jueves, 14 de febrero de 2019

Lo que nos faltaba

No sé por qué calificativos empezar para referirme a la actuación de los partidos independentistas catalanes ante la aprobación de los presupuestos para el 2019, recientemente rechazados gracias a su inestimable colaboración con el bloque de la derecha. Respetando su derecho a reclamar la independencia, tendrán que reconocer que están en una deriva absurda dictada por ese lunático huido de la justicia, que aún se arroga el derecho a regir Cataluña, y olvidando la gobernanza de la población a la que se deben.

No me cabe entender en qué mente infantil o ciega puede entrar que lo de presupuesto por presos o por referéndum sea una propuesta seria y que no se queda en un intercambio de cromos en el patio del colegio.
Señores independentistas, con las cosa de comer no se juega ¿Alguno de ustedes podía creer que el gobierno de España iba a entrar a ese trueque? Cuesta mucho creer que sí. Por tanto está claro que lo único que pretendían era poner todo patas arriba, con el fin de estar en el candelero internacional para demostrar que en este país no se puede vivir. O sea, que se propusieron, y lo han conseguido, fastidiar a todos los españoles y, más que les pese, a sus propios ciudadanos catalanes.

Ninguno de ustedes se paró a pensar, por lo que parece, el sacrificio que ha supuesto su irresponsabilidad para los sectores más débiles de la población: dependientes, viudas, jubilados, parados... Antes de tomar su decisión tampoco se pararon a sumar todos los proyectos y las mejoras que estaban en cartera para mejorar los servicios básicos de la ciudadanía, o la mejora de las condiciones laborales, o subvertir los recortes en educación, o el impulso a la promoción de la cultura... y así una lista interminable. Y eso que tienen ustedes en su territorio la sanidad hecha unos zorros, así como un serio déficit en infraestructuras y un largo etcétera. Pero claro, para arreglar todo eso parece ser que solo vale hacer un referéndum y han mandado a la porra la pasta extra que les había asignado el presidente Sánchez, vía los dichos presupuestos.

¿Y ahora qué? ¿Han conseguido mejorar la situación de los presos? ¿Han hecho algo para que en breve puedan imponer su referéndum o cambiar las leyes para que se lo permitan realizar? Ahora elecciones generales y, según lo que ha ocurrido, seguirán en la misma línea que lo visto en el congreso, apoyando los planes de la derecha. También dudo que hayan valorado que el que está esperando a la puerta del congreso es un tal VOX. No hace falta que les pongamos al día de las condiciones que exigen estos señores en sus apoyos a los gobiernos y que se suelen salir con la suya.

 Llegados aquí me quedan dos consideraciones: o ustedes son unos suicidas y les encanta eso de cuanto peor mejor, caiga quien caiga, o son unos inconscientes de puro prepotentes y se creen que gobierne quien gobierne en España les va a dar lo mismo y que van a seguir a su bola. Porque tampoco hace falta que les digamos que lo primero que van a hacer los de esta posible troika derechosa va a ser aplicarles el 155 puro y duro, no el descafeinado que les sirvió don Mariano ¿No lo han oído ya en las soflamas que andan soltando? ¿No se habrán creído que son solo bravatas, verdad?
En conclusión, han colaborado en dejar sin ilusiones y sin esperanzas a un amplio sector de la población de la suya y de todo el Estado. Han metido en un callejón sin salida al propio independentismo y van a acabar a tortas ente ustedes, si no lo están ya. Por favor, desparezcan del mapa y váyanse a alguna masía perdida por la preciosa campiña catalana a cultivar productos ecológicos o a meditar a Monserrat que tanto les gusta.

lunes, 21 de enero de 2019

¡¡QUE VERGÜENZA!!

