jueves, 25 de mayo de 2023

Lunes de senderismo 18


 Lunes 22 de mayo. Hemos estrenado un nuevo recorrido: Gordexola de punta a punta, desde Zaldu a Irazagorría. Habían predicho que igual caía algún chaparrón disperso, pero no hubo necesidad de sacar el paraguas que casi todos llevábamos en la mochila. Incluso, a partir de la parada del hamaiketako, empezaron a desaparecer sudaderas, chubasqueros o prendas similares. En la primera parte del camino la vegetación nos regaló con una preciosa bóveda de ramas y un frescor primaveral que animó la marcha. Llegamos a la torre de Zaldu y estuvimos contemplando su estructura y lo bien cuidada que está. Las torres tenían su razón de ser para defender las tierras de labranza.

Al llegar al barrio de Azkarai subimos la primera rampa con calma, incluso hubo quien departió un momento con los borriquillos del lugar. Tuvimos que estar esperando arriba al reagrupamiento para cruzar la carretera juntos, pues no hay semáforo ni paso de cebra y por ese sitio pasan bastantes camiones y está en medio de varias curvas.


A partir del cruce nos dirigimos hacia el centro del municipio por la margen derecha del río Herrerías -que procede de la zona de Llanteno al pie de la sierra Salvada y desemboca en Sodupe- hasta toparnos con la torre y palacio de Oxiandro. Estuvimos un buen rato contemplando desde fuera los blasones, los arcos del palacio y la torre. Todo el monumento y su entorno están bien cuidados.
Después de las fotos de rigor y de algún despiste, cruzamos uno de los puentes medievales que da acceso a la plaza El Molinar. Allí hicimos parada y fonda más la foto de grupo en las escaleras del quisco. Fue de agradecer que en el sótano del mismo hubiese unos baños limpios, como es clásico en otros tantos pueblos.

Seguimos ruta por la acera de la carretera que atraviesa este núcleo urbano, rodeada de notables edificaciones y casas palaciegas de indianos. De nuevo cruzamos la carretera, esta vez con semáforo, y bajamos a hacia el río por otra senda bien cementada que da paso a un palacio y luego a una serie de caseríos pintorescos. Llegamos ante la torre de Ibargoen, que apenas se ve por la vegetación que la rodea, pero nos quedamos en otro puente medieval donde reiteramos la foto de grupo. A partir de ahí llegamos de nuevo a la carretera, pero para cruzarla habían puesto paso de peatones, cosa que yo no recordaba y que me tranquilizó. Ahí comienza un bidegorri de un kilómetro más o menos que nos conduce hasta el barrio de Irazagorria. Se pasa por delante de la casa gentilicia de los Allende Salazar que tampoco se pudo ver por los árboles que han crecido a su alrededor.


Con otro cruce se accede a un camino asfaltado que bordea el río hasta llegar a la plaza de ese barrio. Tuvimos ocasión de contemplar extrañados la figura estática de una garza impresionante, que hizo dudar si era una estatua o un ave. Miguel Ángel, avezado pescador, nos explicó que es su técnica de pescar: se quedan quietas para no alarmar al pez de turno y cuando el incauto pasa confiado, picotazo y al buche, que vaya pedazo de pico que tienen. En la plaza miramos los restos de las coladas de la ferrería del lugar con las inscripciones antiguas y tuvimos que animar al personal que se estaba quedando muy atrás, y es que los buses no suelen esperar. Y aquí llegó el lío, una vez pasada la última cuesta seguimos el camino que nos iba a llevar hasta la ferrería, final del trayecto, pero sorpresa: estaba cortado. Vuelta atrás. Recordé que había otra senda que bajaba a la carretera y que atravesando otro puentecito daba salida a otra parada de la línea de Artzeniaga. Al llegar a ésta, entre la vuelta atrás y la velocidad caribeña del personal, ya se nos había hecho tarde para llegar a cubrir el recorrido final y podíamos perder el bus, así que nos quedamos en ella y en unos diez minutos se presentó.


De los veintidos que acudimos a la salida diez se bajaron en Sodupe para comer. A propósito, esta vez han cambiado de lotería y se han pasado a la ONCE a ver si por fin se pueden ir de crucero. Ha sido una mañana magnífica con buen ambiente y una naturaleza exuberante en plena primavera con flores de todo tipo. Hemos batido el récord de lentitud porque no hacíamos más que ir parándonos continuamente. Y es que el día y el entorno se lo merecían. Hubo quien sugirió que este paseo -porque ha sido un paseo- hay que repetirlo cada año, eso sí, que sea en primavera. También es de agradecer a nuestras fotógrafas la cantidad y calidad de fotos que nos han regalado.



domingo, 21 de mayo de 2023

Privacidad... ¿Qué privacidad?

 En todas las empresas de telefonía, de banca, de suministros de energía... nos regalan con amplias páginas sobre su política de protección de datos. Los médicos, los policías, los abogados, los servicios sociales o educativos no dan ningún informe por la protección de datos o el derecho a la privacidad. Estoy llegando a la conclusión de que este despliegue de normas no pasa de  ser una ceremonia de cinismo a la que estamos sometidos y que tenemos que creerla como unos pardillos, porque es lo que está en alguna de tantas leyes que se nos citan y que conocen solo cuatro enteradillos.


