sábado, 24 de julio de 2021

Viste viejo ¡¡qué quilombo!!

 


Esto de la pandemia es una caja de despropósitos. No es solo que las cosas se estén haciendo mal, más aún, los que las hacen no son los que las tienen que hacer. Un presidente que ha emprendido una huida hacia adelante, sin encomendarse a Dios ni al diablo. Suspende el estado de alarma cuando nadie se lo había pedido y sin consultar a las otras administraciones a las que les empluma toda la responsabilidad, dejándoles a la vez en pelota picada en el tema de las capacidades jurídicas. Por si fuera poco, anuncia de la noche a la mañana que nos podemos quitar la mascarilla en los exteriores, cuando se ve que la nueva cepa del virus está campando a sus anchas. De la misma, caldea el ambiente con un cambio de gobierno dedicado a gestionar la pospandemia.

O sea, para él las estadísticas alarmantes por el ascenso de los contagios ya no existe. Ha dejado a una buena señora para que dé la cara, para que nos repita por activa y por pasiva que las autonomías tienen recursos para afrontar la situación -aunque sabe que no se lo cree nadie- y que, de paso, reciba los palos y todo tipo de lindezas. Y no te lo pierdas, ahora el presidente se va a USA a negociar con los magnates de la tecnología y de algunos fondos buitres para buscar inversiones.


A todo esto la oposición ha pasado del todo de la pandemia y se ha dedicado sistemáticamente a hacer campaña electoral, made in PP -váyase señor González, váyase señor Zapatero, dimita señor Sánchez y convoque elecciones-. Ante una quinta ola del virus se nos habla de elecciones, vaya tela. Una vez más España es diferente: en la mayor parte de los estados europeos la oposición a cerrado filas para atacar la pandemia, o al menos no ha puesto palos en las ruedas. Aquí para la oposición ha sido la herramienta perfecta para desprestigiar al gobierno dentro y fuera del país, y para intentar derribarlo.

Los presidentes de las autonomías se están volviendo locos porque les han endilgado unas responsabilidades sin los recursos necesarios para realizarlas. Y aquí viene lo mejor: todos sabemos cuáles son las medidas que mejor han funcionado en las olas anteriores, pero, si las aplican ahora, vienen los jueces y dicen que no pueden tomarse por aquello de que la legislación vigente pone por delante los derechos personales. O sea, que tenemos una legislación que no tiene en cuenta los derechos colectivos, como en este caso en que se trata de la salud pública y de la vida de muchos ciudadanos. Por si fuera poco, hay jueces que sí permiten algunas medidas y otros que siguen cerrados en sus trece. Toda una lotería


El dislate final viene cuando el tribunal constitucional, formado por jueces que están fuera de la constitución porque tendrían que haber sido renovados hace tres años, declara ilegal el primer confinamiento, que resultó ser una tabla de salvación para frenar los contagios. Increíble pero cierto. Así están las cosas. Los virólogos y médicos son los que saben del tema, pero nadie les hace caso. Los políticos tienen que encender una vela a la salud pública y otra a salvar la economía. Al final resulta que los que deciden cómo llevar lo de la pandemia son los jueces que aplican una legislación totalmente trasnochada e inapropiada para esta situación de pandemia global. Menos mal que los sanitarios nos están sacando de apuros, una vez más, y la vacunación va a todo trapo, salvo en alguna excepción. Lo dicho, un quilombo, con permiso de los argentinos.


lunes, 5 de julio de 2021

Carta a una profesora indignada

 Estimada señora:

Entiendo y comparto su indignación ante el sesgo que está tomando la cadena de contagios provocada por jóvenes que son o podrían haber sido alumnos suyos. Me ha parecido importante que haya sacado a la luz la inutilidad de sus esfuerzos educativos durante unos cursos plagados de dificultades de todo tipo. Hasta ahora solamente habían sido notorias las declaraciones del cuerpo de sanitarios, pero considero que ustedes han estado agobiados por la responsabilidad de evitar todo tipo de contagios y por la amenaza de la culpabilidad, o la exigencia de responsabilidades, si esos se hubiesen producido.


Lo que me parece injusto por su parte es que además se flagele considerando que ha sido una fracasada en su labor educativa, vistos unos resultados tan desastrosos y faltos de toda ética. Personalmente considero que el fracaso educativo tiene otras raíces más profundas a las que ustedes no tienen acceso, porque para cuando reciben a sus alumnos, ya vienen marcados por las costumbres familiares y por el influjo funesto del ambiente social. Llegan ya notablemente impermeabilizados, de manera que les resbala todo aquello que se salga de sus intereses personales o de su grupo de referencia. Desgraciadamente se tendrán que contentar con que, al menos, consigan que estudien algo y salgan con una formación académica aceptable, que, visto el  panorama, tampoco es moco de pavo.

