martes, 31 de diciembre de 2024

Alguna lección de la historia


 En estas fechas de Navidad contemplamos a un tierno niño del que nos cuentan y cantan maravillas, pero da la casualidad de que sabemos de sobra dónde y cómo va a acabar. Aparte de lo que puedan ser las intenciones de los evangelistas, visto con la perspectiva de la historia, nos podemos hacer una idea de lo que le sucedió en realidad. Después de librarse de un iluminado que bautizaba, resulta que le salieron a la jerarquía hebrea del momento diversos predicadores itinerantes. Se encargaban muy mucho de tenerles controlados. Ordinariamente eran fuegos de artificio y duraban poco, pero en cuanto molestaban algo se echaba mano de los romanos y se acababa con ellos. Pero hubo un galileo que empezó poco a poco en su tierra. Parecía que tenía una doctrina propia, acompañada de una fama de curandero o de milagrero, según algunos exaltados, que estaba ganando muchos adeptos en los fondos bajos de la población. Galilea estaba lejos, pero todo cambió al saber que se encaminaba a Jerusalén.


Primer paso: mandan informadores que les transmitan lo que dice. Se alarman ante el peligro que detectan. Se trata de una doctrina que califican de blasfema, pero que, en realidad, lo que hacia era descalificar sus privilegios, las cargas de la que se beneficiaban del pueblo llano, además de proclamar un reino en el que los jerarcas no tenían cabida. Segundo paso: esta vez le envían boicoteadores que van a reventar su predicación o le presentan preguntas capciosas para pillarle en contradicción. Tercer paso: no son capaces de echarle mano en secreto y entonces planean detenerle con su guardia, pero no se atreven porque cada día se gana más la simpatía de la gente y si le detienen en público se puede montar algún motín, con lo que se provoca que los romanos metan mano y que les puedan quitar privilegios, porque no pueden controlar a su gente. Entonces el galileo cruza dos rayas rojas. Primera: entra con su chusma en el templo y desmonta el negocio de los cambistas y mercaderes, una sustanciosa vía de financiación para los popes. Y segunda: entra en Jerusalén aclamado como mesías por una gran cantidad de populacho y eso supone ya sobrepasar todos los límites soportables. 


Cuarto paso: hay que detenerle sí o sí, pero en secreto. Había que conseguir alguien de lo suyos que facilitara la labor y se encuentran con un tal Judas, antiguo guerrillero,  que les abre el refugio del galileo. Quinto paso: un tribunal amañado -son jueces los mismos interesados en liquidarlo- para dar apariencia de recurso a la justicia y a la defensa de la doctrina oficial, todo ello cocinado con los informantes que van a actuar como testigos falsos. Sexto paso: a través de esas informaciones falsas se intoxica la  opinión pública -hoy las llaman bulos- y cuando lo llevan ante el pretor romano la gente, incitada por los fieles a la jerarquía, piden su crucifixión, que era la condena habitual de los romanos, hasta que se lo quitan de en medio. Luego los discípulos del galileo les dieron algunos quebraderos de cabeza, pero también les sacudieron estopa.


En lo que su majestad calificó el otro día de estruendo en el debate político, podemos ver algunos parangones con lo descrito, salva sea la distancia, en lo que a las artimañas del poder se refiere. Como uno quiere el poder y no lo consigue, se lanza a la yugular del contrario. Se busca corifeos que proclamen la catástrofe nacional que va a venir irremediablemente por la dictadura del monstruo que dirige el país con un gobierno impresentable. Se concierta con organizaciones que convierten comentarios de tasca en delitos graves, cuando no se los inventan, y recurren a los tribunales para hundirlo, porque no pueden conseguirlo por los cauces normales. Luego da la casualidad de que las tales denuncias acaban en manos de jueces que están en su nómina.  Entonces los máximos dirigentes se dedican a repetir las mentiras -las llaman bulos- muchas veces y cada vez con más gritos, hasta que parezcan verdad, por lo que se buscan cualquier disculpa para pedir su dimisión o defenestración varias veces al día.

De este modo, crean un proceso de intoxicación del ambiente y se cumple el refrán de " a río revuelto, ganancia de pescadores", que es su  manera de hacerse con el poder. A la vez esos asuntos les sirven para sacar a las masas enfebrecidas a la calle, que al poco tiempo se olvidan de por y para qué han salido. Por otra parte,  van echado el anzuelo, con cierta asiduidad, a las filas del partido en el gobierno, o a sus colaboradores, para ver si pica algún Tamayo más, que haberlos haylos donde menos te lo esperas. El problema les viene cuando tienen que acudir al César, en esta ocasión unas nuevas elecciones, para que dirima la cuestión, y es que queda mucho tiempo y no va a ser fácil derribar antes al malvado.

Y mientras tanto, ya sabemos lo que nos espera: el personal de a pie tendremos que estar soportando esta intolerable retahíla, cada vez más estruendosa, provocada por unos señores a los que les estamos manteniendo, al menos teóricamente, para que solucionen los problemas generales del estado y los particulares de los contribuyentes, y entre tanto, curiosamente, de estos temas no hablan ni proponen alternativas para que el país no se vaya a pique, como están profetizando. Y la historia se vuelve a repetir: si ganan estarán toda la legislatura proclamando de mil formas lo mal que lo hicieron los anteriores y que no les queda otra que anular lo que aprobaron. Hay que ver cómo se desviven por nuestra salvación, pero de lo nuestro ni pío.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Última convivencia del año

 


Un año más hemos aprovechado lo de las comidas y celebraciones que se suelen hacer en vísperas de Navidad, para mantener la costumbre de encontrarnos los tres grupos en una convivencia festiva con salida y comida conjuntas. Ya estábamos inscritos 89 senderistas para la comida, apalabrada en la cervecera El Pollito de Retuerto. Nos habíamos dado cita en la plaza de Sta.Teresa a las 9 horas para dar comienzo a la salida. Nos presentamos algo más de sesenta y después de los cinco minutos de cortesía, bajamos al bidegorri para seguir por él hasta Portugalete. Atravesamos el centro del pueblo y al llegar a la plaza el personal se animó a hacer la primera foto de grupo con el bonito quiosco de música de fondo. 


