jueves, 5 de diciembre de 2024

Lunes senderismo 36

 


Lunes 2 de diciembre  recorrimos la ruta de Zalla a Balmaseda. Cerramos noviembre con un récor y abrimos diciembre con otro, pero esta vez a lo alto: 31 participantes a pesar de la lluvia. O sea que de entrada llenamos medio autobús, así que los escasos viajeros que usan la línea en los pueblos de su recorrido ponían caras de todo tipo y la de algunas personas eran de enfado porque tenían que ir a atrás a sentarse. En una primera parte del día tuvimos que usar los paraguas pero poco a poco fueron desapareciendo. El recorrido se hizo sin incidentes, excepto la de un despistado que se tragó uno de esos barrotes que impiden el paso de los vehículos a los bidegorris, con la consiguiente caída, pero no fue a más porque pudo terminar el paseo sin problemas.


A poco de empezar pudimos disfrutar de los torrentes que bajaban caudalosos por las recientes lluvias, así como del espectáculo del río visto desde  el puente. Aquí se aprovechó para hacer una primera sesión de fotos. Siguiendo la marcha nos encontramos a los que no se habían quedado enredados con las fotos, refugiados en el pórtico de la pequeñas ermita que está junto a las ruinas de la antigua ferrería. Adujeron la necesidad de sacar las capas, pero algunos ya estaban dispuestos a darle a la mandíbula. Costó reanudar la marcha, pero no tardamos mucho en llegar a nuestro rincón reservado para el bocata: el pórtico de la iglesia de La Herrera. Luego fotos y en marcha. 

Tocaba en esa parte del trayecto contemplar los lugares tradicionales: el puentecito de las fotos, la ermita de S. Antonio y lo que queda del palacio de los Urrutia. La ermita seguía en obras, pero lo que más nos impresionó, al menos a los que habíamos conocido el palacio entero -aunque ruinoso-, fue encontrarnos con que solo quedaba una fachada sujetada con contretes en las ventanas y huecos. Espero que cuando volvamos en dos años nos encontremos con algo más interesante, aunque eso sí que a a costar un pastón.

Llegamos tranquilamente a Balmaseda e inauguramos una vuelta más para llegar al centro del pueblo. Tomamos la calle que sale por detrás de la iglesia y del ayuntamiento hasta el final de las casas y seguimos una pista cementada dirección Pandozales que nos llevó hasta la carretera, que lleva a ese pueblecito, pero que nosotros tomamos para regresar al pueblo. Fuimos directos al emblemático puente para la hacer la foto de obligado cumplimiento aprovechando la inclinación del mismo. Hubo un pequeño problema porque, al entrar por la primeras calles, un grupo quedó descolgado al perder de vista a los de delante, que como es de rigor, los primeros tendrían que haber esperado a reagruparse. Habrá que seguir aprendiendo las dinámicas de ir en grupo.

Con un poco de suerte los que regresaban pillaron el lbus de vuelta enseguida. Nueve se quedaron a comer en un lugar un tanto acogedor, como se ve en su foto. Por lo demás, resultó ser una mañana de lo más agradecido: sin dificultades para caminar sin cuestas ni barrizales, sobre alfombras de hojas de los más diversos colores otoñales y rodeados de arbolado de ribera y de vegetación exuberante. Todo ello aliñado con buen humor y mejor compañía, así que jornada perfecta para disfrutar del nuevo récor de personal. 




martes, 26 de noviembre de 2024

Los once magníficos

 


Lunes 25 de noviembre. Ha llovido durante toda la noche y a la hora de ponernos en marcha sigue lloviendo, aunque más suavemente. "Casualmente", hoy hemos batido el récor por lo bajo, es decir, es la convocatoria con menos participantes de este año. Once magníficos, como dan testimonio las fotos, no hicimos caso de los pájaros de mal agüero. El viaje transcurrió con tranquilidad y nos bajamos del tren en la estación de la Cruz,  que está a la entrada de Lezama en el límite con Zamudio. Seguimos la carreterita que bordea por detrás de las instalaciones del Athletic y nos abstuvimos de bajar por la ruta del molino porque seguía lloviendo y aquello podía estar intransitable, tanto por el barro como la crecida del arroyo. Hicimos una pequeña parada en la entrada porticada del restaurante -cerrado, por supuesto-  que está en la plazuela dedicada a Mikel Zarate y empalmamos con la ruta prevista iniciando la primera subida.

