jueves, 29 de junio de 2023

Fin de temporada

 


El lunes 26 de junio celebramos la última salida de la temporada 2022-2023 con un recorrido clásico partiendo por el paseo de Los Caños y terminando en la cervecera del parque de Mendikosolo en Arrigorriaga. Decía mi difunto abuelo Pepe que los gitanos no quieren los hijos con buenos principios, y el refrán nos viene que ni pintado. En la última reunión de coordinación se decidió programar la salida para el día 13 y María quedó encargada de acordar con la cervecera las condiciones de la comida. Todo estaba a punto, pero... el tiempo no nos dio su permiso y la tuvimos que aplazar. El fin de semana previo a la salida fue tórrido, pero al salir nos encontramos con el cielo encapotado y con el paraguas en la mochila porque estaba anunciada lluvia. Mirándolo con optimismo, no nos íbamos a turrar.

Quedamos en partir desde la plaza de Unamuno. Allí estuvimos haciendo un pequeña presentación para ponernos cara entre los veteranos y la gente del recién inaugurado grupo tercero. Parecía que solo íbamos a tener nubes, pero al acercarnos a la zona de Bolueta comenzó un chispeo en plan calabobos, como se suele decir. Nada más comenzar a subir el parque de Montefuerte comenzó a llover y, en un santiamén, la cosa se puso seria y estuvimos caminando en medio de una vegetación generosa, acompañados de una lluvia densa y constante hasta llegar a Basauri. Hubo suerte para hacer la parada y fonda con tranquilidad: primero la visita de rigor al centro de mayores -¡que sí abre el lunes!- y luego refrigerio en el pórtico y alrededores de la parroquia, con foto de grupo, más que comprimido, en la escalera de salida del mismo.

A partir de aquí bajamos las escaleras hasta la senda que acompaña al Nervión hasta Arrigorriaga. Fue un tramo tranquilo aunque en algún momento hubo que abrir el paraguas, pero por poco tiempo. Al entrar en población nos reagrupamos y tras las instrucciones para que se supiera dónde están las paradas de bus y la estación de Renfe, emprendimos la subida al parque de Mendikosolo. Algunas prefirieron comenzarla en ascensor sin ningún pudor. La última cuesta se le hizo demasiado larga a algunas pero ya se tenía a vista la meta -y la comida- y eso resultaba estimulante. En las instalaciones nos estaban esperando los que habían subido sin participar en la caminata por diversos impedimentos.


Nos encontramos con las mesas ya preparadas y poco a poco el personal se fue situando. Estuvimos muy bien atendidos en todo momento, incluso nos sirvieron, y quedamos sorprendidos por la cantidad y la calidad del menú. Al ir terminando la comida, los veteranos ya estábamos esperando que Joselu se viniera arriba para animar la sesión y, como es habitual, enseguida se rodeo de un coro incondicional que continuó cantando. Muchos echamos de menos con pena a otra animadora incansable y a sus buenos irrintzis. Fue de enmarcar al final la tranquilidad y la fluidez con que se llevó a cabo el cobro, aunque no faltaron algunos billetes de cincuenta. El precio fue el colofón final de la comida: buena, bonita y barata. Antes de salir, se fueron pidiendo cafés y postres, se dio el paseo típico por el pequeño lago del lugar y en marcha.

Lo de la vuelta acabó siendo otra epopeya. Tres se fueron en coche, seis fueron directos al tren y otros seis cometimos el error de ir a esperar algún bus. Resultó que habían suprimido algunas líneas y solo se podía esperar una que, según la app de Bizkaibus iba tardar cuarentaiocho minutos en llegar. En el whastapp apareció un mensaje con los horarios de Renfe, según el cual nos quedaban seis minutos para el próximo tren. Subimos corriendo a la estación y ¡oh sorpresa! tendríamos que esperar dieciocho porque el que estaba previsto no había hecho acto de presencia. Por ende, nos encontramos con un tren abarrotado y con un calor asfixiante, con lo que alguna compañera estuvo a punto de marearse. El gran pelotón decidió volver al metro de Basauri andando, con toda su gallardía, pero, por no subir ciertas escaleras, se les alargó un pelín el recorrido, que según algunas anduvieron entre la ida y la vuelta veintitantos kilómetros. Vamos como para haber hecho una etapa del camino de Santiago.