En este blog he publicado multitud de entradas refiriéndome al fracaso educativo tanto familiar como social. Las últimas han sido a raíz de esta interminable pandemia. Una escrita el julio pasado, que parece hecha ahora, y otra en octubre a raíz de los primeros contagios de personas jóvenes. Lo de estos estos días superan todos lo límites de la civilización. Considero que estos colectivos de jóvenes infringen a propósito las normas y ningunean el derecho a la salud del resto de la población, como un modo especial de diversión. Incluso ya juegan a pelear con las fuerzas del orden público, como si se tratase de una de esas quedadas entre cuadrillas para zurrarse.


Todas estas movidas me resultan deplorables y repugnantes. Con ellas estos jóvenes nos están vomitando los resultados de la pésima, o nula, educación recibida. La actitud de éstos jóvenes está al mismo nivel que los casos de violencia parental, solo que esa violencia se ejerce sobre el entorno social, en vez de reducirse exclusivamente al entorno familiar. Dicho esto, solamente me queda comunicarle mi más encarecido apoyo, para que no se desmoralice en la tarea que aún le queda por realizar. Así mismo le deseo que en el próximo curso cuenten con condiciones de trabajo más favorables y que pueda conseguir mejores resultados con sus alumnos y alumnas.

Atentamente

jueves, 17 de junio de 2021

Barakaldo Lagunkoia

 


Barakaldo Lagunkoia es un programa dentro de la iniciativa que la OMS puso en marcha años ha, para favorecer que las ciudades sean amigables. Lo de amigable hace referencia a que dichas ciudades facilitan el desarrollo de la vida, de las comunicaciones y del acceso a los servicios a aquellos sectores de población que sufren algún tipo de impedimento o tienen serias dificultados a causa de su edad avanzada. Yo me metí, junto con María, en el equipo motor de este programa. Ambos lo tuvimos claro desde el principio, compartíamos una inquietud de cara a mejorar nuestro pueblo y nos metimos de lleno. Vimos también en este programa, mira tú por dónde, una manera de reeditar, en esta etapa de nuestra vida, nuestra militancia en el amplio asociacionismo que se dio en Barakaldo cuando éramos más jóvenes. 

Este equipo está formado por veinte personas jubiladas que actuamos de forma voluntaria, apoyadas por tres técnicos puestos por el ayuntamiento para facilitar las cuestiones técnicas y para poder mantener una relación fluida con los diversos departamentos y esferas municipales. Me he sorprendido gratamente por esta nueva experiencia. Los componentes somos un grupo de lo más variopinto. A decir verdad, como suele suceder en los últimos tiempos, la mayoría son mujeres - dieciséis "e ben bragadas, a fe mía" que dirían los antiguos- y los varones somos una representación "asaz escasa" de nuestro género. No sabemos de las preferencias políticas, religiosas o sociales de cada cual, ni nos interesa, aunque algunos o algunas sean conocidos por sus anteriores presencias públicas. Los hay charlatanes y charlatanas, callados, inquietos, reservados, cautos, lanzados... pero en general, por encima de esas diferencias, está el entusiasmo que se ha generado y la disposición de todos para ofrecerse a desarrollar las diversas actividades del programa.

En este momento estamos expectantes por los resultados de las encuestas que hemos preparado para tomar el pulso a la satisfacción que nuestros conciudadanos mantienen con su ciudad. También estamos teniendo entrevistas con asociaciones, centros regionales, centros de mayores, entidades sociales... En las entrevistas que a mí me han correspondido, he salido con una impresión negativa. He podido constatar la masacre que la pandemia ha supuesto para el escaso y debilitado tejido asociativo de Barakaldo. También nos ha tocado dotarnos de un buen chubasquero ante la lluvia de escepticismo que nos hemos visto obligados a encajar por parte de una considerable cantidad de conocidos, así como las típicas respuestas antes nuestras propuestas, de que yo no le hago un trabajo al ayuntamiento y similares. Nosotros tampoco  vamos a hacer el trabajo al ayuntamiento: le vamos a dar trabajos. Nuestra función va a ser señalar las deficiencias, las mejoras o toda clase de iniciativas positivas, pero manteniendo un seguimiento implacable del tratamiento de las mismas para que no queden en el cajón del olvido.