A continuación nos acercamos al paseo de La Canilla para aprovechar los bancos, los bares y los servicios públicos para hacer parada y fonda. Antes de dispersarse nos marcamos las once como hora de retomar la marcha. Al poco de echar a andar nos llamó la atención el pintoresco velero Lekeitio que estaba atracado en el muelle cercano al museo Rialia. Creo que a la inmensa mayoría nos picó la curiosidad de contemplarlo y los fotógrafos a lo suyo, tal como se puede comprobar las imágenes que han dejado en el grupo. No dimos dos pasos y ya se sacó la segunda foto de grupo. Alguien propuso las escaleras del museo, pero los entendidos dijeron que se tenía que ver el transbordador y la iglesia. Así que allá nos fuimos en tropel a la parte de atrás del edificio, pasando por una pasarela de base enrejada que a más de una les dio un poco de yuyu. Allí estuvimos estrujados y con algo de reparo porque la barandilla del borde de la ría era muy baja. Aún así hubo quienes se subieron a ella. No contentos, al llegar a la factoría de la ACB no podía faltar otra foto de grupo en el afamado árbol metálico.


A poco de remprender la marcha entrando en Sestao, al final de la cuesta se ve perfectamente lo que queda del horno alto Begoña, y, cómo no, también hubo quienes se sacaron foto con él de fondo. De ahí en adelante seguimos la acera de la calle Txabarri y nos encontramos con dos recuerdos históricos. El primero  el estado lamentables de los restos de la antigua escuela de aprendices y el segundo, el histórico cuarto de socorro que lucía una hermosa restauración. Llegamos a Urbinaga y cruzamos el puente viejo de muchos recuerdos de nuestra infancia. También pudimos contemplar sorprendidos la cantidad de casas que se están construyendo en el lugar de la antigua iglesia de El Carmen. Se supone que están en Sestao pero lejos de todo servicio público y privado, por lo que acabarán yendo a Urban que lo tienen al lado. De todos modos el tipo de construcción daba la impresión de que serían casas de bajo coste o de VPO. Pero supongo que tal como está el tema de la vivienda hoy en día no está para hacer ascos o ponerse exquisitos y, en caso de necesidad, el personal se tiene que agarrar a lo que sea o donde sea.


Una vez en Barakaldo hicimos el recorrido de la ría tomando nota de los avances de las obras del afamado parque en el que vamos a tener de todo, hasta playa si se lo proponen. A todo esto, los primeros grupos llegaron al restaurante antes de la una y habíamos quedado de dos a dos y media para dar margen de llegada, pero se llevó un buen ritmo. Las últimas llegaron a la una y cuarto pasadas. No había prisa y todo el mundo conocía el camino. Aprovechamos ese tiempo de espera para tomar algo, algunos se quedaron en el mismo restaurante, otros estuvimos en el centro de mayorees de Retuerto que nos trató muy bien y no faltaron otros que aprovecharon para cambiar la indumentaria, asunto este en contra del sentir mayoritario.


Poco a poco nos fuimos acercando al comedor para tomar posiciones. Fue llegando también el personal que había decidido acudir solo a la comida, aunque algunas se retrasaron demasiado y nos estaban poniendo de los nervios, porque estábamos  allí viendo a los sirvientes plantados con cara de palo. Ya nos habían avisado que no comenzarían hasta que el o la última estuviese sentada. Y así fue tuvimos que esperar y mirábamos asustados a la última mesa que no terminaba de llenarse, pero no faltó nadie, de lo que dio fe uno de los camareros que nos fue contando. Al terminar el recuento comenzaron a servir.


Antes de comenzar a comer hicimos un brindis por los senderistas honoríficos, que formaron parte del grupo iniciador, pero que por la edad o la salud se habían dado de baja para dar paso a la nueva generación. La comida transcurrió con total normalidad mientras nos acribillaban a fotos, que luego han retacado la página de Senderismo. Excepto Elena, que no ha colaborado con el atasco colgando una carpeta en la nube, que, dicho sea de paso, es de agradecer. Así que vamos a solicitarle que, además de enseñarnos a combinar los colores en las fotos grupales, dé alguna master class a los forofos y forofas de las fotos para que aprendan a usar esa interesante herramienta. Al final fue de agradecer la colaboración mayoritaria de la gente a la hora de recoger el dinero, que fue ágil y exacta. Parece que ya estamos cogiendo callo en el tema, lo que conviene para próximas ediciones.


Después de dar buena cuenta de los profiteroles y de pagar religiosamente, se fue creando un magnífico ambiente. Hubo hasta coros improvisados y el personal entre cafés y chupitos fue manteniendo una sobremesa distendida y alegre. El ambiente de toda la jornada fue estupendo, al igual  que el tiempo que nos regaló una buena mañana y se reservó los vendavales para la tarde, cuando ya habíamos cerrado el quiosco. Los coordinadores ya estuvimos comentando las nuevas salidas conjuntas que iremos concretando en próximas reuniones. Recordad, el 13 de enero nos volvemos a poner en marcha. 

