jueves, 17 de septiembre de 2026

IA...ay!!

 


La última noticia sobre la IA ha caído como una bomba, nunca mejor dicho. Los grandes popes del invento no se atreven a seguir desarrollándola porque auguran que en diez años puede acabar con la humanidad. Al señor Trump no le hace gracia y dice que eso es una tontería, como la del calentamiento del planeta. En realidad la auténtica razón es la competencia china, por eso no se puede frenar su desarrollo en USA, no vaya a ser que les adelanten. Puede que este acontecimiento sea un paso más de la historia del desarrollo industrial. Todo empezó con la puesta en marcha de la máquina de vapor, que suponían para la época un ahorro notable de mano de obra. A lo largo del siglo XX se han ido mejorando las cadenas de producción, la robótica y una retahíla notable de mejoras en servicios, comunicaciones... Con  la llegada de internet apareció de nuevo el fantasma de los despidos y las nuevas profesiones. Y ahora llega la IA, pero esta vez da un salto cualitativo, se trata ya de que acaba con la humanidad.

Creo que falta por definir en qué va a consistir la susodicha destrucción. Algunos ya empiezan a hablar de los robots humanoides, de cómo la IA se va a retroalimentar de manera que ya no dependerá de los humanos para su funcionamiento. No faltarán los que narren situaciones apocalípticas, del estilo de las películas de Terminator, que desde hace daños se basaban en este tema. Para mí la cosa es más sencilla o más sutil y ya está empezando a minar la humanidad, sin llamar la atención y sin que se noten sus efectos a corto plazo. De repente aparece un chollo que supone que nos resuelve la vida, sea lo que sea que necesitemos saber. Para ello exige un descomunal gasto de energía, pero eso sigue sin importar. Ya estamos acostumbrados al derroche de energía de los móviles: suponen una extracción descontrolada de minerales especiales, una nanotecnología cara y unos satélites que desde el espacio nos van comunicando. Total todo ese negocio para que muchos solo los usen para plataformas, para difundir bulos, para acosar o, simplemente, para estar diciéndose tonterías todo el día. 


Si quieres solucionar un conflicto, consulta la IA. Si te quieres organizar un viaje por ti mismo lo miras en la IA. Si tienes que hacer unos trabajos escolares ya te los hace la IA. Si quieres escribir un libro pídeselo a la IA le das el tema y un par de datos y ya está. Si quieres suplantar la personalidad o la voz de otra persona te lo hace la IA... Y suma y sigue. Para qué hay que aprender algo de memoria si lo tengo delante en un minuto con la IA. O sea, que no merece la pena estudiar, ni tener que hacer ningún esfuerzo, ni tener personal especializado porque en la IA... Una maravilla, todo a mano, todo tan fácil como dar a un clic.


Pero lo que no se está previniendo es esa vieja enfermedad de muy difícil curación: la dependencia. Los móviles ya han creado una dependencia fortísima, preferentemente en los y las menores, que ha disparado muchas alarmas, pero aquí como en la fábula de los ratones nadie se atreve a poner el cascabel al gato. En poco tiempo, en gran cantidad de familias no van a tener posibilidades de educar ni comunicarse con sus hijos, porque éstos están en otra esfera con otros interlocutores más potentes que les impulsan a otra manera de vivir con la ley del mínimo esfuerzo, a imponer sus gustos y se acaba en un ambiente de tensiones y con no pocos conflictos. El problema viene cuando alguien o alguienes quieran y, por supuesto, puedan usar todo ese poder acumulado en esa sola herramienta con intenciones perversas. No solo se trata de usar el poder de la IA, sino que además cuentan con la dependencia que ha ido creando, por lo que no van a encontrar resistencia alguna. Dónde pueden quedar las previsiones de Marcuse con su hombre unidimensional. Para mí el problema que se plantea es que ya se está minando a marchas forzadas lo que queda de humanidad y de dignidad del ser humano en este disloque de sociedad que se está  preparando.

martes, 15 de septiembre de 2026

Lunes de senderismo 63

 


Lunes 14 de septiembre de 2026. Primera salida del último trimestre del año marcada desde la reunión de la coordinadora en junio e inicio de la nueva configuración del grupo con solo 27 senderistas inscritos tras la puesta en marcha del cuarto grupo. Gallarta Larreineta por Triano. Estuvimos quince animosos y sobre la marcha se nos unió el dieciséis, con dos datos históricos: superábamos el 50% del total y éramos más hombres que mujeres. Una salida que resultó engañosa, porque sobre el papel parece sencilla pero resulta exigente, ya que es una subida continua con tramos intensos y otros de falso llano. Según algunas resultaba una manera muy brusca de soltar las toxinas acumuladas en las vacaciones. 