Ayer asistí atónito al lamentable espectáculo que nos ofreció la televisión pública en la esperada gala para seleccionar la canción representante de España en Eurovisión. En primer lugar me pareció fuera de buen gusto el exhibir a unas jóvenes casi en paños menores, además de ir condimentadas con unas coreografías provocativas y carentes de estética. Pudimos oír cómo desde sus preparadores se les pedía a algunas de ellas que se mostraran sexys para triunfar, como si esa fuera la clave principal del éxito.
O sea, que algunas de las concursantes se dedicaron a hacer contorsionismo en vez de cantar con afinación -que brilló por su ausencia en la mayoría- y con una expresión corporal acorde a lo que se quería transmitir. No pocas letras pasaban de lo insulso a lo rastrero con términos procaces impropios de un representante oficial de un país. En sus discos particulares que digan lo que quieran, pero aquí estaban fuera de contexto. También tuvimos que tragar todo el pasteleo y todas las ñoñeces que se dijeron por parte del jurado, de algunos profesores o de los autores.

Lo que ya superó mi estupor fueron los resultados de las votaciones. Las pocas que habían cantado de verdad no llegaron ni al diez por ciento de los votos. En cambio, entre las tres primeras dos correspondían a las arriba descritas. Esto, por una parte, puede darnos una idea del índice de cultura de los y las votantes, pero por otra, lo que es aún más grave, cabe la sospecha de que el concepto de mujer queda un tanto maltratado. Así que, estimadas feministas españolas está bien lo de las huelgas y las movilizaciones -y que no paren-, pero a ver qué vamos a hacer con esas jóvenes que se apuntan a lo de "Muérdeme" o capulleces por el estilo.

Menos mal que apareció un tema cargado de humor y buen rollo que podrá bailarse en las fiestas populares y se llevó la palma. Al menos se pudo salvar los muebles, a mi modo de entender, porque el tema ganador transmite alegría sana, aunque nos tengamos que conformar con que el intérprete sea un tipo simpático porque lo de buen cantante le queda lejos. De todos modos, lo de quedar de los primeros en Eurovisión nadie se lo espera. Eso sí, habrá alguna gente mosqueada porque para representar a España va a ir una rumba catalana, compuesta por un catalán e interpretada por un catalán. Vaya coña ¿no?

miércoles, 16 de enero de 2019

El mismo perro con distinto collar

A partir de las últimas elecciones al parlamento andaluz ha cambiado el panorama político de esa comunidad autónoma y, de paso, de España. De remate el constipado de VOX ha llegado hasta Bruselas, que no contaba que se le iba a abrir otro frente de tipo ultra por el sur, como si fueran pocos los abiertos por el este. En los diversos medios de comunicación los calificativos ante la aparición tan sorprendente de VOX están en boca de no pocos para denostarlo en una carrusel de títulos y de adjetivos: populismo, reaccionario, ultra derecha, antidemocrático, anticonstitucional... Noticieros, tertulianos, editoriales... tanto se están prodigando en hablar o escribir del tema a todas horas, que van a conseguir hacerles publicidad gratuita y facilitarles que, en algún momento, puedan ser ellos los que marquen el paso en la agenda política.

Por mi parte, creo que lo de VOX no es una seta aislada, ni son unos paracaidistas. Estaban en letargo y ahora han salido a la luz aprovechando una coyuntura social y al calor de un contexto internacional en el que se están estableciendo gobiernos o partidos de marcado carácter restauracionista. Hay que mirar un poco a la historia y un mucho a los magnates que en el mundo de hoy están haciendo políticas de este estilo. En España ha habido desde el siglo XIX varias restauraciones. La más sonada y dolorosa, por aquello que nos ha tocado más de cerca, fue sin duda la guerra civil. Franco  y los golpistas eliminaron la república para volver al régimen anterior. Luego el generalísmo se  encargó de crear un nuevo régimen autoritario intentando disfrazarlo de democrático, con unas cortes sin contenido y con un sindicato pelele, que le pasó en herencia al nuevo rey para instaurar la monarquía y dejar todo atado y bien atado. Otro cantar es lo que Juan Carlos I hizo con dicha herencia.

