| Postal de mi amigo Germán Payo humorista |
| Postal de mi amigo Germán Payo humorista |
Atravesamos la campa Picui, que no es otra cosa que el terreno con el que se tapó el agujero de la mina, hasta llegar al cementerio. Allí pudimos contemplar que las vacas tienen mirada de tontas pero de eso no tienen ni un pelo. Llegó un todoterreno con carromato incluido y salieron corriendo desde los diversos rincones donde estaban mugiendo como locas. Claro, habían identificado el vehículo del dueño que traía el condumio especial, y es que a ningún tonto le amarga un dulce.
Creo que el mejor recuerdo que nos puede quedar de esta jornada, que titulo de "convivencia y senderismo", es el ambiente distenso y amistoso, lleno de buen humor y de reconocimiento de las nuevas incorporaciones. Y es que demostramos que con un sencillo paseo y una comida sin complicaciones -eso sí, lo del crianza de Rioja Alavesa fue un puntazo-, somos capaces de disfrutar de una jornada divertida y estupenda, de las que dan más valor al programa de senderismo y que, por qué no decirlo, que nos viene de maravilla pasarlo bien y ampliar las amistades más allá de las de cada grupo habitual. Enhorabuena a todos y todas por haber conseguido un día tan estupendo. Nos vemos en Santa Águeda, a ver si superamos el nivel de nuestro coro.
Un conocido mío mejicano me enseñó un refrán de su tierra que, aunque un tanto grosero, viene muy bien a cuento al final de esta cumbre: "Tanto pedo, tanto pedo pa cagar agüita". Y es que resulta muy difícil seguir convencido de que, visto lo visto, merezca la pena tomar partido por los moisés que en el día a día siguen empeñados en aportar sus pequeñas acciones para, entre todos, poder salvar algo, dentro de lo que cabe. Si hay una cosa que me da un miedo tremendo en eso de seguir cumpliendo años, es que, antes de que me llegue la muerte, tenga que estar contemplando catástrofes cada vez más descomunales. Pero, mientras tanto, no hay otra y en ese empeño estamos y estaremos.
A poco de empezar la marcha llamé la atención sobre la vista del castro de Bolunburu y se quedó en que, para curiosos de la historia y con fuerzas para subir, se programaría la visita a esos restos prehistóricos. Sin contratiempos y con la mayor tranquilidad del mundo fue transcurriendo el recorrido. Tuvimos la oportunidad de poder contemplar por dentro la hermosa ermita de S. Antonio, aprovechando que estaba abierta por obras y el trabajador estaba fuera. También nos sorprendió la obra del palacio de los Urrutia del que solo se veía la fachada porque estaban en plena restauración de la misma sujetando el vano de las ventanas. Los rapidillos pasaron por delante sin hacerles caso, qué le vamos a hacer.
Fue Nieves quien nos invitó a ese paseo. Salimos puntuales y nos encontramos en Mercadona de Kareaga con la gente de Cruces y de Zuazo. Seguimos hasta Ugarte donde estaba el único paso incómodo por carretera y luego subimos la pendiente que da acceso al aparcamiento del bidegorri. Lo había programado así para evitar el desagradable y peligroso paso de los túneles de la Orconera, aunque algunos protestaron porque la subidita les costó lo suyo. Ya en la vía, a poco de comenzar la ruta nos regalaron con su presencia un par de pavos reales. Uno nos miraba desde el tejado de su refugio hasta que alguien le echó migas y dio cuenta de ellas en un santiamén. El otro resultó ser un escapista que se estaba pavoneando, nunca mejor dicho, por el medio del camino hasta que algunos le fueron asustando para que volviese a su redil, pero ni con esas, que allí siguió con su paseo.
Por fin, tuvimos el gusto de conocer y de acoger en el grupo a Iñaki y a Miren, los últimos senderistas que quedaban por incorporarse. Ocho personas se quedaron a comer en Trapagaran y los demás a casita. Hasta el lunes próximo que parece que también va estar pasado por agua, como le corresponde a esta época del año.
¡Qué tiempos aquellos! Y ahora...
El pronóstico del tiempo no era muy halagüeño, pero aún así estábamos 25 personas dispuestas a todo. No fue tan fiero el león como lo pintaban, aunque en algún momento sí arreció la lluvia. De todos modos, lo peor del día no fue el tiempo, sino un desgraciado accidente que nos dejó muy preocupados. Nuestra compañera Mari Valverde sufrió una caída en las escaleras del metro que dieron con ella en urgencias de Cruces, menos mal que iba acompañada de Bego Rivas. Ha ido recibiendo expresiones de cariño a través del wahst app del grupo y esperamos tenerla entre nosotros de nuevo en las próximas salidas.
Llegamos a Bolueta con el tiempo previsto, pero, para mi sorpresa, nos encontramos con el bus de Galdakao en la parada y con pinta de que iba a ponerse en marcha. Alguien corrió para pedir a la conductora que esperase al grupo. Total que, como me explicó el que viajó a mi lado, ese bus había llegado con retraso por el tráfico y ya tenía que haber salido antes de que llegáramos. Así que entre el cabreo que llevaba la conductora, que le hacía dar trincones y maniobras bruscas, y que era la línea que llega al hospital por lo que su recorrido es más largo y con más paradas, algunas llegaron algo mareadas. El que pretendíamos coger a las 9:20 solo llega hasta Galdakao y hace un tramo por la autopista.
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| La cantera que las nubes no nos dejaron ver |
El paseo fue transcurriendo por unas zonas campestres sumidas en un ambiente totalmente otoñal que cobraba cierta magia envuelto en la bruma. El poco tramo urbano que tuvimos que recorrer no nos causó ninguna molestia. Así que pudimos disfrutar de descubrir nuevos territorios de la Bizkaia poco conocida para muchos y que ya pasarán a ser parte del archivo oficial de salidas. Salud y hasta la próxima salida.
El pasado día 25 de octubre los tres grupos de senderistas de los centros de mayores de Barakaldo tuvimos la excusión anual de convivencia en la que el ayuntamiento se hace cargo del coste de los autobuses. Además, en esta ocasión nos sorprendió con un par de regalos del gusto de la mayoría del personal. En este curso hemos superado la barrera de los 65 participantes y hemos tenido que flotar dos autobuses para dar cabida a los y las 80 participantes. Ello ha sido debido a la presencia del tercer grupo de los lunes y a los y las pertenecientes a la lista de espera para entrar en el programa.
Creo que todos y todas disfrutamos de lo lindo de un paseo sumergido en un bosque increíble, arrullados por el sonido constante de los saltos de agua y extasiados por las figuras de las pequeñas cascadas y el intenso color de las pozas. Al principio sufrimos un pequeño desconcierto porque se nos dio unas indicaciones muy poco acertadas y perdimos tiempo, pero el personal, con muy buen criterio, aprovechó el impás para cargar energías, que con el madrugón el estómago reclamaba carburante. Después de pasar un primer tramo de pista correspondiente a la bajada, nos fuimos internando en la de subida a partir del pozo dos, dejando su visita para la bajada. A partir de aquí fuimos aprovechado el espectáculo del agua y la mayoría no se arrugó ante algunos pasos un tanto incómodos y arriesgados.
Este es el explosivo surgente inicial