jueves, 6 de agosto de 2026

Entre todos la mataron...

    Después de estar conviviendo durante tres años  con chicos magrebíes y subsaharianos en un piso refugio para que pudieran tener un lugar seguro mientras regularizaban su situación y se preparaban para poder acceder a un puesto de trabajo, puedo encontrar alguna razón de lo que ha sucedido en Ceuta. Cuando me contaban cómo habían salido de su país no podía dar crédito a lo que oía, teniendo en cuenta además que cuando salieron de su país no llegaban a los diecisiete años: la mayoría en patera, otros cuantos en los bajos de un camión, en cayuco por Canarias, a pie hasta Libia y luego a Lampedusa, y lo más sorprendente, dos, más mayores, habían pasado el estrecho en kayak. Sentían morriña por su familia pero ningún apego por su país, del que muchos hablaban con desprecio, a excepción de su selección de fútbol o de los jugadores de su nación que jugaban en las ligas europeas.


    Entiendo perfectamente, partiendo de mi experiencia, que las carencias y la desesperación en la que una gran capa de la sociedad, y sobre todo los jóvenes sin futuro, de esos países vive su día a día, empuje a muchos a lanzarse al mar aunque no sepan siquiera flotar en el agua. Esta es la explicación de la tragedia humana vivida en Ceuta: más de 70 cadáveres solo en zona española, porque las cifras marroquíes son de todo menos creíbles. Al rey y a su jarca moruna se la trae al pairo que su país se esté quedando sin gente joven, sin hacer nada por evitar un goteo interminable de salidas clandestinas, pero bien organizadas en su mayoría. Se quitan un problema de en medio porque suponen que se les va a formar y trabajarán en otro sitio, así seguirán mandando divisas desde fuera a través del apoyo económico a sus familias. Aquí con Franco tuvimos algo parecido con la diáspora de mano de obra que se desparramó por Europa, solo que aquello se dio con papeles legales y sin jugarse la vida.

    Y ahora nos toca estar contemplando el espectáculo bochornoso del que la culpa la tienes tú. Una vez más las desgracias son huérfanas. No quiero entrar en esos dimes y diretes, que por eso he titulado esta entrada con ese famoso refrán. Lo importante es que cada cual asuma su responsabilidad para que esto no se repita y se vayan tomando medidas preventivas, que nunca podrán reducirse a las de tipo represivo.


    Es de llorar soportar que ante una catástrofe humanitaria solo haya respuestas interesadas. Para  unos los muertos son un número, los que se han dado cuenta que estaban engañados y se han vuelto a casa son solo otro número, los menores sin atención otro número, los subsaharianos que se han quedado entre el cielo y la tierra otro número, sin calibrar el inmenso dolor humano que albergan. Para otros, lo de "a río revuelto...": se les ha puesto en bandeja otro tema suculento para echar la culpa a Sánchez y, cómo no, quererse saltar a la torera las leyes y los acuerdos tomados previamente para el reparto de responsabilidades. Y mira por dónde, en este caso les han impuesto lo de la prioridad nacional y ahí se levanta Abascal llamando a retreta porque nos están invadiendo la nación y hay que hacerles volver por donde han entrado. Solo le hace falta decir que a los que se resistan se abre fuego y se acabó. 


Lo que nunca acabamos por comprender es qué nivel de dolor humano, o de miedo e inseguridad, están soportando estas gentes en su día a día para ser capaces de arriesgarse a perder la vida en cuanto les dicen que hay una ventana de escape, sin haber comprobado antes si es de fiar. Una vez más las desgracias, cuanto más grandes mejor, nos las reducen a un espectáculo morboso con todo tipo de ingredientes, que dan pie a charlas, discusiones, tertulias... muy lejos de entender que se está jugando con vidas humanas. 

sábado, 11 de julio de 2026

Felicidad... ¿Qué felicidad?

