domingo, 11 de diciembre de 2016

Repetición

Por problemas en la cámara de fotos, Juanjo echó mano del móvil par no quedarnos sin el recuerdo de nuestro paseo. De ahí que haya tenido que atrasarme en la edición de las fotos, que aunque no sean tan buenas como las hechas por la cámara sí son igualmente interesantes. 

Lástima que no pudimos sacar una foto a nuestro  fresco acompañante de Otxandio, pero lo escarpado del terreno que compartimos con él no daba para distracciones.

martes, 6 de diciembre de 2016

Días de monte 29

Por fin, después de muchas adversidades hemos conseguido retomar nuestros sábados montañeros. Este primer sábado de diciembre, día del glorioso patrón de los navarros, hemos dejado el coche en el humedal de Saldropo, junto al puerto de Barazar. Es un buen punto de partida para diversos paseos y excursiones. La más clásica es subir al Gorbea por el paso de Atxuri, que queda pendiente como el gran desafío de fin de temporada. Nuestro propósito esta vez consistía en recorrer el cresterío que se eleva sobre Saldropo con cumbres de más de 900 ms de altitud. 

La mañana era espléndida y despejada, excepto en la llanada alavesa y en la zona de los pantanos sumergidos un mar de algodón que se iba diluyendo cuando la niebla se colgaba en el balcón de Baratzar. Aunque hacía frío no había helado y la primera subida fue intensa pero sin grandes cuestas para entrar en calor. Cuando llegamos al primer collado nos encontramos con el Arralde 945ms, que desde abajo parecía una muralla inexpugnable. En la guía que Juanjo se había descargado nos advertían que había un paso tallado, pero no se veía indicación alguna.
El paso tallado del Arralde
Emprendimos la pendiente de acercamiento a las rocas siguiendo marcas de posibles senderos y sorteando pasos que, por su pendiente y por el barro blando, podían dar con nuestros huesos cuesta abajo. Encontramos el paso con más facilidad de lo esperado, así que en tres cuartos de hora ya habíamos hecho la primera cumbre. 

Este cresterío resulta ser como un balcón que tiene a su espalda el Gorbea y que goza de unas vistas sorprendentes desde el Jata hasta el Txindoki, con toda la zona del Aramotz, de Amboto o de Aitzgorri. Claro de la zona alavesa solo vimos nubes. Desde el Arralde sorteando hondonadas, matorrales y rocas llegamos hasta el alto de Atxuri donde nos percatamos de la dificultad del famoso paso. En un principio se nos quitaron las ganas de bajar por él. Terminamos por hacer la última de las cumbres Arimekorta y repusimos fuerzas. 

La Visera
Estábamos en dudas de bajar por Atxuri o volver por donde subimos, cuando apareció un personaje de lo más chocante que imaginarse pudiera. Un señor -70 años según confesó y de Otxandio- en camiseta de manga corta, pantalón corto y unas botas milenarias, con la sola ayuda de sus dos bastones. Bajaba del Gorbea como quien se ha dado un paseo por los alrededores de su casa: "sin ir a la cruz es como no hacer nada yo una vez por semana y si puedo dos, también le daba un beso a la virgen pero ya no porque está muy fría". El no lleva ni bocadillo ni agua, "para qué". Con él por delante nos atrevimos a bajar por el paso, hasta que en la zona de la Visera tuvimos que parar no sé porqué y él siguió a su paso. Lo más peligroso había quedado atrás aunque el resto de la bajada exige lo suyo y más con todo embarrado. Ya había pasado yo dos o tres veces por ese lugar pero aquello fue hace muchos años y no recordaba que impusiera tanto: serán los años que, además de difuminar la memoria, producen otros efectos no deseados -pero ineludibles- en el cuerpo.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Quosque tandem abutere patientiam nostram???

Hago mía la famosa frase de las catilinarias de Cicerón ¿Hasta cuando van a seguir abusando de nuestra paciencia? ¿No hemos tenido suficiente escarmiento de querer arreglar o conseguir cosas a base de tiros, amenazas, quemas y destrozos? ¿Qué se ha conseguido con ese sistema, a parte de dolor, muerte, problemas económicos, ruptura de la convivencia...? Pues parece que no, que tenemos que seguir aguantando resignadamente los ciudadanos de a pie a los salvapatrias que nos tienen que hacer entrar en razón a base de ensuciar paredes, buses y el buen nombre del país.

