jueves, 5 de septiembre de 2013

En el 30º aniversario de las inundaciones de Bilbao.

El pasado 26 de agosto quedé impresionado al visionar el programa de ETB sobre las últimas inundaciones de Bilbao. Según iban pasando las imágenes y los testimonios se me agolpaban un montón de recuerdos. Sin embargo, lo que resultó de un interés especial fue el compartir ese rato con María y con nuestra hija. Siempre hemos dado gran importancia en nuestra familia a la transmisión oral de recuerdos, de experiencias, de acontecimientos... ya sean de nuestra historia personal o de la historia en la que nos tocó crecer y vivir. Nos parece un puntal importante de la educación familiar para que los que vienen detrás encuentren razones para entender lo que se encuentran hoy y para tener referencias que les ayuden a formar los criterios de su propia vida.

Nos estábamos viendo envueltos en aquella multitud armada de escobones y palas dispuestas a darlo todo hasta caer de culo por el cansancio. María y yo estuvimos los primeros días en el Casco Viejo y en Rekalde. Después nos reclutamos en las brigadas del ayuntamiento de Barakaldo y nos tiramos en Alonsotegi una semana sin descanso sacando barro, piedras, troncos y hasta animales muertos. Teníamos dos sentimientos encontrados, por una parte la impotencia de ver que aquello no se acababa nunca y por otra la satisfacción de haber aportado todo lo que podíamos aportar.

Al mismo tiempo recordábamos anécdotas de cómo baja la ría, de personas conocidas que lo pasaron mal... en especial de mi difunto primo Txomin que, como nunca salía de las tascas del Casco Viejo, estuvo pasando la noche en una terraza del bar donde estaba subido en una torre de cajas de botellas de vino vacías. Yo me libré de la riada porque aún no había bajado a la sede de la comparsa, aunque me quedé sin trombón porque lo había dejado en el sótano y supongo que se iría a dormir entre los fangos de la ría o derechito al mar. Estaba en casa de mi madre pasando unos días y al vivir en Arangoiti solo veíamos que la carretera de acceso al barrio y los caminos del monte se habían convertido en un abrir y cerrar de ojos en unas torrenteras que arrasaron el barrio. Yo comencé a llenar la bañera y todos los cubos y cazuelas de casa de agua, a pesar de la extrañeza de mi madre. Al día siguiente, no había agua pero nosotros tuvimos suministro para unos cuantos días.

Así quedó la txosna de mi comparsa
La semana siguiente comenzaban las clases y yo tenía que ir a Santurce. Por aquel entonces estaba dando clases en el instituto de formación profesional. Solía ir en el tren de cercanías que discurre paralelo a la ría. Fue un viaje desolador al ver todas las factorías llenas de barro, de árboles... con paredes caídas y gran cantidad de materiales inservibles. Me entró una especie de angustia al encontrarme con que no solo había quedado arrasada la zona comercial sino que las industrias habían corrido una suerte similar. Tenía la impresión de que no íbamos a levantar cabeza, que aquello iba a suponer la ruina de la región o algo así. Sin embargo, aquello supuso en realidad un resurgimiento y un empeño en mejorar y aumentar lo que se había llevado el aguadutxu. Y es que este país somos así y me siento orgulloso de participar de ese espíritu de superación y de visión de futuro. A mí me pasó que intenté superar esas sensaciones negativas escribiendo mi primer poema. Lo he colgado en mi pequeño poemario que tengo medio abandonado y, quizás, en esta ocasión también el recuerdo de las inundaciones me devuelva a la poesía.

domingo, 25 de agosto de 2013

Un cumpleaños especial

En el pasado 14 de agosto me he encontrado con un cumpleaños especial, me han caído los 65 años. Quizás no tengan nada muy diferente a los 64 o a los 66, pero está marcado socialmente y, quieras o no, esas marcas influyen también en lo personal. Ya pasa uno a la reserva laboral, lo que supone un cambio más que sustancial de la forma de vida. Se abre de repente una puerta y, aunque muchos hayan descrito lo que hay detrás, según su propia experiencia, no deja de ser una caja de sorpresas porque no podemos suponer lo que se va a encontrar uno detrás de ella. Conocemos nuestra manera de reaccionar, nuestras fuerzas, nuestras debilidades, pero siempre en el contexto de nuestras rutinas diarias o de las diversas épocas de nuestra vida. Lo que me llega ahora es una situación novedosa sobre la que se dicen muchas generalidades pero para cada uno es una experiencia personal e intransferible y, por ende, distinta por lo que lo que te cuenten no sirve para mucho.