 


Hoy me he encontrado con una lectura del libro de los Proverbios. Este libro está en el grupo de los llamados sapienciales dentro de la biblia. Estaban escritos por sabios que daban consejos, guiaban en los caminos de la vida, hacían ver dónde estaba el bien y el mal, dictaban normas morales para regir la sociedad y ayudaban a conocerse por dentro. No eran sabios porque supieran muchas cosas o por ser eruditos. Eran sabios porque habían llegado a aprehender el verdadero sentido de la vida o los sentimientos e impulsos más profundos del ser humano, a través de una honda experiencia de Dios. El párrafo que he leído terminaba con esta sentencia: "Entonces podrás comprender justicia, derecho y rectitud, el camino que lleva a la felicidad".


El hombre o la mujer de hoy puede que esto le suene raro e, incluso, que se lo pueda tomar a  pitorreo. En efecto, esto debió de estar escrito en otro planeta, porque con qué nos viene ahora este señor salido de un jurásico. No digamos si esto cae en manos de la gente joven con la cabeza llena de influences, con relaciones basadas en redes, educada en la abundancia de cosas o de caprichos, con la mirada puesta en las tendencias de moda del último momento, envuelta en relaciones tempestuosas endiosando el sexo... Pero para mí creo que dejan unas observaciones más que valiosas a la hora de hacernos una serie de preguntas sobre lo que podemos entender por felicidad, sobre todo en una sociedad que la pone o propone conseguirla a través de objetos, mucho dinero, experiencias especiales, consumos, viajes o relaciones esporádicas. O sea, todos elementos externos, apariencias que condicionan la vida del ser humano y le hacen olvidarse de sí mismo hundiéndole en el vacío interior.

¿Alguien nos puede asegurar que después del ruido, las cogorzas, los instintos desatados, los aspavientos o las apariencias... cuando se cierra la puerta y se queda solo mirándose al espejo, se siente un hombre o mujer feliz? Es una respuesta que solo uno mismo la sabe, aunque luego pueda seguir perdido y figurando en el aturdimiento social que le hace creer que esas movidas le van a traer la felicidad.


Aquí se nos marca  el camino, es decir, algo que es preciso recorrer personal y socialmente con esos criterios, porque desde fuera nadie ni nada lo puede hacer por nosotros. Creer y practicar la justicia como guía ética, respetar el derecho a la vida de todos los seres vivos, cercanos o lejanos y llevar un comportamiento social y personal acorde con el bien común y sin intereses egoístas. Vaya con el anciano de la tribu qué propuesta tan extraña nos ha soltado. Para mí no es una tontería o algo trasnochado propio de meapilas o similares, ha sido algo importante que me ha guiado en mi vida y no me arrepiento de ello.

viernes, 10 de julio de 2026

Vuelven

 Después de mucho tiempo en el dique seco de los versos, me he lanzado con un nuevo poema, que no sé si debo llamarle desgarro. No deja de ser "aviso para navegantes", como se decía antaño. 


https://luisfergil27.blogspot.com/2026/07/vuelven.html

sábado, 4 de julio de 2026

Lo que nos faltaba por ver

 


Vaya la que se ha montado con los exámenes de la PAU en la asignatura de euskera. Resulta que han aparecido una llamativa cantidad de ceros, sí, no solo de suspensos sino de ceros. Los centros de secundaria afectados se han levantado en armas, al parecer se trataba de centros concertados o privados. En todo la historia que yo conozca desde los tiempos del PREU el que suspendía tenía la oportunidad de repetir examen para mejorar nota, pero mira por dónde ha aparecido otra modalidad muy interesante copiada de la actualidad política: recurrir a la justicia. O sea, que son los jueces  los que tendrían que corregir el examen y ver si los examinadores han clavado su saña sobre esos pobrecitos alumnos que no podrán acceder a su carrera preferida por culpa de una manía de nacionalistas que exigen un conocimiento mínimo del euskera, que total no sirve para nada. 


