jueves, 3 de junio de 2021

No es país para pobres ni para viejos

 Estamos en un tiempo de brechas, y no de las que nos hacíamos de niños jugando o de las que son resultantes de algún accidente. He recordado el libro más escéptico de la Biblia, el Qohelet o Eclesiastés, que se ríe de las ambiciones y de los planes de los humanos. Todo lo reduce a tiempos: tiempo de nacer, tiempo de morir, tiempo de lluvias, tiempo de sequías... O sea cuando menos lo esperas estás en uno de esos tiempos y no te sirve de nada hacerte ilusiones. En el siglo pasado nos preocupaban las diferencias de clase, las diferencias culturales...



En esta nueva era de la tecnología que se ha inaugurado -sin pedirnos permiso- en este siglo XXI  creo que hemos pasado a un tiempo de brechas. Ya desde el comienzo éstas se están ahondando vertiginosamente y llevan las de acabar haciendo inhabitable este mundo para los que les toque estar - también sin haberles pedido permiso- en el lado equivocado de alguna de las brechas. En realidad, una de ellas te va llevando a las otras hasta que se hace imposible saltar o salir del pozo: brecha salarial, brecha de género, brecha tecnológica, brecha social, brecha económica...brecha de edad, edadismo que es el palabro que se ha puesto de moda.

En este "tiempo de brechas" que nos está tocando vivir, vemos impotentes cómo éstas son el resultado inevitable de un desarrollo global despiadado que funciona a dos velocidades. La más rápida será cada día más rápida, la más lenta va a retrasarse más de un modo exponencial. Esta diferencia  va a dejar una ingente cantidad de población  atrás, con una mayor escasez de recursos y con grandes dificultades para acceder a los imprescindibles. Esas brechas globales repercuten también en nuestro día a día, añadiendo otras más locales, que afectan sobremanera a la población más débil.


O sea, el personal sin recursos y los mayores más mayores, la mayoría mujeres. Este sector  de población resulta invisible para los poderes fácticos y los representantes públicos, porque no quieren verlos: molestan para sus planes y su supuesto progreso. Tanto bancos como instituciones públicas imponen unas condiciones de acceso a sus servicios para lo que no están preparados, ni cuentan con recursos para contratar a profesionales que se lo resuelvan. Es lo de siempre: o cuentan familiares que les saquen del apuro o, en caso contrario, siempre habrá buenas vecinas, voluntariado y asociaciones dispuestas a todo. "Así que no se quejen que no es para tanto": se suprimen atenciones personales, se cierran cajas o se reducen horarios, se suprimen libretas, se exigen citas previas a través del móvil o de máquinas, se obliga a hacer gestiones en páginas web o en App...

Se está programando un país de óptimos en el conocimiento, en la industria, en el sector servicios, en I+D+I... lo cual es importante e, incluso, imprescindible. Queda por esperar que ese mismo nivel se aplique para los servicios y atenciones que pueden necesitar aquel personal que no ha tenido la suerte o las oportunidades de ponerse al día en la vertiginosa carrera de desarrollo tecnológico, porque ha tenido que sobrevivir a base de sueldos de miseria o de rentas mínimas. Lo dicho: si siguen las cosas en este plan, los pobres y los viejos se pueden ir apeando de este país, porque esto no ha hecho más que empezar.

lunes, 3 de mayo de 2021

Día de padre-madre

María  me propuso hace tiempo que teníamos que hacer una pequeña celebración conjunta del día de la madre y del padre. La hemos llamado "Guraso". Así que el día 2 de mayo, huyendo del ruido político y de las angustias pandémicas, decidimos hacer una excursión mañanera y luego tener una comida a modo con tarta y chupito de cava final. Elegí hacer un pequeño recorrido que habíamos descubierto Orencio y yo cuando recorrimos parte del GR que da la vuelta a Urdaibai por las alturas que lo circundan. Se trataba de Errigoitia, un pueblo con barrios diseminados entre Mungia y Gernika. 


Antes de llegar al núcleo central tomamos la subida a Metxikas y Bizkaigane. Dejamos el coche en el barrio de Sollabante repleto de vehículos alrededor de la iglesia de S. Lorenzo por aquello de la misa dominical y fuimos caminando en suave subida hasta la ermita de Santa Gurutze en el barrio de Bizkaigane. Es un lugar recomendable para perderse y disfrutar de unas vistas extraordinarias: a sus pies todas las colinas de la zona de Mungialdea con una variedad de verdes deliciosa, que María plasmó en su Canon. Por la parte norte teníamos el Sollube con sus antenas enmarañadas de nubes bajas y una visión del mar a continuación de los montes donde están las cuevas de Santimamiñe y S. Pedro de Atxarre. A oeste los montes mineros, esta vez con mala suerte, desdibujados por la nubes. Al sur se veían varias líneas de montes de los diversos herrialde de Bizkaia, aunque no se llegaba a distinguir la zona de Gorbea.