Ahora, para exigir -como tiene que ser- una universidad totalmente distinta y propia para Euskal Herria -o como quieran decirlo- les vemos boicoteando elecciones, rompiendo, parando las comunicaciones, pintando o embadurnando con sus acostumbradas -y ya cansinas- consignas... Si la universidad que quieren éstos va a ser del pelo de sus actos, vamos servidos. Dónde se nos va a quedar la universidad sin su sentido de libertad de pensamiento, de apertura al conocimiento, de intercambio de culturas, de laboratorio de la sociedad del futuro...

Nadie les ha negado que expresen sus opiniones o que presenten alternativas que se puedan debatir entre todos. No, tiene que ser a través de la imposición. No sé, si los que alientan o propician más que este tipo de actos este tipo de mentalidad o de ideología, no se han enterado que la sociedad vasca no quiere seguir aguantando la violencia. Es verdad que ya se han dejado las armas, pero en el mismo lote deben entrar el matonismo, las amenazas, las imposiciones, los boicots... y todas esas técnicas de apabullar al personal.
Ya vale de aldeanismos y de tener ojos solo para mirarnos el ombligo. Yo amo este país como el que más, lo disfruto e intento colaborar para que progrese. Si un día decide ser independiente, que lo sea, pero no cerrado, excluyente o autista.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Solo cuanta el dinero

Acaba de pasar al pie de mi ventana una manifestación de trabajadoras de residencias de mayores. Un acto más de este encallado conflicto en el que se exige, con toda la razón del mundo creo yo, unas mejoras laborales dignas que deben repercutir, a la vez, en una mejora de la atención a los residentes. Las patronales del sector se llaman a andanas y la Diputación, que es quien pone la pasta, dice que no son trabajadoras suyas. Ellas y los sindicatos dicen que la administración responsable tiene algo que decir y que hacer para presionar a que se solucione el conflicto, pero se lava las manos. Parece que va para largo y, posiblemente, acabará de aquellas trazas.

 Yendo al fondo de la cuestión, queda la pregunta de qué pasa para que se den situaciones de este tipo. Tenemos a la vista otra serie de ejemplos de qué pasa cuando las administraciones públicas adjudican obras o servicios. Si pasa uno por los alrededores del nuevo hospital del IMQ comprueba que se ha abierto una calle nueva que desemboca en un puente nuevo de acceso a Zorrozaurre. Si uno lo atraviesa se lleva la sorpresa que por debajo de él no pasa ningún río, ni se ve que haya ninguna obra en funcionamiento. La contrata dice que no le da para más y la ha dejado a medias. Otro tanto ha pasado con el túnel de la carretera a Gernika. Se ha tenido que hacer otra convocatoria pública para terminarlo y, mira por dónde, la misma empresa que lo dejo a medias se vuelve a presentar. Conozco por mi trabajo en el ayuntamiento otros casos similares de trabajadores subcontratados que han cobrado menos, tarde, mal o nunca y han tenido que recurrir a juicios y a paros, sin que a los responsables de la corporación se les haya movido un pelo.

La respuesta es clara: las administraciones públicas solamente miran lo que sale más barato. Ese se lleva la mayor parte de los puntos. Es verdad que existe una cláusula que puede declarar temeraria una oferta por se excesivamente baja, pero se puede decir aquello de "hasta que llegue a temeraria..." Está claro, los que hacen la oferta nunca van a renunciar a sus ganancias, luego el dinero lo tienen que sacar de la calidad de los productos y de los salarios, lo que suele repercutir en la calidad del servicio y de las obras ejecutadas. Este sistema es lo más propicio para que medren tiburones que acaban trampeando con lo público y reventando a los trabajadores con condiciones denigrantes y con salarios de hambre. 

Si solo cuenta el dinero ¿cómo se puede garantizar la calidad de los servicios públicos? A los responsables de las administraciones públicas los interesa figurar que se hacen obras o se dan servicios, pero no se preguntan en qué condiciones ni con qué garantías. De esta manera se puede entender todos los chanchullos y corruptelas que están saliendo a la luz en esos interminables juicios, en los que resulta que nadie ha sido el que ha dado el bocado. O sea, que las trabajadoras de las residencias, como las de otros servicios similares en conflicto, tienen razón. La administración es la culpable de estos desajustes, lo que pasa es que la solución es previa, en la adjudicación, y es problema de todos exigir que se cambie ese sistema tan perverso que no hace más que generar conflictos y denigrar los servicios públicos.

martes, 25 de octubre de 2016

¡Ya vale, no!

