miércoles, 29 de junio de 2022

Jone

 He añadido un relato más a mi blog "Mis prosas". Esta vez he tratado de completar la saga de las "Huidas hacia adelante", que en su momento la di por terminada en tres partes. Inspirado por un título que escuché  por a radio, comprendí que había dejado sin cerrar la relación entre los últimos protagonistas. Jone y Wiliam Jesús se encontraron con la serrería, que iba a ser su futuro, totalmente calcinada por un incendio que los bomberos certificaron, sin lugar a dudas, como intencionado, mientras estaban celebrando su despedida de solteros. 


Enseguida comprende que aquello era el resultado de los conflictos, las envidias y las tensiones familiares. Él reacciona inmediatamente y se vuelve con su madre a Colombia. Antes de una manera brusca se despide de la que iba a ser su esposa y compañera en la gestión de la empresa. Le dice que si quiere seguir con él tendrá que ser en Colombia. Jone se quedó perdida.

Por una de esas casualidades de la vida se vuelven a encontrar y mantienen un encuentro en el parador de Sto. Domingo de la Calzada. Allí comprueban lo distintas que han sido sus respectivas historias y que su enamoramiento estaba enterrado pero que era demasiado fuerte como para que estuviera muerto. Consiguen hacer nuevos planes pero Jone decide abandonarlos. Me ha parecido mejor hacer así el cierre de la saga y no tenerles a los dos perdidos en sus historias.

http://luisferprosas.blogspot.com/2022/06/jone.html 


martes, 21 de junio de 2022

La Sierra de la Culebra RIP

 


Esta mañana me he encontrado con mi colega y guía de montaña Orencio. Antes de que yo le preguntara me ha contado que se ha quemado su pueblo. La casa de sus padres se ha mantenido bien, pero la del vecino ha ardido toda. La vegetación y los árboles de alrededor de las casas han quedado calcinados. La mayor parte de las casas se han salvado porque allí se había instalado un retén de bomberos, pero han quedado como perdidas en medio de un desierto de ceniza. Ahora no se puede ir porque no hay ni agua ni luz ni seguridad. Están preocupados porque su tío mayor ha dicho que de allí no le mueve nadie, pero allí ahora no se puede vivir. Por lo que estamos viendo no pueden vivir tampoco la fauna ni la ganadería que se han quedado sin pasto. 


Hace años ya tuvieron en su pueblo  un incendio bastante importante en la zona sur. Parece ser que entonces pudieron controlarla mejor, aunque también supuso un desastre sin ser de las dimensiones actuales. Esta zona quemada ha sufrido menos con el incendio actual porque aún no había recuperado toda su espesura. Ya entonces Orencio, que esta vez sí había acudido al pueblo para cuidar la casa, me comentó que era un clamor entre los paisanos la protesta por el abandono y la falta de cuidado del bosque. Habían advertido, ya desde entonces, que esto iba a pasar, pero las decisiones se toman desde lejos, no solo en distancia kilométrica sino, lo que es más grave, en distancia de interés y no se escucha a los de abajo. Estas tierras estaban declaradas espacio protegido, reserva de lobos y de otras especies, sin embargo no se han mantenido cuidadas. En su día se abusó de la repoblación con especies coníferas, 
que ofrecen menos resistencia a las llamas, sustituyendo a las podas incontroladas de los robles y los castaños autóctonos.


A la hora de la verdad les ha pillado desprevenidos, sin recursos suficientes y, los que ya tenían, algo anticuados pues no se coordinaban bien con las ayudas recibidas de otras comunidades. Ahora entiendo mejor los abucheos con que han recibido a las autoridades al acercarse a las zonas afectadas. Es fácil decir que habrá menos impuestos, es fácil decir que se da libertad, pero se ocultan los recortes de los servicios y la falta de inversión en sectores delicados, pero que, de entrada, no llaman la atención. No se ha mantenido una política apropiada de protección medioambiental, no se la ha dotado de los recursos suficientes y ahora se enfrentan al problema de una posible desertificación o a la contaminación de los ríos y manantiales, o a una mayor despoblación de una zona que forma parte de la España vaciada, por si fuera poco. Se han quedado de la noche a la mañana sin recursos agrícolas y ganaderos, el negocio floreciente de las casas rurales se ha ido a pique... Solo nos falta esperar a ver qué historias se inventan, o cuántas promesas hacen, para irse de rositas y para mantener tapado este desastre. Ahí es nada 30.000 hectáreas calcinadas, sobre un total de 70.000 del parque, que tiemblen las que aún quedan en pie.

