domingo, 21 de octubre de 2012

DÍAS DE MONTE 6

El día 10 de octubre inauguramos mi compañero de fatigas Juanjo y yo nuestras mañaneras de montaña en este curso. Para abrir boca nos lanzamos al Peñalta que es una cumbre de Karrantza de 1.114 ms, o así, y que no conocíamos ninguno de los dos. Fue interesante conocer la zona, porque por ella se puede hacer subidas varias a las cumbres del cordal de Ordunte desde la vertiente vizcaína. Hicimos la aproximación en coche desde Lanestosa. No empezamos bien porque, pasado este pueblo,  nos perdimos y tuvimos que volvernos hasta dar con la carretera o pista medio asfaltada que nos dejó en Campo Calero. Nos topamos con un rebaño de ovejas y tres de ellas estaban tumbadas en la mitad de la carretera sin ninguna intención de moverse. Tuve que pasar con unas ruedas por la campa porque ni con claxon se asustaban. Nos miraban con cara de llamarnos impertinentes.  

En la subida nos encontramos con un cruce que no venía en las instrucciones y, para seguir la racha, tomamos la pista equivocada. Para subsanar el error subimos el Sanitipinia monte a través con una pendiente de las de pensárselo dos veces, pero a la tercera nos decidimos. A partir de ahí fue sencillo hacer cumbre en Peñalta. Disfrutamos del paisaje, del tiempo y de la temperatura. A la bajada nos encontramos con una nube de seteros que dieron buena cuenta de los hongos que habían salido tras las primeras lluvias de octubre. Bonito paseo.

A ver si soy capaz de poner un enlace a flickr 
http://www.flickr.com/photos/88594718@N05/sets/72157631821017144/

Ya ha llegado la hora de la verdad

Gane quien gane, no podrá nunca erigirse en regidor de este pueblo. Somos lo suficientemente plurales  y estamos harto divididos como para que no se tenga que imponer ninguna opción ideológica a fuerza de votos en este momento. Sería lo único que nos faltara. Tenemos encima problemas de profundo calado social como para pararnos a pelear por la premacía de independentistas o no independentistas. Sería un ruina cierta para el país que nos liemos en esas zarandajas cuando tenemos encima una recesión brutal que amenaza el tejido productivo, la atención social, la educación y la sanidad. Seamos independentistas o no sigue siendo indispensable hacer frente a la dictadura de la mayoría absoluta del gobierno central haciendo valer hasta la última letra nuestra capacidad de autonomía, en vez de andar diciendo que el estatuto ya no sirve para nada.

Hace tiempo se llegó a un pacto de Ajuria Enea para hacer frente a la dictadura de ETA. Hoy tenemos encima esas dos dictaduras que he citado antes, que dejan pálida a la de las pistolas y las bombas . La de los mercados y de los bancos poderosos que nos van a sangrar hasta la última gota y la de la mayoría absoluta aprovechada por la ideología neoliberal para desmontar lo poco que nos queda del estado de bienestar. Sin contar con el resurgir del centralismo al calor de las cenizas franquistas o de los apoyos de la jerarquía eclesial que se han erigido en grupos de presión por si fuera poco contar con la mayoría del parlamento y del senado. O se consigue un segundo pacto de Ajuria Enea o nos vamos al agujero. 

Ante este panorama ¿quién va a ser el guapo o la guapa que nos va a hacer creer que va a ser capaz de sacar el país adelante con sus solas fuerzas? No es hora de que los políticos sigan soltando peroratas y descalificaciones. Ya ha llegado la hora de la verdad y somos los ciudadanos los que pedimos si no soluciones, que sería un tanto presuntuoso, sí al menos medidas que puedan frenar esta vertiginosa caída y pongan alguna base para que la recuperación que tanto se necesita no llegue el siglo que viene.


martes, 9 de octubre de 2012

A propósito de las elecciones vascas

Llega con esto de las elecciones uno de esos momentos en el que los políticos se lanzan a por todas. Son capaces de perder toda perspectiva coherente,  se marcan unas consignas y nos lanzan unos proyectos, cuando no prometen el oro y el moro, que nos hacen dudar de todo por lo increíbles y cargantes que resultan a estas alturas. Pueden perder la memoria de lo que han dicho o han hecho ellos en persona, o los partidos a los que representan, en épocas anteriores, sobrevolando por encima de sus propias contradicciones con un cuajo que resulta insultante para cualquier inteligencia media de la ciudadanía. Hasta pretenden erigirse en los únicos salvadores o benefactores con el único argumento de que los demás son malos de remate o un atajo de inútiles que solo nos llevarán al desastre.

