jueves, 1 de enero de 2026

Despedida al 2025

 


Nos miramos a la cara y no dábamos crédito: éramos solo cinco. Apareció un sexto y ya era la hora de arrancar. José Luis decidió ir por el coche para llevar una imponente bandeja en plan sorpresa y Enedi se añadió al coche por aquello del calzado. Así que allá nos fuimos los cuatro imprescindibles para mantener alto el prestigio del grupo 1. Nada más salir del metro en la Gran Vía comprobamos que ya no llovía y no volvió a llover en todo el recorrido de ida y de vuelta. Lo digo para sonrojo de los y las timoratas que se quedaron en casa sin más razón que la lluvia. Llegamos con tiempo de sobra controlando la llegada de los buses rojos. En una de estas aparecieron como cinco de golpe, y en el mogollón se quedó tapado en una esquina del estacionamiento el que esperábamos. Estábamos mirando hacia la calle Navarra para ver si venía porque ya era la hora, cuando vimos que arrancaba delante de nuestras narices y por más señas que le hicimos a la choferesa ni se inmutó y nos dejó en tierra. Así que tuvimos que estar una hora de espera a lo tonto. 

En fin, este otro contratiempo no pudo con nuestra determinación, así que con una hora de retraso nos lanzamos a completar el tradicional recorrido de subida a El Vivero. Los del coche ya habían aparcado arriba cuando íbamos en el bus, eso sí, asistidos por el capellán del hospital -qué nivel-. Comprobamos que nuestra reinona se había añadido a la expedición con los del coche.

La subida estuvo envuelta en un ambiente brumoso espectacular, viendo moverse la niebla entre los árboles y con una calma chicha sin nada de viento, eso sí, un frío de calar hasta los huesos, pero quién dijo miedo. Ya desde el hospital comenzamos a oír a lo lejos ruido de motosierras y máquinas. En la medida en que pasamos la pequeña área recreativa, comenzamos a ver árboles en el suelo y ramas sueltas. Alguien especuló que era efecto del viento, pero, a partir de ahí, nos fuimos encontrando con montones de troncos de todas las medidas apilados para ser transportados. Ya tenían hecha una saca a fondo de una de las laderas, cubierta por la repoblación de roble americano hecha hace años, para ir dejándola despejada, para que los árboles que quedasen en pie estuvieran a la distancia necesaria que les permitiesen crecer en plan bosque.


El tema tuvo su pequeño problema, porque para facilitar sus trabajos habían alterado las pistas, como de costumbre en esos casos, y estuve a punto de despistarme, pero corregimos a tiempo y  llegamos por fin al alto que da paso al área donde nos esperaban, un tanto impacientes ya, y con razón, los viajeros del coche que nos aplaudieron entusiastas pero sin bajar a nuestro encuentro, que luego había que subir el repechón final.



Sin más preludios nos dirigimos al tenderete de los bolos. De uno de los muretes hicimos mesa, bien presentada por los manteles de Enedi, y aprovechamos como asiento otro más bajito que está enfrente. En un abrir  y cerrar de ojos los manteles se fueron cubriendo de las viandas que habíamos llevado, mientras Enedi nos vestía, como merecía una ceremonia tan importante, con las pajaritas, gorros y cintas de rigor. O sea, que la tradición no se pierda y menos el apetito que dio con la mayor parte de lo presentado. Estuvimos amenizados durante la comida por la grabación del coro de José Luis con villancicos de todo tipo. 



