domingo, 2 de septiembre de 2018

¡SETENTA!

Pues sí, como el título indica, el pasado 14 de agosto me han caído setenta años. Con los agetreos propios del verano no he tenido tiempo ni calma para ponerme a escribir algo. Esto de cambiar el primer número de la edad tiene su aquel: que si la crisis de los cuarenta, la mitad de la vida, la cercanía de la jubilación... En lo referente a los anteriores cambios no me dijeron gran cosa y, a decir verdad, los he vivido como si el paso del tiempo no fuera conmigo. Sin embargo esta fecha me ha marcado, como que uno se tiene que parar y mirarse al espejo. A propósito de espejo, acabo de renovar el permiso de conducir y he cometido la osadía de comparar las fotos de los dos carnets antes de destruir el caducado. Tengo que confesar que me he dado un buen susto al ver la diferencia sustancial de ambas imágenes.

Resulta que hace un mes el traumatólogo me ha detectado una artrosis en ambas caderas que me va a dar bastante guerra, y que ya me la está dando. Lo primero que me ha dicho es que me conviene que me mantenga con poco peso y activo, como hasta ahora, sobre todo nadando y caminando, pero de monte poco o mejor nada. Así que ya tendré que cerrar mi apartado de "días de monte", y lo peor no es eso: tendré que renunciar a una de mis aficiones más entrañables. Ha sido como un aldabonazo para mentalizarme de que conviene que vaya asumiendo las limitaciones y los desgastes impuestos por el implacable paso del tiempo y por la herencia genética.

De todos modos, no me he hundido, sino que me he propuesto descubrir una nueva forma de vivir sin renunciar a disfrutar de mis otras aficiones y de lo que me depare la vida. Así que me he resumido eso en un lema: toca cambiar de paso pero no pararse.

martes, 31 de julio de 2018

Hasta siempre

Al pasar por el parque de enfrente de casa se me va la vista, sin que pueda remediarlo, hacia los bancos donde solía sentarse a descansar de sus paseos programados. Para mí es como si los hubiesen quitado, si mi amigo Antonio ya no está allí para preguntarme a qué monte ha tocado subir, para contarme cuántas vueltas había dado ya o para soltar algunas de sus ocurrencias. Hace poco le dediqué de todo corazón una entrada y hoy no me queda otra que despedirle después de haber asistido a su funeral y a los duros últimos meses de su vida. 

Le habían repetido la operación de garganta y en el afán de eliminar el cangrejo le dejaron la garganta tan afectada que se tuvo que estar alimentando por sonda. Esa fue la última cruz de su vida: no poder comer. Los médicos le daban largas y en casa comenzaron a darle un poco de alimento en papilla. A pesar de las molestias y de las noches toreras que todo aquello le hacían pasar, no dejó de salir a la calle a dar el paseíto de cada día alrededor del parque y a quedarse más tiempo sentado en los bancos con los suyos y con su novia, claro. Me dio la impresión de ver en él a un hombre curtido en el horno alto, capaz de resistir el sufrimiento con entereza 

En el funeral, un tanto laig e impersonal celebrado en una de esas capillas que tienen ahora los tanatorios, me sentí emocionado con su recuerdo. Del chorro constante de palabras a que nos sometió el celebrante, me quedé con una cita que leyó de S. Agustín, cuando estaba a punto de  morir. No recuerdo el texto al pie de la letra pero el sentido estaba claro, porque es algo que suele pasar siempre y, por lo que vi, ya pasaba desde antiguo. "Cuando habléis de mí después de que muera no cambiéis el tono de voz, ni os apuréis al decir mi nombre, hablad como si yo estuviese delante. Y si os reís, no os contengáis hacedlo como si yo estuviese..." O sea que iba a seguir presente aunque de otra manera. Yo, al menos, pretendo, como dije en la entrada anterior, tener presente y hacer mío, aunque ya no esté, ese amor a la vida y el saber disfrutar de las cosas sencillas o del calor de los propios, tan suyos, que son, al fin y al cabo, las experiencias que no nos pueden faltar al final y que acaban siendo las que nos llenan más por dentro. Descanse en paz.