Es ya de dominio general que por el ordenador, la táblet o el móvil nos entran anuncios personalizados según las compras que estemos haciendo o los recursos que estemos buscando por internet. Nos llegan cartas con las más variopintas ofertas o premios al buzón con nuestras señas. Ya lo de las estafas son punto y aparte, porque, casualmente, tienen datos correctos de la edad o condiciones sociales de la víctima. Y la pregunta que nos hacemos siempre es la recurrente: de dónde han sacados mis señas o la dirección de mis bancos...

Ayer tuvimos un episodio de un nivel un peldaño más alto. Supongo que habrá una porrada de casos similares, pero esta vez nos tocó a nosotros con el cabreo mayúsculo que se puede suponer. Nos llama una comercializadora de luz y gas en nombre de la compañía que nos suministra. En efecto nos da todas nuestras señas, los datos de nuestra factura, el CUP... Todo en orden.


De entrada nos advierten de una inminente subida, que luego se vio que era falsa, y se nos hizo una oferta bastante razonable para evitarla, siempre quedando que no iba a haber cambio de contrato pues seguiríamos igual. Claro, cuando nos enviaron el contrato por e-mail nos dimos cuenta de que estábamos en otra compañía con otras condiciones totalmente distintas a las que tenemos contratadas. Y ahí no queda todo, llamamos a la compañía que figuraba en el contrato recibido y nos respondieron en cinco teléfonos sucesivos que allí no figuraba nuestro contrato -alguno incluso nos colgó el teléfono-, hasta que, no sabemos  cómo, el sexto si sabía dónde estábamos. Fue delirante. 

Lógicamente, lo desestimamos en el acto y nos pusimos en contacto con la compañía actual para comprobar que todo seguía en orden. Le preguntamos a la interlocutora sobre lo sucedido y se quedó cortada. Solo pudo decir que es que ahora esos comerciales son capaces de hacerse con todo. O sea que todas las políticas de privacidad deben tener más agujeros que un queso gruyer, o algo parecido, para que puedan hacerse con nuestras facturas y con todos nuestros datos, si no no me lo explico. En conclusión, no podemos reclamar nada a nuestra compañía y lo único que nos queda es volver a decidir que de ofertas por teléfono no aceptamos ni la llamada y comernos el cabreo.


Lo peor de todo este galimatías es comprobar que nos encontramos totalmente indefensos. Todo esto de la facilidad de comunicación nos había dado la sensación de tener la libertad de poder conseguir todo al momento, de poder comunicarnos por muy lejos que se esté o de comprar y devolver sin salir de casa. Sin embargo esa supuesta libertad se está convirtiendo en unas ataduras invisibles, virtuales pero férreas, por las que no nos podemos mover sin ser controlados, engañados, robados... Pero luego son una minoría los que reclaman y denuncian sin tregua. La gran mayoría del personal está convencida de que recuperar o conseguir algo cuesta tanto que opta por no mover nada, que eso no da más que trabajo y más cabreos "total para nada, que luego no se sabe". Así que todo queda en tertulias de bar, de comercios o de peluquerías como meros desahogos o para hacerse los mártires ¡¡País!!

domingo, 14 de mayo de 2023

¡Viejos y viejas! El nuevo negocio del siglo

 


Uno de los restos del Barakaldo antiguo es la casa torre de Beurko que data de hace más de seiscientos años. Es uno de los recuerdos de los barrios de mi infancia. Formaban un conjunto de caseríos de lo más típico del agro vasco. Junto a ellos estaba el pozo que llamábamos Calabozo, no sé por qué, que databa de las antiguas posesiones del convento de Desierto carmelitano, sito entre Erandio y Barakaldo. Estaba dentro de las huertas de Sandalio, pero en los tiempos de falta de agua se nos permitía ir a coger unos baldes o garrafas. Lo recuerdo perfectamente, aunque hace muchos años que ha desaparecido, así como las colas que se hacían más largas por aquello de tener que sacar el agua subiéndola en baldes. La casa torre había quedado totalmente abandonada por desidia de sus dueños. Había habido una iniciativa ciudadana para que se reformara y se convirtiera en centro cultural y museo histórico de la anteiglesia. En el 2019 sufrió un incendio y hoy en día apenas quedan unos trozos de muro en pie. Cada vez que paso por delante de ella siento una indignación irresistible.


Mira por donde aparece en una noticia del periódico. Resulta que el ayuntamiento da luz verde para que la torre y los terrenos que le pertenecen se conviertan en una residencia de mayores. La iniciativa privada que lo va a poner en marcha se compromete, eso sí, a conservar las características externas de lo que fue antiguamente, sobre todo su ventana y la forma de su puerta que da a entender que pertenecía a un edificio de épocas anteriores. Genial, ha venido la iniciativa privada para arreglar el asunto, y, de paso, se crea un posibilidad de negocio de una de las más rentables industrias de principios del siglo XXI: los mayores, sobre todo dependientes.