En fin, según se respiró en todo momento y según se puede comprobar en los mensajes de grupo, la convivencia entre los veteranos y la gente nueva estuvo bien y el personal había disfrutado de lo mejor que nos transmite esta actividad de senderismo en grupo: camaradería, buen humor, tertulia, compañerismo, ayuda y un deporte sano y barato. Y que sean muchas jornadas más así. De nuevo estaremos en marcha el 11,12 y 18 de septiembre. Hasta entonces, buen verano.






viernes, 16 de junio de 2023

Despedida y cierre


El pasado lunes 12 de junio tuvimos la oportunidad de disfrutar de la última salida extra de la temporada. También fuimos doce los que participamos en la misma, casualidad. Ya se nota que estamos entrando de lleno en temporada de dispersión o de ultimar consultas o nietos pendientes de la jornada intensiva propia del mes. En adelante podremos hacer convocatorias sueltas según andemos por aquí y según el número de participantes. En la anterior salida extra nuestro paseo nos llevó hasta Lemoa desde Usansolo y en ésta nos propusimos completar el conocimiento de la zona. Así pues hicimos un paseo e inspección previo y vimos que era un recorrido agradable con arbolado abundante y llano. Decidimos salir desde el ayuntamiento de Galdakao hasta la estación de Euskotren de Usansolo y allí mismo tomar la desviación hacia Lekubaso, un pequeño embalse con un área recreativa acogedora y en buenas condiciones. A partir de allí sigue la pista que se pierde en el monte y llega hasta Arrigorriaga, pero esa puede ser una propuesta para lanzadillos o lanzadillas decididos a conocer terrenos más exigentes.


El paseo comenzó bien. Llegamos puntuales a coger el bus lanzadera que va a Galdakao. Nos llevamos un pequeño chasco porque se paró en el ayuntamiento y no seguía adelante, cuando el que usamos la vez anterior siguió hasta el hospital. Son dos alternos y aunque salen cada veinte minutos el servicio al hospital es menor. Sin dificultad bajamos a la carretera que tiene un paso de peatones, a la altura del antiguo edificio de bomberos, que da a un puente sobre el Ibaizabal desde el que parte la ruta. Al principio hay un pequeño polígono a uno de los lados, pero enseguida nos metimos en medio de huertas, jardines y caseríos. Enseguida nos encontramos con la ermita de la Ascensión del siglo XVI, que está protegida por ser un terreno con posibles restos arqueológicos.

A poco se halla el Puentelatorre otro monumento histórico, de construcción medieval. Lo edificaron los Abendaño que eran gamboínos y partidarios del reino de Nabarra, de ahí el cartel que algunos fotografiasteis. Posteriormente entraron los castellanos. La torre adjunta al puente, de ahí su nombre, fue bombardeada en la guerra civil del 36, y, lógicamente, tenía la función de proteger y controlar el paso por el mismo, que al parecer daba acceso a una zona de minas.  


A partir del puente el trayecto hasta el núcleo urbano de Usansolo se puede hacer atravesándolo para seguir por un bidegorri, o dejándolo a un lado se continúa por la amplia pista asfaltada cubierta de un buen arbolado. Decidimos seguir esta última opción y en un santiamén dejamos atrás la estación y pasamos el puente sobre las vías para encaminarnos a Lekubaso, como reza el cartel que lo señala. En un primer tramo vimos la plantación de anacardos, pero entre que apenas suscitó entusiasmo su presencia y que el dueño no estaba no se le hizo el menor caso. A partir de ahí la pequeña carretera de campo transcurre entre arbolado y al lado de un arroyo . Entre ambos se puede pasear al fresco incluso en días calurosos. En el área recreativa nos aposentamos en unas de las mesas que están a cubierto y después de la manduca, las fotos y la visita a la presa del pequeño embalse y más fotos.


Para la vuelta no hay otra salida, así que, al igual que el día de Lemoa, volvimos por el mismo sitio. Los que se quedaban a comer siguieron de nuevo hasta Galdakao, pues les daba tiempo para llegar antes de la hora de la comida, y los demás cogimos el primer tren en Usansolo que, con suerte, llegó en dos minutos y, para rematar la jugada el metro no nos hizo esperar. Es un paseo recomendable para el verano por si alguien quiere hacer una salida para merendar o comer en el campo.



jueves, 15 de junio de 2023

Carta abierta a Irene Montero

 Muy señora mía:

    Por la presente deseo comunicarle mi apoyo por el injusto maltrato que ha recibido en su carrera política. Por un lado, la derecha más ultra y sus medios de comunicación, que, cual perros de caza no ha cesado en su constante intento de acoso y derribo. Por otro, desde las bancadas de la izquierda y de otros medios nada sospechosos de derechismo no ha cesado de lloverle más palos que a una estera, como se solía decir.


