miércoles, 11 de julio de 2012

Teología rupestre

Hemos estado María y yo visitando la cueva de Monte Castillo en Puente Viesgo. Una cueva como otras tantas con sus figuras caprichosas de estalactitas y estalagmitas, con columnas impresionantes y figuras retorcidas. Pero ésta tiene un tesoro, para mí al menos, incalculable, sus pinturas rupestres. Algunas son del magdaleniense, tienen solo(!!) 12.000 años. Las del fondo de la cueva datan de 43.000 años atrás. Para llegar hasta esa sala santuario, como la llaman los guías, ahora se baja por pasillos señalizados e iluminados con escaleritas y pasadizos preparados. En aquella época solamente los iniciados podrían conocer los intrincados pasos, algunos a rastras, que daban acceso a las zonas reservadas y con la sola iluminación de antorchas u otros artilugios de luz fabricados con grasa de animales. En ellas nos han dejado pinturas que son símbolos de algo que nosotros no podemos llegar a descifrar, pero que ese algo resultaba ser vital para ellos.


Nos cuentan también que era habitual en toda esta época que se celebraran reuniones en estas salas. No sabemos si eran rituales u organizativas, o de otro tipo, pero se daban en los lugares donde estaban las pinturas. Las que teníamos delante eran las típicas manos en negativo, los bisontes en diversas posturas y aprovechando las formas de las rocas y, lo que parece que nunca falta en lugares similares a éste, unos signos abstractos que, según nos explicaban, suelen ser identificativos de cada grupo. No nos dejaron ver el dibujo del mamut, por razones de conservación, que estaba al fondo de un intrincado pasillo plagado de puntos continuos. Reconozco que me sentí muy impresionado viendo los autógrafos de aquellos antepasados de la época de la glaciación y, más aún, por las respuestas que nunca se sabrán responder por más que se especule sobre ellas ¿Qué buscaban detrás de esos dibujos? ¿Podrían ser figuras totémicas para proyectar en ellas su deseo de ser fuertes y combativos como el bisonte, rápidos y ágiles como los caballos o poderosos como el mamut? Según el guía explicó, parece ser que los dibujos no tienen nada que ver con las necesidades básicas de alimentación o vestido, o sea, que son simbólicas y, por tanto, responden a otras necesidades típicas de los humanos, en este caso de los homo sapiens sapiens.


Me he quedado dando vueltas a esos símbolos, tanto de los animales como de las manos. Creo que recogen unos elementos básicos para entender al ser humano más allá de la época en la que le haya tocado vivir.  Ante todo necesita una referencia básica que le aporte una identidad y que le ayude a encontrar un sitio y un sentido a su vida. Al mismo tiempo en ellos se refleja la necesidad de poder compartir la vida con otros seres humanos sintiéndose unidos por lazos profundos. La soledad hoy en día puede suponer una muerte en vida pero entonces suponía la muerte sin más. En un paso más, también encontramos que queda patente la compenetración con los demás seres vivientes y con la naturaleza, por muy adversa que creamos que era para aquellos moradores, vista desde nuestra era. Hay otro dato que no quiero pasar por alto. El hecho de que estas cámaras ocultas se encuentren en lo más profundo e intrincado de la cueva puede hacernos comprender que el ser humano necesita espacios íntimos aislados de la vorágine y el trajín del día a día. Necesita encontrarse recogido en un seno más profundo en el que se encuentre a sí mismo y en el que pueda expresar sus sentires más íntimos.


