuvimos suerte porque en la vaguada por la que discurre el agua de un barranco estaba prácticamente seca. Tanto aquí, como en el resto del camino perteneciente a Galdames vimos los letreros, que se hicieron famosos por ir presentando a cada kilómetro versos de autores famosos, totalmente abandonados y algunos medio deshechos. A la entrada a Abanto nos encontramos que los habían rehabilitado en metal para asegurar su permanencia, diferencia de prioridades, se supone.

    


La marcha por la vía discurrió sin mayores dificultades. Pudimos disfrutar de una mañana primaveral preciosa. Visto cómo había terminado la noche anterior, la mayoría llevábamos el paraguas plegable en la mochila. Sin embargo, pudimos disfrutar del sol de primeras horas y, a la vez, del frescor de las lluvias anteriores. Entre ambos daban un brillo especial a la vegetación, destacando especialmente los verdes primaverales.

    Hicimos parada y fonda en el cruce de la pista que baja hasta El Pobal desde el pico Ventana, que está entre los recorridos con balizas de color de Peñas Negras. Entre bocado y bocado escuchamos a Nati que nos advertía de que Nieves había calculado mal la hora y había decidido hacer el camino a la inversa, hasta encontrarse con nosotros. Al final hicimos la foto de grupo, que se retardó algo por aquello de esperar al personal que estaba atendiendo a sus urgencias. A poco de reanudar la marcha recibimos el aviso de que Nieves nos esperaba en un mirador, pero nuestra preocupación fue en aumento porque habíamos dejado atrás tres miradores y no aparecía. Y es que los de Abanto han dejado hecho un primor el trayecto con zonas de descanso. Por fin, a la cuarta fue la vencida, para mejorar el refrán. Eso sí, en la espera había preparado un ramillete de margaritas de un gusto exquisito.

   


Al acceder a la carretera que baja de La Arboleda, hubo un pequeño lío de que si por abajo o por arriba, pero la mayoría subimos a la parada más cercana a la mina y pudimos coger el bus que sale de la playa a las 13:05. En Ortuella se bajaron las cinco que iban a comer en el polígono Granada y los demás formales, formales a casita. 

Mi segunda novela

     Mi segunda novela se titula "Una casita en Betolaza". En ella vierto diversas inquietudes sociales y políticas, así como recuerdos o experiencias vividas en las diversas épocas de mi vida, dese mi infancia hasta mi jubilación, tanto en el campo profesional como en mi participación desde el voluntariado en  asociaciones de diversa índole. Todo ello gravita sobre Ainhoa, la protagonista. Ella representa a las víctimas olvidadas de ETA, que son, a mi modo de entender, los hijos e hijas que han tenido que sufrir las consecuencias de la militancia y de las opciones de sus progenitores. Se han visto obligados a crecer sin la experiencia de un padre o una madre o de ambos, criados por abuelas o tías, que, sin duda, dieron todo de sí en su inmensa mayoría.

    


  Ainhoa es una joven universitaria que necesita saber por qué está donde está y quién es en realidad. Lo va descubriendo a través de las historias que escucha de sus mayores y de los problemas de la relación entre sus familias. La memoria histórica creo que va más allá de las leyes y de las organizaciones. Tiene un carácter personal y familiar dependiendo de cómo ha vivido cada cual esa historia. No pretendo exponer lecciones de historia, sino destacar la importancia de la transmisión oral en el seno de la familia y del entorno social, sobre cómo les ha afectado la historia a los antecesores.

    A través de las diversas situaciones que le toca vivir a Ainhoa, se va viendo realidades como el mestizaje, la inserción de migrantes, la normalización de la homosexualidad, los pelotazos urbanísticos, el acoso social por las ideas políticas... y en ellas van surgiendo personajes que van influyendo en su vida afectiva, en sus relaciones sociales, en el daño que le provocan. Algunos de ellos son personas reales con las que me he relacionado, pero con distinto nombre o protagonizando historias inventadas por mí. 

    En el título de la novela va el enlace al drive en la que está en forma de PDF. Me he desanimado a autoeditarme y la incluyo así por si alguien la quiere leer. Al marcar el enlace le pedirá mi permiso para poder acceder, lo que se puede dar por descontado.



