lunes, 15 de septiembre de 2014

"La caída de los dioses"

Ha sido el notición de la semana: Emilio Botín ha muerto de un ataque fulgurante al corazón. Daba la impresión de que este hombre había hecho todo bien, hasta la forma de morirse. Incluso, como suele decir un amigo mío, tenía el apellido más apropiado para un banquero. Lo que me pareció sorprendente es que estaba aún caliente, como se suele decir, y ya era más importante para los informativos saber quién iba a heredar su puesto que la noticia de su muerte. Me acordé entonces de la célebre frase "el rey ha muerto ¡viva el rey!", en este caso la reina. No es que comparta con el difunto ninguna afinidad ni ideológica, ni social, pero de todo lo que se comenta de su personalidad me ha llamado la atención un par de aspectos. Dicen las malas lenguas que no era un persona despilfarradora, incluso podía parecer tacaño por lo poco que gastaba. Es interesante que el propietario de una de las mayores fortunas del país no encuentre su satisfacción en el dinero, más bien debía de hacerlo en el trabajo y en la expansión de su obra y así de bien les ha lucido a su banco y a sus mecenazgos. Unido a esto, define bien su personalidad el hecho de que su plato favorito eran las sardinas, y cuando ya no eran de temporada comía las de lata. Tela, un magnate de las finanzas a nivel mundial cenando un bocata de sardinas en lata, mientras nos venden en los medios como personajes importantes a un montón de mercachifles luciendo el palmito en restaurantes refinados. 

Para rematar las noticias de la semana ha fallecido también el señor Alvarez, presidente de El Corte Inglés. Otro empresario de alto nivel como corresponde a esa empresa. Me encuentro con que también era una persona sumamente trabajadora, exigente con el detalle y la atención. El máximo dirigente de ese gigante de ventas se iba a pasear por los diversos centros para observar en persona cómo se trabajaba o se iba a comer a los restaurantes que suele haber en los mismos, sin que se le cayeran los anillos.
Lo que más me ha llamado la atención de su política empresarial, es el hecho de que el número de trabajadores de su empresa es similar ahora al que tenía antes de que comenzara la crisis. Recortes los han tenido todos, si no ha recortado en plantilla es que lo ha hecho en beneficios, lo que es de agradecer en estos momentos, sabiendo cómo se las gastan en este país la mayoría de las grandes empresas a la hora de librarse del personal. Otro hombre que ha ido creciendo desde abajo y que nunca ha metido ruido ni ha estado apareciendo en los medios, siendo otra de las grandes fortunas del país. 

Hay una característica que define el perfil de estas dos personas: recibieron una empresa familiar y la han hecho crecer hasta conseguir, cada una a su nivel, que estuvieran en primera línea de la economía española y tuviesen una proyección internacional. Austeridad o sencillez y trabajo, debe ser una buena fórmula para conseguir tirar del carro de la recuperación, pero me temo que no quedarán muchos así en el ámbito de los dirigentes empresariales o en las altas esferas. Parece que la sucesión de ambos sigue ceñida al ámbito familiar, una hija y un sobrino. Según están dando a entender éstos en sus primeras declaraciones, quieren seguir la línea de trabajo y de política empresarial de sus antecesores. El tiempo lo dirá, porque los que somos padres tenemos claro que nunca sabremos por dónde nos van a salir los hijos.

A mí particularmente me hubiese gustado que toda la fuerza y el saber de estos hombres se hubiesen empleado en empresas dignas de mejor causa que la banca y el negocio privado. Sin embargo, aunque hayan sido unos millonarios y nos parezcan gente de otro mundo, nos han dejado una buena lección sobre algunos valores, como los comentados anteriormente. Entonces me caben unas cuantas preguntas que no se saben nunca responder ¿Por qué no existen -o al menos no se les conoce por escasos o raros- políticos de estas características? ¿Los hace amantes del dinero, servidores del ego, trepas irredentos, caraduras o cínicos profesionales el sistema de partidos o vacían el sentido de los partidos los que van aterrizando en ellos con la aviesa intención de buscar un sillón o sacudirse sus miserias personales y van echando a los pocos que aún quedan con criterios de servidores públicos? ¿Todos los que están dispuestos a trabajar por causas altruistas tienen claro que la buena voluntad no vale si no va acompañada de una buena preparación y si no cuentan con una organización bien engrasada? ¿Las entidades que tienen empresas o iniciativas sociales de promoción y desarrollo o de ayuda social cuentan con una planificación empresarial que garantice la eficacia de su labor? ¿Se ofrecen estos valores a las generaciones jóvenes como garantía de futuro para ellos y para el país o se les invita a soñar con resolverse el futuro saliendo en la tele, jugando al fútbol o buscándose la vida por enchufes y vivir sin dar un palo al agua?

