lunes, 22 de junio de 2020

50 años más tarde

El viernes 19 tuve la ocasión de disfrutar de la mejor despedida del confinamiento que me pudiera imaginar. Después de cincuenta años nos reunimos los componentes de un equipo de fútbol que tuve la suerte de formar en mis tiempos de profesor en le colegio salesiano de Cruces,que entonces se decía de Burceña. Todo comenzó en 1971 cuando el Athletic inauguró los campos de Lezama. Convocó un campeonato abierto para que equipos  infantiles o juveniles de clubes o colegios se presentaran, con vistas de poner en marcha una captación de valores para la cantera, que en adelante tendría allí su sede.

Fue una aventura increíble porque partimos de cero. En unas conversaciones de patio algunos alumnos comenzaron a sugerirme que nos presentáramos. Les contesté que cuando contasen con la gente suficiente me avisaran. El resto corría  de mi cuenta. Pues en menos tiempo del que me había imaginado se me presentaron con la lista, a falta de buscar algún refuerzo más. A partir de ahí teníamos unos pocos meses para crear el equipo. En el colegio se contaba con un campo pequeño, como para jugar con siete  por equipo y con un suelo infame, lleno piedrillas, en el que caerse era un seguro de accidente y donde controlar el balón conllevaba un ejercicio extra. 

Era lo que había y con eso nos pusimos en marcha. Primero con partidillos para hacernos a la idea de qué teníamos entre manos y para ir creando ambiente de equipo. Luego vinieron los entrenamientos en plan más serios y las sesiones de pizarra. Estas fueron una ocurrencia que tuve para que cada cual tuviese bien claro dónde debería situarse y cuáles serían sus funciones. Cuando aquello comenzó a tomar cuerpo necesitábamos un nombre y unas camisetas. En aquel vestuario tercermundista se llegó a la conclusión que las camisetas tendrían que ser amarillas por los colores del Barakaldo C.F. y así el nombre sería Ori Club de Burceña -hoy tendría que escribirse Hori, entonces el saber algo de euskera era un lujo-.

Lo inmediato antes de presentarnos en Lezama era comprobar cómo nos íbamos a encontrar jugando en campos de medidas reglamentarias. Acordamos algunos partidos en el campo de los salesianos de Deusto y el resultado fue magnífico. Eso subió la moral de la tropa lo indecible y en Lezama seguimos con esa misma racha de victorias, hasta llegar a las semifinales. Nos tocó la eliminatoria con un equipo que llegaba bendecido por gente de influencia en el club, reforzado con fichajes ajenos y destinado a ser la creme del campeonato. No podían con nosotros a pesar de sus figuras, porque éramos equipo, una máquina bien engrasada. Lógicamente, perder no entraba en sus planes, así que el árbitro, que pertenecía a esa misma camarilla como se pudo comprobar más tarde, remató la faena. Así que quedamos los terceros, pero con la cabeza muy alta.

Entre dos de los componentes surgió la idea de volver a juntar al equipo. En cuanto se hicieron con una foto fueron recordando los nombres y buscando contactos, hasta que dieron conmigo. Fue toda una labor de detectives privados, larga pero efectiva. Se encontraron más fotos, me pidieron que hiciera una memoria de lo que fue aquello recogiendo mis recuerdos y el de los organizadores. Total que marcamos unas fechas para después de Semana Santa, pero "llegó el comandante y mandó parar". En este caso no fue Castro, sino el Covid-19. De todos modos no consiguió que nos diésemos por vencidos, y el día 19 nos juntamos en el Errekatxu, dado que el dueño fue uno de los defensas laterales del equipo. Algunos no pudieron venir, pero en ese tiempo conseguimos dar con algunos otros. 