 

domingo, 5 de mayo de 2024

Más feijoismo... (por si fuera poco)

     


Ha llegado un informe de la ONU que acusa a los nuevos decretos que han anulado la ley de la memoria en las comunidades autónomas regidas por el PP. Dicho informe llega a decir que esos decretos están en contra de los derechos humanos. Así que el pretendido cambio de la ley de la memoria histórica por otra titulada de convivencia solo ha pretendido lavar la cara al pasado sangriento del franquismo, en aras de un buenismo que solo pretende satisfacer a los herederos del mismo y que el PP se lo ha comido con patatas porque necesita a VOX para gobernar en esas comunidades. Sin embargo, Feijoo ha desacreditado sin más dicho informe y ha defendido a los gobiernos de su partido. Lógicamente no solo se ha conformado Feijoo con pasarse por el arco de triunfo al informe de la ONU, sino que lo ha usado como un arma arrojadiza más contra el gobierno, igual que todo lo pilla a mano, como, por ejemplo, el lío que ha tenido con el presidente ultraderechista de Argentina al que le ha sacado la cara, porque el gobierno de Sánchez tiene la culpa de todo. 

    


Lo que estamos descubriendo es que nos vendieron que el PP traía de Galicia para dirigir su partido a un hombre de gobierno experimentado, de gran personalidad y con intenciones de hacer política, pero no es así ni por asomo. En realidad es un cacique redomado de los muchos que han asolado Galicia, y que aún los hay al amparo del PP, que no permite que nadie le lleve la contraria o le haga la menor sombra. Más aún nos dicta lo que tenemos que saber y nos asegura que solo él lo puede arreglar todo con unos discursos delirantes, fuera de la realidad y plagados de mentiras, solo aptos para gente inculta o crédula, que son un insulto a la inteligencia del personal.

    Creo que el problema de la memoria histórica parece algo que está ahí pero no importa, solo que hay gente que necesita meter ruido. Afecta más, a mi modo de entender, de lo se supone a primera vista tanto a personas como a instituciones. Los de mi edad hemos tenido que deconstruir todo el adoctrinamiento franquista y del nacional catolicismo, que le sirvió de vehículo, cosa que sería imposible sin una memoria histórica que nos dé luz y ponga en su sitio lo que fue pasando y a sus responsables. Las nuevas generaciones no han tenido una información suficiente sobre ese período en sus estudios de historia en la educación obligatoria y, por otra parte, se rompió, en un sector  mayoritario de la población, el hilo conductor de la tradición oral en el seno de la familia. Había un mandato implícito en el ambiente de que no se tenía que hablar de ciertos temas, no había que meterse líos ni en política.


De ahí que no se conozca, por desidia de los padres o por desinterés de los menores, cómo vivieron nuestros antepasados cercanos, sin ir más lejos, esos períodos: consecuencias de la represión política, condiciones laborales, libertad de expresión, migración interna y externa para sobrevivir, autoritarismo gubernamental y eclesiástico... Ese ejercicio de la memoria se puede extender también a otros campos de la vida, como las consecuencias del terrorismo o de la heroína y otras drogas, que barrieron muchas vidas y a otras víctimas las dejaron hechas polvo.

O sea, lo de siempre: lo que no se conoce se puede repetir. Es lo que más puede interesar a los partidos y grupos ultraderechistas: pillar a las nuevas generaciones con la guardia baja por su desconocimiento o su falta de interés, para en adelante poder repetir en corregido y aumentado los errores y los horrores que se dieron en nuestra historia reciente.

viernes, 3 de mayo de 2024

Por sendas desconocidas de Barakaldo

 

  