martes, 14 de junio de 2022

Nekane

 He participado en una iniciativa del colectivo "Arrontegi gara", dedicada a recoger historias o experiencias personales de mujeres maltratadas. Lógicamente, yo no he podido escribir desde una experiencia personal, pero aún así decidí participar en la colección de relatos. He aprovechado el recuerdo de casos que he conocido a través de mi trabajo de educador social, y en los que he intervenido a través de los hijos de esas mujeres. He elegido uno que siempre me llamó la atención y que, después de los años, me topé casualmente con la protagonista a la que he puesto Nekane.


Narrar un caso desde fuera puede parecer cómodo porque se ven los toros desde la barrera, pero este tipo de casos, como el que relato, son de los que te dejan una sensación amarga de derrota y de impotencia, cuando te toca comprobar que los esfuerzos y recursos que se aportaron han resultado inútiles. Al final planteo una pregunta, que siempre se quedó dándome vueltas por dentro, en este caso y en otros cuantos  similares que fui conociendo, y es difícil de contestar. Lo que relato fue real, excepto el cambio de nombres y de referencias obligatorio para respetar la identidad de los protagonistas, aunque lo que he escrito se queda corto porque ha pasado tiempo, muchos detalles se escapan a la memoria y ya no tengo acceso a los archivos. 

Nekane, está recogido en mi blog Mis prosas, que contiene los relatos que voy escribiendo poco a poco.


miércoles, 8 de junio de 2022

Lunes de Senderismo 5

 


El lunes 6 de junio hemos tenido la última salida programada para este curso. El miércoles 15 haremos el cierre con un paseo conjunto con los del martes alrededor de la ría por los paseos de Bilbao. Esta vez el recorrido ha sido de lo más variado y un tanto exigente. Ya advertimos de que era de dificultad media y se notaron  ausencias de algunos senderistas incondicionales. A las 9 nos juntamos en la estación de metro de S. Ignacio para coger el tren a Plentzia. En estos momentos Metro Bilbao anda de reajustes, así que habían cambiado los andenes para cambiar de línea. A pesar de que lo habían anunciado por el interfono de los vagones, un nutrido grupo siguió la rutina y se iba para el andén inutilizado. Y es que, entre que no se distingue bien lo que dicen y que el personal está de cháchara intercambiando las primeras impresiones del día, muchos no se dieron por enterados. 

La primera parte del recorrido consistió en seguir el paseo que va bordeando la ría de Plentzia hasta terminar en el hospital de Gorliz. Hicimos la primera foto de grupo en el puerto recreativo y comprobamos que ya estaban poniendo al día los bajos de algunas embarcaciones. Para mí fue una sorpresa comprobar las mejoras del paseo alrededor de la playa conservando las dunas y mejorando los accesos. Al hospital le habían lavado bien la cara y le habían puesto ilustraciones en los muros. Nunca dejo de admirar la estampa imponente de un edificio de esa envergadura y lo costoso que debe ser su mantenimiento por su exposición a las sacudidas de los vientos del mar. En su día, destinado a la telasoterapia, fue un avance de los servicios médicos.


A partir de aquí comenzó la segunda etapa que ya apuntaba maneras de empinar la calzada. Hasta el faro de Cabo Billano hay piso asfaltado lo que facilita el esfuerzo, pero hay algún tramo que exige clavar bien el bastón. A partir de aquí creo que estábamos todos pendientes de Marilo que se nos había presentado con total decisión para acabar y para disfrutar del recorrido y de nuestra compañía. Tuvo que tomar aire un par de veces, pero la vimos mejorando en forma, lo que convirtió la preocupación inicial en satisfacción final por su recuperación. En el faro nos encontramos con un grupo de escolares de primaria que estaban haciendo la típica excursión de fin de curso, propia de estas fechas, visitando las baterías de costa. Nosotros nos sentamos para dar buena cuenta de nuestras viandas, eran las once pasadas y llevábamos hora y media tipi tapa. Entre bocado y bocado comentamos el tema de la salida conjunta. A pesar que lo propuesto por los del martes no era del agrado de la mayoría de los que hablaron, se dio más importancia a no romper la convivencia entre los dos grupos. Ya he comunicado a la coordinación el modo de trayecto que se propuso.