En estos momentos estamos contemplando con estupor, y no menos desaliento, cómo surgen personajes elegidos en las urnas que acaban imponiendo regímenes autoritarios y rompiendo avances sociales y políticos conseguidos con esfuerzo a través de las últimas décadas. Estos líderes siguen la estela de figuras como Trump, Putin, Erdogan... y nos encontramos con países que pueden romper desde dentro la Unión Europea y cargarse una buena parte de libertades y derechos sociales. Hemos tenido la oportunidad de percatarnos que también en América ha surgido un imitador de Trump. Se me pusieron los pelos de punta al oír el discurso del nuevo presidente brasileño invocando a Dios y poniéndose a su servicio. Algo parecido, teñido del catolicismo más rancio, han hecho los de Polonia y Hungría. Y para que no falte de nada en esta ensalada de despropósitos en la UE, la jerarquía ortodoxa de Rumanía ha montado una campaña antifeminista orquestada por su gobierno.


En este contexto las autoridades europeas han tragado saliva ante la aparición de VOX, mientras otros líderes han aplaudido con las orejas. Y es que lo de estos dinosaurios es, a mi entender, restauracionismo puro y duro: ni extrema derecha ni narices, se escapan a todos los calificativos del espectro político. Pretenden restaurar el franquismo y, si pudiera ser, arropado de nuevo por las imposiciones morales y sociales del nacional catolicismo, aunque ya no sea obligatorio ir a misa. Más de un obispo abrazarían entusiasmados este programa. Por otra parte, parece un sarcasmo de lo más desagradable que ahora que está en la agenda política el desenterrar a Franco, se estén desenterrando y sacando pecho los franquistas, que han estado invernando  durante más de cuarenta años.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Inocentadas

Me da la impresión de que, al menos por estos lares,se ha perdido la larga tradición de las inocentadas en el 28 de diciembre, más allá del programa de La 1. Puede que ahora se vayan quedando enclaustradas en los móviles o tabletas, cosa que desconozco por no navegar en redes de chismorreos o de fotos. Ya no se pegan monigotes de papel en la espalda, ni abundan en los periódicos o en las radios aquellas noticias con trampa que mosqueaban al personal, ni se cuentan tantas historias increíbles como antes a la gente familiar o cercana. Sin embargo en un programa deportivo de radio el locutor pasó revista de una serie de noticias deportivas, producidas a lo largo del año, que podrían ser auténticas inocentadas y del peor gusto, sobre todo para los aficionados a los diversos deportes.

Así que me ha dado por pensar que en este 2018 la vida, la historia, las instituciones, los organismos oficiales o privados nos han gastado una buena serie de inocentadas de cuidado. Por seguir con el ejemplo del deporte, resulta que la dirección del Athletic nos vendió un entrenador como un no va más y descubrimos que, en efecto, lo era en prosapia y en literatura deportiva con léxico argentino, pero que estaba metiendo al equipo en segunda división. 

Mirando lo más cercano en el tiempo, me parece una inocentada de muy mal gusto que uno de los territorios donde el ejército sublevado y sus huestes paramilitares hicieron verdaderos escarnios a la población civil, que luego lo dejaron en manos de señoritos y nobles sin escrúpulos y que su población empobrecida no tuvo otra que lanzarse a la migración para sobrevivir, ahora nos resucite en unas elecciones democráticas al franquismo más rancio y casposo, que suponíamos tan enterrado como su excelencia.

Ni que decir tiene que fue una inocentada de la peor catadura la sentencia descafeinada con que se fueron de rositas esa manada de energúmenos - a los que considero uno de los niveles más bajos de degradación del género masculino-, después de haber violado y abusado de una chavala indefensa. En este orden de cosas, sigue siendo otra  serie de inocentadas intolerables, echar discursos contra la violencia de género a la vez que se recortan los dineros para proteger a las víctimas y, por si eso fuera poco, tener que acatar sentencias que favorezcan a padres maltratadores o que inculpen a las mujeres.