Al terminar recogimos bien todo, como cívicos ciudadanos, hicimos las fotos de grupo y aprovechamos que estaba el bar abierto para terminar allí tomando un cafecito, que algo caliente venía de perillas. Mantuvimos una animada conversación que dio buen ambiente al local. A la despedida, el dueño, un tabernero muy animado con voz de trueno, nos despidió llamándonos FAMILIA. Para mí fue todo un puntazo, parecíamos una familia, así que hemos superado un nuevo escalón: primero pasamos de grupo a equipo y el día 30 hemos pasado de equipo a familia. Enhorabuena y que ese espíritu se mantenga o mejore en el 2026.


martes, 16 de diciembre de 2025

Lunes de senderismo 53

Lunes 15 de diciembre, última salida de 2025. Pocas veces en mi historia de senderistas hemos tenido un inicio de salida tan enrevesado como éste. Estábamos esperando al 41 nerviosos porque en el panel de los horarios ponía 53 minutos de espera. Era algo imposible de entrada, pero nos hacía suponer que se trataba de algún accidente o alguna avería. En esos momentos apareció el 3338 hacia Muskiz y ante la  idea de estar en una espera tan larga optamos por tomar éste y ver cómo se arreglaba el asunto. Santi se quedó en tierra para contactar con los que usan la parada de S. Vicente y quedar juntos en Beurko. Total que el fallo estaba en el marcador y el bus apareció a su hora con el grupo de Cruces, pero pilló a los de Sanvi de camino y quedaron en tierra. A todo esto ya habíamos contactado por teléfono y sabíamos que los que se habían quedado en tierra iban a hacer le camino a la inversa. En fin, una decisión precipitada fruto del desconcierto. Habrá que tomar nota para próximas ocasiones en las que vengan mal dadas.


Al reagruparnos en la puerta del funicular dimos la bienvenida a Juanjo, la última adquisición del grupo, residente también en Cruces, al menos una buena noticia después de semejante fiasco. Por suerte hizo una mañana radiante, a pesar de que el viento sur resultó bastante molesto, pero hizo su función de despejar a fondo el ambiente, así que las panorámicas, tanto de la parte de la ría como de los montes del interior, resultaron magníficas y disfrutamos de ellas. La marcha fue tranquila y sin grandes esfuerzos. Se fue comentando en el funi que la despedida del año el día 30 seguía en pie. Y varias personas sugirieron que, por favor, no se repita la cantidad de comida del año pasado. Se dio por supuesto que el lugar sería el de siempre porque contamos con refugio en el caso de lluvia o de hierba encharcada, de todos modos pondremos la cita como siempre para los y las que nos animemos. 


Tomamos el hamaiketako en los bancos del área de descanso que hay junto al aparcamiento, buscando los lugares más protegidos del viento, y luego terminamos la subida al Argalario que no deja de ser una suave loma sin dificultad, si se hace desde ese sitio. Rodeando el buzón y el pequeño monolito de la cumbre se hizo la foto de grupo. Tomamos la pista de bajada, con la preocupación de encontrarnos con los tres que estaban haciendo el camino en contra. Habíamos quedado en que nos íbamos a juntar en el cruce del camino con la carretera, pero optaron por ir subiendo en vez de esperar parados, y nos topamos en la mitad del trayecto que se hace por esa pista. Por fin, todos juntos terminamos el descenso, tras pedir disculpas y agradecer su decisión de subir a nuestro encuentro y no quedarse en casa. Algunos y algunas nos dimos la gozada de caminar pisando y hundiendo los pies entre las hojas acumuladas por el viento en varios tramos de la pista, aunque no faltó quien nos avisara del riesgo de no ver lo que había debajo.

Faltan tres!!
La vuelta, se vaya por donde se vaya, se tiene que hacer por buenas pendientes de bajada, salvo la carretera que resulta aburrida e interminable, total que lo que no se va en lágrimas se va en suspiros. Así que  esta vez optamos por el atajo que baja directamente a Sobrecampa, saludando a un grupo de vacas que estaban sentadas en sesión de rumiaje y que ni se inmutaron por nuestro paso. Al llegar al Argaetxe nos dividimos: los de Cruces bajaron por la carretera a Gorostiza para subir a su barrio. Algunas personas también optaron por esa vía, dado que no les gustaba el atajo empinado que va al barrio de La Viña, aunque la mayoría se precipitó por dicho desnivel tomando las precauciones pertinentes, al igual que lo habíamos hecho que en el atajo anterior. No obstante, se oyeron los crujidos y las protestas de algunas rodillas que han sido víctimas del paso del tiempo, que es uno de los aranceles a pagar por aquello de cumplir una serie de años. En Retuerto nos despedimos a la puerta del restaurante. Dejamos a las chicas del barrio a la puerta de sus casas, nos despedimos de los de la comida y cada mochuelo a su olivo.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Las dos Españas, suma y sigue