Por aquello de las nuevas normativas que se impusieron por pelés, tengo que esperar hasta el 14 de septiembre para acceder a la jubilación. Los de mi quinta somos los primeros que comenzamos con el retraso de la edad, aunque, visto lo que va a venir, lo mío no ha sido ni un rasguño. Es ahora en este intermedio entre el cumpleaños y el 14 de septiembre cuando siento una especie de vértigo al ir viendo acercarse esa fecha. Creo que puede ser normal ante algo que sé de antemano que es totalmente nuevo y, de alguna manera, definitivo porque supone inaugurar la última etapa de mi vida. Sin embargo, quiero que esta nueva etapa sirva ante todo para mi crecimiento y enriquecimiento personal, pues supongo que se comienza a ver la vida y los acontecimientos desde una perspectiva distinta y esto puede suponer el descubrir nuevos rincones de la personalidad y llegar a espacios vitales que no se conocían antes.

Mi primer propósito es poder tener una mayor dedicación al cuidado de mi familia y de nuestra hacienda. Muchos comentan con sorna que los jubilados solo hacen que molestar en casa, espero que éste no sea mi caso. Por otra parte, no creo que me vayan a faltar oportunidades de seguir colaborando con programas o iniciativas solidarias, lo que para mí será una gozada y una parte fundamental de mi vida. Creo que podré dedicarme también a mis aficiones favoritas la lectura, el estudio, la escritura, la música, el monte... y prometo desde aquí mantener, mejorar, ampliar este blog. O sea, que no voy a tener demasiado tiempo para aburrirme ni voy a necesitar inscribirme en programas de esos que se estilan para entretener a las personas mayores y quiera Dios que esto dure mucho tiempo. En fin, con estos sentimientos y estos pensamientos me estoy preparando para el paso a mi jubilación. Que Dios reparta suerte!!


martes, 6 de agosto de 2013

Excursión por las Merindades

En las pasadas fechas de julio, en las que hay poca gente en el pueblo y los días son más largos, solemos aprovechar para hacer excursiones. Preferimos ir recorriendo lugares y territorios poco conocidos por aquello de ir conociendo mejor los regalos de la madre naturaleza que no salen en la tele ni tienen mucha fama. Esta vez hemos querido seguir conociendo mejor la zona de los cañones del Ebro que tanto nos gusta. Nos hemos dirigido directamente, dejando atrás Pesquera de Ebro con sus atractivos turísticos, a Tudanca, una aldea perdida entre  unos recodos del río y unos murallones llenos de vegetación donde se acaba la carretera. Parte de su caserío sigue derruido, pero, como en gran parte de las merindades burgalesas, hay un notable número de edificios que han reconstruido gentes nacidas allí o descendientes suyos en plan de segunda vivienda y que dan algo de cobertura a los que aún siguen habitándola y viviendo de su ganado. 

Tudanca es de esos lugares en los que, una vez allí, miras a tu alrededor y te crees que ya no se puede salir de él, a no ser trepando por las rocas. Así debía de ser porque para poder superar la garganta de Los Tornos tuvieron que tallar un camino en la roca viva para mantener la comunicación con Cidad y los siguientes pueblos del Ebro. Nada más bajarnos del coche nos dirigimos hacia la garganta del cañon bordeando el cauce del río y justo en la última curva del mismo comenzamos a subir el empinado sendero. El panorama, y el airecillo que mitigaba el calor, bien merecieron el esfuerzo. Como se puede comprobar en el álbum que adjunto no nos separamos de la cámara de fotos. Es algo impresionante sentirse perdido en esos monumentos de la naturaleza, vigilado por los buitres y los rapaces con el continuo sinfónico de los rápidos del río, con el estallar del agua en las rocas y el runrún del viento que se aceleraba al pasar por el desfiladero. Después de dos horas y media de caminata nos sentamos a comer en la campa que está delante del pueblo, justo a la orilla del río disfrutando del fresco del agua, del panorama y acompañados por las vacas que también comían como nosotros. Para los vecinos que estaban en una especie de terraza de bar esperando a la hora de comer, resultamos ser un entretenimiento gratuito pues no quitaron el ojo de encima de todos y cada uno de nuestros movimientos.