Fue una auténtica gozada reconocernos de nuevo, cuando algunos no nos habíamos visto desde entonces. Yo me quedé encantado porque "mis chicos", ahora sexagenarios, estaban en plena forma. Y, lo mejor, no bastó ni cinco minutos para que se volviera a respirar el espíritu de equipo, que fue la barita mágica que nos había proporcionado tanto éxito y tanto disfrute. Además de la comida y la tertulia, el principal organizador -el kaiser, entre nosotros- nos entregó a cada uno una foto encuadrada y las memorias. Un remate final exquisito. Con momentos como éste merece la pena seguir viviendo. Va por ellos.

miércoles, 17 de junio de 2020

Aviso para navegantes

Vuelvo a retomar el blog. He terminado mi segunda novela, "Lepoan", que me ha tenido absorto durante largo tiempo. Gracias a la encerrona en la que hemos estado sumidos por obligación y por necesidad, he podido adelantar el tiempo de redacción. En estos momentos la tengo en eso de la corrección y después no sé qué haré con ella. Tengo planes para retomar mis entradas en este  blog, para incluir algún poema más y editar relatos de tipo autobiográfico. Éstos últimos en sus blogs correspondientes.

Me quedó pendiente hablar de nuestra estancia en Mallorca en el último viaje del Imserso. Y tan último: el día 13 de marzo aterrizamos en Loiu por la tarde y el día 14 se cerró todo. El aeropuerto de Mallorca estaba casi vacío cuando llegamos a coger nuestro vuelo. Daba la sensación de que detrás de nosotros se iban cerrando todas las puertas.

Prometo que no me voy a dedicar a disertaciones sobre lo sucedido en este terrible período de la pandemia, porque acabaría sintiéndome fatal. Solamente tengo pensado hablar de la experiencia personal que me ha supuesto este acontecimiento inédito en nuestra historia, tanto en lo que me está afectando por dentro, como lo que me está golpeando desde fuera. 

sábado, 9 de noviembre de 2019

Arlobi, para la jornada de reflexión

Orencio y yo nos hemos lanzado al monte, a pesar de los malos augurios de los meterólogos. Teníamos pendiente subir a Arlobi al visitar la piedra vertical que se ha recuperado para disfrute de todos. Hemos partido de Sarria, donde está el centro de interpretación del Gorbea. Después de los aguaceros de la noche nos hemos sorprendido con un una mañana apacible y poco fría para esas alturas. Hemos ido caminando en medio de un paisaje otoñal impresionante, tanto por los rincones como por las laderas policromadas. Todo ello ambientado por el bramido continuo de un río Bayas embravecido por  el abundante agua recogida en estas fechas y formando unos rápidos dignos de las cordilleras más afamadas. Todo un banquete de vida, de luz y de sonido.

El recorrido transcurre por una pista cómoda con varios puentes y pasarelas de lo más pintoresco que dan la posibilidad de vadear el río, que no estaba para pasar con piedras precisamente. Hacia el final de la trayectoria que nos habíamos marcado, la pista se ha empinado hasta llegar al menhir. Impresiona la piedrecita tanto por lo que impone, como por el entorno en el que está enclavada: una vaguada entre cimas, alguna pintada por algunas canas de la nevadita de ayer. Apenas nos hemos hecho las fotos, nos han avisado que se acabó el recreo, esto es, se ha puesto a llover. Por suerte sin viento con lluvia mansa, a veces fuerte y a veces sirimiri. Así que vuelta para atrás, a reponer fuerzas en el último refugio que nos ha venido de perlas para almorzar con tranquilidad.

Ha sido una mañanera magnífica, y más, para una supuesta jornada de reflexión. Se me ha ocurrido pensar que he estado consultando con los ancestros de nuestra tierra, mientras me apoyaba en los restos de su existencia por esas latitudes. En realidad solamente me han aclarado contra quién tengo que votar. Me han dejado caer que el cómo hacerlo se les escapa y que corre de  mi cuenta. Solo pensar que toda esa naturaleza ya está en peligro, es argumento suficiente para tomar decisiones contra los que no se lo toman en serio y siguen creyendo que lo que importa es aumentar el desarrollo por el desarrollo. Y mañana... que Dios nos pille confesados.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Bienvenido otoño