Etapa tercera, monte puro y duro. Senda estrecha, abundante vegetación, salto de vallas, piso irregular excepto algún tramo de hierba y 300 metros de desnivel hasta el buzón de la cumbre del Ermuamendi. Nos fuimos parando para acompasar la subida y no romper el grupo, pero hay que reconocer que, aunque parece un monte pequeño, es exigente y habíamos partido del nivel del mar. Se celebró ampliamente la llegada a la cumbre y emprendimos la bajada, que no tenía nada que ver con la que recordaban los veteranos llena de barro. Hubo los irrintzi de rigor y durante un buen rato el caminar estuvo amenizado con canciones tradicionales, una gozada. Nos estábamos distanciando en grupos y yo estaba preocupado por si había algún despiste en los cruces.

De repente Marilo, que iba en nuestro grupito de en medio, nos hizo observar que llevaban un rato sin  cantar y que parecía que se habían parado los de atrás. En efecto, echamos mano de los móviles para comunicarnos y sí, se habían parado porque alguien había extraviado la chaquetilla con móvil incluido. Después de un rato de espera, nos comunicaron que se ponían de nuevo en marcha. Los dos primeros grupillos llegamos con bastante antelación a la hora de salida del bus que debía llevarnos de vuelta a Plentzia, tanto para los trece de rigor que se quedan a comer, como para los que íbamos a coger el metro. Al llegar a Armintza nos encontramos a Antón que había ido por su cuenta y estaba esperándonos. Ya nos había advertido que sus rodillas no están para una bajada así.

El remate de la salida fue el pequeño lío que nos montamos todos a cuenta de los perdidos que habían perdido el camino para encontrar lo perdido. Me dieron un teléfono para hablar con ellos y cuando lo cogieron no entendía nada. Les oía hablar pero no lo hacían conmigo, sino con otra gente, que, al parecer les orientó para que volvieran hacia el faro. Resultó ser la mejor solución, porque no iban a llegar a coger el bus en Armintza y porque la chaquetilla estaba a unos metros del faro. Al final solo fue una situación un tanto tensa, pero que pasará a la historia del grupo como una anécdota más para hacer unas risas el día de mañana. Que todos los problemas tengan una solución así. Tuvimos suerte los del metro porque llegamos un minuto antes de que arrancara y los de la comida no tuvieron tanta porque, al parecer, lo de la bonoloto no les va a dar para un crucero.



martes, 7 de junio de 2022

Barakaldo Lagunkoia. Primera fase

 


En julio del año 2021 hice una primera entrada referida al programa de ciudades amigables que se está desarrollando en Barakaldo. Aquí lo hemos llamado Barakaldo Lagunkoia. Es un programa puesto en marcha por la OMS que nos ha reconocido, o sea, que Barakaldo está inscrito en la lista de ciudades que están desarrollando este programa a nivel internacional, toman nivel. En la primera entrada señalé que estábamos expectantes ante los resultados que podrían salir de las encuestas realizadas a nivel ciudadano. Hoy ya es oficial el Diagnóstico de Amigabilidad, resultado de las 1048 encuestas recibidas y de una considerable cantidad de entrevistas con asociaciones vecinales, fundaciones, grupos de personas y organizaciones que tenían algo que decir referente a facilitar la vida a los mayores desde diversos puntos de vista.