Siguiendo las indicaciones de nuestra guía sustituimos la siesta por una visita a un afamado dolmen de 5.000 años de historia con losas monumentales de casi tres toneladas. Para ello tuvimos que dejar atrás el entorno del Ebro y subir al páramo a un pueblo llamado Porcinos. Allí el sol era implacable y no había ninguna brisa que lo aliviase. Después de algún despiste y una buena caminata chupando polvo nos encontramos con el deplorable panorama de un lugar histórico recubierto de maleza y totalmente abandonado, tal como se puede ver en las fotos. Tras esa frustración volvimos sobre nuestros pasos por otro rincón perdido entre sierras con pequeñas aldeas diseminadas pero de una  vegetación impresionante: el valle de Zamanza. Merece la pena pasear por él o contemplarlo desde la altura del páramo.

sábado, 20 de julio de 2013

Cristianismo versus cristiandad

Creíamos ingenuamente que después del Vaticano II, con la importancia que éste dio al laicado, con el florecimiento de las comunidades de base... se había dado carpetazo a la cristiandad, inaugurada por los últimos emperadores romanos que identificaron cristianismo con el imperio y mantenida hasta entonces a golpe de autoritarismo moral y dogmático. Nada más lejos de la realidad, dado que los que votaron en contra de los documentos conciliares fueron los que se quedaron encargados de ponerlos en práctica. Ni la curia romana, ni gran parte de la jerarquía estaban por la labor de asumir las últimas consecuencias del Vaticano II. A todo esta rémora se sumó larga travesía del pontificado de Juan Pablo II que se erigió en líder indiscutible y centralizador, consolidando una estructura totalmente vertical y jerarquizada de la iglesia. El remate nos vino de la mano de Benedicto XVI, el gran inquisidor de las últimas décadas, que quiso imponer su visión teológica y eclesial. Su retirada ha dejado bien a las claras, además de su honradez personal, el fracaso de sus ideas y de la concepción verticalista y jerarquizada de la iglesia, por todos los escándalos que manchan a la curia y al clero y por el alejamiento de muchos creyentes.

En lo que nos toca más de cerca, el largo pontificado de Juan Pablo II ha consolidado en España un bloque episcopal de marcado signo restauracionista, esto es, retrógrado y autoritario, al que solo le faltaría incoar la beatificación del Caudillo. Ya pasaron a la historia los obispos que propiciaron los pequeños concilios diocesanos, los movimiento laicos y obreristas, el fomento de las comunidades parroquiales... Hoy en día la jerarquía española se quiere erigir en la autoridad moral del país imponiendo sus doctrinas. No contentos con ello se han convertido en el principal grupo de presión ante los gobiernos, favoreciendo a  los más derechosos, con el principal objetivo de conservar y acrecentar sus privilegios. Han convocado numerosas y multitudinarias manifestaciones -incluidas las visitas papales- que, bajo un formato religioso, eran torpedos a la línea de flotación de los gobiernos socialistas. Por otra parte, a gran parte de ellos les encanta sentirse  televisivos y, pagados de sí mismos, fomentan una liturgia de boato en donde los fieles solamente sirven para hacer número y decir amén, porque lo último que harían sería escucharles. Lo que más me indigna es que a toda esa tropa de jerarcas se les identifique como la iglesia. Entonces los que estamos al pie del cañón compartiendo con otros creyentes nuestra fe, nuestra vida y nuestro compromiso por los últimos de este mundo, qué somos si no tenemos nada que ver con ellos. 

De repente aparece Francisco, como sustituto del dimisionario, que comienza dando una serie de signos que, más allá de lo pintoresco que puedan resultar por lo chocante, me parecen importantes. Los medios y las redes sociales se fijan en los zapatos, en que no lleva ropajes fastuosos, en que se mezcla entre los fieles, en que dice cosas que todos entienden, en que besa los pies de chavales de reformatorio... y en otro tipo de medidas de más calado, como la intervención de la banca vaticana. Todos estos detalles tiene un trasfondo importante, pero yo quiero subrayar aquí otros. Empezó su pontificado pidiendo la oración y la bendición de los fieles y desde el principio se ha autodenominado obispo de Roma y no papa. Podría parecer que lo primero se queda en el típico
gesto de simpatía para caer bien a la gente, pero supone, al menos para mí, un primer paso para devolver a los fieles su protagonismo en la vida eclesial. Así mismo, se trasluce en esa forma de comenzar su pontificado que entiende que todos compartimos el mismo Espíritu, sin que un puesto jerárquico suponga recibir .una mayor parcela del mismo. Pero su pontificado no pretende ser de un papa emperador con corte palaciega, sino un pastor obispo de Roma, "primus inter pares", no por ser el que tiene el poder sino el que asume la responsabilidad de mantener la unidad y alentar la fe de las comunidades cristianas.