 Lunes 29 de abril. Salimos unos cuantos de Bide Onera a las 9 horas y nos juntamos en Retuerto a las 9:30 con el personal procedente de Cruces, Burtzeña y la vega de Ansio o alrededores. Iniciamos la ruta hacia El Regato. Esta vez nos íbamos a dirigirnos hacia el campo de tiro. Poco antes de llegar al mismo, a la derecha aparece una señal que marca la subida al barrio de Sta. Lucía y al Argalario. Tomamos esa subida con ánimo sin saber lo que nos esperaba. Joselu nos había advertido que era “fina”. En efecto, resultó ser un tramo como de montaña, sumergidos en una vegetación exuberante llena de esplendor primaveral, con un terreno irregular lleno de pequeñas dificultades: algunas piedras resbaladizas, troncos caídos…

    Aún así se fue subiendo en grupo hasta que salimos a cielo abierto. Nos encontramos con unos prados de una pendiente más que considerable, desde donde se veía el colegio de El Regato y sus alrededores. Yo me dejé guiar por el recuerdo de cuando hace años hice ese recorrido con mi colega Orencio, pero debieron ser muchos porque estaba todo distinto. Seguí en directo y sí recordaba que había que subir la empinada campa, pero Fernando conocía un camino que subía en diagonal. La mayor parte del personal por no volver hacia atrás tiró cuesta arriba entre quejas y bromas. Solo los rezagados siguieron la senda diagonal. Aún quedaba un remate corto de cuesta para llegar a las casas y, poco a poco, nos fuimos acomodando alrededor del lavadero del barrio que solo consta hoy en día de dos caseríos.

  


     En el hamaiketako también participó el perro de la vecina con el que se había encariñado Maripaz, y entre dame esta patita o la otra a poco le deja sin nada a ella. Tras la foto de rigor, la bajada fue tranquila. Una primera parte en medio de un bosquecillo de eucaliptos que daba paso a unos prados, desde los que se abría unas vistas espectaculares hasta El Abra. Luego desembocamos en el camino más habitual de subida al Argalario hasta llegar a Sobrecampa. Giramos a la izquierda y bajamos por Sesumaga. Pudimos contemplar lo bien cuidada que está la casa torre, una de las doce que figuran en el escudo de Barakaldo –en forma de cañones- y que aún se conservan. Una vez en Kareaga nos despedimos de los que iban a comer en Retuerto y los demás fuimos tomando la dirección a nuestros domicilios.

    


Una mañana preciosa con un recorrido totalmente desconocido para casi todos y que nos sacó de la rutina de pistas y asfalto. No solo por lo que pudimos contemplar, sino también por el acompañamiento constante de cantos de pájaros en plena ebullición. En un momento dado, mientras esperaba a que llegase el grueso del pelotón, me aparté un momento delante de un murete de los que cierran los prados y, mientras estaba en “la faena”, me quedé mirando el bosque y, al fondo, la vista que daba a la vega del Castaños. Me había fijado en un delicioso diálogo pajaril, cuando me llegó un sonido grave y potente, como de una descarga de hierro, que destacaba sobre el zumbido constante de los vehículos de la autovía.

Y pensé: éste es mi Barakaldo, estoy rodeado de naturaleza y, a la vez, me llega el sonido de lo que nos queda de industria. Dos señas de identidad: disfrute y trabajo. Deseo de todo corazón que ambas no nos falten ni a nosotros, ni a los que vienen detrás.

viernes, 26 de abril de 2024

Lunes de senderismo 26

     


Lunes 22 de abril. Nos ha salido una mañana espléndida. A las nueve en punto ya estábamos veintiocho participantes en la plaza de Sta. Teresa, aunque algunas no lo tenían claro y nos esperaban en la parada del bus o siguieron a alguno para dar con el grupo. La marcha fue bastante normal, sin carreras ni retrasos. El grupo fue bastante compacto y no se distanció mucho cuando el camino marcaba ligeras subidas. De hecho cuando paramos a comer en el área recreativa de Gallarta dieron las campanadas de las 11, o sea, en dos horas allí, sin prisa pero sin pausa.

    Reanudamos la marcha completando la parte de subida del trayecto. En esta zona nos encontramos con un incremento notable de ciclistas, algunos de ellos auténticos torpedos, por lo que había que tener cuidado ciñéndonos a la zona de peatones que era más estrecha. Dejamos a un lado la desviación a Santurtzi y algunos recordaron que ese trayecto se hace desagradable porque un tramo extenso discurre paralelo a la autovía envuelto en un ambiente tóxico por las emisiones y por el ruido constante de los vehículos. 