Ya lo decían las abuelas que eran más sensatas que la gente de hoy: los trapos sucios se lavan en casa. Uno no se puede explicar como la clase política española sigue usando la publicidad para airear sus diferencias y sus luchas intestinas.Me resulta repugnante  ver el espectáculo que se han montado los del PSOE y el superespectáculo que están montando a su costa los medios que, supuestamente, son para la información, aunque en esto se dedican con ahínco a ver quién monta el circo más espectacular. El personal tiene que estar harto a estas alturas de aguantar tanto exhibicionismo  y a estas horas se puede estar preguntando si se ha portado tan mal que se merece a semejante panda de figurantes como encargados de dirigir el país.

Mientras tanto el que todos los demás dicen que no tiene que estar, sigue ganando posiciones y no va a haber quién lo eche. Total lo del choriceo ha sido agua pasada, se pasa la fregona, se vuelve a poner la alfombra y aquí no ha pasado nada. Y menos mal que no vamos a otras elecciones porque su mayoría sería mayor y entonces dirían que las urnas les habrían dado licencia de corso para seguir a lo suyo. Para colmo de espectáculo, Iglesias se arranca con un arrebato de lanzar sus huestes a la calle para hacer desde allí la política. No solo eso, no le bastó en erigirse vicepresidente hace poco tiempo que ahora se arroga ser cabeza de la oposición.

A todo esto tenemos unos nubarrones de categoría superlativa encima y nos estamos creyendo que están en funciones como el gobierno: el déficit, la comisión europea, la famosa tijera de recortes o/y impuestos, la baja recaudación, las leyes impuestas por la anterior mayoría absolutista... Ante semejante panorama la única respuesta de los que se llaman dirigentes nuestros es este espectáculo, que está reduciendo la política a si se abstienen once o todos. De paso, el bochornoso juicio de la Gürtel y el vergonzante de las tarjetas se quedan de tapado en un segundo plano. Lo dicho, una vez que den el paseíllo delante del rey estaremos preparados para ver quién da capotazos, quién nos va a poner las banderillas y quién se va a encargar de entrar a matar. Que Dios reparta suerte, como dicen los taurinos, porque éstos...

martes, 11 de octubre de 2016

Un último adiós

Hace muchos años, cuando me estrené como educador en el hogar municipal Murrieta, me encontré con mi tío Juanmari en la calle -en la plaza Bide Onera concretamente-, en una de sus innumerables idas y venidas con las bolsas de compras. Siempre ha sido la calle, por otra parte, la manera habitual de relacionarme con él. Solamente he estado charlando con él en un local cerrado cuando coincidimos dos veces en la residencia en las visitas que hacía a mi madre y, creo recordar, en la única vez que estuve en su casa. En aquel encuentro callejero, no recuerdo qué me preguntó, acabamos hablando de mi nuevo trabajo. En la primera etapa en el hogar teníamos unos fichajes de cuidado, por lo que no sabía cómo explicarle el tipo de chavales con los que trabajaba y, como para decirlo de una manera suave, le dije que eran chicos muy especiales. "Todos tenemos algo de especiales y aquí estamos, tú cuídalos." Me dejó sorprendido -yo tenía un concepto de él como hombre severo y muy recto- porque no emitió ningún juicio ni ningún comentario peyorativo. 

A partir de ese momento fui descubriendo al auténtico Juanmari, más allá de la imagen que quizá me quedaba formada desde mi niñez. Me fue sorprendiendo su disponibilidad para atender a todos los familiares y allegados. Todos le llamaban el enfermero de la familia. Para mí resultó modélico el acompañamiento que hizo de la última etapa de la vida de su hermano Pruden, después de que se quedara con un solo pulmón. Lo mismo la atención a su hermana Aguedita y al cuidado de la casa familiar donde ésta vivía sola. Ha estado en todos los momentos finales de la vida de sus cercanos.

Lo último que me quedó por descubrir de él fue su peculiar sentido del humor. Con sus más de noventa años seguía haciéndose disfraces con su nieta y los iba conservando todos. En fin, lo que no puedo decir es cómo era de puertas adentro en su casa pero, visto desde fuera, asumía todas las funciones que hiciera falta en el cuidado doméstico o en las compras, sobre todo cuando su mujer estaba más delicada de salud. Esto puede empezar a parecer normal hoy en día, pero en los varones de su edad resulta algo insólito y sorprendente.