Se accede al empinado promontorio de la ermita por una considerable cantidad de escalones que compartimos con varios ciclistas que lo subieron por un senderito marcado por los diversos esforzados que se atreven con la subidita. También subieron un par de caminantes que enseguida se fueron marchando. Entretanto María sacó fotos y después de hacer un frugal hamaiketako regresamos al coche. Antes de volver a casa bajamos al barrio de Elejalde. A María le encantó el entorno por el arbolado, la imponente iglesia de Santa María del siglo XVIy la ermita humilladero de los Santos Antonios del XVIII. Como se ve en la foto es una edificación un tanto peculiar medio al aire. En fin, una mañana bonita a pesar de que en esa zona se habían fijado unas nubes que de vez en cuando no regalaban algunas gotitas y no nos permitió estar mucho tiempo quietos por la humedad penetrante que se respiraba.  





jueves, 29 de abril de 2021

Carta abierta a la señora Monasterio

 Señora diputada por Madrid:

En primer lugar quiero hacer un ejercicio de contención para no caer en su estilo faltón y en su desmedido afán de desprestigiar al de enfrente, sin que le duelan prendas en calumnias y en todo tipo de desprecios. Reconozco, ante todo, que es usted un persona sumamente inteligente, lo que le convierte un un arma muy peligrosa para sus adversarios. A ese nivel intelectual hay que añadir que está usted muy bien situada social y económicamente, lo que le ha permitido irse de rositas después de toda una serie de dudosas actuaciones en su campo profesional. Vamos, es usted de las que se cree que está por encima del resto de los mortales y que le importa una higa las consecuencias de lo que le venga en gana hacer, y parece que, por lo que se ve, le va bien. Nada más  tenemos que comprobar que en su labor política ha conseguido que en estos momentos el mundo político gire alrededor de usted. Su voz se escucha constantemente por encima de los demás, a los que no les permite emitir dos frases seguidas y luego se queja de que no le permiten hablar.

Ahora me quiero centrar en el motivo que me ha impulsado a escribirle esta carta. De entre todas las barbaridades, a mi modo de ver, que está usted profiriendo en la campaña electoral, como portavoz de su partido, me duele particularmente su ensañamiento y el de su partido con los menas, que ya viene de lejos. Me parece un simplismo, no propio de su inteligencia, afirmar que todos los menas son violadores y delincuentes. Yo convivo con unos cuantos que le puedo asegurar que no son así ni de lejos. Por otra parte, no tenemos que ir tan lejos para encontrar violadores en manada dentro de nuestras fronteras. Por esa misma regla de tres, después de la sentencia judicial contra la manada de los Sanfermines, no tendríamos que permitir que ningún andaluz pasase al resto de España o tomar alguna medida similar. Ciertamente hay migrantes que han cometido ese tipo de delitos, pero eso no le autoriza a estigmatizar a todos y querer echarlos a patadas.

¿En su preclara visión política no se han detenido a tomar nota del bajísimo nivel de natalidad de nuestro país? ¿Tampoco se han parado a pensar que la mayoría de los hijos de los españoles no están por trabajar de ayudantes de fontaneros, electricistas, camareros, albañiles, cocineros, peones... que de todos modos son puestos imprescindibles? ¿Se han olvidado de que muchos españoles, turcos, griegos... participaron en el milagro de la recuperación alemana y que sin ellos ésta no habría sido posible? No creo que usted no esté al tanto de que para continuar con la recuperación económica hace falta bastante más mano de obra, no solo cualificada, de la que podemos generar los autóctonos. 


Señora Monasterio no estamos gastando dinero en ellos, estamos invirtiendo en que se formen y estén capacitados para incluirse en el mercado laboral y en la sociedad. Sin esta inversión es cuando nos les quedaría otro remedio que estar tirados en la calle sobreviviendo de lo que pillasen y entonces sí que íbamos a tener bastantes más problemas. Estos chicos, cuando la retorcida legislación de extranjería les permite acceder a un contrato, están dando en su mayoría excelentes resultados. Muchos empresarios están aplaudiendo con las orejas porque chicos así resultan más productivos que los de aquí y, por supuesto, dan menos problemas porque no tiene derecho a quejarse y se les puede explotar descaradamente. Y no olvide que seguimos necesitando que aumente el número de cotizantes, o sea, si ahora se invierte en ellos, revertirán lo invertido cuando coticen.