Aquí llegaron los contratiempos, a pesar de que en esos momentos dejó de llover. El que suscribe no reconoció el camino porque habían alargado pista hormigonada que da servicio a las viviendas hasta una nueva casa y la siguió a ciegas sin darse cuenta de que habíamos dejado atrás el camino de subida. Menos mal que José Luis estuvo atento y corregimos la marcha. Al atravesar la zona de eucaliptos nos encontramos con que habían andado las máquinas y había deformado el camino, que es lo suyo. Me adelanté por si acaso y vi que se habían formado dos balsas de agua a pocos pasos una de otra, así que dimos la vuelta y esta vez aprovechamos la entrada del restaurante para la parada y fonda.

En un cuarto de hora bajamos al centro urbano de Lezama y por detrás de la iglesia -con uno de los pórticos más grandes que conozco- salimos a la carretera que sube al área recreativa de El Vivero, que su inicio pasa por debajo de la autovía. Al llegar a la Guardetxea la dejamos para iniciar la bajada hacia el punto de salida, pasando esta vez por encima de la autovía. Nos estuvimos recreando en el espectacular bosque y en su suelo tapizado de hojas. A partir de llegar a la viviendas el firme tenía zonas de verdín por lo que tuvimos que moderar la marcha y andar con cuidado. Al final conseguimos coger el tren, pero se iba sin los últimos, así que nos pusimos en las puertas hasta que éstos pudieron entrar. Y es que  para acceder a ese andén hay que subir y bajar unas escaleras que dificultan seriamente el sprint final. El maquinista pitó dos veces pero permitió la jugada, lo que es de agradecer.

No acabó aquí todo. Nos esperaba la sorpresa final: la avería del metro. Nada más bajar de la L3 vimos más gente de la habitual en los andenes. En el letrero luminoso nos advertían que nos fijáramos en el frontal del tren. Visto el follón, estábamos dudando si salir para coger un bus, cuando apareció un metro a Kabiezes. Los de la comida se quedaron en el Casco Viejo. Los demás nos aposentamos gozosos por nuestra buena suerte. Hubo una parada sospechosa pero todo siguió hasta S. Ignacio y la voz de siempre nos advirtió que el tren tenía como destino Kabiezes. Tras una nueva parada a poco de arranca vemos luz: nos habían cambiado de línea sin previo aviso, solo cuando llegamos a la parada de Lutxana nos advirtieron que el destino era Ibarbengoa. Vamos, no he visto nada tan impresentable en mi vida. En Lutxana se quedó el tren medio vacío. Sabíamos que no interesaba hacer el cambio de andén allí porque te cobran de nuevo por salir y entrar. En los andenes contrarios no se veía a nadie por lo que era de esperar que no circulaban metros dirección Bilbao, el bote de Erandio ya había desaparecido, así que nos tenéis a las tres y pico en Las Arenas esperando al bus de Muskiz en una parada que Santi conocía de sobra. Qué manera de amargar una salida tan bonita y que transcurrió en un magnífico ambiente. Lo malo es que te quedas con cara de mala leche, pero no tienes ni idea de cómo se denuncia esto y te lo tienes que comer. 



domingo, 24 de noviembre de 2024

Lunes de senderismo 35

 


Lunes 18 de noviembre. Salida a Bolívar y Zenarruza: este año no ha llovido. Hemos agradecido ampliamente esta excepción que confirma la regla de que en ella llueva o diluvie. Dispusimos de un tiempo ideal para caminar: templado, sin viento y con nubes que nos libraron de sofoquinas. Tuvimos un comienzo un tanto azaroso . Una oveja se perdió del rebaño y el pastor solícito salió en su búsqueda, pero fue tal su enredo que, por un segundo, ambos estuvieron a punto de quedarse sin rebaño. Menos mal que nos tocó un chofer amable. Habíamos cambiado de línea para evitar el paso por Durango y el hospital, pero a la vuelta al grupo que no se quedó a comer no nos quedó otra que cogerlo y sí que se hace más largo. 