Quizás se haya reducido el inicio de las religiones o de las creencias a la necesidad que el ser humano ha tenido de siempre de defenderse de las fuerzas que no entiende o no domina, recurriendo a seres supremos más o menos objetivados. En realidad el encontrar sentido a la propia vida, el sentirse unido y solidario con los semejantes, el entenderse una parte de la naturaleza y de todos los seres vivos, el ser capaz de ir más allá de los propios límites y crear vidas nuevas... eso sí que son las necesidades a las que se tiene que dar respuesta desde las religiones, los humanismos o las creencias populares. Puede que en estos momentos estas cuestiones sirvan a la vez de banco de prueba para verificar si éstas proporcionan repuestas a este tipo de necesidades profundas del ser humano, sea creyente o no, o si se mueven en otras esferas de poder o de supersticiones. Y, por otra parte, tendríamos que preguntarnos si el nivel de bienestar o de felicidad de estos antepasados era inferior al nuestro, solo porque estamos más desarrollados o tenemos más recursos para dominar la naturaleza.



lunes, 25 de junio de 2012

Ya quedan pocas

De un tiempo a esta parte he cambiado de piscina y bajo al polideportivo de Lasesarre a nadar. En la parte que da a la calle Murrieta pusieron de adorno unos abedules formando matas de tres en tres y haciendo como tiestos en medio de la acera que es muy amplia. Han logrado un efecto muy curioso porque no han podado las ramas bajas, como se hace ordinariamente para que no molesten a los viandantes, y así parece que te sumerges en un bosquecillo según vas andando. Es como si se crease un "microambiente" porque se pierde por un momento la visión del resto de la calle.

Al abrigo de una de estas matas de abedules he observado en los días de sol a un grupito de comadres que, estratégicamente situadas, se resguardan del sol, se ocultan a las miradas de los viandantes o de los vecinos y buscan la fresca del airecillo que viene de la ría del Galindo. Todo un cuadro que puede transportarnos, al menos a mí, a los portales del sur o a los tiempos de mi infancia cuando se vivía en la calle tanto como en casa. Allí están, siempre las mismas, unas buenas damas entradas en años ya y en carnes. Sentadas en sus sillas desplegables de camping o de playa, cada una está a su labor y todas a la misma charla, que transcurre monocorde y tranquila. Solamente despegan la vista de las agujas para hacer que recuerdan algo o para fijarse en alguien que les ha saludado. Una buena manera de echar la tarde, mientras se hacen labores y se toma el aire en lo mejor del sol, se pasa revista a  los acontecimientos, a los dimes y diretes de la tele, o del vecindario, o de la familia y de todo aquello que se prevea que va a suceder porque ellas ya han visto mucho y han vivido más y se lo ven venir casi todo.
La tertulia en la plaza en los años 70

A mí esta escena, además de transportarme, me enternece. Estas mujeres no han nacido aquí y aún no han perdido el deje de su tierra. Llegaron en su día a buscar un futuro para ellas y para sus hijos. Tuvieron que montar una familia de la nada a base de trabajar de lo que fuera necesario además de lo que el marido pudiera sacar. Ahora ya no tienen obligaciones y hacen lo que les gusta y lo que saben hacer. Con esas cosas sencillas saben disfrutar de su tiempo, de sus amistades y, además, conservan esas costumbres antiguas que irán desapareciendo al mismo ritmo que ellas. Toda una lección para los excesos de hoy en día. Yo las miro con disimulo pero con la conciencia y la inquietud de ser testigo de un vestigio que se apaga y que fue el modus vivendi de aquellas generaciones anteriores que, procedentes de todos  los puntos cardinales de la península, formaron el mosaico policromado del Barakaldo de mi infancia.

martes, 19 de junio de 2012

Las religiones, ni conmigo ni sin mí!

En Quintanilla, con eso del Corpus, ha habido una primera comunión. Es una población minúscula en un pequeño municipio de las Merindades, en la que una minúscula niña se ha sentido más grande y más importante que nunca y, a la vez, centro de atención no solo de su familia sino del entorno, porque la celebración que más abunda en esos andurriales es la de los funerales. Por una vez en cuatro años hay una primera comunión, una vida nueva que viene por detrás y eso hay que celebrarlo por todo lo alto, una vez más a través de una disculpa religiosa. Las religiones han servido hasta hoy para muchas cosas, aunque no creo que sean las que teóricamente les correspondan como propias. Nos han acompañado desde nuestro nacimiento, con la cosa del bautismo nos recibió y reconoció la familia. Luego ha ido marcando la mayoría de edad, ha sacralizado el carácter de los enlaces matrimoniales para asegurar su consistencia y aún hoy sirve, cómo no, para decir el último adiós con cierta dignidad y reconocimiento a los que nos dejan. 