A propósito ¿conoce usted alguno de ellos o algún centro o asociación que trabajen con ellos? ¿Se ha preocupado por informarse del calvario que tienen que pasar a esa edad hasta entrar en España y en pasar los trámites posteriores? ¿Se ha interesado por lo que le cuesta a cada familia pagar para que a su hijo lo metan en una patera sin ninguna garantía? No creo que tenga que echar cuentas para calcular cuánto tiempo les va a costar a esas familias empobrecidas saldar la deuda. Le aseguro que estos chicos tienen muy claro que su deber es devolver dinero a su familia en cuanto puedan y están dispuestos en su mayoría a soportar lo que sea necesario para conseguirlo. Es sorprendente ver cómo a su edad son capaces de sobrellevar tanto dolor y tanto miedo. 

Señora Monasterio, tanto usted como su partido están haciendo un daño sin razón a esos jóvenes y a sus familias, por tomarles como chivos expiatorios de no se sabe qué o como arma arrojadiza contra el gobierno. A la  vez están infringiendo un daño aún mayor a la ciudadanía por tratar de engañarla, aprovechando la xenofobia oculta en una gran parte de ella y de la que ustedes hacen gala, haciéndole creer que esos jóvenes son los grandes causantes de nuestros males económicos, de la seguridad ciudadana, del paro juvenil y de todo lo que les apetezca echar por esa boquita. Sinceramente, usted me da pena. No entiendo qué le puede estar aportando tanta bajeza humana como está exhibiendo, a no ser que se haya dejado su conciencia perdida en algún rincón de su historia, por lo que ahora no le afecta moverse insensible en el fango de la corrupción y de la impostura.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Justicia o venganza

He escuchado, una vez más, al incansable Joseba Azkarraga clamar en el desierto contra la dispersión de presos y denunciando las condiciones vejatorias a las que se les está sometiendo a algunos de ellos en ciertas cárceles. Creo que a veces puede parecer que es un sonsonete más de tantas consignas que se nos hacen llegar desde al izquierda abertzale. Sin embargo creo que debemos considerar insostenible de todo punto de vista esta situación de los presos y de sus familias. No solo por lo que les puede afectar a ambos, sino porque creo que es una llaga que no va a permitir llegar a pacificar definitivamente nuestro país, hasta que no se cierre y se cure también por dentro. Ya sé que un gran sector de la población se pone de perfil ante el problema o puede pensar que son unos pesados y pesadas quienes mantienen esa causa. No faltarán los que no se corten un pelo en pensar y en decir sin sonrojo, que se jodan o que se pudran porque tienen que pagar lo que hicieron.

Creo que están pagando lo que hicieron dentro de un sistema que, sobre el papel, es democrático y mantiene unas leyes independientes de ideologías o intereses partidistas. En este sistema jurídico existen unas leyes que contemplan claramente del tratamiento del régimen carcelario. A la vez, mantienen un objetivo básico que consiste en conseguir que, a la vez que se cumplen las penas, los presos lleguen a reinsertarse en la sociedad. Es en este contexto donde se ve necesario que se cumplan las condenas cerca de sus familiares o de la sociedad en la que luego van a volver. En base a esto, es incomprensible de todo punto de vista esa política de dispersión que se salta la legislación vigente, cuando para más inri ETA ha dejado de existir hace tiempo.


Siempre sale a luz, como razón para mantener dicha dispersión, la consideración de las víctimas o los que no condenaron a ETA, filoetarras en su argot. En estos días ha vuelto el tema a la palestra a cuenta de la pisonadora encargada de machacar las armas confiscadas a ETA y a los Grapo. Una vez más la derecha española se aprovecha de la circunstancias para airear sus consignas y sus soflamas, porque se les agota el discurso político si se les priva de este tema. Alguna de las asociaciones de víctimas del terrorismo mantienen las espadas en alto para que no se les conceda ni agua a los presos. También existen otras víctimas que han accedido a entrevistarse con los victimarios y esa postura siempre me ha conmovido y la considero una pauta imprescindible para recuperar la plena convivencia en nuestro país. 