Me ha venido a la memoria aquellas misas en mi infancia cuando el famoso cura D. Ramiro bramaba desde el púlpito de S. Vicente "¡¡Ay de mi Barakaldo...!!", porque estaba a punto de corromperse la moral del pueblo: las mujeres comenzaban a llevar faldas que dejaban entrever las rodillas. Hago mío ese grito, aunque el motivo es muy distinto. "Ay de mi Barakaldo": se está dejando morir la vida ciudadana, las asociaciones son pocas, y algunas moribundas, la información pública no fluye, tampoco se ve mucho entusiasmo en buscarla, una gran parte de la población solo sabe quejarse, cada vez preocupa menos los bienes comunes, los mayores aislados... cada palo que aguante su vela. Ocasiones, como la que ofrece este programa, son las que hay que aprovechar para revivir la participación, la solidaridad y el tejido asociativo en todos sus aspectos. Puede que en este primer momento solo se pida contestar una encuesta, pero, por encima de todo, tenemos por delante la nada fácil tarea de contagiar nuestro entusiasmo, para que esa participación sea activa, sobre todo en sectores de población y en barrios donde ya está muerta o a punto de extinguirse, que, casualmente, suelen coincidir con los que han quedado más perjudicados en desarrollo ciudadano. Queremos que Barakaldo llegue a ser, más allá de nuestra ciudad, la casa de todos los que vivimos en él.








jueves, 3 de junio de 2021

No es país para pobres ni para viejos

 Estamos en un tiempo de brechas, y no de las que nos hacíamos de niños jugando o de las que son resultantes de algún accidente. He recordado el libro más escéptico de la Biblia, el Qohelet o Eclesiastés, que se ríe de las ambiciones y de los planes de los humanos. Todo lo reduce a tiempos: tiempo de nacer, tiempo de morir, tiempo de lluvias, tiempo de sequías... O sea cuando menos lo esperas estás en uno de esos tiempos y no te sirve de nada hacerte ilusiones. En el siglo pasado nos preocupaban las diferencias de clase, las diferencias culturales...



En esta nueva era de la tecnología que se ha inaugurado -sin pedirnos permiso- en este siglo XXI  creo que hemos pasado a un tiempo de brechas. Ya desde el comienzo éstas se están ahondando vertiginosamente y llevan las de acabar haciendo inhabitable este mundo para los que les toque estar - también sin haberles pedido permiso- en el lado equivocado de alguna de las brechas. En realidad, una de ellas te va llevando a las otras hasta que se hace imposible saltar o salir del pozo: brecha salarial, brecha de género, brecha tecnológica, brecha social, brecha económica...brecha de edad, edadismo que es el palabro que se ha puesto de moda.

En este "tiempo de brechas" que nos está tocando vivir, vemos impotentes cómo éstas son el resultado inevitable de un desarrollo global despiadado que funciona a dos velocidades. La más rápida será cada día más rápida, la más lenta va a retrasarse más de un modo exponencial. Esta diferencia  va a dejar una ingente cantidad de población  atrás, con una mayor escasez de recursos y con grandes dificultades para acceder a los imprescindibles. Esas brechas globales repercuten también en nuestro día a día, añadiendo otras más locales, que afectan sobremanera a la población más débil.


O sea, el personal sin recursos y los mayores más mayores, la mayoría mujeres. Este sector  de población resulta invisible para los poderes fácticos y los representantes públicos, porque no quieren verlos: molestan para sus planes y su supuesto progreso. Tanto bancos como instituciones públicas imponen unas condiciones de acceso a sus servicios para lo que no están preparados, ni cuentan con recursos para contratar a profesionales que se lo resuelvan. Es lo de siempre: o cuentan familiares que les saquen del apuro o, en caso contrario, siempre habrá buenas vecinas, voluntariado y asociaciones dispuestas a todo. "Así que no se quejen que no es para tanto": se suprimen atenciones personales, se cierran cajas o se reducen horarios, se suprimen libretas, se exigen citas previas a través del móvil o de máquinas, se obliga a hacer gestiones en páginas web o en App...

