sábado, 30 de julio de 2011

UN BANCO SENSIBLE??!!

Hace pocos días en uno de esos primeros momentos del día, mientras se prepara el desayuno entre bostezo y bostezo, en los que aún no se ha despejado de la cabeza la niebla matutina del primer arranque de la jornada, medio capté unas declaraciones de un señor que decía que eran sensibles al problema de los desahucios y del paro. Lo dejé pasar pensando que se trataba de un representante de alguna administración o de alguna ONG. Pero como es costumbre en los informativos de primera hora, siguieron repitiendo las noticias y hete aquí que el señor sensible era, ni más ni menos, que el segundo de abordo del banco de Santander. Estaba pregonando, como gran primicia, que, como en su banco eran sensibles al dolor de las familias que a causa del paro o de la crisis se veían abocadas a quedarse sin vivienda, iban a tomar una serie de medidas pioneras para aliviar esa situación insostenible. Para ello estaban dispuesto a perdonar el pago de la hipoteca durante tres años, durante los cuales solamente cobrarían los intereses...

 No sé a quién pretendía engañar ese señor vistiendose de hermanita de la caridad para camuflar sus dientes de lobo de señor de las finanzas. Vamos a ver, es posible que esas medidas sean un paño caliente o un mal menor para las familias hipotecadas con el banco de Santander, pero de ahí a que lo hayan hecho porque les parte el alma ver a esa pobre gente que no va a tener dónde caerse muertos, va un gran trecho. Lo que no nos dice el señor ese, del que no recuerdo el nombre, es que, como se consideran más listos que la media de la ciudadanía, se han dado cuenta antes que nadie de que se van a quedar con un montón de pisos y, lo más probable , es que se los tendrán que comer o mal vender, dado cómo está el patio de la venta de viviendas. Además de quedarse con el piso, dejan de cobrar los plazos de las hipotecas y no hace falta ser economista para darse cuenta de que con la venta de los pisos no van a cubrir lo que prestaron ni sus intereses. De esta otra forma se aseguran el cobro de los intereses, que menos da una piedra, se quitan en parte el marrón de los pisos y, de paso, pretenden quedar como Dios y atraer más clientes.

Veo que los especialistas en cinismo no solamente son los políticos de alto copete, sino también algunos de los señores de la usura. Como se ven por encima de los demás mortales nos consideran tontos o se piensan que vamos a tragarnos todo lo que dicen. Cómo se atreven a hablar de sensibilidad esos tiburones de la usura con las pedazo fortunas que se han amasado jugando con los ahorros del personal de a pie. La sensibilidad, señores míos, no se predica se demuestra poniendo dinero de verdad para promocionar el empleo, cambiando el sistema hipotecario... aunque eso suponga que en un tiempo ganen 500 cuando preveían ganar 1000, porque con esas otras 500 bien empleadas hay gente que podría salir adelante, lo cual a la larga también les favorecería a ustedes. Pero ya sabemos que para ustedes el no ganar una pizca de lo habían planeado es algo insostenible.

De todos modos no nos vengan con historias que resultan insultantes para la inteligencia media del personal. Se trata de que van a tomar unas medidas para no tener pérdidas o para hacerse publicidad  y si, de paso, dichas medidas pueden resultar beneficiosas en algo para el cliente, díganlo claramente: yo no pierdo y a tí te quito un vuelta del torniquete, pero nada más. Finalmente me atrevo a sugerirles que le abran expediente al que inventó lo de vestir de sensible al banco, por difamarles y ponerles un título tan inadecuado, a ver si se ha pensado que esas fortunas se amasan teniendo sensibilidad con los pobres que no pueden pagar intereses.