Casualmente, los centros afectados son concertados o privados y, mira por dónde, los padres de dichos alumnos tienen pasta para pagarse abogados y no pueden permitirse que le hagan esa faena a sus hijos con lo que les han costado sus estudios. Otra más del "niño de papá rico", que abre la cartera y paga lo que haga falta para arreglar los desaguisados de sus herederos. Por qué nadie se pregunta qué pasa para que haya un fracaso tan estrepitoso, no solo de alumnos que no han estudiado lo suficiente, sino también de los centros que no les han preparado correctamente para esta prueba y que han quedado con el culo al aire por mucha fama que aireen. Y ahora viene el mayor dislate, los jueces aceptan la demanda y las medidas preliminares, así que no se tiene que tener en cuenta dicha nota hasta que no haya sentencia ¡en año y medio! Esto es, que el pocholo de turno se cuela y a ver quién le echa de la carrera elegida después de dos cursos. Eso sí, como era de esperar se airean discursos totalmente politizados una vez más por parte de los afectados y, por otra parte, se montan manifestaciones  en los tres territorios en defensa del euskera. El PNV, naturalmente, ha alzado la voz en defensa del euskera como signo imprescindible de este país.


A todo esto, ante semejante sorpresa, el gobierno vasco y las autoridades universitarias se miran atónitos con cara de tontos hasta que han conseguido consensuar un apaño para que la aplicación de la decisión de los jueces no afecte a la igualdad de oportunidades, que ya ha saltado por los aires hecha añicos. Han decidido recurrir el asunto, pero estamos en las mismas: ese procedimiento llevará su tiempo y solo servirá para lavarse un poco la cara, después de haber sufrido semejante intromisión en el espacio de sus competencias. Por supuesto, hay otra pregunta que queda en el aire: ¿ quién se va a atrever a corregir la prueba de euskera en años sucesivos? Porque a los actuales se las están dando por todas partes. 

A partir de aquí, lo que nos faltaba por ver es que los jueces puedan determinar qué tipo de examen es el correcto, qué criterios de corrección son aceptables y cuáles no, o qué perfil deben de tener los profesores encargados de corregir la prueba. Y queda inaugurado el nuevo sistema de aprobar la PAU: los juzgados -para los que tengan pasta, claro. Pero ojo, porque se empieza por el euskera, pero va a ser difícil prever en dónde se puede acabar. Ya se ha comenzado a hablar de las matemáticas...

martes, 23 de junio de 2026

Otro espectáculo de llorar

 


Hace tiempo escribí otras entradas sobre este mismo asunto, pero no me resisto a volver a hacer visible este problema, que por desgracia se puede quedar tapado en las cuatro paredes del hogar, ya sea por vergüenza, por ineptitud en el manejo de la familia o por miedo a los propios hijos. Hace unos días estaba mirando algo por la ventana de la habitación mientras me vestía para salir, cuando me llamó la atención una voz ronca que daba órdenes e insultaba. Me fijé y contemplé la siguiente escena. Un canijo de unos tres años daba gritos a sus padres porque él quería ir por un lado y ellos le tenían que explicar que ahora tocaba ir por otro. Lejos de hacerles caso les increpaba y manoteaba para abrirse paso y salirse con la suya, mientras sus dos progenitores miraban al monstruito sin saber qué hacer. Tardaron unos cinco minutos hasta que el padre consiguió que le diera la mano. Visto que no se salía con la suya cargó su frustración contra la madre que estaba algo apartada, en una actitud como de pedirle perdón. Se lio a darle golpes en la pierna, porque no llegaba más arriba claro, profiriendo todo tipo de lindezas y amenazándola blandiendo el puño. Tela con la escenita.


De nuevo se abren una serie interminable de preguntas: qué futuro le espera a esa madre cuando el peque crezca y  le pueda pegar mas allá de las piernas y sus desprecios suban de decibelios y de lindezas, qué va a hacer el padre cuando se tenga que enfrentar a un hijo que lleva camino de convertirse en un energúmeno que le desafía descaradamente, qué va a hacer este niño, que está creciendo sin límites o sin norte, con sus estudios, con sus relaciones sociales, con el desarrollo de su personalidad, qué va a pasar en la sociedad en la que se mueve cuando empiece a relacionarse con otros de su pelo a montar los desastres que ya nos ha tocado soportar...