Estas nuevas dimensiones que se abren a partir de estos pequeños gestos apuntan posibilidades de editar una iglesia que responda a los nuevos paradigmas de la era global. Una iglesia de comunidades creyentes que sean la interpretación  viva del mensaje de Jesús en esta nueva era de la información y de la globalización, más allá de convertirse en un museo que conserva impolutos dogmas, preceptos morales, liturgias estáticas, jurisprudencias canónicas... a los que no se puede tocar y con los que se pretende seguir rigiendo la iglesia e, incluso, las sociedades bautizadas como cristianas, a pesar de declararse laicas. Para ello se va a necesitar, más tarde o más temprano, un potente motor de arranque, esto es, un nuevo concilio ecuménico que ponga las primeras piedras de ese camino que preveo largo y arduo. Un concilio que no podrá ser ya Vaticano sino que tendría que ser descentralizado y descentralizador desde su raíz y en el cono sur, a ser posible.

lunes, 8 de julio de 2013

Garikoitz ha muerto

Ha sido de repente, con la llamada de mi primo Luis. He tenido que pasar de una noticia de periódico a saber que ese niño ahogado en la piscina de Ortuella y que ha estado varios días en el candelero de las noticias locales, era nuestro Garikoitz. He sentido un pinchazo profundo en las entrañas y me he quedado mudo en el teléfono como quien no puede creer lo que está oyendo. Pero la realidad se impone y mientras hablaba con Luis comencé a atragantarme con las primeras lágrimas y noté cómo me arrancaban algo de lo más profundo de mí. Entonces es cuando me di cuenta de lo adentro que llevaba a este crío.

Garikoitz era nieto de mi difunto primo Fernando y poco a poco en mis visitas a la familia nos fuimos encariñando mutuamente. Ese vitalismo que le llevaba a no parar, esa imaginación que le llevaba a inventar juegos y la espontaneidad que irradiaba me encantaban. Para mí era un gustazo, y a la vez un susto, verle correr y saltar hasta mi cuello con un ímpetu que ponía a prueba mi tocada zona lumbar. Se quedaba apretado y me iba comentado sus cosas mientras lo llevaba aupas. Me concedió el privilegio de conocer sus rincones y escondites secretos y siempre me encomendaba la construcción de su destartalado barco pirata, mientras él jugaba con esos horrendos muñecos  transformer. Ya me terminó de conquistar con su empeño de saber cuál era nuestro parentesco. El día en que comprobó que nuestros segundos apellidos coincidían dio un grito de entusiasmo que me dejó derretido.

Y de repente ya no está. Y no tengo ningún pensamiento de consuelo, solo lágrimas como las que me están molestando para terminar de escribir esto. Las muertes de los niños, y más si son por accidentes, siempre nos resultan trágicas, pero éste era mi niño y no sé qué demonios me lo ha arrebatado, si el corazón. o uno de sus impulsos o el descuido de sus cuidadores... o todos ellos juntos. De todos modos, aunque esa ausencia va a dejar un hueco en mis entrañas muy difícil de llenar, me quedo con las palabras que su madre nos dirigió en el funeral para recordarle: Garikoitz ha sido un niño feliz y el mejor hijo del mundo. Si algún día me regalan un nieto, quiero vivirlo así.

lunes, 1 de julio de 2013

Algunos errores de bulto peligrosos

Acabo de escuchar perplejo el testimonio de un profesor que comenta un caso preocupante de un alumno que estaba en las prácticas en empresa . Este se dirige a uno de los empleados de la empresa y le pregunta cuánto gana al mes. Al oír la cantidad resopla despectivo y contesta, como quien tiene todo clarísimo, "yo por menos de 2.000 al mes, no me levanto". En la tertulia del café, comentando casos de este estilo, uno de los compañeros nos cuenta el caso de una familiar que estaba desesperada con su hija. La chica entra a trabajar en uno de los muchos Decathlon que hay por aquí, pero tiene la costumbre de llegar de las 9,15 en adelante, cuando no son las 10. Después de una semana en este plan, el encargado le dice que ya vale de retrasos. "¿Por qué tengo que entrar a las 9?" "Porque la tienda abre a las nueve y es lo que pone en el contrato" "¿De qué vassss???" gritó toda ofendida como quien se siente maltratada. Claro, a la siguiente se encontró con la papeleta de despido. Versión de la chiquilla al llegar a casa: el encargado es un hijo de... y un fascista.

