martes, 10 de mayo de 2011

CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN



He vivido con gran consternación este sarao mundial que se ha montado con la beatificación de Juan Pablo II. En ese acto marcado por la teatralidad y por el movimiento de masas, que él mismo instauró durante su pontificado, se ha certificado, a mi modesto entender, la defunción del Concilio Vaticano II. Y, lo que es más chocante, ha estampado la firma del certificado el que fue su cerebro gris en la sombra y que, a su vez, fue uno de los teólogos ponentes en dicho concilio. Nada más lejos de mi intención poner en duda las grandes cualidades y la enorme personalidad del beatificado, ni, mucho menos, su fe, sus devociones o la solidez de sus creencias. Esta beatificación ha estado impulsada por los intereses de aquellas asociaciones católicas que él favoreció y promovida por los mismos que él puso en sus puestos episcopales o cardenalicios, porque toda la estructura jerárquica actual pasó por sus manos y sus actuales beneficiarios se están encargando de que quede atada y bien atada.





Para mí Juan Pablo II es el Pío X del siglo XX, el gran papa de restauracionismo que impuso el juramento antimodernista, al que también en su época se apresuraron a cononizar. En sus 26 años de pontificado se ha encargado de anatematizar y de barrer de la escena eclesial a todas aquellas corrientes y personas que se saliesen de la doctrina y de la moral tradicional y reaccionaria que él impuso en la Iglesia, incluido el golpe de timón que asestó a la mismísima Compañía de Jesús. Así se esfumó el sentido de pueblo de Dios de la iglesia y la apertura al mundo que preconizó el Vaticano II y que para muchos, entre los que me incluyo, supuso el poder seguir sitiéndonos seguidores de Jesús y, a la vez, parte de la Iglesia compartiendo en comunidad los dolores, los gozos y la esperanza de nuestro mundo. Todo aquello se fue desmontando sistemáticamente dando la espalda a los avances de la ciencia, a las nuevas situaciones sociales, a los clamores de comunidades enteras. En su lugar el flamante beato fue instaurando una iglesia doctrinaria, de obediencia ciega, cerrada en sí misma y erigida en la única salvadora del mundo. A través de sus viajes hizo gala de sus dotes teatrales convirtiendo la pastoral en alardear de movimientos de masas y reduciendo la vivencia de la fe o de la oración a gestos ampulosos, a cantos místicos y a corear consignas.




En su haber subrayan sus seguidores el mérito de haber colaborado en destruir el comunismo de estado, claro que esto no es casualidad. En primer lugar, no creo que sea para tanto porque con él o sin él ese sistema estaba cayendo por su propio peso y a la mínima patada se haría trizas como un mueble apolillado. En segundo lugar, este subrayado mira de reojo a Latinoamérica o a cualquier opción de compromiso social que ellos puedan considerar izquierdoso. Por eso ahora se han dado prisa en poner en marcha los procesos de canonización para que todo siga como él lo dejó dispuesto. Después de esto -y de lo de Escribá de Balaguer- lo de ser santo oficialmente reconocido va a ofrecer aún menos garantías de antes. Una vez más en la historia de la Iglesia se demuestra que se hace santo a aquel que les interesa a los que están en la cúpula jerárquica, que lo justifica con cualquier disculpa de milagro, curación portentosa o similares. Qué tendrá que ver eso de los milagros curanderos con los criterios que dejó bien claro el evangelio de Mateo "Venid benditos de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed..." No sé si a Juan Pablo II se le podían atribuír este tipo de milagros, porque una cosa es predicar y otra dar trigo. Según esto otros grandes creyentes del siglo XX tendrían que haber sido canonizados -del mismo modo que se hizo con la Madre Teresa- porque han quitado el hambre a poblaciones enteras, han buscado casa para los sin techos, han procurado asistencia médica a los que no la tenían... Pero en el dogmatismo de los actuales jerarcas no cabe dignificar la fe con figuras como el Abbé Pierre, Vicente Ferrer, los catequistas mártires de Latinoamérica, las religiosas que han dejado su vida entre los leprosos... y otros tantos creyentes que sin necesidad de exahustivos y concienzudos exámenes médicos han hecho el milagro de entregar su vida como lo hizo Jesús. Estos son los testimonios que necesitamos en este momento de la historia en el que es un verdadero milagro o regalo de Dios que haya hombres y mujeres de esta talla.