Feliz Navidad y un 2025 con "salud, dinero y amor..." como cantaba la copla. 

martes, 17 de diciembre de 2024

Lunes de senderismo 37

 


Lunes 16 de diciembre Las Arenas-Sopela. Seguimos pujando al alza: hoy 32. Teníamos por delante una atractiva jornada marinera y el tiempo nos regaló una mañana magnífica. Al hacer el transbordo en S. Ignacio nos llevamos la sorpresa de encontrarnos en el andén con el grupo tres. Entre bromas y serio nos explicaron que iban a hacer el mismo recorrido que nosotros, solo que al revés. Una idea original para evitar hacer el mismo recorrido el día 23,una fecha bastante desaconsejable por ser víspera de la víspera del gran acontecimiento del final de año. Nosotros a lo nuestro, comenzamos el recorrido a partir del Transbordador siguiendo la línea de costa en todo momento. Primero la de la ría, luego el paseo hasta la playa y, después de dejar atrás el Puerto Viejo -algunos recurrieron al ascensor- seguimos bordeando los miradores hasta bajar a Arrigunaga, y en uno de ellos hicimos la foto de grupo. Por el paseo del molino llegamos al faro para hacer la parada y fonda y nos cruzamos con el otro grupo que ya habían terminado su hamaiketako. 


De ahí en adelante seguimos la pista que bordea los acantilados, que en días festivos suele ser una manifestación. En este tramo el grupo se estiró demasiado y estuvimos reagrupándonos al llegar al aparcamiento. Ahí se decidió que, dada la hora, era más conveniente bajar a Larrabasterra a coger el metro. De nuevo se estiró el grupo, así que cuando llegamos a la estación vimos que había en tren parado en el andén, o sea, que sería uno de los que salen de allí y a la vuelta ya no siguen hasta el final de la ruta. Los que íbamos  en el grupito de cabeza dimos la voz de alarma que llegó a los más cercanos. Estuvimos  esperando a ver si llegaban todos, pero visto que ya arrancaba nos montamos en él. Así que acabamos como el rosario de la aurora; los que tenían prisa, los de la comida y los que se lo habían tomado con calma. De todos modos creo que no tardaría mucho en llegar el siguiente tren procedente de Plentzia.


El dato importante de la jornada fue la quedada que se acordó en el hamaiketako. Se explicó la costumbre del grupo de hacer una salida especial en nochevieja entre todos los y las que estuvieran libres para hacer la chufla de fin de año. Para facilitar el que pueda acudir la mayor cantidad de gente, se decidió, tras una votación algo liosa, adelantarla al día 30, con harto dolor de corazón de algunas de las más veteranas del grupo. 

Esta iniciativa se comenzó a hacer hace cinco años refugiados en Sta. Águeda, a donde solo acudimos cinco personas. En la siguiente edición ya fuimos diez los que optamos por subir a Punta Lucero al pie de las baterías de costa. Nos hizo un viento endemoniado y allí nos encontramos invadidos por medio Santurtzi y parte de los alrededores, así que decidimos no volver. Probamos en el área recreativa El Vivero, que está a caballo entre Galdakao y el Txorrieri y  nos dio buen resultado.


Esta será la tercera vez que acudimos a este paraje y en la salida anterior decidimos adoptarlo como paseo y lugar oficial para este evento. En caso de lluvia cuenta, además, con un recinto cubierto como bolera o algo así. Con unos días de antelación mandaré la convocatoria con los horarios a tener en cuenta y el recorrido. Feliz Navidad a todos, Y espero que podamos celebrar la despedida del año juntos, en la chufla o a través de la fotos del wahs app -para dar envidia, claro-.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

¿En qué quedamos?

 


Estamos ante esas fechas inevitables, en las que parece que tenemos que ser generosos y se nos recuerda que hay personas que están en una situación, económica y social, menos favorable que la nuestra. Sobre todo se subraya la situación de los niños. Nunca entenderé ese concepto tan manido de la pobreza infantil con la que políticos o personas relevantes se llenan la boca, como si los padres estuviesen en buena situación y los niños no. De este modo se obvian dos problemas adyacentes, que la pobreza es de la familia en la que te ha tocado nacer y que siempre que des algo al niño o niña los que reciben el dinero o los regalos son los mayores y no tenemos garantía de cómo lo van a utilizar. Tratándose de ayudas económicas, en más casos de los que imaginamos, se las gastarían en otros asuntos y puede que algo les llegaría a los menores. Lo que acabo de decir parece cruel, pero he conocido casos así a lo largo de mis trabajos profesional y de voluntariado.


En el área de cultura del ayuntamiento de Barakaldo se ha instituido un día al año del llamado "Rastrillo solidario". Desde el comienzo de curso hasta diciembre en los colegios de primaria se organiza una recogida de juguetes usados. Se van seleccionando y preparando para su venta, todo ello auspiciado por el AMPA de cada centro. En un sábado de diciembre cada centro escolar monta  su caseta y los propios niños venden los juguetes guardados a precio de saldo. Todos los años se sacan unas cantidades notables de dinero con el que se prepara un cheque para entregar a una entidad social. Este año -32.292€- ha sido para el comedor social de Cáritas en Barakaldo. A parte de la labor educativa que se desarrolla dentro de este proceso, tanto en valores como en sensibilidad social, está claro que se da una formación, a través de la segunda oportunidad de vida de los juguetes, de consumo responsable y de respeto al planeta evitando una cantidad notable de desechos y frenando el consumismo.


En estos días nos estamos desayunando con que  Cruz Roja y otras entidades están montando campañas de recogida de juguetes, ojo, nuevos a la salida de los comercios al estilo del banco de alimentos. Nos están metiendo al respecto unos sermones de cuarta sobre los valores del juego en los niños, la dignidad los más desfavorecidos que no tienen el mismo derecho a tener juguetes nuevos como los demás... Estos son unas disculpas ideológicas para quedar bien o hacerse publicidad. En realidad algunas entidades benéficas que en otros años anunciaron la recogida de juguetes o de ropa se encontraron de golpe con unas cantidades desbordantes de material, pero, a veces no tenían sitio para almacenarlo ni capacidad humana para seleccionarlo y distribuirlo. Al final las asociaciones dedicadas a la recogida de enseres acababan llevándose la mayor parte. Clubs como el Athletic o el Bilbao Basket van a regalar peluches a discreción sin más criterio que por ser Navidad y que a los niños les hace ilusión, pero no dicen que siguen buscando seguidores en las nuevas generaciones.