Estos dos ejemplos, que aunque parezcan exagerados son por desgracia reales, no dejan de ser una punta del iceberg, esto es, un indicador de la mentalidad que subyace en una considerable parte de los adolescentes de las generaciones actuales. Se puede saber en qué mundo viven estos jóvenes o quiénes les han instalado en ese espacio virtual. Por más que se quiera hacer en los centros educativos, hay aspectos de la vida a los que no se puede llegar ni con los recursos pedagógicos ni con el mejor de los empeños del profesorado, sencillamente porque ya es tarde. Esta mentalidad ha quedado registrada en el imaginario de los chavales por las vivencias transmitidas en el entorno familiar, por los modelos que perciben a través de los medios de comunicación o de las redes sociales y por la inevitable influencia del ambiente social  en el que se mueven. Ante esto, una vez más, se presentan un montón de preguntas de esas que resultan exasperantes, porque o no tienen respuesta o solamente nos remiten a lo que se tuvo que hacer en el pasado para no llegar a estos extremos.

¿Por dónde podemos empezar para hacerles bajar al mundo real y a la despiadada realidad laboral? ¿Hasta cuándo van a estar exigiendo de todo en casa, pase lo que pase, sin tomarse en serio que tienen un futuro que desarrollar para su propia autonomía en la vida? ¿Por qué en muchas familias se siguen consintiendo  actitudes y comportamientos descaradamente infantiles hasta edades inusitadas? ¿Es de verdad que se creen que en el resto del mundo pueden imponer sus caprichos y sus órdenes como lo consiguen hacer en casa? Como, por ejemplo, esa alumna que llega llorando con su madre al centro y ésta arremete contra la responsable de prácticas exigiéndole que la cambie de empresa, porque a la nena le cae muy mal esa gente, a todo esto la nena ya pasaba de los 18 años. 

Lo más preocupante es que con estas actitudes se están echando a perder un montón de recursos educativos y de procesos de aprendizaje dedicados a la formación humana y profesional de esos jóvenes. Como consecuencia, irán cometiendo error tras error y, por más garrafales que éstos sean, no van a ser capaces de percatarse de ellos, ni van a aceptar las advertencias que les lleguen del mundo de los adultos, porque "no tienen ni idea " y los que se saben todo son ellos, o no? Y mi otra preocupación es que la casi totalidad de estos casos corresponden a los sectores de alumnado con niveles inferiores de formación o con familias de escasos, cuando no nulos, recursos. Como suele suceder, los que más necesitan de estos recursos formativos y a los que el futuro se les presenta más difícil y con mayor carga de esfuerzo, son los que más pasan de esfuerzos, de formación, de titulaciones... Pues lo tienen claro si piensan que van a poder engancharse a la teta de las ayudas públicas cuando se les acabe la de sus padres para resolver su vida.

miércoles, 19 de junio de 2013

Esos trenes que no vuelven a pasar...

Hacía mucho que no la veía. Me crucé con ella hace unos días y aún me conocía, porque fue ella la que me saludó primero. No sé en que número de recaída está o si anda en período de recuperación, pero con su cara desfigurada, marcada por las aristas de los huesos y con su extrema delgadez, da siempre la impresión de cadáver ambulante, como la inmensa mayoría de los yonkis aviejados. Intentó esbozar una sonrisa, que se quedó en mueca dejando entrever unos dientes deteriorados, con la que me envió su saludo. Le devolví el saludo con la mejor sonrisa que pude y me fijé en su acompañante de siempre, que tiene la costumbre de ir dos pasos más atrás que ella y hace como que la escucha. Tampoco él tenía tan mala pinta como otros días.