 


"En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo es del color del cristal con que se mira", decía el dicho popular y qué razón tenía. Se ha hecho pública la sentencia que condenaba al anterior fiscal general y depende del cristal los resultados son de un color u otro en lo presentado por el tribunal supremo. Si lo miramos con el azul, se ha tratado de una sentencia ejemplar sólidamente fundamentada. Si la miramos con el rojo, resulta que ha faltado a lo más fundamental de los principios jurídicos. Y el ciudadano medio se queda perplejo y no se da cuenta que acepte la versión que acepte, más que una sentencia está eligiendo la España que está detrás de ella.


Es de esperar que se recurra al tribunal constitucional, pero para entonces Miguel Ángel Rodríguez ya habrá preparado sus estrategias de bulos, amaños, fango o estiércol para llevarse el gato al agua. Menos mal que el supremo ha frenado las intenciones del delincuente confeso de utilizar esta sentencia para librarse de los juicios pendientes por sus fechorías y, por si fuera poco están saliendo a la luz nuevos magreos en Quirón Salud en los que está metido hasta las orejas. De todos modos la faraona de Madrid ya ha puesto las cosas en su sitio: el delincuente es Pedro Sánchez que ha promovido todo esto y ha dado  las órdenes al antiguo fiscal, luego es él, sin duda, el delincuente principal, que, entre otras cosas, ha utilizado las instituciones públicas para atacar a un ciudadano particular y desacreditar a la comunidad de Madrid. Esa era la melodía escrita y fijada desde el principio, lo de los juicios no han sido más que una mera orquestación que ha adolecido de alguna que otra desafinación.


Me queda un pregunta capciosa, visto lo visto y tras haber escuchado la últimas declaraciones del astuto y abyecto asesor de Ayuso. Si cree que ya tiene en el bote su siguiente "va palante", que se lo ha dedicado al presidente del gobierno y a su entorno ¿se va a conformar con éste o ya estará preparando otro bombazo de los suyos? Yo que Feijoo... me palparía la ropa porque no tengo claro que llegue a ser el candidato  del PP en las próximas elecciones. Claro, la chica es más irresistible y convincente y no le va a temblar el pulso en dar el volantazo y dejar en la cuneta a ese gallego llorón que ya ha hecho lo suyo. Al tiempo. 

martes, 2 de diciembre de 2025

Lunes de senderismo 52


 1 de diciembre. Como quien no quiere la cosa se nos está esfumando el año. Hemos disfrutado de una mañana con escarchas y frío matutino, pero con sol en la mayor parte del recorrido, toda una gozada para caminar. Este lunes dicen que ha sido un paréntesis entre frente y frente, y creo que lo hemos podido disfrutar como desquite de la calada del lunes anterior. Por lo visto el encargo de Nieves ha dado un magnífico resultado.


El itinerario que se nos proponía para hoy va desde Zamudio hasta Larrabetxu. Estábamos 26 personas ya preparadas para bajar al metro. Antes he recordado a los y las más veteranas el paso del arroyo que está junto al caserío más antiguo de Bizkaia. Siempre ha sido algo dificultoso, pero hoy con las lluvias anteriores bajaría con más caudal de lo ordinario, lo que podría obligarnos a dar marcha atrás. Se aceptó la propuesta de saltar esa parte del trayecto bajándonos en la estación siguiente a Zamudio que da paso a los terrenos del Athletic. Hemos hecho una pequeña parada en la plaza de Mikel Zarate para reagruparnos. Es en ella donde solemos hacer parada y fonda, pero hoy acabábamos de empezar y no era hora.


