jueves, 23 de abril de 2026

Tambores lejanos

 


Suenan tambores de guerra a lo lejos, pero con el tiempo parece que, inexorablemente, se van acercando. Son como esos truenos secos que retumban con un sonido sordo y parecen ocultos detrás de alguna nube negra, pero que anuncian la tormenta que pronto o tarde se nos va a echar encima. El ilustre Feijoo organizó un adelantamiento sistemático de elecciones en algunas de las autonomías bajo su mandato para poder conseguir mayoría absoluta en las mismas, y lo que ha conseguido es fortalecer a VOX. Si la tendencia de los gobiernos formados en Extremadura y en Aragón se cumple en Castilla y León y Andalucía, la que nos viene encima va a ser del mismo pelo en las generales. Así que el ilustre gallego, que venía a hacerse con la nación, se va a encontrar con que primero la alianza de izquierdas y alguno más no le dejó disfrutar de su mayoría en las urnas y ahora, si Dios no lo remedia, resulta que sí va a poder disfrutar de ser el presidente de la nación, pero serán los ultras los que gobiernen. Ya se ha ido preparando y ha asumido el discurso y algunas consignas de su adversario más cercano para rifarse, ya a partir desde ahora, el  posible electorado de la caverna.


Lo último que se ha impuesto es la consigna de la "prioridad nacional", y ahí andan los dos partidos, matizando o sin matizar las palabras, pero llegando a la misma conclusión: hay que quitarse de encimas a los inmigrantes arraigados o recién llegados y se acabó lo de los menas. Por si acaso se les escapa el tema de las manos, los de VOX se han hecho, a través de esas supuestas y largas negociaciones, con las carteras que recogen ayudas sociales, temas familiares y de género. Así que van a desparecer las ayudas a las ONG que trabajan con inmigrantes, las intervenciones contra la violencia de género, el reconocimiento a la diversidad de géneros... y todo lo que suene parecido. Su gestión de esos temas va a consistir en hacerlos desaparecer y lo proclaman alto y claro cachondeándose de la legislación vigente y sin contarse un pelo. A estas alturas van a desahuciar también a la mismísima Iglesia católica, por ser acogedora y promocionadora de inmigrantes. Vaya usted a saber cómo van a reaccionar ante la próxima visita del Papa.


Igual no han previsto con quienes van a contar para acompañar y asistir a tantos mayores sin las inmigrantes cuidadoras. Cómo van a mantener las empresas de limpiezas, de construcción, de reparto o de transporte, de agricultura en sus grandes invernaderos, en las recogidas... A no ser que al promover esas políticas, lo hagan para favorecer a esos empresarios negreros y esclavistas que se aprovechan de los ilegales para explotarles impunemente sin garantizarles ni siquiera un mal techo. Solo nos queda esperar a que esta manta de exaltados e incompetentes vayan alterando el funcionamiento del país de tal manera que lo hagan reventar por alguna parte y no les quede más remedio que retirarse de nuevo a su caverna, pero, como se decía en el teatro, "largo me lo fiais". Se prevé, por una parte, que vamos a tener que estar escuchando a esta tropa discursos de los que taladran los oídos hasta que lleguen  las andaluzas y luego las añoradas elecciones generales. O sea, que tendremos dolor de cabeza y de corazón garantizados para rato y a saber cómo va a acabar esto, porque pintar... pinta en negro.

miércoles, 22 de abril de 2026

Las dos Españas... suma y sigue.

 


En esta pasada semana se han juntado dos acontecimientos de carácter contrapuesto, resaltado cada uno según las posiciones políticas de cada medio de comunicación. En Barcelona estaban reunidos los chicos de la Internacional Socialista y, aprovechando la coyuntura, Pedro Sánchez convocó a otros presidentes progresistas de América latina para un encuentro que definieron "en defensa de la democracia" -Lula, Petro y Sheinbaum-. En él alertaron de la creciente subida de las políticas ultraderechistas alentadas por Trump y de las consecuencias peligrosas que podrían provocar, empezando por los principios democráticos y acabando por eliminar los programas sociales propios de las democracias. 


En otro punto del país, Madrid cómo no, se recibía a María Corina Machado eminente figura de la oposición venezolana, reciente premio Nóbel de la paz. Una mujer que deambula por el mundo luciendo el palmito de sus méritos. Aquí fue recibida por Ayuso, Esperanza Aguirre, Cayetana Álvarez deToledo, Almeida y otra caterva de figuras del ala más derechosa del PP en una ceremonia en la Puerta del sol en la que la presidenta le impuso la medalla de oro de la comunidad y fue aclamada por los miles de venezolanos que se dieron cita en la plaza. También fue recibida con todos los honores en la sede nacional del PP, con un Feijoo entregado con agasajos y todo tipo atenciones. 



Por supuesto lo que más se ha destacado en ambos encuentros ha sido justificar ,e incluso valorar, la negativa a ser recibida por el presidente del gobierno, reunido con otros presidentes que no son de su cuerda, así como los consabidos discursos y diatribas contra el gobierno. Parece que la señora Machado está esperando a que su respetado jefe yanki termine la operación Maduro para que ella pueda ser entronizada como presidenta del país. Sin embargo Trump parece estar a gusto con Dancy y no mueve ficha, supongo que también será por estar sumamente ocupado en estas fechas por otro porrón de temas de suma gravedad.

Está claro que nos hemos encontrado con un espejo más que nos sitúa frente a frente a las dos Españas de toda la vida, y lo que nos espera por ver. Por un parte, la inquietud ante los peligros de las políticas ultra y la defensa de las medidas progresistas para la sociedad, y, por otra, el discurso negativo y las medidas ultraconservadoras que favorecen no la libertad, como dicen ellos, sino el descontrol para favorecer el lucro en todo: sanidad, enseñanza, vivienda, inmigración...


Si los augurios se cumplen, los votantes del país votarán esta segunda opción por mayoría, haciendo caso omiso a los datos de progreso económico, ayudas sociales, programas de promoción... y dando por bueno el discurso vacío de contenidos y lleno de bulos, de insultos y mentiras descaradas repetidas mil veces hasta que parezcan verdades. Vivir para ver.