domingo, 1 de mayo de 2011

1º DE MAYO

Hoy he bajado a mi madre a misa por aquello de que ella sola no puede. Mira tú por dónde un 1º de mayo dominical. Ha habido una coincidencia que me ha sorprendido gratamente y me ha ayudado a sobrellevar el tedioso ritual tradicional. La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles era el famoso pasaje que describe cómo vivía la primera comunidad y cómo compartían todos sus bienes para que ninguno pasase necesidad -para que luego digan que esto lo inventó el comunismo-. En el evangelio Jesús reprocha a Tomás por incrédulo y termina con la frase que tiempo ha nos hicieron repetir hasta la saciedad, bienaventurados los que creen sin haber visto. Se me han antojado dos lecturas que venían a cuento como pocas en un 1º de mayo. Por una parte, está claro que solamente la solidaridad y el apoyo mutuo entre los de abajo puede garantizar una vida digna para todos en estos momentos de crisis total. Quizás el problema está en cómo vehicularlos porque aún nos faltan herramientas fiscales y legales para conseguirlo, dado que los que más tienen no van a estar dispuestos a renunciar a nada, pase lo que les pase a los que están bajo el umbral de la pobreza, y que el sistema bancario no está por la labor de hacerle la competencia a Cáritas. El reproche al discípulo Tomás por incrédulo es transportable también a este campo, porque ahora somos incapaces de ver una salida a este fiasco, pero hace falta mantener la fe en la superación de esta situación para no perder la esperanza de luchar por algo distinto. El incrédulo es el que se queda agazapado y mete la cabeza debajo del ala. Su única aspiración será que a él no le pase nada. Siempre harán falta aquellos que creen si haber visto porque son los que han creado o han hecho avanzar la historia, la ciencia, la educación, la justicia... Por una sencilla razón, no se han conformado con lo que tenían delante o encima, sobre todo, si las situaciones que les tocó vivir no estaban a la altura de la dignidad de las personas.



A propósito de estos incrédulos sociales, la pregunta del millón es qué está pasando en este país para que no se mueva nadie con las condiciones en las que estamos, con casi cinco millones de parados y pensando que aún nos queda por venir lo peor. A ese respecto he estado escuchando a los líderes sindicales llamar a la movilización y reconocer que la cosa está difícil. El personal está atenazado por el miedo y desconcertado porque ésta es una crisis sin rostro. Nos están expoliando y desmontando nuestro estado de bienestar y no sabemos quién lo está haciendo, los mercados, Europa, los bancos centrales, los lobys... que son capaces de fundir un país entero. A nosotros nos ha tocado un gobierno supuestamente de izquierdas que se ha visto obligado a tomar duras medidas de tipo neoliberal y nos amenaza, encima, con que no le ha quedado más remedio, que si no iba a ser peor. A todo esto, no sabemos por dónde nos va a venir la derecha, porque se lo van a poner en bandeja.




Así pues, parece que se está imponiendo la ley del sálvese quien pueda. Me resisto a creer que esta situación de crisis se aguante porque el sistema familiar ayuda y suele servir de apoyo, porque la economía sumergida es mayor de lo que se sabe, por las iniciativas de caridad vengan de donde vengan... La verdad es que somos un país con un aspecto amilanado, resignado y con un montón de plañideras -públicas y privadas-, con unos sindicatos que están perdiendo capacidad de movilización y de hacer propuestas, con una clase política dedicada a escupirse lindezas a ver quién las dice más gordas, con comunidades autónomas a la greña con el gobierno o entre sí, con una banca que hace lo que se le canta y encima exige, con un sector del empresariado aprovechando el río revuelto para hacer limpieza... Mucho tomate para un 1º de mayo que ha contado sólo con un puñado de fieles sindicalistas cantando consignas. Hacen falta muchos más bienaventurados que sin haber visto el final de esta historia crean que hay salidas y se unan para conseguirlas.