Hemos bajado por la carretera hasta la desviación marcada por el GR y que nos lleva directamente hasta Larrabetxu. Hemos disfrutado de un primer tramo asfaltado, pero una vez pasados el picadero y las caballerizas - que se han ampliado bastante desde la última vez que pasamos por allí- se acabó lo que se daba: charcos, barrizal, arroyuelos a saltar... hasta terminar la subida que desemboca en la carreterita rural que lleva a Gaztelumendi desde el centro del pueblo. Habrá que programar una visita a ese lugar histórico de una de tantas batallas cruentas de la guerra civil, en la que bombardearon el  polvorín y achicharraron a los gudaris.

Después de dudarlo un poco optamos por tomar la dirección al centro del pueblo. Tras un corto sube y baja llegamos a la ermita de S. Bartolomé donde se celebraban las juntas y allí en los supuestos bancos para los delegados, alineados en semicírculo, dimos buena cuenta de las viandas habituales. Antes de bajar, las fotos de grupo, momento que se aprovechó para informar de la posibilidad de hacer una comida de grupo en El Regato y que los y las interesadas se vayan apuntando. A su vez, los árboles del entorno gozaron de un gratuito y profuso abonado. 



A poco de entrar en Larrabetxu tomamos la carretera hacia Lezama que goza de una protección para caminantes ya que es un paso obligado del camino de Santiago. Hacia las 13 horas ya estábamos en el tren de vuelta, excepto 9 de los habituales que se quedan a comer. En total han sido unos 11 kms de recorrido que nos han sabido a gloria.

jueves, 27 de noviembre de 2025

¿Independencia judicial?... ¡Anda ya!

 


Yo he firmado un documento en reprobación del tribunal del supremo que ha ejecutado la parodia de juicio al fiscal general. Fue calentando máquinas el juez instructor no aceptando ningún testimonio que favoreciera la inocencia del fiscal. Luego planeaba en el aire la advertencia del enviado del maligno a la política española, Miguel Ángel Rodríguez: "va palante". Está claro que ya tenían preparada la encerrona, más bien la lobera. Todo comenzó con un gran ruido mediático a raíz de las mentiras del susodicho, que apoyado por los manos blancas, los abogados de Madrid, que apestan a alcanfor, el abogado del delincuente confeso -ciudadano particular enredado en la política y llevado de la mano del susodicho- consiguieron meter a la víctima en ese callejón largo, pero sin salida, de un proceso con unas intervenciones de llorar, que desemboca en la  plaza final donde la víctima queda indefensa delante de sus cazadores que disparan sin piedad hasta hundirle en la miseria. O sea, que estaba condenado desde antes de que el asunto saliera a la luz y los jueces carcas del tribunal le esperaban con las escopetas bien cargadas.


Ahora resulta que, en un abrir y cerrar de ojos, se publica su condena sin ninguna sentencia razonada y que, de golpe, en vez de la ponente a la que le correspondía redactarla aparece el presidente del tribunal y se la quitan de en medio. Entre tanto nos enteramos que uno de los jueces había sido el profesor de la tesis doctoral del abogado del ciudadano particular, que tres de ellos habían dirigido cursos de la abogacía de Madrid que era parte de la acusación... Por su parte, la faraona madrileña no ha perdido ripio para proclamar que era un juicio contra Pedro Sánchez que ha cometido la osadía de intentar hundir a su ciudadano particular. O sea que entre todos lo mataron...