Ya he perdido la cuenta de las residencias que se han ido poniendo en marcha en nuestro pueblo en tan poco tiempo, pero resulta que hay sitio para otra más. Vista la inversión que van a necesitar para ponerla en marcha, no tiene pinta de que vaya a ser nada barata. También he perdido la cuenta de las denuncias e irregularidades en la atención a los residentes que se han ido publicando y de las que solo se han quedado en las conversaciones privadas. A todo esto, Inguralde, la agencia de promoción de empleo del ayuntamiento, ha puesto en marcha una serie de estudios en colaboración con el Grupo SSI para buscar y promover nichos de negocio en el terreno de los servicios a los mayores. Silver Economy, lo llaman que en román paladino es "economía plateada", una descripción muy elegante para algo tan prosaico como un negocio puro y duro 


Un grupo de voluntariosos y voluntariosas, almas cándidas diría yo, están poniendo parte de su tiempo libre y todo su empeño para sacar adelante el programa de ciudades amigables que aquí llamamos Barakaldo Lagunkoia. Dentro del diagnóstico que ha elaborado aparece la necesidad de crear una residencia municipal pública. A su vez se están uniendo a todas las voces que reclaman este servicio público, teniendo en cuenta la elevada cantidad de dinero que exigen las residencias privadas y sus no pocos chanchullos. No todo el personal tiene acceso a las plazas concertadas por Diputación, y, según se está viendo, éstas no es que garanticen un servicio aceptable, como se puede sospechar dada la cantidad de conflictos provocados por las deplorables condiciones laborales de sus trabajadoras. Ésta mira para otra parte ante las deficiencias denunciadas.


Lo aquí expuesto a vuelapluma son solo unos botones de muestra del concepto de servicio público que tienen nuestros próceres actuales, disfrazándolo del rutilante principio de colaboración entre el sector público y la iniciativa privada, que debe dar mucho de sí pero no se sabe a quién. Así que ahora Deusto está poniendo en marcha la especialidad de gerontología, en los grados dirigidos a los servicios sociales se da más importancia a las dedicadas a los mayores, los políticos comienzan a tenernos más en cuenta... O sea, resulta que ahora se está descubriendo que lo que más podemos aportar los mayores, no es tanto nuestra experiencia o nuestra colaboración en la familia o en el entorno social, sino hacernos más mayores y más dependientes para convertirnos en un negocio, eso sí plateado, y así colaborar en el crecimiento económico -no se sabe de quién- y en la creación de nuevos puestos de empleo -de aquellas trazas, por lo visto- para las próximas generaciones. Ya nos vale.

jueves, 11 de mayo de 2023

¿Por qué avanza la ultraderecha? 2

 


Chile, una nueva llamada de atención. Resulta que para modificar la constitución heredada de la dictadura de Pinochet, el presidente Lagos, en su día, se conformó con hacerle un lavado de cara para cubrir los estándares democráticos al uso. Después de la grandes revueltas sociales que convulsionaron el país se presentó un nuevo proyecto de constitución auspiciado por las coaliciones de izquierda, pero éstas se encontraron que fue rechazada por una abrumadora mayoría. Parece ser que se pasaron de frenada y el personal o no les entendió o se asustó, cosa que los otros aprovecharon para agitar el fantasma del comunismo. Esa misma mayoría acaba de conceder con sus votos al partido republicano, de carácter ultraderechista, la mayoría para formar la comisión parlamentaria que debe redactar el nuevo proyecto de constitución. O sea, que los herederos o los posibles simpatizantes de Pinochet son los que tienen que enmendarle la plana, cosa poco probable, porque a lo que van es a mantener las bases neoliberales del sistema anterior. 


Sin embargo, según observadores políticos de ese país, la mayoría de los votos recibidos por ese partido proceden de las clases con menor nivel económico, por lo que aquí también es pertinente la pregunta que me hice en la anterior entrada dedicada a la ultraderecha: "A todo esto ¿Dónde está la izquierda". Sin duda, este varapalo ha sido una lápida de defunción para el presidente Boric, porque si se hicieran ahora elecciones presidenciales ya se estaba despidiendo del cargo. De todos modos, tanto él como todo ese conglomerado de grupos de izquierda, además del partido socialista y del comunista, antes de nada deberían hacerse la pregunta de en qué país viven, cuáles son las inquietudes de los ciudadanos, cómo pueden llegar a la gente, qué pasos se pueden dar... antes de que las urnas les hayan dado a entender que el país real está muy lejos de ellos.


Es verdad que la situación de Chile puede parecer que está muy lejos de la nuestra, pero solo geográficamente. Compartimos con ella el problema de la inflación, que allí ha caído como una bomba. Los ultras también manejan allí el tema de la inmigración irregular que sufre Chile por el norte, han aprovechado  el alto nivel de conflictividad e inseguridad que reina, sobre todo en Santiago, y, aunque no tienen independentistas, sí se tienen que enfrentar a negociar con el creciente movimiento de los pueblos originarios: mapuches, aimaras, quechuas... 