¿Alguien todavía se extraña de que cada vez más jóvenes engrosen las filas de los grupos violentos o partidos de ultraderecha? Me indigna solo pensarlo y me deprime ante la impotencia de no poder hacer nada ni siquiera por reclamar alguna intervención especial desde las autoridades competentes que  en este tema por ahora se ponen de perfil. Solo conozco alguna iniciativa puntual de parte de la alguna organización  social ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar para que se vean obligados a intervenir con determinación?

jueves, 18 de junio de 2026

Un país de mala baba

 Nuestra emisora preferida era la cadena SER. Nos engancharon nombres como Gabilondo, Carlos Llamas, Fernando Delgado, Gemma Nierga, Pepa Bueno, Angels Barceló, Pino... que han sido y siguen siendo grandes firmas y buenos referentes de un periodismo profesional y ético. Poco a poco se han ido despidiendo, por exigencias del guion que marcan desde arriba, los y las que ponían voz a la emisora. Por detrás están viniendo otros que no les llegan ni a la suela de los zapatos con aires sensacionalistas y de mandamases. Nos hemos cambiado a otras emisoras porque no les aguantamos. Pero uno no sabe dónde recurrir, en las teles o en las radios, porque entre la forma de gestionar la información y los típicos tertulianos, sacados de cada casa el mejor, dispuestos a montar toda la bronca o las chanzas más altisonantes, que se habla a voces, se interrumpen y cosas por el estilo para montar el espectáculo perfecto. Algunos y algunas de estos sujetos parecen que hacen gala de la mala educación, de propagar bulos, sospechas o de emitir sentencias judiciales, aunque el juez aún no haya incoado el expediente. Uno ya no sabe distinguir si son simples voceros de los partidos de su cuerda o que son los que dictan qué tienen que decir dichos partidos, o por dónde se tienen que dirigir. El caso es que todo va aderezado con una dosis más que espesa de mala baba propia del personal ibérico medio. 

Si nos ponemos en la palestra política, da la impresión de que el funcionamiento este país depende de lo que haga el hermano de, la mujer de, el amigo de, la fontanera de.. y todo se resume en repasar con extra de mala baba el panorama nacional de chismes, dimes y diretes y al que se ponga en frente "....va palante". No importa la postura en la Unión, ni nuestra posición ante la guerra, ni el tema económico o del empleo, ni las medidas de urgencia sociales, ni el mantenimiento de los servicios públicos, ni las soluciones para el tema de la inmigración, ni la situación de los jóvenes y suma y sigue. No se habla de eso en el parlamento, se grita, se insulta, se envenena a la ciudadanía porque lo único que importa es que se quite ese de en medio cuanto antes porque quiero ponerme yo. Eso sí, sin adelantar nada de lo que vas a hacer cuando te pongas. 

Y por si fuera poco, uno ya no se puede fiar ni de los jueces o juezas después de los espectáculos más que sorprendentes que nos han estado dando últimamente. La actuación más que lunática del juez que de unas informaciones inventadas ha acabado montando un juicio con jurado popular. La sentencia sobre el fiscal general la escribió el oráculo de la caverna madrileña "va palante", después de un juicio en el que no se admitieron testigos, además de otras conjeturas que el instructor se sacó de la manga. Ahora no sabemos cómo va a acabar lo de Zapatero, pero el oráculo ya ha emitido sentencia "va palante". A todo esto ¿alguno de estos voceros ha informado de cómo va el juicio contra las andanzas del "ciudadano particular" enrollado con la primera dama de Madrid? ¿Alguien  se acuerda del caso, de la pasta magreada que se está juzgando? Supongo que, lógicamente, el oráculo dictará que éste  "va patrás".

Así las cosas y visto lo visto, no nos quedará otra que buscar dónde escuchar temas culturales, ecológicos, científicos, sociales, educativos y, cómo no, políticos desde el rigor de un análisis de garantía y de debates con fundamentos y no con voces. A ver si así montando una especie de cortafuegos informativos se me alivia el estómago revuelto al que me tiene sometido esta situación. Espero, cruzo los dedos y hago votos para que esta mala baba no influya demasiado en esta aldea de irreductibles vascos, al estilo de los míticos galos.