    


    A poco de iniciar el descenso se paralizó la marcha a golpe de unos silbatos insistentes. Uno de nuestros senderistas había desaparecido. Dos de nosotros retrocedimos para comprobar cuál era el problema, pero no hizo falta andar mucho porque vimos que se acercaba y que caminaba sin problemas. Se había enredado con un conocido. A veces no nos damos cuenta de que hay unas reglas para el funcionamiento en grupo que conviene tener muy en cuenta. 

    Cuando me integré al grupo general me percaté de que estaban parados ante una desviación que sale a la derecha, un supuesto atajo que yo no conocía. Previamente se había comentado si tomar un atajo o no, y, por mi parte, opiné que lo normal era terminar la ruta por el bidegorri. Pero sobre la marcha y ante la insistencia de algunos, me desdije y optamos por conocer el atajo, que no era otra cosa que la bajada a Kardeo. Visto lo visto, sigo pensando que es preferible terminar por la vía normal, porque la carreterita de las huertas la tenemos ya más vista por transitarla en otras rutas, a parte de que en el bidegorri no contamos con la molestia de los vehículos que en ella son habituales.

    


    Sin ninguna otra novedad llegamos a la playa sobre la una menos cuarto, para mi sorpresa. Entre que la marcha había sido bastante regular y el famoso atajo, pudimos coger el bus de la una y cinco. Diez se quedaron a comer en Muskiz, pero tuvieron un pequeño lío porque un grupo se quedó en tierra para coger el siguiente, aunque dos ya iban montados y tuvieron que esperar al resto en la primera parada. También hubo alguna con suerte, que contó con taxi hasta la puerta de casa.

miércoles, 17 de abril de 2024

Lunes de senderismo 25

 


 Lunes día 15 de abril. Aprovechamos esta fecha libre para poder realizar la ruta de Martiartu que se nos había resistido por dos veces. Esta vez sí ha sido posible disfrutarla con visita guiada al humedal de Bolue incluida. Parece que estamos abonados a los lunes con sirimiri y algún que otro chaparrón, que, de todos modos, no nos echan para atrás. Estuvimos veintidós senderistas. Es una ruta no muy larga y que no exige madrugones por el horario de la línea de autobuses, así que sin prisas y con tranquilidad estábamos con tiempo de sobra en la parada de Moyua. Nos encontramos con la primera dificultad del día: la parada del bus estaba en la carretera sin más señales y sin ningún paso de cebra para cruzarla, que era lo que teníamos que hacer para iniciar el recorrido. Así que tuvimos que andar con mucho cuidado, aunque algunos se lanzaron sin más y otras se quedaron algo rezagadas. Un amable conductor se aminoró la marcha encendiendo los intermitentes de parada para que pudiéramos pasar todos sin peligro.

El recorrido comienza con una cuesta abajo larga y pronunciada que va dando la sensación de irnos sumergiendo en otro mundo fuera del contexto urbanita de nuestro día a día. La mayor parte del recorrido transcurrió por carreteritas de las que dan acceso a los caseríos y a los casoplones, cada cual más puesto, que pudimos contemplar durante todo el trayecto. Una vez que llegamos al nivel del riachuelo, ya se divisaba de lejos la parte alta de la torre, a la que accedimos pasando la única cuesta del recorrido. El tiempo y el alero de la ermita nos permitieron comer sentados en el banco de piedra adherido al muro de la misma.


Como se pidió sugerencias para la salida especial financiada por el ayuntamiento, la propuesta resultante fue al senda del oso en Asturias, que presentaremos en la próxima reunión de coordinación. Después la foto de grupo en las escaleras de la torre, que no ofrecían mucha seguridad por estar desgastadas o medio hundidas.