El último veto que ha sufrido por parte de Sumar, que al parecer pretende poner fin en seco a su carrera política, no me parece de recibo. Creo que en la izquierda aún subsiste el cainismo propio de los antiguos partidos comunistas y que aflora en momentos como éste, en el que nos habéis tenido con el alma en vilo sintiendo que no nos iba a quedar ningún resquicio para poder librarnos del fantasma de una ultraderecha dispuesta a llevarse por delante todos los logros sociales e, incluso, algunos constitucionales conseguidos hasta el momento.

Dicho esto, siento también decirle que, en mi opinión, es usted a estas alturas un cadáver político. Con esta afirmación no pretendo que la entierren políticamente, todo lo contrario. A mi modo de ver a ninguna coalición, y a ésta nueva tan compleja mucho menos, le interesa aparecer con un cadáver en el armario. No pretendo ofenderla con lo dicho, con ello quiero decir que usted misma debería haber tenido el valor, también aquí, de retirarse de la acción directa en la política para evitar ser un activo negativo en esta nueva andadura política. De ese modo podría seguir siendo un activo positivo en su partido, aportando su experiencia y sus valores desde la segunda línea, a la par que podría gozar de un paréntesis de tranquilidad que le mantuviese apartada del fuego enemigo y del de supuestos amigos.


Me gustaría añadir otra consideración referente a su partido. Podemos ha ido resquebrajándose desde su comienzo y sería una pérdida lamentable que con estas últimas tensiones acabe rompiéndose del todo. Además de las divisiones en el nivel nacional, hemos tenido que ir contemplando disidencias dentro de los grupos territoriales y de éstos con la dirección nacional. De hecho, quedan pocos representantes del núcleo inicial que puso su proyecto en marcha contra viento y marea. El hecho de que usted hubiese tomado la decisión personal de retirarse, habría evitado un desgaste de prestigio y de credibilidad de su organización de cara a los votantes de izquierda. 

No me hago ilusiones de que usted, en el caso de que lea esta carta, me haga mucho caso. De igual manera le fui haciendo en este blog una serie de observaciones y de advertencias a su compañero Iglesias que, para desgracia de muchos que pusimos ilusión en su proyecto, se han ido cumpliendo. En la primera de éstas ya le sugerí que él no era nadie sin su equipo y que, en la historia del comunismo en todas sus versiones, cuando se recurría al personalismo del líder y al centralismo se acababa como el rosario de la aurora. A los hecho me remito. 

Reciba un saludo respetuoso.

Luisfer

Barakaldo 16 de junio de 2023




martes, 6 de junio de 2023

Lunes de senderismo 19

 


El lunes 5 de junio estrenamos el mes con la anteúltima salida del curso y con un día despejado. Aparecimos dieciocho en Bide Onera, más dos de Cruces que esperaban en el Casco Viejo, o sea, la mitad justa de los inscritos. Ese día tocaba el recorrido Zamudio - Larrabetxu por el GR que da vuelta a Uribe. Bajamos de la estación hasta el psiquiátrico y allí enfrente arranca la senda. Según algunos resultó ser de once kilómetros. El recorrido es de lo más variado: prados, bosque, viñedos de txakolin, un arroyo que nos permitió pasar, las instalaciones del Athletic, caseríos y casoplones, tramos de asfalto, de piedrilla, de barro -gracias a que estamos en sequía si no...-, de ramajes y hasta una ermita que sirve de sede para las juntas del municipio de Larrabetxu. Lo que no falta nunca es el buen humor del grupo. 


Paramos un momento ante unos caseríos que constan entre los más antiguos de Euskadi. Nos recibió amablemente la dueña y nos estuvo explicando las historias de la zona y nos dejó asustados por el valor que tiene ante toda la faena de restauración que le queda, sin contar con las inevitables inundaciones que su vecino arroyo le provoca. A mitad de trayecto hicimos parada y fonda en la placita en memoria de Mikel Zárate, uno de los primeros escritores y versolaris del posfranquismo.