Comenzamos con mal pie porque el señor conductor no hizo caso de nuestras demandas de parar y nos dio la vuelta al ruedo, así que tuvimos que andar otro kilómetro de añadidura. Al parecer habían adelantado las marcas de la parada -según nos dijo nuestro asesor en temas de bizkaibus- y lógicamente habíamos apretado el botón con retraso. Después de dejar atrás el polígono industrial, justo enfrente de la bajada del barrio de Las Calizas, nos desviamos para ver el entorno del campo de tiro con sus paredes descarnadas y unos riscos con figuras fantasmagóricas. Desde lo alto en una hendidura de la pared, nos contemplaban desafiantes cuatro cabras manteniendo sus imposibles equilibrios, como quien dice "hala, a que no subís...". 


Retomamos la marcha por la amplia acera de la carretera hasta llegar a la bajada al barrio de La Barga, pero no nos encontramos con ánimos para bajar a las balsas por aquello de la vuelta cuesta arriba. Sin embargo, nos decidimos a seguir por la ruta de las señales marrones por aquello de dejar la carretera. Esta vez tomamos la famosa brecha con bajadita del camino con menos dificultades que la vez anterior que la hicimos con lluvia. Una yegua blanca nos hizo el recibimiento a la entrada de Triano posando tranquila con los que quisieron fotografiarse con ella. Hamiketako en Triano en la plazuela. Esta vez una  perrita estuvo al quite por si caía algo, pero se quedó frustrada.


Retomamos la marcha bordeando los terrenos del campo de golf, que curiosamente estaba muy concurrido a pesar de ser lunes. A la entrada de La Arboleda nos hicimos la foto de grupo y luego a por el funi que se nos escapó por un minuto. Para aprovechar el tiempo de espera fui animando al personal a que subieran a la terraza de la estación que tiene unas vistas estupendas. El vagón estaba bien renovado por dentro y en el cruce vimos al vagón totalmente nuevo. Toda una buena celebración de su 100 cumpleaños Esta vez fueron unos cinco los que se quedaron a comer en Trapagaran.



sábado, 12 de septiembre de 2026

Nos han pintado la cara


 En el famoso informe de evaluación PISA hemos quedado por debajo de la media nacional, solo por delante de Ceuta y Melilla, o sea, a la cola. El resultado del informe evaluativo interno del gobierno vasco tampoco es para echar cohetes y detecta una serie de lagunas. Una vez más sucede lo de siempre, que el fracaso es huérfano. Cada cual va sacando causas, circunstancias o todo tipo de disculpas para explicar lo inexplicable. Yo comencé la escolaridad con seis años en los años 50, que era lo que estaba legislado entonces. A parte del adoctrinamiento del nacional catolicismo que nos embuchaban, salíamos con una serie de herramientas básicas: caligrafía y ortografía, lectura en alto delante de todos y las operaciones básicas matemáticas. Y con estas herramientas bien asentadas, te lanzaban a lo que entonces se llamaba bachillerato, después de un curso preparatorio llamado ingreso. Ahora resulta que el personal infantojuvenil no entiende lo que lee y no es capaz de leer cuatrocientas palabras seguidas, con todo lo que han avanzado las técnicas pedagógicas y los medios materiales, tanto en euskera como en castellano. Esto conlleva no solo un suspenso clamoroso en lectura comprensiva, sino también otro más en aquellas asignaturas de ciencias o de sociales que exigen un estudio de los textos. Solo se salvan del penco vergonzante las matemáticas, algo es algo, será porque en esa materia hay que leer menos.

Al parecer conviene tener en cuenta un serie de factores que inciden en este problemón. Se habla del abuso de pantallas, del lenguaje corto y poco correcto de las redes sociales... incluso de lo poco que hablan con sus padres. Supongo que el profesorado, las programaciones y la organización de los centros también tendrán algo que ver. A mi humilde modo de entender, aquí queda algo por aclarar que nadie se atreve a señalar y viene a resultar un elefante en la habitación. 