Por supuesto que lo dicho no quiere decir que yo soy de los de borrón y cuenta nueva. Ellos tienen que cumplir su condena, sí, pero dentro del marco jurídico con todos sus puntos, y no se puede permitir que esa otra justicia que se reclama, se salte la vigente y mantenga heridas abiertas para satisfacer el rencor y las ansias de venganza de algunas asociaciones de víctimas o de intereses partidistas. Tampoco se tiene en cuenta que dicha venganza se extiende hasta sus familias, que son tan víctimas como los mismos presos. Les ha tocado sufrir todo tipo de desplantes, de vejaciones, de dificultades e, incluso, han dejado vidas en las carreteras. Viene a cuento una de las últimas reflexiones del libro que acabo de terminar: "La misma exigencia de la ley establecida, con la que se responde a la agresión, esconde el rencor del agredido, ojo por ojo y diente por diente. Se recurre a la ley cuando falta la ética y se carece de la capacidad de perdón. Detrás del resentimiento que se esconde bajo la ley, está la fijación en el pasado que se proyecta sobre el presente y el futuro. La memoria de la afrenta lleva a revitalizarla constantemente y al no poder olvidarse, se mantienen  abiertas la heridas causadas." (J.A. Estrada)


miércoles, 17 de febrero de 2021

Libertad... ¿Qué libertad?

Últimamente estamos escuchando  y contemplando variadas y abundantes llamadas o reclamos de libertad. Para Ayuso libertad es pagar menos impuestos, hacer negocios sean del pelo que sean y que cada cual se busque la vida como pueda y si no puede, a la Cañada Real. Están los negacionistas que reclaman libertad porque se les quitan sus derechos y se les obliga a hacer cosas que no quieren. Ellos quieren hacer la vida como si no pasara nada, porque, según ellos, no pasa nada. Todo es un cuento, incluidas las muertes, que se han inventado no sé qué siniestras autoridades para tenernos atados de pies y manos y manejarnos a su antojo. 


Ahora nos salen con lo de la libertad de expresión. Ciertamente debe de haberla, aunque el problema está en qué o para qué se usa. No estoy de acuerdo en que a ese rapero le metan a la cárcel, a pesar de las sandeces que ha soltado por esa boquita. Si no le hubiesen metido a juicio, la inmensa mayoría de la población no nos habríamos enterado de su existencia. Por lo visto, en su detención hemos podido comprobar que tiene unos seguidores sumamente aguerridos, a la par que descerebrados, que han aprovechado sus reclamos de libertad para destrozar una universidad y han dejado una lista de heridos de ambos bandos en la encendida defensa de su ídolo. En realidad, creo que, con la disculpa del rapero, se lo han pasado pipa porque lo que les va a esa tropa es la violencia y, para más inri, la han ejercido en nombre de la libertad. También se ha podido comprobar que ese personal son de los que reclaman la libertad de movimientos, de no llevar mascarilla y de andar en tropel. 


Un profesor de metafísica, del que aprendí mucho, escribió aquello de que "mi libertad acaba donde acaba la de los otros". Ya sé que el dicho más habitual dice "donde empieza la de los otros", pero a mí siempre me ha gustado la del profesor. La libertad nunca puede ir sola, ya lo dijeron los franceses "igualdad, fraternidad y libertad". Se trata como lo de la Trinidad: siempre juntas y todas una. Si falla una las otras son falsas, o sea, una supuesta libertad, que no tiene en cuenta las otras dos, es de todo menos libertad. 

La libertad que proclama la señora Ayuso está pensada para los pudientes, pero su libertad acaba cuando hay ciudadanos de a pie que no tienen libertad para llegar tener una sanidad digna, una enseñanza pública con recursos o viviendas sin fondos buitre que les devoren. Y suma y sigue, o sea, que la igualdad brilla por su ausencia. La libertad de los que no quieren hacerse cargo de las medidas contra la pandemia, acaba cuando se producen contagios por su irresponsabilidad, por no tener en cuenta a los demás. La fraternidad no es solo cosa de frailes y de monjas, sino también de gentes con sentido común e, incluso, de revolucionarios. Y esos negacionistas se pasan la fraternidad por el arco de triunfo, porque su libertad equivale a hacer lo que les da la gana, sin contar con lo que les pueda pasar a los demás. Luego lo podrán disfrazar con discursos, protestas y reclamaciones judiciales, pero son la expresión de un egocentrismo antisocial y puede que inmoral, dadas las circunstancias.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Por sus perros los conoceréis