Algunos aprovechamos la entrada cubierta del restaurante, que estaba cerrado, para comer sentados en silla y con mesa. Luego nos juntamos todos allí para decidir sobre las propuestas para la comida de la despedida del curso. Se eligió la cervecera de Kobetas por votación casi unánime, pues solo hubo uno que eligió Mendikosolo. También se aprovechó para apuntarse a comer, como todos los días: esta vez fueron siete.


Después de la foto de grupo, como el tiempo apretaba, los que querían llegar a coger el bus, que sale cada hora, se adelantaron a buen paso, de tal manera que creían que llegaban con un cuarto de hora de adelanto, pero resulta que las salidas eran a las y media, luego el cuarto de hora fue de retraso. Se intentó arreglar el tema cogiendo otro bus a en punto que nos dejaba en Lezama y allí cogeríamos el tren de la línea tres. Pero no teníamos el día de cara, porque el susodicho llegó a y veinte.

Así que no merecía la pena y esperamos al de y media. Total que a las dos en punto estábamos en Deusto a la salida de los túneles de Artxanda. Los de la comida tuvieron la oportunidad de ver la casa de Toti de Lecea y de poder saludarla. De nuevo un montón de fotos preciosas de nuestras fotógrafas -y de algún que otro fotógrafo- que nos han adornado la página del Whast app.  No nos consta que se hayan encomendado a sorteo alguno para conseguir su deseado crucero.




lunes, 5 de junio de 2023


 Acabo de editar un relato inspirado en un personaje que he observado desde la ventana de la cocina en repetidas ocasiones. Me ha traído recuerdos de mi infancia y me ha ayudado a reflexionar sobre la realidad de algunos mayores  que han enviudado con pensiones raquíticas y con poca suerte en su entorno familiar.




jueves, 25 de mayo de 2023

Lunes de senderismo 18


 Lunes 22 de mayo. Hemos estrenado un nuevo recorrido: Gordexola de punta a punta, desde Zaldu a Irazagorría. Habían predicho que igual caía algún chaparrón disperso, pero no hubo necesidad de sacar el paraguas que casi todos llevábamos en la mochila. Incluso, a partir de la parada del hamaiketako, empezaron a desaparecer sudaderas, chubasqueros o prendas similares. En la primera parte del camino la vegetación nos regaló con una preciosa bóveda de ramas y un frescor primaveral que animó la marcha. Llegamos a la torre de Zaldu y estuvimos contemplando su estructura y lo bien cuidada que está. Las torres tenían su razón de ser para defender las tierras de labranza.

Al llegar al barrio de Azkarai subimos la primera rampa con calma, incluso hubo quien departió un momento con los borriquillos del lugar. Tuvimos que estar esperando arriba al reagrupamiento para cruzar la carretera juntos, pues no hay semáforo ni paso de cebra y por ese sitio pasan bastantes camiones y está en medio de varias curvas.


A partir del cruce nos dirigimos hacia el centro del municipio por la margen derecha del río Herrerías -que procede de la zona de Llanteno al pie de la sierra Salvada y desemboca en Sodupe- hasta toparnos con la torre y palacio de Oxiandro. Estuvimos un buen rato contemplando desde fuera los blasones, los arcos del palacio y la torre. Todo el monumento y su entorno están bien cuidados.
Después de las fotos de rigor y de algún despiste, cruzamos uno de los puentes medievales que da acceso a la plaza El Molinar. Allí hicimos parada y fonda más la foto de grupo en las escaleras del quisco. Fue de agradecer que en el sótano del mismo hubiese unos baños limpios, como es clásico en otros tantos pueblos.

Seguimos ruta por la acera de la carretera que atraviesa este núcleo urbano, rodeada de notables edificaciones y casas palaciegas de indianos. De nuevo cruzamos la carretera, esta vez con semáforo, y bajamos a hacia el río por otra senda bien cementada que da paso a un palacio y luego a una serie de caseríos pintorescos. Llegamos ante la torre de Ibargoen, que apenas se ve por la vegetación que la rodea, pero nos quedamos en otro puente medieval donde reiteramos la foto de grupo. A partir de ahí llegamos de nuevo a la carretera, pero para cruzarla habían puesto paso de peatones, cosa que yo no recordaba y que me tranquilizó. Ahí comienza un bidegorri de un kilómetro más o menos que nos conduce hasta el barrio de Irazagorria. Se pasa por delante de la casa gentilicia de los Allende Salazar que tampoco se pudo ver por los árboles que han crecido a su alrededor.