Hoy me quiero fijar en la campaña que está haciendo el partido popular porque, a mi modesto entender, lleva unas buenas dosis de perversión tanto en su transfondo como en su discurso. Es ya cargante que su lema principal esté basado en el miedo y vaya acompañado de un serie de consignas  basadas en tópicos o en medias verdades que ni se pueden demostrar ni se pueden negar. Es partir de entrada con el juego sucio en la papeleta, lo que ya, más que insultante, resulta ser repugnante. Nos quieren colar como antídoto a las perversas consecuencias del nacionalismo vasco el nacionalismo español, disfrazado de opción constitucional. Y todo ello, según palabras de Basagoiti, para equilibrar la balanza de fuerzas y evitar la fractura en el país, porque el PNV caería si no en las fauces de los independentistas. Le parecerá poca fractura la que están, y han estado, provocando con sus posturas maximalistas.

Para colmo del cinismo le he escuchado decir en una entrevista televisada al candidato del PP vasco, que puede ofrecer sus votos al partido nacionalista después de las elecciones. Claro, que con algunas condiciones como, por ejemplo, que no se hable de independencia, ni de referendum ni nada que huela a autodeterminación. Eso sí, solamente iba a ofrecer sus votos para potenciar la industria, la economía productiva y para eliminar el paro sobre todo de los jóvenes cualificados. Desde qué púlpito nos habla este señor, si su partido ha sido el principal promotor de la economía especulativa, de llenar España de ladrillo y hormigón, de la burbuja inmobiliaria y de cajas de ahorros repletas de corruptos. Aún hoy en día les ha faltado tiempo para eliminar la ley de protección de costas. Una jugada perfecta que busca preservar las reservas de los suyos y pretende terminar de construir los cuatro palmos de costa que quedan vírgenes.

No he hecho este descargo de indignación porque me considere totalmente contrario, que lo soy, a los planeamientos y a la política del PP. Lo hago porque ya es hora de que los políticos o sus asesores, sean del color que sean, no nos tomen por imbéciles. Ya les quedan pocas motos que vender y sería conveniente que se preocupen de lo que interesa a los ciudadanos y cambien esos discursos de los que ya estamos astragados y que solamente colaboran en alejarles de la ciudadanía, cosa que ya les empieza a preocupar.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Carta a una víctima del terrorismo

A través de la presente quiero presentarle, ante todo, mis respetos por su condición de víctima del terrorismo. Soy una persona que en su día participó en las movilizaciones para exigir la liberación de los secuestrados y para protestar por los asesinatos de ETA. Quiero pedirle disculpas de ante mano por si mi carta pudiere parecerle una intromisión o llegare a molestarle. Nada más lejos de mi intención. Simplemente quiero manifestarle mis preocupaciones y mis sentimientos en esta coyuntura de transición entre el pasado de ETA y un futuro sin su pesadilla. El tremendo lío que se ha montado a raíz del caso Uribetxebarria me ha hecho pensar que hay otros caminos más allá de la justicia que sería conveniente recorrer  no solo para poner fin al terror y la muerte, sino también para preparar el terreno de la normalización social y de la convivencia ciudadana.