También se ha cacareado hasta la saciedad el crecimiento  continuado de la economía, el aumento de contrataciones laborales y toda una serie de bonanzas de la macroeconomía,  pero luego viene el informe de Cáritas o el de Oxfam Intermon y les pinta la cara a los de arriba haciéndonos ver el aumento de la miseria y de la brecha social. Y hablando de la buena marcha de dicho crecimiento, resulta que él sube pero los mercados bajan y la bolsas no levantan cabeza, lo que consigue que los ahorradores de a pie contemplen desesperados cómo sus fondos se van evaporando.

Creo que puestos a sacar inocentadas de este tipo, podría estar toda la noche escribiendo y, aún así, me quedaría corto. Sin embargo me veo obligado, antes de cerrar, a recordar y desear lo mejor en su vida a los santos inocentes de carne y hueso. Esto es, a todo aquellos que sin comerlo ni beberlo están pagando las consecuencias de las decisiones de alguien que está lejos de ellos y que no tienen ni noticia de su existencia. También a aquellos que son capaces de sobrellevar en sus propias carnes el sufrimiento que les acarrea el haber protegido voluntariamente a otras personas cercanas o desconocidas. Estos son los santos o los imprescindibles, como los definió Brech.

martes, 6 de noviembre de 2018

Desde un balcón de Hijedo

El pasado sábado del puente de Todos los Santos fue una tregua que, aunque anunciada, no nos dejó de sorprender porque superó con mucho las posibles expectativas. Había que aprovechar el espacio escaso de luz de las tardes, así que, después de estar trasteando por la mañana, tras un breve descanso después de comer nos pusimos en marcha. Hacía uno o quizás dos años que no visitabamos ese paraje que forma parte del monte Hijedo. Lo llaman la Chernolica. Es un conjunto de rocas, prados, arroyuelos que permiten mirar como desde un balcón la zona baja de la masa forestal de este monte. 

El calorcito del sol nos permitió pasear a gusto sin necesidad de abrigos hasta cuando se ocultó tras el monte. El pisar hierba o roca, dejándonos sorprender por las formas caprichosas o majestuosas de éstas, todo aderezado por una quietud y un silencio deliciosos nos deparó una tarde memorable, terapia incluida. Los únicos seres vivos que vimos fueron un par de rapaces y unos córvidos tomando el sol en una roca. Ya se habían bajado las vacas y las yeguas a los prados y a los establos de los pueblos en la fiesta de las Derrotas, así que ni sonidos de esquilas. Como se puede ver en las fotos, las vistas se extendían hasta las cumbres nevadas de la cordillera. María quiso dejar grabadas todas esas sensaciones con su buen ojo fotográfico. He puesto una pequeña selección de las mismas.

Al llegar a Barakaldo nos encontramos con el exceso de luces, decibelios, policía, helicópteros... todo un firmamento de estrellas deslumbrantes MTV y encumbradas por sus fans, pero no de las que pudimos disfrutar aquella noche en el silencio de las calles de pueblo, que invitaban a sentirse perdido en medio de la bóveda del universo. Aquellas son fugaces y dentro de unos pocos años se habrá muerto su luz.  Solo unos pocos nostálgicos se acordarán de ellas. Las de verdad nos envuelven en la contemplación de una creación infinita y nos llevan a tomar conciencia de que somos una parte minúscula de ese espectáculo grandioso sin posible competencia. El problema es que esto último no es vendible en este mundo: no tiene ruido, ni aspavientos, ni plástico, ni artificios, ni es de usar y tirar y no mola para compartir en las redes. Qué pena, pero a nosotros que nos quiten lo bailado: una gozada muy recomendable.



viernes, 19 de octubre de 2018

Mi novela

Además de los relatos que voy adjuntando en el blog de "Mis prosas", he concluido por fin una novela. Con sus 385 páginas me parece muy largo para llamarle relato. Ha sido para mí un pequeño desafío, como dar un paso más largo entrelazando situaciones, poniendo en escena más personajes o creando acontecimientos que puedan cambiar el rumbo de la narración. El resultado me lo tendrán que decir aquellos y aquellas que se animen a leerla.