A VUELTAS CON LA XENOFOBIA

Después del atentado de Oslo se ha puesto de nuevo en el candelero el tema de la xenofobia.Se habló de ello con lo de Berlusconi, con los partidos de carácter populista de Europa, y, más en casa, en las elecciones municipales en Cataluña. Según algunos estudiosos del tema, esto no supone una vuelta al fascismo sino que viene a ser una reafirmación de la identidad y, a la vez, una defensa de lo propio. Todo lo que venga de fuera, ya sean inmigrantes, ya sea la unión europea o cualquiera de los efectos secundarios de la globalización -como la deslocalización de empresas, la interculturalidad, las transnacionales...- son los culpables de la crisis, del paro, de la inseguridad o ponen en peligro el bienestar de los ciudadanos. Lo peligroso es que esto parece que va a más y que, según estamos viendo, a ciertos líderes políticos se les está calentando la boca y, lo que es peor, a algún que otro fanático se les está yendo la mano en eso de la defensa de sus convicciones patrias.  La pregunta que se plantea en el fondo de este fenómeno es de dónde viene este sentimiento de rechazo a lo  diferente y, sobre todo, ese afán de convertir al de fuera en el chivo expiatorio de todos nuestros males.

Desde que estamos en Quintanilla he ido observando detalles curiosos en la forma de comportarse de las vacas cuando están en manada. En estos días que hemos pasado allí  he observado otro detalle más que me ha hecho recapacitar y quizás me hayan dado alguna pista al respecto, y no es broma. Me explico. Un vecino tiene una cantidad respetable de vacas. Unas las suelta al monte, otras las mantiene en prados lejanos y para las que necesitan más cuidados tiene un cercado al lado de nuestra casa en el que las tiene cerca, a refugio y las saca a pastar dos veces al día. Hace poco observó que una de las vacas que estaba en el monte andaba algo pachucha y la unió al grupo de mis vecinas. En uno de los paseos que solemos dar después de cenar vimos a esa vaca andando sin rumbo cuando el resto del grupo llevaban ya más de una hora en el cercado para pasar la noche. A la mañana siguiente le dije al dueño que habían dejado una vaca suelta y me contestó que suele dejarla fuera porque a la pobrecita la cornean las demás y no le dejan dormir. Al día siguiente estaban pastando en los alrededores del pueblo y pude ver cómo una vaca mayor corneaba a la pobrecita porque se había puesto a pastar con las demás del grupo, como si estuviera apestadita o si fuera a robarles la hierba. La he visto dormir fuera del cercado varias noches y siempre va alejada del grupo cuando las sacan a pastar. Son muy puñeteras las vacas, me dijo la dueña, cuando se han acostumbrado a vivir juntas no admiten que ninguna se meta en el grupo y si echan en falta a alguna de las suyas se enfadan. 

Algo debemos tener en común con ellas. Son vertebrados, mamíferos y viven en manada. Nosotros también aunque nuestras manadas sean mucho más complicaditas. Claro que nosotros, se supone, tenemos otra cosita más que parece que nos hace diferentes porque, según parece, no nos conducimos por el instinto. Solo que hay veces en que personas o colectivos se olvidan de esa cosita y se conducen por instintos. Es fácil que llevemos algo de esto en la genética, pero  además somos racionales, sociales, animales políticos -según Aristóteles-, tenemos afectos... Todo ello ha colaborado en que hayamos hecho historia, hayamos ido creando la técnica a través de los siglos y no nos hayamos quedado reducidos a mera naturaleza. Esos congérenes nuestros que se dejan dominar por esos instintos se quedan al nivel de mis vecinas las vacas o de los mamíferos en general. Se comportan como primates, aunque estén rodeados de aparatos de última generación y, lo que es peor, pretenden imponernos al resto la ley de la manada a costa de lo que sea.

lunes, 25 de julio de 2011

ARQUITECTURA, ESCULTURA Y PINTURA MADE IN NATURA



Hemos estado una semana en Quintanilla y en nuestros paseos por los parajes más ricónditos del Alfoz de Sta. Gadea nos hemos encontrado estas joyas de la naturaleza. Justo cuando estábamos en pleno paseo comenzó a echarse la niebla, lo que aportó al espectáculo un ambiente misterioso para completarlo. Desde las oquedades de las rocas, que según los entendidos esconden signos de habitabilidad en el paleolítico, hasta las estatuas que se erigen imponentes en medio de los prados, nos hablan de unos maestros artífices que han ido moldeando y pintando la blanda roca arenisca a lo largo de los siglos sin prisa y en silencio: el agua, el viento, el hielo y el sol. Debajo de esas figuras -el gorila sentado, la avestruz, el lagarto gigante, las almenas...- el suelo y el subsuelo es de la arena que las inclemencias metereológicas han ido arrancando a la roca. 

