Lunes 27 de abril. Bajamos de Unbe a Martiartu y acabamos estrenando, sin pretenderlo, la estación de metro de Ibarbengoa, cuando nuestra intención era ir a Bidezabal. Una mañana de cielo encapotado con algo de roña en algunos momentos dispersos, buena temperatura y mejor ambiente. Ha sido un paseo tranquilo sin grandes dificultades y con espacios variados, desde aceras hasta campas con hierbas que casi nos cubrían en un sendero medio salvaje. La cosa comenzó con nervios porque los del grupo general llegamos a la parada justo cuando el bus estaba entrando por la otra punta de la plaza. Tanto la choferesa como las usuarias habituales de la línea -al parecer personas dedicadas al servicio doméstico- nos miraban entre asombradas y jocosas al ver un tropa tan poco habitual y escuchar nuestros comentarios, un tanto gamberros. Eso sí, primero dejamos entrar a todas las trabajadoras.
El hamaiketako -nunca mejor dicho porque fue a las once- lo hicimos en el banco corrido de la pared de la ermita. Formábamos un grupo curioso en fila de a uno. En esto apareció un señor y tras él una furgoneta del ayuntamiento de Erandio. Los operarios procedieron a abrir la ermita porque al parecer se habían extraviado algunas llaves. Mira por dónde tuvimos la oportunidad de verla por dentro, admirando su sencillez y su perfecto estado de mantenimiento. De seguido, la consabida foto de las escaleras de entrada de la torre y retomamos la marcha, sorteando pasos difíciles, evitando otro tipo de dificultades, admirando la vegetación o los casoplones y todo ello también en fila de a uno.
Después de pasar ese tramo nos dimos cuenta que habíamos aterrizado en territorio de Berango. Sorprendimos a un pequeño equipo de desbrozadoras, que pararon su actividad hasta que pasáramos, según nos dijo una de ellas, para no molestarnos, cuya furgoneta llevaba el escudo de dicho municipio. Al llegar a Fadura se hizo una pequeña parada técnica para asomarse al observatorio de aves, pero no hubo suerte. Seguimos la senda y luego la acera que transcurre al borde de la autovía y al final nos dimos de bruces con la estación de metro de Ibarbengoa. Así que todo seguidito terminamos la salida antes de lo habitual. Algunas comentaron que el recorrido se había hecho algo corto, así que le daremos una vuelta para próximas ediciones.
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