Todos los valores que se están inculcando en contra del consumismo desenfrenado y a favor de  la producción sostenible, quedan fuera de este planteamiento. En mi humilde opinión tiene mucho más valor un juguete de segunda mano en buenas condiciones que le ha costado a la madre cinco euros, que otro que le viene al niño envuelto en celofán y llovido del cielo. Lo que no ha costado nada vale, es un aforismo antiguo que sigue teniendo vigencia En mis tiempos de trapero de Emaús, cuando una tienda de ropa hacía limpieza y nos daba los sobrantes, sabíamos que la mayoría de esos vestidos acabarían en el reciclaje por se iban a quedar sin vender, mientras que tenían mucha más salida los de segunda mano, bien seleccionados por supuesto. Dejó escrito nuestro entrañable Ceferino del Olmo que las grandes palabras, solidaridad, generosidad, justicia, dignidad... solo consiguen valor cuando aterrizan en la cruda realidad. Y es que se pueden usar razones y discursos loables pero, si no pasan por el tamiz de lo concreto y no responden a unos objetivos sólidos y contrastados, acaban siendo demagogia y, en algún caso, de lo más ñoño.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Lunes senderismo 36

 


Lunes 2 de diciembre  recorrimos la ruta de Zalla a Balmaseda. Cerramos noviembre con un récor y abrimos diciembre con otro, pero esta vez a lo alto: 31 participantes a pesar de la lluvia. O sea que de entrada llenamos medio autobús, así que los escasos viajeros que usan la línea en los pueblos de su recorrido ponían caras de todo tipo y la de algunas personas eran de enfado porque tenían que ir a atrás a sentarse. En una primera parte del día tuvimos que usar los paraguas pero poco a poco fueron desapareciendo. El recorrido se hizo sin incidentes, excepto la de un despistado que se tragó uno de esos barrotes que impiden el paso de los vehículos a los bidegorris, con la consiguiente caída, pero no fue a más porque pudo terminar el paseo sin problemas.


A poco de empezar pudimos disfrutar de los torrentes que bajaban caudalosos por las recientes lluvias, así como del espectáculo del río visto desde  el puente. Aquí se aprovechó para hacer una primera sesión de fotos. Siguiendo la marcha nos encontramos a los que no se habían quedado enredados con las fotos, refugiados en el pórtico de la pequeñas ermita que está junto a las ruinas de la antigua ferrería. Adujeron la necesidad de sacar las capas, pero algunos ya estaban dispuestos a darle a la mandíbula. Costó reanudar la marcha, pero no tardamos mucho en llegar a nuestro rincón reservado para el bocata: el pórtico de la iglesia de La Herrera. Luego fotos y en marcha. 

Tocaba en esa parte del trayecto contemplar los lugares tradicionales: el puentecito de las fotos, la ermita de S. Antonio y lo que queda del palacio de los Urrutia. La ermita seguía en obras, pero lo que más nos impresionó, al menos a los que habíamos conocido el palacio entero -aunque ruinoso-, fue encontrarnos con que solo quedaba una fachada sujetada con contretes en las ventanas y huecos. Espero que cuando volvamos en dos años nos encontremos con algo más interesante, aunque eso sí que a a costar un pastón.

Llegamos tranquilamente a Balmaseda e inauguramos una vuelta más para llegar al centro del pueblo. Tomamos la calle que sale por detrás de la iglesia y del ayuntamiento hasta el final de las casas y seguimos una pista cementada dirección Pandozales que nos llevó hasta la carretera, que lleva a ese pueblecito, pero que nosotros tomamos para regresar al pueblo. Fuimos directos al emblemático puente para la hacer la foto de obligado cumplimiento aprovechando la inclinación del mismo. Hubo un pequeño problema porque, al entrar por la primeras calles, un grupo quedó descolgado al perder de vista a los de delante, que como es de rigor, los primeros tendrían que haber esperado a reagruparse. Habrá que seguir aprendiendo las dinámicas de ir en grupo.

Con un poco de suerte los que regresaban pillaron el lbus de vuelta enseguida. Nueve se quedaron a comer en un lugar un tanto acogedor, como se ve en su foto. Por lo demás, resultó ser una mañana de lo más agradecido: sin dificultades para caminar sin cuestas ni barrizales, sobre alfombras de hojas de los más diversos colores otoñales y rodeados de arbolado de ribera y de vegetación exuberante. Todo ello aliñado con buen humor y mejor compañía, así que jornada perfecta para disfrutar del nuevo récor de personal. 




martes, 26 de noviembre de 2024

Los once magníficos

 


Lunes 25 de noviembre. Ha llovido durante toda la noche y a la hora de ponernos en marcha sigue lloviendo, aunque más suavemente. "Casualmente", hoy hemos batido el récor por lo bajo, es decir, es la convocatoria con menos participantes de este año. Once magníficos, como dan testimonio las fotos, no hicimos caso de los pájaros de mal agüero. El viaje transcurrió con tranquilidad y nos bajamos del tren en la estación de la Cruz,  que está a la entrada de Lezama en el límite con Zamudio. Seguimos la carreterita que bordea por detrás de las instalaciones del Athletic y nos abstuvimos de bajar por la ruta del molino porque seguía lloviendo y aquello podía estar intransitable, tanto por el barro como la crecida del arroyo. Hicimos una pequeña parada en la entrada porticada del restaurante -cerrado, por supuesto-  que está en la plazuela dedicada a Mikel Zarate y empalmamos con la ruta prevista iniciando la primera subida.