A parte de disfrutar del paisaje y del paseo, he ido pensando en un cierto paralelismo entre el proceso de creación de estas figuras y nuestras vidas. Visto ya desde cierta distancia de nuestro nacimiento, a uno no le queda más remedio que reconocer que no se ha ido forjando su personalidad solamente por su carácter, por los proyectos o ideas que le movieron, por los apoyos y la educación recibidos... Hay siempre "inclemencias" imprevistas que nos van moldeando y, a veces, van arrancando girones de nuestra vida, pero también son parte creadora de lo que hemos llegado a ser, aunque en su momento nos hayan producido dolor. Por otra parte, las "condicones metereológicas" de la historia nos han podido obligar o han llegado a provocarnos para que nos amoldáramos a ellas. Y es que no dejamos de ser nunca parte de esa misma naturaleza, aunque en el trajín diario nos olvidemos de ella. Os dejo aquí fotos de María para que disfrutéis con ellas como regalo de la naturaleza, que lo suyo le ha costado forjar esas joyas.




lunes, 18 de julio de 2011

¿A DÓNDE VAMOS A PARAR?


Algunos sentimientos personales
 ante el desastre económico actual

Sinceramente, en días como hoy da hasta miedo poner el telediario o escuchar alguna de esas tertulias de la radio, dedicadas a arreglar el mundo a pesar de los políticos, de los jueces o de las autoridades monetarias. Todo se resume en caídas de la bolsa, países en deuda o intervenidos: Grecia, Irlanda, Portugal, ahora España y le rondan a Italia y, para rematar el panorama, los yanquis dicen que se pueden declarar en bancarrota. En un momento dado, parece que nos vamos a arruinar todos y no sabemos quién se va a quedar con todo lo que nos va a desaparecer, porque esfumarse no se va a esfumar, digo yo. Para un humilde ciudadano que sabe de economía lo suficiente para llevar con cierto orden las cuentas domésticas, todo este embrollo se le antoja un misterio en cuya solución no tiene capacidad para hacer nada y, lo que es aún peor, que le da la sensación de que los que teóricamente mandan tampoco pueden hacer gran cosa. O sea, dicho simbólicamente, tenemos la sensación de que una gigantesca boa constrictor, invisible y de tamaño incalculable nos está apretando los anillos hasta que estemos listos para ser deglutidos.

Para librarnos de estas angustiosas sensaciones, nuestros políticos se están enzarzando en otra de las suyas diciéndonos que la situación es catastrófica e insostenible –hasta ahí ya habíamos llegado nosotros solitos- por lo que hace falta alguien que dé “confianza” para sacarnos de ahí. Claro que nunca coincidirán en señalar quién es ese sujeto, mientras se ponen a parir unos a otros lo que acaba por producir más desconfianza en los ciudadanos. He escuchado decir por enésima vez al portavoz del PP que la única manera de superar la crisis es dar “confianza” a los mercados. Para ello reclama elecciones inmediatas como piedra filosofal que lo recompondrá todo porque van a ganar ellos. Me he quedado pensando en la palabra clave que aparece en todas partes: “confianza”. Pero me he fijado en un matiz que la pervierte “a los mercados”. Claro, la de los ciudadanos les importa un pimiento porque buscan su voto nada más como quien vende seguros de vida a un desahuciado. Los mercados no necesitan confianza, es una palabra absurda para su lógica. Para qué la quieren si tienen la sartén por el mango, lo suyo es exigir condiciones: ajustes, recortes, despidos... Pero no pierden ojo, se quedan al acecho del que no llega a satisfacerlas para dar cumplida cuenta de él, como predadores que saben muy bien atacar a los más débiles de la manada porque corren menos o no se pueden defender.