PD: Como en alguna que otra ocasión no pongo fotos porque estoy muy cabreado.

miércoles, 17 de junio de 2026

Lunes de senderismo 62

 Lunes 15 de junio. Recuperamos la salida fallida de la Vía verde de los Montes de Hierro, con madrugón incluido. Batimos un nuevo record a la baja, porque solo nos presentamos 17 senderistas dispuestos a disfrutar de una mañana que presentaba toda la pinta de ser ideal para caminar. Teníamos que coger sí o sí el único tren que hace ese recorrido al día, así que me  pasé de preventivo y estuvimos media hora esperando a que arrancara el tren. Nos sorprendió la nueva disposición de su interior con unos asientos que no tenían nada que ver con los que conocíamos de ocasiones anteriores, eso sí, el traqueteo del tren sigue como siempre. También fue de disfrutar el pequeño tramo de una parte, desconocida para muchos, de las Encartaciones hasta llegar a Traslaviña por la exuberancia de vegetación que a veces daba la impresión de que se iba a meter por las ventanillas. 

Legamos a la estación de destino dentro de los horarios previstos, dato a tener en cuenta en esas líneas. Emprendimos la vía verde en su primer tramo a la sombra y con el frescor de la mañana. Comprobamos deterioros de una de las casitas y la desaparición del corral adjunto con sus conejos y gallinas que antaño llamaban la atención, mientras sucedía lo contrario con la casa aneja al primer túnel que está prácticamente hecha de nuevo. De un tirón llegamos a la cantera donde es habitual hacer parada y fonda, aunque algunas ya protestaron antes por aquello de que se notaban las ganas de comer. Se decidió que la foto de grupo se hiciera en los hornos de calcinación como otras veces. Retomamos la marcha por el único repechón de importancia del trayecto. 


Al llegar a El Castaño a Lucía se le había puesto impertinente la cadera y optó por no ir a los hornos y esperarnos en el área recreativa hasta que volviéramos a completar la ruta. Nieves se ofreció a acompañarla. Llegamos a los hornos y la primera impresión fue deprimente por el evidente deterioro progresivo que se observa cada año que pasa. En estos momentos, además de la profusión de arbolitos crecidos en sus paredes, las zarzas y la maleza están ya ocupando la escalera de acceso y casi llegan hasta la primera balconada. Solamente dos lanzadillos subieron al primer piso. Luego llegó una amplia sesión de fotografía en variadas poses del grupo y tomas de los alrededores. También estuvimos mirando la deteriorada cinta de transportación que está en la casetucha  de enfrente a los hornos. A la vuelta recogimos a las compañeras y se hicieron más fotos para que estuviéramos todos, esta vez al pie de un frondoso tilo. 


Llegamos también con otra media hora de antelación a El Bentorro, como suele pasar ordinariamente en esta salida y nos dividimos en grupos buscando la sombra. Lo preocupante que pudimos observar a lo largo del camino es la falta de mantenimiento. Nada más echar a andar pudimos ver que gran parte del primer tramo está casi invadido por la hierba y rodeado de ortigas. En uno o dos años más en esas condiciones puede quedar intransitable. Los paneles laterales con versos de poetas famosos están destrozados e ilegibles. El cargadero tiene los accesos tapados por la vegetación y con cartel de  peligro. Los pozos de lavado del mineral están tapados y solo se ve la última fila de piedras de los muros, creo que muchos pasaron por delante y no se enteraron... Sería interesante saber qué institución o empresa son titulares de los hornos y del mantenimiento de la vía para elevar las quejas procedentes. En fin, despedimos las salidas de grupo hasta septiembre, deseando un buen verano a todos y todas, si no nos vemos en la salida general del día 22.

martes, 9 de junio de 2026

Lunes de senderismo 61

 


8 de junio, lunes. Nos dispusimos 28 compañeros y compañeras a emprender la mítica salida entre Plentzia y Armintza, preciado y precioso rincón marinero de la costa de Bizkaia. Emprendimos la marcha con ánimo, dado que el tiempo fresco y sin sol nos anunciaba un estupendo día para disfrutar de caminar por un entorno que siempre nos ha encantado, Después de alguna parada para alivio del personal en los baños playeros, que por estas fechas ya están abiertos, nos encontramos con el chasco monumental de día. Al comenzar la pista que lleva al faro, lugar de obligado cumplimiento, nos encontramos con un cartel que informaba del cierre del acceso al mismo por desprendimientos. 