viernes, 20 de julio de 2018

Los héroes del mundial

En el mundial de fútbol, que acaba de finalizar, he disfrutado más con los resultados que con el juego, que en contadas ocasiones ha dejado de ser zafio y rácano. Mi primera gozada fue la eliminación de Portugal, no por los portugueses, sino por la caída del más grande de los ídolos del momento. Todos los entendidos esperaban que con Ronaldo Portugal era una selección con posibles, pero este tipo de jugador no juega para ningún equipo ni para su selección, solo juega para sí mismo, para engrosar su ego y su cartera, claro. Luego vinieron las caídas de los dioses: Alemania y España, que figuraban entre los primeros en las quinielas, salieron humillados haciendo el más sonoro de los ridículos.
No entiendo cómo algunos de los que protagonizaron el solemne desastre del mundial pasado pueden seguir en la selección. No se puede seguir viviendo del nombre y es hora de que vengan otros tan buenos, o más, que ellos cuando empezaron.

Lo que me tuvo al borde del orgasmo fue la desvergüenza de la selección Argentina, contando con el que se supone  culmen del fútbol al frente y, junto con ella, la de Brasil.
Tanto Messi, tanto Neimar, tantas figuras millonarias en esos equipos que ni han llegado a sudar la camiseta, tantos numeritos y tantos periodistas detrás de ellos, para protagonizar un ridículo sin precedentes y para dejar a sus naciones totalmente decepcionadas.

Me siento feliz porque en este mundial los héroes han sido algunos equipos que no entraban en las quinielas. Equipos con gente buena, claro, pero sin ser grandes estrellas, bien cohesionada, bien organizada y sabiendo lo que tenían que hacer. Entrenadores que habían trabajado el equipo y han sabido manejar uno de los artes más antiguos del homo sapiens desde que se dedicó a batallar: la estrategia. Tenían mucho que perder y poco que ganar y, a fuerza de su convencimiento, algunos han llegado hasta lo más alto. Tanto a Crocia como a Bélgica o a Inglaterra se les daba el papel de hacer un mundial digno, pero resulta que son tres del cuarteto final. Francia contaba con una plantilla mejor pero su éxito se ha basado en la solidez y en la fuerza física del conjunto. 

Ahora los periodistas siguen a lo suyo "que si Griezman, que si Modric, que si balón de oro..." No saben salir del personalismo. El fútbol se hace en equipo: hay once delanteros en el campo, once defensas y once medios, y solo suman once en total. Todos tienen que desarrollar su rol cuando les corresponda, tengan o no tengan el balón siendo fieles a la cohesión y al apoyo que dan sentido y eficacia al equipo. Esos son los valores que se pueden transmitir a través del fútbol, que son absolutamente necesarios para el desarrollo personal y social en este mundo del conocimiento. Solo progresan los innovadores que intercambian conocimiento en equipo. La competitividad de las empresas se basa en la solidez de sus equipos. Una de las claves para acceder a muchos empleos es la capacidad de trabajar en equipo. Los grandes que figuran en los diversos terrenos del conocimiento, de la cultura, de la empresa están sostenidos por equipos bien formados y de calidad. Y aquí a través del fútbol se está transmitiendo, desde la infancia, que hay que ser como esos que ganan tanto dinero y que están en la tele y en los medios de comunicación o que son dioses en tal o cual equipo, y así nos  luce el pelo. Me alegro, una vez más, de que este mundial haya hecho justicia al fútbol.

sábado, 14 de julio de 2018

Me duele Nicaragua

Las generaciones jóvenes no sabrían responder, en gran parte, qué significan las siglas FSLN. Y si les decimos cuáles son las palabras ocultas en esas iniciales, Frente Sandinista de Liberación Nacional, estaríamos en las mismas. Tendríamos que empezar por decir que se trata de Nicaragua. Puede que algunos conectasen con las noticias que se cuelan de refilón en los diversos programas informativos sobre ese país. Ya van más de 300 muertos en las protestas callejeras contra el gobierno y pidiendo la dimisión de su presidente. Por lo que se ve, éste parece todo un autócrata que le importa un bledo los que caigan con tal de seguir en el sillón de mando. Lo peor del asunto es que ese sillón está asentado sobre esas siglas, con lo que se puede ver, sin necesidad de ser un analista, que no tiene nada que ver su significado con lo que está haciendo ese gobierno.