Se está programando un país de óptimos en el conocimiento, en la industria, en el sector servicios, en I+D+I... lo cual es importante e, incluso, imprescindible. Queda por esperar que ese mismo nivel se aplique para los servicios y atenciones que pueden necesitar aquel personal que no ha tenido la suerte o las oportunidades de ponerse al día en la vertiginosa carrera de desarrollo tecnológico, porque ha tenido que sobrevivir a base de sueldos de miseria o de rentas mínimas. Lo dicho: si siguen las cosas en este plan, los pobres y los viejos se pueden ir apeando de este país, porque esto no ha hecho más que empezar.

lunes, 3 de mayo de 2021

Día de padre-madre

María  me propuso hace tiempo que teníamos que hacer una pequeña celebración conjunta del día de la madre y del padre. La hemos llamado "Guraso". Así que el día 2 de mayo, huyendo del ruido político y de las angustias pandémicas, decidimos hacer una excursión mañanera y luego tener una comida a modo con tarta y chupito de cava final. Elegí hacer un pequeño recorrido que habíamos descubierto Orencio y yo cuando recorrimos parte del GR que da la vuelta a Urdaibai por las alturas que lo circundan. Se trataba de Errigoitia, un pueblo con barrios diseminados entre Mungia y Gernika. 


Antes de llegar al núcleo central tomamos la subida a Metxikas y Bizkaigane. Dejamos el coche en el barrio de Sollabante repleto de vehículos alrededor de la iglesia de S. Lorenzo por aquello de la misa dominical y fuimos caminando en suave subida hasta la ermita de Santa Gurutze en el barrio de Bizkaigane. Es un lugar recomendable para perderse y disfrutar de unas vistas extraordinarias: a sus pies todas las colinas de la zona de Mungialdea con una variedad de verdes deliciosa, que María plasmó en su Canon. Por la parte norte teníamos el Sollube con sus antenas enmarañadas de nubes bajas y una visión del mar a continuación de los montes donde están las cuevas de Santimamiñe y S. Pedro de Atxarre. A oeste los montes mineros, esta vez con mala suerte, desdibujados por la nubes. Al sur se veían varias líneas de montes de los diversos herrialde de Bizkaia, aunque no se llegaba a distinguir la zona de Gorbea.


Se accede al empinado promontorio de la ermita por una considerable cantidad de escalones que compartimos con varios ciclistas que lo subieron por un senderito marcado por los diversos esforzados que se atreven con la subidita. También subieron un par de caminantes que enseguida se fueron marchando. Entretanto María sacó fotos y después de hacer un frugal hamaiketako regresamos al coche. Antes de volver a casa bajamos al barrio de Elejalde. A María le encantó el entorno por el arbolado, la imponente iglesia de Santa María del siglo XVIy la ermita humilladero de los Santos Antonios del XVIII. Como se ve en la foto es una edificación un tanto peculiar medio al aire. En fin, una mañana bonita a pesar de que en esa zona se habían fijado unas nubes que de vez en cuando no regalaban algunas gotitas y no nos permitió estar mucho tiempo quietos por la humedad penetrante que se respiraba.  





jueves, 29 de abril de 2021

Carta abierta a la señora Monasterio

 Señora diputada por Madrid:

En primer lugar quiero hacer un ejercicio de contención para no caer en su estilo faltón y en su desmedido afán de desprestigiar al de enfrente, sin que le duelan prendas en calumnias y en todo tipo de desprecios. Reconozco, ante todo, que es usted un persona sumamente inteligente, lo que le convierte un un arma muy peligrosa para sus adversarios. A ese nivel intelectual hay que añadir que está usted muy bien situada social y económicamente, lo que le ha permitido irse de rositas después de toda una serie de dudosas actuaciones en su campo profesional. Vamos, es usted de las que se cree que está por encima del resto de los mortales y que le importa una higa las consecuencias de lo que le venga en gana hacer, y parece que, por lo que se ve, le va bien. Nada más  tenemos que comprobar que en su labor política ha conseguido que en estos momentos el mundo político gire alrededor de usted. Su voz se escucha constantemente por encima de los demás, a los que no les permite emitir dos frases seguidas y luego se queja de que no le permiten hablar.

Ahora me quiero centrar en el motivo que me ha impulsado a escribirle esta carta. De entre todas las barbaridades, a mi modo de ver, que está usted profiriendo en la campaña electoral, como portavoz de su partido, me duele particularmente su ensañamiento y el de su partido con los menas, que ya viene de lejos. Me parece un simplismo, no propio de su inteligencia, afirmar que todos los menas son violadores y delincuentes. Yo convivo con unos cuantos que le puedo asegurar que no son así ni de lejos. Por otra parte, no tenemos que ir tan lejos para encontrar violadores en manada dentro de nuestras fronteras. Por esa misma regla de tres, después de la sentencia judicial contra la manada de los Sanfermines, no tendríamos que permitir que ningún andaluz pasase al resto de España o tomar alguna medida similar. Ciertamente hay migrantes que han cometido ese tipo de delitos, pero eso no le autoriza a estigmatizar a todos y querer echarlos a patadas.

