jueves, 20 de abril de 2023
¿Qué nos está pasando?
jueves, 13 de abril de 2023
Pascua 2023
Hemos dedicado las tardes a hacer largos paseos aprovechando el tiempo seco y la hora adelantada del horario de verano, que nos permitía llegar con luz justo a la hora de comenzar con la cena. Hemos visitado de nuevo las zonas de pasto y los roquedos que conforman un jurásico de figuras fantásticas de animales de todo tipo fosilizadas. Esta vez me ha sorprendido descubrir al dromedario.
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| Le hemos visto crecer desde dentro de la roca |
La última salida consistió en ir a visitar a los tatarabuelos, o sea, nos encaminamos al monte Hijedo y comenzamos contemplando los petroglifos que están al pie del parking. Íbamos a seguir el camino a la inversa del que hicimos en el verano con los guías de Sta. Gadea, cuando María se fijo en una piedra de buen tamaño con una figura curiosa y totalmente lisa. Dicho y hecho, hicimos de Perurena haciéndola rodar cuesta arriba hasta conseguir auparla al coche. Así que el ídolo y las demás inscripciones van a tener que esperar nuestra visita hasta la próxima oportunidad. Sí nos dio tiempo a buscarle un sitio en el jardín a la piedra y allí la hemos dejado.
En fin, hemos podido disfrutar de la tranquilidad, de vivir sin prisas, de comer al aire libre, de dejarnos llenar por los nuevos brotes de vida y de la fuerza interior de los silencios en las zonas perdidas de los bosques o de los prados del monte que hemos respirado en nuestros largos paseos. Y vuelta al trajín de las obras, pero que nos quiten lo bailado.
jueves, 16 de marzo de 2023
No hay directores en los colegios públicos
En 2014 ya advertía yo de una serie de riesgos que estaba observando en la enseñanza pública y que definía como un cáncer. Alguno de esos riesgos están en la base de este asunto que tanto ha llamado la atención. Desde mi puesto de trabajo en el ayuntamiento me relacionaba continuamente con cargos directivos, tanto de la educación primaria como de la ESO y me iba dando cuenta de que poco a poco iban desapareciendo los directores clásicos y para sustituirles se empezaba a tirar de las designaciones a dedo, empezando por los colegios con mayor índice de conflictividad. Tuve que escuchar lamentaciones y observar cómo iban contando los días que le faltaban para terminar su mandato.O sea que el asunto que traemos entre manos ahora lleva bastante más de un década cociéndose. A mi modo de entender, creo que dos de los riesgos que planteé entonces tienen mucho que ver con la falta de profesores que quieran ser directores o cargos directivos, a parte de las deficiencias de la administración correspondiente que no las niego: las prerrogativas del funcionariado y el corporativismo.
miércoles, 8 de marzo de 2023
Regreso a la infancia
Nada más llegar nos hicimos la foto de grupo en las escaleras de entrada y, a continuación, la guía nos indicó que pasáramos al patio cubierto de la escuela. O sea, que era como empezar por el recreo, pero no, porque nos dio una larga sesión para ponernos al día de qué fueron las escuelas de barrio de la diputación de Bizkaia en los principios del siglo XX. Como era costumbre de aquella época fueron encargadas a los arquitectos importantes del momento como Basterra. La nuestra estuvo a cargo, como no, de Gorostiza. Son edificios hechos con estilo y muy adecuados a las necesidades de las familias del entorno. Parece ser que en la diputación había una preocupación por el nivel de analfabetismo en las zonas rurales alejadas de los núcleos de población. Nos explicó el programa de estas escuelas y nos quedamos atónitos al comprobar el nivel pedagógico y social que tenía. Según la zona, se impartían las clases en castellano o en euskera, no era lo mismo Zalla que Larrabetxu. Claro, luego con la guerra civil se quitaron los fueros a Bizkaia y Gipuzkoa y se quedaron sin fuente de financiación.
También fueron informando del uso que se le da a este centro para actividades de niños y niñas de educación primaria. Además de conocerlo, trabajan en un huerto ecológico, en primavera para plantar y en otoño para recoger, sito en los terrenos superiores a la escuela que tienen acceso desde una de las últimas curvas de la bajada de Sta. Águeda. A la vez se les enseña a conocer el bosque que rodea la escuela y se alarga hasta la zona de la calzada medieval. Aprenden a distinguir las hojas, la corteza o las bellotas de los diversos árboles.
A propósito del IMSERSO
El pasado 15 de febrero nos apuntamos a nuestra última aventura en los viajes del IMSERSO. Destino Palma de Mallorca. No dudamos en elegirlo porque en una versión anterior dejamos deberes para terminar de conocer los rincones más afamados de la preciosa isla, a ser posible lejos de los más turísticos. En este punto tuvimos suerte, porque aún se estaban desperezando en la preparación de los locales, hoteles y chiringuitos para la próxima Semana Santa, y no tuvimos que sufrir la presión de grupos numerosos, ni siquiera en la catedral. El hotel que teníamos reservado estaba pegado al palacio de Marivent, incluso llevaba el mismo nombre, e invitaba a visitar la casa museo de Miró y la parte occidental de la capital.