Estos sobresaltos no son flor de un día, vienen cociéndose desde bastante tiempo atrás, cuando se comenzó con la  implantación del euskera en la enseñanza. Habría que hacer un examen exhaustivo de todo el proceso en base a los resultados actuales por los que se puede dudar seriamente de que se hayan obtenido los objetivos previstos entonces. No se tiene datos de cuántos alumnos salen de sus estudios con capacidad de hablar el euskera o, al menos, entenderlo tanto por escrito como hablado. Una de las dificultades mayores que se han sacado a relucir, es que en casa no encontraban un apoyo en la familia porque la  inmensa mayoría de los mayores no entendían nada de los libros, los apuntes, los deberes e, incluso, de las  evaluaciones. El euskera para un tanto por ciento alto de la población estudiantil, no deja de ser esa maría incómoda que cuesta sacar adelante porque no es nada fácil y tiene mucha importancia. Una lengua impartida en todas las asignaturas, menos lengua castellana, por un profesorado que de la noche a la mañana lo ha tenido que estudiar a la fuerza con la espada de Dámocles colgada de su situación laboral. Al final se mal habla un euskera corto en vocabulario, infectado por términos o por influencias gramaticales del castellano, definido con ironía por los malvados como euskañol.


En resumen, he querido señalar que este fracaso sí tiene padres y madres. Los factores sociales de las nuevas tecnologías con las redes sociales, los y las influencies, los acosos y todas esas movidas que se monta la gente joven, están consiguiendo sembrar la falta de atención, la ley del mínimo esfuerzo, la imposición de sus caprichos, el rechazo a la autoridad familiar y escolar, y la falta de interés. Todo esto metido en un sistema educativo con un serio lastre endógeno, facilita la gestión de fracasos del tipo que nos han señalado y puede que algunos otros que tarden en salir a flote. Le deseo éxito, por el bien de todos, a la señora consejera de educación en su convocatoria a los diversos agentes educativos porque es mucho y profundo lo que hay que analizar y urge tomar medidas concretas.

jueves, 3 de septiembre de 2026

La marcha azul???

 


Siguiendo el sentido de mi anterior entrada referente a la crisis de Ceuta, me abstengo en entrar en los dimes y diretes esta vez de mayor peso por darse en el parlamento español. No creo a ninguna de las dos partes, porque ignoro qué hay de verdad y qué dosis de bulos o de ocultaciones hay en sus discursos. Me ha llamado la atención, sin embargo, que el PP sigue echando mano, también en este caso, de su "quinta columna", esto es, arreglar sus pretensiones políticas a golpe de tribunales y que casi nunca le falla.


De todos modos hay dos datos que me han llamado la atención desde el principio y que apenas se han comentado o se han hecho de pasada. Casualmente a veinticinco quilómetros de Ceuta su majestad Mohamed VI estaba celebrando a bombo y platillo la gran fiesta del Trono. Por lo que se ve no le ha importado mucho que su trono, dentro de la fiesta, haya estado sustentado sobre una considerable cantidad de cadáveres de súbditos suyos de todas las edades. No deja de ser una situación patética e indignante. A continuación dos de sus ministros se han despachado con unos discursos incendiarios reivindicando la titularidad de Ceuta y Melilla. Muchas casualidades al parecer, digo yo.


No me he olvidado de otro dato histórico que viene a cuento con el título de esta entrada. No dejaría de ser interesante y conveniente no perder de vista la Marcha Verde con la que el padre del presente monarca marroquí se anexionó el Sahara español. Fue la última punzada que tuvo que soportar el caudillo en sus últimos alientos, por lo que apenas sin fuerzas, según se comentó en su día, quiso declarar la guerra a Marruecos, pretendiendo reeditar sus tiempos de gloria. 

Esta vez nos encontramos con otra marcha que he llamado azul porque se da en el mar, ya que en vez de andando se ha hecho nadando, pero puede que no deje de ser una nueva manera de reeditar la técnica y el espíritu de la anterior. No estaría de mas considerar que puede que ésta no sea la última algarada, y de darse, me temo que tendría que ser bastante más gorda que la presente. 