Sencillamente le pido, por favor, que sopese detenidamente mi propuesta aunque, de entrada, le parezca chocante. Me parecería sumamente importante que perdone a los verdugos o carceleros, que hayan sido culpables de su situación, y que les haga llegar su perdón, sin que ello, claro está, les exima de cumplir con la condena recibida. Creo firmemente que es el mayor castigo que usted le pueda infligir. Esto lo manifestó hace años, cuando los sandinistas llegaron al poder en Nicaragua, el comandante que fue su primer ministro del interior. Lo primero que hizo al asumir el cargo fue perdonar al somocista que había asesinado a su mujer. Explicó que era el mejor castigo que había encontrado para él.

Ese perdón puede ayudar a cauterizar heridas. Para su verdugo puede resultar un castigo sanante porque, aunque no dé muestras de ello en su exterior y diga que eso no le importa, no le va a quedar otra que sentir que todas las brutales  actuaciones que ha cometido o en las que ha colaborado, han sido absurdas e inútiles y su vida un fracaso. Se tendrá que mirar a sí mismo para soportar que solamente habrán servido para sembrar dolor, destrucción y muerte, entre ellas la suya propia y las de los suyos. Al mismo tiempo, sería un castigo para aquellos que les habían jaleado porque les forzaría a reconocer que por ahí no hay salida para nadie y que también participaban de esa causa sin sentido.


Desde la otra parte, me he atrevido hacerle esta sugerencia porque, me da la impresión, hay colectivos de víctimas que detrás de las exigencias de justicia están pidiendo venganza. De esa forma se sigue dando alas a los que no quieren reconocer sus errores y sus horrores, y eso se está viendo actualmente con la utilización que está haciendo de la dichosa excarcelación. La venganza resulta ser al final un boomerang imposible de controlar. El verdugo puede vivir esa venganza como una agresión que le reafirma en sus convicciones y le sigue aportando razones para dar validez a lo que hizo. Y es que la venganza en vez de cauterizar cronifica y deja abierta las heridas, tanto las suyas como las de ellos. Este tipo de heridas se mantiene abiertas y supuran odio. El odio se puede extender por generaciones y así no se puede llegar a una convivencia ciudadana normalizada, que es lo que más necesitamos en momentos difíciles como éstos y lo que se merecen que les dejemos de herencia las nuevas generaciones.


Por todo ello es por lo que me he atrevido a hacerle esta sugerencia. En este país se han tenido que hacer otras reconciliaciones y, aunque hayan sido más o menos dolorosas, han resultado positivas para el bien de la mayoría. Creo que ahora es el momento de ir preparando el camino de ésta que nos ocupa. A pesar de que sepamos todos que la consecución va para largo, es imprescindible empeñarnos todos en que no sea imposible.


Gracias por su atención.


miércoles, 29 de agosto de 2012

CABO BILLANO, paisajes y recuerdos

En uno de estos días de verano nos decidimos, María y yo, a pasar el día perdidos por alguno de los parajes de nuestra Bizkaia. Elegimos dar un buen paseo por la zona de Gorliz y completarlo con el correspondiente chapuzón en la playa, aunque acabamos en el muelle de Astondo. Elegimos subir al faro de cabo Billano y regresar bordeando los acantilados. Un paseo precioso del que doy fe en el gif que adjunto. Después de llegar al faro bajamos a ver las ruinas y los restos de las baterías de costa que usaron en la guerra para defender la entrada del puerto de Bilbao de los ataques del Canarias y de las fuerzas navales franquistas. A la vez protegían a los bou. Aquellos bacaladeros disfrazados de barcos de guerra con unos cañoncitos y tripulados por unos marinos intrépidos capaces de jugarse la vida y dispuestos a hacerle al enemigo las jugarretas más inimaginables, siempre al borde de lo imposible.Dieron una lección de pundonor, de valentía, de saber marinero, pero, sobre todo. demostraron que creían en una causa y estaban dispuestos a todo por ella.

