sábado, 4 de marzo de 2023
Lunes de senderismo 15
martes, 14 de febrero de 2023
Lunes de senderismo 14
Una vez en Kareaga, tuvimos que reagruparnos porque no se sabe porqué había un grupito de rezagadas. Allí comenzamos a despedirnos: un buen grupo optó por seguir caminando por el polígono industrial, otro más valiente superó la pendiente que daba acceso de nuevo a la pista, esta vez hecha unos zorros, como corresponde a los pringados de Barakaldo. En Retuerto despedimos a la de Cruces, al llegar al cruce del BEC unos tiraron por la derecha, las de Zuazo por la izquierda y los últimos tomamos las escaleras que suben al parque del juzgado, que los ascensores van para rato. Así el paseo resultó ser como un río que al desembocar en un delta se convierte en muchos brazos que llevan por igual al mar. O sea, a comer: unos nueve al CIS -bueno y barato, según dicen- y los demás a casita.
viernes, 10 de febrero de 2023
Sta. Águeda: un tributo anual
La subida fue tranquila en pequeños grupos que fueron dibujando un rosario a lo largo de la carretera. Una vez arriba las más impacientes se arrojaron sobre sus viandas y, sin importarles lo más mínimo lo temprano de la hora, comenzaron a hacer un "amarretako". En esto apareció Patricia, la responsable municipal del programa, quejándose de que habíamos sido demasiado puntuales en la salida. Venía armada de letras de la canción de Sta. Águeda (y con las tradicionales tostadas de leche frita, regalo de su madre), y dispuesta a conseguir que nadie se fuera sin cantarla. Entre tanto se habían preparado puestos de compartir viandas: unas pasaban frutos secos, otras dulces, las chicas de Arteagabeitia abrieron el cava... Pero tuvimos una gran sorpresa al descubrir las dotes culinarias de Fernando que presentó unos pinchos de tortilla bandera y un canasto de rosquillas, todo de su mano y ciencia.
miércoles, 25 de enero de 2023
Lunes de senderismo 13
Tenemos más valor que el Alcoyano, que se suele decir. La mañana parecía que iba a tener solo algo de llovizna y nos lanzamos al recorrido señalado de las minas. El bus llegó con dos minutos de retraso al funicular y éste es automático: llega la hora y arranca. Así que media hora perdida entre lamentaciones y propuestas para que esto no se vuelva a repetir. La primera en la frente, que se suele decir. Me decidí y fui a preguntarle al chofer, porqué el bus no salía de Cruces cinco minutos antes y así garantizaba llegar a tiempo. Me contestó encogiéndose de hombres y, con un supongo por delante, me dejó caer que podría ser porque en la pequeña plazoleta de acceso al funicular no caben todas las líneas que terminan allí. Así que tenían que fijar los horarios para que no se llegara a colapsar. Una vez dentro, Emilio llamó la atención sobre un cartel que anunciaba que al día siguiente había revisión de la instalación y estaría sin servicio por la mañana. En seguida se mandó un wahsaap a los del martes, y es que somos así de majos.
Arrancamos sin hacer caso del bus que acerca a los viajeros a La Arboleda. En la medida en que subíamos, lo que parecía chirimiri suave se fue intensificando. Habíamos previsto comer el hamaiketako en la Ekoetxea de Peñas Negras. Sabíamos que el servicio y el bar están cerrados los lunes, pero contábamos con el pequeño pórtico que hay en su entrada que sirve de refugio. Claro, tampoco contábamos que la cerca de madera que rodea el edificio estaba cerrada con candado y no era plan andar saltándola con las mochilas, los bastones, las capas... y la pila que es la que más pesa. En medio de nuestra decepción decidimos seguir caminando a ver si encontrábamos algún sitio más o menos abrigado. Antes, dos compañeros optaron por volverse, dado que no traían una protección adecuada y estaban helados. Según nos contaron luego fueron de cabeza al primer bar a tomarse un caldo caliente, Conclusión: en caso de duda más vale llevar cosas de más que las justas, que luego...