Vaya vida de perro o esta perra vida. Llámame perro y échame pan. A otro perro con ese hueso. Hace un tiempo de perros. Lo trataron como a un perro. A perro flaco todo pulgas... Y así podríamos recolectar un sin fin de dichos y refranes que los más mayores hemos oído y hemos usado un montón de veces. Como en otros asuntos de la vida, creo que ya podemos ir enterrándolos porque hoy en día han perdido todo su significado, más aún, se cambia totalmente su sentido. Quién les iba a decir a nuestros abuelos que los perros ni comen huesos, ni comen pan duro ni las sobras del cocido, ni los desperdicios de la carne que se cogían en las carnicerías. Hoy tienen menús especiales según sus tamaños o gustos, golosinas, galletas o participan de alguna comida de la familia puesta a su capricho. Resulta que tienen todo tipo de atenciones: dentistas, peluquerías, hoteles... y hasta psicólogos. En este plan habría que averiguar qué tanto por ciento de la población humana estaría dispuesta a cambiar su plan de vida por la de un perro, sin meternos en comparaciones entre la vida de éstos y la de tantos niños amenazados de extrema pobreza. Lógicamente una cosa no quita a la otra, pero sí nos puede indicar por dónde se inclina la balanza de  la sensibilidad social.


Otra cosa es la diferencia de relación que establecen los dueños o dueñas con sus respectivas mascotas. Creo que lo que acabo de escribir no es correcto, mascota es un término que se queda corto actualmente. Yo se lo adjudicaría a esos animalitos que se dan por capricho a los menores y acaban siendo de los padres o de los abuelos de por vida. La relación de los dueños con sus perros, que es lo que se puede ver en la calle, es de lo más variado, pero todos tienen un algo en común "es como si fuera un hijo o una hija", pero no lo son. A veces uno se sorprende al escuchar conversaciones que se mantienen con el perro, como si éste les estuviera escuchando. Que sí, que son muy inteligentes y tienen mucho conocimiento, te entienden pero no te pueden contestar. Los hay que les tienen muy bien educados y a la mínima seña hacen caso a su dueño o dueña, igualmente cada vez abundan más esos que son pequeñitos y que no hacen ningún caso y obligan a su dueños a esperarles a que se dignen volver a casa. No faltan los que no pueden consentir que sus dueños se paren a hablar con desconocidos o hagan caso a otro perro que no es de su gusto y no dejan de ladrar hasta que se salen con la suya. No faltan estirados o estiradas que no permiten que su perro se roce con ningún otro, pero abundan más las cuadrillas de cuidadores que charlan mientras sus respectivos animalillos juegan y echan carreras. Siempre me ha llamado la atención las conversaciones que mantienen porque me retrotraen a mis tiempos de padre primerizo cuando entre las madres se compartían los problemas de salud, los gustos de los bebés, así como los trucos, los menús, los tipos de pañales... 


Hay perros preparados para guiar a ciegos, para la caza o para ayudar a la policía. Son animales que tienen un por qué definido en su vida y tienen un valor incalculable. Hay otras razas de perros  peligrosos o de mala catadura, y enseguida intuimos que detrás de ellos están 
los típicos matones o chulos que tienen que ir exhibiendo prepotencia con ellos. No faltan dueños que los acicalan y los visten. No pretendo juzgar a nadie, pero lo que me parece lamentable, es el espectáculo de ver perros en carritos de bebé, o llevados en brazos entre besos y achuchones u otras extravagancias. También me parece una tortura para los animales el alargarles la existencia a toda costa, dodotis incluidos, lo que les hace sufrir innecesariamente. Siempre se dice que con el cariño que se les coge duele mucho perderles, pero da dolor de corazón verles cómo andan arrastrándose, medio ciegos, con una mirada triste o hasta con artefactos para que puedan seguir moviéndose.

Claro, nadie les ha preguntado si les merece la pena seguir viviendo en esas condiciones. A todo esto, lo que resulta más
 llamativo es el aumento de población de chuchos, que en algunos sitios, como los parques cercanos a mi casa, son un auténtica invasión en las horas punta de sus necesidades. Me preocupa comprobar el aumento de parejas jóvenes con perros y no con niños. No sé si unos sustituyen a los otros, pero los perros no van a cuidarnos al final, ni van a cotizar para que siga habiendo pensiones.-

lunes, 25 de enero de 2021

¡¡POR EL AMOR DE DIOS!!

Eso, por el amor de Dios, en qué galimatías nos están metiendo. No salimos de una y ya ha comenzado la siguiente. Y no me refiero solo a las olas de la pandemia, más bien a los despropósitos que estamos soportando por parte de autoridades y representantes políticos. En estos momentos, por si la angustia que supone estar escuchando estadísticas de defunciones en todos los informativos no fuera poco, uno tiene que aguantar la sensación de que no sabemos en manos de quién estamos. Se supone que los entendidos dicen lo que conviene hacer para que los responsables públicos lo organicen y lo hagan llegar a la población. Sin embargo, nos da la sensación de que ahora son los políticos los que mandan a los profesionales lo que tienen que decir. Claro, es que estos buenos señores y señoras solo entienden de esos bichos y solo se preocupan de salvar vidas de ancianos y de otras personas débiles que no aguantan un catarro. No son capaces de tener en cuenta la economía, los negocios o el cabreo de la población, que no faltan los que pretenden casi amotinarse, se saltan las normas y atacan a los agentes del orden público. 