Con otro cruce se accede a un camino asfaltado que bordea el río hasta llegar a la plaza de ese barrio. Tuvimos ocasión de contemplar extrañados la figura estática de una garza impresionante, que hizo dudar si era una estatua o un ave. Miguel Ángel, avezado pescador, nos explicó que es su técnica de pescar: se quedan quietas para no alarmar al pez de turno y cuando el incauto pasa confiado, picotazo y al buche, que vaya pedazo de pico que tienen. En la plaza miramos los restos de las coladas de la ferrería del lugar con las inscripciones antiguas y tuvimos que animar al personal que se estaba quedando muy atrás, y es que los buses no suelen esperar. Y aquí llegó el lío, una vez pasada la última cuesta seguimos el camino que nos iba a llevar hasta la ferrería, final del trayecto, pero sorpresa: estaba cortado. Vuelta atrás. Recordé que había otra senda que bajaba a la carretera y que atravesando otro puentecito daba salida a otra parada de la línea de Artzeniaga. Al llegar a ésta, entre la vuelta atrás y la velocidad caribeña del personal, ya se nos había hecho tarde para llegar a cubrir el recorrido final y podíamos perder el bus, así que nos quedamos en ella y en unos diez minutos se presentó.


De los veintidos que acudimos a la salida diez se bajaron en Sodupe para comer. A propósito, esta vez han cambiado de lotería y se han pasado a la ONCE a ver si por fin se pueden ir de crucero. Ha sido una mañana magnífica con buen ambiente y una naturaleza exuberante en plena primavera con flores de todo tipo. Hemos batido el récord de lentitud porque no hacíamos más que ir parándonos continuamente. Y es que el día y el entorno se lo merecían. Hubo quien sugirió que este paseo -porque ha sido un paseo- hay que repetirlo cada año, eso sí, que sea en primavera. También es de agradecer a nuestras fotógrafas la cantidad y calidad de fotos que nos han regalado.



domingo, 21 de mayo de 2023

Privacidad... ¿Qué privacidad?

 En todas las empresas de telefonía, de banca, de suministros de energía... nos regalan con amplias páginas sobre su política de protección de datos. Los médicos, los policías, los abogados, los servicios sociales o educativos no dan ningún informe por la protección de datos o el derecho a la privacidad. Estoy llegando a la conclusión de que este despliegue de normas no pasa de  ser una ceremonia de cinismo a la que estamos sometidos y que tenemos que creerla como unos pardillos, porque es lo que está en alguna de tantas leyes que se nos citan y que conocen solo cuatro enteradillos.


Es ya de dominio general que por el ordenador, la táblet o el móvil nos entran anuncios personalizados según las compras que estemos haciendo o los recursos que estemos buscando por internet. Nos llegan cartas con las más variopintas ofertas o premios al buzón con nuestras señas. Ya lo de las estafas son punto y aparte, porque, casualmente, tienen datos correctos de la edad o condiciones sociales de la víctima. Y la pregunta que nos hacemos siempre es la recurrente: de dónde han sacados mis señas o la dirección de mis bancos...

Ayer tuvimos un episodio de un nivel un peldaño más alto. Supongo que habrá una porrada de casos similares, pero esta vez nos tocó a nosotros con el cabreo mayúsculo que se puede suponer. Nos llama una comercializadora de luz y gas en nombre de la compañía que nos suministra. En efecto nos da todas nuestras señas, los datos de nuestra factura, el CUP... Todo en orden.


De entrada nos advierten de una inminente subida, que luego se vio que era falsa, y se nos hizo una oferta bastante razonable para evitarla, siempre quedando que no iba a haber cambio de contrato pues seguiríamos igual. Claro, cuando nos enviaron el contrato por e-mail nos dimos cuenta de que estábamos en otra compañía con otras condiciones totalmente distintas a las que tenemos contratadas. Y ahí no queda todo, llamamos a la compañía que figuraba en el contrato recibido y nos respondieron en cinco teléfonos sucesivos que allí no figuraba nuestro contrato -alguno incluso nos colgó el teléfono-, hasta que, no sabemos  cómo, el sexto si sabía dónde estábamos. Fue delirante. 

