Suenan tambores de guerra a lo lejos, pero con el tiempo parece que, inexorablemente, se van acercando. Son como esos truenos secos que retumban con un sonido sordo y parecen ocultos detrás de alguna nube negra, pero que anuncian la tormenta que pronto o tarde se nos va a echar encima. El ilustre Feijoo organizó un adelantamiento sistemático de elecciones en algunas de las autonomías bajo su mandato para poder conseguir mayoría absoluta en las mismas, y lo que ha conseguido es fortalecer a VOX. Si la tendencia de los gobiernos formados en Extremadura y en Aragón se cumple en Castilla y León y Andalucía, la que nos viene encima va a ser del mismo pelo en las generales. Así que el ilustre gallego, que venía a hacerse con la nación, se va a encontrar con que primero la alianza de izquierdas y alguno más no le dejó disfrutar de su mayoría en las urnas y ahora, si Dios no lo remedia, resulta que sí va a poder disfrutar de ser el presidente de la nación, pero serán los ultras los que gobiernen. Ya se ha ido preparando y ha asumido el discurso y algunas consignas de su adversario más cercano para rifarse, ya a partir desde ahora, el posible electorado de la caverna.
Lo último que se ha impuesto es la consigna de la "prioridad nacional", y ahí andan los dos partidos, matizando o sin matizar las palabras, pero llegando a la misma conclusión: hay que quitarse de encimas a los inmigrantes arraigados o recién llegados y se acabó lo de los menas. Por si acaso se les escapa el tema de las manos, los de VOX se han hecho, a través de esas supuestas y largas negociaciones, con las carteras que recogen ayudas sociales, temas familiares y de género. Así que van a desparecer las ayudas a las ONG que trabajan con inmigrantes, las intervenciones contra la violencia de género, el reconocimiento a la diversidad de géneros... y todo lo que suene parecido. Su gestión de esos temas va a consistir en hacerlos desaparecer y lo proclaman alto y claro cachondeándose de la legislación vigente y sin contarse un pelo. A estas alturas van a desahuciar también a la mismísima Iglesia católica, por ser acogedora y promocionadora de inmigrantes. Vaya usted a saber cómo van a reaccionar ante la próxima visita del Papa.
Igual no han previsto con quienes van a contar para acompañar y asistir a tantos mayores sin las inmigrantes cuidadoras. Cómo van a mantener las empresas de limpiezas, de construcción, de reparto o de transporte, de agricultura en sus grandes invernaderos, en las recogidas... A no ser que al promover esas políticas, lo hagan para favorecer a esos empresarios negreros y esclavistas que se aprovechan de los ilegales para explotarles impunemente sin garantizarles ni siquiera un mal techo. Solo nos queda esperar a que esta manta de exaltados e incompetentes vayan alterando el funcionamiento del país de tal manera que lo hagan reventar por alguna parte y no les quede más remedio que retirarse de nuevo a su caverna, pero, como se decía en el teatro, "largo me lo fiais". Se prevé, por una parte, que vamos a tener que estar escuchando a esta tropa discursos de los que taladran los oídos hasta que lleguen las andaluzas y luego las añoradas elecciones generales. O sea, que tendremos dolor de cabeza y de corazón garantizados para rato y a saber cómo va a acabar esto, porque pintar... pinta en negro.



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