Ante el desconcierto del personal preguntamos a un señor que bajaba y nos confirmó que el cierre seguía vigente. Así que sin más optamos por tomar el camino que sube a la zona de Fano por los terrenos de la Diputación. Sin más dilación nos lanzamos a trepar por los escalones laterales y algunos por los barrotes de la misma puerta que hacía de cierre. Por aquello de que  no hay bien que por mal no venga, se montó un espectáculo de lo más gracioso, consiguiendo que un serio handicap se convirtiera en el momento humorístico del día, que duró hasta pasar la segunda valla ya de menor entidad. Está visto que somos un colectivo de jubilados y jubiladas preparados a todo terreno, y que estamos dispuestos, aunque sea apretando los dientes o resoplando, a superar cualquier dificultad.


Paramos en la pequeña finca que da acceso a unas mesas camperas, que hemos usado en anteriores ocasiones y las encontramos en un estado comatoso. Tras la foto de grupo al amparo de una potente encina, seguimos ruta por un sendero cubierto de arbolado y con el suelo muy deteriorado por efecto de las lluvias. Yo al menos, no recordaba haberlo subido en esas condiciones. En el cartel, que figuraba al principio del mismo, rezaba dirección Ermuamendi, pero una vez llegados al collado desde el que se toma la subida a su cumbre, nos desviamos a la derecha para acometer el largo descenso hasta nuestra meta final.


Llegamos con seis minutos de retraso, así que el bus a Plentzia ya había salido y como en la vez anterior estuvimos haciendo turismo por Armintza. Hubo quien se sentó a tomar algo en el bar del fondo, otros fueron a ver estallar olas en las rocas que hacen de rompeolas natural del muelle y alguien se dio una vuelta por el muelle o los alrededores.

El bus llegó con cinco minutos de retraso, lo que nos hizo suponer que íbamos a andar muy justos para llegar a la salida del metro ya que suele tener solo unos minutos de diferencia. En efecto, según nos íbamos acercando a la estación ya veíamos el tren preparado. Unos cuantos salimos disparados saltando el semáforo o lo que hiciera falta, y justo cuando estábamos entrando comenzaron a cerrarse las puertas. Por suerte dimos con un conductor o conductora que nos abrió, así que los diez lanzadillos pudimos aprovechar el viaje. 

En S. Ignacio se repitió la película pero esta vez nos tocó el intransigente y nos dio con al puerta en las narices y eso que estábamos junto a su espejo y nos veía perfectamente. Solo la listilla de Encarni llegó a tiempo para colarse. Por lo demás, espero que el numeroso grupo de la comida no haya tenido ningún problema para llegar a su hora. El lunes que viene completaremos las salidas oficiales de este trimestre con la que tenemos pendiente hacer: la vía minera de Traslaviña suspendida por la ola de calor. Feliz semana.

A su santidad

 


Santo Padre, he seguido con atención los mensajes que está lanzando en esta visita tan esperada a nuestra nación. He de felicitarle a usted, o a quien le haya preparado el discurso ante el parlamento, por la filigrana diplomática del mejor y más depurado estilo vaticano. Comenzó usted con un primer apartado en plan "captatio benevolentiae" para preparar la atención y la predisposición del auditorio a acoger sus mensajes. Igualmente cerró con una coda de lujo significando las imágenes del hemiciclo y arrancando una metáfora sorprendente de la claraboya que culmina el techo del mismo. Nos regaló con un profuso incienso citando a los grandes místicos, Unamuno incluido, y la importancia de Salamanca con el padre Vitoria al frente de los fundamentos del derecho que se le debe.