Vaya, por fin estamos sintiendo el otoño. Tras una primera parte que más ha parecido una prolongación del verano, tenemos la suerte de que nos llegue lo que toca en esta etapa del año. Era curioso ver en nuestra casa de Quintanilla que todavía las margaritas tuviesen flores o que aún no haya tenido que retirar las camisas de manga corta hasta estos días. Hoy he visto y he disfrutado en Barakaldo de una mañana de lluvia continua, porque me ha hecho recordar cómo llovía aquí tiempo ha, de un manera suave y constante. Ayer en la tele vi cómo en la zona mediterránea había temperaturas de treinta grados y un bañista entrevistado se lamentaba de la mala suerte de los gallegos que solo tenían lluvia. No me gustaría generalizar, pero me da la impresión de que esa frase podrían suscribirla una inmensa mayoría de ciudadanos. Como me viene bien para mis intereses particulares, es bueno el tiempo o lo que sea. Cada vez me preocupa más que se tenga unos intereses y una visión de tan corta distancia. El personal no se da cuenta, o no quiere ver, de que estas situaciones anómalas lo único que producen son desajustes peligrosos. Luego vienen las sequías y, para rematarlo, las danas, o lo que sean, con inundaciones como contrapartida 

Nos hace falta el otoño. Es un buen revulsivo para sacarnos de la empanada veraniega y para que no olvidemos el equilibrio necesario de nuestro sistema. Como casi todo en la vida, necesita movimiento. La comodidad y la quietud son apuestas muy arriesgadas, aunque sean lo que más nos puedan apetecer, o si no que se lo digan a los médicos que nos recetan andar hasta para curar catarros. El viento ha sido tremendo, quizás demasiado fuerte, pero nos ha movido bien el ambiente para que no se nos quede la contaminación agarrada al suelo. El mar se ha puesto serio y ha marcado sus límites. No se ha pasado, nos hemos pasado los humanos metiéndonos en su territorio, igual que en los cauces secos. La naturaleza necesita esos cambios para mantenerse como es, aunque algunos sean más desagradables o incómodos que otros.

Esta noche voy a llamar al viento sur, que nos ha azotado de lo lindo, no solo para que arranque las hojas, sino también para que se lleve la contaminación de toda la palabrería que nos va a inundar estos días: insultos, descalificaciones, calumnias, brindis al sol, y tú más... Esos, a los que no vamos a tener más remedio que votar y no se lo merecen, querrán convencernos, a través de un sin fin de peleas de gallos en las que todo vale, diciéndonos y prometiéndonos cosas maravillosas. Lo que no nos van a decir son las medidas poco agradables para unos o para otros que haya que tomar para lograrlas y sus efectos no deseados. Son de los que piensan a corto plazo y con ganar están conformes.

jueves, 24 de octubre de 2019

La mala educación

El lunes pasado hicimos un buen recorrido en el grupo de senderismo de los centros de jubilados de Barakaldo. En un pequeño tramo de carretera bastante concurrido nos encontramos con latas, paquetes vacíos de tabaco y otros objetos varios y abundantes que habían volado por la ventanilla de los coches de turno. Algunas personas del grupo comentaron que en el parque puedes encontrarte de todo hasta que pase la limpieza, sin olvidar los campos de batalla de las zonas de botellones.
Luego cogimos el autobús de línea para volver y en ese horario nos encontramos que venía casi lleno por estudiantes de un centro de la zona que debían salir a esa hora. Entramos unos treinta jubilados y no se movió ni uno solo de su asiento. Una de las personas mayores del grupo sufrió una lipotimia y se vino al suelo. Se levantó otra señora mayor pero no se movió ni un joven. Parece ser que éstas son cosas que se han vuelto normales y que nadie les da importancia hoy en día. A mí personalmente no dejan de sorprenderme.