Estos monarcas marroquíes han hecho gala del desprecio de su población: ha mantenido una pobreza alarmante y casi congénita en la mayor parte de sus súbditos, se ha aprovechado de la diáspora multitudinaria que reside en toda Europa para olvidarse de la pobreza de los familiares que pueden recibir las ayudas que les envían, ha permitido perder una gran parte de la población de menores de edad y utiliza a los que aún están en su patria, pero con ganas de marcharse, como un arma más para sus intereses. 


Eso sí, además habría que añadir que tiene pilladas por salva sea la parte a España y a la Unión Europea por su situación estratégica, lo que le permite campar a sus anchas con sus prácticas mafiosas y con total impunidad para sus desmanes, haciendo gala y ostentación de unas riquezas inmorales e insultantes. Por si fuera poco, Mohamed VI se ha ganado los favores de Trump, que lo contempla como un colaborador interesante en sus planes de desestabilizar a los europeos. 

Echándole un poco de humor al tema, sin quitar ni una pizca de atención al dolor de las víctimas esta tragedia, traeremos a colación lo que se dicen en temas de guerra: "por tierra, mar y aire". O sea, que a Marruecos solo le queda echar a las turbas de emigrantes en paracaídas o aterrizar a la fuerza en aviones atestados de personas. En ese caso, tendría que ponerle el título "La marcha negra", como el color de las nubes que amenazan grandes tempestades, solo que en vez de agua o granizo lloverían inmigrantes.




lunes, 17 de agosto de 2026

...y ocho

 Una cita anual que no puede faltar: 14 de agosto a las 20 horas de 1948, o sea, si las matemáticas no engañan, 78 años cumplidos. Además de las matemáticas hay otra serie de anormalidades que se van padeciendo en  el devenir diario que se achacan al inexorable deterioro del paso del tiempo. He de confesar que en este año he notado un acelerón en ese capítulo. El problema está en que los principales paganos de los mismos son los que nos rodean en el día a día y nos tienen que aguantar. Este año he tenido la suerte de celebrarlo con Irene y con Pablo, y con Hari oculto en el seno de su madre pero que estuvo tan presente como los demás. Será para María y para mí el mejor regalo de navidad, si no le da por adelantarse. Así que en breve me va a tocar inaugurar una nueva etapa en la vida, la de abuelo, quién me lo iba a decir.


Ese 78 ha sido un año de grandes turbulencias. Hemos vendido la casa y finca de Quintanilla y hemos comprado un pequeño piso en una urbanización de Gama, junto al parque natural de las marismas de Santoña, Victoria y el Joyel. Todo un salto vertiginoso: de los 893 sobre el nivel del mar a la cota 0, de mantener una casa entera y un txoko a un sencillo piso de dos habitaciones, de la selva de Hijedo a la marisma, de los buitres, milanos, cigüeñas, jabalíes... a las diversas clases de zancudas y ánades, de un viaje tortuoso de más de hora y media a un trayecto de autovía de 40 minutos -con lo que vendremos más a menudo a Gama-, de ganadería extensiva de vacas y yeguas para carne a las lecheras, de prados solos a prados con maizales. En ambos hemos perdido algo y, a la vez hemos ganado algo. Ha habido muchos motivos y circunstancias que nos han empujado a tomar esta decisión, principalmente que ya se estaba haciendo costoso su mantenimiento, que pesaba lo suyo y nosotros -sobre todo yo- ya íbamos a menos.


Claro todo esto ha tenido otra serie de gestiones un tanto pesadas: inmobiliarias, escrituras, búsqueda de pisos, ajustar cuentas y ahorros y la gran pesadilla de las mudanzas de Quintanilla a Gama y a Barakaldo y de aquí a Gama y luego reorganizar los dos pisos. Como los problemas nunca viene solos, en medio de este ajetreo al del tercero se le reventó una tubería de suministro de agua y nos inundó la sala. Seguros, reclamaciones, gremios, papeleos... El hecho fue en el otoño del 25 y se ha terminado del todo en este mayo pasado. Creo que estamos sobreviviendo a estos ajetreos, con permiso de los habituales asuntos familiares que se encargan de poner la diadema a períodos como este, como si ya no tuviéramos poco.