Creo que habrá que diseñar otro tipo de togas para el supremo que tenga la tela más gruesa y estén más cerradas, porque debajo de ellas ya no se puede contener una buena cantidad de sistema podrido y ya están llenando el ambiente público de olor a podredumbre. No es de extrañar que esos tipejos encumbrados en sus tronos y arropados por sus familias, de jueces de toda la vida, o por sus camarillas, se alcen en armas contra leyes que permitan alcanzar esos puestos a cualquier ciudadano que demuestre la competencia suficiente para ejercer esos cargos. No pueden admitir que les muevan ni lo más mínimo el sillón o que les hagan la competencia a sus hijos o a sus acólitos. Ya lo dije en otra ocasión: la derecha no necesita abogados, tiene jueces. Ahora que estamos en el 50 aniversario de la defunción oficial de su excelencia, nos podemos echar las manos a la cabeza. Creíamos que ya todo había acabado, pero aún, después de tanto tiempo, tenemos que aguantar esto. Lo chusco es que no se les puede tocar porque atentamos contra su independencia y ¡socavamos los fundamentos de la democracia! Manda  huevos. 

jueves, 20 de noviembre de 2025

¡¡Por el amor de Dios, dejen de airear la mierda!!

 Estoy ya más que harto, y me temo que no soy el único en este país, de estar presenciando día tras día el intercambio de basura, o fango como lo llaman ahora, entre los partidos políticos. Esa técnica de querer ganar votos a costa de tirarse a la cara y en público los frutos podridos del almacén de enfrente, hace cada día más daño a todos los ciudadanos y a los propios partidos que protagonizan semejantes batallas ¿Cuándo van a dejar de airear la mierda? ¿Cuándo se van a dar cuenta de que en ese plan todos van a acabar manchados y van a resultar impresentables ante los que les han puesto en esos cargos con sus votos? Y ese no es solo el principal problema. Cuando se airea la mierda se crea una atmósfera irrespirable y lo único que se consigue es que los ciudadanos se tapen la nariz, se cabreen y acaben diciendo lo lógico: la política es una mierda, todos los políticos son unos aprovechados y suma y sigue. Luego vienen las abstenciones en las elecciones, el alejamiento, la desconfianza... Y acabo de oír en la radio unas estadísticas que vienen a ratificar lo que he advertido desde hace tiempo en algunas entradas de este blog y que ponen los pelos de punta a los que nos la jugamos para acabar con el régimen franquista. Ahora resulta que están aumentando, sobre todo entre los jóvenes, los que aprueban o quitan importancia a la dictadura de Franco. Lógico, si la democracia se reduce a echarse mierda unos a otros, mejor es que venga otro que barra con todos a golpe de dictadura o de medidas de ultraderecha.

Señor Feijoo y sus acólitos, señor Sánchez y los suyos, la mierda ni se tapa ni se airea ¡¡se gestiona!! Si se tapa acaba oliendo y se consigue que el ambiente sea irrespirable cuando se le quita la tapa, igual que cuando se airea. Lo que procede es reducirla ordenadamente en contenedores, seleccionarla y meterla en vertederos o estercoleros debidamente sellados y preparados para su posible reciclaje. O sea, dígase de cárceles, programas de rehabilitación o, simplemente aislamiento social o imposibilidad de volver a ejercer cargo público. Es inevitable, por más medidas que se anuncien o se tomen, que el que esté dispuesto a liarla lo consiga, porque incluso aquel colaborador en el que se ha puesto toda la confianza puede resultar un Judas y nadie se entera hasta que viene la UCO. Pero no vamos a tirar todo el cesto de la fruta por unas cuantas manzanas podridas: ni todos los políticos son corruptos, ni todos los religiosos o los entrenadores de menores son pedófilos, ni toda una familia es ladrona porque su padre haya robado, ni todos... y así sucesivamente. Lo dicho, por el amor de Dios o de lo que más les importe, dejen de airear la mierda, gestiónenla.

NOTA: En esta entrada no voy a poner ninguna foto para que todos se den por aludidos y para evitar que huela mal.

martes, 18 de noviembre de 2025

Lunes senderismo 51


Lunes 27 de noviembre. Dieciséis valientes nos dimos cita para la salida más típica y esperada del otoño, sin hacer caso a los pájaros de mal agüero que nos amenazaban con volver empapados hasta la ropa interior. Nos hizo un tiempo estupendo para caminar: fresco, pero no frío, con alguna lluvia suelta hasta que arrancó a llover en serio justo cuando pusimos el pie en Ubide. El comienzo de la comida estuvo amenizado por el tamborreo de la lluvia en la chapa de la cubierta del frontón.