Ha sido un largo camino lleno de obstáculos y de demoras que nos hicieron perder los nervios más de una vez. El texto definitivo tuvo varias revisiones y volvimos medio locos a los técnicos que estaban preparando el documento. El entusiasmo y el nivel de exigencia del grupo les obligó a rehacer apartados, repetir presentaciones y afinar hasta el último matiz del texto más insignificante. Eso sí, me siento orgulloso de la actitud y el compromiso de mis compañeras y compañeros de aventura por su disposición, su tenacidad y su buen hacer. Quiero destacar también la buena sintonía y la conexión creadas entre el equipo motor y las técnicos municipales que pusieron en marcha esta iniciativa y han ido dando soporte a su desarrollo. Creo que, como quien no quiere la cosa, hemos generado todo un conjunto de buenas prácticas sin necesidad de darnos el pote. 
A la hora de seguir adelante con el proyecto nos hemos asesorado con personas expertas en temas incluidos en el diagnóstico y hemos estudiado los documentos y actividades de otros municipios de Euskadi. Entre ellos hemos seleccionado Abadiño, con cuyos representantes mantuvimos una jornada de trabajo y de intercambios muy interesante y fructuosa.

Por fin hoy  hemos concluido la puesta de largo de esta primera fase. La semana pasada presentamos el diagnóstico a las asociaciones y entidades ciudadanas y hoy lo hemos hecho en el salón de plenos del ayuntamiento ante los representantes de los grupos políticos municipales y la alcaldesa, que ha presentado el acto desde su sillón y luego se ha puesto como un oyente más en una de las bancadas. En ambas presentaciones me ha tocado ser uno de los portavoces. Esperamos que, por una parte, tomen nota de nuestras propuestas y, por otra, nos tengan en cuenta a nosotros como un equipo activo que busca la mejora de la vida en Barakaldo pasando de colores y banderas. En realidad les hemos servido en bandeja el contenido de sus programas para las próximas elecciones electorales, aunque no vamos a esperar que nos citen en ellos. Espero también que la relación con las entidades ciudadanas se mantenga y se formalice para poder formar grupos de trabajo que sepan sacar de las propuestas expuestas las acciones concretas que las hagan posibles. Aún así, y vista la escasa disponibilidad del personal en general de apuntarse a compromisos sociales, tendremos que acabar pescando a anzuelo a los colaboradores. A ver si hay suerte y nos sabemos vender bien. 



martes, 24 de mayo de 2022

Lunes de senderismo 4

 El pasado lunes 23 salimos veintiun senderistas a recorrer la vía verde minera partiendo de la estación de Feve de Traslaviña hasta El Bentorro, límite entre Sopuerta y Galdames. Fue todo un acto de valor, dado que el tiempo amenazaba lluvia a partir de mediodía y que había que estar en la estación de La Concordia a las ocho de la mañana, para coger el primer tren de la línea Bilbao-Santander. Como la anterior vez que se hizo ese recorrido, hace unos años, tuvimos que hacer transbordo en Aranguren, nos llevamos la sorpresa de que en esta ocasión el tren iba directo. También comprobamos que las condiciones de los vagones eran notablemente mejores. El revisor fue muy atento con nosotros -y es que somos un grupo encantador- y nos fue indicando lo que había que hacer antes de abandonar la estación. Al principio hubo un pequeño desconcierto al pasar las tarjetas, pero todo se arregló sin problemas y, cruzando las vías, tomamos la senda de lo que fue un ferrocarril que daba acceso a Castro Urdiales tanto para el servicio de personas como para mercancías, entre ellas las mineras, superando con un túnel el paso obligado del puerto de Las Muñecas.


La mañana resultó de lo más agradable y de lo más apropiada para la práctica del senderismo. El inicio de la senda estaba bastante desatendida. La hierba y la maleza está estrechando el paso. De hecho, en ese primer tramo acabamos todos con el calzado mojado. La mayor parte del recorrido transcurre en medio de una cúpula de vegetación y de arbolado de todo tipo. El ambiente fresco y húmedo, provocado por la lluvia de víspera, ayudaba a sentirnos esponjados y a percibir de modo más intenso los perfumes que nos transmitían las plantas. Todo una terapia para cargar pilas, ampliada y mejorada por la cordialidad y las atenciones que nos regalamos.