¿En su preclara visión política no se han detenido a tomar nota del bajísimo nivel de natalidad de nuestro país? ¿Tampoco se han parado a pensar que la mayoría de los hijos de los españoles no están por trabajar de ayudantes de fontaneros, electricistas, camareros, albañiles, cocineros, peones... que de todos modos son puestos imprescindibles? ¿Se han olvidado de que muchos españoles, turcos, griegos... participaron en el milagro de la recuperación alemana y que sin ellos ésta no habría sido posible? No creo que usted no esté al tanto de que para continuar con la recuperación económica hace falta bastante más mano de obra, no solo cualificada, de la que podemos generar los autóctonos. 


Señora Monasterio no estamos gastando dinero en ellos, estamos invirtiendo en que se formen y estén capacitados para incluirse en el mercado laboral y en la sociedad. Sin esta inversión es cuando nos les quedaría otro remedio que estar tirados en la calle sobreviviendo de lo que pillasen y entonces sí que íbamos a tener bastantes más problemas. Estos chicos, cuando la retorcida legislación de extranjería les permite acceder a un contrato, están dando en su mayoría excelentes resultados. Muchos empresarios están aplaudiendo con las orejas porque chicos así resultan más productivos que los de aquí y, por supuesto, dan menos problemas porque no tiene derecho a quejarse y se les puede explotar descaradamente. Y no olvide que seguimos necesitando que aumente el número de cotizantes, o sea, si ahora se invierte en ellos, revertirán lo invertido cuando coticen.

A propósito ¿conoce usted alguno de ellos o algún centro o asociación que trabajen con ellos? ¿Se ha preocupado por informarse del calvario que tienen que pasar a esa edad hasta entrar en España y en pasar los trámites posteriores? ¿Se ha interesado por lo que le cuesta a cada familia pagar para que a su hijo lo metan en una patera sin ninguna garantía? No creo que tenga que echar cuentas para calcular cuánto tiempo les va a costar a esas familias empobrecidas saldar la deuda. Le aseguro que estos chicos tienen muy claro que su deber es devolver dinero a su familia en cuanto puedan y están dispuestos en su mayoría a soportar lo que sea necesario para conseguirlo. Es sorprendente ver cómo a su edad son capaces de sobrellevar tanto dolor y tanto miedo. 

Señora Monasterio, tanto usted como su partido están haciendo un daño sin razón a esos jóvenes y a sus familias, por tomarles como chivos expiatorios de no se sabe qué o como arma arrojadiza contra el gobierno. A la  vez están infringiendo un daño aún mayor a la ciudadanía por tratar de engañarla, aprovechando la xenofobia oculta en una gran parte de ella y de la que ustedes hacen gala, haciéndole creer que esos jóvenes son los grandes causantes de nuestros males económicos, de la seguridad ciudadana, del paro juvenil y de todo lo que les apetezca echar por esa boquita. Sinceramente, usted me da pena. No entiendo qué le puede estar aportando tanta bajeza humana como está exhibiendo, a no ser que se haya dejado su conciencia perdida en algún rincón de su historia, por lo que ahora no le afecta moverse insensible en el fango de la corrupción y de la impostura.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Justicia o venganza

He escuchado, una vez más, al incansable Joseba Azkarraga clamar en el desierto contra la dispersión de presos y denunciando las condiciones vejatorias a las que se les está sometiendo a algunos de ellos en ciertas cárceles. Creo que a veces puede parecer que es un sonsonete más de tantas consignas que se nos hacen llegar desde al izquierda abertzale. Sin embargo creo que debemos considerar insostenible de todo punto de vista esta situación de los presos y de sus familias. No solo por lo que les puede afectar a ambos, sino porque creo que es una llaga que no va a permitir llegar a pacificar definitivamente nuestro país, hasta que no se cierre y se cure también por dentro. Ya sé que un gran sector de la población se pone de perfil ante el problema o puede pensar que son unos pesados y pesadas quienes mantienen esa causa. No faltarán los que no se corten un pelo en pensar y en decir sin sonrojo, que se jodan o que se pudran porque tienen que pagar lo que hicieron.