Claro, si echamos un vistazo a otras costumbres familiares, la cosa va a más. Tengo los oídos taladrados de los juramentos y palabras soeces que se oyen en los grupitos de chicas, sobre todo, de once o doce años. Parece que dichos exabruptos son como galones para las niñas de hoy en día. Sospecho que es más que probable que los han escuchado más de una vez en su entorno familiar. Como un mocoso de nueve años que estaba llamando puta y zorra a una persona que les estaba acompañando, que resultó ser una tía carnal del angelito. Eso, y otras lindezas parecidas, dicen que se aprenden en la tele, en las redes o en la calle. Es decir, que, además de lo dicho, se tiene que añadir otro problema: hay bastantes padres o madres que no se enteran en dónde andan metidos sus peques, tanto en la calle como en las redes sociales, ni de qué ven en la tele. 

Lo más normal en los grupos de adolescentes es oír discutir a gritos, con insultos y luego marchándose cada uno por su lado poniendo a pringar a los contrincantes. De paso, es habitual que descarguen su adrenalina o sus frustraciones con el mobiliario urbano o con la flora del lugar. Resulta chocante que se use un método tan poco apropiado para convivir, resolver diferencias, dar una vuelta o charlar. Se suele recomendar -lo escribí en su día- que desde el momento cero de la vida se hable con los hijos, pero parece ser que no se tiene en cuenta ésta, como tantas otras recomendaciones educativas. Se habla demasiado poco, o nada, con los hijos: solo para dar órdenes -que en una cantidad considerable no se cumplen-. Se pretende más tenerles en silencio, o que nos dejen en paz, poniéndoles artilugios que simulan un móvil o tableta y en cuanto llegan a los cinco años o así  el móvil de verdad. Así la criatura va entretenida, no me molesta y el mayor puede mirar su móvil, poner sus washap, hablar sin que le interrumpan... Cada vez se habla menos con los hijos y, por ende, se les escucha menos. Teniendo esto en cuenta, los comportamientos antes señalados, y otros muchos del mismo pelo, no son de extrañar. Llegados a este punto dudo de la validez del título inicial, porque me parece más apropiado señalar que estamos ante un vacío de educación. 

En otro orden de cosas, estamos padeciendo los niveles más altos de mala educación en los dirigentes políticos que nos está tocando padecer. No sé que delito hemos cometido para merecernos semejante plantel. Los insultos más descarados, las calumnias más vergonzosas, la chulería más impertinente, las mentiras más cantosas, el cinismo, la capacidad de negar las realidades más evidentes y todo lo que se quiera añadir, son el pan nuestro de cada día. Todos nos quieren hacer creer que ellos y solo ellos tienen la solución para todo. Pero la única propuesta que hacen es que el otro no sabe o no quiere hacer nada, o es un tal y un cual. Con ello están faltando al respeto a la mayoría de la ciudadanía que no comulga con ruedas de molino, insultando a su inteligencia o tratándola de papanatas, que no entiende o no sabe de nada, que  solo le corresponde decir amén a lo que digan y luego meter la papeleta correspondiente en la urna. Saben de sobra que nadie puede arreglar nada solo. Los grandes asuntos del país solo se lograrán con pactos de estado: la reforma de la constitución, la ley de educación, el sistema de pensiones, la financiación de las autonomías... Y ellos en una pelea de gallos digna del patio de un instituto de barrio. Con este espectáculo tan ejemplar qué le vamos a exigir a los adolescentes. Ah y los pactos necesarios para cuando S. Juan baje el dedo. Así nos luce el pelo: mala no, malísima educación.

jueves, 17 de octubre de 2019

¿Y de lo nuestro qué?

Quien siembra vientos recoge tempestades. Una de las regiones más prósperas de Europa se está haciendo el araquiri, quemándose y autoinmolándose, porque se creyeron una mentira y ahora están muy cabreados, dado que ni existe ni parece que pueda existir lo que les hicieron creer. Resulta que están poniendo en riesgo la economía, el turismo, las infraestructuras y hasta la convivencia por defender a los que les hicieron creer la mentira, sabiendo que lo que les contaban era mentira. Hay que ver, de aventureros y filibusteros han acabado siendo mártires y héroes. Y aún queda al mando un loco o desaprensivo que, como vocero del filibustero mayor, quiere volver a repetir lo mismo para que también a él lo metan en la cárcel y pueda ver de nuevo su pueblo en llamas pidiendo que lo suelten. Quién dijo que él iba a ser menos.