Contemplando aquel pedazo de cañón, mejor dicho, sus restos oxidados y maquillados por los grafitis, recorriendo las galerías del bunker  que conectaban las baterías entre sí y viendo las oficinas de mando, me ha dado por pensar en aquellos gudaris que se jugaron todo por su causa. Suelen resultar peligrosas esas causas que implican perder la vida en su empeño. Puede que aquella fuese muy clara, o todo o nada, si pasan estamos perdidos. Sin embargo hoy en día nos estamos acostumbrando a otras causas de tipo fundamentalista, misticoides o similares en las que también se juega la vida, propia o ajena, de forma real o simbólica. Y es que toda causa que merezca la pena puede que nos cueste esfuerzo, renuncias e, incluso,sufrimiento pero tiene que ser para dar más vida no para truncarla o para quitarla. 

martes, 7 de agosto de 2012

EL PUENTE COLGANTE DE BIZKAIA

A falta de salidas montañeras quiero traer hoy otro magnífico paseo que recomiendo a paisanos y foraneos. A finales de julio María y yo nos decidimos por fin a subir a la pasarela superior del Puente Colgante y pasar andando desde Portugalete hasta Las Arenas. Fue una experiencia muy interesante por el magnífico espectáculo que se disfruta y por lo seguro que es el paseo. Para mí supuso también una vuelta a mi infancia y recordar cómo funcionaba entonces. Hoy traigo a mi blog una selección de las fotos que sacó María en forma de gif. Ya llevo varias veces explayándome con consideraciones sesudas y en esta toca paisaje.


¿Qué estamos haciendo?

¿Su hija sale así de casa?
El sábado pasado, según bajaba hacia el polideportivo para mi sesión de natación, me fui cruzando con varios grupos de quinceañeras ataviadas para fin de semana, con ademanes ad hoc y en dirección a los lugares habituales de botellón. Algunas se tambaleaban sobre unos tacones kilométricos lo que colaboraba a hacer más grotesca su imagen. Otras iban hablando a gritos entre risas histéricas o pegando voces a móvil diminuto. Iban, eso sí, pintadas hasta las orejas y la gran mayoría se tapaban algo con unas minifaldas tan minis que se podía ver perfectamente el tanga, y lo que éste no puede tapar, al mínimo movimiento.

Para mí no se trata de moralizar o de echar discursos apocalípticos sobre a dónde vamos a parar, esta juventud podrida... y cosas así. Sin embargo, dentro de mi perplejidad, me asaltan un montón de preguntas. Por ejemplo, ¿Qué necesidad tienen estas adolescentes de disfrazarse de putas baratas y de ponerse de alcohol, o de lo que sea, hasta la vomitona para decir que se lo han pasado bomba? ¿No les hemos transmitido nada más interesante y sano para que creen su forma de divertirse? ¿Si no se lo ha transmitido la familia, dónde lo han aprendido? ¿No pueden las familias contrarrestar esos otros transmisores invisibles de su medio ambiente? ¿Quién les ha comprado semejante vestimenta o les ha dado dinero sin mirar en qué lo gastaban? ¿Les han visto salir de casa con esas pintas o han mirado para otra parte por aquello de la paz en casa, mejor no tener una bronca? ¿Igual les han dicho que van rompedoras y cosas así? ¿Podemos considerar estos fenómenos como indicadores del nivel cultural y de buenas notas de una parte considerable de nuestros jóvenes? Y suma y sigue poniendo preguntas.
¿Sabe si su hija cuelga cosas así en internet?

Es muy fácil argumentar que cabezas locas las ha habido y las habrá siempre y en todas partes, pero creo que estas cabezas locas a las que me refiero van bastante más allá de lo anecdótico, tanto por su cantidad como por lo que se ve en los mundillos juveniles. Las considero como alarmas rojas que nos están saltando a la cara y nos están avisando de que algo no hemos hecho bien, porque las nuevas generaciones, como todas las anteriores, son en parte muy importante producto de las que les han antecedido. Si la familia ya no educa porque se ve superada, si la docencia ya no sirve para educar porque cada día se minusvalora más al profesorado, si las iglesias tampoco lo pueden hacer porque cada vez son menos los feligreses, si a los que dirigen la política solo les importa  la educación como un tema más de su programa electoral... ¿Quién educa entonces? ¿Se educan los menores entre sí o viven en un mundo irreal manipulados por todo un sistema endiablado? ¿Es válido permitir que ahora los jóvenes vivan en la inconsciencia más absoluta porque luego ya tendrán tiempo de ... ? ¿Quién les está preparando para ser conscientes de todo lo que les viene encima y para que tengan una preparación que les capacite para afrontarlo? Sinceramente, veo que esto pinta cada vez peor y muy de prisa. De ahí mi pregunta inicial que viene a ser como echarse las  manos a la cabeza diciendo "Dios mío ¿Qué estamos haciendo?"

viernes, 3 de agosto de 2012

..y luego, qué?