Creo que están pagando lo que hicieron dentro de un sistema que, sobre el papel, es democrático y mantiene unas leyes independientes de ideologías o intereses partidistas. En este sistema jurídico existen unas leyes que contemplan claramente del tratamiento del régimen carcelario. A la vez, mantienen un objetivo básico que consiste en conseguir que, a la vez que se cumplen las penas, los presos lleguen a reinsertarse en la sociedad. Es en este contexto donde se ve necesario que se cumplan las condenas cerca de sus familiares o de la sociedad en la que luego van a volver. En base a esto, es incomprensible de todo punto de vista esa política de dispersión que se salta la legislación vigente, cuando para más inri ETA ha dejado de existir hace tiempo.


Siempre sale a luz, como razón para mantener dicha dispersión, la consideración de las víctimas o los que no condenaron a ETA, filoetarras en su argot. En estos días ha vuelto el tema a la palestra a cuenta de la pisonadora encargada de machacar las armas confiscadas a ETA y a los Grapo. Una vez más la derecha española se aprovecha de la circunstancias para airear sus consignas y sus soflamas, porque se les agota el discurso político si se les priva de este tema. Alguna de las asociaciones de víctimas del terrorismo mantienen las espadas en alto para que no se les conceda ni agua a los presos. También existen otras víctimas que han accedido a entrevistarse con los victimarios y esa postura siempre me ha conmovido y la considero una pauta imprescindible para recuperar la plena convivencia en nuestro país. 

Por supuesto que lo dicho no quiere decir que yo soy de los de borrón y cuenta nueva. Ellos tienen que cumplir su condena, sí, pero dentro del marco jurídico con todos sus puntos, y no se puede permitir que esa otra justicia que se reclama, se salte la vigente y mantenga heridas abiertas para satisfacer el rencor y las ansias de venganza de algunas asociaciones de víctimas o de intereses partidistas. Tampoco se tiene en cuenta que dicha venganza se extiende hasta sus familias, que son tan víctimas como los mismos presos. Les ha tocado sufrir todo tipo de desplantes, de vejaciones, de dificultades e, incluso, han dejado vidas en las carreteras. Viene a cuento una de las últimas reflexiones del libro que acabo de terminar: "La misma exigencia de la ley establecida, con la que se responde a la agresión, esconde el rencor del agredido, ojo por ojo y diente por diente. Se recurre a la ley cuando falta la ética y se carece de la capacidad de perdón. Detrás del resentimiento que se esconde bajo la ley, está la fijación en el pasado que se proyecta sobre el presente y el futuro. La memoria de la afrenta lleva a revitalizarla constantemente y al no poder olvidarse, se mantienen  abiertas la heridas causadas." (J.A. Estrada)


miércoles, 17 de febrero de 2021

Libertad... ¿Qué libertad?

Últimamente estamos escuchando  y contemplando variadas y abundantes llamadas o reclamos de libertad. Para Ayuso libertad es pagar menos impuestos, hacer negocios sean del pelo que sean y que cada cual se busque la vida como pueda y si no puede, a la Cañada Real. Están los negacionistas que reclaman libertad porque se les quitan sus derechos y se les obliga a hacer cosas que no quieren. Ellos quieren hacer la vida como si no pasara nada, porque, según ellos, no pasa nada. Todo es un cuento, incluidas las muertes, que se han inventado no sé qué siniestras autoridades para tenernos atados de pies y manos y manejarnos a su antojo. 


Ahora nos salen con lo de la libertad de expresión. Ciertamente debe de haberla, aunque el problema está en qué o para qué se usa. No estoy de acuerdo en que a ese rapero le metan a la cárcel, a pesar de las sandeces que ha soltado por esa boquita. Si no le hubiesen metido a juicio, la inmensa mayoría de la población no nos habríamos enterado de su existencia. Por lo visto, en su detención hemos podido comprobar que tiene unos seguidores sumamente aguerridos, a la par que descerebrados, que han aprovechado sus reclamos de libertad para destrozar una universidad y han dejado una lista de heridos de ambos bandos en la encendida defensa de su ídolo. En realidad, creo que, con la disculpa del rapero, se lo han pasado pipa porque lo que les va a esa tropa es la violencia y, para más inri, la han ejercido en nombre de la libertad. También se ha podido comprobar que ese personal son de los que reclaman la libertad de movimientos, de no llevar mascarilla y de andar en tropel. 


Un profesor de metafísica, del que aprendí mucho, escribió aquello de que "mi libertad acaba donde acaba la de los otros". Ya sé que el dicho más habitual dice "donde empieza la de los otros", pero a mí siempre me ha gustado la del profesor. La libertad nunca puede ir sola, ya lo dijeron los franceses "igualdad, fraternidad y libertad". Se trata como lo de la Trinidad: siempre juntas y todas una. Si falla una las otras son falsas, o sea, una supuesta libertad, que no tiene en cuenta las otras dos, es de todo menos libertad. 