Al finalizar el primer tramo del camino, nos encontramos con los cargaderos de Olabarrieta. Hicimos un pequeño alto para ver cómo cargaban las vagonetas con el mineral que llegaba hasta allí a través del plano inclinado más largo de la zona, de unos cuatrocientos metros. Sugerí que para los que estuviesen interesados podrían hacer una excursión subiendo al barrio minero de Alen -en coche, claro-, en el que quedan numerosos restos de la actividad minera, así como trazados de lo que fue un ferrocarril que partía de la misma mina.


Al llegar al pie de la única cuesta del recorrido, formada por el giro que hay que dar para evitar la cantera, los crujidos intestinales se hicieron notar en forma de voces y se decretó parada y fonda, que eso de desayunar a las seis de la mañana es poco recomendable. Retomamos la marcha y en un breve espacio nos presentamos en el barrio de El Castaño, en el que se ubicaba al antigua estación de Sopuerta. A continuación abandonamos la senda para hacer la visita de rigor a los míticos hornos de calcinación que se conservan en esa zona. La primera impresión que tuvimos la mayoría fue de total abandono. La maleza se estaba apoderando de ellos por dentro y por el exterior. Se apreciaban grietas preocupantes y solamente dos aventureras se atrevieron a subir a las barandillas, cuando en otras ocasiones subíamos la mayoría. Se explicó la misión de aquellas extrañas torres con forma de capirotes hechas con unos cuantos miles de ladrillos refractarios. Estaban dedicados a tratar el mineral de hierro que llevaba forma de carbonato. Se quiso aprovechar esto, como último recurso para mantener la producción, cuando los otros tipos de mineral más puro se fueron agotando. Para poder usarlos había que eliminar la cal, que era perjudicial para los hornos altos y para el proceso de elaboración del hierro. 


Tras las fotos de grupo de obligado cumplimiento, volvimos a retomar la senda. Algunos atrevidos fueron el camino del barrizal, de infausta memoria, que va paralelo al curso del arroyo y comprobaron que ahora ya no es para tanto. Vimos a un grupo de escolares en el terreno de aventura de Sopuerta y nos preguntábamos si aún nos atreveríamos a tirarnos en tirolinas. Al fin llegamos a lo más tedioso del día: una hora plantados esperando al bus de Balmaseda. Los trece habituales se bajaron en Muskiz para quedarse a comer y el resto en Kabietzes para coger el metro. Creo que todos contentos por haber disfrutado de una buena jornada.

martes, 10 de mayo de 2022

Lunes senderismo 3


El lunes 9 de mayo nos dirigimos a Zalla para recorrer la etapa de la senda del Cadagua que llega hasta Balmaseda, esta vez fuimos veinte los y las participantes. A punto estuvo el que suscribe, junto con su compañera, quedarse en tierra pero, providencialmente, uno de esos atascos, con los que estamos familiarizados en nuestro entorno urbano, retrasó la llegada del bus a la parada. Iniciamos el bidegorri en Zalla junto a la urbanización que ocupa los terrenos de un antiguo seminario de los padres paulinos. A poco de iniciar la marcha el guía hizo caer en la cuenta al grupo de la existencia del castro de El Cerco datado del siglo II de nuestra era. A la vez se ofreció a organizar la subida para los y las interesadas en conocer ese reducto arqueológico el lunes siguiente, el 16, que está libre de los programas oficiales.

Seguimos por una parte del trayecto umbrosa en que casi tocábamos el Cadagua. Nos sorprendió un pequeña torrentera que acababa en una poza antes de perderse en el río. Cruzamos el puente que da paso al área recreativa de Bolunburu, pero tomamos la desviación a la izquierda obviándola. En primer lugar nos topamos con las ruinas de una antigua ferrería que data de principios del siglo XVIII. Se podía intuir a través de ellas todos los departamentos propios de las ferrerías, además de su considerable tamaño, lo que hacía suponer que fue importante. Entramos en las campas que rodean la ermita de santa Ana. Al abandonarlas nos encontramos un espectáculo foral que nos obligó a parar para hacer una foto de grupo e inmortalizar ese regalo de la primavera.