sábado, 6 de septiembre de 2014

El otro cáncer de la enseñanza pública

Hace tiempo escuché una conferencia de una de las profesoras que participaron en la programación de la LOGSE. Me llamó la atención el que, a la hora de hablar de las dificultades que se habían encontrado al desarrollarla, señaló entre las principales el estatus del profesorado. Es verdad que la enseñanza pública tiene, ante todo, otro tipo de amenazas, por si ésta fuera poco, que le viene de fuera -el pitorreo de los cambios de leyes, la falta de respeto y de consideración sociales, los ratios, los sistemas de adjudicaciones...- pero no se puede reducir la problemática a temas de este estilo, ni parapetarse en ellos para no querer ver lo que pasa por dentro. Después de una buena cantidad de años trasteando entre institutos y colegios de primaria, facilitado por el trabajo que he estado desarrollando, me he ido percatando de que esa "dificultad" está tomando carácter de un cáncer, que amenaza con irse comiendo poco a poco las células vivas del mundo de la enseñanza y que acabe con la viabilidad de la misma, si se la suma a las amenazas externas.

En todo lo que voy a decir no intento englobar al profesorado en general. No hace falta ser ningún perito en pedagogía para distinguir los tipos de profesores o de maestros y maestras. El problema está cuando se van dando una serie de condiciones que consiguen que los sectores pasivos y recalcitrantes de dicho profesorado vayan bloqueando a los que siguen con ilusión su profesión e intentan innovar y mejorar sus funciones educativas. Citando al profesor Santos, de cuyo blog soy seguidor, suele contar en sus conferencias que cuando llega uno o una al equipo y comienza a hablar de mejorar, de nuevas iniciativas ... de inmediato se encuentra con 27 puñales preparados para acabar con él o ella. Y no es broma. El funcionariado, como casi todo en la vida, no es ni bueno ni malo en sí, sino cómo lo ejerza la persona que lo tiene. Ofrece una seguridad y unas garantías para conseguir profesionalidad y estabilidad en la enseñanza, pero se puede hacer de estas virtudes un escudo para poder abusar de los privilegios que confiere y darse, lo que se suele decir, la buena vida: vivir de las rentas, a mí que no me metan en líos, en mi clase lo que me dé la gana, a mí que no me vengan los padres... 

Algunos ejemplos. He podido escuchar a profesoras decir sin el menor rubor que lo de las nuevas tecnologías no va con ellas y que no piensan molestarse en aprenderlas ¿Es posible que sigan en una escuela para el siglo XXI? Otra frase recurrente, que me ha tocado escuchar en demasiadas ocasiones como declaración de intenciones, es "la escuela no es mía"... Tras lo que puede ser algo cierto, se detecta un desapego larvado a su trabajo, al cuidado de los alumnos y a la asunción de responsabilidades. Todo un lastre que cada vez se deja notar más. En ese plan, ¿cuántos van a quedar para tirar adelante con el carro de la organización, de la mejora del servicio, de la innovación? He podido tener acceso a programaciones impresentables carentes de orientaciones y de objetivos claros, fruto más del corta pega y corrige fechas que de resultados de evaluaciones de mejora. Me da la sensación, a través de los comentarios escuchados, de que las horas que teóricamente se tienen que dedicar a la formación y actualización del profesorado se usan para otras cosas porque éstas tienen poco gancho... y se podría seguir con más detalles 

Otra lacra del mal uso del funcionariado, que está arropada por el corporativismo y la ley de mirar para otra parte, es la falta de control o la permisividad a la hora de ausencias, salidas y entradas a deshora. A esto hay que añadir que existe un sector al que se le permite utilizar arbitrariamente los derechos laborales -que los tiene que haber- sin intentar compaginar sus consecuencias con las necesidades concretas y reales del alumnado. Esta es otra de las situaciones que más favorecen la extensión de este cáncer: la enseñanza en estos momentos - y esto no me lo puede negar nadie- está programada, en un tanto por ciento altísimo de centros, en base a los intereses del profesorado y no pensando en el beneficio de los menores, cuando por ley, y por la lógica más elemental, el bien del menor siempre tiene que prevalecer.