Aquí llegaron los contratiempos, a pesar de que en esos momentos dejó de llover. El que suscribe no reconoció el camino porque habían alargado pista hormigonada que da servicio a las viviendas hasta una nueva casa y la siguió a ciegas sin darse cuenta de que habíamos dejado atrás el camino de subida. Menos mal que José Luis estuvo atento y corregimos la marcha. Al atravesar la zona de eucaliptos nos encontramos con que habían andado las máquinas y había deformado el camino, que es lo suyo. Me adelanté por si acaso y vi que se habían formado dos balsas de agua a pocos pasos una de otra, así que dimos la vuelta y esta vez aprovechamos la entrada del restaurante para la parada y fonda.

En un cuarto de hora bajamos al centro urbano de Lezama y por detrás de la iglesia -con uno de los pórticos más grandes que conozco- salimos a la carretera que sube al área recreativa de El Vivero, que su inicio pasa por debajo de la autovía. Al llegar a la Guardetxea la dejamos para iniciar la bajada hacia el punto de salida, pasando esta vez por encima de la autovía. Nos estuvimos recreando en el espectacular bosque y en su suelo tapizado de hojas. A partir de llegar a la viviendas el firme tenía zonas de verdín por lo que tuvimos que moderar la marcha y andar con cuidado. Al final conseguimos coger el tren, pero se iba sin los últimos, así que nos pusimos en las puertas hasta que éstos pudieron entrar. Y es que  para acceder a ese andén hay que subir y bajar unas escaleras que dificultan seriamente el sprint final. El maquinista pitó dos veces pero permitió la jugada, lo que es de agradecer.

No acabó aquí todo. Nos esperaba la sorpresa final: la avería del metro. Nada más bajar de la L3 vimos más gente de la habitual en los andenes. En el letrero luminoso nos advertían que nos fijáramos en el frontal del tren. Visto el follón, estábamos dudando si salir para coger un bus, cuando apareció un metro a Kabiezes. Los de la comida se quedaron en el Casco Viejo. Los demás nos aposentamos gozosos por nuestra buena suerte. Hubo una parada sospechosa pero todo siguió hasta S. Ignacio y la voz de siempre nos advirtió que el tren tenía como destino Kabiezes. Tras una nueva parada a poco de arranca vemos luz: nos habían cambiado de línea sin previo aviso, solo cuando llegamos a la parada de Lutxana nos advirtieron que el destino era Ibarbengoa. Vamos, no he visto nada tan impresentable en mi vida. En Lutxana se quedó el tren medio vacío. Sabíamos que no interesaba hacer el cambio de andén allí porque te cobran de nuevo por salir y entrar. En los andenes contrarios no se veía a nadie por lo que era de esperar que no circulaban metros dirección Bilbao, el bote de Erandio ya había desaparecido, así que nos tenéis a las tres y pico en Las Arenas esperando al bus de Muskiz en una parada que Santi conocía de sobra. Qué manera de amargar una salida tan bonita y que transcurrió en un magnífico ambiente. Lo malo es que te quedas con cara de mala leche, pero no tienes ni idea de cómo se denuncia esto y te lo tienes que comer. 



domingo, 24 de noviembre de 2024

Lunes de senderismo 35

 


Lunes 18 de noviembre. Salida a Bolívar y Zenarruza: este año no ha llovido. Hemos agradecido ampliamente esta excepción que confirma la regla de que en ella llueva o diluvie. Dispusimos de un tiempo ideal para caminar: templado, sin viento y con nubes que nos libraron de sofoquinas. Tuvimos un comienzo un tanto azaroso . Una oveja se perdió del rebaño y el pastor solícito salió en su búsqueda, pero fue tal su enredo que, por un segundo, ambos estuvieron a punto de quedarse sin rebaño. Menos mal que nos tocó un chofer amable. Habíamos cambiado de línea para evitar el paso por Durango y el hospital, pero a la vuelta al grupo que no se quedó a comer no nos quedó otra que cogerlo y sí que se hace más largo. 


Bajamos en Iruzubieta y allí no hay pérdida para coger el camino de Santiago, que transita en medio de prados hasta que desemboca en los alrededores del núcleo urbano de Bolívar. Pasamos por delante del museo del insigne libertador, pero siempre lo encontramos cerrado por aquello de ser lunes. Como novedad vi una estatua de cabeza sobre una columna alta, que no había visto la vez anterior que hicimos esa ruta. En la plaza hay solo un monumento conmemorativo y recuerdo que hace tiempo había otra estatua de medio cuerpo bastante más grande. Al llegar a la iglesia nos aposentamos en el pórtico para comer el hamaiketako con tranquilidad aprovechando los bancos. Antes de reanudar la marcha se le advirtió al personal de las dos maneras de completar el recorrido y las dificultades que entrañaban: el Vía Crucis o la carretera. Solamente siete personas optaron por el asfalto y la mayoría nos lanzamos al empinado sendero que llega hasta las tres cruces que guardan la entrada a la colegiata. Nos llevamos una gran decepción por el estado lamentable en que se encuentra: faltan cruces, donde había algunos peldaños hay socavones y tenía más zonas resbaladizas. A la vuelta quedamos en bajar todos por la carretera.


Antes de entrar nos esperamos en la entrada para juntarnos todos. Una vez que llegaron los más lentos y los de la carretera, se sacaron las fotos de grupo en las escaleras al pie de las tres cruces, que es otra de las tradiciones fotográficas de este grupo. Una vez dentro, cada cual fue a su aire visitando la iglesia, el claustro y los alrededores. Los jardines y las campitas estaban radiantes a la luz del tímido sol que se había asomado, así que no nos resistimos a sacar otra foto con un bosquecillo, vestido de otoño, de fondo. También es tradicional  aprovechar la ocasión de contar con un minúsculo wc, para alivio del personal, pero no con la tiendecilla de recuerdos que también está cerrada por la maldición de los lunes. De la misma, fuimos descendiendo con toda tranquilidad y llegamos a Iruzubieta esta vez por la carretera. Allí mismo tomaron el camino de Santiago a la inversa los siete que se iban a quedar a comer en Markina, siguiendo por la margen izquierda del Artibai.