Hubo una época en que ese frente sandinista nos llenó de ilusión, porque en algún lugar del mundo se podía echar del poder a un tirano, Somoza, heredero de una dinastía de tiranos. Fueron años de guerrilla y de movimientos populares hasta que consiguieron ponerse al frente del país. Fue un equipo de dirigentes muy preparados en todos los frentes, no solo en el militar. Contaba con economistas, sociólogos, escritores, religiosos... Inmediatamente la CIA armó una guerrilla, la Contra, con los militares y paramilitares del somozismo que habían huido a los países vecinos que les hizo la vida imposible. La misma CIA orquestó unas elecciones que les echaron del gobierno, pero después de tiempo volvieron a ganarlas a raía de la decepción que sufrió la población con los nuevos gobiernos.

Para entonces, ya el grupo de dirigentes se había dispersado por desavenencias con la línea de Ortega. Éste con sus fieles se ha afincado en el poder y está llevando al país a la ruina y, según algunos, a una guerra civil. No se comprende las masacres de la policía y de las bandas paramilitares que campan a sus anchas. Se han atrevido, incluso, a liarse a mamporros con una delegación de mediación encabezada por obispos. Ortega dice que los manifestantes son golpistas ¿Se acuerda de que Somoza dijo lo mismo de él? ¿Tendrá que repetirse la historia? Me temo que esta vez no va a haber un ejército ni ningún frente que le eche de la poltrona, por lo que seguirán cayendo  impunemente manifestantes. 

Me duele Nicaragua. Parece que le persigue una maldición que no le deja encontrar su propio progreso. Me duele también, y me decepciona, contemplar de nuevo cómo movimientos populares, que fueron capaces de revertir tiranías, se convierten, por diversos caminos, en poderes absolutos tan crueles y tan autistas con las necesidades de su gente, como los que derrocaron.





viernes, 22 de junio de 2018

¿De qué estamos hablando?

A raíz de los atascos que tenemos que soportar los vecinos de Barakaldo cuando hay eventos multitudinarios en el BEC, había comentado con varios conocidos las oposiciones de Osakidetza. Curiosamente comenzaron a salir en la conversación casos de familiares y conocidos que dejaban a las claras unas actitudes que parecían fuera del sentido común o de la realidad social en que nos movemos: se habían presentado a las oposiciones de Osakidetza sin abrir un libro o tomándose la preparación a la ligera. Se comentaba que, por la formación que habían tenido, si se hubiesen preparado un poco, las posibilidades se habrían multiplicado, pero se encogen de hombros y ya está, se quedan tan pichis. Casualmente mi amigo Orencio, entre las conversaciones de uno de los paseos montañeros, me cuenta otra historia similar. Un conocido suyo que trabaja en un hospital le dice a su hija que, si aprueba el examen inicial de esas oposiciones, le asegura un puesto de trabajo en el mismo. La chica debía estar muy ocupada con su nueva pareja y suspende ¿Qué no había entendido del "si apruebas"? Y es que hay gran cantidad de personal que no se pone las pilas hasta que no le ve las orejas al lobo. Claro que entonces se es más mayor, cuesta más estudiar y se tiene otro tipo de responsabilidades que no facilitan precisamente la preparación.

Me temo que no se trata de anécdotas puntuales, sino que es un indicador de una manera de andar en la vida por un sector de la juventud actual que tiene acabados los estudios superiores o similares. Parece una contradicción flagrante, teniendo en cuenta las dificultades que encuentra este sector de jóvenes para independizarse y plantearse un plan de vida con plenas garantías. De ahí que el título de esta entrada muestre la perplejidad ante semejantes noticias, porque surgen múltiples preguntas de doble dirección: algunas referidas a los padres -"qué hemos hecho o qué estamos haciendo"- y otras a la inconsciencia de la que hacen gala ese tipo de jóvenes -"porqué no les importa el futuro o porqué no tienen ningún plan de vida, más allá de pasárselo bien"-. Parece que estamos enterrando la cultura del esfuerzo, del empeño, de marcarse objetivos en la vida... Y sin embargo, esas van a ser herramientas imprescindibles para sobrevivir en una sociedad tan competitiva y tan cruel con los jóvenes que están empezando y, no te digo, con los que tengan pocos recursos.



domingo, 3 de junio de 2018

Días de monte 45

Sta. Marina
Ante todo dar razón de mi ausencia durante estos meses: he estado centrado en finalizar y corregir una pequeña novela que comencé hace tiempo y que no acababa de cerrar. Aunque parezca mentira, los jubilados estamos muy atareados y no nos da  tiempo para todo lo que queremos o que nos piden que hagamos. El sábado 25 de mayo, a pesar de los malos augurios de Aemet, nos lanzamos al valle de Orozko. Juanjo no iba a estar disponible hasta después del verano y había que aprovechar el día a toda costa. Yo estaba recuperándome de una pequeña lesión de rodilla y Oren estaba resentido de la bici. Así que optamos por un recorrido sencillo para acabar en la ermita de Sta. Marina que está en la vertical de Zubiaur y preside todo el valle. 