Mi última preocupación es que dicho cáncer está desarrollando metástasis ¿Me puede decir alguien a qué se debe la pléyade innúmera de universitarios que se quiere dedicar a la enseñanza? ¿Cuántos de ellos y de ellas pasarían los filtros que exigen, por ejemplo, en el exitoso plan de estudios de Finlandia? Mi hija tiene muy clara la respuesta por lo que se comentaba en los corrillos del bachillerato: "es una carrera fácil y te puedes hacer con un puesto fijo de por vida y, viendo a muchos de los que nos han dado clase, se puede vivir sin dar un palo al agua, pero están locos porque no saben en la que se van a meter" ¿Qué se puede esperar para mejorar el futuro arrancando con estas motivaciones básicas de la "vocación" de enseñante -porque ni me atrevo a decir de educador? Espero, de todos modos, que haya también otros y otras convencidos de lo que van a coger entre manos.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

De aquellos polvos, estos lodos

Ayer lo medios de comunicación de Euskadi destacaron el informe de la Ertzaintza sobre las estadísticas de maltrato de hijos a padres, sobre todo madres. Hablaban de cerca de 400 casos denunciados, lo que hace prever que los ocultados, por vergüenza o miedo, podrían superar ese número con creces. Es cierto que en diversos municipios del país se ha comenzado a poner en marcha programas para tratar estos casos, aparte del uso inmoral que hacen de los mismos las televisiones basura. Dichos programas pueden aspirar a paliar la situación de sufrimiento de esos padres, los jueces pueden tomar medidas de alejamiento ...pero el problema de fondo va a ser casi imposible de solucionar. Esos chicos y chicas, que según parece éstas van en aumento, necesitarían todo un tratamiento del nivel de los que se aplican a los toxicómanos en las comunidades de desintoxicación, sin perder de vista el seguimiento posterior. Dentro de su agresividad y su violencia puede resultar que sean los más débiles porque les faltan recursos elementales para desarrollar una vida digna y feliz: no tienen resistencia a la frustración, se creen dueños de sus vidas y no saben y no admiten que les digan qué pueden hacer con ellas, no tienen referencias positivas lo que les hace tomar decisiones alocadas y peligrosas para ellos mismos y para quienes les rodean. Necesitan un tratamiento de choque para que puedan adquirir bases de resiliencia que les empujen para salir de ese infierno en el que viven y que en el que envuelven a los suyos. En realidad puede que sean los más infelices y los que más sufren, porque en la medida en que se siguen saliendo con la suya aumenta su ansiedad y la espiral de su violencia acabará por hundirles en un remolino autodestructivo.

Es fácil decir que esto se venía venir. En mi reciente entrada sobre Roy expuse un caso en el que el maltrato tenía otras connotaciones y se daba en otros contextos, como consecuencia de la violencia machista  vivida en el hogar. Este tipo de maltrato psicológico y físico, tanto contra las personas como contra los bienes familiares, tiene otro cariz y, como tantas cosas de la vida, se van cociendo poco a poco pero luego salen a flote y ya es tarde. Con la llegada de la democracia se decía que nos hallábamos con la ley del péndulo, antes estaba todo prohibido así que luego todo permitido. Era un tópico, pero el tiempo nos ha hecho ver que tuvo sus consecuencias, sobre todo en la plaga de drogadicciones que se produjeron. Luego han venido los tiempos de vacas gordas y se ha tenido la sensación de que había que aprovechar la vida y que podíamos con todos los caprichos de los pequeños. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que iba in crescendo la falta al respeto a los mayores, a los espacios y al mobiliario públicos, a los profesores y profesoras... hasta que se está llegando al fondo de la cuestión cuando se destapan las agresiones parentales. 

Antes de escribir esto me he dedicado a repasar todos las entradas de mi etiqueta dedicada a la educación y de algunas historias de mi vida y me ha resultado ver que las inquietudes que reflejaba en ellas han ido cristalizando en situaciones de este tipo.  No se puede reducir la escusa a lo que he leído en algunos medios de comunicación de que, como se deja la educación a la escuela, la familia se lava las manos y luego pasa lo que pasa. Voy a intentar a hacer un decálogo de las observaciones, que he ido apuntando a lo largo del blog, para predecir posibles maltratos del tipo que nos ocupan y otros, no menos dolorosos aunque no se les dé esa categoría.