Retomamos la marcha contemplando al único golfista que estaba practicando o iniciándose en esa disciplina en las instalaciones del club Martiartu -me dio la impresión de que le pusimos algo nervioso-. Tuvimos suerte al llegar a la zona que suele estar muy embarrada, supongo que los días anteriores de calor y viento nos hicieron el favor, y pudimos acceder al puentecito que nos llevó a la otra orilla sin tener que mancharnos. Nada más pasar el puentecito sale una senda que no se separa del agua en un largo trayecto, en el que nos sentimos sumergidos en el verdor de la vegetación y con la música de fondo del río.


Acabamos en fila india esquivando troncos, ramas colgantes y deslizándonos entre las hierbas que medio cerraban la senda pisada y nos empapaban el calzado y los bajos del pantalón. Sin embargo, al parecer, la mayoría quedó encantada con la experiencia. Finalizaba este tramo del camino en un elegante chalet que había puesto unas vallas para proteger su bien cuidado terreno de paseantes intrusos y que nos exigieron hacer cabriolas para terminar sin irnos al agua.

Una vez en piso firme se dio un tiempo para reagruparnos y tener en cuenta otro tipo de necesidades. No nos costó mucho tiempo recorrer el último tramo de carretera campestre, en la que pudimos ver unos viveros de gran tamaño.


A poco de pasarlos nos percatamos, por los carteles, que habíamos iniciado el camino en Erandio, habíamos estado en Berango y que, volviendo atravesar el río, entrábamos en Getxo. Nos paramos debajo del viaducto de la autovía esperando al guía tal como habíamos acordado. No tuvimos que hacerlo porque llegaba casi al rebufo de los últimos del grupo.


Álvaro, que así se llamaba el guía, nos fue dando unas explicaciones previas de cómo y para qué se había formado el humedal y luego nos fue llevando por todo el contorno del mismo para poder contemplarlo por dentro. Nos explicó profusamente los tipos de aves, de anfibios que lo habitan y también habló del famoso pez espinoso, conocido en Barakaldo a través del programa Ezagutu Barakaldo -resulta que el chico había estudiado en el colegio El Regato-.


También nos dio la oportunidad de informarnos sobre especies invasoras, tanto vegetales como animales y fue respondiendo a nuestras preguntas y curiosidades durante toda la visita. Acabamos en la llamada casa de bombas que era el edificio que albergaba la maquinaria para mandar el agua a la zona de Romo en temporadas de sequía. Y colorín colorado, unos nos fuimos a coger el bus que va a Cruces guiados por Paqui, buena conocedora del entorno. Un viaje cómodo y rápido que nos dejó a pie de casa, como quien dice. Los demás se quedaron a comer como de costumbre y el lunes que viene salida oficial de la que mandaré la ficha correspondiente.

sábado, 13 de abril de 2024

Lunes de senderismo 24

 


    Lunes 8 de abril. Retomamos las salidas de senderismo después del parón de las fiestas pascuales. Nos toca recorrer los restos de las minas siguiendo las balizas moradas. Marcamos el primer record: la cantidad más baja de participantes, debido a que aún muchos andaban por ahí fuera o que les dio un poco de reparo enfrentarse a la subida o que, simplemente, estaban impedidos por alguna obligación. Una vez más nos tocó esperar al funi con cara de palo la media hora de rigor. Esta vez el bus llegó con cinco minutos de retraso. El segundo record que se marcó fue la mayor lentitud con que se llevó a cabo el recorrido.


    Una vez pasada la ekoetxea de Peñas Negras nos lanzamos a subir las primeras cuestas con el plan de hacer parada y fonda en el manantial que está en el camino. Pero unos metros antes de llegar a él, la compañera Mauri dio un tropezón y sufrió una fuerte caída. Enseguida nos dimos cuenta de que había sido de preocupar por la cara pálida que tenía, por lo que le costó incorporarse y por el dolor fuerte que decía tener en el brazo, pero que al final en el hospital resultó ser que se le había salido el hombro. Aún así, las cuidadosas compañeras acabaron poniéndole un pañuelo para llevar el brazo en cabestrillo, lo que nos hacía sospechar lo peor. Otros compañeros se le ofrecieron para que diera vuelta atrás, dado que el trayecto que quedaba era más largo y complicado. Ella no aceptó en ningún momento renunciar al recorrido, durante el cual pudo disfrutar de la atención de los compañeros y compañeras que le arropaban en el caminar.