Entre llamados a la solidaridad, a la atención a los inmigrantes, a la justicia social o al uso responsable de la IA y de todos los ingenios y redes al uso del momento, con los que estoy de acuerdo, nos fue soltando bajo cuerda y sin nombrarla por su nombre la doctrina católica sobre el aborto, la eutanasia, la familia, los cuidados... Lo remató aduciendo que esos principios están por encima de acuerdos o votaciones llevadas a cabo para darles vía de legalidad. En eso perdió de vista que estaba precisamente en el lugar donde se dirimen esas cuestiones que rigen el orden social y democrático de un país.

Creo que también usted era consciente de que la mayor parte del auditorio estaba pendiente de que hablase del elefante en la habitación, esto es, del problema de la pederastia en un gran número de miembros de la iglesia. Usted pasó el tema sin querer nombrar al bicho, no sabemos por qué. Luego ha transcendido que lo nombró en la audiencia a los obispos como una plaga y poco más. Tenía usted a la puerta a las asociaciones de víctimas de pederastia protestando con un cabreo monumental. Veo que prefirió, o así se lo prepararon los responsables de la conferencia episcopal, llevar el tema con discreción y con un sorprendente secretismo en su encuentro con algunas víctimas, seleccionadas previamente entre las que no habían dado guerra. Mire santidad, tendría que haber empezado pidiendo perdón públicamente a los presentes, como representantes de todos los ciudadanos, por esa plaga, como lo llamó usted, que ha destrozado muchas vidas y torturado otras tantas conciencias. Creo que además podría haber anunciado medidas eclesiales y acuerdos con las autoridades civiles para frenarla y atender a las víctimas, porque aquí también se trata del cuidado de la vida que tan alto ha proclamado.


El capítulo que dedicó a la necesidad de confrontar ideas con el diálogo, respetando el pluralismo y evitando confrontaciones  perjudiciales de todo punto de vista, no creo que haya calado mucho en su auditorio. Los de un bando proclaman con entusiasmo la coincidencia con su doctrina humanística con la que se sienten en perfecta sintonía. Los del otro comentan que lo de prioridad nacional, la reclusión de ilegales a la italiana y otras lindezas en relación con los inmigrantes no tienen ninguna contradicción con lo expuesto por su santidad, más aún, que su discurso ha sido una descalificación en toda regla del gobierno de Sánchez. No creía yo que su santidad participara como elemento de apoyo externo para el acoso y derribo del señor presidente del gobierno.

Ya ve santo padre, usted es muy americano y le puede resultar un tanto complicado entender estas guerras de navajazos, garrotes y emboscadas tan propios de la gente del país de la piel de toro. Cada cual va a utilizar su discurso para montar una guerrilla más, en vez de hacer con el un instrumento de paz, como usted deseaba. País....

martes, 2 de junio de 2026

S Pedro de Abrisketa

 


Lunes 1 de junio. Ya ha pasado la ola tórrida y podemos, por fin, disfrutar de un día soleado y fresco. Sanqueremos aprovechando trazos de otros recorridos y terminando en un hito de la historia y de la arqueología de Bizkaia: la ermita de S. Pedro de Abrisketa, como novedad. Nos juntamos, contra todo pronóstico, 25 aguerridos senderistas. Cumplimos los horarios previstos y a las 9:30 emprendíamos camino en Bolueta. Un  primer tramo, que ya nos resulta familiar, el parque de Montefuerte que nos llenó de frescor matutino y bautizó nuestras zapatilla con el rocío de las hierbas. Al llegar a la altura en que las direcciones se dispersan se planteó la alternativa de seguir por carretera o por monte hasta el Consorcio de Aguas. Se optó por la segunda y para muchos se abrieron nuevas vistas sobre los pueblos y se fueron sorprendiendo por las espectaculares piedras o los pasajes envueltos en arbolado. Nos llevamos un  primer susto con un vahído de una compañera, pero nuestra enfermera de cabecera estuvo al quite y todo se quedó en un susto.