Nuestro primer mosqueo fue comprobar que el vuelo de ida partía a las 20:40 de Loiu, lo que suponía que íbamos a caer directamente en la cama. Se ahorraban la comida, nos dejaban sin una tarde libre para pasear y se ahorraban la cena. Nos recibieron con un hotel cerrado y con algo que suplía a la cena consistente en unas lonchas de mortadela, salami y una especie de jamón cocido irreconocible junto con otra loncha de queso de sandwich, agua y pan. Ah, se me pasaba que a modo de gracia pusieron una tacita con unos garbanzos enanos a la vinagreta.
Pero no era el hotel contratado, sino que tres días antes nos lo cambiaron, sin más y sin admitir quejas, por otro en la punta opuesta del municipio sito en Can Pastilla, frente a la playa de Palma y rodeado de otros monstruos hoteleros de los que solo uno estaba abierto, justo el de enfrente de nuestra habitación. Al día siguiente recibimos la primera noticia desagradable, que no se podía acceder a Sa Calobra, uno de los lugares emblemáticos de la isla por desprendimientos en la carretera, como pudimos comprobar.
Para suplirlo pudimos estar más tiempo en el santuario del Lluch y en los alrededores del Puig Maior. Magnífico paseo, magnífico lugar, magnífica comida en un magnífico comedor con la posibilidad de escuchar a su escolanía infantil. Todo ello a caballo de un bus machacado por los servicios prestados a escolares: totalmente sucio y con los cristales llenos de polvo y barro. Curiosamente había pasado la ITV en Castilla la Macha. Y se acabó lo que se daba, como nos advirtió la guía. Por la tardes te dejaban en el hotel a 11 kilómetros del centro y con escaso margen de hacer algo que no fuera pasear por la playa o el paseo marítimo, pues el comedor se cerraba a las 21 horas en punto, hora oficial de guiris.
A partir del segundo día unas salidas menos preparadas. La de conocer la capital un sinsentido, pues se empleó más tiempo en compras que en visitas culturales. Un paseíllo por la zona antigua, un par de fachadas y una hora escasa en la catedral. Luego la comida en una tasca con menús apropiados para inmigrantes, tanto en su coste como en el contenido. La comida siguiente fue también en un tascucho de pinchos delante de las murallas de Alcudia y otro al lado Soller del mismo pelo. Casualmente ese día estaba cerrado el complejo de ruinas romanas, pero había un mercadillo muy famoso y allí nos metieron velis nolis. Conclusión: resultó un viaje comercial más que cultural, como reza su título.
En fin, sin meterme en más temas, decir que nos echaron del hotel a las ocho en punto de la mañana, pero en el aeropuerto no fallaron las ensaimadas encargadas. María sacó todas las fotos que pudo perdiéndose del grupo y poco más. Solo que nos trajimos un cabreo monumental porque no habíamos conseguido llegar a tiempo a los lugares que teníamos previstos, porque siempre llegábamos cuando ya estaban cerrados.
Esto del IMSERSO resulta un quiero y no puedo o algo similar. Puede ser una buena idea, porque se podría dar vida en la horas muertas del invierno a las zonas y a las instalaciones turísticas, con la consiguiente mejora en puestos de trabajo, y, a la vez, se da oportunidades a los mayores de unos viaje baratos. Pero, si no puedes ofertar unos presupuestos dignos: los hosteleros no quieren o rascan en el servicio, los restaurantes no aceptan las propuestas por rácanas o a pérdida y se acaba mal comiendo en sitios impresentables perdidos de la mano de Dios, las empresas de los guías y de los buses cumplen con los mínimos y sin demasiados entusiasmos. Por lo visto en las últimas salidas en que hemos participado, cada vez abundamos más los pensionistas con un poder adquisitivo medio alto que no nos importaría aportar algo más de dinero, si ello revierte en mejores servicios y sin tanta racanería. Si los programas se dirigen preferentemente a personas con pensiones de bajo nivel, que se aplique un filtro según las posibilidades de cada cual o que se den menos ofertas para adecuar el presupuesto a conseguir un servicio digno.
Otra cuestión aparte es que lo de Mallorca es un escándalo, porque solamente están enfocados a sacar pasta y a dejar al personal con los dientes largos para que acaben yendo de nuevo a hacer turismo en serio. En fin hemos disfrutado lo que hemos podido, a pesar de cabreos y frustraciones. Habrá que repetir lo del doctor valenciano: señores y señoras del IMSERSO, somos mayores pero no idiotas, por favor.
sábado, 4 de marzo de 2023
Lunes de senderismo 15
martes, 14 de febrero de 2023
Lunes de senderismo 14
Una vez en Kareaga, tuvimos que reagruparnos porque no se sabe porqué había un grupito de rezagadas. Allí comenzamos a despedirnos: un buen grupo optó por seguir caminando por el polígono industrial, otro más valiente superó la pendiente que daba acceso de nuevo a la pista, esta vez hecha unos zorros, como corresponde a los pringados de Barakaldo. En Retuerto despedimos a la de Cruces, al llegar al cruce del BEC unos tiraron por la derecha, las de Zuazo por la izquierda y los últimos tomamos las escaleras que suben al parque del juzgado, que los ascensores van para rato. Así el paseo resultó ser como un río que al desembocar en un delta se convierte en muchos brazos que llevan por igual al mar. O sea, a comer: unos nueve al CIS -bueno y barato, según dicen- y los demás a casita.