    Retomamos la marcha para parar en los restos mineros del economato de El Sauco donde sacamos las fotos de grupo como se hizo antaño. Antes, algunas regazadas perdieron de vista al grupo y tomaron otra senda que llevaba al fondo del hueco de una antigua mina -creo que era mina Dolores- sin salida que solo usan los ganaderos. Otro record. Después de las fotos se retomó la marcha y se indicó dónde estaba la trinchera de la mina que se derrumbó formando una falla impresionante y también la señal para bajar a la cueva de La Magdalena. A partir de ahí me percaté que la señales estaban hechas recientemente y que variaban el recorrido que apenas recordaba, porque lo hice hace años. Parecía que nos hacía pasar por unos lugares intrincados de aspecto lunático, restos de las labores mineras. Pero, para abrir boca, nos encontramos con un desprendimiento que nos obligó a hacer equilibrios e irnos ayudando para no dar un mal paso, porque el agujero abierto era de consideración. Fernan, que iba en la delantera, se puso a avisar al personal y dar instrucciones para sortearlo, lo que facilitó notablemente superar ese peligroso handicap sin que tuviésemos que lamentar otro accidente.


    En esta parte del trayecto tuvimos la posibilidad de contemplar una vista paisajística sobre los montes encartados, además de la zona de minas que estábamos atravesando. Después de una breve y suave subida llegamos a la pista que conecta Peñas Negras con Galdames y con el Ganerán. La bajada fue aún más lenta que la subida, sin contar con el retraso propio de las condiciones de la compañera accidentada. A poco de dejar atrás la ekoetexea un amable conductor, a instancias de los compañeros, aceptó bajarla, junto con una acompañante. Todos y todas quedamos preocupados porque estaba claro que aquello no había sido un simple golpe, lo que quedó bien claro en los mensajes que se fueron dando en el grupo. Por fin los y las que volvimos a casa solo conseguimos tomar el funicular de las 15 horas. Los demás en el Karmen a comer, como es costumbre cuando se acaba en La Arboleda. 



miércoles, 10 de abril de 2024

¡Y tú...más!

 


Estamos de nuevo ante un impúdico circo mediático político que va in crescendo de una manera desenfrenada para conseguir  hundir al contrario caiga quien caiga. Es una injusticia que los ciudadanos de este país nos tengamos que resignar a soportar unos políticos que viven en otro mundo aislados de los de a pie. Andan escarbando en las trastiendas del contrario para intentar sacar a la luz la última miseria que pueda estar por allí escondida, y, si no encuentran nada, se lo inventan. Se han olvidado de lo que en realidad importa para el bienestar del ciudadano o para el desarrollo del país. 


    Tienen un senado dedicado a hacer una campaña electoral que se prevé durará cuatro años o hasta que se agote la legislatura. En él se tienen que oír calumnias, insultos o lindezas de todo tipo. Eso sí, el presidente del gobierno es el culpable de todo, hasta de la falta de puntualidad de un conserje que pudo entorpecer un acto de la oposición. El jefe de la oposición se ha convertido en un profesional de la difamación y suelta frescas de todo tipo, aunque sean sin fundamento, con un aplomo y una convicción que llegan hasta el hartazgo de cualquiera que tenga dos dedos de frente y algo de conocimiento. Cuando no, un poco de memoria para recordar la cantidad de casos de corrupción de su propio partido, más de los que se han librado por tener jueces a su servicio. También los diversos portavoces se explayan lo suyo y no se quedan atrás en dicha tarea. Lo dicho, si no pasan un test de cinismo y cara dura con nota no pueden acceder a sus cargos.