Es ésta una de esas salidas largas, en las que echamos tanto tiempo en el viaje como en el camino, pero que, a pesar de que resulten algo pesadas, es de agradecer que nos lleven a lugares señalados o a entornos especiales. En éste pudimos contemplar una impresionante colegiata en un estado impoluto con un ambiente sereno y acogedor, sabiendo que los monjes cistercientes, venidos del monasterio navarro de La Oliva en los años 70, se encontraron con un edificio a punto de quedar en ruina total. Yo tuve la oportunidad de conocerla en su estado ruinoso y no dejo de emocionarme cada vez que entro en ella. Ahora bien, considerando que la vida monacal tiene en marcha la cuenta atrás para su caducidad, cabe preguntarse quién y como va a mantener ese precioso patrimonio, como tantos otros que ya han corrido peor suerte. Espero que nosotros aún podamos seguir disfrutando de él cuando dentro de unos años volvamos a visitar este magnífico entorno. Lo que no podemos asegurar es si nos vamos a encontrar con un Via Crucis restaurado, porque me temo que eso no les corresponde a los monjes.


viernes, 22 de noviembre de 2024

Perdidos en este mundo


 En el año 2000 nos avisaron que no solo se trataba de un cambio de siglo, sino también de un un cambio de era. O sea, que en ese momento se acababa la era que dio comienzo cuando nuestros antepasados, un tanto lejanos, decidieron asentarse,  cultivar la tierra y crear poblaciones. Había llegado la globalización y las nuevas tecnologías de la información que nos iban a cambiar la vida. Y vaya que la han cambiado. En estos 24 años parece que ha habido más cambios e inventos que en todo el siglo anterior. Y es que para nuestras generaciones de mayores este ritmo de vida y de informaciones nos coge por sorpresa, nos pasa por encima y, cuando no, nos puede dejar fuera de juego. Y uno se creía que esos nuevos progresos iban a ser una baza importante para mejorar la vida de la gente. Sin embargo ahora nos vamos percatando de que todo lo que se inventa se usa más para mal que para bien, según lo veo yo.


Las nuevas tecnologías de la información han activado más recursos para la desinformación a través de bulos, de mentiras repetidas, de tergiversaciones de los hechos... que se transmiten a velocidad espantosa entre ingenuos, papanatas y elementos con muy mala leche que consiguen que sus invenciones perversas se acaben considerando verdaderas. Aparecen en las redes unos listillos con un desfachatez descomunal, con un desparpajo sin sentido y sin ningún atisbo de ética, y tienen a miles de seguidores besándoles el culo digital y siguiendo al pie de la letra sus consignas u ocurrencias de lo más disparatado sin ningún criterio y, de paso, forrándoles de pasta. Así que los padres, los profesores o los educadores en general lo tienen claro con esta caterva de caraduras, que, mal que les pese, van a ser los que guíen los pasos de una cantidad considerable de jóvenes y adolescentes.


También creía yo que la humanidad ya había escarmentado de las guerras después de las que hubo en el siglo pasado, pero no, no solo no surgieron efecto, sino que estamos asistiendo impotentes a la preparación de un tercera guerra global si precedentes, en la que, a fuerza de los nuevos inventos armamentísticos, no van a morir soldados sino una gran masa de población civil. Tendremos que ir mentalizándonos. Así las cosas, hay que añadir que por un proceso democrático están alcanzando el poder los que son y se declaran sin sonrojo antidemocráticos. O sea que tampoco escarmentamos con Hitler, Mussolini, Franco, Videla y algunos milicos más del siglo pasado. Éstos nuevos señores de la guerra tienen previsto cargarse el estado de bienestar social, negar los efectos del cambio climático y entregar la llaves del mundo a multimillonarios que solo mirarán por los beneficios del mercado o por sus negocios. Pero el problema está en que muchísima gente con condiciones de vida precaria o en riesgo les ha votado, a pesar de conocer de sobra sus historiales y hasta de su indecencia. Queda en el aire por qué lo han hecho y no hay respuestas completas: la ignorancia, la rabia por su situación vital, el cabreo con los líderes anteriores que se dedican a tirarse los trastos sin hacer caso de lo que importa a la gente. Claro, es muy sencillo tomar una decisión en un momento de cabreo, pero luego las consecuencias las pagaremos todos. 


Y es que, como dejó escrito el difunto Ceferino, el miedo, la ira, la venganza o la simpatía deciden mucho más que el pensamiento razonado. No hay más que repasar el tipo de discurso y la cantidad de mentiras con las que ha ganado Tramp las elecciones. Y sin ir más lejos, tenemos que estar aquí soportando el relato sin fundamento de la oposición, sembrando sospechas e infundios a babor y estribor, dándole vueltas a temas que no tienen nada que ver con las necesidades de la gente, pero que están enfocadas en ganar las próximas elecciones. Pueden que lo consigan sin necesidad que tengan ningún programa, o sin ofrecer respuestas, solo con la promesa de que van a tirar todo lo que ha hecho el gobierno anterior. También habrá que mentalizarse por si al final lo consiguen.


jueves, 14 de noviembre de 2024

Cobramos la segunda deuda

 


Lunes 11 de noviembre salida de sanqueremos Ontón-Muskiz. Aprovechamos la ocasión para saldar la deuda de parte del recorrido que en el verano no pudimos terminar. Ya arreglamos la anterior vez la deuda de La Reineta. Esta vez partimos de Ontón, por lo que había que preparar dinero para el bus de Castro por pueblos. Parte del personal no había leído con atención la convocatoria y estaban tan pichis con la tarjeta roja, pero se arregló el tema enseguida y nadie se quedó en tierra. El tiempo estaba quilicolo y de vez en cuando nos regalaba algo de sirimiri, pero luego pudimos disfrutar de un tiempo excelente para caminar. 