Como en toda batalla, resulta que hay resultados no deseados o daños colaterales. El personal del resto de España se harta de ver y escuchar todo y solo lo de Cataluña y, como quien no quiere la cosa, las encuestas comienzan a dar señales de que el PP y VOX aumentan sus probabilidades de ganar escaños, mientras que el partido del gobierno y su seudo socio preferente bajan en expectativas de voto. O sea, que las próximas elecciones van a ser para nombrar un gobierno que arregle el asunto catalán y que no dependa de los votos independentistas. Punto. Y si no, me remito a los mítines de la próxima campaña.

Todo ese ruido y ostentación, escénica y mediática, consiguen también que todos los demás problemas se queden de tapadillo, porque apenas hay sitio para ellos o porque el gobierno tiene marcado de ante mano lo único a lo que puede atender. Ha habido dos columnas de pensionistas, otras del mundo olivarero, otras de obreros gallegos... Estamos esperando que se tomen cartas en el asunto de la precariedad laboral, se están dando avisos de posibles turbulencias económicas, los ingleses y el supuesto amigo americano nos pueden jugar una mala pasada, lo de la emergencia climática cada día huele más a discurso vacío y suma y sigue. Entonces nos podemos preguntar aquello de ¿y de lo nuestro qué? Sin embargo los problemas se dirimen entre 155 sí o 155 no.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

Éramos pocos...

En efecto, el consabido refrán se cumple, pero esta vez la que puede parir no es la abuela sino la izquierda. Resulta que D. Íñigo se nos ha venido arriba y quiere resurgir de sus cenizas autonómicas para reconquistar el puente de mando de la izquierda izquierda, del que fue apeado a partir de una Vistalegre que resultó Vistatriste para él. Esto parece el cuento de nunca acabar. Tras el desastre de Madrid, que por exceso de división en la izquierda, se han llevado el ayuntamiento y la comunidad esa partida de corruptos y de energúmenos, parece que aún no han aprendido la lección. Hala, vamos a intentarlo ahora a nivel estatal.

Le ruego señor Errejón que no nos toque más la moral, que después de este desastre de panorama  político que nos está tocando aguantar, estamos lo suficientemente cabreados como para no tener que soportar otro caudillo más que nos va librar, sí o sí, de caer en las garras de los malos y que va sujetar al señor Sánchez para que no caiga en debilidades neoliberales disfrazadas de progresistas. De paso, puede que usted intente también devolverle le codazo al señor Iglesias y segarle la hierba debajo de sus pies, que motivos no faltan para suponerlo. 

Es usted muy dueño de querer salir a la palestra de la política estatal. Yo no estoy diciendo que no lo haga. Lo que le estoy sugiriendo es que tenga en consideración que el camino que está emprendiendo está revolviendo más el ambiente político. Hay voces que lo celebran por aquello de que evitará abstenciones y abrirá el campo para nuevas alternativas. Yo, sin embargo, leyendo la historia tengo datos más que fundados  para pensar que en el río revuelto siempre suelen acabar pescando las derechas más derechas. Por otra parte, ya está la situación lo suficientemente bloqueada por los piques personalistas de los líderes, como para que aparezca usted, añadiendo un gallo más al corral. Creo que hubiese sido más sensato que usted y los suyos hubiesen cocinado su alternativa a fuego lento y se hubiesen quedado al pairo esperando acontecimientos que faciliten su formación. Que Dios nos pille confesados, que decían los antiguos.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Sr. Iglesias...por favor.

Dicen que el hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra. En la primera usted se adjudicó de entrada la vicepresidencia y exigió, sin haber acordado nada, los principales ministerios y hasta el control del espionaje. Solución, la derecha se llevó el gato al agua. Hoy en día usted cuenta con un respaldo de votos notablemente inferior al de entonces, a más de haber sufrido abandonos y escisiones. No sé si es consciente, o no quiere verlo, que su fuerza se asienta sobre un terreno poco sólido dependiente de los vaivenes de los grupos componentes del universo Podemos. En una carta, que le dirigí tiempo ha, le hacía observar que dicho conglomerado se me antojaba a un hormigón con mucha grava, poco hierro y escaso cemento. Una fórmula ideal para que el edifico se venga abajo al menor movimiento del terreno.