Lógicamente, lo desestimamos en el acto y nos pusimos en contacto con la compañía actual para comprobar que todo seguía en orden. Le preguntamos a la interlocutora sobre lo sucedido y se quedó cortada. Solo pudo decir que es que ahora esos comerciales son capaces de hacerse con todo. O sea que todas las políticas de privacidad deben tener más agujeros que un queso gruyer, o algo parecido, para que puedan hacerse con nuestras facturas y con todos nuestros datos, si no no me lo explico. En conclusión, no podemos reclamar nada a nuestra compañía y lo único que nos queda es volver a decidir que de ofertas por teléfono no aceptamos ni la llamada y comernos el cabreo.


Lo peor de todo este galimatías es comprobar que nos encontramos totalmente indefensos. Todo esto de la facilidad de comunicación nos había dado la sensación de tener la libertad de poder conseguir todo al momento, de poder comunicarnos por muy lejos que se esté o de comprar y devolver sin salir de casa. Sin embargo esa supuesta libertad se está convirtiendo en unas ataduras invisibles, virtuales pero férreas, por las que no nos podemos mover sin ser controlados, engañados, robados... Pero luego son una minoría los que reclaman y denuncian sin tregua. La gran mayoría del personal está convencida de que recuperar o conseguir algo cuesta tanto que opta por no mover nada, que eso no da más que trabajo y más cabreos "total para nada, que luego no se sabe". Así que todo queda en tertulias de bar, de comercios o de peluquerías como meros desahogos o para hacerse los mártires ¡¡País!!

domingo, 14 de mayo de 2023

¡Viejos y viejas! El nuevo negocio del siglo

 


Uno de los restos del Barakaldo antiguo es la casa torre de Beurko que data de hace más de seiscientos años. Es uno de los recuerdos de los barrios de mi infancia. Formaban un conjunto de caseríos de lo más típico del agro vasco. Junto a ellos estaba el pozo que llamábamos Calabozo, no sé por qué, que databa de las antiguas posesiones del convento de Desierto carmelitano, sito entre Erandio y Barakaldo. Estaba dentro de las huertas de Sandalio, pero en los tiempos de falta de agua se nos permitía ir a coger unos baldes o garrafas. Lo recuerdo perfectamente, aunque hace muchos años que ha desaparecido, así como las colas que se hacían más largas por aquello de tener que sacar el agua subiéndola en baldes. La casa torre había quedado totalmente abandonada por desidia de sus dueños. Había habido una iniciativa ciudadana para que se reformara y se convirtiera en centro cultural y museo histórico de la anteiglesia. En el 2019 sufrió un incendio y hoy en día apenas quedan unos trozos de muro en pie. Cada vez que paso por delante de ella siento una indignación irresistible.


Mira por donde aparece en una noticia del periódico. Resulta que el ayuntamiento da luz verde para que la torre y los terrenos que le pertenecen se conviertan en una residencia de mayores. La iniciativa privada que lo va a poner en marcha se compromete, eso sí, a conservar las características externas de lo que fue antiguamente, sobre todo su ventana y la forma de su puerta que da a entender que pertenecía a un edificio de épocas anteriores. Genial, ha venido la iniciativa privada para arreglar el asunto, y, de paso, se crea un posibilidad de negocio de una de las más rentables industrias de principios del siglo XXI: los mayores, sobre todo dependientes.


Ya he perdido la cuenta de las residencias que se han ido poniendo en marcha en nuestro pueblo en tan poco tiempo, pero resulta que hay sitio para otra más. Vista la inversión que van a necesitar para ponerla en marcha, no tiene pinta de que vaya a ser nada barata. También he perdido la cuenta de las denuncias e irregularidades en la atención a los residentes que se han ido publicando y de las que solo se han quedado en las conversaciones privadas. A todo esto, Inguralde, la agencia de promoción de empleo del ayuntamiento, ha puesto en marcha una serie de estudios en colaboración con el Grupo SSI para buscar y promover nichos de negocio en el terreno de los servicios a los mayores. Silver Economy, lo llaman que en román paladino es "economía plateada", una descripción muy elegante para algo tan prosaico como un negocio puro y duro 


Un grupo de voluntariosos y voluntariosas, almas cándidas diría yo, están poniendo parte de su tiempo libre y todo su empeño para sacar adelante el programa de ciudades amigables que aquí llamamos Barakaldo Lagunkoia. Dentro del diagnóstico que ha elaborado aparece la necesidad de crear una residencia municipal pública. A su vez se están uniendo a todas las voces que reclaman este servicio público, teniendo en cuenta la elevada cantidad de dinero que exigen las residencias privadas y sus no pocos chanchullos. No todo el personal tiene acceso a las plazas concertadas por Diputación, y, según se está viendo, éstas no es que garanticen un servicio aceptable, como se puede sospechar dada la cantidad de conflictos provocados por las deplorables condiciones laborales de sus trabajadoras. Ésta mira para otra parte ante las deficiencias denunciadas.