Nina -este no es su nombre, claro- tenía apenas 16 años cuando la conocí. Vivía en un barrio deteriorado de Barakaldo, aunque ahora está bastante mejorado. Su padre era el típico currela de Altos Hornos que se tuvo que prejubilar cuando le dieron el cerrojazo a la empresa. Era de las que andaba a su aire y traía a la familia de coronilla porque no tenían manera de controlarla. Era la época en que aún se tonteaba con la droga dura porque no se había percibido sus consecuencias. Estábamos poniendo en marcha un trabajo para jóvenes parados y con un pie en la marginalidad en colaboración con los Traperos de Emaús y nos habíamos propuesto incluír a chicas en el proyecto. A través de las amistades que me fui haciendo entre la basca durante mis paseos nocturnos por la zona y por los conocidos de mis conocidos del hogar en el que trabajaba, me encontré con su amiga inseparable, que por aquel entonces hacía correr ríos de tostesterona entre la chusma de la zona pero que fue de las primeras que no sobrevivió al sida. Me hice el encontradizo varias veces con ellas y les oferté la posibilidad de tener un trabajo para comenzar a abrirse paso en la vida. Con Nina pude hablar más veces, aunque nunca me dijo ni que no ni que sí, pero su amiga ni siquiera me escuchó. En aquel entonces andaban tonteando con unos gitanos de Sestao que las chulearon todo lo habido y por haber. Lógicamente su decisión final cayó del lado más fácil, la complicidad con su amiga y la zalamería de los gitanos junto con la droga que pasaban, y nosotros contratamos a otras chavalas.

Un día, después de diez años o así, acompañando a la escuela a uno de los tutorados del hogar, me encontré en el patio con la madre de Nina que andaba peleando con un crío y me terminó de contar la historia. Estaba totalmente desesperada porque ya no sabían qué hacer con el chaval. Nina lo había abandonado y los abuelos de la criatura no habían permitido que intervinieran los servicios sociales y lo estaban criando como a un hijo. Siempre llega un momento en el que los críos se vuelven insoportables para los abuelos que hacen de padres. Por otra parte, ella había estado al borde de la muerte pero cuando la iban a ayudar desaparecía de nuevo. Con el tiempo he mantenido algo de relación con familiares suyos y he seguido de cerca la evolución de su hijo, que ha resultado ser un chavalote formal y bien plantado con iniciativa para buscarse currelos en estos tiempos de sequía laboral. Sé que Nina ha estado yendo de programa en programa con temporadas de mejora y con las típicas recaídas, y ahí anda dando tumbos por la calle y por los parques en los que se juntan los colegas.

Más de una vez me ha venido a la cabeza el pensar qué distinta hubiera sido su vida y su historia si hubiese venido con nosotros a un trabajo adaptado a su situación, pero se le escapó el tren. Otros y otras sí aprovecharon la ocasión, aunque no todos supieran o pudieran aprovecharla. Algunos tienen hoy su propia familia, otros han mantenido una vida más o menos normalizada lejos de la marginalidad y nunca faltan los que se fueron quedando por el camino, porque se tiraron en marcha o porque luego perdieron el norte. Aquel trabajo no era, ni pretendía ser, la panacea que iba a resolverles la vida. Era un tren que les permitía salir del barro en el que estaban metidos y les llevaba a otras estaciones por las que pasaban otros trenes de más larga distancia. A la vez ya se habían preparado para no perder más trenes y para saber distinguir los que más les convenía. Es terrible ver que hay decisiones en estas vidas que marcan un antes y un después y que imposibilitan la vuelta atrás para poder retomar el camino correcto en aquel punto. La impotencia que siento al contemplar los resultados de estos errores me sigue punzando en lo más íntimo de mis entrañas, y aún no me la he quitado de encima.

viernes, 24 de mayo de 2013

¡Gracias, 15M!

En otras ocasiones he escrito que el fenómeno del 15M me ha pillado a paso cambiado , por lo que no me he encontrado con fuerzas para participar directamente en sus movilizaciones. Aún así, me considero un participante de retaguardia y hoy quiero reconocer lo que ha supuesto para mí uno de los fenómenos sociales que más ha impactado en la sociedad española de este principio de siglo. Considero, ante todo, el 15M como una erupción volcánica de dimensiones espectaculares, provocada por la acumulación de los gases de la indignación y, por qué no decirlo, de la mala leche que estaba generando en gran parte de la población la tomadura de pelo y el expolio al que se nos está sometiendo. Puede que muchos consideren que fue un desahogo y se acabó. Yo lo veo de otra manera. Esa erupción ha dejado abierto un cráter por el que siguen surgiendo unas lavas muy interesantes que están propiciando cambios importantes en el terreno social y político.