Y así están los que nos dirigen, nadando y guardando la ropa a la vez, ante las protestas de los sectores afectados y la exigencia de confinamientos o medidas más drásticas por parte de los responsables de los servicios médicos. A ese lío hay que añadir lo de que unos dicen que tiene que ser el gobierno central el que tome medidas, otros que las autonomías. Por supuesto, en cada autonomía se esgrimen propuestas distintas, no siempre conformes con la realidad que les toca administrar y siempre se buscan excusas para echar la culpa a otros, cuando la situación les supera o quedan patentes sus lagunas en la organización de los servicios de su competencia.


Por fin se nos lanza una buena noticia: ya hay vacunas. Pero al minuto siguiente la buena noticia se convierte en otro fiasco más, con el que aumenta el volumen de ruido en la jaula de grillos de la política española. Antes de empezar unos se quejan de favoritismo, otros que no les llegan la vacunas prometidas. Unos van muy lentos por falta de organización o escasez de personal, otros por aquello de reservar vacunas para la segunda dosis. Éstos se levantan en armas porque en la segunda remesa les van a dar menos. De repente aparecen denuncias que señalan a cargos políticos que se han colado para vacunarse cuando no les correspondía, incluso generales.  También aparecen casos de un hospital que está vacunando a su personal jubilado con las disculpa de que le sobran, cuando todo el mundo se queja de que no llegan suficientes. Lógicamente el personal hace cuentas y supone que puede haber muchos más chanchullos que no han salido a la luz. Y es que la picaresca hispana va en nuestro ADN.


Para terminarlo de rematar, resulta que ahora una de las farmacéuticas avisa que manda menos vacunas de las contratadas, además de los retrasos que ya había tenido. Nos dicen a posteriori que donde ponían que había cinco, podían salir seis, pero, como muchos no tenían las jeringuillas adecuadas, las sextas se iban a la basura. El gobierno italiano ha denunciado ante los tribunales a la tal farmacéutica y la Unión Europea también está en ello. Vaya, que la farmacéutica es inglesa y esos tienen en su ADN la piratería de Drake. Así que con este panorama tan desmotivante, más el derrumbe económico que nos anuncian para el 21, a los que sobrevivan al virus les va a matar, o les va a hacer la vida imposible, la depresión o el hambre. Lo dicho: por el amor de Dios ¿no nos podían poner 
este inevitable trago un poquito más fácil? 

jueves, 14 de enero de 2021

2021... y que?

 No es que quiera ser gafe, pero a mí el hecho de que alguien o algo sea malo, perjudicial o catastrófico no garantiza que él o lo que venga detrás a sustituirle se bueno o mejor o menos malo. Incluso puedo imaginar que puede resultar igual o mucho peor. Siempre recuerdo en situaciones como ésta aquella anécdota que salía en los estudios de griego clásico: una anciana rezaba a los dioses para que el tirano de Siracusa no se muriera. Le dijeron extrañados que cómo no podía alegrarse por la desaparición de aquel hombre tan malvado y respondió que porque suponía que el que vendría después sería con toda seguridad peor que él. Esto lo suelo aplicar también a los políticos cuyo único argumento para alcanzar el poder es recurrir a la descalificación del contrario, porque eso nunca nos puede dar garantía de que ellos van a ser mejores o tan ineptos como el denostado de turno.  

Cierto que el 2020 ha sido un año para no olvidar, aunque mucha gente y en muchas felicitaciones se diga todo lo contrario. No podemos olvidar los horrores que nos ha tocado vivir, porque los seguimos llevando con nosotros, aunque los queramos enterrar. Ni podemos olvidar los errores que hemos cometido, porque estoy seguro que, tal como vienen las cosas, vamos a tener que andar con cuidado para no repetirlos. Ni debemos olvidar lo que hemos aprendido para cuidarnos, las respuestas solidarias que se han dado en mucha gente anónima, la entrega de nuestros cuidadores sanitarios... porque van a  seguir haciéndonos la misma falta.