Allí la derecha clásica ha quedado desdibujada y no le va a quedar otra que ir al rebufo del partido republicano y, lógicamente, no le va a quedar mucho que hacer. Aquí es la derecha la que va a necesitar de Vox para gobernar territorial y nacionalmente, pero sí que va a tener que ceder, como ya hemos comenzado a ver, a las presiones de éstos. Nada más comenzar la campaña electoral han avisado, o amenazado, que pretenden gobernar sí o sí. Por si fuera poco, la actual tensión que mantiene el PP contra el presidente Sánchez le está llevando a discursos cada vez más radicalizados y más propios de VOX. Si siguen manteniendo o aumentando dicha tensión y ese tipo de discursos, quizás se lleven algún susto con los resultados favorables que le pueden estar regalando a sus contrincantes ultras. A ver qué con qué nos vamos a encontrar después de las elecciones.



martes, 9 de mayo de 2023

Por tierra quemada


Esta mañana Oren y yo nos hemos lanzado a subir al Arabaliza (693 ms) desde Balmaseda. Teníamos pendiente completar una ruta desde Sodupe hasta la villa aduanera. Ya la habíamos realizado por la parte baja, pero queríamos completarla por las cumbres de Trasmosomos. Para nuestro despiste no habíamos calculado que el camino de subida transcurría por la mayor parte de los terrenos calcinados por el terrible incendio del año pasado, que asoló esta zona y también, como hemos podido comprobar desde la cumbre, a la parte limítrofe del valle de Mena. El terreno quemado de Zalla ya lo vimos en nuestra anterior trayectoria. A poco de empezar la subida, no habíamos hecho más que pasar las vías de FEVE, un buen hombre que acababa de sacar al perro, al ver nuestras trazas de montañeros con bastones y mochilas nos dio la primera información. En cuanto termináramos de pasar la parte asfaltada y cimentada no íbamos a ver ninguna señal porque estaban marcadas en los pinos y, claro, éstos habían desaparecido. Terminó diciendo que habían montado un cisco tremendo arriba.


Los primeros tramos cimentados daban acceso, con unas pendientes de cuidado, a un grupo de casas de campo que quedaban perdidas a media ladera. En una de ellas nos saludó un amable señora que estaba a la puerta. Nos asesoró también contándonos que con la reforestación habían abierto muchas pistas grandes, pero que nadie se aclaraba cuáles llevaban hasta arriba. Parece ser que varios le habían comentado que se habían vuelto para abajo, aburridos de dar vueltas sin encontrar la subida. Con tan agoreros presagios no nos arredramos, buenos somos nosotros dos. Nada más dejar las casas atrás el camino transcurría por unas pistas de un ancho considerable. El piso es de tierra, o sea, que con lluvia estas pistas serían impracticables, pero esta vez la sequía nos dio suerte y comenzamos a subir escalones curva tras curva, optando cada poco si coger un recodo u otro.

Tras varias dudas, divisamos una pista  con piedrilla que daba acceso a la parte de atrás de la cumbre, que era por donde está el acceso a la misma. Así que logramos hacer cumbre en medio de un destrozo impresionante: la vegetación desaparecida, restos de troncos a medio quemar, raíces arrancadas y piedras desguazadas por el efecto del fuego. Como se puede ver en la foto, la reproducción del típico puente medieval, que hace de buzón, ha sobrevivido pero ha quedado de aquellas trazas.


Ha sido toda una experiencia recorrer una ladera tan extensa y tan castigada percibiendo que está resucitando del desastre producido por aquel descomunal incendio. Han crecido helechos, empiezan a aparecer hierbas y algunas plantas de flor blanca que se reproducen por tubérculos. El incendio no solo se llevó pinos, sino que también arrasó parcelas de robles y árboles autóctonos de repoblaciones anteriores. De los tocones de los robles están saliendo nuevos brotes, sobre todo lo he observado en la cumbre, donde, a no tardar mucho, se va a formar un bosquecillo de roble bajo. Al bajar nos topamos con las plantas para la repoblación.
                                 

Otro fenómeno, que esta vez nos ha parecido algo menos desagradable, ha sido la diferencia de panorama que se observa cuando faltan los árboles, tanto en la vertiente norte como en la ladera que da al valle de Mena. Sin embargo, en el largo cresterío de la cumbre, nos encontramos con que estábamos caminando justo al borde de una cortante de más de veinte metros de caída. Las veces anteriores en que hicimos hace años ese mismo recorrido, estábamos rodeados de árboles que tenían sus raíces al fondo y de los típicos arbustos que crecen en los bordes. Hoy solo se veían piedras resquebrajadas y ennegrecidas, que parecían alertarnos de que cualquier paso en falso daría con nuestros huesos en el fondo.

Balmaseda, vista sin pinos


lunes, 8 de mayo de 2023

Lunes de senderismo 17

 


Lunes 8 de mayo. Tal como se había programado, nos toca pasear por Castro, no nos ha dado por ir a Orduña. El bus ha llegado puntual con los tres de Cruces dentro. En total hemos sido dieciocho los componentes del grupo. A primeras horas se ha ido apoderando del cielo una neblina que les ha hecho temer a algunos que se nos iba a torcer el día. Hacía fresco y hasta después de la foto oficial no hemos empezado a quitarnos chamarras o similares. Castro nos ha recibido hirviendo en obras: en el muelle, en el paseo, en el camino de detrás de la iglesia, en la entrada a la playa de Ostende, en los accesos centrales de la misma, en le polideportivo... El comentario ha sido unánime y muy socorrido: las elecciones. Y es que a los políticos se les ve la oreja y no se dan por enterados de que son reincidentes y eso ya no nos sirve. Esto nos ha obligado a variar ligeramente el recorrido, pero, afortunadamente contábamos en nuestras filas con unas cuantas expertas en la zona que nos han orientado.