Mi única pretensión es compartirla para que la pueda disfrutar todo aquel que guste de leer novela. No me he querido meter en editoriales ni en plataformas que la vendan. Ni si quiera me he preocupado del copyright, porque la satisfacción de haberla creado no me la puede robar nadie. A mi edad no estoy para meterme en berenjenales de esos.

Como resultaría muy engorroso colgarla en el blog la he puesto en mi google drive. Para poderla descargar adjunto un link

"El joven doctor Ander Burgoa regresa a su Bilbao natal después de pasar varios años en África, trabajando para una ONG en el Congo, con la intención de pasar un mes de vacaciones. Algunos acontecimientos inesperados se encargan de poner patas arriba su vida, arrancándole el trabajo, las ilusiones y los proyectos que se había planteado, mientras tiene que hacer frente al remolino en que se ven envueltos su familia y sus allegados". 

Así reza la presentación. Aunque Bilbao está en el centro de la narración, se viaja desde el Congo hasta la India, pasando por Inglaterra y visitando Madrid, así como algunos rincones de la geografía vasca. Quiere ser un pequeño homenaje a los cooperantes y aquellos que se sienten discriminados por su identidad, por su etnia o por su mestizaje. Ambos se encuentran con el rechazo o con el desprecio de una sociedad acomodada e inamovible.


domingo, 2 de septiembre de 2018

¡SETENTA!

Pues sí, como el título indica, el pasado 14 de agosto me han caído setenta años. Con los agetreos propios del verano no he tenido tiempo ni calma para ponerme a escribir algo. Esto de cambiar el primer número de la edad tiene su aquel: que si la crisis de los cuarenta, la mitad de la vida, la cercanía de la jubilación... En lo referente a los anteriores cambios no me dijeron gran cosa y, a decir verdad, los he vivido como si el paso del tiempo no fuera conmigo. Sin embargo esta fecha me ha marcado, como que uno se tiene que parar y mirarse al espejo. A propósito de espejo, acabo de renovar el permiso de conducir y he cometido la osadía de comparar las fotos de los dos carnets antes de destruir el caducado. Tengo que confesar que me he dado un buen susto al ver la diferencia sustancial de ambas imágenes.

Resulta que hace un mes el traumatólogo me ha detectado una artrosis en ambas caderas que me va a dar bastante guerra, y que ya me la está dando. Lo primero que me ha dicho es que me conviene que me mantenga con poco peso y activo, como hasta ahora, sobre todo nadando y caminando, pero de monte poco o mejor nada. Así que ya tendré que cerrar mi apartado de "días de monte", y lo peor no es eso: tendré que renunciar a una de mis aficiones más entrañables. Ha sido como un aldabonazo para mentalizarme de que conviene que vaya asumiendo las limitaciones y los desgastes impuestos por el implacable paso del tiempo y por la herencia genética.

De todos modos, no me he hundido, sino que me he propuesto descubrir una nueva forma de vivir sin renunciar a disfrutar de mis otras aficiones y de lo que me depare la vida. Así que me he resumido eso en un lema: toca cambiar de paso pero no pararse.

martes, 31 de julio de 2018

Hasta siempre

Al pasar por el parque de enfrente de casa se me va la vista, sin que pueda remediarlo, hacia los bancos donde solía sentarse a descansar de sus paseos programados. Para mí es como si los hubiesen quitado, si mi amigo Antonio ya no está allí para preguntarme a qué monte ha tocado subir, para contarme cuántas vueltas había dado ya o para soltar algunas de sus ocurrencias. Hace poco le dediqué de todo corazón una entrada y hoy no me queda otra que despedirle después de haber asistido a su funeral y a los duros últimos meses de su vida. 