sábado, 30 de abril de 2011

ME ABURRO

La semana pasada regresaba al CIP en el metro de hacer unas gestiones en Bilbao. Desde la parada de Ansio se atraviesa un paso bajo las vigas de la autovía y a continuación tenemos un camino un tanto descuidado y tercermundista, por aquello de que no se ve, aunque, a decir verdad, últimamente se han esmerado un poco haciendo una especie de acera en hormigón para poder transitarlo sin saltar charcos cuando llueve. Se trata del espacio que quedó de la antigua vía del feccocarril interno de AHV que unía la factoría de Ansio con las de El Carmen y Sestao. El camino está encajonado entre vallas y tapias de las industrias colindantes o de los restos de las que ya desaprecieron. Cuál fue mi sorpresa al leer como de pasada, como se suele hacer cuando vas andando sin mirar a ninguna parte, en una de las tapias semiderruíadas entre un montón de pintadas típicas de esos lugares una frase con mayúsculas que me dejó clavado y que me obligó a pararme: ME ABURRO. Me hubiera gustado llevar una cámara de fotos para grabar la frase, porque mi móvil no hace fotos decentes, pero creo que es más importante recoger el mensaje del que la escribió.






Ante todo me confirmó que todavía las paredes sirven para proclamar verdades como puños, además de usarse para poner sinsorgadas, frases soeces o pintadas de mal gusto que crean, en sitios como el que he descrito, unas sensaciones tan desagradales que hasta quitan las ganas de seguir pasando por allí. Creo firmemente que el o la que lo escribió tenía ese problema y quiso dejarnos constancia de él a todos los viandantes, aunque mucho me temo que aquellos que podrían aportar algo a su solución no están entre los que frecuentamos ese trayecto. Estas generaciones tienen desde tiempo de ocio hasta más recursos de los que puediéramos habernos imaginado y, sin embargo, llega un momento en que les encuentras en cuadrillas con cara de pasmados y sin saber qué hacer. Bastantes de ellos cifran la solución a esa situación en la complicidad de los botellones o del canuto compartido, pero esa solución es muy vieja solo que se trata de una nueva versión propia del momento. En sus antiguas versiones nunca fue buena y no dio buenos resultados sino problemas de todo tipo, por lo que no es difícil adivinar que la nueva volverá a dar los mismos problemas y además en versión corregida y aumentada.







Los jóvenes tendrán su parte de responsabilidad en todo esto, pero el mundo de los adultos no somos ajenos al problema, más bien estamos en su gestación. Es verdad que no podemos volver a soluciones del pasado, es verdad que el ambiente social pesa más de lo que nos imaginamos, pero esto no nos disculpa para asumir nuestra responsabilidad de haber permitido que nuestros hijos buscasen la diversión o la felicidad en la superabundancia, en la permisividad y en una buena dosis de egocentrismo. A lo mejor no les hemos sabido transmitir que la diversión solamente satisface cuando se comparte. Si no, por más que se tenga, que se drogue o que se agite, solo se encotrará vacío y habrá que buscarse la tapia de turno y ser sincero para escribir ME ABURRO.

lunes, 25 de abril de 2011

LA PUNTA DEL ICEBERG





Hace tiempo, en agosto de 2010, hice algún comentario sobre el fenómeno de los ninis y creo que me quedé corto en mis consideraciones. En estos días ha sido todo un notición el que uno de estos sujetos ha denunciado a sus padres ante un juez. Parece ser que el pobrecillo necesitaba más dinero para mantener su ritmo de vida, además de vivir de gorra en casa de sus padres y de tener coche propio. Estos no estaban por la labor y entonces él recurrió a la justicia para poner a sus padres en su sitio, esto es, que sigan siendo sus criados y su particular central de abastos, que para eso le trajeron al mundo. No voy a entrar a comentar lo que dijo el juez ni me voy a meter en los detalles de su historia. Solamente me interesa constatar el dato y por eso lo considero la punta del iceberg. Debajo de este hecho, que por sí solo puede levantar alarma social, hay muchas situaciones insostenibles social y familiarmente. Por ello podemos sospechar que estamos ante el primer caso conocido, pero quizás no sea el único. Al menos, nos ha servido para que salga a la luz esta sangrante realidad para tantas familias que, sea por errores propios o por influencias externas, lo están padeciendo.