viernes, 10 de febrero de 2023
Sta. Águeda: un tributo anual
La subida fue tranquila en pequeños grupos que fueron dibujando un rosario a lo largo de la carretera. Una vez arriba las más impacientes se arrojaron sobre sus viandas y, sin importarles lo más mínimo lo temprano de la hora, comenzaron a hacer un "amarretako". En esto apareció Patricia, la responsable municipal del programa, quejándose de que habíamos sido demasiado puntuales en la salida. Venía armada de letras de la canción de Sta. Águeda (y con las tradicionales tostadas de leche frita, regalo de su madre), y dispuesta a conseguir que nadie se fuera sin cantarla. Entre tanto se habían preparado puestos de compartir viandas: unas pasaban frutos secos, otras dulces, las chicas de Arteagabeitia abrieron el cava... Pero tuvimos una gran sorpresa al descubrir las dotes culinarias de Fernando que presentó unos pinchos de tortilla bandera y un canasto de rosquillas, todo de su mano y ciencia.
miércoles, 25 de enero de 2023
Lunes de senderismo 13
Tenemos más valor que el Alcoyano, que se suele decir. La mañana parecía que iba a tener solo algo de llovizna y nos lanzamos al recorrido señalado de las minas. El bus llegó con dos minutos de retraso al funicular y éste es automático: llega la hora y arranca. Así que media hora perdida entre lamentaciones y propuestas para que esto no se vuelva a repetir. La primera en la frente, que se suele decir. Me decidí y fui a preguntarle al chofer, porqué el bus no salía de Cruces cinco minutos antes y así garantizaba llegar a tiempo. Me contestó encogiéndose de hombres y, con un supongo por delante, me dejó caer que podría ser porque en la pequeña plazoleta de acceso al funicular no caben todas las líneas que terminan allí. Así que tenían que fijar los horarios para que no se llegara a colapsar. Una vez dentro, Emilio llamó la atención sobre un cartel que anunciaba que al día siguiente había revisión de la instalación y estaría sin servicio por la mañana. En seguida se mandó un wahsaap a los del martes, y es que somos así de majos.
Arrancamos sin hacer caso del bus que acerca a los viajeros a La Arboleda. En la medida en que subíamos, lo que parecía chirimiri suave se fue intensificando. Habíamos previsto comer el hamaiketako en la Ekoetxea de Peñas Negras. Sabíamos que el servicio y el bar están cerrados los lunes, pero contábamos con el pequeño pórtico que hay en su entrada que sirve de refugio. Claro, tampoco contábamos que la cerca de madera que rodea el edificio estaba cerrada con candado y no era plan andar saltándola con las mochilas, los bastones, las capas... y la pila que es la que más pesa. En medio de nuestra decepción decidimos seguir caminando a ver si encontrábamos algún sitio más o menos abrigado. Antes, dos compañeros optaron por volverse, dado que no traían una protección adecuada y estaban helados. Según nos contaron luego fueron de cabeza al primer bar a tomarse un caldo caliente, Conclusión: en caso de duda más vale llevar cosas de más que las justas, que luego...
Me puse en cabeza para señalar los cruces de senderos y me percaté que en un pinar aún no había calado la lluvia y que podía servirnos de paraguas. Dicho y hecho. Entre alguna que otra zarza, sorteando la pendiente paramos un rato y pudimos comer en seco bajo el toldo de unos pinos robustos. Retomamos el camino con la sana intención de no completar el recorrido y tomar la primera carretera que nos acercara a La Arboleda. En ese tramo estuvimos envueltos en la niebla hasta que pudimos descender al pueblo. Allí nos despedimos. Trece se quedaron a comer y doce nos volvimos. Segundo se añadió a la comida, lo que nos alegró a todos. Llegamos diez minutos antes de que arrancara el funicular, así que llegamos a casa un buen rato antes.
La niebla da oportunidad de contemplar estampas bonitas cuando envuelve los bosques o se queda medio agarrada en las cimas, pero no nos permitió disfrutar de la belleza de la frondosidad que hay en esos parajes, ni contemplar el horizonte. Por otra parte, tenía previsto enseñar un mirador poco conocido con una vista genial sobre la Margen Izquierda. Tampoco tuvimos oportunidad de disfrutar del entorno de la mina Picuí. Nuestra fotógrafa oficial nos hizo constar su frustración, porque es uno de sus sitios preferidos para hacer fotos, así que me pidió que volviéramos para hacer la ruta completa y sacar las fotos que ese día fueron imposibles. Supongo que seguirá insistiendo hasta que lo consiga, ya sabéis cómo se pone.
viernes, 20 de enero de 2023
La nieve a la puerta de casa


