Me puse en cabeza para señalar los cruces de senderos y me percaté que en un pinar aún no había calado la lluvia y que podía servirnos de paraguas. Dicho y hecho. Entre alguna que otra zarza, sorteando la pendiente paramos un rato y pudimos comer en seco bajo el toldo de unos pinos robustos. Retomamos el camino con la sana intención de no completar el recorrido y tomar la primera carretera que nos acercara a La Arboleda. En ese tramo estuvimos envueltos en la niebla hasta que pudimos descender al pueblo. Allí nos despedimos. Trece se quedaron a comer y doce nos volvimos. Segundo se añadió a la comida, lo que nos alegró a todos. Llegamos diez minutos antes de que arrancara el funicular, así que llegamos a casa un buen rato antes.
La niebla da oportunidad de contemplar estampas bonitas cuando envuelve los bosques o se queda medio agarrada en las cimas, pero no nos permitió disfrutar de la belleza de la frondosidad que hay en esos parajes, ni contemplar el horizonte. Por otra parte, tenía previsto enseñar un mirador poco conocido con una vista genial sobre la Margen Izquierda. Tampoco tuvimos oportunidad de disfrutar del entorno de la mina Picuí. Nuestra fotógrafa oficial nos hizo constar su frustración, porque es uno de sus sitios preferidos para hacer fotos, así que me pidió que volviéramos para hacer la ruta completa y sacar las fotos que ese día fueron imposibles. Supongo que seguirá insistiendo hasta que lo consiga, ya sabéis cómo se pone.
viernes, 20 de enero de 2023
La nieve a la puerta de casa
domingo, 15 de enero de 2023
Trumpismo en el Vaticano
Hoy en día en medio de una sociedad que está en pleno cambio de era, una Iglesia con los seminarios, diocesanos y religiosos, en las últimas y una escasez alarmante de curas y de fieles dispuestos a cubrir sus bajas, no se puede entender que aún se esté intentando mantener esquemas y derechos canónicos que responden a épocas y modelos de sociedad muy pasadas, tanto en el tiempo como en los avances de la ciencia y de la comunicación. Va a acabar diluyéndose entre la gente como un recuerdo o algo que no importa más que a unos cuantos nostálgicos. A no pocos creyentes convencidos les va a resultar muy difícil, si no imposible, mantenerse unidos a una Iglesia tan decepcionante. Es posible que unos acaben como personas fieles a la fe de Jesucristo pero sin religión u otros, dejando fuera de sus convicciones toda consideración teologal, puedan mantenerse fieles a los principios antropológicos y éticos que sustentan un humanismo comprometido con la justicia y la solidaridad social. Por encima de todo esto, y sin hacer el mínimo caso a los signos y a las estadísticas, los jerarcas a lo suyo, porque ya resulta un secreto a voces el que hay obispos españoles, eméritos y en funciones, que participan en la conjura contra el papa Francisco y contra todas las nuevas leyes que supongan avances sociales, y así les va a ir.
lunes, 9 de enero de 2023
Lunes de senderismo 12
| Lloviznas al comienzo |
| Segunda parte sin lluvia |
martes, 3 de enero de 2023
El futuro es impredecible
El futuro es impredecible y no hay vuelta de hoja. Ya pueden los economistas de alto standing o los politólogos más acreditados prever, augurar o poner en marcha los últimos algoritmos. Nadie puede decir lo que va a suceder y si acierta es por casualidad, como en la lotería, no porque sepa mucho. Este año pasado nos ha deparado de todo y casi nada bueno. Más aún, este 2023 entra marcado por el último desastre que nos ha caído encima, y puede ser más que probable que no se arregle antes de que termine. Quién nos iba decir que uno de los elementos más peligrosos de la KGB soviética, con un poder totalitario al mando de Rusia, iba a poner el mundo patas arriba con una invasión propia de siglos anteriores, llegando a usar métodos de guerra propios del ejército nazi, ensayados por aquí cerca.