Al llegar a la zona del antiguo cargadero hemos hecho parada y fonda. Solo había una mesa de merendero, pero había sombra y el lugar ha resultado agradable para hacer la parada. Otro factor favorable de ese sitio, ha sido contar con unos alrededores propicios para acudir al alicatado, lo que ha favorecido el resto de la marcha y no ha habido que hacer paradas. Hemos retomado el camino pero no ha sido posible disfrutar de los bufidos de la olas que se cuelan por los fondos horadados de las rocas: el mar estaba como un espejo. Hemos ido viendo a un regatista en canoa por mar abierta con toda tranquilidad. A partir de los restos del cargadero se va dejando el pueblo atrás y nos íbamos adentrando en el paseo por los acantilados, bordeando los prados que miran al mar. La industria que está instalada en la zona ha puesto unos densos arbustos detrás de las vallas para quedar oculta, pero éstos no han podido evitar el mal olor que su actividad emite y que nos ha acompañado un rato.


Una vez llegados al corte del camino, subimos a la carretera para pasar a Allendelagua. En este paso siempre se monta algún desmadejamiento del grupo. Hay una bajada algo arriesgada que no es apta para algunas personas, que tienen que retroceder algo en dirección contraria para acceder sin riesgo de caída, pero los primeros lanzadillos nunca esperan, al menos en las veces que he hecho ese recorrido. Sin dar mayor importancia a ese pequeño descoloque, nos hemos adentrado en Allendelagua hasta encontrar las señales del camino norte de Santiago y a un buen número de peregrinos de los de mochilón a cuestas. Esta senda, muy agradable de caminar, conduce directamente a la plaza de toros de Castro, que es la parada inicial de los buses. Hemos llegado con tiempo de sobra y mientras esperábamos se ha estado preguntando cuántos se iban a quedar a comer, pero las horas de los buses de vuelta ha sido disuasorias y al final, sin que sirva de precedente, nadie se ha quedado a comer. 

A lo bonito y variado del paseo, se ha añadido una mañana soleada con brisa de mar. Hemos andado sin prisas, con tranquilidad y buen ambiente entre nosotros y nosotras. Hemos pasado por delante de edificios preciosos, por un puerto, por una iglesia y un faro impresionantes, por dos playas, por restos mineros, por acantilados, por prados, por industrias y finalmente por una zona de bosque. Vamos, que no nos ha faltado de nada, excepto el habitual espectáculo de los bufones, y es que tampoco se trata de pedir todo. 



domingo, 30 de abril de 2023

¿Por qué avanza la ultraderecha?

 


A cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad social o inquietud política, se le está encendiendo el intermitente rojo por la alarmante subida de las opciones ultraderechistas o totalitaristas. Un ejemplo sin ir más lejos, Italia con un partido neofascista en el poder. Hoy está celebrando el aniversario de la caída del régimen de Mussolini, qué ironía. En Francia con todas las movilizaciones a cuenta de los cambios en la edad de jubilación -que ésa es otra-, Marine Lepaine ya se está preparando para vivir en el Eliseo sin necesidad de hacer campaña electoral. Lo que es rayano en lo impresentable es la situación que tiene planteada la Unión Europea con los gobiernos totalitarios de Polonia y Hungría, que desafían las decisiones y leyes comunitarias e incluso tienen el descaro de modificar el funcionamiento de la justicia para tener libertad de movimientos con total impunidad. Trunp está calentando motores de nuevo para ganar las presidenciales en USA, y ya se están preparando sus incondicionales montando broncas y haciendo de altavoces de las mentiras descaradas de su ídolo, de cuya veracidad están plenamente convencidos. Bolsonaro ha perdido las elecciones, pero a Lula le espera un legislatura llena de movilizaciones de las huestes ultras y, sin duda, algún intento de golpe de estado a través de juicios, que es la modalidad brasileña. Todos ellos han llegado, o llegarán, democráticamente al poder tras ganar las elecciones.   


Aquí, sin ir más lejos, Vox ya ha pisado el poder en Castilla y en Andalucía, y está marcando territorio desde un segundo plano obligando al PP en esos gobiernos a tomar una serie de decisiones o a matizar otras según sus consignas. En todos estos casos no deja de sorprender que los partidos o movimientos ultras tengan una buena cantera de votos entre los trabajadores o en las clases sociales desfavorecidas. La lógica histórica cuenta con que esas canteras deberían pertenecer a los partidos de izquierdas, más o menos moderados. Uno no se explica cómo se puede aupar al poder a gente que solo tiene consignas y discursos huecos -patria, familia, seguridad, ilegales fuera, ser anti sistema...-, cuando están dejando ver que van directos a desmantelar los sistemas públicos del estado de bienestar sin cortarse un pelo, que van a cargarse todas las leyes de protección de las mujeres, que no van a respetar el cuidado del planeta, que la Unión Europea se la trae al pairo, que pueden dar aire a los grupos posfranquistas, que rechazan la ley de vivienda y otras tantas que favorecen a la gente que no llega a fin de mes. Y lo tienen muy claro: si el PP quiere gobernar va a ser con ellos sí o sí en lo local y en lo nacional, y ya estarán a estas horas calculando qué tajada de poder les tocará según la cantidad de votos que logren.