Comenzamos con mal pie a cosa de sacar billetes. A mí me habían dicho por teléfono que el chófer podía cobrar, pero el de turno prácticamente nos mandó a la taquilla. Cuando bajamos algunas nos avisaron de que ya se podía pagar con la barik, cosa que hicieron y resultó ser verídico. El señor conductor se tomó la cosa con calma y sosiego, solamente subieron al bus seis personas de las que cuatro eran estudiantes con sus maletas de vuelta a la universidad. Claro ya se les había acabado el fin de semana. El buen humor, los chistes y alguna canturriada presidieron durante todo el día la marcha, así que el conductor estaba de lo más entretenido con nosotros. El sol nos recibió en Barazar, mientras mi hija me llamaba alarmada para echarme la bronca, a ver cómo se me ocurría ir al monte con la cantidad de agua que estaba cayendo. Es posible que más de uno o de una que se quedó en casa pensaría lo mismo.


Comimos tranquilamente el bocata en el área de Saldropo. Justo cuando comenzamos a retomar la marcha comenzó a llover. Uno cero, el tiempo no nos había chafado la parada. Decidimos tomar el camino directo hacia Otzarreta en vez de dar la vuelta por la Calera, pero no habíamos andado cien metros y, para chasco, dejó de llover hasta el final. El camino de desvío al hayedo a través de las campas estaba muy mejorado, así que no tuvimos ninguna dificultad. Por las fotos del wahtsap se puede comprobar que el entorno estaba espectacular. Después de un buen rato, como es de rigor, de fotos, abrazos a los árboles y paseos arrastrando hojas secas, tomamos la pista a Ubide, que no está exenta de algunos tramos más o menos duros. De todos modos no nos dispersamos mucho. Un poco antes de llegar al pueblo la pista se hace llana acompañando a un pequeño río y en ese tramo disfrutamos de nuevo de un espectáculo similar al de Otzarreta, por las hayas que estaban al borde, junto con otros árboles de ribera que también se estaban tiñendo de otoño.


La comida transcurrió con tranquilidad y con algún que otro pase de vino demás detalles a compartir. No hizo el frío que se podía esperar en el frontón. La gran mayoría  se fue al terminar al restaurante que estaba abierto y que, según comentó alguno, metió unos buenos puyazos en los precios. Como siempre, algunas se quedaron un tanto retrasadas y hubo que pegar gritos, porque el bus ya estaba en la parada. Todo esto bajo una lluvia intensa, que ya había desaparecido cuando nos bajamos en Bilbao. El viaje de vuelta se hace eterno, pero en este caso sí que acabó bien lleno. No conocíamos la trayectoria de entrada en la villa, así que en cuanto nos vimos en frente de S. Nicolás nos echamos abajo para coger el metro. Quedó pendiente organizar un sanqueremos para ir a la espectacular cascada de la zona de Saldropo, pero eso habrá que dejarlo para más adelante.



miércoles, 12 de noviembre de 2025

¿De qué estamos hablando?


 En estos momentos hay un ruido mediático que aturde e impide mirar, descubrir y fomentar lo que es importante en la vida, tanto la cotidiana de los ciudadanos, como el desarrollo social del país o del mundo. Es fácil responder a la pregunta que abre esta entrada, pero su trasfondo es un reproche por que esas respuestas no tienen nada que ver con lo que se necesita en estos momentos. Estamos hasta el hartazgo de que todo en este país se reduzca a airear trapos más o menos sucios de los bandos políticos, de personajes impresentables que copan horas o páginas de información, de pactos o rupturas, de despropósitos millonarios a cuenta del deporte, de famoseos... Recientemente Cáritas ha sacado a la luz un informe demoledor -aquí se puede leer- de la situación social de España. Consta de más de setecientas páginas y en él han participado un nube de profesores y de estudiosos de la problemática social, lo que le abala una credibilidad sin duda alguna. En él aparece negro sobre blanco la situación real de lo que estamos viviendo y de la que no se habla nada o muy de pasada. Más aún, también queda perfectamente señalado el camino por el que se está abocando a una brecha social -aquí se puede ver el resumen- de una profundidad alarmante, que va a traer consigo el abandono a las clases sociales deficitarias en recursos, al hundimiento de la clase media o, entre otras perlas, al desmantelamiento del futuro de la juventud actual. 