1.- No lo diga nunca que no
2.- Adelántese a sus caprichos para que no haya conflictos ni llore
3.- Acostumbre a su criatura a estar rodeada de muchos adultos adorándole y riéndole todas las gracias por muy desagradables que sean
4.- No le acompañe en sus juegos ni se preocupe de cómo ni con quién los hacen
5.- Permítale que insulte y pegue a los adultos que osen no hacerle caso o darles lo que quieren
6.- Si las maestras o maestros le llaman al orden o le imponen sanciones por su comportamiento, vaya usted a denunciarles
7.- Dele todo el dinero que le pida y no controle en qué se lo gasta
8.- Permítale que  tenga llave de casa y que la utilice habitualmente sin su presencia
9.- No le acostumbre a hablar las cosas en familia y a dialogar entre todos, porque igual se aburre.
10.- Mándele cosas y luego no le importe el que las cumpla o no
11.- De los horarios de entrada y salida ni se discute.
12.- Procure estar discutiendo con su pareja, y su familia correspondiente, sobre quién está maleducándolo
13.- Al primer grito que le dé usted achante, porque como no se puede hablar con él o ella no queda otra que aguantar, además si le planta cara igual le puede denunciar.
14.- Ante los primeros problemas que le empiecen a superar no se le ocurra acudir a los servicios públicos socioeducativos, porque qué van a decir de nosotros.
15.- Si no quiere estudiar o ir a clase qué le vamos a hacer
16.- Téngale a la última en modas de ropa y de aparatos electrónicos...

Y así, poco a poco y suma y sigue, hasta que se vea metido hasta el cuello en unos fregados y en unos callejones sin salida que acaban estallando en la cara de los más cercanos, que para eso están. Lo dicho de aquellos polvos, estos lodos.

viernes, 29 de agosto de 2014

66

Los planes de verano, las idas y vueltas pendientes de nuestros mayores y de la menor han conseguido que no haya escrito una sola línea en todo el mes de agosto. Pero no puedo pasar por alto que en este mes paso la hoja del calendario anual que me recuerda que mi nacimiento queda cada vez más lejos en el tiempo. Este año no podía faltar a esta cita por que, aparte de lo bonito o de lo simbólico que pueda parecer la cifra, cumplo mi primer año de jubilado. No deja de ser un aniversario curioso, porque me da la impresión de que eso sucedió el mes pasado, o así. y resulta que ya han pasado doce. 

Éste ha sido un año de experiencias contrastadas, desde el despiste del inevitable ¿Y ahora qué? hasta la posibilidad de llevar los asuntos domésticos con toda la calma del mundo o disponer de más tiempo para leer o para el deporte. A decir verdad llevaba varios años preparando lo que iba a hacer cuando me llegara la hora, pero he de reconocer que en esto de la jubilación pasa lo mismo que en la carrera: uno aprueba lo que pone en los libros, pero cuando se topa con la realidad se da cuenta de que sabe bien poco o casi nada. O sea que tenía muchos planes pero, a pesar de lo que te dicen todos, tienes el mismo tiempo de siempre: 24 horas que se esfuman a la mínima de cambio en cuanto te despistas y para cuando quieres ponerte a ellos resulta que ya no te llegan las horas.

Ante todo, sin embargo, he de reconocer que recibí con júbilo mi nueva etapa vital y que ese júbilo se ha ido prolongando a través de este primer año. He podido disfrutar de una mejor relación familiar, me he sorprendido retomando viejas amistades que tenía medio empolvadas, he comenzado a explorar nuevos territorios en los que invertir mis empeños o mis inquietudes... Ahora me queda para las próximas ediciones el concretarlos o ampliarlos, por aquello de que lo que no avanza retrocede, nunca se queda igual.

Otro aprendizaje de este primer año ha sido el ser consciente de que han aumentado considerablemente los despistes, los olvidos o similares. No creo que sea su causa el que haya pasado un año, sino más bien la ausencia de la tensión que los horarios y que la responsabilidad del trabajo nos crean en los hábitos y en la organización de la cabeza y de los espacios de la vida. Otro aprendizaje que me queda pendiente para la mejora personal y, sobre todo, para la supervivencia de la convivencia de los que me rodean.