Sinceramente, me siento impotente y angustiado porque me parece que todos los sabios en esto de la economía no dicen lo que saben o no saben lo que dicen, ya que no se les entiende su jerga, y, a la vez, ninguno da señales de saber qué hacer. Los que tenían que prever esto no lo supieron, o no lo quisieron ver, los que montaron este cisco han salido de rositas, las autoridades y los organismos reguladores ni se ponen de acuerdo ni están seguros de sus propias propuestas y, a todo esto, los países más pobres y los más pobres de los países desarrollados se quedan con una mano por delante y otra por detrás, como se decía antiguamente. Una vez más, pagamos justos por pecadores y los más débiles son los que caen impunemente en las fauces de estos predadores, aunque sean del privilegiado club del euro. Visto lo visto, a uno ya no le queda otra que quedarse esperando a ver si nos puede tocar también a nosotros.

domingo, 17 de julio de 2011

FACUNDO CABRAL, IN MEMORIAM

Me he quedado de piedra al escuchar la noticia por la radio. En un primer momento pensé que era una coincidencia porque solamente había oído el apellido, pero enseguida comprendí que se trataba de él. Un comando de facinerosos le había descerrajado dos tiros en la cabeza. Uno sigue sin querer afrontar la dura realidad, pero siempre quedan seres abyectos que son capaces de quitar de en medio a quienes no les gustan o les resultan incómodos, sin más razón de que me da la gana.

Como si de un acto reflejo se tratara, vino a mi memoria aquella noche memorable de 1974 en que se presentó en Salamanca. En un teatro principal abarrotado de estudiantes ansiosos de escuchar y de gritar verdades de a puño, nos hizo cantar con él sus canciones más conocidas, mientras improvisaba variaciones y milongas sobre la situación política que ya comenzaba a oler a muerto. Los aplausos, las consignas, las peticiones de más canciones estuvieron atronando el recital, aunque a la salida teníamos que guardar la compostura por si acaso.

Ahora le han callado de golpe, así no podrá seguir molestando a magnates y a dictadores, ni, por desgracia, dando aliento a quienes necesitan revelarse ante las situaciones injustas que les hayan tocado vivir. Facundo no ”era de aquí ni de allá” sino que era de todos los lugares en que hubiese alguien que pelease porque el ser feliz sea “el color de identidad” de todo el mundo. Los que te conocimos te llevaremos en lo mejor de nuestros recuerdos, no lo dudo.

martes, 5 de julio de 2011

La nueva generación... de padres!!

Ya estamos a final del curso. En una de las reuniones de evaluación del centro de PCPI salió, como una de las necesidades a tener en cuenta, el estudiar el tratamiento de las nuevas generaciones de padres, por si con las de alumnos tuviéramos poco. En los últimos cursos se está pasando de los típicos alumnos peleones, tocapelotas e, incluso, agresivos a los indiferentes, indolentes, chulapones... y todo lo que se quiera añadir en esta línea de que les falta sangre en las venas, como se suele decir. Normalmente se suele informar diariamente a las familias de las incidencias y de las ausencias para que sepan en todo momento a qué atenerse y qué medidas tomar en casa. Pues no, eso de las medidas era antes. Ahora el número de las que miran para otra parte, de las que no reciben o de las que, encima, te chillan va in crescendo de una forma alarmante, tanto por su cantidad como por la gravedad de sus despropósitos.

Como ejemplo salió en la reunión el caso de un alumno que superó con creces todas las faltas habidas y por haber. Hubo llamadas telefónicas, avisos por escrito... la respuesta por parte de la madre, cuando la había, era de disculpar las ausencias. Hasta que, en cumplimiento de las normas, se le tuvo que dar de baja en el centro. La madre se presentó hecha un basilisco exigiendo explicaciones y, encarándose con la directora, le espetó que a ver qué se pensaba que iba a hacer con su hijo en casa sin hacer nada. La respuesta era obvia ¿Qué había hecho hasta entonces? Lo más doloroso es que éste no es un caso aislado.