Ayer lo despedimos en su funeral después de noventa y cinco años de vida -entra dentro de los numerosos longevos y longevas de la familia. Hace poco tiempo tuvo una operación grave y se repuso. Siguió manteniendo sus costumbres cotidianas con su habitual fuerza de voluntad, aunque en la cara se le notaba el zarpazo que a su edad había supuesto la enfermedad. Se ha ido discretamente, sin molestar a nadie, como andaba siempre. Ahora nos toca tomar nota de lo que nos has adelantado para gestionar la vida que nos queda por delante. 

Juan María García Real de Asua, ha sido un honor haberte tenido en la familia y un placer haberte conocido. 

domingo, 25 de septiembre de 2016

Días de monte 28

Kukutza o Elorritxugana 724 mts, desde Luiaondo. Por imprevistos de esos que te hacen cambiar planes a última hora, aunque te tengas que comer los hígados de contrariedad, nos quedamos sin ir a Quintanilla. Así que localicé a Juanjo e improvisamos la primera excursión del curso. Consulté la página de "Bien de altura" y seleccioné el Kukutza por aquello de que era un monte privilegiado por sus vistas y la orientación de pistas no parecía complicada. Luiaondo -antes Luyando- es una pequeña población del valle de Aiala perdida en el anonimato entre Laudio y Amurrio. Ahora casi resulta invisible porque la última mejora de la carretera la circunvala. Tiene edificaciones típicas muy bonitas y siempre llama la atención la estructura espectacular del puente de Otazu. Yo lo conocía porque desde el tren se ve perfectamente y tuve que usar el ferrocarril muchas veces.

Todo iba perfectamente hasta que por unas señales traidoras nos equivocamos de ruta y tuvimos que salvar unas duras pendientes e, incluso, saltar una alambrada en la que estuve a punto de hacer un siete a mis pantalones, hasta conseguir tomar el camino correcto. Lo más curioso fue que en una de las pistas su cruzó una vaca que nos miraba desafiante mientras su ternerita daba buena cuenta de la leche materna. No era muy grande, como se puede ver en las fotos, pero tenía unos cuernos cortos, bien perfilados y puntiagudos. Dadas la experiencias peligrosas que habían sufrido recientemente algunos paseantes, decidimos saltar al pinar y bordear para no perturbar a la lactante y quedar lejos de aquellos cuernos que no nos perdían de vista.

Tal como se nos anunciaba en "Bien de altura" la visión nos dejó impresionados. La mañana acompañaba con su claridad y podíamos contemplar el panorama circularmente sin solución de continuidad desde norte a sur y de este a oeste. Todo un banquete panorámico. A falta de vídeo se pueden ver las fotos desde Encartaciones al Amboto, de sierra Salvada y Gorbea a Aramotz y los montes de la costa, desde Etxebarri hasta Amurrio. En la cumbre se conserva el mojón antiguo de la divisoria territorial de los dos territorios. Nosotros, claro está, nos sentamos a comer el bocata en la parte de Bizkaia, que de paso estaba más al socaire. Quedamos en volver y en visitar también algunas de las cumbres de los alrededores y, esta vez sí, seguimos correctamente la senda de bajada hasta el final.

viernes, 23 de septiembre de 2016

FERNANDO TIRADO REAL de ASUA

La segunda parte de mi nombre se la debo a la memoria de mi tío Fernando. Era el mayor de los hijos varones y, al parecer, heredó de mi abuelo Pepe las inquietudes políticas. Se enroló en los batallones de las juventudes socialistas que fueron de voluntarios para colaborar en la defensa de Barcelona. La familia recibió la escueta notificación de que había muerto. Con el tiempo se fue sabiendo que había sido fusilado como otros tantos combatientes republicanos. Cuando estuve dando clases en Santurtzi me encontré con un pariente lejano de mi abuelo que me aseguró que mi tío estuvo entre los que les hacían cavar una zanja y luego los fusilaban. Esos son todos los datos, más o menos fiables, de que dispongo.

Muchas veces hablé con mi madre para que nos pusiéramos en contacto con los de la memoria histórica, pero no quería saber nada del tema. Alguna vez lo comenté con uno de mis tíos y también me dijo que aquello ya pasó y que no merecía la pena andar dándole vueltas. Sé que alguna de mis primas y mi hermana también intentaron convercerles de que lo hicieran. El año pasado murió el último de mis tíos y me decidí por fin a buscar la manera de restaurar la memoria histórica de mi familia. Entré en la web de la organización de la memoria histórica de Cataluña y expuse mi caso. En menos de un mes habían formalizado el trámite y me habían asignado el número 4.723. Me quedé gratamente sorprendido: al menos alguien me estaba haciendo caso.