Todas estas celebraciones se podrían hacer fuera del contexto religioso. Sin embargo, son minoría los que no celebran el funeral de los familiares en la iglesia o los que se atreven a que sus hijos se queden sin bautismo o sin primera comunión por muy ateos que se proclamen. En otro orden de cosas, las religiones también han servido para transmitir cultura y enseñanza, para iniciar los servicios sanitarios a la población más desfavorecida, para promocionar a pueblos del tercer mundo... Claro que en las sociedades actuales todos estos servicios se han ido asumiendo como obligaciones de los estados y, a la vez, se han ido formando asociaciones laicas, fundaciones y ONGs que están asumiendo las tareas de promover la solidaridad y gestionar los fondos de promoción. Sin embargo, aún hoy en día hay pueblos y naciones enteras para los que una determinada religión es una seña más de su identidad nacional. En otros la cosa va más lejos, la religión rige el funcionamiento social y político, aunque a nosotros los occidentales nos parezca propio del medioevo. También hay que contar la otra cara de la moneda. Las religiones han servido para justificar guerras y han cometido verdaderas atrocidades e incluso genocidios en nombre de sus creencias. Han estado también al servicio de los poderosos y han frenado el progreso en más de un época.


 En realidad todas estas funciones sociales y políticas del carácter que sean, a mi modo de entender, no son la misión auténtica de las religiones. Detrás de todas ellas se ha quedado la función fundamental tapada, desvirtuada y, no pocas veces, perseguida por las jerarquías dominantes. Todas las corrientes laicistas y el creciente número de agnósticos de la sociedad actual puede que estén haciendo un gran favor a las religiones, porque poco a poco les van a ir desmontando su tenderete y su poder. En la medida en se queden desnudas sin poder y sin influencias sociales, cuando ya no pinten nada sus proclamas dogmáticas y sus imposiciones morales, puede que se encuentren en mejor situación para realizar la misión que las da sentido: ofrecer a la persona humana un sentido para su vida y para su muerte, hacerle sentir parte de la creación y agente creador de más vida dentro de ella, compartir la propia vida con los demás seres como iguales y sentir la plenitud del amor. Será entonces cuando tenga sentido decir Dios, Alá, Yahveh, El Gran Espíritu... o simplemente la madre Naturaleza.

miércoles, 6 de junio de 2012

La enseñanza pública y sus problemas

En esta época de recortes o de desmantelamientos de los servicios públicos parece que la enseñanza pública es una de las principales víctimas de las drásticas medidas que se están imponiendo. Para mí la enseñanza pública se parece mucho a la iglesia católica en un aspecto, que siempre va por detrás de los avances técnicos o de los cambios sociales. Es por ello que me la imagino como un edificio de estilo antiguo con estructura de madera, solo que sus vigas son de pino. Esta madera no es tan dura como el roble o el tejo que se usaban antiguamente pero puede servir. Claro que tiene un problema preocupante pues resulta que la ser tan blanda es uno de los pastos preferidos de las polillas y de las carcomas. Es verdad  que a la enseñanza pública le están cayendo encima numerosos problemas por la situación económica, por las ideologías políticas poco dadas a fomentar lo público, por la complejidad del entramado administrativo del que depende... Sin embargo esas vigas podrían aguantarlos. En peores situaciones se vieron los abnegados maestros de la república para hacer llegar la instrucción a las zonas con mayores índices de analfabetismo y consiguieron unos logros importantes. Entonces nos podemos preguntar si hoy la enseñanza pública va a ser capaz de sobrevivir a tan malos augurios como se avecinan para conseguir realizar su función social y educativa.