Lo aquí expuesto a vuelapluma son solo unos botones de muestra del concepto de servicio público que tienen nuestros próceres actuales, disfrazándolo del rutilante principio de colaboración entre el sector público y la iniciativa privada, que debe dar mucho de sí pero no se sabe a quién. Así que ahora Deusto está poniendo en marcha la especialidad de gerontología, en los grados dirigidos a los servicios sociales se da más importancia a las dedicadas a los mayores, los políticos comienzan a tenernos más en cuenta... O sea, resulta que ahora se está descubriendo que lo que más podemos aportar los mayores, no es tanto nuestra experiencia o nuestra colaboración en la familia o en el entorno social, sino hacernos más mayores y más dependientes para convertirnos en un negocio, eso sí plateado, y así colaborar en el crecimiento económico -no se sabe de quién- y en la creación de nuevos puestos de empleo -de aquellas trazas, por lo visto- para las próximas generaciones. Ya nos vale.

jueves, 11 de mayo de 2023

¿Por qué avanza la ultraderecha? 2

 


Chile, una nueva llamada de atención. Resulta que para modificar la constitución heredada de la dictadura de Pinochet, el presidente Lagos, en su día, se conformó con hacerle un lavado de cara para cubrir los estándares democráticos al uso. Después de la grandes revueltas sociales que convulsionaron el país se presentó un nuevo proyecto de constitución auspiciado por las coaliciones de izquierda, pero éstas se encontraron que fue rechazada por una abrumadora mayoría. Parece ser que se pasaron de frenada y el personal o no les entendió o se asustó, cosa que los otros aprovecharon para agitar el fantasma del comunismo. Esa misma mayoría acaba de conceder con sus votos al partido republicano, de carácter ultraderechista, la mayoría para formar la comisión parlamentaria que debe redactar el nuevo proyecto de constitución. O sea, que los herederos o los posibles simpatizantes de Pinochet son los que tienen que enmendarle la plana, cosa poco probable, porque a lo que van es a mantener las bases neoliberales del sistema anterior. 


Sin embargo, según observadores políticos de ese país, la mayoría de los votos recibidos por ese partido proceden de las clases con menor nivel económico, por lo que aquí también es pertinente la pregunta que me hice en la anterior entrada dedicada a la ultraderecha: "A todo esto ¿Dónde está la izquierda". Sin duda, este varapalo ha sido una lápida de defunción para el presidente Boric, porque si se hicieran ahora elecciones presidenciales ya se estaba despidiendo del cargo. De todos modos, tanto él como todo ese conglomerado de grupos de izquierda, además del partido socialista y del comunista, antes de nada deberían hacerse la pregunta de en qué país viven, cuáles son las inquietudes de los ciudadanos, cómo pueden llegar a la gente, qué pasos se pueden dar... antes de que las urnas les hayan dado a entender que el país real está muy lejos de ellos.


Es verdad que la situación de Chile puede parecer que está muy lejos de la nuestra, pero solo geográficamente. Compartimos con ella el problema de la inflación, que allí ha caído como una bomba. Los ultras también manejan allí el tema de la inmigración irregular que sufre Chile por el norte, han aprovechado  el alto nivel de conflictividad e inseguridad que reina, sobre todo en Santiago, y, aunque no tienen independentistas, sí se tienen que enfrentar a negociar con el creciente movimiento de los pueblos originarios: mapuches, aimaras, quechuas... 