En nuestro país nada se puede prever por más encuestas que se publiquen. Los políticos más sensatos serán los que no levanten la voz hasta la última de las encuestas, o sea, las elecciones. Unos apuestan por mentir, gritar, insultar, tergiversar y lanzarnos discursos apocalípticos sobre cataclismos que nos esperan si no suben ellos al poder. Me temo que aún quedan entre las gentes sencillas personas que se lo crean, pero nadie puede asegurar que dichos políticos acierten en una sola de sus predicciones, cosa que tampoco les importa mientras sirvan para echar barro al ruedo político.
Aún nos gusta celebrar el cambio de año hablando de los deseos que le vamos a pedir, de los propósitos que nos planteamos para cambiar o mejorar nuestra vida. Pero todo ello no deja de ser una costumbre en parte festiva y, en parte, un pequeño autoengaño para hacer creer que vamos a cumplirlos. Nos deseamos salud sabiendo que somos sumamente frágiles y por más que nos cuidemos, que está bien, nos puede llegar alguna sorpresa desagradable en el momento menos esperado. Apostamos por mejorar nuestro bienestar, pero enseguida nos conformamos con que nos quedemos como estamos, no vaya a ser que la cosa vaya a peor.
Le pedimos a Dios por un montón de cosas o personas que nos preocupan, pero luego no faltan los que le piden cuentas de que no se las haya concedido, de que sucedan catástrofes, de que se cometan injusticias, de que haya accidentes o de que permita que haya gente depravada y dañina. Lo único que le podemos pedir a Dios es su Espíritu para que tengamos la fuerza y la honradez de hacer frente a los problemas y a los imprevistos que nos va a plantear la vida y para ir llevándola con dignidad y en armonía con los que nos rodean. Sí es bueno, y casi imprescindible, que nos marquemos un horizonte hacia donde queremos dirigirnos, pero nunca sabremos con qué tipo de camino, de sendero o de carretera nos vamos a encontrar, lo importante es estar dispuesto a caminar por donde nos depare la suerte o la historia. Así podremos asegurarnos de que podamos decir al final del 2023 que ha sido un año feliz, como nos lo estamos deseando unos a otros en este comienzo.
domingo, 1 de enero de 2023
Benedicto XVI Goian Bego
Me acabo de enterar que ha fallecido Benedicto XVI, después de sufrir una larga enfermedad. Le deseo que descanse en paz, porque siempre me dio la impresión de que era una persona, además de introvertida, que llevaba dentro una buena dosis de sufrimiento. Una mente lúcida y fuera de lo común, con un nivel cultural y académico superlativos. Personalmente creo que se equivocó al aceptar el papado, impulsado por considerarse heredero del anterior papa y así dar continuidad a su labor restauracionista, pero le alabo porque supo retirarse a tiempo, cuando tuvo que reconocer que aquello le superaba por todas partes y que las riendas de la Iglesia se las habían arrebatado de las manos. Creo que fue una decisión que no hubiera sido fácil ni posible en otro tipo de personas, porque los sillones del poder tienen una fuerza de absorción muy difícil de superar. Estoy convencido de que ello supuso un ejercicio ejemplar que nos vendría de perlas aprender a los mortales: ser sincero consigo mismo o, lo que ayuda, a ser sincero para con Dios. Él pudo escribir y sermonear de manera brillante, profunda sobre Él, pero a la hora de la verdad esa sinceridad, que le llevó a tomar una decisión tan fuerte, es lo que cuenta.
Tuve conocimiento de su obra, fruto de su trabajo en el concilio Vaticano II, en mi juventud de estudiante inquieto en los últimos años del franquismo cuando todo olía a cambio y a revolución. En aquella época me pareció que era un pensador que marcaba horizontes alternativos, pero con el tiempo, para sorpresa de muchos, se fue convirtiendo en un "enlatador" de dogmas y normas. Su obsesión era conservar intocados e intocables todos los principios tradicionales conservados en las escrituras, en los concilios o en las normativas morales de la tradición eclesial. Ellos eran la verdad y punto. Así que se dedicó a destrozar teólogos, obispos y a algún que otro superior religioso que se atrevían a salirse de ese redil, llegando en casos a un trato inhumano y despótico desde su cátedra de inquisidor mayor de Roma.