He oído por la radio una estadística curiosa que me ha llamado la atención. Parece ser que entre los jóvenes de hoy cada vez son más los que declaran que no quieren tener hijos. Me ha parecido graciosa porque me muevo en unos ambientes en los que tienen hijos precisamente aquellos que nos los han buscado, o sea los padres y madres adolescentes, y, por lo que yo conozco, son unos cuantos. Me temo que esos peques van a depender más de las abuelas que de las madres, si tienen suerte. En realidad me ha llamado la atención por lo grave que me parece y porque considero una simpleza que la noticia se  relacione exclusivamente con la crisis actual. Ante las dificultades económicas que se prevén, lo difícil que está el trabajo y no hablemos de la vivienda, el personal joven se ve obligado a sobrevivir ya sea al amparo de sus progenitores, ya sea en plan de la exigua autonomía que permite el mileurismo imperante. No niego que ésta sea una razón de peso, pero por muy fuerte que sea la crisis no creo que suponga el cataclismo final. Hubo otras generaciones que pasaron una posguerra de familias destrozadas, de miseria y de hambre y aquí estamos nosotros.

Me parece que en el fondo de esta cuestión hay otros factores añadidos que se ocultan tras la magnitud evidente del problema económico. Por una parte, intuyo que está el imaginario que ha podido quedar en esta generaciones de lo que supone criar a un hijo y, no digamos a una hija. Son generaciones provenientes del que no les falte de nada, de nadar entre regalos y juguetes, de pedir por esa boquita y que no dé más guerra. Lógicamente no han podido dar aún el paso de la sociedad del gasto a la situación actual que no deja otra alternativa que apretarse el cinturón y medir el céntimo. Tiene que ser impensable para estos jóvenes pretender criar a los hijos actuales con el mismo  nivel de gasto que tuvieron ellos. Y, si se decidieran a hacerlo, conllevaría otra dificultad añadida, que si tienen hijos no les quedaría otra que renunciar a su ritmo y a su nivel de vida, cosa difícil de encontrar en estos mementos ya que lo de las renuncias en entran en las categorías habituales de sus ambientes.

Por si esto fuera poco, creo que no descubro el Mediterráneo si señalo otro factor muy extendido en los adultos jóvenes o jóvenes sin más. Existe un miedo acerbo al esfuerzo y al compromiso o, como suele decirse, nadie se quiere atar o pringar. Claro que en el plan en que se establecen las relaciones hoy en día es fácil romper o deshacerse de la otra parte de la pareja, sobre todo si se ha optado por lazos de conveniencia o de simple a ver qué pasa. Sin embargo un hijo es para siempre y eso se piensa más de dos veces, si es que se trata de alguien acostumbrado a pensar. 


Lo que no se tiene en cuenta son las consecuencias que se pueden ir acumulando a raíz de decisiones propiciadas por este contexto o cultura. Con el paso inexorable del tiempo empiezan a hacer su mella la soledad o el hastío que  provocan manías, rarezas... a los que se intenta camuflar con discursos ideológicos y con costumbres mas o menos extravagantes. A un nivel social ya se empieza a notar que se va mermando el relevo generacional, lo que implica falta de vida, envejecimiento de la sociedad y, siendo egoístas, hasta escasez de quien cotice en el futuro para poder cobrar la jubilación. Es una pena que por miedo al esfuerzo o a la responsabilidad se renuncie a tener hijos porque solamente se tienen en cuenta  los que esa cultura de hoy considera aspectos negativos. Así se renuncia también a toda la vitalidad y a las alegrías que nos aporta sentir una nueva vida que crece y al sentido que pueden dar a nuestra vida, aunque, a veces, tengamos ganas de tirarlos por la ventana.