Por si esto fuero poco, de regalo de Reyes, el 21 ha obsequiado a la mayor parte de la península con una tempestad de nieve y de frío. Todo una carta de presentación que no hace más que agravar la herencia pandémica del 20. Nadie nos podrá asegurar que al final del año las cosas van a seguir como antes, porque estoy seguro de que nosotros mismos vamos a ser los primeros que no vamos a ser como éramos antes, querámoslo o no reconocer. Puede que la economía se pueda recuperar en varios años, como predicen los entendidos, puede que las instituciones sigan funcionando igual, pero las relaciones familiares, sociales, los planes personales en los que estábamos metidos, incluso la conciencia de uno mismo dudo mucho que se puedan recuperar. Más bien nos va a tocar reinventaros a nosotros mismos. Y por si no estuviéramos suficientemente hartos del ruido político, la Filomena les ha puesto en las manos un arma arrojadiza más. De todos modos espero que no nos roben las ganas de vivir, por aquello de que la esperanza es lo último que se pierde. Para que no decaiga el ánimo, adjunto la felicitación de año nuevo que hemos enviado a nuestras amigas y amigos. Se trata de una foto de María en la que se ve el piano de la entrada, que ha servido de base para exponer las felicitaciones en papel recibidas.




lunes, 14 de diciembre de 2020

Los límites de la indecencia


Los límites de la indecencia están en estos momentos sobrepasados por todos los costados. Hay asuntos públicos que rayan en lo vomitivo y otros de carácter social que son como para arrancarse los pelos de desesperación. Andamos ahora a vueltas con la fiscalidad del viejo rey, que no emérito porque ya ha hecho polvo el significado y el sentido de ese apelativo. Tenemos que soportar que un tipo así tenga un agujero con hacienda de tamaño descomunal y que ahora se haga el bueno. Vamos a ver, si le pagamos entre todos los contribuyentes desde los biberones hasta lo que está cobrando en la actualidad y ahora resulta que nos está sisando a todos "porque hacienda somos todos". Se ha forrado a costa de su título y de esa absurda inmunidad de la que gozan para reírse de todos nosotros. Después de todo lo que está saliendo a flote sobre su historial, ya no doy ningún crédito a lo que diga, ni siquiera al discurso de la noche del 20F, por mucho que nos sirviera para pasar el susto. Queda por averiguar que sí estaba de acuerdo con Armada y compañía y se echó atrás a última hora. 


De repente nos desayunamos con que entre las huestes de la milicia aún quedan rescoldos del africanismo que practicaron Mola, Sanjurjo, Yagüe y Franco: tierra quemada, el enemigo muerto no da problemas. Eso sí, invocando la salvación de la unidad de la patria, lo que no se acaba de entender si proponen eliminar a la mitad de la población. Por si eso fuera poco, publican una carta al rey. No queda claro si es para decirle a su majestad que están a su lado o si se trata de que el rey se tenga que poner al lado de ellos. La indecencia de estos señores se queda pálida por la desvergüenza de la diputada de VOX que no se cortó un pelo en decir que sí eran de los suyos. Y, subiendo un peldaño más, mira por dónde, la inenarrable presidenta de Madrid también les ha sacado la cara.

El partido popular bloquea el funcionamiento del estado porque no les gusta uno de los partidos que forman gobierno y deciden que so los malísimos que van a echar a perder la patria. No sé quien se creen que son para declarar un partido ilegal por su cuenta y desacreditar a unos millones de españoles y españolas que le han votado. Igual se piensan que con esa memez no vamos a darnos cuenta de que lo único que pretenden es mantener el statu quo actual del poder judicial, puesto en su mayoría por ellos mismos. De paso, con esa exigencia ven la oportunidad de desestabilizar el gobierno y de dividir por dentro al partido socialista, buena jugada con una sola carta. Ya lo dijo alguien y tenía razón: el PP no necesita abogados porque tiene jueces. Por si fuera poco, no han parado de desacreditar al país en Europa. Ahora la emprenden también con la educación, cuando la anterior ley, impuesta por ellos, ha abierto una brecha seria a todos los niveles. Nunca han querido llegar a un consenso, y ahora que se tienen que bajar del pedestal, soliviantan a las familias de la concertada inventándose que con esa ley no les van a permitir tener libertad de elección. Y es que la derecha española sigue anclada en el concepto decimonónico de que el poder es suyo y solo suyo, porque los demás somos unos ignorantes y unos insignificantes que solo sabemos meter ruido y, si se nos deja, en vez de gestionar el país, lo destrozamos.

Nunca he votado a HB ni a Bildu, pero visto lo visto igual me lo pienso. Ahora resulta que pretenden volver a juzgar a Otegi y a sus compañeros, después de que chuparon unos años de cárcel por un juicio que ha sido anulado por la justicia europea. Más aún , se les vuelve a acusar de que han pertenecido a ETA, cuando ésta lleva años enterrada. No pueden admitir de que en este país necesitamos cerrar heridas. Eso sí, con una memoria histórica que haga justicia a las víctimas,  pero esto no puede conseguirse mientras solo se busque venganza. De paso la derecha juega con esas víctimas para hacer propaganda electoral y faltar al respeto a los ciudadanos nacionalistas o independentistas.