Esta situación plantea una serie de preguntas y una profunda perplejidad para los que hemos vivido situaciones diametralmente opuestas en nuestra juventud ¿Qué está pasando para que un gandul de 25 años exija a sus padres que le alimenten comos si tuviera 10? ¿Qué ha pasado para que este tipo que no ha terminado ni primero de carrera a su edad tenga coche propio, pagado por sus padres, sin haber dado un palo al agua? ¿Cuántos más habrá en su misma condición pero no necesitan recurrir a los tribunales porque tiene a sus progenitores en un puño a través de chantages o muertos de miedo por amenazas? ¿Nos podemos conformar diciendo que es un problema más de la crisis? ¿Cuándo vamos a mirar de frente y aceptar los fallos personales y familiares y dejar de echar la culpa de todo a los acontecimientos, a los políticos, al paro, a los profesores...? ¿Nos podemos quedar tan tranquilos porque esto es lo que toca y mira lo mal que lo están pasando estos pobrecitos que no tienen trabajo? Y me queda otra pregunta que es la que más miedo me da ¿Si ahora pasa esto, hasta dónde van a poder llegar estos niños y niñas de hoy en día, rodeados permanentemente de adultos que les ríen las gracias, que mandan en sus casas desde los 3 años, a los que no se les niega nada, ni permiten que se les lleve en lo más mínimo la contraria ? Porque haberlos, haylos y más de los que podamos suponer.

jueves, 31 de marzo de 2011

CASADA CON UNA LÁPIDA

Hoy he coincidido con Ella en el autobús de línea. Lo más seguro que lo coge porque está lloviendo. Ordinariamente sube y baja al cementerio andando, por eso le veo pasar muchas veces por delante de mi casa. Hoy apenas me ha hecho caso porque está en animada conversación con otra mujer joven que parece ser, por lo que hablan, vecina suya. Sigue con su indumentaria de todos los días que viene a ser como un hábito permanente, símbolo de una condición o de un voto de viuda a perpetuidad. Negra desde la pañoleta, pasando por esa falda enorme que más parece una sotana, hasta las zapatillas domésticas, que curiosamente no se las cambia ni en estos días de lluvia. Negra del todo como su pelazo de gitana de tono azabache. Negro el tinte de su vida y de su futuro.



Yo conocí a Ella cuando teníamos el rastro de Emaús en Lutxana. Era una cría casadera como todas las gitanas cuando pasan de los 16. Tenía una risa cantarina y una mirada limpia y viva. Su marido, un poco mayor que ella, era un chavalote grandullón y tranquilo. A primera vista era un buen partido ya que se trataba del primogénito de un patriarca. A ella la habían traído de su tierra natal, Valladolid o Palencia - ahora no lo recuerdo bien-. A la postre, aquello fue como quemar las naves y ahora se ha quedado atrapada aquí sin familia propia. A poco de casarse y con una niña pequeñita se queda sin marido, creo que fue por un accidente. A partir de ese momento se le impone por parte del patriarca un luto riguroso que va desde su indumentaria hasta todo el control de todos los momentos de su vida. De esto hace ya más de 10 años. De su casa al cementerio y del cementerio a su casa, esa es su misión: cuidar la tumba de su marido.



Tuve que volver a relacionarme con ella porque su hija era una absentista irreductible, como todos los de su clan. Pude comprobar entonces que no tenía nada de autoridad ante su hija, incluso ésta la trataba hasta con algo de menosprecio como si fuera su criada. Creo que de esta forma reflejaba el trato que le daban y le siguen dando en la familia. No lo puedo remediar, cada vez que la veo se me desgarra algo en mis tripas. Chocan en mi interior dos sentimientos encontrados, una pena infinita y una indignación insoportable, por la impotencia de no poder hacer nada ante un maltrato tan insultante. Varias veces he hablado con ella y me he atrevido a decirle que se vaya de aquí con su familia. Ella siempre se ha quedado muy cortada cuando le saco el tema. Sé que no es una decisión fácil en su cultura, más aún, es imposible porque ni se lo van a permitir aquí, ni le van a readmitir allí. Solamente ha podido ir a atender a su madre cuando estaba enferma. Creo que desde entonces solamente me saluda y elude hablar conmigo. Casi he llegado a creer que ha interiorizado de tal manera esta situación que se ha autoconvencido de que su vida no puede ser de otra manera.