Muchos de los que participamos en su día en la lucha sindical, estudiantil o ciudadana para conseguir que este país pasara de la noche de los tiempos a un horizonte abierto, nos encontrábamos sumidos, en mayor o menor medida, en una sensación de desengaño. Era lógica nuestra decepción ante los derroteros que había tomado la vida política y ante la indiferencia y el autismo que se habían apoderado del ambiente social. El 15M ha supuesto el volver a tener razones para creer que no todos los valores se han perdido. A muchos nos ha supuesto comprobar que lo que empezamos tenía razón de ser y que de aquellas cenizas va surgiendo algo nuevo que nos impulse a salir del pozo donde nos han metido, sin esperar a que los próceres, tanto económicos como políticos, nos echen la escalerilla, porque sabemos de sobra que no lo van a hacer porque no saben, porque no pueden y, en realidad, porque no quieren.

Los más escépticos creen que, como este movimiento no ha cuajado en un alternativa política en forma de partido, coalición o algo similar, no ha servido para nada. Sin embargo creo que ahí radica su fortaleza. No necesitamos más partidos políticos sino más protagonismo de los ciudadanos y más fuerza en los movimientos sociales para que aquellos se bajen de su pedestal y respondan a las necesidades que se les plantean, para lo que teóricamente se formaron y fueron elegidos. Los movimientos antidesahucios, las mareas naranja, blanca, verde... no pasarán aunque el absolutismo parlamentario que asola este país siga cometiendo atrocidades sin escucharles. Si estas mareas no llegaren a ser suficientes, habrán dado paso a otras que como olas continuas irán erosionando ese poder económico y político enrocado en la ideología neoliberal. De una cosa estoy seguro y es lo que más agradezco al 15M: ya no van a poder mantener adormilada a la sociedad y, mucho menos, callada. Por eso mi título, gracias a todos esos ciudadanos que semiorganizados o espontáneamente es han echado a la calle y han hecho posible estas realidades.

martes, 7 de mayo de 2013

Siempre es pronto para decir "imposible"

No levantó la vista ni siquiera cuando me presenté.  Apenas pude verle la cara porque no levantaba la vista del suelo y dejaba car sobre el rostro su abundante y desmelenada cabellera negra, mal sujeta con una diadema entre infantil y hortera, un tanto impropia para sus casi 15 años y acorde a su aspecto desaliñado. Se había negado a ir a clase y después de una semana de ausencia el director del centro llamó a la madre dándole un ultimatum. Ante esto la madre había llevado casi a rastras a su hija y ahí estaba ella sentada en el despacho del jefe de estudios, sin querer entrar en clase y superenfadada con todo el mundo mundial. Estuve con la orientadora para otros asuntos y, de paso, pedí entrevistarme con ella porque estaba al tanto de la situación, pero la entrevista se redujo a un monólogo con el que simplemente intenté provocar alguna reacción. Sólo conseguí que me contestara con algún movimiento de cabeza en plan afirmativo, algo es algo. La orientadora estaba un tanto cortada ante el plante de la muchacha porque pensaba que me lo iba a tomar como un desprecio. Me acompañó hasta la salida del centro casi pidiéndome disculpas y, entre otras lamentaciones, soltó la frase fatídica "no tiene ya remedio".

Iros todos a la ...
No sé si lo dijo como para descargarme de la supuesta frustración que me llevaba o para consolarme queriendo decir hasta aquí hemos llegado y no hay nada más que hacer. Por supuesto que yo tenía muy claro que a la moza no faltarían  graves motivos para haber llegado a esa situación, por lo que, aunque su monumental y adolescencial cabreo nos fastidie, yo, ante todo, lo respeté. De entrada ni le eché ningún discurso, ni ningún reproche, simplemente le dejé caer un par de cosas que le podían interesar y que percibiese que allí había alguien que, para bien o para mal, se interesaba por ella. Punto. En este contexto considero que esos movimientos de cabeza fueron ya un pequeño paso. Claro está, que en el resto de mi jornada me dediqué a reclamar recursos para ver por dónde podíamos abordar el caso mejor, pero ya contaba con que el anzuelo estaba echado.