Bajamos en Iruzubieta y allí no hay pérdida para coger el camino de Santiago, que transita en medio de prados hasta que desemboca en los alrededores del núcleo urbano de Bolívar. Pasamos por delante del museo del insigne libertador, pero siempre lo encontramos cerrado por aquello de ser lunes. Como novedad vi una estatua de cabeza sobre una columna alta, que no había visto la vez anterior que hicimos esa ruta. En la plaza hay solo un monumento conmemorativo y recuerdo que hace tiempo había otra estatua de medio cuerpo bastante más grande. Al llegar a la iglesia nos aposentamos en el pórtico para comer el hamaiketako con tranquilidad aprovechando los bancos. Antes de reanudar la marcha se le advirtió al personal de las dos maneras de completar el recorrido y las dificultades que entrañaban: el Vía Crucis o la carretera. Solamente siete personas optaron por el asfalto y la mayoría nos lanzamos al empinado sendero que llega hasta las tres cruces que guardan la entrada a la colegiata. Nos llevamos una gran decepción por el estado lamentable en que se encuentra: faltan cruces, donde había algunos peldaños hay socavones y tenía más zonas resbaladizas. A la vuelta quedamos en bajar todos por la carretera.


Antes de entrar nos esperamos en la entrada para juntarnos todos. Una vez que llegaron los más lentos y los de la carretera, se sacaron las fotos de grupo en las escaleras al pie de las tres cruces, que es otra de las tradiciones fotográficas de este grupo. Una vez dentro, cada cual fue a su aire visitando la iglesia, el claustro y los alrededores. Los jardines y las campitas estaban radiantes a la luz del tímido sol que se había asomado, así que no nos resistimos a sacar otra foto con un bosquecillo, vestido de otoño, de fondo. También es tradicional  aprovechar la ocasión de contar con un minúsculo wc, para alivio del personal, pero no con la tiendecilla de recuerdos que también está cerrada por la maldición de los lunes. De la misma, fuimos descendiendo con toda tranquilidad y llegamos a Iruzubieta esta vez por la carretera. Allí mismo tomaron el camino de Santiago a la inversa los siete que se iban a quedar a comer en Markina, siguiendo por la margen izquierda del Artibai.


Es ésta una de esas salidas largas, en las que echamos tanto tiempo en el viaje como en el camino, pero que, a pesar de que resulten algo pesadas, es de agradecer que nos lleven a lugares señalados o a entornos especiales. En éste pudimos contemplar una impresionante colegiata en un estado impoluto con un ambiente sereno y acogedor, sabiendo que los monjes cistercientes, venidos del monasterio navarro de La Oliva en los años 70, se encontraron con un edificio a punto de quedar en ruina total. Yo tuve la oportunidad de conocerla en su estado ruinoso y no dejo de emocionarme cada vez que entro en ella. Ahora bien, considerando que la vida monacal tiene en marcha la cuenta atrás para su caducidad, cabe preguntarse quién y como va a mantener ese precioso patrimonio, como tantos otros que ya han corrido peor suerte. Espero que nosotros aún podamos seguir disfrutando de él cuando dentro de unos años volvamos a visitar este magnífico entorno. Lo que no podemos asegurar es si nos vamos a encontrar con un Via Crucis restaurado, porque me temo que eso no les corresponde a los monjes.


viernes, 22 de noviembre de 2024

Perdidos en este mundo


 En el año 2000 nos avisaron que no solo se trataba de un cambio de siglo, sino también de un un cambio de era. O sea, que en ese momento se acababa la era que dio comienzo cuando nuestros antepasados, un tanto lejanos, decidieron asentarse,  cultivar la tierra y crear poblaciones. Había llegado la globalización y las nuevas tecnologías de la información que nos iban a cambiar la vida. Y vaya que la han cambiado. En estos 24 años parece que ha habido más cambios e inventos que en todo el siglo anterior. Y es que para nuestras generaciones de mayores este ritmo de vida y de informaciones nos coge por sorpresa, nos pasa por encima y, cuando no, nos puede dejar fuera de juego. Y uno se creía que esos nuevos progresos iban a ser una baza importante para mejorar la vida de la gente. Sin embargo ahora nos vamos percatando de que todo lo que se inventa se usa más para mal que para bien, según lo veo yo.