Para comenzar la ruta nos atrevimos a subir a los restos mineros que se ven desde la carretera al llegar a Ontón. Eran un puerto seco por donde desfilaban las vagonetas y se las iban cargando con el mineral que se elanzaba por el plano inclinado. Desde su base se veía perfectamente la pendiente que llegaba a la cima de la colina a donde llegaba el tren procedente dela mina. Hacía un par de años que no subía a ese sitio y me llevé un par de sorpresas desagradables. La primera fue que había desaparecido un pequeño sendero con unos cortes a modo de escalones para acceder a la pista del tren. En su lugar la empinada campa estaba resbaladiza y solo conseguimos trepar por el borde que apenas tenía hierba. La bajada se tomó con calma, porque ya era otro cantar y en cima se puso a llover, pero con colaboración todo se supera y no hubo que lamentar trompazos. La segunda consistió en que el pequeño túnel cavado en la roca estaba taponado por ramas y arbustos secos, pero éste lo saltamos sin problemas.


Después de este pequeño espacio de aventura, bajamos al pueblo y siguiendo a la inversa el camino de Santiago hicimos parada y fonda debajo de la autovía, que es uno  de los lugares en los que ya tenemos mesa reservada. A partir de ahí, seguimos la senda de la vía verde hasta Kobaron. Hicimos una pequeña parada para contemplar los restos mineros aprovechando las plataformas que han puesto en lo alto, y hacer un tributo al extraño árbol de enfrente. 


Al llegar a las primeras curvas de la salida a la carretera general tomamos la Vía Txikita un camino cómodo rodeado de pastos y huertas que llega a La Rigada. Este es uno de esos puntos que me ponen de los nervios: hay que cruzar una carretera con curva a la vista e intentamos agruparnos para pasar en grupo, pero siempre, siempre, siempre queda un grupito descolgado que sigue charlando y se pone a pasar más tarde, pero entonces ya comienzan a pasar coches... Un asignatura pendiente de la disciplina de grupo. 


Luego seguimos disfrutando de la bajada a Muskiz rodeados de casitas y huertas, con otra parada que nunca falla la casa de Pasionaria y el famoso lavadero pintado. Acabamos en le macro centro de estudios Somorrostro. Cruzamos por el patio cuando la chavalada regresaba a clase y nos miraban como a "avis rara" que no pegábamos en aquel paisaje. Pero nosotros a lo nuestro, que allí mismo sale el bus a Bilbao que aprovecharon a coger las de Cruces, Retuerto y de la zona baja. Los demás llegamos con calma a la parada del polideportivo y tras veinte minutos de espera cogimos el bus de la playa. Nadie se quedó a comer, algo inédito, a pesar que el restaurante de turno estaba allí mismo.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Y vasca: progreso ¿a qué precio?


El lunes 4 de noviembre nuestro grupo de senderismo se desplazó al valle de Atxondo para disfrutar de la senda verde que llega hasta Arrazola, a los mismísimos pies de la Dama de Amboto. Ya a lo largo del viaje me fui fijando en los nuevos desmontes que aún no había visto y me pareció que suponían un auténtico e incontrolado escarnio del entorno. El mayor impacto lo recibí al descender del bus de línea en Apatamonasterio y contemplar esos pilares de hormigón de una altura, que se antoja interminable mirando desde su base, apuntando al cielo como un insulto de prepotencia y de apropiación indebida del espacio. Mis colegas del grupo ya habían sufrido los inconvenientes de las obras cuando hicieron esa ruta en años anteriores, pero yo no pude participar en ella por motivos de salud, y ya se lo esperaban. 

Así tendríamos que ver el Amboto

    Me sigo preguntando en qué medida merece la pena vender nuestra tierra a un no se sabe quién que, como un dios Moloc, lo sacrifica todo a sus interese privados en el altar del fomento de las comunicaciones y del progreso económico. Me vino a la cabeza el poema de Gabriel Aresti "Nere aitaren etxea defendituko dut" (Defenderé la casa de mi padre). Este hermoso país es esa casa, una herencia que no podemos desperdiciar. Lógicamente a todos nos parecerá estupendo el día de mañana poder disfrutar de un AVE para tener la mayor comodidad en las comunicaciones ente los tres territorios. Me imagino, por ejemplo, a todos los que tienen que acudir a trabajar o a estudiar a Vitoria. Aplaudirán con las orejas el día que lo tengan en marcha. De todos modos me sigo preguntando  si merece la pena destrozar un paisaje y unos recursos naturales como los de nuestro país por llegar media hora antes a un determinado destino.


Desastre aparte, ello no impidió que disfrutáramos de un mañana deliciosa. Según nos acercábamos a Durango percibimos que en los cristales del bus aparecían gotas de lluvia, lo que alarmó al personal pues las previsiones metereológicas nos habían vendido un día despejado. Al comenzar la marcha también nos cayeron cuatro gotas que desaparecieron enseguida. Luego el día despejó y nos ofreció un resplandor especial en el verde de los pastos. A pesar de haber entrado ya en noviembre la mayor parte del arbolado  solo había comenzado tímidamente a teñirse de otoño. La marcha fue tranquila y agrupada hasta llegar al área de descanso final donde solemos hacer parada y fonda, además de aprovechar las instalaciones para alivio del personal.


Después de las inevitables y repetidas fotos, ampliamos la ruta subiendo hasta el barrio de Axpe, que además de su fama gastronómica, tiene un entorno envidiable con unos edificios y caseríos bien cuidados y unas vistas privilegiadas a la crestería entre el Alluitz y el Amboto, en la que se recorta perfectamente el paso del Diablo, famoso por su peligro. Varios componentes del grupo han recordado que en los años 70 un chico de Barakaldo se mató en ese lugar y que hubo una misa montañera al pie de la roca con los grupos a los que pertenecía. Por mi parte debo confesar que cuando subí al Alluitz y llegué al cortante, me asome y di vuelta para atrás, sin pensármelo dos veces. Con las cosas de comer...