La libertad que proclama la señora Ayuso está pensada para los pudientes, pero su libertad acaba cuando hay ciudadanos de a pie que no tienen libertad para llegar tener una sanidad digna, una enseñanza pública con recursos o viviendas sin fondos buitre que les devoren. Y suma y sigue, o sea, que la igualdad brilla por su ausencia. La libertad de los que no quieren hacerse cargo de las medidas contra la pandemia, acaba cuando se producen contagios por su irresponsabilidad, por no tener en cuenta a los demás. La fraternidad no es solo cosa de frailes y de monjas, sino también de gentes con sentido común e, incluso, de revolucionarios. Y esos negacionistas se pasan la fraternidad por el arco de triunfo, porque su libertad equivale a hacer lo que les da la gana, sin contar con lo que les pueda pasar a los demás. Luego lo podrán disfrazar con discursos, protestas y reclamaciones judiciales, pero son la expresión de un egocentrismo antisocial y puede que inmoral, dadas las circunstancias.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Por sus perros los conoceréis


Vaya vida de perro o esta perra vida. Llámame perro y échame pan. A otro perro con ese hueso. Hace un tiempo de perros. Lo trataron como a un perro. A perro flaco todo pulgas... Y así podríamos recolectar un sin fin de dichos y refranes que los más mayores hemos oído y hemos usado un montón de veces. Como en otros asuntos de la vida, creo que ya podemos ir enterrándolos porque hoy en día han perdido todo su significado, más aún, se cambia totalmente su sentido. Quién les iba a decir a nuestros abuelos que los perros ni comen huesos, ni comen pan duro ni las sobras del cocido, ni los desperdicios de la carne que se cogían en las carnicerías. Hoy tienen menús especiales según sus tamaños o gustos, golosinas, galletas o participan de alguna comida de la familia puesta a su capricho. Resulta que tienen todo tipo de atenciones: dentistas, peluquerías, hoteles... y hasta psicólogos. En este plan habría que averiguar qué tanto por ciento de la población humana estaría dispuesta a cambiar su plan de vida por la de un perro, sin meternos en comparaciones entre la vida de éstos y la de tantos niños amenazados de extrema pobreza. Lógicamente una cosa no quita a la otra, pero sí nos puede indicar por dónde se inclina la balanza de  la sensibilidad social.


Otra cosa es la diferencia de relación que establecen los dueños o dueñas con sus respectivas mascotas. Creo que lo que acabo de escribir no es correcto, mascota es un término que se queda corto actualmente. Yo se lo adjudicaría a esos animalitos que se dan por capricho a los menores y acaban siendo de los padres o de los abuelos de por vida. La relación de los dueños con sus perros, que es lo que se puede ver en la calle, es de lo más variado, pero todos tienen un algo en común "es como si fuera un hijo o una hija", pero no lo son. A veces uno se sorprende al escuchar conversaciones que se mantienen con el perro, como si éste les estuviera escuchando. Que sí, que son muy inteligentes y tienen mucho conocimiento, te entienden pero no te pueden contestar. Los hay que les tienen muy bien educados y a la mínima seña hacen caso a su dueño o dueña, igualmente cada vez abundan más esos que son pequeñitos y que no hacen ningún caso y obligan a su dueños a esperarles a que se dignen volver a casa. No faltan los que no pueden consentir que sus dueños se paren a hablar con desconocidos o hagan caso a otro perro que no es de su gusto y no dejan de ladrar hasta que se salen con la suya. No faltan estirados o estiradas que no permiten que su perro se roce con ningún otro, pero abundan más las cuadrillas de cuidadores que charlan mientras sus respectivos animalillos juegan y echan carreras. Siempre me ha llamado la atención las conversaciones que mantienen porque me retrotraen a mis tiempos de padre primerizo cuando entre las madres se compartían los problemas de salud, los gustos de los bebés, así como los trucos, los menús, los tipos de pañales... 