Hoy de nuevo se empeña en meterse en vicepresidencias, ministerios, etc, si no usted en persona sí sus largos brazos. Yo no he votado a Podemos para que gobierne, porque no está para eso, según mi opinión. Su función está en que el gobierno socialista sienta constantemente su aliento en el cogote para que no deje de cumplir hasta la última coma de lo programado. Si se escora a derecha, como es habitual, usted y Podemos tendrán una buen regalo para seguir peleando por el control de la izquierda. Si ustedes se juntan en el gobierno del PSOE y éste la caga, ustedes se irán con él al fracaso. Aunque previamente se vayan montando una crisis de aquí te espero, acabarán pringados y pagando la factura del desprestigio. 

Tal como todos nos tememos nos van a obligar a volver a votar para seguir con la misma movida, voto arriba voto abajo. Sin embargo nos tememos que puede dar de nuevo la oportunidad a esa "España suma" a que se hagan con el poder. Si esto fuere así, espero que, por una elemental decencia, usted, no digo que dimita, sino que desaparezca de la política por el bien de la izquierda, de España, de su salud y hasta por el buen nombre de sus hijos. 

Usted se ha ido dando varios tiros en el pie -se lo recordé en otras entradas de este blog-, pero éste puede se de arcabuz y llevarle por delante. También le hablé en otra carta que tuviese cuidado con el personalismo del que hizo gala desde el principio, a pesar de presidir una organización asamblearia por antonomasia y, mire por dónde, en qué enroque absurdo nos ha metido. Me temo que de la misma manera que catalizó las fuerzas del 15M y otras de izquierda en Podemos vaya a provocar que se atomicen de nuevo con fracasos de este estilo. 

Soy consciente de que en esta ocasión he sido más beligerante que en otras, pero no he podido contener el cabreo por lo que estamos viendo y temiendo. Ya sé que en esto soy un don nadie y que desde sus alturas políticas no tendrá en cuenta mis consideraciones aunque se han ido cumpliendo inexorablemente. Nada más deseo que ésta última no se cumpla. Sin más, salud y república.

viernes, 23 de agosto de 2019

...y 1

Eso, setenta y uno. El 14 de agosto de 1948 aparecí en este mundo, mejor dicho en un mundo que solo tiene que ver con el actual la titularidad territorial y un poquito más. Según mi hija, es que vengo del plesoceno. En este año ha habido una novedad importante en mi vida: la jubilación en enero de María. Está siendo bonito aprendernos de nuevo en un modo de vida sin obligaciones laborales, pero con muchos espacios abiertos para la creatividad. Como se suele decir, no me he enterado de que ha pasado un año. Tengo las mismas sensaciones y los mismos planes.
Monte de Hijedo
Sin embargo he recibido unos cuantos avisos que me hacen recordar las limitaciones propias del paso del tiempo. Vamos que no hace falta enumerarlas, porque no son exclusivas para mí y no dejan de ser de chapa y pintura, sin llegar a mayores. Al cumplir los setenta me avisaron que tenía que dejar el monte y durante este año me estoy conformando con colinas y con paseos de senderismo. Espero que al acabar éste no tenga que haber abandonado este sustitutivo, pero a todo se tiene que hacer uno en la vida, qué remedio.


