Lunes 14 de septiembre de 2026. Primera salida del último trimestre del año marcada desde la reunión de la coordinadora en junio e inicio de la nueva configuración del grupo con solo 27 senderistas inscritos tras la puesta en marcha del cuarto grupo. Gallarta Larreineta por Triano. Estuvimos quince animosos y sobre la marcha se nos unió el dieciséis, con dos datos históricos: superábamos el 50% del total y éramos más hombres que mujeres. Una salida que resultó engañosa, porque sobre el papel parece sencilla pero resulta exigente, ya que es una subida continua con tramos intensos y otros de falso llano. Según algunas resultaba una manera muy brusca de soltar las toxinas acumuladas en las vacaciones.
Comenzamos con mal pie porque el señor conductor no hizo caso de nuestras demandas de parar y nos dio la vuelta al ruedo, así que tuvimos que andar otro kilómetro de añadidura. Al parecer habían adelantado las marcas de la parada -según nos dijo nuestro asesor en temas de bizkaibus- y lógicamente habíamos apretado el botón con retraso. Después de dejar atrás el polígono industrial, justo enfrente de la bajada del barrio de Las Calizas, nos desviamos para ver el entorno del campo de tiro con sus paredes descarnadas y unos riscos con figuras fantasmagóricas. Desde lo alto en una hendidura de la pared, nos contemplaban desafiantes cuatro cabras manteniendo sus imposibles equilibrios, como quien dice "hala, a que no subís...".
Retomamos la marcha por la amplia acera de la carretera hasta llegar a la bajada al barrio de La Barga, pero no nos encontramos con ánimos para bajar a las balsas por aquello de la vuelta cuesta arriba. Sin embargo, nos decidimos a seguir por la ruta de las señales marrones por aquello de dejar la carretera. Esta vez tomamos la famosa brecha con bajadita del camino con menos dificultades que la vez anterior que la hicimos con lluvia. Una yegua blanca nos hizo el recibimiento a la entrada de Triano posando tranquila con los que quisieron fotografiarse con ella. Hamiketako en Triano en la plazuela. Esta vez una perrita estuvo al quite por si caía algo, pero se quedó frustrada.
Retomamos la marcha bordeando los terrenos del campo de golf, que curiosamente estaba muy concurrido a pesar de ser lunes. A la entrada de La Arboleda nos hicimos la foto de grupo y luego a por el funi que se nos escapó por un minuto. Para aprovechar el tiempo de espera fui animando al personal a que subieran a la terraza de la estación que tiene unas vistas estupendas. El vagón estaba bien renovado por dentro y en el cruce vimos al vagón totalmente nuevo. Toda una buena celebración de su 100 cumpleaños Esta vez fueron unos cinco los que se quedaron a comer en Trapagaran.
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