Las nuevas tecnologías de la información han activado más recursos para la desinformación a través de bulos, de mentiras repetidas, de tergiversaciones de los hechos... que se transmiten a velocidad espantosa entre ingenuos, papanatas y elementos con muy mala leche que consiguen que sus invenciones perversas se acaben considerando verdaderas. Aparecen en las redes unos listillos con un desfachatez descomunal, con un desparpajo sin sentido y sin ningún atisbo de ética, y tienen a miles de seguidores besándoles el culo digital y siguiendo al pie de la letra sus consignas u ocurrencias de lo más disparatado sin ningún criterio y, de paso, forrándoles de pasta. Así que los padres, los profesores o los educadores en general lo tienen claro con esta caterva de caraduras, que, mal que les pese, van a ser los que guíen los pasos de una cantidad considerable de jóvenes y adolescentes.


También creía yo que la humanidad ya había escarmentado de las guerras después de las que hubo en el siglo pasado, pero no, no solo no surgieron efecto, sino que estamos asistiendo impotentes a la preparación de un tercera guerra global si precedentes, en la que, a fuerza de los nuevos inventos armamentísticos, no van a morir soldados sino una gran masa de población civil. Tendremos que ir mentalizándonos. Así las cosas, hay que añadir que por un proceso democrático están alcanzando el poder los que son y se declaran sin sonrojo antidemocráticos. O sea que tampoco escarmentamos con Hitler, Mussolini, Franco, Videla y algunos milicos más del siglo pasado. Éstos nuevos señores de la guerra tienen previsto cargarse el estado de bienestar social, negar los efectos del cambio climático y entregar la llaves del mundo a multimillonarios que solo mirarán por los beneficios del mercado o por sus negocios. Pero el problema está en que muchísima gente con condiciones de vida precaria o en riesgo les ha votado, a pesar de conocer de sobra sus historiales y hasta de su indecencia. Queda en el aire por qué lo han hecho y no hay respuestas completas: la ignorancia, la rabia por su situación vital, el cabreo con los líderes anteriores que se dedican a tirarse los trastos sin hacer caso de lo que importa a la gente. Claro, es muy sencillo tomar una decisión en un momento de cabreo, pero luego las consecuencias las pagaremos todos. 


Y es que, como dejó escrito el difunto Ceferino, el miedo, la ira, la venganza o la simpatía deciden mucho más que el pensamiento razonado. No hay más que repasar el tipo de discurso y la cantidad de mentiras con las que ha ganado Tramp las elecciones. Y sin ir más lejos, tenemos que estar aquí soportando el relato sin fundamento de la oposición, sembrando sospechas e infundios a babor y estribor, dándole vueltas a temas que no tienen nada que ver con las necesidades de la gente, pero que están enfocadas en ganar las próximas elecciones. Pueden que lo consigan sin necesidad que tengan ningún programa, o sin ofrecer respuestas, solo con la promesa de que van a tirar todo lo que ha hecho el gobierno anterior. También habrá que mentalizarse por si al final lo consiguen.


jueves, 14 de noviembre de 2024

Cobramos la segunda deuda

 


Lunes 11 de noviembre salida de sanqueremos Ontón-Muskiz. Aprovechamos la ocasión para saldar la deuda de parte del recorrido que en el verano no pudimos terminar. Ya arreglamos la anterior vez la deuda de La Reineta. Esta vez partimos de Ontón, por lo que había que preparar dinero para el bus de Castro por pueblos. Parte del personal no había leído con atención la convocatoria y estaban tan pichis con la tarjeta roja, pero se arregló el tema enseguida y nadie se quedó en tierra. El tiempo estaba quilicolo y de vez en cuando nos regalaba algo de sirimiri, pero luego pudimos disfrutar de un tiempo excelente para caminar. 

Para comenzar la ruta nos atrevimos a subir a los restos mineros que se ven desde la carretera al llegar a Ontón. Eran un puerto seco por donde desfilaban las vagonetas y se las iban cargando con el mineral que se elanzaba por el plano inclinado. Desde su base se veía perfectamente la pendiente que llegaba a la cima de la colina a donde llegaba el tren procedente dela mina. Hacía un par de años que no subía a ese sitio y me llevé un par de sorpresas desagradables. La primera fue que había desaparecido un pequeño sendero con unos cortes a modo de escalones para acceder a la pista del tren. En su lugar la empinada campa estaba resbaladiza y solo conseguimos trepar por el borde que apenas tenía hierba. La bajada se tomó con calma, porque ya era otro cantar y en cima se puso a llover, pero con colaboración todo se supera y no hubo que lamentar trompazos. La segunda consistió en que el pequeño túnel cavado en la roca estaba taponado por ramas y arbustos secos, pero éste lo saltamos sin problemas.


