sábado, 4 de julio de 2026

Lo que nos faltaba por ver

 


Vaya la que se ha montado con los exámenes de la PAU en la asignatura de euskera. Resulta que han aparecido una llamativa cantidad de ceros, sí, no solo de suspensos sino de ceros. Los centros de secundaria afectados se han levantado en armas, al parecer se trataba de centros concertados o privados. En todo la historia que yo conozca desde los tiempos del PREU el que suspendía tenía la oportunidad de repetir examen para mejorar nota, pero mira por dónde ha aparecido otra modalidad muy interesante copiada de la actualidad política: recurrir a la justicia. O sea, que son los jueces  los que tendrían que corregir el examen y ver si los examinadores han clavado su saña sobre esos pobrecitos alumnos que no podrán acceder a su carrera preferida por culpa de una manía de nacionalistas que exigen un conocimiento mínimo del euskera, que total no sirve para nada. 


Casualmente, los centros afectados son concertados o privados y, mira por dónde, los padres de dichos alumnos tienen pasta para pagarse abogados y no pueden permitirse que le hagan esa faena a sus hijos con lo que les han costado sus estudios. Otra más del "niño de papá rico", que abre la cartera y paga lo que haga falta para arreglar los desaguisados de sus herederos. Por qué nadie se pregunta qué pasa para que haya un fracaso tan estrepitoso, no solo de alumnos que no han estudiado lo suficiente, sino también de los centros que no les han preparado correctamente para esta prueba y que han quedado con el culo al aire por mucha fama que aireen. Y ahora viene el mayor dislate, los jueces aceptan la demanda y las medidas preliminares, así que no se tiene que tener en cuenta dicha nota hasta que no haya sentencia ¡en año y medio! Esto es, que el pocholo de turno se cuela y a ver quién le echa de la carrera elegida después de dos cursos. Eso sí, como era de esperar se airean discursos totalmente politizados una vez más por parte de los afectados y, por otra parte, se montan manifestaciones  en los tres territorios en defensa del euskera. El PNV, naturalmente, ha alzado la voz en defensa del euskera como signo imprescindible de este país.


A todo esto, ante semejante sorpresa, el gobierno vasco y las autoridades universitarias se miran atónitos con cara de tontos hasta que han conseguido consensuar un apaño para que la aplicación de la decisión de los jueces no afecte a la igualdad de oportunidades, que ya ha saltado por los aires hecha añicos. Han decidido recurrir el asunto, pero estamos en las mismas: ese procedimiento llevará su tiempo y solo servirá para lavarse un poco la cara, después de haber sufrido semejante intromisión en el espacio de sus competencias. Por supuesto, hay otra pregunta que queda en el aire: ¿ quién se va a atrever a corregir la prueba de euskera en años sucesivos? Porque a los actuales se las están dando por todas partes. 

A partir de aquí, lo que nos faltaba por ver es que los jueces puedan determinar qué tipo de examen es el correcto, qué criterios de corrección son aceptables y cuáles no, o qué perfil deben de tener los profesores encargados de corregir la prueba. Y queda inaugurado el nuevo sistema de aprobar la PAU: los juzgados -para los que tengan pasta, claro. Pero ojo, porque se empieza por el euskera, pero va a ser difícil prever en dónde se puede acabar. Ya se ha comenzado a hablar de las matemáticas...