Le habían repetido la operación de garganta y en el afán de eliminar el cangrejo le dejaron la garganta tan afectada que se tuvo que estar alimentando por sonda. Esa fue la última cruz de su vida: no poder comer. Los médicos le daban largas y en casa comenzaron a darle un poco de alimento en papilla. A pesar de las molestias y de las noches toreras que todo aquello le hacían pasar, no dejó de salir a la calle a dar el paseíto de cada día alrededor del parque y a quedarse más tiempo sentado en los bancos con los suyos y con su novia, claro. Me dio la impresión de ver en él a un hombre curtido en el horno alto, capaz de resistir el sufrimiento con entereza 

En el funeral, un tanto laig e impersonal celebrado en una de esas capillas que tienen ahora los tanatorios, me sentí emocionado con su recuerdo. Del chorro constante de palabras a que nos sometió el celebrante, me quedé con una cita que leyó de S. Agustín, cuando estaba a punto de  morir. No recuerdo el texto al pie de la letra pero el sentido estaba claro, porque es algo que suele pasar siempre y, por lo que vi, ya pasaba desde antiguo. "Cuando habléis de mí después de que muera no cambiéis el tono de voz, ni os apuréis al decir mi nombre, hablad como si yo estuviese delante. Y si os reís, no os contengáis hacedlo como si yo estuviese..." O sea que iba a seguir presente aunque de otra manera. Yo, al menos, pretendo, como dije en la entrada anterior, tener presente y hacer mío, aunque ya no esté, ese amor a la vida y el saber disfrutar de las cosas sencillas o del calor de los propios, tan suyos, que son, al fin y al cabo, las experiencias que no nos pueden faltar al final y que acaban siendo las que nos llenan más por dentro. Descanse en paz.

viernes, 20 de julio de 2018

Los héroes del mundial

En el mundial de fútbol, que acaba de finalizar, he disfrutado más con los resultados que con el juego, que en contadas ocasiones ha dejado de ser zafio y rácano. Mi primera gozada fue la eliminación de Portugal, no por los portugueses, sino por la caída del más grande de los ídolos del momento. Todos los entendidos esperaban que con Ronaldo Portugal era una selección con posibles, pero este tipo de jugador no juega para ningún equipo ni para su selección, solo juega para sí mismo, para engrosar su ego y su cartera, claro. Luego vinieron las caídas de los dioses: Alemania y España, que figuraban entre los primeros en las quinielas, salieron humillados haciendo el más sonoro de los ridículos.
No entiendo cómo algunos de los que protagonizaron el solemne desastre del mundial pasado pueden seguir en la selección. No se puede seguir viviendo del nombre y es hora de que vengan otros tan buenos, o más, que ellos cuando empezaron.

Lo que me tuvo al borde del orgasmo fue la desvergüenza de la selección Argentina, contando con el que se supone  culmen del fútbol al frente y, junto con ella, la de Brasil.
Tanto Messi, tanto Neimar, tantas figuras millonarias en esos equipos que ni han llegado a sudar la camiseta, tantos numeritos y tantos periodistas detrás de ellos, para protagonizar un ridículo sin precedentes y para dejar a sus naciones totalmente decepcionadas.

Me siento feliz porque en este mundial los héroes han sido algunos equipos que no entraban en las quinielas. Equipos con gente buena, claro, pero sin ser grandes estrellas, bien cohesionada, bien organizada y sabiendo lo que tenían que hacer. Entrenadores que habían trabajado el equipo y han sabido manejar uno de los artes más antiguos del homo sapiens desde que se dedicó a batallar: la estrategia. Tenían mucho que perder y poco que ganar y, a fuerza de su convencimiento, algunos han llegado hasta lo más alto. Tanto a Crocia como a Bélgica o a Inglaterra se les daba el papel de hacer un mundial digno, pero resulta que son tres del cuarteto final. Francia contaba con una plantilla mejor pero su éxito se ha basado en la solidez y en la fuerza física del conjunto. 