Cada día se habla más de lo consentidos que están los hijos y de las familias que están superadas por los adolescentes, pero hay que ir hacia atrás para explicarse de dónde provienen estos casos extremos. María comenta a veces en casa que se encuentra con casos de niños de tres años que solamente toman biberones en casa y que las familias esperan a que les enseñen a comer en el comedor del colegio. Cada día abundan más las familias que llevan en silla de ruedas a niños mayores de dos años, incluso de cuatro, lo podéis comprobar facilmente. Hemos conocido el caso de una mujer musulmana que ha conseguido un trabajo cuidando a un niño que resultó ser hiperactivo, que está muy de moda. El caso es que nos contó, horrorizada, que se iba a ver obligada a dejar el trabajo, aunque le era necesario, porque el padre de la criatura de 9 años, cuando se quedaba solo con el niño, le ponía películas porno para tranquilizarle y que le dejara en paz. Claro, cuando el niño coincidía con su hijo le decía unas cosas que ella no podía soportar -supongo que muchos de nosotros tampoco lo soportaríamos-. Sin llegar a casos extremos como éste, es también notorio que muchos niños ven la tele a cualquier hora y que se les permita ver cualquier programa, sin que los adultos les controlen o les acompañen. Cuántas veces se puede oír aquello de que les pones la tele y los niños ya no existen.

De estos polvos, esos lodos, que dice el refrán, o sea , lo que nos queda por ver.Luego nos extrañamos. Tal como vienen estas generaciones de padres, nos vamos a encontrar cada vez con más jóvenes desorientados, sin recursos personales y sin agallas. El problema que se presenta está en que van a tener que sobrevivir en una sociedad que está dando un viraje vertiginoso hacia un modelo de desprotección social, de trabajo escaso e inseguro, de competitividad despiadada... Y ya se me escapa dónde puedan quedar para ellos los valores de solidaridad, altruísmo, sensibilidad ciudadana, ética... Ya toqué algo referente a este tema en mi carta al ministro Gabilondo, y, cuando escribo sobre estos problemas, me quedo con una serie de sentimientos encontrados. Por una parte, de perplejidad porque se habla y se mandan mensajes desde las instituciones, desde la escuela, desde los servicios sociales y desde los medios de comunicación a las familias pero para muchas es como quien oye llover. Me da la sensación que algunas esperan que les llueva del cielo una supernani como la de la tele y les arregle el pastel, como quien espera que le toque la lotería para seguir viviendo sin problemas. Por otra parte, de rabia y de impotencia, porque nos volcamos, metemos horas y ponemos recursos -mientras aguanten los presupuestos- para sacar chavales de éstos adelante  y nos encotramos en cantidad de casos sin colaboración o sin un mínimo respaldo por parte de no pocas familias. Así que a la mínima de cambio se pierden y volvemos a las andadas. Finalmente, de hartazgo porque a los que nos preocupan estos temas creo que nos da la sensación de que somos como "voces que claman en el desierto". Sin embargo, al fin y al cabo me quedo con la conciencia de que, aunque no se nos haga caso, al menos hemos avisado que es lo que teníamos que hacer, además de nuestro trabajo diario.

Para que veais que en el PCPI nos tomamos esto en serio y, cómo no, para hacernos valer os adjunto el vídeo de presentación de este curso

jueves, 30 de junio de 2011

La historia que se reproduce

Estaba esperando el autobús y la vi de refilón en la entrada de un portal cercano, pegada al teléfono móvil. Hablaba con la determinación que siempre le ha caracterizado, entrecortando las frases como quien no admite contradicción. Su mirada fija y penetrante me pareció más fría que nunca. Había salido perfectamente arreglada. Lucía un peinado pegado que hacía relucir su pelo negro. Llevaba sortijas y afiches variados. Vestía un pantalón oscuro ceñido y una chupa negra ajustada que dejaba entrever una camiseta también negra y varios colgantes. Nunca la había visto tan puesta. Recuerdo que la última vez que la vi iba con un louk de "camionero" como quien acababa de salir de la obra. De hecho me comentó que trabajaba de gruísta. Desde luego hoy no tenía nada que ver con lo dicho.

La conocí hace bastante años cuando pusimos en marcha entre cuatro locos un proyecto de atención a menores en situación de riesgo, que se diría hoy en la jerga actual de los servicios sociales. O era la mayor de 3 hermanos, los otros 2 varones. Un buen día la madre se largó a una provincia del sur y les dejó a cargo del padre, que resultó ser un perfecto inútil de por sí y con el agravante añadido de su afición a beber. Como dato curioso, el buen señor se provocó un accidente en un ojo y se quedó tuerto para poder seguir viviendo sin trabajar a cuenta del erario público. Entonces toda la responsabilidad recayó sobre la abuela materna, una señora ya entrada en años con una salud precaria y con una mentalidad como si acabara de salir de su aldea. No se le podía pedir más. De vez en cuando entraba en escena una tía suya e intentaba poner un poco de orden pero se quedó embarazada y en cuanto dio a luz... Los niños estaban mal nutridos, mal vestidos, sucios y, a la vez daban muestras de tener serios problemas afectivos y psicológicos, como era de esperar.