Se señalan en él los factores que están marcando esta cuesta abajo que da la impresión, no solo que es imparable, sino que, con lo que se está haciendo u omitiendo hoy en día, se va a acelerar más llegando a cotas irreversibles. Sin embargo no parece que entre en los planes de algunos partidos políticos esté atajar el problema de la vivienda, porque les interesa mantener el negocio inmobiliario en vez de dar servicio a la ciudadanía. Tampoco les preocupa que haya un excesivo número de trabajadores que están en situación de pobreza severa, ni que los factores provocadores del cambio climático los estén sufriendo más los sectores empobrecidos. En las clases altas se da un hiper consumo de energía, mientras un gran número de hogares españoles no pueden defenderse del aumento de temperaturas ni conseguir librarse del frío en invierno. El mayor  problema es que, si no se habla del tema ni se plantean soluciones, no es por hacer el avestruz, sino que van más allá negando sistemáticamente dichas evidencias, demostradas científicamente y padecidas por los más indefensos. A todo esto los negacionismos siguen ganando puntos y puestos de poder que nos van a llevar a un suicidio colectivo. A no ser que, como dice el Apocalipsis: "llegó la cólera y el tiempo... de arruinar a los que arruinaron la tierra". Pues ya se puede dar prisa el Señor, porque a este paso...

sábado, 8 de noviembre de 2025

Hace falta valor

 


"Ten ánimo, sé valiente, espera en el Señor". Este es el versículo final del salmo 26. Esta sencilla frase siempre me ha tocado por dentro, por eso he seleccionado el título para esta entrada. La esperanza es lo último que se pierde, dice el refrán, pero ¿para qué la queremos, si la dejamos para el final? Es de suponer que es uno de los motores de la vida que se necesita desde el principio. No se trata de quedarse esperando, eso es una espera, que sí es lo último que nos queda. Pero para la esperanza hace falta primero ser valiente y, además, mantener el ánimo según lo define el salmo. Es una descripción que sirve perfectamente para ateos, creyentes, humanistas o militantes de cualquier causa noble. La esperanza es un principio activo en sí y hoy en día nos la están poniendo al precio de las angulas en navidad. 


Es difícil hacerse a la idea de que los movimientos políticos estén volviendo atrás hacia los totalitarismos o al autoritarismo, por decirlo más suave. Uno está intentando favorecer iniciativas o propuestas sociales que mejoren o posibiliten una vida digna para la mayor parte del personal, mientras tiene en el horizonte esos nubarrones ultras que pretenden tragarse todo aquello que suene a ayudas, a oportunidades y servicios públicos, a iniciativas ecologistas o preocupaciones por las consecuencias del inminente cambio climático. Negacionistas, como les llaman, que pueden estar a medio paso de hacerse con gran parte de los gobiernos. Para ejemplo los energúmenos que a nivel mundial están jugando con la vida de las personas, incluso de los menores, como si no tuvieran el menor valor y fueran fichas de una partida a ver quién es más poderoso. 


Si miramos hacia atrás nos encontramos con unas generaciones jóvenes a las que se les niega sistemáticamente la posibilidad de hacer su propia vida a través de trabajos en malas condiciones, con sueldos de pobreza y sin poder hacerse ni con un cuchitril mínimamente digno para vivir. Sin embargo, hay estudios y, sin necesidad de ellos, se puede percibir, que cada día aumenta la proporción de jóvenes que apoyan esas opciones ultras. 