Por mi parte, tendré que aprender a convivir con el aumento de artrosis y de temblores o con el problema del equilibrio. Lo de los fallos de memoria inmediata o los despistes ya son habituales en la gente de mi edad y yo no me libro de ellos, pero son el principal problema en la convivencia, porque a María la puedo volver loca. Espero que para este nuevo año nos vayamos asentando en este nuevo esquema de vida. Poco a poco iremos descubriendo las posibilidades de expansión que nos puede ofrecer este entorno cántabro con paseos y excursiones, vistas a cuevas o  asistencia a eventos culturales, fiestas populares...



jueves, 6 de agosto de 2026

Entre todos la mataron...

    Después de estar conviviendo durante tres años  con chicos magrebíes y subsaharianos en un piso refugio para que pudieran tener un lugar seguro mientras regularizaban su situación y se preparaban para poder acceder a un puesto de trabajo, puedo encontrar alguna razón de lo que ha sucedido en Ceuta. Cuando me contaban cómo habían salido de su país no podía dar crédito a lo que oía, teniendo en cuenta además que cuando salieron de su país no llegaban a los diecisiete años: la mayoría en patera, otros cuantos en los bajos de un camión, en cayuco por Canarias, a pie hasta Libia y luego a Lampedusa, y lo más sorprendente, dos, más mayores, habían pasado el estrecho en kayak. Sentían morriña por su familia pero ningún apego por su país, del que muchos hablaban con desprecio, a excepción de su selección de fútbol o de los jugadores de su nación que jugaban en las ligas europeas.


    Entiendo perfectamente, partiendo de mi experiencia, que las carencias y la desesperación en la que una gran capa de la sociedad, y sobre todo los jóvenes sin futuro, de esos países vive su día a día, empuje a muchos a lanzarse al mar aunque no sepan siquiera flotar en el agua. Esta es la explicación de la tragedia humana vivida en Ceuta: más de 70 cadáveres solo en zona española, porque las cifras marroquíes son de todo menos creíbles. Al rey y a su jarca moruna se la trae al pairo que su país se esté quedando sin gente joven, sin hacer nada por evitar un goteo interminable de salidas clandestinas, pero bien organizadas en su mayoría. Se quitan un problema de en medio porque suponen que se les va a formar y trabajarán en otro sitio, así seguirán mandando divisas desde fuera a través del apoyo económico a sus familias. Aquí con Franco tuvimos algo parecido con la diáspora de mano de obra que se desparramó por Europa, solo que aquello se dio con papeles legales y sin jugarse la vida.

    Y ahora nos toca estar contemplando el espectáculo bochornoso del que la culpa la tienes tú. Una vez más las desgracias son huérfanas. No quiero entrar en esos dimes y diretes, que por eso he titulado esta entrada con ese famoso refrán. Lo importante es que cada cual asuma su responsabilidad para que esto no se repita y se vayan tomando medidas preventivas, que nunca podrán reducirse a las de tipo represivo.


    Es de llorar soportar que ante una catástrofe humanitaria solo haya respuestas interesadas. Para  unos los muertos son un número, los que se han dado cuenta que estaban engañados y se han vuelto a casa son solo otro número, los menores sin atención otro número, los subsaharianos que se han quedado entre el cielo y la tierra otro número, sin calibrar el inmenso dolor humano que albergan. Para otros, lo de "a río revuelto...": se les ha puesto en bandeja otro tema suculento para echar la culpa a Sánchez y, cómo no, quererse saltar a la torera las leyes y los acuerdos tomados previamente para el reparto de responsabilidades. Y mira por dónde, en este caso les han impuesto lo de la prioridad nacional y ahí se levanta Abascal llamando a retreta porque nos están invadiendo la nación y hay que hacerles volver por donde han entrado. Solo le hace falta decir que a los que se resistan se abre fuego y se acabó. 


Lo que nunca acabamos por comprender es qué nivel de dolor humano, o de miedo e inseguridad, están soportando estas gentes en su día a día para ser capaces de arriesgarse a perder la vida en cuanto les dicen que hay una ventana de escape, sin haber comprobado antes si es de fiar. Una vez más las desgracias, cuanto más grandes mejor, nos las reducen a un espectáculo morboso con todo tipo de ingredientes, que dan pie a charlas, discusiones, tertulias... muy lejos de entender que se está jugando con vidas humanas. 

sábado, 11 de julio de 2026

Felicidad... ¿Qué felicidad?