Creo que sus años de papado han sido una losa para muchos católicos que viven a Dios comprometidos en el mundo. Ratzinger llevaba al pie de la letra la consigna "sine ecclesia nulla salus", que otros, cambiando una sola palabra, le dábamos la vuelta a la tortilla "sine mundo nulla salus". Éste hombre se encerró en su cápsula romana, adornándose como un pavo real con vestimentas propias de los Borgias y ceremonias espectaculares, mientras la corrupción, los abusos sexuales, la pérdida de fieles y el montaje de toda una mafia purpurada hacían de las suyas. Menos mal que tuvo el valor de dejar de mirar para otra parte y asumir sus limitaciones, lo que para una persona de su inteligencia le pudo estar provocando un plus de sufrimiento interno. Eso sí, dejó un pastel a su sucesor de mucho cuidado, como ya escribí en su día en dos entradas, mientras tanto él ha disfrutado de una jubilación de lujo, no sin volver a sacar su vena inquisitorial ante algunas propuestas renovadoras de Francisco -por ejemplo, el sacerdocio para hombres casados-. No me quiero ni imaginar cómo estaría la Iglesia Católica a estas horas si hubiese seguido de papa hasta su muerte, aunque probablemente le habría llegado antes porque su cuerpo ya no habría aguantado tantas tensiones. Lo dicho, descanse en paz.
domingo, 25 de diciembre de 2022
Días de monte 46
Como es habitual entre ellos se queda en las paradas de bus de la salida de Barakaldo. He tenido que retomar la antigua costumbre de usar zapatillas de cambio. Nos hemos encaminado en dirección Vitoria y nada más bajar Aiarduin nos hemos desviado a Letona.
Bajamos por un terreno más seguro par evitar culadas y estuvimos un largo rato haciendo una travesía con tramos abiertos y de bosque que nos acercó a la segunda cumbre Armileko, techo de la travesía prevista 888 metros. Tuvimos que perder altura para encarar una pista con fuerte ascensión, que íbamos viendo desde lejos con cierto respeto.
Fuimos haciendo risas porque por todo el trayecto en las cumbres y en los collados nos encontrábamos con mojones que señalaban los límites del territorio de Vitoria, que llega hasta Zuia. Así que hoy hemos estado en la capital alavesa. Para bajar, el desalmado de Juanjo nos metió por un atajo en el que había que clavar bien los bastones si no querías rodar.
Al llegar al collado que da paso a la tercera cumbre hicimos parada y fonda, aunque no encontramos ningún sitio para apoyar nuestras posaderas. Vino bien reponer fuerzas porque la subidita que nos esperaba con un fuerte desnivel y un piso resbaladizo nos puso un tanto difícil e incómodo acceder a la cumbre, pero no hay cuesta que nos detenga y allí estaba el Arrato 886 metros y con vistas similares.
A partir de aquí el terreno indicaba que íbamos bajando, esta vez rodeados hasta casi el pueblo por encinar bajo muy de tipo mediterráneo. Engañosa sensación porque a poco estábamos encarando unos promontorios rocosos espectaculares, con algunos pasos aéreos no aptos para gente afectada por el vértigo, hasta llegar a una cumbre con un buzón improvisado. Al parecer estábamos rodeando por lo mas alto el barranco de S. Víctor, que tiene fama de ser espectacular pero que nos resultó imposible de disfrutar por aquello de la espesa niebla.
A partir de ahí ya todo era descenso, pero en plena bajada quedaba la última tachuela por abordar y no podíamos pasar de largo como si nada. La ermita de San Víctor,740 metros, erigida sobre las ruinas de una antigua fortaleza del reino de Navarra para ejercer funciones de vigilancia sobre los accesos al puerto contiguo. Así que también hemos estado en Navarra. Es una cresta empinada y, una vez más, el desalmado de Juanjo nos metió por un acceso endiablado cuando había un senderito perfectamente preparado para acceder con cierta comodidad. Por este iniciamos el descenso definitivo que nos llevó de nuevo a Letona en cuatro horas de caminata. Disfrutamos de una mañana preciosa de montaña y de compañerismo y me he sentido bien y en una forma mejor que en otra ocasiones.