    El regreso, lógicamente, fue todo cuesta abajo y hubo que tener especial cuidado por la condición resbaladiza de la acera, pero no hubo que lamentar ningún percance. Al final de la cuesta giramos a la derecha y dejamos la carretera al llegar a la ermita de S. Martín por donde accedimos de nuevo a la vía verde. La mitad se quedó a comer y la otra mitad llegamos justo a tiempo para coger el directo de Durango por la autopista, así que a las 14;30 estábamos en Barakaldo.



martes, 29 de octubre de 2024

Lunes de senderismo 33


 Lunes 28 de octubre. Retomamos una de las salidas que teníamos pendientes, suspendida en su día por razones climatológicas. Hoy hemos sido también un grupo numeroso de 25 compañeros y compañeras. Ayer nos acostamos con la amenaza de la huelga de transporte de personas por carretera, pero hoy hemos podido sortearla. Santi ya nos informó ayer que el 41 que sale de Cruces a las 8:50 entraba en los servicios mínimos y era precisamente el que necesitábamos para iniciar el recorrido marcado para el día de hoy. La Reineta-Retuerto.  Ha llegado con normalidad pero con más gente de lo habitual, o sea que lo hemos petado. De lo que no nos libra nadie es de la tediosa espera para coger el siguiente funicular, ya que se acaba de ir cuando el bus está llegando. De nada han servido nuestras reclamaciones.


    En cuanto el funicular ha ido tomando altura hemos podido comenzar a contemplar el espectáculo de la niebla pegada al suelo, sobre todo en toda la margen derecha y en la zona Minera. El Serantes destacaba como un isla volcánica entre algodones. Las vistas se han ido completando a largo del recorrido. Ya en la cumbre del Argalario hemos podido ampliar el espectáculo de la niebla por los valles de las Encartaciones. Primero hemos hecho parada y fonda en el área recreativa aneja al aparcamiento. Al retomar la marcha hemos hecho una original ronda de reconocimiento para ponernos cara y nombre ante los nuevos. 


Hemos subido a la cumbre del Argalario que  era desconocida para gran parte del personal y después hemos seguido por las pistas que bajan hasta los depósitos de agua del Consorcio en el barrio de Agirre. Allí hemos dejado la carretera y nos hemos precipitado -vaya pendiente- por el camino cementado que va a dar a la pista del antiguo tren minero y a los últimos pabellones de Kareaga. Una vez en esa vía no nos ha costado nada llegar hasta Retuerto. Al llegar a La Viña las de Retuerto y la gente de Barakaldo se ha apeado y los de Cruces han seguido adelante hasta el final. Según parece, hoy tocaba comida en Cruces. 

Eso sí, hoy hemos podido disfrutar también de una mañana magnífica y de un recorrido sumergido en un mar de vegetación y de densos arbolados. Las copiosas lluvias de víspera nos han permitido disfrutar de la vista y del sonido de arroyos de todo tipo, pero, por la cara b, nos han obligado a andar  saltando charcos y sorteando algún que otro barrizal. Y es que no se puede pedir todo, pero siempre contamos con compis que nos ayudan a no hundirnos en el barro. Una gozada de día... y que sean muchos más.



lunes, 28 de octubre de 2024

Gustavo Gutiérrez

 
Recientemente ha muerto Gustavo Gutiérrez. Uno de los padres de la teología de la liberación. Para mí también uno de los referentes que me enseñó a mirar y a orientar mi vida y mi fe desde el sufrimiento injusto de los pobres. Fue un teólogo de raza con una sólida formación y con una sensibilidad extraordinaria para palpar y asumir la vida de los pobres y de los desvalidos, que poblaban -y aún pueblan- su América latina. Lógicamente, la praxis que se derivó de la teología de la liberación en el continente americano tenía poco que ver con la que se tenía que desarrollar en Europa, pero lo importante fue que nos ayudó a darnos cuenta que cualquier teología cristiana debe partir y dar respuesta a las necesidades y a los clamores de los pobres y de los que soportan sufrimientos injustos.



    Tengo que dar gracias a Dios por haber puesto en uno de los momentos más cruciales de mi vida a Gustavo, y a otros compañeros suyos de la teología de la liberación, para tomar las decisiones más importantes a la hora de orientar mi fe y de hacer un proyecto de vida basado en la dedicación a las clases trabajadoras y dependientes. Gustavo, como otros tantos teólogos latinos y europeos, tuvieron que soportar el largo invierno restauracionista de los dos papas anteriores, así como el ataque continuo de estamentos jerárquicos de Roma y de no pocas conferencias episcopales. Entre todos éstos han ido consiguiendo que la teología de liberación se haya quedado considerada como un grave peligro a enterrar y que, hoy en día, no tiene nada que aportar. Precisamente cuando las diferencias sociales se están haciendo abismales: cada vez es mayor la cantidad de pobres, la cantidad de personas de clases medias que se hunden en la pobreza y cada vez es más grave su nivel de pobreza. 


Creo que en este momento social, que nos ha tocado vivir, es preciso que ,tanto los creyentes como la gente de buena voluntad, podamos contar con faros como Gustavo que nos libren de perdernos en espiritualidades pseudo místicas -religiosas o laicas que solo buscan huir de la cruda realidad- y nos marquen esa nueva mística de los ojos abiertos que sea sensible y busque respuestas a los clamores de los y las que sufren injustamente las consecuencias de la pobreza, de la marginación, de la insignificancia o del abandono. 


Gustavo Gutiérrez, ruega por nosotros.