No he podido escribir esta entrada hasta hoy, porque la fecha me ha pillado en Quintanilla, y allí con tener cobertura en algunos sitios vamos que ardemos. Lo bueno fue la celebración del cumpleaños. Recibí felicitaciones por washap, por facebook, por email y algunas llamadas hasta de personas que no me esperaba. Hizo un día espléndido y nos echamos a la carretera por el Alto Campoo. Visitamos el centro de interpretación del románico y algunos templos, además de disfrutar de los paisajes y de algunos rincones desconocidos. Al final acabamos en Cervatos una pequeña localidad del Campoo de Enmedio, con cuya colegiata quedamos gratamente impresionados. Es famosa porque, entre las figuras típicas del románico que sirven de adorno, algunas de ellas gozan de gran fama por su carácter erótico, según las llaman los guías. Lo que llama la atención es que algo tan explícito esté en la fachada de una iglesia importante, financiada por monjes y con la moral -al menos la  oficial- de la religión de aquélla época. Se admiten especulaciones sobre los motivos de algo tan chocante. De todos modos me gustó mucho el conjunto arquitectónico, sobre todo el ábside que es una joya del siglo XII bien conservada. Comimos en Reinosa y aprovechamos para comprar dulces de la zona que nos sirvieran para cerrar la celebración por la noche. Una buena inauguración de año, que espero dure lo más posible.




sábado, 6 de julio de 2019

La posada de los abrazos

Hay momentos que le permiten a uno encontrarse con un tipo especial de personas que ,  además de ser un privilegio conocerlas, te llenan de vida, te ayudan a encontrar otro enfoque a tu día a día, hacen que encuentres algún sentido a los desastres de este mundo y ayudan a recuperar un poco la fe en la raza humana.
En el ayuntamiento
Esta vez la suerte no vino sola. María y yo nos empeñamos en conocer por dentro un proyecto que desde hace años conocí, cuando le entregaron el premio de Bilbao Solidario. Han pasado muchos años de aquello y el proyecto ha cambiado de sede, de recursos y de gente, pero el espíritu y sus objetivos siguen en su interior y se desarrollan con nuevas  iniciativas.


La posada de los abrazos, no es una posada al uso habitual del término. Ese nombre simboliza que se trata de un ámbito donde se da posada, cobijo o, simplemente atención a personas en situación de vulnerabilidad. Al tiempo se les ofrece ayudas y programas que refuercen su recuperación. Preferentemente recoge a mujeres, con hijos o no, que se encuentran en el aire por no dar el perfil que se exige en los diversos recursos de la administración o de las iniciativas sociales, privadas o religiosas. Para ello cuentan con algunos pisos y mucho trabajo para llevar a cabo el seguimiento y la atención personalizada de las residentes. Al tiempo también se acercan otras mujeres, que aunque no están en los pisos, participan en los programas y actividades que desarrollan, abiertos a la gente del barrio  

Premio Emakunde
Llevan el proyecto cuatro mujeres, acompañadas de voluntariado y de un grupo de apoyo. Lo que mejor recuerdo del coloquio que mantuvimos, más que los datos o las estadísticas, fue las sensaciones que nos transmitieron. Ellas se mueven en esa fina línea entre la militancia y la profesionalidad. No tienen convenios ni contratos estables. Por otra parte, prefieren sentirse con la libertad de desarrollar su proyecto sin que nadie les obligue a cambiarlo, aunque esto suponga una inestabilidad económica. Sobreviven a base de subvenciones y de las aportaciones económicas de socios. A pesar de dar la impresión de que en una situación así se tiene que vivir  en vilo permanente, nos encontramos con unas personas que irradiaban serenidad, calma y una atención exquisita. Así pueden asegurar que su atención a las mujeres acogidas está basada en el respeto, en la calma, sin meter prisa ni agobiar con plazos, en el cuidado y en el acompañamiento. Todo ello envuelto en una perspectiva de género fuera de serie.

Lo dicho, chapeau por ese proyecto y por esas cuatro educadoras como la copa de un pino, que a uno le hacen sentirse orgulloso de haber compartido oficio con ellas. Esta es una de esas iniciativas que no tendrían que desparecer nunca, porque, aunque son pequeñas células, irradian y crean vida que es lo que se necesita. En mi paseo del jueves estuvimos conociendo la zona de la Kobata en la sierra Salvada. Nos encontramos con ese resto de tronco de haya que aún tiene vida después de su desastre. Hoy se la quiero dedicar como símbolo de que puede que recojan desastres o destrozos, pero seguro que su calor les ayuda a sacar la vida que llevan dentro, aunque la sociedad o la historia se la haya aplastado.