Sin embargo he tenido muy presente la dedicatoria que una de mis compañeras de trabajo escribió en la típica tarjeta de despedida que firmaron los del departamento y algún allegado más. "Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos". En ello estoy y espero mantenerme en ese desafío. Sin ser un iluso pero sin renunciar a tener nuevas ilusiones. Tengo también en cuenta lo que he leído recientemente de Estrada "los deseos irreales, que no abren posibilidades de vida, se vuelven contra el hombre reactivamente y lo destruyen". Está claro entonces que las ilusiones que merecen la pena, por muy difíciles que parezcan, son las destinadas a crear o propiciar vida en los propios y en los ajenos, así la mejoría de la propia vida queda asegurada.

jueves, 24 de julio de 2014

El viejo fresno

Me contaron los mayores del lugar, que, con toda probabilidad, el fresno de la parte posterior de la iglesia tendría una edad parecida al roble centenario que tanta fama ha adquirido con los anuncios de la Junta -ese que aparece en la portada de este blog. Era frondoso y de una altura considerable, pero un rayo lo rasgó y un ventarrón terminó la faena, dando con su enorme tronco en el suelo. Varios vecinos se encargaron de aprovechar su sólida madera, tanto para leña como para trabajos artesanales. Solamente quedó en pie la base del tronco hueca por dentro y con unas cuantas ramas, de esas que salen en la parte baja de los árboles.

Hace poco nos dimos cuenta de que del hueco de los restos está surgiendo un retoño, un árbol nuevo. María y yo nos quedamos admirados de la fuerza que tienen los seres vivos por mantener y recrear la vida. A pesar de que se le había dado por muerto, comenzó a dar señales de revivir cuando en la primavera siguiente las ramas del maltrecho tocón volvieron a llenarse de hojas. Después fueron saliendo más ramas de su supuesta copa. Pero ahora, no contento con eso, nos está dejando muy a las claras que está reinventándose de nuevo: de su seno, ahuecado por el rayo, está brotando su nueva vida. Será impresionante contemplar en el futuro el conjunto de un fresno nuevo insertado en los restos de sí mismo, como si éstos fueran el tiesto en el que se ha ido formando.

A veces en la vida nos encontramos con casos de personas, más o menos cercanas, que han sufrido accidentes o desgracias con graves secuelas físicas y/o psíquicas. Es fácil darse por vencido o que los demás solamente tengamos para con ellos consideraciones compasivas: póbrecito, qué pena, qué mala suerte... La vida que llevamos dentro también tiene esa capacidad de hacernos surgir de nuestras cenizas, de cicatrizar heridas y de reinventar una nueva forma de vida a pesar de los destrozos que se hayan padecido, como se ve en el viejo fresno. Eso sí, si se cuenta, como es su caso, con unas raíces profundas y bien arraigadas que posibiliten el recrearse de nuevo. Esas raíces que se hunden en un terreno fecundado por las ganas de vivir, por la capacidad de lucha y, sobre todo, por los lazos afectivos. Ese resurgir necesita tanto de la fuerza personal como de la atención y del empeño del entorno, más allá de la compasión. Y lo más maravilloso que tiene esa colaboración es que, además de no dar por perdida o por inútil una vida, consigue que los de su entorno, dando lo mejor de sí, generen más vida también para ellos mismos. El viejo fresno es un vecino magnífico y vamos a seguir con atención, paso a paso, año a año, el desarrollo de su nuevo ser.

domingo, 6 de julio de 2014

Roy, la cara de hielo

Son muchas las veces que algunos me saludan y no recuerdo el rostro o no lo asocio a ningún sitio, colegio, lugar de trabajo, vecindad... Sin embargo con Roy me pasa lo contrario. El ya no se acordará de mí, pero su cara es de esas que no olvidas nunca. Además, fue uno de los primeros casos en los que trabajamos en nuestro programa y al final se nos escurrió de entre las manos. Casos así con tantas horas empleadas y fallidas son difíciles de olvidar. Últimamente me cruzo con él a menudo. Como cuando era un chaval, me sigue impresionando esa mirada fría, vacía y punzante, que sus ojos azul claro hacen semejar al hielo. Vamos, la viva fotografía de la mirada con que Pérez Reverte describe la de su capitán: glauca. A veces anda en una bici destartalada y siempre suele estar solo, dando la impresión de que canturrea o habla para sí mismo. Ya de pequeño tenía una complexión fuerte y ahora, le faltará poco para los treinta, pasa sobradamente del metro ochenta y tiene una musculatura contundente y bien definida, que exhibe ordinariamente, pues solo usa camisetas de manga corta.