martes, 17 de julio de 2012

Del recio acero vizcaíno

Antiguas oficinas de AHV donde trabajó
Hoy he asistido al funeral de un tío segundo mío. Angel Mª Nieva Agirregomezkorta. Un hombre cabal de los pies a la cabeza, que hacía honor a aquella definición que hizo Cervantes de los vizcaínos: corto en palabras pero largo en hechos. Algunos no han nacido para predicar pero sí para dar trigo y Angel dejó un granero bien nutrido. Para mí ha sido de esas personas a las que me gustaría parecerme, aunque nunca podría ser como él en muchos aspectos, porque pertenece a ese grupo de imprescindibles sin los que el mundo sería aún peor. Como educador que soy y metido en programas para evitar los fracasos y los abandonos escolares, siempre me ha preocupado que personas de su talla humana pasen inadvertidas a no ser para los más cercanos. Han sido un regalo de la vida, pero la historia, o los que la escriben, no les hacen justicia porque ni han declarado guerras, ni han sido millonarios, ni afamados artistas o deportistas.... Hoy en día el ideario de la mayor parte de los menores y de sus progenitores está lleno principalmente de este tipo de figuras o, simplemente, de las que salen en la tele. Sin embargo, lo que más necesitamos aquí es que entre las nuevas generaciones surjan descendientes que recojan el testigo del temple y del espíritu de Angel, aunque no sean de su sangre. 

Era una persona que no ponía por medio en sus relaciones el color político de los demás ni sus creencias. Siempre le he conocido trabajando incansable incluso después de haber sufrido las operaciones de corazón. Me llamaba la atención el detalle que ponía en todo y su paciencia para soportar las dificultades que se le planteasen. Tenía la manía de querer mejorar todo, aunque lo hubiese hecho él mismo, de hacer cosas nuevas donde hiciera falta. Siempre he admirado su gran sentido de la solidaridad, porque estaba dispuesto en cualquier momento para ayudar a todos los que viese con necesidad o para colaborar con las organizaciones  o asociaciones dedicadas a la promoción de los necesitados. Creo, además, que su familia va a notar profundamente su ausencia, aunque ya preveían el final. Formaba con Ana Mª una pareja inseparable y era todo atenciones con sus hijos y con sus nietos. En su parroquia le han llorado tanto como en su familia por su colaboración, por su dedicación incondicional y  por el espíritu que transmitía. Mira por dónde él hacía bueno aquello de que a la Iglesia no hay que darle dinero, porque uno de sus principales afanes era conseguir la autofinanciación de la parroquia.


Visto desde ahora, me parece que la vida y los actos de Angel Mª resultan un compendio de buena gente, solidaria, disponible, trabajadora, creativa, constante, paciente, respetuosa, cariñosa... Todo ello aliñado con una sencillez sorprendente y con una fe profundamente arraigada. Supongo que sus defectos y sus manías, como las de cualquier mortal, quedarán encerrados en el escobero de su casa hasta que desparezcan debajo del polvo del olvido. Al asistir a su funeral me ha quedado la impresión de que nos estaba pidiendo que esos granos que atesoró no queden sin germinar. Por mi parte, me gustaría llegar, en lo que me quede de vida, al nivel del listón que dejó, lo que resulta ser un desafío fuerte, de esos que nos impulsan a seguir creciendo  en lo que importa, aunque físicamente no nos toque ya más que decrecer. Habrá que ponerse a ello.

miércoles, 11 de julio de 2012

Teología rupestre

Hemos estado María y yo visitando la cueva de Monte Castillo en Puente Viesgo. Una cueva como otras tantas con sus figuras caprichosas de estalactitas y estalagmitas, con columnas impresionantes y figuras retorcidas. Pero ésta tiene un tesoro, para mí al menos, incalculable, sus pinturas rupestres. Algunas son del magdaleniense, tienen solo(!!) 12.000 años. Las del fondo de la cueva datan de 43.000 años atrás. Para llegar hasta esa sala santuario, como la llaman los guías, ahora se baja por pasillos señalizados e iluminados con escaleritas y pasadizos preparados. En aquella época solamente los iniciados podrían conocer los intrincados pasos, algunos a rastras, que daban acceso a las zonas reservadas y con la sola iluminación de antorchas u otros artilugios de luz fabricados con grasa de animales. En ellas nos han dejado pinturas que son símbolos de algo que nosotros no podemos llegar a descifrar, pero que ese algo resultaba ser vital para ellos.