Y a todo esto ¿Dónde está la izquierda? Pues enzarzados en discusiones de salón, tirándose los trastos a la cabeza y sacando en público todo tipo de trapos sucios de sus correspondientes contrincantes. Por si esto fuera ya de por sí un tanto desmotivante, ahora se conforman con llamarse fuerzas progresistas. Están centrados en temas de los que el ciudadano medio se siente un tanto alejado, aunque se trate de asuntos políticamente correctos que se consideran de suma importancia. Las políticas de los que llaman extrema izquierda, no dejan de ser medidas netamente socialdemócratas - y menos mal-. A los titularmente socialistas les sobra el título de obrero que figura en su definición y, con un poco de suerte, podamos contentarnos en que sean "social liberales". Por si esto fuera poco, la derecha oficial se encarga de embarrar todo con todo tipo de mentiras, insultos, faltas de respeto, corrupción histórica... y con un solo programa: hay que echar a estos a patadas porque el poder es nuestro.


Ante este circo, hay una importante masa de población que solo sabe decir que todos los partidos son iguales por lo que pasan de política, algunos mayores porque aún están marcados por la educación recibida en el antiguo régimen y son los que "con Franco no pasaba esto", otros cabreados por la inflación, la hipoteca, la precariedad... por sentirse abandonados. Conclusión: pues voto a esos para castigar a los que están ahora o me abstengo, lo que es un terreno abonado para que los ultras rasquen votos, como ha pasado en Álava. No faltan una sección de jóvenes que han sido educados en un ambiente super protector y consentidor y en la medida en que van creciendo encuentran en los movimientos ultras su terreno particular. En fin nos guste o no, nos tenemos que ir preparando a que algún día suban al poder los que no les importa cargarse el planeta, que pasan de que haya desigualdades y muertos de hambre, que quieren meter mano a la constitución para montar una democracia a su medida... Que yo sepa, ya han conseguido subir los primeros peldaños.

domingo, 23 de abril de 2023

Lunes de senderismo 16

 


Por aquello de estar condicionado por las obras de casa no he  podido disponer de ordenador con internet, por lo que me ha sido imposible hacer las reseñas de dos de las pasadas salidas de los lunes. El lunes 27 de marzo estrenamos recorrido: desde Mioño hasta el túnel Herreros, bloqueado, y al que no llegamos por falta de tiempo y porque el último kilómetro estaba en malas condiciones. Para la próxima edición quedamos en bajarnos en Lusa para evitar el tramo incómodo de la carretera desde Mioño y así contar con ese tiempo para llegar al túnel, si las condiciones del camino lo permiten. Estuvimos acompañados por Sabino y Elena, que se han ofrecido a hacer de guías para el grupo tercero que se está formando, y que querían conocer en vivo y en directo cómo funcionamos. Los recibimos encantados.


El lunes 3 de abril con las fiestas de la Semana Santa por delante hicimos el recorrido desde Larrabasterra hasta Plenzia por todos los acantilados. Fue una mañana memorable por lo a gusto que pudimos caminar y por las incomparables vistas que pudimos disfrutar. Pasamos por la denostada urbanización que preside las vistas sobre las playas de Sopelana y que nadie se explica cómo se pudo dar permiso para construirla. Acertamos sin problemas en la bajada a Plenzia y tuvimos que atravesar una foresta impenetrable de plumones pampeños. Resulta chocante semejante desastre, teniendo en cuenta las campañas de limpieza que dijeron se iban a hacer. Los de las comidas boicotearon el restaurante del muelle de Plenzia porque se habían subido a la parra y se habían pasado de careros. 


Por fin, el día 17 de abril retomamos los recorridos tras las vacaciones, esta vez también volvimos a la costa: Las Arenas-Sopela, fue como completar el último que hicimos. Nos presentamos 19 valientes decididos a superar la resaca festiva. En la anterior reunión de coordinación se dijo que había que poner una salida suave para comenzar, aunque ésta tenía lo suyo con alguna que otra cuesta traidora, pero nadie dio muestras de fallecimiento. Marilo nos dio una alegría con su presencia y, una vez más. echamos de menos a Isidro y a Antón. Aún quedaba una buena parte de la tropa de vacaciones y, qué le vamos a hacer si nos estamos haciendo mayores, han aumentado los problemas médicos por la gran cantidad de citas que tenemos. 