¿Podemos llamar a esto cultura, costumbres atávicas, amor para siempre, fidelidad al clan...? Hay maltratos a mujeres escandalosos, pero estos maltratos prolongados, silenciados y llevados en el más riguroso secreto pueden herir más profundamente hasta acabar destruyendo la personalidad más sólida. Ella con sus faldones negros, en sus idas y venidas al cementerio, me da la impresión de que está muriendo en vida desde el día en que enterraron a su marido. Solamente les ha faltado enterrarla con él, como hacían algunos de sus ancestros de la India al quemar las esposas con el cadáver del marido.

miércoles, 30 de marzo de 2011

UN CIERTO ABANDONO...(pensamientos conmigo mismo)

Estoy descubriendo una nueva etapa en la vida, en la que hay que responder a los cuidados de los mayores, además de no haber soltado aún a la menor. Descubres que hay otros familiares o cercanos que pueden naufragar de un momento a otro y que podemos decir o hacer algo... Sin darme cuenta he ido cambiando de ciclo y, de repente, me encuentro con que no me encuentro a mí mismo. Mi madre, mis suegros, Nando, mi prima, su hija y sus nietos, su hijo, Irene con sus cosas, la compra, la casa, Edurne y poco a poco las colaboraciones con la FVF... Este post es como un momento de decir por fin hago algo que no tengo que hacer o que no me reclaman los demás. Me acabo de dar cuenta que hace un mes que no escribo en este blog y en el facebook, que es más fácil por aquello de los mensajes cortos, se me ha olvidado la fecha. Ya no recuerdo dónde dejé el último artículo de teología que estaba leyendo sobre el concepto de salvación cristiana. Recuerdo que me descargué el Jesús de Pagola y aún no lo he revisado. A duras penas voy leyendo el último de Auster que me ha dejado Eva. Y si sigo así se me va a olvidar nadar...



Menos mal que el fin de semana pasado fue un paréntesis delicioso atendiendo al trocito de naturaleza de nuestra casa y sintiéndonos acurrucados como en un nidito íntimo al calor de la estufa del txoko, que es nuestro refugio de invierno. Y es que poder sentirnos, hablarnos y mirarnos sin prisa y aparcando todo lo demás es la mejor dinamo que podemos inyectarnos para el día a día absorvente en el que nos vemos envueltos. Eso sí, aparcar no abandonar. No reniego de ninguno de ellos y sé que por más que me absorvan son parte del sentido de mi vida, porque no me quitan la vida sino que me la multiplican.

sábado, 26 de febrero de 2011

QUÉ MUNDO ESTE

Esta semana he recibido una carta de la Fundación Vicente Ferrer en la que me informaban de las últimas novedades de Anantapur. Junto a ella me ha llegado una carta con noticias del niño que tengo apadrinado. Me ha dibujado la típica casita con unos garabatos debajo que, se supone, son su firma en carateres indios. La principal noticia que me da el organizador es que Mahesh, que así se llama, ha aprovechado bien los estudios y ha superado los exámenes semestrales. Acude con regularidad, igual que su hermana Indu que está en 3º, a la escuela pública y, además, a las escuelas de refuerzo de la Fundación. Esta les garantiza todos los materiales escolares que necesitan durante el curso. Parece ser que sus padres trabajan de jornaleros, lo que supone un notable nivel de pobreza.



Es impresionante la lucha de la Fundación por erradicar el sistema de castas en la India, que condena a los dalits a vivir en la miseria, apartados y discriminados, y les impide el acceso a los servicios más básicos. Su principal esfuerzo está dirigido a la formación y a elevar el nivel de estudios de los jóvenes dalits y, en especial, entre las chicas. Un voluntario de Bilbao ha organizado una curiosa campaña para conseguir financiar 500 bicis. Con ellas será posible que muchas niñas se puedan desplazar hasta los centros de estudio y así tengan acceso a la enseñanza secundaria. O sea, que allí todo esfuerzo es poco para conseguir asistir a clase y formarse.



Por una parte, uno siente una pequeña satisfacción porque, casi sin darse cuenta, está garantizando la promoción de esta gente. Por otra, me resulta deprimente e irritante, a la vista de esto, pensar que mañana me tengo que meter a repasar las listas de absentistas que figuran en nuestros archivos, a llamar la atención a familias que lo consienten y a intentar concienciar a una serie de adolescentes de que se están jugando el futuro. Hay que ver qué mal repartido está el mundo. Aquí que lo tienen todo no lo valoran e, incluso, no faltan quienes desprecian la enseñanza, allí, que les falta de todo, no escatiman esfuerzos para poder estudiar. De todos modos, esto no es más que la punta del iceberg, pero, si nos ponemos a escarbar, podemos encontrarnos con toda una población juvenil que nada en la abundancia de aparatos y de caprichos y que no tiene la mínima intención de esforzarse por su formación. Que Dios nos coja confesados si tenemos que encomendar el futuro de nuestra sociedad a esta caterba de encefalogramas planos que se creen que todo les va a venir dado o que van a resolver su vida haciéndose famosos en televisión.