O era una niña lista, decidida, desagradable y dañina. Disfrutaba haciendo daño psicológico a los iguales y a los monitores. Siempre se las arreglaba para tener alguna socia para sus andanzas. Hablé varias veces con ella y con su tía, a la que parecía que hacía un poco de caso, para ver cómo podíamos reconducir aquella mala leche que llevaba por dentro. Aprovechando lo que me pagaron por unos cursos que di, le buscamos una psicóloga que le trató bien, pero cuando fue llegando al fondo de los problemas O desapareció. En esos momentos verbalizó varias veces el odio que sentía por su madre porque los había abandonado. Además se había enterado que había tenido más hijos y decía que a ella ya sus hermanos no quería verlos. Todavía recuerdo sus palabras "Eso no se puede perdonar. Yo no abandonaré a mis hijos nunca". 

O ha tenido dos hijos de padres distintos y se los ha ido emplumando a los respectivos. Ella siempre va sola a cualquier hora con esos aires de me echo el mundo por montera. También me juró que cuidaría siempre de su hermano pequeño, muy débil y enfermizo, pero le veo siempre solo  paseando como un sonámbulo, con la mirada perdida y casi tan harapiento como lo recogimos cuando era niño. No he tenido oportunidad de abordarla y preguntarle en directo por sus hijos. En cuanto me acerco y ve que no le queda más remedio que hablarme, me suelta una retaíla de frases de esas con doble sentido que resultan incoherentes o me cuenta películas como la del gruísta. Me duele pensar que su historia se vuelva a reproducir en alguno de sus hijos. Reconozco que aquella niña que fue tuvo que sufrir mucho, pero rechazó todas las ayudas y se quedó con su dolor comiéndole por dentro poco a poco. Claro que el odio o el rencor no curan heridas y en casos como éste las vuelven a producir.

domingo, 19 de junio de 2011

YO TAMBIÉN ESTOY INDIGNADO

Hoy es 19J y no he podido ir a la manifestación por razones familiares pero me quiero sentir unido a este movimiento. Algunos medios de comunicación se empeñan en que es un movimiento de jóvenes, pero somos muchos los ciudadanos de otras edades que tenemos esas inquietudes, estamos esperando las mismas respuestas a lo que plantean y creemos que tienen razón. Los sesudos observadores de los medios de comunicación dictaminan que esto no tiene futuro porque no plantea propuestas ni se convierte en un algo similar a un partido político o sindicato. Aún no se han enterado que las respuestas las tienen que dar los que están en el poder. Solo se les pide que tienen que mirar a los ciudadanos para dar las adecuadas y no a otra parte por mucha fuerza que ésta tenga. Como he escrito en otras entradas de este blog, es la hora de la "civítica" por encima de la política. Esto es, priorizar el protagonismo de los ciudadanos sobre las superestructuras de un sistema que ya no responden a lo que realmente se necesita.





Lo dicho, ya que no me puedo manifestar me adhiero al manifiesto del 15M y cuelgo aquí su enlace.










sábado, 11 de junio de 2011

¿Un final inesperado?

Todo empezó en una relación que nadie entendimos. Ella procedía de una familia deshecha por culpa del alcohol y las desaveniencias, por lo que tuvo que pasar parte de su infancia y de su adolescencia en un centro de acogida de menores regentado por religiosas, en el que se encargó muy mucho de hacerles la vida imposible. Era una manipuladora genética con una capacidad fuera de serie de engañar y de trafulcarlo todo. El era un niño no deseado, abandonado por ambos progenitores que sobrevivió en casa de los abuelos hasta que éstos murieron y se quedó solo, con la única atención de una trabajadora social que le ayudó a mantener la casa y a que se buscara un futuro. No sé dónde comenzó la relación entre ambos. Solamente sabemos que lo bailó como una peonza a su antojo y que su tempestuosa relación fue digna de un novelón del pelo de Cumbres borrascosas. Y cuando menos se lo esperaba apareció T en el mundo lo que terminó de embrollarlo del todo. Ella dejó el medio trabajo que tenía, él desapareció y la hertzaintza tuvo que recoger varias veces al niño abandonado de noche porque su madre estaba como una cuba. Diputación entró en escena y asumió la guarda y custodia del bebé, lo que terminó por desquiciar a la madre que se quitó de en medio de forma un tanto trágica.