Ahora los periodistas siguen a lo suyo "que si Griezman, que si Modric, que si balón de oro..." No saben salir del personalismo. El fútbol se hace en equipo: hay once delanteros en el campo, once defensas y once medios, y solo suman once en total. Todos tienen que desarrollar su rol cuando les corresponda, tengan o no tengan el balón siendo fieles a la cohesión y al apoyo que dan sentido y eficacia al equipo. Esos son los valores que se pueden transmitir a través del fútbol, que son absolutamente necesarios para el desarrollo personal y social en este mundo del conocimiento. Solo progresan los innovadores que intercambian conocimiento en equipo. La competitividad de las empresas se basa en la solidez de sus equipos. Una de las claves para acceder a muchos empleos es la capacidad de trabajar en equipo. Los grandes que figuran en los diversos terrenos del conocimiento, de la cultura, de la empresa están sostenidos por equipos bien formados y de calidad. Y aquí a través del fútbol se está transmitiendo, desde la infancia, que hay que ser como esos que ganan tanto dinero y que están en la tele y en los medios de comunicación o que son dioses en tal o cual equipo, y así nos  luce el pelo. Me alegro, una vez más, de que este mundial haya hecho justicia al fútbol.

sábado, 14 de julio de 2018

Me duele Nicaragua

Las generaciones jóvenes no sabrían responder, en gran parte, qué significan las siglas FSLN. Y si les decimos cuáles son las palabras ocultas en esas iniciales, Frente Sandinista de Liberación Nacional, estaríamos en las mismas. Tendríamos que empezar por decir que se trata de Nicaragua. Puede que algunos conectasen con las noticias que se cuelan de refilón en los diversos programas informativos sobre ese país. Ya van más de 300 muertos en las protestas callejeras contra el gobierno y pidiendo la dimisión de su presidente. Por lo que se ve, éste parece todo un autócrata que le importa un bledo los que caigan con tal de seguir en el sillón de mando. Lo peor del asunto es que ese sillón está asentado sobre esas siglas, con lo que se puede ver, sin necesidad de ser un analista, que no tiene nada que ver su significado con lo que está haciendo ese gobierno.

Hubo una época en que ese frente sandinista nos llenó de ilusión, porque en algún lugar del mundo se podía echar del poder a un tirano, Somoza, heredero de una dinastía de tiranos. Fueron años de guerrilla y de movimientos populares hasta que consiguieron ponerse al frente del país. Fue un equipo de dirigentes muy preparados en todos los frentes, no solo en el militar. Contaba con economistas, sociólogos, escritores, religiosos... Inmediatamente la CIA armó una guerrilla, la Contra, con los militares y paramilitares del somozismo que habían huido a los países vecinos que les hizo la vida imposible. La misma CIA orquestó unas elecciones que les echaron del gobierno, pero después de tiempo volvieron a ganarlas a raía de la decepción que sufrió la población con los nuevos gobiernos.

Para entonces, ya el grupo de dirigentes se había dispersado por desavenencias con la línea de Ortega. Éste con sus fieles se ha afincado en el poder y está llevando al país a la ruina y, según algunos, a una guerra civil. No se comprende las masacres de la policía y de las bandas paramilitares que campan a sus anchas. Se han atrevido, incluso, a liarse a mamporros con una delegación de mediación encabezada por obispos. Ortega dice que los manifestantes son golpistas ¿Se acuerda de que Somoza dijo lo mismo de él? ¿Tendrá que repetirse la historia? Me temo que esta vez no va a haber un ejército ni ningún frente que le eche de la poltrona, por lo que seguirán cayendo  impunemente manifestantes. 

Me duele Nicaragua. Parece que le persigue una maldición que no le deja encontrar su propio progreso. Me duele también, y me decepciona, contemplar de nuevo cómo movimientos populares, que fueron capaces de revertir tiranías, se convierten, por diversos caminos, en poderes absolutos tan crueles y tan autistas con las necesidades de su gente, como los que derrocaron.