domingo, 20 de febrero de 2011

QUE SE VAYAN


Me está impresionando la reacción de estos pueblos del mundo árabe que se han plantado en la calle y han dicho basta. No me fijo ahora en los resultados de estas protestas, sino más bien en el coraje de los ciudadanos que se están jugando la vida por algo que tienen muy claro: hasta aquí hemos llegado. Puede que en alguno de estos sitio haya sido el hambre y la miseria los que les echaron a la calle, puede que en otros hayan sido otro tipo de motivaciones de corte más político, pero el resultado ha sido el mismo: han conseguido sacar a flote las vergüenzas y corrupciones de los sistemas de gobierno que estaban soportando y poner a sus tiranos entre las cuerdas cuando no les han obligado a salir corriendo o masacrando a la gente indefensa, como está hacendo el energúmeno libio.



Han sido los ciudadanos los que han decidido hacer los cambios, los que se han organizado más allá de maniobras de partidos, de jeques o de los militares. Han demostrado tener una consistencia insospechada para ser un moviento espontáneo y se han dejado la piel y la vida en el intento. He escuchado una anécdota muy curiosa en la radio. Estaban haciendo una entrevista a un músico cubano que vive desde hace mucho fuera de Cuba y se confiesa anticastrista. La locutora le preguntó si se puede esperar que allí también se pueda ver un día a la gente plantada para echar a los Castro. "En Cuba no somos musulmanes" contestó con sorna. Pero musulmanes, coptos o lo que sean son pueblos del sur que han empezado a hacer saltar el status quo que han ido imponiendo los del norte porque para sus intereses necesitaban contar con esos sátrapas que controlasen la zona y el petróleo. Menos mal que hay alguien que nos da la esperanza de que aún puede cambiar algo, que lo establecido por muy fuerte que sea puede temblar.

lunes, 31 de enero de 2011

31 de enero

Como todos los años por estas fechas tengo un recuerdo especial sobre la figura de D. Bosco que tanto ha marcado mi vida. He estado comentando a la hora del café con algunos profesores del CIP que en adelante tendríamos que establecer esta fecha como la fiesta del centro ya que somos de formación profesional reglada. Por mi parte, considero que debería ser mucho más patrono de este tipo de alumnos que del resto de la FP, por las dificultades y problemas que tienen. A raíz de esta conversación hemos estado comentando el caso de un alumno de nuestro centro que tiene un grave problema psíquico que condiciona totalmente no solo su comportamiento sino,sobre todo, su futuro. Más que el problema en sí lo que le hace más daño es su negativa a tomar medicaciones y a acudir a la consulta de terapeuta alguno. El tutor nos comentaba que el chico le había espetado con todo su desparpajo que "ni el juez, ni mi madre, ni la asistente social han conseguido que tome esa mierda, así que no te creas que tú me vas a convencer".No hacía falta ponerse así para que nos diéramos por enterados. Nos estaba tocando soportar las consecuencias de esa decisión día a día.


Ese caso nos ha llevado la conversación a recordar otros similares que han pasado por el centro y entre todos hemos ido recordando a dónde han ido a parar. El que nos ocupaba está en estos momentos en libertad vigilada. C ha acabado en Zumárraga en regimen cerrado. B sigue con problemas por el trapicheo, anda con un perro de esos de riesgo y sigue con los maltratos a su madre y a su hermana. A ha abandonado el hogar protegido que le habían asignado, anda viviendo a costa de una novia, pobrecita, y se ha metido a boxeador... Nos hemos acordado de otros más, pero nadie tenía noticias de ellos. Son casos que nos pueden indignar porque no hay quién le ponga el cascabel al gato, pero por otra parte su recuerdo nos puede estropear la digestión porque nos dejan un regusto triste y una sensación derrotista de impotencia que nos hace sentirnos inútiles.