Hay perros preparados para guiar a ciegos, para la caza o para ayudar a la policía. Son animales que tienen un por qué definido en su vida y tienen un valor incalculable. Hay otras razas de perros  peligrosos o de mala catadura, y enseguida intuimos que detrás de ellos están 
los típicos matones o chulos que tienen que ir exhibiendo prepotencia con ellos. No faltan dueños que los acicalan y los visten. No pretendo juzgar a nadie, pero lo que me parece lamentable, es el espectáculo de ver perros en carritos de bebé, o llevados en brazos entre besos y achuchones u otras extravagancias. También me parece una tortura para los animales el alargarles la existencia a toda costa, dodotis incluidos, lo que les hace sufrir innecesariamente. Siempre se dice que con el cariño que se les coge duele mucho perderles, pero da dolor de corazón verles cómo andan arrastrándose, medio ciegos, con una mirada triste o hasta con artefactos para que puedan seguir moviéndose.

Claro, nadie les ha preguntado si les merece la pena seguir viviendo en esas condiciones. A todo esto, lo que resulta más
 llamativo es el aumento de población de chuchos, que en algunos sitios, como los parques cercanos a mi casa, son un auténtica invasión en las horas punta de sus necesidades. Me preocupa comprobar el aumento de parejas jóvenes con perros y no con niños. No sé si unos sustituyen a los otros, pero los perros no van a cuidarnos al final, ni van a cotizar para que siga habiendo pensiones.-

lunes, 25 de enero de 2021

¡¡POR EL AMOR DE DIOS!!

Eso, por el amor de Dios, en qué galimatías nos están metiendo. No salimos de una y ya ha comenzado la siguiente. Y no me refiero solo a las olas de la pandemia, más bien a los despropósitos que estamos soportando por parte de autoridades y representantes políticos. En estos momentos, por si la angustia que supone estar escuchando estadísticas de defunciones en todos los informativos no fuera poco, uno tiene que aguantar la sensación de que no sabemos en manos de quién estamos. Se supone que los entendidos dicen lo que conviene hacer para que los responsables públicos lo organicen y lo hagan llegar a la población. Sin embargo, nos da la sensación de que ahora son los políticos los que mandan a los profesionales lo que tienen que decir. Claro, es que estos buenos señores y señoras solo entienden de esos bichos y solo se preocupan de salvar vidas de ancianos y de otras personas débiles que no aguantan un catarro. No son capaces de tener en cuenta la economía, los negocios o el cabreo de la población, que no faltan los que pretenden casi amotinarse, se saltan las normas y atacan a los agentes del orden público. 

Y así están los que nos dirigen, nadando y guardando la ropa a la vez, ante las protestas de los sectores afectados y la exigencia de confinamientos o medidas más drásticas por parte de los responsables de los servicios médicos. A ese lío hay que añadir lo de que unos dicen que tiene que ser el gobierno central el que tome medidas, otros que las autonomías. Por supuesto, en cada autonomía se esgrimen propuestas distintas, no siempre conformes con la realidad que les toca administrar y siempre se buscan excusas para echar la culpa a otros, cuando la situación les supera o quedan patentes sus lagunas en la organización de los servicios de su competencia.


Por fin se nos lanza una buena noticia: ya hay vacunas. Pero al minuto siguiente la buena noticia se convierte en otro fiasco más, con el que aumenta el volumen de ruido en la jaula de grillos de la política española. Antes de empezar unos se quejan de favoritismo, otros que no les llegan la vacunas prometidas. Unos van muy lentos por falta de organización o escasez de personal, otros por aquello de reservar vacunas para la segunda dosis. Éstos se levantan en armas porque en la segunda remesa les van a dar menos. De repente aparecen denuncias que señalan a cargos políticos que se han colado para vacunarse cuando no les correspondía, incluso generales.  También aparecen casos de un hospital que está vacunando a su personal jubilado con las disculpa de que le sobran, cuando todo el mundo se queja de que no llegan suficientes. Lógicamente el personal hace cuentas y supone que puede haber muchos más chanchullos que no han salido a la luz. Y es que la picaresca hispana va en nuestro ADN.


Para terminarlo de rematar, resulta que ahora una de las farmacéuticas avisa que manda menos vacunas de las contratadas, además de los retrasos que ya había tenido. Nos dicen a posteriori que donde ponían que había cinco, podían salir seis, pero, como muchos no tenían las jeringuillas adecuadas, las sextas se iban a la basura. El gobierno italiano ha denunciado ante los tribunales a la tal farmacéutica y la Unión Europea también está en ello. Vaya, que la farmacéutica es inglesa y esos tienen en su ADN la piratería de Drake. Así que con este panorama tan desmotivante, más el derrumbe económico que nos anuncian para el 21, a los que sobrevivan al virus les va a matar, o les va a hacer la vida imposible, la depresión o el hambre. Lo dicho: por el amor de Dios ¿no nos podían poner 
este inevitable trago un poquito más fácil?