    Es el camino que han elegido para hundir al gobierno y vale todo sea como sea. Así que nos han montado este circo que ni nos interesa ni sirve para nada positivo, a no ser para desacreditar la función de la política o la utilidad de la democracia. Personalmente, me encuentro con que cada día me cuesta más escuchar a esa gente y estoy pasando de informativos de todo tipo. Es una lástima que los medios de comunicación sean unos altavoces permanentes o que vivan de rellenar sus espacios con controversias de este tipo. Tampoco faltan otros que van marcando la agenda y los relatos de los grupos de su interés saltándose casi todas la normas de la decencia informativa. No he sido ni soy independentista, como he dicho otras veces, pero quiero perder de vista esta España casposa y fraticida que huele a corrupción, a falsedad y a cutrez. O sea, que me están echando  ¡País!

miércoles, 3 de abril de 2024

Después de Auschwitz... Gaza

 



  

  Parecía que en el exterminio sistemático que el nazismo practicó con el pueblo judío habíamos tocado fondo en lo que se refiere a la capacidad de maldad, de crueldad y de odio propia de seres humanos. Fueron hechos que dejaron consternada a la sociedad del siglo XX, y, como muestra de ello, aún hoy en día el cine sigue refiriéndose a este tema a través de películas, series y documentales. En realidad fue una herida colectiva que aún no ha terminado de cerrar del todo. Para el pueblo judío aquello supuso, además de un horrible atentado contra su existencia, un terremoto existencial que removió sus cimientos de identidad basados en la fe en YAHVEH y en los rituales de sus tradiciones. Sus clamores no obtenían respuesta por parte de Dios. La pregunta para ellos, y para cualquier creyente, era ¿ dónde estaba Dios entre tanto sufrimiento descarnado? ¿Había abandonado a su pueblo? Por otra parte ¿Dónde estaba la humanidad que permitía semejante atrocidad?

    Pero ahora, ya en siglo XXI, nos encontramos que las víctimas de entonces se han convertido en victimarios que pueden llegar a ser tan crueles como los nazis. En Gaza y en los campos de refugiados palestinos estamos asistiendo a un genocidio en vivo y en directo servido en televisión y en las redes sociales. Además de la destrucción y la muerte sembrada en bombardeos y tiroteos, se está recurriendo a matar de hambre y por falta de asistencia médica a la población civil.


    Y aquí y ahora se pueden repetir las preguntas de antaño ¿Podrán los palestinos seguir diciendo Alá es grande? ¿Dónde está la humanidad que contempla estas matanzas sin sentido y que se conforma con ayudas, declaraciones o paños calientes? ¿Dónde están los creyentes del islam que no acuden a auxiliar a sus hermanos de fe? ¿Serán capaces los ultraortodoxos judíos de seguir recitando oraciones convencidos de que están haciendo esta masacre en nombre de Dios porque ésta es la tierra que les dio a sus padres? ¿Están poniendo en práctica aquellos párrafos infumables de la Biblia donde pedía el pueblo que Dios estrellase contra las rocas a los niños de los enemigos? ¿Por qué no se fijan en ese otro pasaje donde se dice que la gloria de Dios es que el hombre viva?

    Es cierto que hay otras guerras absurdas y genocidios tapados en los que se sigue cebándose en la población civil, pero en este caso uno no puede dejar de indignarse de una manera especial ante una impunidad de lo más injusta y cruel. Se les dio a los judíos un estado como resarcimiento por lo sufrido, no solo bajo el nazismo sino también en las persecuciones sufridas desde antiguo en tantos otros estados o épocas por razón del antisemitismo.


Pero desde que se asentaron en él, el sionismo ha estado guerreando con sus vecinos, ocupando otros terrenos que no entraban dentro de sus límites y expoliando por la fuerza a los palestinos nativos del territorio, sin hacer caso de las declaraciones y requerimientos de la ONU. Más aún, no van a consentir que Palestina sea un estado independiente, como lo están solicitando la inmensa mayoría de países, sino que van a conseguir que solo sobrevivan los palestinos que salgan del territorio, aunque solo les quede acabar su vida pudriéndose en más campos de refugiados. Me queda otra pregunta inquietante ¿Después de Gaza qué nos quedará por ver?

viernes, 22 de marzo de 2024

Kolitza

       


Ayer consulté los augurios de Aemet y visto que, a pesar de las tormentas de víspera, eran propicios para pasar una buena mañana de monte, quedé con Orencio para hacer una de nuestras salidas. La semana pasada estuvimos en La Garbea, subiendo desde la misma Balmaseda. Desde esa cumbre estuvimos fijándonos en las laderas de enfrente que hacían un cordal que parecía arrancar de la base del Kolitza. Intrigados hemos decidido hoy ir a buscar caminos para ver la posibilidad de cumbrear dicho cordal. 