Después de este pequeño espacio de aventura, bajamos al pueblo y siguiendo a la inversa el camino de Santiago hicimos parada y fonda debajo de la autovía, que es uno  de los lugares en los que ya tenemos mesa reservada. A partir de ahí, seguimos la senda de la vía verde hasta Kobaron. Hicimos una pequeña parada para contemplar los restos mineros aprovechando las plataformas que han puesto en lo alto, y hacer un tributo al extraño árbol de enfrente. 


Al llegar a las primeras curvas de la salida a la carretera general tomamos la Vía Txikita un camino cómodo rodeado de pastos y huertas que llega a La Rigada. Este es uno de esos puntos que me ponen de los nervios: hay que cruzar una carretera con curva a la vista e intentamos agruparnos para pasar en grupo, pero siempre, siempre, siempre queda un grupito descolgado que sigue charlando y se pone a pasar más tarde, pero entonces ya comienzan a pasar coches... Un asignatura pendiente de la disciplina de grupo. 


Luego seguimos disfrutando de la bajada a Muskiz rodeados de casitas y huertas, con otra parada que nunca falla la casa de Pasionaria y el famoso lavadero pintado. Acabamos en le macro centro de estudios Somorrostro. Cruzamos por el patio cuando la chavalada regresaba a clase y nos miraban como a "avis rara" que no pegábamos en aquel paisaje. Pero nosotros a lo nuestro, que allí mismo sale el bus a Bilbao que aprovecharon a coger las de Cruces, Retuerto y de la zona baja. Los demás llegamos con calma a la parada del polideportivo y tras veinte minutos de espera cogimos el bus de la playa. Nadie se quedó a comer, algo inédito, a pesar que el restaurante de turno estaba allí mismo.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Y vasca: progreso ¿a qué precio?


El lunes 4 de noviembre nuestro grupo de senderismo se desplazó al valle de Atxondo para disfrutar de la senda verde que llega hasta Arrazola, a los mismísimos pies de la Dama de Amboto. Ya a lo largo del viaje me fui fijando en los nuevos desmontes que aún no había visto y me pareció que suponían un auténtico e incontrolado escarnio del entorno. El mayor impacto lo recibí al descender del bus de línea en Apatamonasterio y contemplar esos pilares de hormigón de una altura, que se antoja interminable mirando desde su base, apuntando al cielo como un insulto de prepotencia y de apropiación indebida del espacio. Mis colegas del grupo ya habían sufrido los inconvenientes de las obras cuando hicieron esa ruta en años anteriores, pero yo no pude participar en ella por motivos de salud, y ya se lo esperaban. 

Así tendríamos que ver el Amboto

    Me sigo preguntando en qué medida merece la pena vender nuestra tierra a un no se sabe quién que, como un dios Moloc, lo sacrifica todo a sus interese privados en el altar del fomento de las comunicaciones y del progreso económico. Me vino a la cabeza el poema de Gabriel Aresti "Nere aitaren etxea defendituko dut" (Defenderé la casa de mi padre). Este hermoso país es esa casa, una herencia que no podemos desperdiciar. Lógicamente a todos nos parecerá estupendo el día de mañana poder disfrutar de un AVE para tener la mayor comodidad en las comunicaciones ente los tres territorios. Me imagino, por ejemplo, a todos los que tienen que acudir a trabajar o a estudiar a Vitoria. Aplaudirán con las orejas el día que lo tengan en marcha. De todos modos me sigo preguntando  si merece la pena destrozar un paisaje y unos recursos naturales como los de nuestro país por llegar media hora antes a un determinado destino.