Llegados a este punto descubrimos que hay otro tipo de problemas que no provienen ciertamente del exterior del ámbito escolar. Es muy fácil señalar enemigos externos o aprovecharse de sus actuaciones para tapar los déficit, las incompetencias, las despreocupaciones y otras lindezas por el estilo que se dan en su seno. A nadie se le escapa la cantidad de materiales que se desechan en no pocas escuelas o el escaso cuidado que se tiene del mobiliario... porque, como es de todos, nadie se considera el responsable directo de su control y todo se puede arreglar con nuevos pedidos. Es ya un clamor, que por desgracia se toma a guasa y es para llorar, que los alumnos, incluso los más pequeños, saben arreglarse mejor que sus profesores con las nuevas tecnologías. Lo más lamentable es que haya profesionales de la enseñanza que aún pretenden quedarse en el boli y el cuaderno pasando de ponerse al día, cuando son  los principales responsables de preparar a sus alumnos para que estén capacitados en hacer frente a las exigencias del siglo XXI. Hay cosa que siempre nos han molestado a los padres y madres, como que los horarios, las actividades o los programas se hagan en muchos centros escolares en función de los intereses o de la comodidad del profesorado sin tener en cuenta la prioridad de los objetivos pedagógicos a lograr por el alumnado. A todos nos ha tocado torear en la escuela con maestros o profesores vocacionados que disfrutaban con su labor y con otros que estaban amargados porque no les quedaba otra que dar clase y lo único que querían era no tener problemas. Otro incremento alarmante es el de profesionales de la enseñanza que se dedican a lo suyo y no quieren bajo ningún concepto asumir responsabilidades ni comprometerse más allá de lo estrictamente estipulado. 

Y podríamos seguir enunciando otros temas similares, como las divisiones y los enconamientos en los claustros, el menosprecio a los alumnos con problemas... Es verdad que las decisiones que se están tomando con las políticas actuales son el mayor de los problemas. Mi preocupación es cómo se van a sobrellevar para que la enseñanza pública no acabe hecha un fiasco si las vigas maestras de su edificio están carcomidas por esas polillas que se han metido en la enseñanza solamente para vivir de ella. Quiero esperar que aún quede tejido sano suficiente en esa estructura para soportar la que nos viene encima y para que, a pesar de las penurias que se prevén, se garantice un mínimo de dignidad y de eficacia en el servicio al alumnado dentro de la enseñanza pública.

domingo, 27 de mayo de 2012

La modernidad se ha ido, nadie sabe... o sí?

Estatua de Antonio Miranda el indiano que donó su fortuna
para los ancianos sin hogar de su pueblo y da su nombre a la
fundación que sostiene la residencia
Hoy he estado con mi madre para bajarle a misa, como casi todos los domingos, y después aprovechando el tiempo primaveral la he estado paseando por el jardín de la residencia que estaba precioso repleto de flores y de olores frescos. Antes de empezar la misa, la última hermana de la caridad que queda se ha despedido de los asistentes de manera personal, aunque ya lo sabían todos, porque le ha llegado la hora de la jubilación. Ejercía desde hace años de asistente social y, según he podido comprobar a lo largo de estos años, con solvencia y con entrega. Además de los papeleos y demás funciones oficiales, era como el alma de la residencia, organizaba fiestas, atendía personalmente a todas las personas que entraban, animaba las misas, y parece que en eso va a seguir. Al principio de año se jubiló también el gerente que era el que había puesto en marcha la residencia en el año 72. Entonces era un joven perteneciente a movimientos cristianos y parece que ha acabado muy cansado porque a la hora de tomar decisiones difíciles se lo pensaba demasiadas veces. Otros en su lugar hubiesen ido de importantes y de mandamases pero él siempre ha sido cercano y atento con los usuarios y sus familiares.