Como suele suceder en casos como éste, Diputación concedió la tutela al primer familiar del menor que levantó el dedo para ofrecerse. En este caso fue la abuela materna, con lo que se ponía en marcha el mismo mecanismo que acabó con su madre en un internado. T pasó por centros de día, clubs de atención a menores, trabajadoras sociales y mil historias de ese pelo, dado que su abuela tenía una gran capacidad de hacerse la mártir y de sacar ayudas hasta de un usurero. Daba la imagen de un niño simpático y movido aunque el fondo de su sonrisa solía estar teñido de un tono triste. El primer pinchazo llegó cuando tuvo que repartir cuarto de primaria. A partir de aquí comenzó a tener conductas de un nivel considerable de conflicto. La llegada a la adolescencia, como era de esperar en casos como éste, fue apoteósica: conflictos continuos en casa, en el instituto, faltas de asistencia en clase... Lógicamente el callejeo continuo y el pandilleo con lo mejor de la feria fue el paso siguiente.




Llegó un momento en que la abuela tuvo que pedir auxilio porque ya era incapaz de soportarle. Ni siquiera podía saber dónde pasaba las noches. De nuevo Diputación le recogió en un hogar en el mismo Barakaldo, lo que supuso un nuevo error dado que la abuela no hizo más que interferir y los educadores se lavaron las manos ante semejante dislate. El absentismo se convirtió en norma habitual de su conducta mientras los responsables del hogar miraban para otra parte como si la guerra no fuera con ellos. La educadora y la tutora del instituto se implicaron a fondo para evitar que perdiera la escolaridad y salvara unos mínimos de normalidad en su vida. El caso fue tan cantoso que la comisión municipal de absentismo elevó una queja al diputado de Acción Social ante la desatención de T. Todo este torbellino acabó con T en programas de desintoxicación. Después fue una tía la que levantó el dedo y se responsabilizó de tutelarle. Mejoró en algo su conducta pero acabó escapándosele de las manos.




En el instituto le derivaron al programa de complementarias de Somorrostro como quien le busca la panacea de la educación. Otro craso error. Ese programa solamente se impartía por la tarde y a quién se le iba a ocurrir que un tipo del estilo de T iba a dejar de estar con sus colegas y sus movidas para ir a clase. Me entrevisté con él varias veces en casa de la tía y charlamos largo y tendido en la calle porque, entre las piras y que no paraba en casa, me lo topaba cada poco tiempo. Siempre se mostraba receptivo pero había algo extraño dentro de él que le llevaba inexorablemente al desastre y a caer en manos de los más desaprensivos del entorno. Me partía el alma el verle desorientado quemando su adolescencia y el percibir todo el sufrimiento que llevaba dentro aunque quisiera hacerse el fuerte. Motivos no le faltaban.





Hacía mucho tiempo que le había perdido de vista. La única noticia que tenía de él es que era novio de E una antigua compañera de curso de mi hija y que seguía enganchado a los canutos. La semana pasada, según salía de trabajar, noté que alguien me llamaba con tono alegre. Me volví y me topé con la sonrisa burlona de el trastos que iba del brazo de su novia -ambos exalumnos del cip y de los que tendría otra página para escribir- Con ellos iba un tercer chico en el que no no me fijé porque estaba hablando con la pareja e interesándome por su criatura. "¿Qué pasa te vas a ir sin saludarme?" Vaya chasco que me llevé, era T y no le había reconocido. También él salía de trabajar pero no me dio tiempo ni a preguntarle dónde porque inmediatamente me espetó que estaba en la EPA y que había decidido sacar el graduado en ESO. Era un viejo desafío que yo le había planteado y que en su día dio por perdido. Nunca me han restregado en la cara algo y me he sentido tan feliz. Aunque cuando estos fichajes te cuentan estas cosas siempre hay que tener en cuenta que tienen un arte especial para decirte lo que quieres escuchar, me quedó una buena sensación. Algo había cambiado en su mirada que me llamó la atención y la misma expresión corporal daba una sensación muy distinta a la que yo recordaba. No he querido renunciar al regustillo de creer que ha mejorado su vida. De todos modos voy a intentar retomar mis charletas con él, para ver si ha podido enterrar algunos de sus fantasmas del pasado que le han herido desde su infancia. Y, si me deja colaborar en el intento, seré el educador más feliz de la tierra.