    Como siempre hemos quedado a las nueve y nos hemos encontrado con atasco en la salida hacia la autovía. Era la hora de entrada del simposio de empresas del sector eólico en el BEC. Para remate vimos que en la zona del garbigune había un gran revuelo con coches aparcados, otros de la policía y dos ambulancias. En la comida María me ha comentado que, al parecer, alguien había atacado a un policía con un arma blanca, que para defenderse ha tenido que usar la pistola y ha habido heridos.

    


En Balmaseda he cometido el error de indicarle a Oren que por detrás de la iglesia había una salida hacia Pandozales, que es el pueblito desde donde arrancan varias rutas montañeras. La primera en la frente: habían bloqueado la pista. Hemos tenido que retroceder y gracias a un paseante amable, que nos ha indicado por dónde teníamos que hacer la maniobra, pudimos acceder a la dichosa carretera. Hemos ido recordando cómo estaba la zona la última vez que estuvimos por allí, por lo visto debió de ser hacía demasiado tiempo. Poco a poco no hemos ido guiando por las señales del GR123, que parecían recién pintadas, y hemos acabado en la fuente que está al pie del último tramo vertical del Kolitza. A todo esto no estábamos viendo nada por la niebla cerrada que estaba cubriendo las zonas altas, aunque de vez en cuando dejaban pasar algún rayito de sol.

    Llegados a este punto, como no nos hacíamos a la idea de por dónde nos podíamos orientar para hacer lo que nos habíamos propuesto, nos hemos lanzado por esa vereda más que empinada y hemos acabado en la ermita que lo corona. En la subida habíamos estado protegidos por el arbolado y por estar en la cara norte al socaire. Nada más hacer cumbre hemos recibido un bofetón gélido de viento, que, dada la sudada que llevaba, me ha hecho sentir una sensación como de cuchillo. Nos hemos puesto a refugio en el pórtico. Menos mal que aquí no ha pasado como en otras ermitas que los cierran con candado. Nos hemos podido proteger para comer algo y visitar las últimas mejoras del edificio.

    
    


    Mira por donde, cuando ya habíamos terminado y nos estábamos echando las mochilas al hombro, se ha despejado la niebla de los alrededores y nos ha permitido disfrutar de gran parte de la espléndida visión de esa cima, que no en balde es la bocera encartada. Hemos hecho propósito de la enmienda de volver con mejor tiempo para contemplar el panorama completo, y seguir intentando cumplir nuestro primer propósito. Para bajar hemos tomado la pista de los coches porque la senda de la subido vertical no me ofrecía garantía de llegar entero al final. Sin mayor dificultad hemos encontrado las señales del GR y enseguida al coche.

  
    Ha sido una mañana magnífica. Se podía contemplar los brotes tiernos de las primeras hojas de distintos árboles. Hemos visto cuatro fuentes a lo largo del camino a pleno rendimiento y, lógicamente, hemos echado unos buenos tragos. Nos hemos cruzado con una interminable hilera de procesionarias y, lo mejor: dentro del concierto continuo de los pájaros hemos escuchado por primera vez el canto del cuco y llevábamos dinero en el bolsillo, cosa importante para no acabar arruinados, según avisa la tradición popular. Solo nos hemos cruzado con cuatro bicis  y con unos pottokas que pastaban cerca de la ermita. Para mí ha resultado ser una experiencia tremendamente terapéutica. Ir sorbiendo naturaleza en estado de ebullición, lejos de la basura política y del ambiente enrarecido de todo tipo de violencias que nos acogotan últimamente, no tiene precio. También necesitaba desintoxicarme de los follones sufridos en la impresentable asamblea de socios de Gure Toki, así que bendita niebla y bendita equivocación que nos han permitido hacer monte como Dios manda: esfuerzo y disfrute.