Allí la derecha clásica ha quedado desdibujada y no le va a quedar otra que ir al rebufo del partido republicano y, lógicamente, no le va a quedar mucho que hacer. Aquí es la derecha la que va a necesitar de Vox para gobernar territorial y nacionalmente, pero sí que va a tener que ceder, como ya hemos comenzado a ver, a las presiones de éstos. Nada más comenzar la campaña electoral han avisado, o amenazado, que pretenden gobernar sí o sí. Por si fuera poco, la actual tensión que mantiene el PP contra el presidente Sánchez le está llevando a discursos cada vez más radicalizados y más propios de VOX. Si siguen manteniendo o aumentando dicha tensión y ese tipo de discursos, quizás se lleven algún susto con los resultados favorables que le pueden estar regalando a sus contrincantes ultras. A ver qué con qué nos vamos a encontrar después de las elecciones.



martes, 9 de mayo de 2023

Por tierra quemada


Esta mañana Oren y yo nos hemos lanzado a subir al Arabaliza (693 ms) desde Balmaseda. Teníamos pendiente completar una ruta desde Sodupe hasta la villa aduanera. Ya la habíamos realizado por la parte baja, pero queríamos completarla por las cumbres de Trasmosomos. Para nuestro despiste no habíamos calculado que el camino de subida transcurría por la mayor parte de los terrenos calcinados por el terrible incendio del año pasado, que asoló esta zona y también, como hemos podido comprobar desde la cumbre, a la parte limítrofe del valle de Mena. El terreno quemado de Zalla ya lo vimos en nuestra anterior trayectoria. A poco de empezar la subida, no habíamos hecho más que pasar las vías de FEVE, un buen hombre que acababa de sacar al perro, al ver nuestras trazas de montañeros con bastones y mochilas nos dio la primera información. En cuanto termináramos de pasar la parte asfaltada y cimentada no íbamos a ver ninguna señal porque estaban marcadas en los pinos y, claro, éstos habían desaparecido. Terminó diciendo que habían montado un cisco tremendo arriba.


Los primeros tramos cimentados daban acceso, con unas pendientes de cuidado, a un grupo de casas de campo que quedaban perdidas a media ladera. En una de ellas nos saludó un amable señora que estaba a la puerta. Nos asesoró también contándonos que con la reforestación habían abierto muchas pistas grandes, pero que nadie se aclaraba cuáles llevaban hasta arriba. Parece ser que varios le habían comentado que se habían vuelto para abajo, aburridos de dar vueltas sin encontrar la subida. Con tan agoreros presagios no nos arredramos, buenos somos nosotros dos. Nada más dejar las casas atrás el camino transcurría por unas pistas de un ancho considerable. El piso es de tierra, o sea, que con lluvia estas pistas serían impracticables, pero esta vez la sequía nos dio suerte y comenzamos a subir escalones curva tras curva, optando cada poco si coger un recodo u otro.

Tras varias dudas, divisamos una pista  con piedrilla que daba acceso a la parte de atrás de la cumbre, que era por donde está el acceso a la misma. Así que logramos hacer cumbre en medio de un destrozo impresionante: la vegetación desaparecida, restos de troncos a medio quemar, raíces arrancadas y piedras desguazadas por el efecto del fuego. Como se puede ver en la foto, la reproducción del típico puente medieval, que hace de buzón, ha sobrevivido pero ha quedado de aquellas trazas.


Ha sido toda una experiencia recorrer una ladera tan extensa y tan castigada percibiendo que está resucitando del desastre producido por aquel descomunal incendio. Han crecido helechos, empiezan a aparecer hierbas y algunas plantas de flor blanca que se reproducen por tubérculos. El incendio no solo se llevó pinos, sino que también arrasó parcelas de robles y árboles autóctonos de repoblaciones anteriores. De los tocones de los robles están saliendo nuevos brotes, sobre todo lo he observado en la cumbre, donde, a no tardar mucho, se va a formar un bosquecillo de roble bajo. Al bajar nos topamos con las plantas para la repoblación.
                                 

Otro fenómeno, que esta vez nos ha parecido algo menos desagradable, ha sido la diferencia de panorama que se observa cuando faltan los árboles, tanto en la vertiente norte como en la ladera que da al valle de Mena. Sin embargo, en el largo cresterío de la cumbre, nos encontramos con que estábamos caminando justo al borde de una cortante de más de veinte metros de caída. Las veces anteriores en que hicimos hace años ese mismo recorrido, estábamos rodeados de árboles que tenían sus raíces al fondo y de los típicos arbustos que crecen en los bordes. Hoy solo se veían piedras resquebrajadas y ennegrecidas, que parecían alertarnos de que cualquier paso en falso daría con nuestros huesos en el fondo.

Balmaseda, vista sin pinos