A parte de estas lindezas y otras de su mismo pelo a niveles públicos, estamos soportando las indecencias de esos ciudadanos que se toman a la ligera, cuando no descaradamente, las normas elementales de protección personal y social en la pandemia. Llega a ser deprimente contemplar cómo no pocos de nuestros cachorros se dedican a organizar botellones y quedadas fuera de todos los márgenes exigidos. Más aún, se enfadan si les dicen que eso no se puede hacer y la emprenden a golpes con la policía o montan manifestaciones pidiendo libertad. 

Me paro aquí porque la  lista de indecencias que tenemos que estar soportando en estos días es mucho más larga que las pocas que he presentado aquí. Hay días que acabo con el estómago revuelto por la indignación y la impotencia. Acabo apagando la radio o no viendo el telediario. Menos mal que nos queda la oportunidad a los ciudadanos decentes de aportar hechos y dichos positivos a nuestro entorno cotidiano, sobre todo al más castigado por esta perra vida.

lunes, 30 de noviembre de 2020

Ya tengo sonotone

 Pues eso, sonotone o como se llamen ahora y eso que mis amistades me decían que tenía oído de tísico. Ha llegado el momento de admitir que mi oído izquierdo no da para más. Tengo que reconocer que el mérito de esta decisión le tienen María e Irene, que me han dado la brasa implacablemente. Uno va tirando, porque no es que esté como una tapia, creyendo que solo se trata del desgaste normal, consecuencia de la edad. Hasta que llega un momento en que todos te miran porque no te estás enterando de lo que se está hablando o contestas algo que no viene a cuento, porque has oído al que te habla como cuando la comunicación es inestable en el móvil. Entre otras consecuencias, este déficit estaba provocando broncas continuas en casa porque me tenían que repetir mil veces las cosas. También me decían que no hablara tan fuerte, cuando yo creía que lo estaba haciendo normal. Hasta que tomé la decisión de tomar cartas en el asunto. Primero acudí a Osakidetza y me dieron cita con un plazo razonable para como andan hoy en día las cosas en la sanidad. Inmediatamente, con el resultado en la mano, María me llevó a un centro de audición que conocía de cerca. Había acompañado hacía poco tiempo a una amiga y ambas habían quedado satisfechas del trato y de los resultados de la consulta. 


El técnico me hizo las pruebas que, aunque fueron distintas de las del ambulatorio, dieron resultados idénticos. A saber: el oído derecho solamente tenía algo de pérdida en los agudos lo que parecía normal a mi edad, pero el izquierdo perdía desde los graves incluyendo los decibelios en los que se recibe la conversación. En ambos sitios me preguntaron si había trabajado en lugares muy ruidosos, que no han sido. Hasta que recordé que tuve de joven un accidente de bici con traumatismo craneal, que me llevó ocho meses de baja, más un par de años hasta que perdí de vista los dolores de cabeza, los mareos y la inseguridad al andar. Ya había notado desde el principio que había perdido bastante olfato y algo de oído, pero por lo visto ese algo ha aumentado de lo lindo. Salí de aquella consulta con un trasto pegado en mi oreja izquierda con una especie de antenita en forma de hilo. Al principio me daba la sensación de que oía todo con reverberación, como cuando los altavoces de un local grande distorsionan un poco. Poco a poco me fui llevando la sorpresa de que no necesitaba que me repitieran nada, de que sentía sonidos que antes no percibía. Así que volvimos al centro de audición y ya lo tengo adjudicado. Luego vendrán los problemas de cómo se maneja, de qué cuidados hay que tener... y todas esas cosas necesarias, hasta dejarlas grabadas en el disco duro de las rutinas diarias.


Esto me dice que, aunque me mantenga en una buena forma física y mental -crucemos los dedos-, los años y las facturas, que hemos ido dejando pendientes a lo largo de la vida, van haciendo lo suyo. A esto tengo que añadir que hace poco pasé la revisión de la vista y creo que en breve tendré que cambiar de gafas. Ahora la uso para cerca y algo más, pero veo que voy a necesitar otras estables y con algo más de graduación. Lo dicho, no voy a ser de los que se sienten avergonzados o acomplejados porque tienen que ir con esos chismes. Mientras haya remedios para arreglar nuestros  déficit y podamos contar con ellos, que para eso hemos ahorrado, encantado con esta nueva fase de mi vida.