A continuación nos enfrentábamos a uno de los tramos peligrosos del trayecto: el primer encuentro con una carretera, la que une Balmaseda y Zalla por el alto de La Herrera. Se llega a una curva con poca visibilidad y luego hay que ir en fila india porque no hay arcén. Para sorpresa nuestra nos encontramos con que el tramo de carretera se reducía notablemente porque había hecho una variante de bidegorri. Esa era la buena noticia, la menos buena era que la senda que se usaba para acceder a la iglesia del lugar tenía cortado el acceso. Nos tranquilizamos al comprobar que unos metros más adelante había un paso de peatones que daba acceso a la subida de la iglesia. Mientras se abría el semáforo estuvimos contemplando las actividades de la escuela que está situada allí mismo en un antiguo edificio.


Parada y fonda el el pórtico, disfrutando a la vez del panorama de la zona de vega que se veía desde el pequeño alto de la iglesia. Retomamos la marcha por la zona de la torre de Terreros y nuestras irrintzilaris nos dieron ánimos con su grito de guerra. Nos paramos a hacernos otra foto en un pequeño puentecito de piedra y, a poco, a contemplar la ruinas del palacio de los Urrutia y de la ermita de S. Antonio de Padua. De nuevo disfrutamos de un tramo rodeado de abundante vegetación de ribera hasta que nos encontramos con un cartel que nos anunciaba nuestra entrada de la villa encartada, la más antigua del Señorío. A partir de ese punto fuimos bordeando una serie de cadáveres industriales, empresas destartaladas, que nos daban a entender que tiempos pasados sí fueron mejores económicamente para esta región, hasta entrar en el casco urbano.

Esta vez el acceso a la carretera que viene de Karrantza y de Avellaneda no daba problemas. Un paso de peatones facilitaba llegar a la acera de enfrente, que en poco espacio nos llevó ante la imponente iglesia de S. Severino. Aprovechamos que la puerta estaba abierta y nos colamos para visitarla por dentro. Estuvimos un buen rato admirando sus vidrieras, su estructura, el sello flamígero de sus techos y curioseando por los rincones. Luego en plan paseo nos detuvimos a ver y a jugar con el famoso reloj de sol. No podía faltar el rubricar nuestra presencia en la villa sin pisar el símbolo de la misma, su puente medieval.


Hecha la foto, nos dirigimos a localizar la parada y salida de los autobuses. Los y las que se quedaban a comer fueron a localizar el restaurante y tan solo nos quedamos seis para coger el bus de vuelta. Fue un paseo muy agradable, a un ritmo tranquilo, con un buen ambiente de convivencia y envueltos en un entorno natural reventando de primavera. Creo que todos y todas disfrutamos, que es lo importante.

miércoles, 27 de abril de 2022

La que nos espera


Esto de la educación y de la crianza de los menores es un tema sobre el que he ido llamando la atención a lo largo de la historia de este blog y a través de mis intervenciones en mi trabajo de educador social. Otra vez usé la metáfora de la manada de elefantes dirigida por el cachorro que va detrás de la elefanta. Hoy quiero volver sobre el tema a raíz de una observación que vengo haciendo de tiempo atrás. Cada vez se ve más grupos de personas adultas alrededor de un niño, llamando su atención y riéndole las gracias o cualquier ocurrencia que tenga a bien realizar mientras se siente como un pavo real con todas sus plumas extendidas. Lo normal a lo largo de la historia, al menos de la mía, era ver un persona o una pareja con varias criaturas a su alrededor. Claro, hoy en día ha bajado escandalosamente el índice de natalidad, pero eso no es motivo para que se tenga al niño o la niña en palmitas, creando insensiblemente pequeños tiranos que van marcando la vida familiar. Luego llegan a adolescentes y nadie se atreva a llevarles la contraria, o a adoptar medidas educativas que les contraríen, aguantando resignadamente sus insolencias o sus desplantes. O sea, que el último que llega es el que decide qué, cómo, cuándo, para qué hay que hacer las cosas de la vida bajo un criterio apodíctico: me gusta o no me gusta, quiero o no quiero.