En el primer tramo nos dirigimos al puerto Viejo de Algorta para comenzar la andadura sobre los acantilados. Resulta que solamente cuatro o cinco personas tomaron el ascensor, la mayoría, como buenos senderistas, escaleras arriba. Esta vez pudimos disfrutar de los miradores del paseo porque ya se habían arreglado los desprendimientos, que en ocasiones anteriores nos habían obligado a dar la vuelta entre calles. Al llegar a Punta Galea, parada y fonda. Aproveché para pedir sugerencias de nuevos recorridos de cara a la reunión de coordinación y solo se dijo que había que volver a las minas. he tenido en cuenta esa petición y en la coordinación propuse una de las rutas y quedó aprobada.


Seguimos aprovechando el magnífico paseo que rodea toda la zona de litoral de Getxo. Al poco tiempo de reanudar la marcha, disfrutamos de la visita de una ardilla preciosa que comenzó mirándonos desde el suelo y acabó contemplándonos desde la copa del pino, un tanto ajado, al que había trepado como diciendo qué hacen todos esos mirándome. La segunda sorpresa fue encontrarnos con un parapente que se estaba poniendo en marcha. El paracaidista estaba haciendo jerigonzas con los cables hasta que se echó al aire dando saltitos. Tras unas cortas vueltas bajó a tierra. Suponemos que se trataba de unos ejercicios de prueba antes de lanzarse a volar. De hecho luego le fuimos viendo sobrevolar las playas. Por nuestra parte, después de contemplar el panorama de las playas, bajamos a Larrabasterra,  nueve personas nos dirigimos 
al metro y las otras diez se quedaron a comer, como es costumbre.


jueves, 20 de abril de 2023

¿Qué nos está pasando?


 Hoy he visto la película sobre la filósofa Hannah Ardent, que plantea negro sobre blanco el problema la banalidad del mal. He llegado a la conclusión de que en realidad el mayor peligro del mal no consiste en sus terribles consecuencias o en los egoísmos más arraigados o en el odio más acendrado o en la crueldad de mentes perversas. Simplemente se trata de que pase desapercibido para seres humanos que o han perdido la capacidad de discernir entre el bien y el mal por diversos motivos, o han aceptado ciegamente órdenes por las que se sienten obligados, o se han acomodado al funcionamiento de la sociedad que les rodea sin medir sus consecuencias. 


Esta filósofa llegó a esta definición a partir de las declaraciones de los nazis cuando se les acusaba de las matanzas sistemáticas ejercidas por el sistema que sostuvieron: todos cumplían órdenes, pasara lo que pasara con su cumplimiento. También se podía inculpar a gran parte de la población alemana por haber consentido o colaborado con el régimen nazi o por haber mantenido una guerra de dominio infundado, como si fuera una defensa y por la superioridad de su patria o de su raza. Eso sería muy difícil de juzgar por la manera de ser típica de los alemanes que son proclives a acatar órdenes al pie de la letra, contando con la información tergiversada con la que les envolvió la propaganda nazi.

Hoy en día podemos encontrarnos con este problema de la banalización del mal metido en nuestra sociedad. Nos estamos horrorizando porque cada día aparecen gran cantidad de delitos nuevos o algunos que creíamos olvidados y, en la medida en que vemos que no se remedian, no encontramos ninguna explicación de lo que está ocurriendo. Podemos enumerar la cantidad irrefrenable de asesinatos o maltratos a mujeres. En estos últimos años está apareciendo un creciente número de violaciones grupales y, lo que empezó siendo cosa de adultos descerebrados bebidos y drogados, ahora se ha convertido en un deplorable deporte de menores. En los medios de comunicación se está lanzando la consigna sistemática que ello está provocado por el fácil e incontrolado acceso a la pornografía en los menores y sí creo que ese sea un factor importante. 


Sin embargo yo me pregunto si podemos quedarnos conformes con eso o si hay otros factores más que se nos pasan desapercibidos, y que no me digan que es un asunto exclusivo de los "menas". Hoy en día estamos envueltos, mal que nos pese, en una infracultura del todo vale, hago lo que me da la gana, lo que me gusta porque sí y que nadie me lleve la contraria -y si se trata de una mujer menos-. Otro deporte descontrolado consiste en cebarse con los más débiles en directo, en centros escolares o por los grupos de internet, hasta acabar destrozándoles social y psicológicamente, cuando no se les provoca el suicidio. Añadir a esto la influencia de algunas redes sociales en las que aparecen algunos nuevos predicadores del absurdo que se están forrando a costa de la ingenuidad o de la ignorancia de no pocos jóvenes influenciables, que siguen sus consignas o sus astracanadas a pies puntillas sin medir las consecuencias. Resulta que ellos llegan a marcar más pautas de comportamiento que la propia familia o el sistema educativo. Por completar este recorrido, no podemos dejar pasar el contenido de las letras de canciones al uso de un notable grupo de jóvenes, que degradan la condición femenina y proclaman la utilización de la mujer como un derecho.


También podemos repasar otros aspectos públicos de la sociedad, donde mentir, calumniar, insultar no solo es gratis, sino que te sirve para ganar unas elecciones o para forrarte de pasta. Unos medios de comunicación que se dedican a dar cobertura a personajes y personajillos que venden sus miserias o los más disparatados comportamientos -algunos rayanos en la ilegalidad- para que el personal se divierta y espere que saquen a la palestra más morbosidades para tener más temas de conversación. Y en medio de todos estos los corruptos y chorizos de guante blanco que acaban yéndose de rositas ¿Y por qué ellos sí y yo no?