Mi madre está nerviosa y quizás mucha más gente de la residencia. A su edad el perder referencias de figuras que les han dado seguridad es preocupante y puede acarrearles inseguridad o desconfianza. El aplauso que le han dado los residentes cuando la sor se ha quedado sin voz por la emoción ha sido significativo. Ama me ha estado contando chismorreos que escucha a las auxiliares que les atienden y en la revista de la residencia he podido ver las entrevistas y las informaciones de las personas que van a ocupar en adelante esos cargos. Ahora se tendrán que encontrar con señores encorbatados y un tanto almidonados que no tiene que ver nada con ellos personalmente pero que van a estar decidiendo sobre sus vidas a través de decisiones que se escapan a las entendederas del anciano personal residente. Hacen cálculos económicos para ajustar partidas, aplican ratios para deshacerse de parte de la plantilla, quitan y ponen, suben cuotas o reducen atenciones desde su escalafón sin que les tiemble la mano ni preocuparles lo que puedan pensar o necesitar los residentes, que en todo caso no dejan de ser para ellos unos viejos pesados y quejicas, aunque eso no se pueda decir en alto.

Este hecho me ha servido de referencia para fijarme en algo concreto donde se puede experimentar el cambio de cultura o de era como gusta decir ahora. Ejemplos como ese los vemos también en otros campos. Cada día se echan más en falta a esos maestros y maestras, o profesores vocacionados que se entregaban a su trabajo con todo su empeño. No es que hayan desaparecido, sino que se van jubilando y muchos de los que vienen detrás llegan con otro tipo de intereses o de perspectiva. Lo mismo sucede en otros terrenos como los servicios sociales, en la sanidad e incluso en ciertos estamentos eclesiales. No hablemos ya de la casta de los políticos o de los sindicalistas, terreno donde la burocracia campa cada día más a sus anchas. Y así podríamos enumerar más campos en donde se puede comprobar que la tendencia de la sociedad en este cambio de era camina desgraciadamente en esta dirección.

Si esto pasa a nivel doméstico no nos vamos a extrañar de lo que está pasando con las propuestas que se están dando a nivel mundial a propósito de las soluciones a la gran crisis económica. Unas cuantas entidades oscuras y abstractas, escondidas tras la careta del indispensable dinero, son las que echan cálculos, ajustan cuentas, deciden quién sobra y qué no hace falta y lo aplican caiga quien caiga aunque sea una nación entera, siempre que no afecte a sus ganancias.Ya nos dijeron que la modernidad había quedado atrás con sus grandes discursos e ilusiones utópicas y que ahora venía la posmodernidad y la era de la información con la exaltación del individuo y esas cosas de la aldea global. Tomamos nota en su día y nos lo creímos a nivel intelectual, pero nadie nos explicó cómo íbamos a experimentar el cambio. Y ahora nos vamos dando cuenta de que en estos jardines están despareciendo las flores, porque no hay manos que las cuiden o las repongan, y en su lugar abundan los hierbajos porque solamente cuentan para su cuidado con máquinas programadas para dar automáticamente el riego en el tiempo previsto y con la cantidad ajustada a los presupuestos. 




sábado, 19 de mayo de 2012

Cada cosa a su tiempo

El pasado día 12 de mayo se celebraba el día internacional del mercado justo. Para celebrarlo las ONG que se dedican a ello pusieron unas carpas en el Arenal bilbaíno para exponer sus productos conjuntamente y para invitar al personal paseante y demás curiosos a degustar productos típicos, como café de Colombia, mojitos cubanos o té berebere. También tuvimos que responder a las preguntas que los grupos de chavales nos hacían para rellenar una serie de fichas. Se trataba de actividades organizadas para sensibilizar a los pequeños. María y yo cerramos los turnos en el stand de la Fundación Vicente Ferrer, aunque también colaboramos en las ventas de los que estaban al lado. Me siento bien participando en estas iniciativas de venta de productos artesanales, porque así colaboro en dar vida a unas mujeres que estaban destinadas a malvivir y a morir abandonadas por delitos como éstos: haber nacido mujer en la India, pertenecer a la casta de los intocables y, por si fuera poco, ser discapacitadas. Es un pequeño gesto que en sí no tiene mayor transcendencia, pero lo importante es que no está aislado sino que pertenece a un engranaje solidario que va más allá de nuestra vista hasta llegar a la India. Uno siente que colabora en crear pequeños espacios de vida y que se los roba a la injusticia globalizada que está fagocitando el mundo sin dejar resquicio alguno a la esperanza.