Hace años otro educador y yo le advertimos a una directora general de servicios sociales del gobierno vasco que los jóvenes del futuro iban a tender a establecer comportamientos y regímenes autoritarios. Y es que los tiranos familiares querrán también serlo en la sociedad y en la política. Es muy fácil decir que los grupos neonazis y partidos de ultraderecha están influyendo con sus soflamas y sus políticas en los comportamientos de ciertos sectores de jóvenes. Me gustaría que eso se leyera a la inversa. O si no, a qué viene que cada vez sea mayor el número de adolescentes estudiantes, según varias estadísticas, que dicen que lo de la violencia machista es un invento y que se creen en pleno derecho de controlar los contactos y la vida de sus parejas ¿De dónde han salido los ultras violentos de los equipos de fútbol o de los grupos neonacis, los que se ceban en los sin techo, los que insultan a los deportistas de otras razas o acosan y maltratan a los homosexuales? Y no podemos mirar par
a otra parte creyendo que son cuatro descerebrados. Quizás deberíamos también aquí cambiar la perspectiva considerando que ésos energúmenos, o como queramos calificarles, son la punta de iceberg y que nos deben  alertar para darnos cuenta de lo que llevan oculto debajo ¿O es que no existen jóvenes que votan o están a favor de los discursos de Vox, o que los regímenes de autócratas y la subida de los partidos de ultraderecha no cuentan también con gente joven?

El problema que veo ahora es que esto puede ir a más, porque hay una falta de intervención educativa y de transmisión de valores alarmantes. Van a seguir exigiendo que se les dé todo hecho sí o sí y como a ellos o a ellas les gusta. En este plan la democracia se la trae al pairo, así como la convivencia social, el respeto, la solidaridad, la colaboración o los valores humanos. En fin, una vez más deseo equivocarme con todas mis fuerzas .

martes, 26 de abril de 2022

Lunes de senderismo 2

El lunes 25 de abril retomamos las salidas de  senderismo de los centros de mayores de Barakaldo, después del paréntesis de las vacaciones de las semanas Santa y de Pascua, aunque para algunos abuelos y abuelas les tocara ejercer con sus respectivos nietos. Este día nos dirigíamos a pasear las orillas del Nervión en la zona del valle de Aiala. Habíamos quedado encontrarnos en la estación de Abando para tomar el cercanías de Orduña. En el recuento nos sorprendimos porque habíamos dado el record de asistencia: veinticuatro, según conté yo, o 25 según otros. A la vez tuvimos una de las mejores sorpresas que podíamos esperarnos: la incorporación de nuestra veterana compañera Marilo después de una larga recuperación. Quiso probar fuerzas y lo suyo le costó, pero ahí estuvo hasta el final. Esperamos seguir contando con ella en adelante.


Tal como estaba programado tomamos el tren de Orduña a las nueve cuarentaicinco. Nos apeamos en Luiaondo. Una pequeña población poco conocida, que es el punto intermedio entre Laudio y Amurrio. Tras un breve paseo por esta población, nos acercamos al pequeño monumento que era el motivo de nuestra visita: la cruz, que data de mil setecientos treinta, en memoria del llamado "Árbol Malato". Éste marcaba en la antigüedad el límite del señorío de Bizkaia. Estuvimos leyendo y contando su historia y entre bromas nos hicimos la foto de rigor. 

Seguimos nuestra marcha a través de la senda que une Amurrio y Laudio. Impresiona el despliegue de técnica y de cuidado que ha hecho la diputación foral de Álava para hacer posible este paseo. El río bajaba con fuerza bien cargado de agua, lo que resultaba todo un espectáculo y toda una sinfonía sonora que nos fue acompañando en ese tramo de nuestro recorrido. Fueron unos momentos en los que daba gusto  caminar entre la vegetación y el fresco de la mañana.

Al dejar atrás a los terrenos y el colegio, que fue en su día seminario de los llamados "frailes alemanes", nos desviamos a la izquierda, abandonando el apacible sendero, y tomamos dirección a la ermita de S. Roque, que era el lugar preferente para muchas de nuestro recorrido. Según me contó un día un tasquero de Amurrio, los tales frailes aparecieron a poco de terminar la guerra civil. Como frailes y como alemanes, fueron bien recibidos por el régimen. Se presentaron con un tractor y con maquinaria agrícola de fabricación alemana, así que se puede suponer cómo se quedaron los buenos aldeanos, que no habían salido de los bueyes o la mula, al ver semejantes artilugios. Algunos no quedamos intrigados por saber qué se puede estar haciendo con todo ello. Prometo que para la próxima buscaré información fidedigna. 