Roy era hijo de un camionero y de una sufrida ama de casa, que llevaba en la cara dibujada la palabra víctima. El padre debía repartir estopa a diestro y siniestro.
Contando que el 90% de la misma recaía sobre ella, la madre consiguió que los servicios sociales le ayudaran a cambiar de domicilio y de localidad para huir del energúmeno y poder seguir viviendo con sus dos hijos. La mayor trabajaba de dependienta y ella limpiaba casas o lo que le mandasen, porque había que sacar al pequeño adelante. Al estar ausentes del hogar sus mayores, Roy se dedicó a trastear por la calle con un colega que le inició en la aventura de pequeños hurtos en supermercados y otras gracias similares, que acabaron haciendo recaditos a un exitoso camello del momento. Lógicamente, no iban a renunciar a su tiempo libre para llevar a cabo tan arduo trabajo, por lo que lo hacían en horario escolar, como debe ser.

Un día se presentó la madre con una hermana suya en el ayuntamiento para pedir ayuda. No podían con el chaval y no conseguían que fuera al instituto. Fue así como tomamos contacto con la familia y comenzamos nuestra intervención. Enseguida nos dimos cuenta de que no solo no podían con él, sino que le tenían auténtico pánico. Siempre sospechamos que se había encargado de mantener viva la costumbre paterna, pero, cuando hurgábamos un poquito en el tema, la puerta se cerraba. Le buscábamos en la calle y en los lugares que frecuentaban, teníamos charlas con él y su colega, pero todo fue inútil. La familia del colega, por su parte, era un caos y les importaba un pimiento lo que hiciera el hijo. Estaban bastante ocupados en ligar cada uno por su cuenta tras su separación. Finalmente denunciamos el caso al Gobierno Vasco, pero aún no estaba bien asentado el programa oficial de lucha contra el absentismo escolar y todo quedó en agua de borrajas.

Hace un par de días lo vi en uno de los comercios de Ballonti, cuando acompañaba a María y a Irene en las inevitables rebajas. Llevaba una sillita con una pequeña que no llegaba a los dos años. Parecía que miraba como ausente en dirección a los probadores y de vez en cuando le daba una vuelta a la niña moviendo la sillita. Al rato salió una mujer de los probadores y él la siguió. Al salir del comercio le puso la mano que tenía libre por encima de los hombros e inclinaba algo la cabeza para poderle escuchar. Ella le llegaba justo al hombro, pero todo lo que le faltaba de estatura, le superaba en años de más. Estaba visiblemente embarazada. Lo siento, se me dispararon todas las alarmas y en un momento se me pusieron los pelos de punta. Me vinieron a la mente la foto de sufrimiento y de miedo de su madre, de su hermana y de su tía. Igual puede que haya encontrado a alguien que le reconduzca. De no ser así, será uno más de los que salen en las noticias. Espero de verdad equivocarme.


jueves, 3 de julio de 2014

Días de monte 17

El pasado domingo, a pesar de que el tiempo era incierto, nos decidimos, por fin, a abordar el Gorbea. Juanjo tenía muy bien estudiados los planos y nos atrevimos a hacer la ascensión por la vertiente de Zeanuri. Subimos en el coche a un aparcamiento que está algo más arriba del embalse que hay en la zona y, a partir de ahí, bordeamos el Aldamin por su cara este. Esos parajes están llenos de refugios de montaña, por lo que las pistas están bien señaladas y pavimentadas. Nos fuimos encontrando con abundante ganado pero por esa vertiente y a esas horas no nos encontramos con el primer montañero hasta llegar al collado que separa el Aldamin del Gorbea. A partir de ahí nos engulló la niebla hasta regresar a esa misma altura. En el resto del trayecto tuvimos ratos de sol y momentos con nubes pero despejado.

Hacía muchos años, como veinte o más, que no volvía al Gorbea. Su tramo final se hizo algo más pesado de lo normal por el fuerte viento que daba de costado y por la niebla que no dejaba orientarse. Al llegar arriba nos encontramos con un par de grupos que resultaron ser alaveses y que tuvieron a bien hacernos unas fotos. Tuve que ponerme el chubasquero nada más llegar a arriba, si no quería fenecer en el acto. Las manos se me quedaron congeladas, cualquiera podía prever que el día de S. Pedro había que llevar guantes. Me llevé una pequeña desilusión porque no pudimos disfrutar del extenso panorama que se domina desde la cumbre. El mapa en piedra que explica la visión está roto.