A eso de las 8 de la tarde comenzaron a llegar los indignados y se fueron concentrando en la plaza del Arriaga. Desde nuestro puesto se escuchaban, aunque no se entendían las palabras, los discursos y las arengas contestados con entusiasmo por los asistentes entre slogans, aplausos y tremendas pitadas. Claro que tenía ganas de participar en ese acto, pero seguí en mi sitio y le dejé a una compañera joven que se fuera. Estoy de acuerdo en que hay que mantener ese rescoldo de protesta porque siempre será un caldo de cultivo que pueda dar llamas auténticas en generaciones futuras. Creo que debe permanecer como un movimiento de protesta y de denuncia, no tiene por qué dar alternativas políticas ni económicas. Su función es ser, por una parte, el pepito grillo de los políticos y de los magnates de las finanzas y, por otra, un despertador que no permita que la gran masa silenciosa siga convertida en un rebaño dócil y resignado. 

Si hubiese tenido en estos momentos 30 años menos estoy seguro de que ni me hubiese enterado de que por allí había unos puestos pidiendo solidaridad. Estaría metido de lleno en la movida de la protesta y, me temo, que no muy lejos de los micrófonos. Pero da la casualidad de que no tengo esos años de menos por lo que creo que el día 12 estuve en mi sitio, sin que por ello renuncie a sentir y a compartir lo que se decía y se reivindicaba en la manifestación. De ahí el título, en este tiempo de mi vida tengo que poner mis cosas y mis acciones en el lugar que les corresponde, aunque no sea tan destacado o arriesgado como en otros tiempos. Eso sí, seguiré dando testimonio de mi fe y de mis convicciones aunque sea en pequeñas acciones desde un contexto de retaguardia, como parece que nos va imponiendo el inexorable desgaste de los años.

miércoles, 9 de mayo de 2012

DÍAS DE MONTE 5

Como se nos han interrumpido las salidas al monte por los exámenes de mi concienzudo compañero, que como trabaja y estudia a la vez no le queda más remedio que apechugar los fines de semana, voy a traer al blog, a modo de consuelo, la última salida que compartimos en marzo.Resultó ser otro día de oxígeno y naturaleza en estado puro, aunque al final tuvimos que darnos prisa porque amenazaba lluvia.

Subimos al Belatxikieta, bordeamos la impresionante olla del lugar llamado Galdara dirección al Mugarra.Al llegar a un pequeño collado nos desviamos a la derecha hasta alcanzar la cumbre del Urtemondo, que es el más alto de la zona. Al descender optamos por completar la circunvalación del Galdara para regresar al punto de partida. En el bocata se remolinó el viento y comenzó a gotear, así que corriendo para abajo.

Es una zona kárstica con rocas desiguales y cortadas a cuchillo, todo un paisaje de tipo lunar, en el que reina un silencio sobrecogedor que de vez en cuando interrumpe un canto de pájaro, o un graznido de cuervos porque en semejante depresión casi ni entra el viento. Cuando estás metido en ella te crees que has ido a otro planeta.Hemos dejado de visitar algunas cumbres para que nos queden ganas del volver otra vez ya que el sitio lo merece.



lunes, 7 de mayo de 2012

La señora presidenta se suelta la melena

La señora Aguirre se despachó a gusto en el congreso del PP madrileño. No tiene pérdida tanto los despropósitos que dijo como la forma y el tono chulesco y prepotente con que lo dijo, que, por otra parte, es marca de la casa. Es de agradecer que ocasiones como ésta estén presentes las cámaras porque, aunque a ella le interesa que le vean sus huligans para levantarles el espíritu guerrero, también nos permite a los demás contemplar cómo se quita la máscara. Desde su absolutismo parlamentario poco menos que pidió que quitasen a esa chusma de las calles y para qué demonios sirven ya los sindicatos si sólo saben degradar la imagen de España porque se dedican a montar algaradas. La gente que está manifestándose en la calle son obreros, señora presidenta, que están ejerciendo un derecho democrático a manifestarse pacíficamente y con los debidos permisos solicitados. A no ser que el ser obrero con el puesto de trabajo titubeando o parado sin recursos sea para usted sinónimo de chusma. Cuando los suyos un año tras otro por cualquier motivo salían por las calles vociferando, agrediendo, insultando a los gobernantes y enarbolando banderas e insignias franquistas o falangistas, no eran chusma sino buenos ciudadanos y estaban colaborando a dar una buena imagen de España para que los mercados confiaran en nosotros. Hace falta cinismo.