Aquí mismo fue el encuentro

miércoles, 25 de mayo de 2011

SINCERO PARA CON DIOS

Este es el título del primer libro de teología que leí y que me ha marcado de algun modo en la manera de entender mi vida y mi fe cristiana. Su autor era Jhon A T Robinson un obispo anglicano que en su momento tuvo la valentía de poner en solfa toda la parafernalia de las fórmulas dogmáticas para hacer una confesión de fe con una sinceridad apabullante. Lo consideraron entre los llamados "teólogos de la muerte de Dios", por aquello de poner en duda que Dios era tal y como nos lo habían hecho creer. Esta semana me he encontrado con un artículo en el que se refleja el primer capítulo del libro " Un cristianismo nuevo para un mundo nuevo" de otro obispo episcopaliano, jubilado ya, Jhon S. Spong en el que hace un ejercico similar solo que más crudamente planteado. Spong, aparte de sus encomiendas eclesiales, ha sido desde joven un estudioso y un investigador de la Biblia. Tiene numerosas publicaciones, ha promocionado grupos y seminarios de investigación sobre los temas más "calientes" del nuevo testamento: los evangelios de la infancia, la encarnación, la resurrección...Me ha parecido un ejercicio de sinceridad para con uno mismo fuera de serie. Aunque no se esté en todo de acuerdo con él, creo que lo que propone es un ejercicio imprescindible, tanto para poder presentar una fe cristiana creíble a nuestro mundo, como para sincerarnos con nostros mismos y madurar nuestra fe .


No podemos seguir manteniendo un crecimiento en la fe comulgando con fórmulas, respetables en sí, pero cuya función histórica ya ha terminado, o con interpretaciones de la escritura ya superadas por las investigaciones que se han ido realizando desde comienzos del siglo XX. Es necesario dar paso a la investigación y plantearnos claramente que lo que hemos recibido puede que ya no nos sirva para nosotros y, mucho menos, para plantearlo al hombre del siglo XXI. En contraste con esto, he leído un par de noticias que me han llamado la atención. Su Santidad ha nombrado 3 españoles laicos para el consejo mundial de la evangelización: Kiko Argüello, el cabeza visible del Opus Dei y otro presidente de una asociación del estilo cuyo nombre no recuerdo. Está claro qué tipo de fe y de sociedad se defiende con esos nombramientos y que, al parecer, evangelización es volver al catecismo de antaño. La otra noticia se refiere al caso de Pagola y su tan traído y llevado libro sobre Jesús. Parece ser que tras muchas y sesudas investigaciones no se está encontrado muestras de herejía alguna o de dudas sobre la figura de Jesús, aunque la congregación inquisidora aún no ha dado su última palabra.


Llegados a este punto uno se pregunta si no podríamos inventar un movimiento de "católicos indignados" al rebufo del movimiento social actual. No sé si tendríamos que acampar delante de las sedes episcopales o de las catedrales y reclamar cosas tan elementales que a los de a pie nos parecen de cajón pero que unos señores mitrados desde sus altas cumbres niegan rotundamente porque se consideran los únicos guías de nuestras vidas: el sacerdocio de las mujeres, la participación en las celebraciones, la libertad de expresión en el seno de la iglesia, el celibato clerical, la cerrazón en la sexualidad, el reconocimiento de homosexualidad, la aceptación de los avances clínicos y científicos... Y sobre todo, que nuestra relación con el Dios que Jesús nos transmitió no puede seguir dependiendo de lo que ellos digan qué vale o no, sino de lo que sintamos en lo más profundo de nosotros mismos y de lo que podamos compartir entre los creyentes.