He aquí la banalidad del mal: en estos contextos no es nada fácil discernir entre el bien y el mal y, mucho menos, encontrar razones para rechazarlo o para medir sus consecuencias. O sea, que los que nos guiamos por alguna ética o simplemente intentamos hacer bien las cosas, vamos a acabar siendo unos tontolabas o unos ingenuos inadaptados. Lo dicho: a ver cómo se sale de esto, cuando una mayoría no es consciente de lo que está pasando o no quiere verlo.

jueves, 13 de abril de 2023

Pascua 2023

 


Este año nos ha tocado reducir el tiempo de las habituales vacaciones de Semana Santa, por aquello de que estamos de obras en casa y hay que estar atento a ellas. Solo han sido los días de "fiesta de guardar". El jueves llegamos con una temperatura bastante fresca, pero los días siguientes cambió radicalmente el tiempo y hasta tuve que descamisarme para trabajar en el jardín. Esta subida de calor fue provocando que en dos días fueron abriéndose las flores de los árboles, comenzando por el pequeño peral. Las plantas cambiaron enseguida de aspecto abriéndose al sol. Sorprendentemente noté que fueron apareciendo las golondrinas que anidan en el pórtico de la iglesia y, con bastante adelanto, se presentaron los primeros vencejos que suelen aprovechar año tras año los nidos del alero norte de nuestra casa.

Se han hecho notar los insectos de todo tipo que se han sumergido en las flores del romero y en las recién abiertas de los árboles. Me ha tocado la limpieza de hierbas, ortigas y zarzas que comenzaban a asomarse en las zonas de los brezos y de los setos plantados hace poco, que parece van a sobrevivir al invierno. Todo esto nos ha permitido ser testigos directos de la eclosión de vida de esta primavera que en aquellas alturas se suele retrasar.

Hemos dedicado las tardes a hacer largos paseos aprovechando el tiempo seco y la hora adelantada del horario de verano, que nos permitía llegar con luz justo a la hora de comenzar con la cena. Hemos visitado de nuevo las zonas de pasto y los roquedos que conforman un jurásico de figuras fantásticas de animales de todo tipo fosilizadas. Esta vez me ha sorprendido descubrir al dromedario.


En lo que toca al pasto pudimos comprobar el efecto de la sequía. Apenas hay hierba y no pinta bien en el futuro, por lo que eso que para nosotros es un tiempo excelente para los ganaderos es un auténtico desastre. A propósito, también pudimos ver cómo se va sacando de las naves a las vacas. Toda una ceremonia de gritos, gente con palos arreando y tapando salidas. Las recién paridas con sus crías han quedado en prados cerrados cercanos al pueblo y el resto al monte. Estas últimas salían como locas dando brincos, haciendo carreras y peleándose, por lo que las fueron concentrando en la zonas de los robles y, cuando se fueron serenando se las encaminó a su destino. Según el abuelo de la familia, no se imaginaban que esa alegría por verse al aire libre se iba a convertir en una pesadilla, porque iban a perder la poca carne que les quedaba por la escasez actual de hierba y si seguía sin llover la poca que podían encontrar acabaría enterrada.

Le hemos visto crecer
desde dentro de la roca

Después de dar un considerable vuelta para comprobar que el pantano sigue sin recuperar un nivel normal de agua, a pesar del deshielo, hicimos una visita a las interminables obras del puente de entrada en Arija que corta la carretera que da acceso a Reinosa. Saltamos ilegalmente las vallas para cortar el paso y cruzamos las obras. La base central del cuerpo del puente ya está terminada, pero nos llamó la atención las formas de voladizo que le han dado a cada parte. De tal guisa, lo construido tapa la parte antigua del puente y le da un aspecto de portaviones ruinoso. Nos habíamos hecho a la idea de que las elecciones harían de acelerador para terminar a tiempo la obra, pero parece que aquí tienen muy asegurados los resultados y no necesitan de grandes logros para ganarlas.

La última salida consistió en ir a visitar a los tatarabuelos, o sea, nos encaminamos al monte Hijedo y comenzamos contemplando los petroglifos que están al pie del parking. Íbamos a seguir el camino a la inversa del que hicimos en el verano con los guías de Sta. Gadea, cuando María se fijo en una piedra de buen tamaño con una figura curiosa y totalmente lisa. Dicho y hecho, hicimos de Perurena haciéndola rodar cuesta arriba hasta conseguir auparla al coche. Así que el ídolo y las demás inscripciones van a tener que esperar nuestra visita hasta la próxima oportunidad. Sí nos dio tiempo a buscarle un sitio en el jardín a la piedra y allí la hemos dejado.


En fin, hemos podido disfrutar de la tranquilidad, de vivir sin prisas, de comer al aire libre, de dejarnos llenar por los nuevos brotes de vida y de la fuerza interior de los silencios en las zonas perdidas de los bosques o de los prados del monte que hemos respirado en nuestros largos paseos. Y vuelta al trajín de las obras, pero que nos quiten lo bailado.