A partir de aquí, poco a poco comenzaron a sumarse las dificultades. Caminábamos en asfalto, apenas había sombras y el sol ya estaba en plena forma y se hacía notar. Por si eso fuera poco los estómagos del personal comenzaron a pedir auxilio y hubo que hacerles oídos sordos hasta llegar a la meta. La cuesta final fue la puntilla para algunas, más por estas circunstancias que por la pendiente, que no era tan exigente.

Se nota la diferencia!!

Fuimos llegando en pequeños grupos al área recreativa y el personal se fue situando en los bancos para el avituallamiento clásico. Se creó un buen ambiente, tal que daba la impresión de que no había muchas ganas de moverse de allí porque se estaba de maravilla. Luego vinieron las fotos de grupo y otras particulares, así que costó un triunfo que todo el mundo se pusiera en marcha. Tuvimos que cambiar el recorrido tradicional porque éste estaba cortado por obras en la entrada de Amurrio. Tomamos la desviación por el barrio de Orue que, aunque era algo más larga, resultó más interesante por ir andando entre vegetación y caseríos.

Finalmente nos dividimos en dos grupos al entrar en el centro urbano. Trece se quedaron a comer, orientados por las gestiones de Nieves, y los demás nos fuimos a la estación. Tuvimos suerte, el tren llegaba en tres minutos, lo que provocó algunos nervios por la falta de costumbre de manejarnos en las líneas de Renfe. Tuvimos la suerte de disfrutar de un día primaveral de libro y fue una gozada contar con una camaradería tan entrañable. Hasta la próxima.

lunes, 11 de abril de 2022

Despedida a Eduardo

 El día 7 me uní a un pequeña concentración en contra de la situación de desamparo de las personas sin techo. A finales de marzo Eduardo apareció muerto en un patio del barrio de S. Vicente. No es la primera vez que esto ocurre en nuestro municipio, a pesar de contar con un albergue de atención nocturna. Pero como todos los recursos, públicos y privados, tienen su límite y, tal como están organizados, no dan para cubrir todas las necesidades.

Eduardo era un vecino de Barakaldo que recientemente se vio en la calle. No podemos perder de vista que este tipo de situaciones suelen incrementarse en tiempos de crisis, y ya llevamos unas cuantas seguidas. Ignoro las razones o la desgracia que obligó a Eduardo a acabar en  la calle. También desconozco su posible deterioro mental o físico, que le llevó a no hacer caso a los educadores de calle que intentaron atenderle. No soy quién para juzgarle, ni creo que se deba juzgar o despreciar a personas en esta situación.

Según le escuché a un sabio jesuita, hay tres cosas fundamentales sin las que no podemos ser personas: pan, techo y palabra. La necesidad de comida quizás sea la más fácil de solucionar. Las otras dos ya son otro cantar. La falta de un techo que nos cobije nos pone en una situación de indefensión y de vulnerabilidad total. En esa situación siempre será muy difícil mantener el equilibrio mental, la salud y un mínimo de dignidad. Es muy difícil dar con los medios necesarios para evitar este problema, que es tan viejo como la humanidad, tal como la conocemos. Esto no disculpa para que la sociedad mire a otra parte o se conforme con  poner paños calientes, y habrá que seguir proponiendo iniciativas y exigiendo recursos. La carencia de relación, el ser consciente que nadie le escucha o le habla, es de lo peor que se le puede hacer a un ser humano, porque somos en la medida en que nos relacionamos y nos sentimos acogidos. Esto no lo pueden aportar las instituciones, por lo que tenemos que reconocer la mayor parte de los ciudadanos que su presencia nos produce reparo, miedo e incluso asco . Y no faltan desalmados que se ceban en ellos y los maltratan, cuando no acaban con su vida.

Es por ello que el lema que se gritó es ante todo un asunto de justicia "NADIE SIN HOGAR".