Hicimos la bajada por la vertiente de las campas de Arraba, que se me antojó mucho más incómoda que la de subida, por aquello de hacer un recorrido circular. Recuperamos fuerzas dando buena cuenta de nuestras viandas, al lado de una fuente cuyo nombre no recuerdo. Al llegar a Egirinao un cartel nos desviaba a la derecha abandonado el camino de las campas, pero nos costó dar con el arranque de la senda porque nos mandaba a una cortante.
Esta senda recorre la base del paredón del Aldamin a la inversa, de oeste a este, por lo que el espectáculo fue grandioso. El recorrido está sumergido en una vegetación exuberante hasta llegar de nuevo a los refugios. En este último tramo tuvimos más ratos de sol, lo que vino de perillas para entonarnos. Fue un hermoso final de temporada y, a pesar de la niebla, lo disfrutamos de verdad, de lo que doy fe.

martes, 1 de julio de 2014

Marihuana baby.

Hace tiempo que hablé de un curioso colectivo de txoni-marujas que se asientan por las tardes en algunos bancos del parque que tenemos delante de casa. A veces aparecen acompañadas por los que se presuponen son sus compañeros o algo por el estilo. También se les puede ver a ellos solos, pero en menos ocasiones.  Eso sí, nuestras chicas no callan. Hablan casi todas a la vez, y con altavoz incorporado, en una gallarda competición para comprobar quién suelta las palabrotas más gruesas o quién cuenta el chismorreo más morboso o la mayor burrada conocida. Entre tanto, comen pipas o similares, dejando el suelo debidamente alfombrado de residuos, menudeando algún trago y, todo ello, perfumado con el olor de sus canutos, que a veces llega hasta nuestra ventana. 

Pululando entre ellas y ellos, pero consiguiendo escasa atención por parte de sus ocupados progenitores, andan o gatean, metiéndose en los jardines o echando a rodar los juguetes de turno, los peques de alguna de ellas. A veces tienen suerte y alguno de los componentes del grupo les dedica unos minutos de juego. Uno de estos días comenté este hecho con unos conocidos y, a renglón seguido, nombraron otros lugares donde se daban las mismas circunstancias.

Sin necesidad de rasgarse las vestiduras, uno se hace unas cuantas conjeturas. Por ejemplo, es probable que en sus casas también estén acostumbrados a que nadie haga caso de lo que andan haciendo y a recibir los mensajes maternos al mismo nivel de decibelios empleados en el parque. Igualmente pueden estar tomando nota, que de todo se enteran aunque parezca que están a lo suyo, de que no importa que otros hablen para que tú lo hagas más alto, a poder ser, sin necesidad de escuchar a nadie. Ni que decir tienen que esas tiernas criaturas soltarán por sus boquitas las lindezas más groseras a la primera de cambio, dejando atónitos a propios y a extraños, y, no digamos, a la maestra de turno que los vaya a recibir en el inicio de su etapa escolar. Se han acostumbrado a ver el pase de botellas entre sus mayores y a ver quién les dice luego que no les conviene el botellón. Y claro, no podrán vivir sin el olor que les ha acompañado en su crecimiento y en su entorno familiar y social. Máxime, cuando a veces te sorprendes al ver que con la misma mano que sostienen el canuto, le están poniendo el chupete. O sea, como si lo hubiesen mamado.

La pregunta es para la posteridad que tenga que cargar con estos benditos infantes, que he llamado en el título "marihuana babys", porque preveo que lo van a tener más crudo aún que con las generaciones actuales. No van a saber escuchar, lo resolverán todo a gritos con insultos y tacos, nadie les va a decir lo que tienen que hacer, se acostumbrarán a comer porquerías a cualquier hora, el cuidado del entorno les va a importar un pimiento, puede que sean firmes candidatos a proezas tales como el coma etílico precoz, y, cómo no, no podrán vivir sin su marihuana o lo que venga detrás. Antes se decía que los eduquen y que les enseñen a comer en la escuela, pero ahora con las nuevas leyes de enseñanza... Lo dicho, que Dios nos pille confesados, que decían los antiguos.

jueves, 12 de junio de 2014

Ahora o nunca

En estos días de relevo monárquico se ha levantado la fiebre republicana. Ahora o nunca, es como una consigna que da a entender las ansias de mandar todo lo institucional a la porra, monarquía incluida. Son muchas las voces, políticas o no, que reclaman urgentemente un referendum para instaurar la república. En los partidos mayoritarios que, como es de esperar, tienen que mantener las cosas como están, empieza a haber sublevaciones en las bases.
Ciertamente hay una ola de opinión que muchos no quieren que pase sin llevarse por delante al heredero de la corona y a toda su familia. Personalmente no me ofrecen mucha confianza los movimientos inmediatistas, aunque me alegro mucho de que se haya puesto encima de la mesa la cuestión de la república y que se pueda aprovechar la ocasión para sensibilizar la opinión pública y generar las bases para llegar a restablecer lo que nos robaron los golpistas.