Nos cuentan también que era habitual en toda esta época que se celebraran reuniones en estas salas. No sabemos si eran rituales u organizativas, o de otro tipo, pero se daban en los lugares donde estaban las pinturas. Las que teníamos delante eran las típicas manos en negativo, los bisontes en diversas posturas y aprovechando las formas de las rocas y, lo que parece que nunca falta en lugares similares a éste, unos signos abstractos que, según nos explicaban, suelen ser identificativos de cada grupo. No nos dejaron ver el dibujo del mamut, por razones de conservación, que estaba al fondo de un intrincado pasillo plagado de puntos continuos. Reconozco que me sentí muy impresionado viendo los autógrafos de aquellos antepasados de la época de la glaciación y, más aún, por las respuestas que nunca se sabrán responder por más que se especule sobre ellas ¿Qué buscaban detrás de esos dibujos? ¿Podrían ser figuras totémicas para proyectar en ellas su deseo de ser fuertes y combativos como el bisonte, rápidos y ágiles como los caballos o poderosos como el mamut? Según el guía explicó, parece ser que los dibujos no tienen nada que ver con las necesidades básicas de alimentación o vestido, o sea, que son simbólicas y, por tanto, responden a otras necesidades típicas de los humanos, en este caso de los homo sapiens sapiens.


Me he quedado dando vueltas a esos símbolos, tanto de los animales como de las manos. Creo que recogen unos elementos básicos para entender al ser humano más allá de la época en la que le haya tocado vivir.  Ante todo necesita una referencia básica que le aporte una identidad y que le ayude a encontrar un sitio y un sentido a su vida. Al mismo tiempo en ellos se refleja la necesidad de poder compartir la vida con otros seres humanos sintiéndose unidos por lazos profundos. La soledad hoy en día puede suponer una muerte en vida pero entonces suponía la muerte sin más. En un paso más, también encontramos que queda patente la compenetración con los demás seres vivientes y con la naturaleza, por muy adversa que creamos que era para aquellos moradores, vista desde nuestra era. Hay otro dato que no quiero pasar por alto. El hecho de que estas cámaras ocultas se encuentren en lo más profundo e intrincado de la cueva puede hacernos comprender que el ser humano necesita espacios íntimos aislados de la vorágine y el trajín del día a día. Necesita encontrarse recogido en un seno más profundo en el que se encuentre a sí mismo y en el que pueda expresar sus sentires más íntimos.


Quizás se haya reducido el inicio de las religiones o de las creencias a la necesidad que el ser humano ha tenido de siempre de defenderse de las fuerzas que no entiende o no domina, recurriendo a seres supremos más o menos objetivados. En realidad el encontrar sentido a la propia vida, el sentirse unido y solidario con los semejantes, el entenderse una parte de la naturaleza y de todos los seres vivos, el ser capaz de ir más allá de los propios límites y crear vidas nuevas... eso sí que son las necesidades a las que se tiene que dar respuesta desde las religiones, los humanismos o las creencias populares. Puede que en estos momentos estas cuestiones sirvan a la vez de banco de prueba para verificar si éstas proporcionan repuestas a este tipo de necesidades profundas del ser humano, sea creyente o no, o si se mueven en otras esferas de poder o de supersticiones. Y, por otra parte, tendríamos que preguntarnos si el nivel de bienestar o de felicidad de estos antepasados era inferior al nuestro, solo porque estamos más desarrollados o tenemos más recursos para dominar la naturaleza.