Desastre aparte, ello no impidió que disfrutáramos de un mañana deliciosa. Según nos acercábamos a Durango percibimos que en los cristales del bus aparecían gotas de lluvia, lo que alarmó al personal pues las previsiones metereológicas nos habían vendido un día despejado. Al comenzar la marcha también nos cayeron cuatro gotas que desaparecieron enseguida. Luego el día despejó y nos ofreció un resplandor especial en el verde de los pastos. A pesar de haber entrado ya en noviembre la mayor parte del arbolado  solo había comenzado tímidamente a teñirse de otoño. La marcha fue tranquila y agrupada hasta llegar al área de descanso final donde solemos hacer parada y fonda, además de aprovechar las instalaciones para alivio del personal.


Después de las inevitables y repetidas fotos, ampliamos la ruta subiendo hasta el barrio de Axpe, que además de su fama gastronómica, tiene un entorno envidiable con unos edificios y caseríos bien cuidados y unas vistas privilegiadas a la crestería entre el Alluitz y el Amboto, en la que se recorta perfectamente el paso del Diablo, famoso por su peligro. Varios componentes del grupo han recordado que en los años 70 un chico de Barakaldo se mató en ese lugar y que hubo una misa montañera al pie de la roca con los grupos a los que pertenecía. Por mi parte debo confesar que cuando subí al Alluitz y llegué al cortante, me asome y di vuelta para atrás, sin pensármelo dos veces. Con las cosas de comer...

    El regreso, lógicamente, fue todo cuesta abajo y hubo que tener especial cuidado por la condición resbaladiza de la acera, pero no hubo que lamentar ningún percance. Al final de la cuesta giramos a la derecha y dejamos la carretera al llegar a la ermita de S. Martín por donde accedimos de nuevo a la vía verde. La mitad se quedó a comer y la otra mitad llegamos justo a tiempo para coger el directo de Durango por la autopista, así que a las 14;30 estábamos en Barakaldo.



martes, 29 de octubre de 2024

Lunes de senderismo 33


 Lunes 28 de octubre. Retomamos una de las salidas que teníamos pendientes, suspendida en su día por razones climatológicas. Hoy hemos sido también un grupo numeroso de 25 compañeros y compañeras. Ayer nos acostamos con la amenaza de la huelga de transporte de personas por carretera, pero hoy hemos podido sortearla. Santi ya nos informó ayer que el 41 que sale de Cruces a las 8:50 entraba en los servicios mínimos y era precisamente el que necesitábamos para iniciar el recorrido marcado para el día de hoy. La Reineta-Retuerto.  Ha llegado con normalidad pero con más gente de lo habitual, o sea que lo hemos petado. De lo que no nos libra nadie es de la tediosa espera para coger el siguiente funicular, ya que se acaba de ir cuando el bus está llegando. De nada han servido nuestras reclamaciones.


    En cuanto el funicular ha ido tomando altura hemos podido comenzar a contemplar el espectáculo de la niebla pegada al suelo, sobre todo en toda la margen derecha y en la zona Minera. El Serantes destacaba como un isla volcánica entre algodones. Las vistas se han ido completando a largo del recorrido. Ya en la cumbre del Argalario hemos podido ampliar el espectáculo de la niebla por los valles de las Encartaciones. Primero hemos hecho parada y fonda en el área recreativa aneja al aparcamiento. Al retomar la marcha hemos hecho una original ronda de reconocimiento para ponernos cara y nombre ante los nuevos. 


Hemos subido a la cumbre del Argalario que  era desconocida para gran parte del personal y después hemos seguido por las pistas que bajan hasta los depósitos de agua del Consorcio en el barrio de Agirre. Allí hemos dejado la carretera y nos hemos precipitado -vaya pendiente- por el camino cementado que va a dar a la pista del antiguo tren minero y a los últimos pabellones de Kareaga. Una vez en esa vía no nos ha costado nada llegar hasta Retuerto. Al llegar a La Viña las de Retuerto y la gente de Barakaldo se ha apeado y los de Cruces han seguido adelante hasta el final. Según parece, hoy tocaba comida en Cruces. 