Vengo de una familia damnificada por la guerra y la posguerra. Me he declarado republicano convencido tiempo ha, incluso cuando se nos miraba como a objetos estrafalarios fuera de honda. A mi modesto entender, estoy convencido de que, en una cosa como ésta de tanto calado, las prisas no son buenas consejeras. Vamos a dejarnos de referendos y proclamas hueras, por muy bien que suenen. Ahora o nunca hay que conseguir la sensibilización para que las generaciones mayores quiten el miedo que les dejó la guerra al oír la palabra república -es así, lo pasaron muy mal y eso marca-y consolidar el sentir que aflora en las generaciones jóvenes para iniciar unos pasos sólidos. 

Considero que hay un primer paso imprescindible: conseguir abrir una brecha importante en el bipartidismo o barrer el absolutismo del PP en las próximas generales. A partir de ahí, si se consigue, exigir y acometer la reforma electoral y una revisión de calado profundo de la constitución, poniendo como uno de los puntos básicos la instauración de la república. Si la monarquía es parlamentaria ya sabe lo que tiene que hacer. Mientras los dos partidos de la alternancia en el poder sean mayoría no vamos a conseguir nada. Ellos comen del estatus actual, aunque algunos "tengan alma republicana", claro que las almas no dan de comer. Es ahí donde hay que dar la batalla, lo demás puede servir para desahogarnos, salir en la tele y poco más.

lunes, 2 de junio de 2014

Días de monte 16

El sábado pasado último día de mayo, nos liamos la manta a la cabeza y, a pesar de los malos augurios metereológicos nos lanzamos al monte. Teníamos previsto ir al Gorbea pero vimos que el tiempo aconsejaba buscar otro recorrido. Elegimos el Valle de Mena.
Nos plantamos en Cadagua, el pueblo donde se encuentra el surgente del río que lleva su nombre y que atraviesa las Encartaciones. Nuestro propósito era acceder hasta la Peña Mayor (1256 ms.) ascendiendo por el puerto de la Magdalena. Es una subida de la que había oído hablar mucho pero que no conocía. En efecto es una ascensión preciosa, envuelta en un bosque tupido en el que se crea un ambiente impresionante. El camino tiene un trazado hecho a propósito para acémilas de carga , lo que dosifica el esfuerzo de la ascensión, que algunos tramos aún conserva el empedrado. Era una de las vías de comunicación entre este valle y la tierra de Losa. A poco de ascender nos cruzamos con las vías del ferrocarril de La Robla que había respetado el trazado del camino pasándolo con un puentecito.

Nos hicimos un pequeño lío hasta encontrar el camino correcto. La lluvia nos fue respetando durante la subida, pero, en cuanto llegamos a lo alto del puerto, cerró la niebla y lo que comenzó siendo un simple xirimri se convirtió en aguaceros. De todos modos, puestos ya en harina decidimos atacar el Portillejos (1066 ms.) que es el pico más cercano al puerto. Conseguimos llegar, bien empapados eso sí, hasta el pie de las crestas de la cima, pero viendo
Queda de deberes esta Peña Mayor
que la niebla era cada vez más cerrada, recurrimos a la prudencia y decidimos retroceder hasta el puerto. Allí buscamos un refugio entre pinos para engullir el bocata en pie y vuelta para abajo. Los tramos de empedrado tenían su aquel en la bajada. Estaban mojados y en sus piedras redondeadas era fácil acabar andando con el culo. Juanjo tuvo al final un aterrizaje forzoso sin más consecuencias que el golpe.

A pesar de la contrariedad del tiempo, acabamos satisfechos por haber descubierto esa zona que nos encantó y porque nos mantenemos así en forma. También descubrimos que por Cadagua pasa un ruta del camino de Santiago que parece dirigirse hacia el puerto de El Cabrio. Esta vez Juanjo no pudo sacar muchas fotos porque la luz y la lluvia no daban para más, aquí están.