 


Hoy me he encontrado con una lectura del libro de los Proverbios. Este libro está en el grupo de los llamados sapienciales dentro de la biblia. Estaban escritos por sabios que daban consejos, guiaban en los caminos de la vida, hacían ver dónde estaba el bien y el mal, dictaban normas morales para regir la sociedad y ayudaban a conocerse por dentro. No eran sabios porque supieran muchas cosas o por ser eruditos. Eran sabios porque habían llegado a aprehender el verdadero sentido de la vida o los sentimientos e impulsos más profundos del ser humano, a través de una honda experiencia de Dios. El párrafo que he leído terminaba con esta sentencia: "Entonces podrás comprender justicia, derecho y rectitud, el camino que lleva a la felicidad".


El hombre o la mujer de hoy puede que esto le suene raro e, incluso, que se lo pueda tomar a  pitorreo. En efecto, esto debió de estar escrito en otro planeta, porque con qué nos viene ahora este señor salido de un jurásico. No digamos si esto cae en manos de la gente joven con la cabeza llena de influences, con relaciones basadas en redes, educada en la abundancia de cosas o de caprichos, con la mirada puesta en las tendencias de moda del último momento, envuelta en relaciones tempestuosas endiosando el sexo... Pero para mí creo que dejan unas observaciones más que valiosas a la hora de hacernos una serie de preguntas sobre lo que podemos entender por felicidad, sobre todo en una sociedad que la pone o propone conseguirla a través de objetos, mucho dinero, experiencias especiales, consumos, viajes o relaciones esporádicas. O sea, todos elementos externos, apariencias que condicionan la vida del ser humano y le hacen olvidarse de sí mismo hundiéndole en el vacío interior.

¿Alguien nos puede asegurar que después del ruido, las cogorzas, los instintos desatados, los aspavientos o las apariencias... cuando se cierra la puerta y se queda solo mirándose al espejo, se siente un hombre o mujer feliz? Es una respuesta que solo uno mismo la sabe, aunque luego pueda seguir perdido y figurando en el aturdimiento social que le hace creer que esas movidas le van a traer la felicidad.


Aquí se nos marca  el camino, es decir, algo que es preciso recorrer personal y socialmente con esos criterios, porque desde fuera nadie ni nada lo puede hacer por nosotros. Creer y practicar la justicia como guía ética, respetar el derecho a la vida de todos los seres vivos, cercanos o lejanos y llevar un comportamiento social y personal acorde con el bien común y sin intereses egoístas. Vaya con el anciano de la tribu qué propuesta tan extraña nos ha soltado. Para mí no es una tontería o algo trasnochado propio de meapilas o similares, ha sido algo importante que me ha guiado en mi vida y no me arrepiento de ello.

viernes, 10 de julio de 2026

Vuelven

 Después de mucho tiempo en el dique seco de los versos, me he lanzado con un nuevo poema, que no sé si debo llamarle desgarro. No deja de ser "aviso para navegantes", como se decía antaño. 


https://luisfergil27.blogspot.com/2026/07/vuelven.html

sábado, 4 de julio de 2026

Lo que nos faltaba por ver

 


Vaya la que se ha montado con los exámenes de la PAU en la asignatura de euskera. Resulta que han aparecido una llamativa cantidad de ceros, sí, no solo de suspensos sino de ceros. Los centros de secundaria afectados se han levantado en armas, al parecer se trataba de centros concertados o privados. En todo la historia que yo conozca desde los tiempos del PREU el que suspendía tenía la oportunidad de repetir examen para mejorar nota, pero mira por dónde ha aparecido otra modalidad muy interesante copiada de la actualidad política: recurrir a la justicia. O sea, que son los jueces  los que tendrían que corregir el examen y ver si los examinadores han clavado su saña sobre esos pobrecitos alumnos que no podrán acceder a su carrera preferida por culpa de una manía de nacionalistas que exigen un conocimiento mínimo del euskera, que total no sirve para nada. 