Elorritxugane
Acortamos el recorrido subiendo por la pista que, tras pasar por una serie de barrios pintorescos, lleva a la ermita sin llegar a ella. Ascendimos en primer lugar a Elorritxugane, seguimos el cordal hasta el Jesuri o Larragorri. Queríamos ver a dónde daba otra cumbre cercana que se alejaba del cordal pero cuando llegamos a ella la lluvia comenzó a arreciar y nos volvimos al Arrola que es la cumbre inmediata a la ermita y la última que nos habíamos propuesto. Tuvimos suerte y la tormenta se cerró en la parte del Gorbea y la veíamos de lejos. Bajamos a la ermita y vimos que el refugio estaba abierto, lo que aprovechamos para dar buena cuenta de las viandas en terreno seco y con bancos y mesa para nosotros solos. Al salir, nos llevamos la sorpresa de que había despejado y el panorama que se nos ofrecía no tenía nada que ver con el que habíamos estado el resto de la mañana. 

Jesuri
No tuvimos mucha lluvia, pero acabamos empapados. Estuvimos caminando en medio de la niebla, pisando hierba empapada durante una gran parte del recorrido. Lo que más me impresionó de esa excursión fue el panorama, a pesar de que el paisaje estaba tapado en su mayor parte. La sensación fantasmagórica de estar encapotado en una niebla que se mezcla con la vegetación y se abre en tiras por encima de las hayas y los pinos dejando todo cargado de gotas y envuelto en una luz entornada y misteriosa. La variedad de tonos de grises, desde el más claro que dejaba entrever el sol, al casi negro de los nubarrones de la tormenta.Las formas que toman los montes que quedan medio ocultos entre las niebla y adoptan formas caprichosas.
Arrola
El entrever barrios de caseríos a través de una neblina fina que les hacía parecer salidos de un nacimiento navideño. En fin, un panorama lleno de sensaciones y de estampas irrepetibles, una buena despedida de la temporada para Juanjo, porque Oren y yo pensamos seguir. Y para ponerle los dientes largos le recordamos que faltaba la visita obligada al Gorbea.


martes, 13 de marzo de 2018

¿Qué será de aquello del fútbol?

Lo último que nos quedaba por ver ha sucedido en Grecia, cuya liga de futbol ha quedado suspendida. Un matón mafioso, dueño del equipo local, rodeado de gorilas y revolver en cinto irrumpe en el campo y amenaza al árbitro. Por aquello de tener muchos millones se ha creído con facultad, no solo de poseer un equipo, sino de exigir que las leyes del deporte se ciñan a sus intereses. Resulta que el futbol no tiene bastante con soportar a los energúmenos de las peñas llamadas radicales y ahora aparece a la vista de todo el mundo que alguno de ellos son dueños de un club, que se sepa. Creíamos que ya habíamos visto de todo, pero no me quiero imaginar lo que nos queda por ver, visto que esto no hay quién tenga intención de pararlo.

Ya viene de largo eso de que magnates mafiosos llegados del este o del más oriente, o forrados de petrodólares, o con un montón de empresas en su cuenta, se dediquen a comprar clubes de futbol. Parece que no saben qué hacer con el dinero o que necesitan sentirse poderosos y famosos. Vamos como los grandes de siempre que necesitaban construir catedrales, palacios, pirámides, mausoleos que hablaran de su grandeza. Se ve que para algunos es más atractivo sentirse dios ante una afición, unos técnicos y unos jugadores con los que jugar a su capricho como figuras de ajedrez, sin entender ni jota de técnicas o de organización. La historia nos va enseñando cómo pueden acabar esos clubes y no digamos las aficiones: que se lo digan al Racing, al Málaga, al Valencia... 

Entre estos están los que pueden picar más alto y para ellos un equipo es un conjunto de cheques desorbitados para ver quién se lleva a los mejores. El concepto de equipo, fundamental en el futbol, les importa un bledo y sus clubes se convierten en un conjunto de supuestas estrellas bien pagadas, que metan muchos goles y que tienen que conseguir todos los títulos habidos y por haber, caiga quien caiga.
En esta panorama los demás equipos y aficiones nos tendremos que conformar con las migajas de los éxitos o con quedar bien en la liga de turno, porque son ellos los que están destinado a pasar por encima del resto como pisonadoras y a copar los puestos de gloria y la mayor cantidad de horas o de páginas de los medios de comunicación. 