Eso sí, hoy hemos podido disfrutar también de una mañana magnífica y de un recorrido sumergido en un mar de vegetación y de densos arbolados. Las copiosas lluvias de víspera nos han permitido disfrutar de la vista y del sonido de arroyos de todo tipo, pero, por la cara b, nos han obligado a andar  saltando charcos y sorteando algún que otro barrizal. Y es que no se puede pedir todo, pero siempre contamos con compis que nos ayudan a no hundirnos en el barro. Una gozada de día... y que sean muchos más.



lunes, 28 de octubre de 2024

Gustavo Gutiérrez

 
Recientemente ha muerto Gustavo Gutiérrez. Uno de los padres de la teología de la liberación. Para mí también uno de los referentes que me enseñó a mirar y a orientar mi vida y mi fe desde el sufrimiento injusto de los pobres. Fue un teólogo de raza con una sólida formación y con una sensibilidad extraordinaria para palpar y asumir la vida de los pobres y de los desvalidos, que poblaban -y aún pueblan- su América latina. Lógicamente, la praxis que se derivó de la teología de la liberación en el continente americano tenía poco que ver con la que se tenía que desarrollar en Europa, pero lo importante fue que nos ayudó a darnos cuenta que cualquier teología cristiana debe partir y dar respuesta a las necesidades y a los clamores de los pobres y de los que soportan sufrimientos injustos.



    Tengo que dar gracias a Dios por haber puesto en uno de los momentos más cruciales de mi vida a Gustavo, y a otros compañeros suyos de la teología de la liberación, para tomar las decisiones más importantes a la hora de orientar mi fe y de hacer un proyecto de vida basado en la dedicación a las clases trabajadoras y dependientes. Gustavo, como otros tantos teólogos latinos y europeos, tuvieron que soportar el largo invierno restauracionista de los dos papas anteriores, así como el ataque continuo de estamentos jerárquicos de Roma y de no pocas conferencias episcopales. Entre todos éstos han ido consiguiendo que la teología de liberación se haya quedado considerada como un grave peligro a enterrar y que, hoy en día, no tiene nada que aportar. Precisamente cuando las diferencias sociales se están haciendo abismales: cada vez es mayor la cantidad de pobres, la cantidad de personas de clases medias que se hunden en la pobreza y cada vez es más grave su nivel de pobreza. 


Creo que en este momento social, que nos ha tocado vivir, es preciso que ,tanto los creyentes como la gente de buena voluntad, podamos contar con faros como Gustavo que nos libren de perdernos en espiritualidades pseudo místicas -religiosas o laicas que solo buscan huir de la cruda realidad- y nos marquen esa nueva mística de los ojos abiertos que sea sensible y busque respuestas a los clamores de los y las que sufren injustamente las consecuencias de la pobreza, de la marginación, de la insignificancia o del abandono. 


Gustavo Gutiérrez, ruega por nosotros. 

martes, 22 de octubre de 2024

Lunes de senderismo 32

 21 de octubre. Subida al Serantes. 29 participantes: récor absoluto de participación en las salidas programadas y eso que consistía en una etapa de montaña. El grueso del pelotón se formó en Bide Onera. No hubo participación de la zona Cruces y en Bagatza se añadió alguna más. Tuvimos que esperar algo más de la cuenta a la lanzadera que sube de la estación de Santurtzi al barrio de Mamariga por la avería de una de sus cabinas, pero cupimos todos en una sin ningún problema. 

La subida se llevó a paso tranquilo por la pista que hace de carretera hasta el fuerte, obviando atajos para no cargar las piernas del personal, así que el pelotón se fue estirando de manera considerable. Parece ser que hubo alguna compañera que tuvo que hacer más de un esfuerzo para alcanzar cumbre, pero el apoyo del grupo ayudó a terminar con éxito el ascenso -y es que somos así de majas-. En los terrenos adyacentes pudimos contemplar unas yeguas famélicas mordisqueando  hierbajos en un terreno abandonado rodeadas de matorrales enmarañados. Un año más comprobamos que el maltrato animal sigue en pie en esa zona. También pudimos comprobar que la diputación se ha metido en obras con nuevas pistas, pero no se informa ni a dónde ni para qué son. Además de los carteles anunciadores, tuvimos la oportunidad de comprobar en medio del descenso que sí que suben camiones y el que se cruzó con nosotros iba bien cargado. A ver si podemos contemplar los resultados de las obras en nuestra siguiente subida -uf, a saber en qué año tocará-.