Esto solo fue empezar, luego tenía que venir la perorata de rigor sobre las medidas y reformas que son las que dicen ellos y nada más. Claro, que los demás partidos y esos sindicatos les han dejado solos porque son unos irresponsables, sobre todo los socialistas que dejaron el presupuesto hecho unos zorros y ya no hay Dios que lo enderece. Pero ante esta catastrófica situación, Esperanza marcó el camino claro para sacarnos de esta: la bandera nacional de España, todos unidos bajo la bandera. Más claro el agua: ordeno y mando, bandera, fuera sindicatos, fuera manifestaciones, fuera autonomías... ¿Qué le falta señora presidenta, llamar al ejército, armar a sus huestes para que sacudan el felpudo a los rojos e indeseables? ¿A dónde nos quiere llevar usted? A todo esto, nos llaman la atención por la subida de Le Pain en Francia o de los neonazis en Grecia, mientras tenemos aquí elementos del mismo pelo y, encima, gobernando.


miércoles, 2 de mayo de 2012

POR AQUELLO DEL JUICIO FINAL

" Y entonces dirá a los de su derecha: venid benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino..." Este párrafo del evangelio de Mateo, más allá de su profundo contenido, ha servido para que muchos se equivoquen de perspectiva a la hora de situarse en la vida. Cuando el Señor se dirija a los de su derecha allí estarán los que estén a nuestra izquierda. Para mí este juego de palabras, más allá de la coña, tiene un significado importante por aquello de marcar los criterios que rigen la vida personal y el orden social. Depende dónde se sitúe cada cual, será de los que viven como propios los problemas y las carencias del resto o de los que se aprovechen de los mismos para vivir mejor. A estos últimos quiero dedicarles esta versión apócrifa, por llamarla de alguna manera, de la segunda parte del relato evangélico.

Y entonces dirá a los de su izquierda: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno. Porque tuve hambre y no cumplisteis los planes que habías prometido de erradicarla de los países sin recursos, me despedisteis del trabajo con leyes injustas, me quitasteis las ayudas cuando estaba parado o me quedé sin dar de comer a mi familia. Porque tuve sed y me quitasteis el agua para mantener vuestros campos de golf y vuestra urbanizaciones de lujo, contaminasteis los acuíferos y no cuidasteis del planeta que os dejé en herencia. Porque era forastero y me tuvisteis sin derechos y sin papeles para poder esclavizarme, hicisteis leyes para recibirme o para echarme según os convenía. Porque estuve desnudo y encima me echasteis de casa porque no podía con la hipoteca. Porque estuve enfermo y me negasteis la seguridad social, me aumentasteis el precio de los medicamentos y me quitasteis servicios básicos para curarme. Porque estuve en la cárcel y me tuvisteis hacinado con programas de castigo sin importaros el por qué acabé allí ni procurar mi reinserción.

Entonces éstos dirán: ¿Cómo nos dices esas cosas, Señor, si sustentamos a la Iglesia, dimos donativos para Cáritas, seguimos sus normas aboliendo las leyes del aborto, negando el matrimonio a los homosexuales, eliminamos las asignaturas laicas de las escuelas y fomentamos los colegios religiosos más que los públicos?¿No te acuerdas de las manifestaciones que hemos organizado contra las leyes de los ateos e impíos que atentan contra la familia y la moral cristiana, de los recibimientos y ceremonias con que hemos agasajado a tu representante en la tierra? Y El entonces responderá: cuando lo hicisteis con uno de estos los más pequeños a mí me lo hicisteis.