Aquello del fútbol que yo aprendí estaba basado en el sentido de grupo cohesionado, donde cada cual sabía y respondía de sus funciones, además de ser solidario en el apoyo a los compañeros. Eso era la base de un equipo, que, a la vez, se sentía arropado por una afición que le daba sentido de ser, no solo económicamente. Nada que ver con el sesgo que está tomando el mundo del fútbol llamado de élite, que lo será por el presupuesto no por los valores que transmita. A mí me queda el consuelo de haber nacido aquí y ser de un equipo que, al menos por ahora, está vacunado contra esa degeneración del deporte. El Atheltic a pesar de sus miserias, de los sufrimientos, de las épocas grises, se mantiene como un equipo total: el de los once del campo y todo un pueblo en las gradas o fuera que lo forman. Así se mantiene lo que se llama "gure estiloa": caballerosidad, dignidad, pundhonor y fidelidad a prueba de fracasos. Y es que aquí no somos como en el resto "del Madrid, del Atlético, del Barça..." no somos del Athletic, somos Athletic. 





viernes, 2 de marzo de 2018

Días de monte 44

El sábado 24 de febrero pudimos sacarnos la espinita de no haber podido ir al monte en el resto del mes. Habían amenazado con bajas temperaturas, pero la cosa no fue para tanto, así que optamos por un paseo que no se topara con hielo. Elegimos al sierra de Santxosolo, a la que llaman también de otras maneras. Es un espinazo con varias cumbres seguidas cercanas a los 700 metros de altitud pero muy verticales, sobre todo por su cara norte. Hacía de divisoria entre el reino de Castilla y el Señorío de Bizkaia -Valle de Mena y Balmaseda donde estaba el fielato de entrada por su famoso puente medieval-. Tenía un gran valor estratégico lo que dio nombre a una de sus cumbres, La Celadilla, por las celadas que se formaron a través de la historia entre los señores de la guerra y sobre todo en las guerras carlistas.

Para la ascensión elegimos el pueblito de Arza que está en una zona de Mena muy bonita y totalmente desconocida para nosotros entre Balmaseda y Artziniaga. O sea, es Burgos pegando a Bizkaia y a Araba y tiene nombres vascos -Orrantia, Antuñano, Arza...-. Como es ya fatídica costumbre dudamos al arrancar y cuando ya los track indicaron que íbamos bien, nos encontramos metidos en un lodazal impracticable. No contentos con ello nos topamos con que el arroyo que se pasaba por unas piedras estaba convertido en un río que nos podía cubrir hasta las rodillas en algún tramo. Orencio estaba dispuesto a pasarlo descalzo, pero iba a ser que no. 

Preguntamos a un joven que estaba cargando una furgoneta y nos indicó otras pistas que nos llevarían al trayecto indicado. Tras unos pequeños despistes nos hicimos con la ruta, pero no pudimos llegar hasta la última cumbre que nos habíamos propuesto el Rioya. Comimos el bocata en el Somokurtzio y al bajar dimos con el trayecto correcto que no nos obligó a pasar el riachuelo. Una pena el día tan nublado, como se ve en las fotos que no nos permitió disfrutar de los panoramas que desde el Trasmosomos -también Espaldaseca- se puede ver el mar y todos los montes de la Peña del valle de Mena.

lunes, 5 de febrero de 2018

Independentismo: un capote torero

Me había jurado no escribir nada referente a la tan traída y tan llevada república catalana, pero hoy no he podido más. El independentismo en vez de bandera ha resultado ser un capote, como el de los toreros. Han presentado su bandera insuflando los sentimientos de la gente, que está en todo su derecho de ser independentista, y cuando esa gente ha entrado al capote no ha encontrado nada de nada detrás. Muchas palabras altisonantes, ceremonias lujosas, afirmaciones tajantes sobre la solidez de sus propuestas: la república catalana que prometían se iba a hacer a la brava e iba a ser la panacea que librase al país de los males que acarreaba desde siempre por causa del gobierno central. Todo ello ha resultado ser un capote manejado por los herederos de la burguesía corrupta catalana, por unos visionarios que iban a poner el mundo en su orden y por otro grupo que no se sabía bien qué pintaban en semejante pastiche.