Como no tenía noticias consulté con un cargo político del partido socialista y me comentó que  lo primero que tenía que hacer era identificar el nombre del batallón en el que estaba mi tío. Me dio unas referencias de algunos historiadores que estaban investigando en los famosos papeles del archivo de Salamanca reclamados por la Generalitá. Quién me iba a decir a mí que en esa documentación podría estar el nombre de mi tío, con la cantidad de veces que habré pasado por delante del archivo histórico en mis tiempos de estudiante. El caso es que aún no he conseguido encontrarlos en internet con las referencias que me dio mi vecino, aunque seguiré buscando. A todo esto, el día 19 recibí un nuevo correo de la Generalitá comunicándome que está creando dos bases de datos genéticos para cruzarlos, la de los restos sin identificar y la de los familiares solicitantes. Seguirán un orden teniendo en cuenta la edad del solicitante y el puesto de la solicitud. 

Sé que va para largo pero para mí ha sido una buena noticia, no solo por el alegrón que ha dado, sino también porque he podido comprobar que se sigue tomando en serio lo de la memoria histórica. Aquello no pasó y ya está, como decían mis mayores. No, aquello todavía está y seguirá pasando mientras no hayan salido a la luz todas la atrocidades que se cometieron. De no ser así, siempre será una herida mal cerrada que seguirá supurando y envenenado la historia por donde menos se espere. Se trata de devolver la dignidad a la memoria de mi tío Fernando y, a la vez, colaborar, aunque sea mínimamente, en conseguir que siga viva la exigencia de conocer toda la verdad.

La familia  al completo en Abadiano. Fernando es el mayor, arriba a la izquierda. La única chica era mi madre



martes, 13 de septiembre de 2016

Aquello de las izquierdas

En estos momentos de desconcierto total y descontento absoluto a cuenta de la situación política, andamos inmersos en una campaña electoral impenitente para el ciudadano, envarada en una verborrea indecente desde el año pasado, para lujo de comentaristas de postín y aburrimiento del personal que sigue escuchando hastiado las mismas, mismas, mismas consignas, reproches, líneas rojas, alambradas y, al fin y a la postre, tomaduras de pelo. Ya expuse en su día que para eso de pasar de la alternancia de dos a la de cuatro en liza, la caja de cambios de España no estaba ni mínimamente preparada, y por lo que veo vamos a dejar en embrague en el intento.
En este contexto negativo a nivel de estado, sí se han ido asentando alternativas de movimientos ciudadanos, de izquierdistas o de los "vendehumos" -según quién sea el que los defina- en diversas instituciones, algunas emblemáticas, a raíz de las elecciones municipales. Pero según se ve, en cuanto sube el plano territorial las cosas toman otro cariz y las implicaciones obligan a perder  la virginidad política y, a veces, la compostura recurriendo a escaramuzas, codazos o descalificaciones como lo hacían los supuestos partidos tradicionales. 

 Estoy convencido que la inmensa mayoría de las gentes que componen estos movimientos, mareas, podemos, compromisos... son gente chapeau de cuyo compromiso y buena decisión no dudaré nunca. El problema va a ser que se corre el peligro de repetir "aquello de las izquierdas" que en su día anduvieron divididas, cuando no hasta fragmentadas, en dogmatismos, protagonismos y otros ismos por el estilo. Las bases de estas movidas son de muy variada procedencia, por lo que a todo conglomerado que se le quiera dar consistencia es preciso aglutinarlo y reforzar todos sus elementos. No se puede apelar a la gente como protagonista de los cambios sin ofrecer herramientas imprescindibles que les doten de personalidad y de sentido. Y es que para un buen edificio, por muy democrático y participativo que sea, se precisa tener buenas bases y bien asentadas.