Casualmente, los centros afectados son concertados o privados y, mira por dónde, los padres de dichos alumnos tienen pasta para pagarse abogados y no pueden permitirse que le hagan esa faena a sus hijos con lo que les han costado sus estudios. Otra más del "niño de papá rico", que abre la cartera y paga lo que haga falta para arreglar los desaguisados de sus herederos. Por qué nadie se pregunta qué pasa para que haya un fracaso tan estrepitoso, no solo de alumnos que no han estudiado lo suficiente, sino también de los centros que no les han preparado correctamente para esta prueba y que han quedado con el culo al aire por mucha fama que aireen. Y ahora viene el mayor dislate, los jueces aceptan la demanda y las medidas preliminares, así que no se tiene que tener en cuenta dicha nota hasta que no haya sentencia ¡en año y medio! Esto es, que el pocholo de turno se cuela y a ver quién le echa de la carrera elegida después de dos cursos. Eso sí, como era de esperar se airean discursos totalmente politizados una vez más por parte de los afectados y, por otra parte, se montan manifestaciones  en los tres territorios en defensa del euskera. El PNV, naturalmente, ha alzado la voz en defensa del euskera como signo imprescindible de este país.


A todo esto, ante semejante sorpresa, el gobierno vasco y las autoridades universitarias se miran atónitos con cara de tontos hasta que han conseguido consensuar un apaño para que la aplicación de la decisión de los jueces no afecte a la igualdad de oportunidades, que ya ha saltado por los aires hecha añicos. Han decidido recurrir el asunto, pero estamos en las mismas: ese procedimiento llevará su tiempo y solo servirá para lavarse un poco la cara, después de haber sufrido semejante intromisión en el espacio de sus competencias. Por supuesto, hay otra pregunta que queda en el aire: ¿ quién se va a atrever a corregir la prueba de euskera en años sucesivos? Porque a los actuales se las están dando por todas partes. 

A partir de aquí, lo que nos faltaba por ver es que los jueces puedan determinar qué tipo de examen es el correcto, qué criterios de corrección son aceptables y cuáles no, o qué perfil deben de tener los profesores encargados de corregir la prueba. Y queda inaugurado el nuevo sistema de aprobar la PAU: los juzgados -para los que tengan pasta, claro. Pero ojo, porque se empieza por el euskera, pero va a ser difícil prever en dónde se puede acabar. Ya se ha comenzado a hablar de las matemáticas...

martes, 23 de junio de 2026

Otro espectáculo de llorar

 


Hace tiempo escribí otras entradas sobre este mismo asunto, pero no me resisto a volver a hacer visible este problema, que por desgracia se puede quedar tapado en las cuatro paredes del hogar, ya sea por vergüenza, por ineptitud en el manejo de la familia o por miedo a los propios hijos. Hace unos días estaba mirando algo por la ventana de la habitación mientras me vestía para salir, cuando me llamó la atención una voz ronca que daba órdenes e insultaba. Me fijé y contemplé la siguiente escena. Un canijo de unos tres años daba gritos a sus padres porque él quería ir por un lado y ellos le tenían que explicar que ahora tocaba ir por otro. Lejos de hacerles caso les increpaba y manoteaba para abrirse paso y salirse con la suya, mientras sus dos progenitores miraban al monstruito sin saber qué hacer. Tardaron unos cinco minutos hasta que el padre consiguió que le diera la mano. Visto que no se salía con la suya cargó su frustración contra la madre que estaba algo apartada, en una actitud como de pedirle perdón. Se lio a darle golpes en la pierna, porque no llegaba más arriba claro, profiriendo todo tipo de lindezas y amenazándola blandiendo el puño. Tela con la escenita.


De nuevo se abren una serie interminable de preguntas: qué futuro le espera a esa madre cuando el peque crezca y  le pueda pegar mas allá de las piernas y sus desprecios suban de decibelios y de lindezas, qué va a hacer el padre cuando se tenga que enfrentar a un hijo que lleva camino de convertirse en un energúmeno que le desafía descaradamente, qué va a hacer este niño, que está creciendo sin límites o sin norte, con sus estudios, con sus relaciones sociales, con el desarrollo de su personalidad, qué va a pasar en la sociedad en la que se mueve cuando empiece a relacionarse con otros de su pelo a montar los desastres que ya nos ha tocado soportar...

¿Alguien todavía se extraña de que cada vez más jóvenes engrosen las filas de los grupos violentos o partidos de ultraderecha? Me indigna solo pensarlo y me deprime ante la impotencia de no poder hacer nada ni siquiera por reclamar alguna intervención especial desde las autoridades competentes que  en este tema por ahora se ponen de perfil. Solo conozco alguna iniciativa puntual de parte de la alguna organización  social ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar para que se vean obligados a intervenir con determinación?