Pues bien, después de darse el tortazo, resulta que no tenían nada de nada preparado -excepto discursos martiriales contra el 155-, ninguno de los recursos imprescindibles para poder gobernar el país. Sabían de sobra que lo que habían vendido a la gente era un callejón sin salida hasta que se dieron contra el muro. Han tenido la desfachatez de no haber pedido disculpas, ni de hacer autocrítica por haber dejado Cataluña hecha unos zorros. En vez de, por dignidad o por vergüenza torera, haberse retirado para dejar paso a otra gente que desde su misma ideología intente arreglar ese desaguisado, se vuelven a presentar a las elecciones cuando están en la cárcel, tienen causas pendientes o se han dado el piro para que no les pillen.

Lo que ya me ha puesto la sangre a punto de hirvición, es la trayectoria estelar y grotesca del supuesto president. Se ha erigido en solución cuando ha sido, y seguirá siendo, el  mayor causante del problema. Ha conseguido la adoración incondicional de los suyos y está toreando a sus compañeros de coalición, con apariciones estelares y reuniones en Bruselas bien publicitadas donde se pretende cortar el bacalao .
Pero lo más grave es que ahora parece que quiere vivir de las rentas como "president honorario" con todos los honores y las comodidades a costa del erario público catalán: sueldo, residencia... como si la economía y los servicios públicos catalanes estuviesen que se salen. Ah, y luego salir elegido para el parlamento europeo. Todos estos movimientos están dirigidos a salvar el culo de algunos, a costa de que su país siga en manos de su denostado 155. Ya vale por favor. Es legítimo sentirse independentista, pero es lamentable estafar a los propios, y dejarse estafar, de una manera tan burda y bochornosa.

lunes, 22 de enero de 2018

Días de monte 43

Contra todo pronóstico nos encontramos un sábado despejado y con una temperatura magnífica para hacer monte. Como en la víspera había llovido todo lo que quiso buscamos un destino algo más al sur y que tuviera un terreno de poco barro. Así que optamos por ampliar nuestros conocimientos de la sierra de Arkamo. Esta vez la abordamos por la cara sur desde Artaza, una aldeíta de cuatro casas, y con un acceso por el que apenas cabía el coche, en la zona patatera de Álava. Por este lado la sierra tiene una subida progresiva y no tiene la caída vertical de Kuartango. Aprovechamos la pista que da acceso a las antenas que destacan en lo alto para visitar las dos cumbres más altas de la zona Kotorrillo y Montemayor 1.085 metros cada uno. 

La subida fue tranquila rodeados de un encinar denso. A medida que subíamos se iba abriendo una panorama más extenso de lo que nos habíamos imaginado: los montes de Valderejo, la sierra de la Demanda en el horizonte, la sierra Cantabria, la entrada a La Rioja, el macizo de Aralar y el Aitzgorri, S. Donato, Amboto, Gorbea... Todos con nieve lo que parece que los acerca. Cuando pasamos a la meseta soplaba un airecillo que nos obligó a protegernos algo más. Luego al culminar el Montemayor buscamos una zona en la bajada con losas, al sol y al socaire para darle a la mandíbula.

A la bajada nos pasó lo de siempre, en vez de volver por donde habíamos subido, que era lo previsto, nos decidimos a hacerlo por la otra vertiente. Y a golpe de garmín, Orencio nos iba diciendo por dónde debía haber un camino al que nunca llegamos. Así que reconocí una torre de tendido eléctrico que estaba al borde de la pista de subida y propuse tomar aquella dirección. Tuvimos que sortear toda suerte de hoyos típicos de ese terreno y de las matas de encinar cerrado por donde era imposible pasar, pero dimos con la pista.

Estuvimos acompañados de sonidos de silbos, ladridos de perros, algún tiro disperso. A medida que nos acercábamos al pueblo vimos movimiento de todoterrenos, algún grupo de cazadores y más perros. Cuando nos estábamos cambiando de calzado junto al coche, un señor mayor se nos acercó con ganas de charlar y nos comentó que estaban dando una batida al jabalí. En efecto, hoy he visto en el Teleberri que en Álava hay una plaga de jabalíes lo que ha obligado a organizar diversas batidas.  Según Juanjo aún nos queda otra zona de Arkamo por descubrir más cerca del monte Santiago y de la cascada del Nervión, así que acabaremos por visitarla.