Sin esa consistencia van a seguir prevaleciendo, tarde o temprano, los de siempre, que están asentados en partidos muy estructurados, marcados por ideologías concretas o por intereses economicistas, y en poltronas bien pagadas. Sirva para ello la metáfora del hormigón que logra su consistencia fraguando en un sólido emparrilado de acero la arena y el grijo con cemento. Hoy en día se ve abundante grava, pero de arena no se está sobrado y el cemento escasea. Para remate de males, el encofrado cuenta con escasas varillas y muy poco enganchadas entre sí. Esto es, se están echando en falta los elementos de cohesión y de orientación y si, encima, algunos se pueden permitir el lujo de quítate de ahí que yo sé más o de liarlas pardas con meteduras de pata de altos decibelios... pues en menos que canta un gallo volveremos a las mismas. Espero que no tengamos que consolarnos con que sobrevivan para seguir tocando los colindrones a los que mueven los hilos y no puedan hacer impunemente lo que se les cante. Suerte.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Vaya veranito, como se suele decir

Ya estamos de vuelta y quiero reencontrarme con mi blog haciendo una crónica informal o un resumen parcial de lo que ha sido o ha dejado de ser este verano. No quiero hablar de política, que ya vale  con la que nos están dando. No hemos podido estar en Quintanilla tanto como teníamos pensado, ni hacer las excursiones que habíamos previsto, porque nos han surgido los inconvenientes y las adversidades que nunca están programadas pero que suelen presentarse sin que nadie las llame.  Quizás lo más importante haya sido que, dentro de esos pocos días, hemos podido disfrutar de unos momentos intensos y relajados, que buena falta nos hacían. 

Me han llamado la atención una serie de cambios o anomalías de nuestros convecinos alados. Han venido muy pocas golondrinas y al final de agosto han aparecido algunos vencejos. Las cigüeñas han estado hasta mitad de agosto, porque la siega se ha retrasado este año y ha habido hierba para dar y tomar. No han aparecido los jilgueros y solo he visto un par de tordos. Solo he oído piar al milano un par de veces. Por contra, este verano he escuchado retumbar en la oscuridad de la mata varias noches el grito del cárabo. Es algo que me pone la piel de gallina y que me hace recordar momentos de mi infancia: me encanta. A propósito de gallinas, Cinio ha estado varios días sentado cerca de éstas lo que quiere decir que el zorro ha vuelta a hacer acto de presencia.

En otro orden de cosas, teníamos unas matas de margaritas impresionantes, pero con un par de días de calorina aderezada con el ventarrón del sur  se nos ha quedado apochaditas, así que María ha tenido que podarlas y sanearlas. También las lavandas se estaban poniendo feas, por lo que las he podado y las he repartido entre las vecinas y algunas amistades de aquí.
Lo he sentido mucho porque disfruto con el coro zumbón de abejas, avispas, abejorros y otros insectos libadores y les he dejado sin restaurante. Si todo va bien tendremos buena cosecha de avellanas, pero el peral tiene cuatro contadas y el ciruelo viejo es el que va a tener algo de ciruelas, el otro ha hecho huelga: se llevará una buena podada. El retoño de acebo que trasplantamos del bosque está en plena forma y tira muy bien. María le da muchos mimos. El junípero que está al pie de los puntales de la casa vieja está ya tomando posesión del espacio, aunque en su momento tuvimos miedo de que no iba a prender.
Los arbolitos, que quieren tapar la tapia de separación, están tomando cuerpo y ganando altura, a esperas de que las próximas nevadas no les hagan un destrozo similar al de los inviernos anteriores. El boj de la entrada está tomando forma y va a ser nuestro santo y seña: hemos decidido poner una placa en forja negra dando el nombre a nuestro refugio: EZPEL ENEA.

Solamente ha habido unos animalitos con los que no queremos convivir y con los que hemos sido implacables: las polillas en el txoko. Se habían metido en un lugar de acceso imposible y le hemos echado imaginación y ganas para taparles los agujeros e inyectar en la madera el veneno. Al final de la sesión a poco me mato yo, porque pisé mal en la escalera y di con mi cuerpo en el suelo. Aún estoy sufriendo las consecuencias del trompazo, eso sí, ha desaparecido el polvillo del suelo, por ahora que nunca se sabe.

Finalmente ya tenemos definitivamente instalado nuestro último homenaje al roble. Se trata de una cepa de raíces que había quedado al aire en la última saca de la mata. Lo nuestro nos costó subirla hasta el borde del camino, hasta donde se podía acceder con el tractor. Luci nos lo bajó hasta el patio y tras lucirlo ya está en nuestra campa. También está asentado sobre piedras rodadas traídas de la playa de La Arena. Somos parte de mar y parte de tierra adentro y queremos resaltar la importancia de ser fieles a nuestras raíces.