Después de dos cuestas un tanto pertinaces, el camino se fue allanando hasta llegar a la base del Castro de Malmasín que la recorrimos hasta toparnos con un barrio perdido a esa altura. Seguimos camino por el asfaltado que da acceso al último caserío hasta llegar a una carretera por la que descendimos hasta otra más grande que no era otra sino la que habíamos dejado sin recorrer. A poco, hay unas campas con arbolado que tiene unos bancos que hacían en su día de área de descanso, pero que hoy, unos años después, apenas se sostenían en pie de lo abandonados que estaban. Como tenía previsto, un buen sitio para la parada y fonda.  Compartimos espacio con unas cuantas mujeres que estaban aprovechando la campa para tomar el primer sol de la temporada, un disfrute al que nunca  alcanzaré a comprender.



La primera foto de grupo se hizo bajo el tilo que había dado sombra durante el hamaiketako al mayor grupo de nosotros. Luego se informo de la última novedad del recorrido y los dos valerosos santiagueros del grupo invitaron al personal a compartir unas etapas del camino de la costa para setiembre u octubre, siempre contando con el permiso de las novedades meteorológicas. Nos pusimos de nuevo en marcha por un tramo de carretera a pleno sol bordeando las instalaciones del Consorcio, hasta descender a Mendikosolo. Se paró la marcha no para tomar algo, porque estaba cerrado, sino para todo lo contrario. Luego seguimos las instrucciones que yo había consultado en internet bordeando el pequeño embalse de esa preciosa zona. Según las mismas de ahí a la ermita entraba en un trayecto que era apto para una excursión familiar, sin embargo nos fuimos encontrando ya desde los primeros pasos que aquello era parecido a lo del kilómetro vertical -900 ms. sin piedad ni respiro- que se hace en otros sitios. He de reconocer desde aquí el esfuerzo y la entereza del personal para sobrepasar con gallardía la difícil ascensión, a lo que colaboró el arbolado que nos protegía del sol. También hubo otro pequeño desfallecimiento sin consecuencias. 

Llegados arriba nos recibió un típico aldeano que con cierta sorna nos iba haciendo comentarios y nos indicó el camino correcto para llegar a la ermita por el mejor camino. Pero hete aquí que una compañera observó que había perdido las gafas y se tuvo que volver, tras unos momentos de desconcierto, en su búsqueda acompañada de un voluntarioso compañero. Estuvimos esperando por si las encontraban, hasta que se vio que aquello iba para largo y entonces retomamos la marcha, en el mismo instante en que bajaba de la cantera un gigantesco dúmper que nos dejó impresionados. A todo esto habíamos estado visitando la famosa ermita con su curiosa forma posterior de un tejado cubriendo un antiguo ábside anterior a la construcción actual. Delante de ella nos sacamos otra foto de familia dejando a nuestra espalda un ventanuco de estilo visigótico o similar. El mayor ranking de admiración se lo llevaron los dos pequeños relieves que estaban sobre la puerta bloqueado de un lateral, dado que uno de ellos conservaba la habitual pornografía de los canteros que labraban las piedras en el medioevo, sobre lo que existen varias versiones entre los entendidos. Me deprimió no encontrar ningún resto de los enterramientos de los primeros siglos.

Bajamos sin más hacia el centro de Arrigorriaga por un primer tramo de una carretera de anchura excepcional envuelto en restos de canteras y que llegaba hasta  la entrada de la cementera. Dedujimos que estaba preparada para la circulación de semejantes cargamentos, como el que acabábamos de ver, a todo esto conducido por una mujer que a estas alturas no tendría por qué extrañarnos, digo yo. Tuvimos que atravesar las vías por una de las pasarelas que, para disgusto de algunas, no tenía ascensor de subida. Perdimos un tren que pasó mientras estábamos de camino y nos tocó dicinueve minutos de espera en la estación. Los catorce de la comida se apearon en Basauri, porque, al parecer, les gustó el sitio que visitaron en la salida de Zaratamo. Los dos de la búsqueda de las gafas habían cogido el tren que perdimos y ya les estaban esperando a la salida.