Desconcertados ante la respuesta, consultaron inmediatamente a la jerarquía que les tranquilizó porque todo lo que habían hecho no contravenía el derecho canónico. Algunos llamaron también a las agencias de valoración y a sus brookers, y les informaron que la prima de riesgo había subido un punto y la bolsa había comenzado a retraerse a causa de declaraciones de este tipo. Después de todas estas pesquisas llegaron a la conclusión de que al Señor se le estaba yendo la pinza o se estaba contaminando de ideologías inconvenientes, lo que podría añadir un problema más la la delicada situación económica. Así que pusieron en marcha todos sus recursos para cerrarle la boca al evangelio y asegurarse que religión sí pero la de toda la vida que no se mete en política ni en economía. Hasta ahí podríamos llegar.

domingo, 22 de abril de 2012

¿De qué estamos hablando?

C es un chaval sudamericano de 17 años. No ha sido capaz de sacar ningún estudio y el trabajar no está hecho para él. Solamente se le ve pulular por la calle en alguna que otra movida y vive de su madre que, a su vez, no se sabe de qué vive además de recibir la renta social. Acaba de ser padre con una chica sin más oficio ni beneficio que él. V es una chica gitana que aún no ha cumplido 15 años y ya es madre, por lo que ha abandonado el instituto. Tiene que vivir en casa de los padres de su novio, que es un bruto que la maltrata ya desde ahora y no hace caso a nadie. Está terminando su escolaridad porque la trabajadora social le tiene amenazado. D tiene 15 años, son tres hermanos y su madre está esperando el cuarto.  Está en un PCPI y ha dejado embarazada a su supuesta novia que es mayor que él. La chica tiene serios problemas de salud mental y la familia de él ha estado relacionada desde antiguo con el mundillo del parque de Los Hermanos.  Niña de 15 años sudamericana da a luz. Sus padres separados se habían desatendido de ella. El novio de 18 años se desentiende del problema,  pero la madre de éste consigue quedarse con la criatura y echa de casa a la chavala que no tiene dónde ir.  P es un chico gitano de 15 años con una seria desestructuración del comportamiento. Se ha liado a espaldas de las familias con otra chica de 14 y está embarazada. Las familias tienen problemas de convivencia y viven de las ayudas sociales y de lo que ellos llaman la chatarra.

En los últimos 10 días he recibido estas cinco noticias, pero supongo que no muy lejos de mí se habrán producido otras más que no tengo por qué conocer. Entonces, además de la depre que le entra a uno con semejante aluvión de noticias desgraciadas, me hago la pregunta que hace de cabecera ¿De qué estamos hablando cuando dicen que hay que defender el derecho a la vida? ¿El derecho a la vida destrozada de sus progenitores y puede que de parte de sus familias? ¿Para qué se quiere tener derecho a la vida si lo que le espera es un camino de situaciones calamitosas que en un tanto por ciento muy alto de posibilidades va a desembocar en una existencia desgraciada o llena de carencias? ¿Cómo se puede decir que se está defendiendo el derecho a la vida cuando se está esquilmando los recursos dedicados a la ayuda a la población que más necesita de apoyos, tanto económicos como sociales? 

Todas estas situaciones provocan un amasijo de contradicciones. Algunos de estos críos han mamado en sus familias el status de dependientes de las ayudas sociales y ven lo más normal que tener un hijo significa cobrar renta básica o algo parecido. Más de uno se ha presentado tan fresco en el despacho de la trabajadora social para darle la grata noticia y poner la mano, porque creen que les va a caer del cielo ya. Otros lo han hecho en medio de la mayor inconsciencia sin medir las consecuencias. En fin, doy fe, con toda la amargura que llevo dentro por estas nuevas vidas, de que van a nacer cinco criaturas a las que,ya desde su vida fetal, se les está negando la felicidad, el desarrollo normalizado de su ser, el tener referencias positivas en su vida y una ciudadanía normalizada. Quiera Dios que me equivoque, aunque para cuando crezcan ya no estaré en activo para comprobarlo.