Está claro que nos hemos encontrado con un espejo más que nos sitúa frente a frente a las dos Españas de toda la vida, y lo que nos espera por ver. Por un parte, la inquietud ante los peligros de las políticas ultra y la defensa de las medidas progresistas para la sociedad, y, por otra, el discurso negativo y las medidas ultraconservadoras que favorecen no la libertad, como dicen ellos, sino el descontrol para favorecer el lucro en todo: sanidad, enseñanza, vivienda, inmigración...
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Bueno, otra deuda que tenemos que resarcir. A falta de disfrutar del trayecto, sí hemos disfrutado de un excelente humor y quizás ha habido muchas más risas que en otras ocasiones. O sea, que aunque hemos empezado los recorridos del último trimestre con mal pie por el tiempo, ha sido un buen reencuentro con un ambiente envidiable. Después de las frustraciones de Castro nos ha venido esto. Nieves pon a ése de cara a la pared que no se ha portado bien.
Volviendo a la Biblia para concluir, y estando en plena semana santa, solo me queda traer aquí las últimas palabras que el evangelista Mateo pone en boca de Jesús cuando estaba a punto de morir "Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado".
Luego llegó la inacabable bajada hasta Muskiz en la que hay que estar atento y no perder de vista al de delante porque hay continuas desviaciones. Hicimos la parada de rigor frente a la casa donde vivió la Pasionaria y junto al lavadero con pinturas rememorativas de la época en la que ella estuvo allí. Al llegar a abajo nos topamos con el bus 36 que va a Bilbao y que estaba en parada para salir en poco tiempo. Se quedaron allí los de Cruces y Retuerto porque éste los dejaba a la puerta de casa. A ellos se añadieron los que se iban a quedar a comer en Trapaga, ya que los restaurantes de Muskiz dan preferencia a los obreros de todos los días y no les atienden hasta las tres. Los pocos que quedábamos fuimos a la parada del 38 que está delante del polideportivo. Nos tocó esperar un cuarto de hora. Ordinariamente se solía llegar al bus anterior pero el retraso del comienzo nos obligó a llegar bastante más tarde a casa. Una jornada muy agradable con buen tiempo, buen ambiente y bonitos paisajes, muchas así.
Hicimos parada y fonda en La Canilla de Portugalete, aprovechando que la antigua estación de tren ahora nos sirve de parada de alicatado. Estábamos amenizados con música y chicos jóvenes bailarines, porque al parecer había un acto de presentación de algún programa de la diputación. En él estaba la diputada Laespada en silla de ruedas con un pie inyesado por un traspiés y eso que los políticos tienen que tener el culo pelado por aquello de los traspiés que abundan en su carrera. Foto delante de los mástiles del velero que está ya habitualmente amarrado en el muelle y marchando al transbordador.