martes, 9 de junio de 2026

Lunes de senderismo 61

 


8 de junio, lunes. Nos dispusimos 28 compañeros y compañeras a emprender la mítica salida entre Plentzia y Armintza, preciado y precioso rincón marinero de la costa de Bizkaia. Emprendimos la marcha con ánimo, dado que el tiempo fresco y sin sol nos anunciaba un estupendo día para disfrutar de caminar por un entorno que siempre nos ha encantado, Después de alguna parada para alivio del personal en los baños playeros, que por estas fechas ya están abiertos, nos encontramos con el chasco monumental de día. Al comenzar la pista que lleva al faro, lugar de obligado cumplimiento, nos encontramos con un cartel que informaba del cierre del acceso al mismo por desprendimientos. 


Ante el desconcierto del personal preguntamos a un señor que bajaba y nos confirmó que el cierre seguía vigente. Así que sin más optamos por tomar el camino que sube a la zona de Fano por los terrenos de la Diputación. Sin más dilación nos lanzamos a trepar por los escalones laterales y algunos por los barrotes de la misma puerta que hacía de cierre. Por aquello de que  no hay bien que por mal no venga, se montó un espectáculo de lo más gracioso, consiguiendo que un serio handicap se convirtiera en el momento humorístico del día, que duró hasta pasar la segunda valla ya de menor entidad. Está visto que somos un colectivo de jubilados y jubiladas preparados a todo terreno, y que estamos dispuestos, aunque sea apretando los dientes o resoplando, a superar cualquier dificultad.


Paramos en la pequeña finca que da acceso a unas mesas camperas, que hemos usado en anteriores ocasiones y las encontramos en un estado comatoso. Tras la foto de grupo al amparo de una potente encina, seguimos ruta por un sendero cubierto de arbolado y con el suelo muy deteriorado por efecto de las lluvias. Yo al menos, no recordaba haberlo subido en esas condiciones. En el cartel, que figuraba al principio del mismo, rezaba dirección Ermuamendi, pero una vez llegados al collado desde el que se toma la subida a su cumbre, nos desviamos a la derecha para acometer el largo descenso hasta nuestra meta final.


Llegamos con seis minutos de retraso, así que el bus a Plentzia ya había salido y como en la vez anterior estuvimos haciendo turismo por Armintza. Hubo quien se sentó a tomar algo en el bar del fondo, otros fueron a ver estallar olas en las rocas que hacen de rompeolas natural del muelle y alguien se dio una vuelta por el muelle o los alrededores.

El bus llegó con cinco minutos de retraso, lo que nos hizo suponer que íbamos a andar muy justos para llegar a la salida del metro ya que suele tener solo unos minutos de diferencia. En efecto, según nos íbamos acercando a la estación ya veíamos el tren preparado. Unos cuantos salimos disparados saltando el semáforo o lo que hiciera falta, y justo cuando estábamos entrando comenzaron a cerrarse las puertas. Por suerte dimos con un conductor o conductora que nos abrió, así que los diez lanzadillos pudimos aprovechar el viaje. 

En S. Ignacio se repitió la película pero esta vez nos tocó el intransigente y nos dio con al puerta en las narices y eso que estábamos junto a su espejo y nos veía perfectamente. Solo la listilla de Encarni llegó a tiempo para colarse. Por lo demás, espero que el numeroso grupo de la comida no haya tenido ningún problema para llegar a su hora. El lunes que viene completaremos las salidas oficiales de este trimestre con la que tenemos pendiente hacer: la vía minera de Traslaviña suspendida por la ola de calor. Feliz semana.

A su santidad

 


Santo Padre, he seguido con atención los mensajes que está lanzando en esta visita tan esperada a nuestra nación. He de felicitarle a usted, o a quien le haya preparado el discurso ante el parlamento, por la filigrana diplomática del mejor y más depurado estilo vaticano. Comenzó usted con un primer apartado en plan "captatio benevolentiae" para preparar la atención y la predisposición del auditorio a acoger sus mensajes. Igualmente cerró con una coda de lujo significando las imágenes del hemiciclo y arrancando una metáfora sorprendente de la claraboya que culmina el techo del mismo. Nos regaló con un profuso incienso citando a los grandes místicos, Unamuno incluido, y la importancia de Salamanca con el padre Vitoria al frente de los fundamentos del derecho que se le debe.


Entre llamados a la solidaridad, a la atención a los inmigrantes, a la justicia social o al uso responsable de la IA y de todos los ingenios y redes al uso del momento, con los que estoy de acuerdo, nos fue soltando bajo cuerda y sin nombrarla por su nombre la doctrina católica sobre el aborto, la eutanasia, la familia, los cuidados... Lo remató aduciendo que esos principios están por encima de acuerdos o votaciones llevadas a cabo para darles vía de legalidad. En eso perdió de vista que estaba precisamente en el lugar donde se dirimen esas cuestiones que rigen el orden social y democrático de un país.

Creo que también usted era consciente de que la mayor parte del auditorio estaba pendiente de que hablase del elefante en la habitación, esto es, del problema de la pederastia en un gran número de miembros de la iglesia. Usted pasó el tema sin querer nombrar al bicho, no sabemos por qué. Luego ha transcendido que lo nombró en la audiencia a los obispos como una plaga y poco más. Tenía usted a la puerta a las asociaciones de víctimas de pederastia protestando con un cabreo monumental. Veo que prefirió, o así se lo prepararon los responsables de la conferencia episcopal, llevar el tema con discreción y con un sorprendente secretismo en su encuentro con algunas víctimas, seleccionadas previamente entre las que no habían dado guerra. Mire santidad, tendría que haber empezado pidiendo perdón públicamente a los presentes, como representantes de todos los ciudadanos, por esa plaga, como lo llamó usted, que ha destrozado muchas vidas y torturado otras tantas conciencias. Creo que además podría haber anunciado medidas eclesiales y acuerdos con las autoridades civiles para frenarla y atender a las víctimas, porque aquí también se trata del cuidado de la vida que tan alto ha proclamado.


El capítulo que dedicó a la necesidad de confrontar ideas con el diálogo, respetando el pluralismo y evitando confrontaciones  perjudiciales de todo punto de vista, no creo que haya calado mucho en su auditorio. Los de un bando proclaman con entusiasmo la coincidencia con su doctrina humanística con la que se sienten en perfecta sintonía. Los del otro comentan que lo de prioridad nacional, la reclusión de ilegales a la italiana y otras lindezas en relación con los inmigrantes no tienen ninguna contradicción con lo expuesto por su santidad, más aún, que su discurso ha sido una descalificación en toda regla del gobierno de Sánchez. No creía yo que su santidad participara como elemento de apoyo externo para el acoso y derribo del señor presidente del gobierno.

Ya ve santo padre, usted es muy americano y le puede resultar un tanto complicado entender estas guerras de navajazos, garrotes y emboscadas tan propios de la gente del país de la piel de toro. Cada cual va a utilizar su discurso para montar una guerrilla más, en vez de hacer con el un instrumento de paz, como usted deseaba. País....