Si giramos la mirada para el otro lado, vemos una población entrada en años que va in crescendo sin querer ser consciente que, con mayor o menor distancia, están acercándose a la puerta de salida. A su costa se está montando toda una industria de viajes, salidas, gimnasios y demás actividades encaminadas a aprovechar ese tramo final en el mejor estado de salud y lo más distraídos posible.


Como en el resto de la sociedad, es una parte minoritaria la que está haciendo de la jubilación activa un aporte de experiencia, de creatividad o de reivindicaciones por una mejora social y comunitaria. Mira por dónde esta minoría es la que demuestra ser valiente y tener el ánimo necesario para perseverar en sus intentos y en su entrega a las causas de solidaridad y justicia que les mueven. Aquí se encuentra la esperanza, en medio de esa gente que es consciente de que es algo minúsculo, pero no ceja de sembrar o de crear redes solidarias y comunitarias. En efecto... ¡hace falta valor! Va por ellas y ellos.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Asco y desilusión de ser hombre


He hecho alusión en el título a las palabras de Dámaso Alonso, uno de mis poetas de referencia, en su presentación de Hijos de la Ira, porque en estos momentos me siento igual que él: lleno de asco por la estéril injusticia que se exhibe delante de todos y desilusión de ser hombre a la luz de lo que estamos comprobando que es capaz de hacer un ser humano.
Hace poco tiempo escuché en la radio una noticia que me dejó la sangre hirviendo de indignación y, a la vez, con ganas de llorar de impotencia. Unos soldados israelíes abaten en Cisjordania a un adolescente con la primera disculpa que se les pueda ocurrir, supongo, un guerrillero o algo así del que necesitaban defenderse. Cae herido y lo que se les ocurre es bloquear el lugar para que no pueda entrar ninguna ayuda. Le dejan allí hasta que muere desangrado. Es incalculable la bajeza humana de gente así que se cree superior y omnipotente y deshumaniza a la víctima, por lo que se siente en pleno derecho de hacerle lo que sea. Además de matar a discreción tuvieron el sadismo de procurar que no tuviera la posibilidad de poder curar sus heridas, más aún, le dejaron morir disfrutando de su agonía porque, aunque parezca cruel, hubiera sido mejor darle el tiro de gracia, ya que lo querían matar, para que no sufriera inútilmente. Al parecer no se privaron del gusto de verle morir poco a poco, para que se enteren esa gentuza de palestinos de lo que son capaces de hacer.


Además de la destrucción sistemática de la tierra palestina, de asesinar  a civiles y menores cuando están en las colas del hambre, de arrasar hospitales y campos de refugio, de tener a les de personas vagando de un sitio a otro de su país sin tener refugio en ninguna parte... nos enteramos de hechos como éste en el que queda claro lo que es capaz de hacer, no solo un gobierno o un ejército, sino también un ser humano con las armas de fuego y las del odio o el desprecio por la vida de un crío. Igual ha cometido el pecado de tirarles una piedra o de insultarles o ni eso, pero su odio a esos militares está más que justificado: echaron de su tierra a sus abuelos, a sus padres les quitaron sus casas y los recluyeron en campos de refugiados y ellos han nacido ahí en tierra de nadie, sin derecho a nada suyo ni a tener una vida propia.


Me gustaría ver si esos mismos soldados o sus mandos luego van a su sinagoga a hacer las oraciones y a cantar sus himnos, como quien está sintiendo que hace la voluntad de Yahveh, porque así recuperan la tierra que dio a sus padres, a la vez que le dan gracias porque les ha posibilitado ser más fuertes que sus enemigos. Es repugnante y deprimente asistir a un genocidio cruel sin que nadie se levante en contra y, por si fuera poco, sus autoridades  tengan la desfachatez de erigirse en el lado correcto de la historia y denigren a los que osen alzar la voz contra ellos.