¿Qué puede hacer que un adolescente arruine su vida y su porvenir teniendo la solución tan a mano? ¿Por qué no admite ninguna ayuda ni se pliega ante la autoridad? Es fácil empezar buscando disculpas etéreas: el sistema educativo no ha tenido recursos, la sanidad no quiere implicarse, los servicios sociales no tienen soluciones, las leyes del menor no está a la altura de las circustancias, se les permite hacer lo que quieren desde pequeños...Sin embargo, si analizamos detenidamente estos casos podemos ver dónde comienza a cocinarse el desastre y, por ende, en qué momentos y con qué recursos conviene intervenir para que no sea tarde. Por ejemplo, C se había criado con una abuela, que cuando él tenía 15 años ella pasaba de los 80, porque su madre desapareció un buen día sin dejar rastro y su padre se fue a trabajar fuera y, con un poco de suerte, le mandaba dinero porque pasaba hasta de verle. A es hijo de un padre maltratador y ausente por efectos etílicos y de una madre límite sin recursos que se ha tragado los desprecios de todos los de su familia. G otro que no sabíamos dónde está ahora, pero que también ha tenido períodos de internamiento, es hijo de una madre soltera que después de salir de Proyecto Hombre reclamó la tutoría de su hijo por desaveniencias con los abuelos que se le habían criado. No hizo caso a sus padres, ni a los profesionales de Diputación, ni a los tutores escolares, ni a sus terapeutas... El padre de B le hizo dos hijos a su mujer y desapareció. Su madre no sabe cómo quitarse los hijos de encima para hacer su vida y ha tenido que acabar acusando a su hijo por pegarla.



Al llegar a aquí surgen de nuevo preguntas similares solamente que referidas a una generación anterior. ¿Qué ha hecho que una madre no tenga arraigado el cariño al hijo y sea capaz de abandonarlo, que un hombre se consuma en el alcohol y destruya una familia, que una mujer soporte desprecios y maltratos, que el despecho haga que alguien use a los hijos para vengarse? ¿Qué experiencias vivieron y por qué resulta ahora casi imposible que aprovechen los recursos y las ayudas que se les ofrecen? También es probable que pudiéramos hacer las mismas preguntas en la generación previa que se escapa de nuestros datos. Esto nos hace suponer que estos chicos son el producto actual de una cadena de desastres humanos. Llegando a este punto, la pregunta clave es si van a ser el último eslabón o si tendremos que esperar a la generación siguiente con la que será aún más difícil intervenir.



Toda esta reflexión, como he dicho al comenzar, ha venido al rebufo de la figura de D. Bosco. Su programa pedagógico comenzaba siempre por la prevención y porque los jóvenes sintieran, ante todo, el cariño o la preocupación por ellos. Sin éstos nunca aceptarían las ayudas, las enseñanzas, los reproches o los consejos que se les pudiere ofrecer. Claro que con lo que están pasando ahora estos chicos y chicas, nos pueden escupir a la cara las ayudas, los consejos y todos los cariños que se les pongan por delante. Si D. Bosco volviese a la tierra y tuviera que empezar su obra de nuevo, creo yo que le iba a costar más aplicar su famosa prevención con estos elementos que con los virichini que recogía por las calles de Turín. De todos modos, me gustaría proponer para él el patronazgo de todos los servicios de prevención y de la prevención en todos los servicios.

domingo, 30 de enero de 2011


Me ha encantado,por una parte, la noticia de que a Hans Küng le han concedido el doctorado honoris causa por la facultad de filosofía de la Complutense madrileña. Por otra, me sigue pareciendo triste que ese reconocimiento provenga de una institución que no tenga nada que ver con la iglesia. Es increíble que se mantenga a un doctor de la talla de Küng apartado del ámbito católico porque no acata sin más las doctrinas oficiales. Si hay hoy en día alguien que tenga un conocimiento profundo de las religiones y que, por tanto, pueda señalar los puentes que se pueden trazar entre ellas, es él. Pero al Vaticano solamente parece importarle el mantener su infalibilidad y su pretendido predominio sobre todos los mortales, mientras que las voces que lo relativizan y que ponen sobre la mesa otras experiencias de Dios le ponen muy nervioso.




Más que el propio discurso de Hans Küng me gustó escuchar la "laudatio" del decano de filosofía que ejerció de padrino. Hubo algún momento en el que me emocioné porque me trajo a la memoria un montón de textos que estudié en mis tiempos y otros que más tarde me han permitido retomar con ganas mis lecturas y mis reflexiones teológicas. Menos mal que alguien en este país le hace justicia, aunque, a decir verdad, el que esto se haya hecho fuera del ámbito eclesial ya no nos puede extrañar conociendo cómo se las gasta el episciopado español. Desde aquí se puede ver la ceremonia entera del acto de entrega del doctorado.