Poco a poco nos fuimos reuniendo en la cumbre, tomando posiciones en los bancos de la plataforma adjunta al pirulí que daban al sol y al socaire, porque el viento no era excesivamente fuerte, pero sí desagradable. La subida al sol y refugiados del viento algo nos hizo sudar, así que arriba volvieron a aparecer las sudaderas por aquello de que a nuestra edad ya no estamos para bromas. Tras terminar con nuestras viandas, nos juntamos para que María nos informara de las novedades en la normativa de los grupos surgidas a raíz de los inconvenientes acaecidos en la excursión a Oma que, desde luego, no empañaron la buena marcha de la misma. Después de las aclaraciones de algunos que fueron testigos directos de dichos sucesos, se dio la salida para el regreso.

Un grupo inició la bajada y como se entretuvo mirando algunas particularidades del paisaje fue bajando con la sensación de que iban los últimos, porque no veían a nadie. El chasco fue al llegar a la lanzadera y no encontrar a nadie. Hasta que por fin conseguimos contactar por teléfono y nos percatamos que éramos los primeros. Así que quedamos en esperarnos en la estación, pero con algún mosqueo por que pasaron dos metros y allí no aparecía nadie.


Hasta que por fin llegaron justo a coger el tercero, tras dejar arriba a los siete de la comida para ir a otro de los sitios de referencia, la escuela de hostelería. Entonces nos enteramos de que la mayoría se había ido a mirar la otra parte de la torreta para ver el panorama y sacar la tradicional foto en las escaleras. O sea, que por despiste no perdimos el toque final del recorrido.

Despistes y demás problemillas aparte, tuvimos una suerte increíble -visto cómo está siendo el martes- con el tiempo. Los panoramas del Serantes en días así son increíbles y nos dan explicación directa de por qué fue un punto privilegiado de vigilancia. Se podía vislumbrar la punto del cabo Ajo hasta el Gorbea y el Lekanda, desde el faro del cabo Villano hasta el Oiz y la maqueta perfecta del Gran Bilbao, de la zona minera, Castro y parte de los montes de las Encartaciones. En fin, con eso y con el buen ambiente que reinó, lo de la película "Mejor imposible".

viernes, 18 de octubre de 2024

Miguel Ángel Rodríguez

 Y la perversión se hizo carne y se llamó Miguel Ángel Rodríguez y vino a los suyos y los suyos sí le recibieron y le siguieron en sus mentiras, calumnias, bulos y demás proezas abyectas que fue generando y las fueron extendiendo, ampliando y vociferando a los cuatro vientos hasta intoxicar todo el ambiente sembrando odio, inquinas y reyertas entre  propios y extraños. 


El maniobraba desde la sombra pero con un dominio absoluto de los suyos que ejecutaban fielmente sus dictámenes. No sabemos todo lo que pudo urdir, pero sí tenemos noticia de alguna de sus grandes proezas, como la campaña en la que nos hizo creer a todos que los atentados del tren de Atocha fueron obra o planificación de ETA y posteriormente cuánto tiempo estuvo malmetiendo y sosteniendo su mentira en contra de las investigaciones policiales y los dictámenes judiciales. 


Otra hazaña muy sonada fue cómo consiguió librar a su títere guapa y deslenguada de un asunto de corrupción que implicaba a su familia y de la misma se cargó al secretario general de su partido, que, por una vez, había dicho una verdad al denunciar públicamente la situación. No tuvo más que presentar a la susodicha con cara de oveja degollada lagrimeando porque su partido la estaba espiando. Pedazo maniobra. 

    Y ya la última, de la que tengo noticia, clama al cielo. Libra a la pareja de su chica de dar cuentas de unos delitos manifiestos e, incluso, aceptados por el propio acusado y somete a juicio, nada menos que  en el supremo, al fiscal general que tenía que meterle en cintura. Y todo con un simple twit en plan de bulo. Todo un maestro de la maldad. Y solo considerando estas pequeñas perlas de su historial, uno se pregunta qué no habrá urdido por ahí abajo, en sus entretelas, a lo largo de su historia pasada que no haya salido aún a la luz. 

    
No creo que los españoles nos hayamos merecido soportar un monstruo de esta calaña, sin conciencia ni escrúpulos, capaz de intoxicar toda la opinión pública, de pervertir y desacreditar la política y de engañar a la gente más incauta o menos informada, con tal de imponer sus planes y hacer manifiesto su poderío. El problema que tenemos es que no existen exorcismos para este tipo de demonios.