Es la solución más fácil, sentenciar que algo es imposible y, a continuación, sacar la bola de cristal y augurar un desastre anunciado. Claro que el caso es grave y que se va a necesitar de bastantes recursos para evitar la desgracia de esta adolescente rota o maltratada por la vida y frenar el previsible desastre de su futuro. Lo más seguro es que, de entrada, se vaya a cerrar más en banda y que, encima, no quiera aceptar las ayudas que se le ofrezcan. Sin embargo, esto no justifica de ninguna de las maneras el tirar la toalla ante su bloqueo, ni mucho menos hacerla responsable de su fracaso. No queda otra que seguir a su lado, que perciba que alguien está preocupado por ella. A partir de aquí es cuando puede ir asimilando algo, probablemente sin que nos demos cuenta, y ahí está la clave aunque no se consiga todo lo que se espera de ella. En estos momentos su camino  deambula por una cuerda floja agitada de pulsiones y altibajos, y son algunos de esos "algo", con los que se haya quedado, los que en un momento dado le van a dar fuerzas para que su vida comience a transitar por el lado de tierra firme y no se incline hacia el precipicio. Nunca podremos saber cuándo va a llegar ese momento y, si hemos dado el caso por imposible, tendremos muchas bazas para acertar en el pronóstico del desastre, pero, a la vez, habremos sido en algún grado cómplices del mismo.

jueves, 2 de mayo de 2013

Hoy es 1º de mayo. En otras épocas nuestra excursión consistía en acudir a la manifestación propia del día. De unos años a esta parte nos resulta lamentable y, por qué no decirlo, bochornoso el espectáculo de la división sindical. Hoy en Bilbao han salido 5 manifestaciones distintas, cada cual con su santo y con sus cánticos. Da la impresión de que más que defender a la clase trabajadora están preocupados por ver quién es el que más gente mueve, o quién es el que dice las peroratas más enérgicas o radicales... como si de una pelea de gallos en el patio del colegio se tratara, a ver quién es el más de lo más. Así que, visto el panorama, nos ha parecido más conveniente salir a campo abierto para estirar las piernas, extender la vista y disfrutar de la naturaleza que se nos ha regalado nuestra tierra. Nos vamos a ver la cascada del nacimiento del Nervión y sus alrededores.

Ya habíamos estado varias veces en el balcón del monte Santiago y habíamos contemplado la cascada y el circo desde la base subiendo desde Delika, cuando éramos más jóvenes. Nos quedaba contemplar el panorama desde las tierras alavesas. Subimos con el coche a Unza y hay una pista que conduce sin ningún problema hasta el circo. Se puede acercar hasta la alambrada que protege la cortante sin peligro e ir contemplando el panorama. La mañana estaba fresca con ratos de sol y nubes dispersas. Es una pena que en las fotos no pueda ir incluido el sonido. En la primera zona de bosque asistimos a una sinfonía de primavera impresionante. Sobre el continuo del canto omnipresente del cuco se entrelazaban los gorgeos y trinos de todo tipo de pájaros, con los efectos especiales de los estridentes y dodecafónicos graznidos de los grajos que bordeaban las cortantes. Desde arriba y por encima de todo ese revuelo el ojo del gran hermano buitre lo controlaba todo suspendido en las corrientes del aire. Al llegar a la cumbre y acercarnos a los bordes del cañón se perdían esos sonidos y solamente quedaba el mugir del viento y el trueno continuo de la caída del agua.

María se ha dado un banquete de fotos sacando primero vistas de la Sierra Salvada y de la Virgen de Orduña, luego de las caídas del agua desde todas las posiciones posibles y cuando llegábamos al coche ha sacado el Gorbea con las últimas nieves de primavera. Yo he hecho la selección que adjunto en el álbum. Al ver enfrente el balcón que pende sobre el precipicio lleno de gente, nos hemos acordado que la semana pasada salió la noticia de que un hombre de Amurrio había caído desde él al vacío y que la hertzaintza había tenido que sacar el cadáver. Unos paisanos que pasaban por allí comentaban que se rumoreaba que de caída nada que se había tirado. Desde luego que es un seguro de suicidio, con esa caída no hay vuelta de hoja. Tragedias aparte, ha sido una mañana deliciosa y la lluvia anunciada no ha hecho acto de presencia. Es un paseo totalmente aconsejable y seguro.