miércoles, 12 de octubre de 2022

Lunes de senderismo 8

Decía mi difunto abuelo Pepe que los gitanos no quieren los hijos con buenos principios. Algo de eso nos tocó el lunes diez de octubre. Ya antes de iniciar, nos llevamos la primera sorpresa. Como gente avezada en eso de dejar las cosas preparadas de víspera para no andar corriendo a última hora, habíamos consultado a AEMET: no iba a hacer frío e iba a estar despejado, pero a partir de mediodía habría lluvia. Cuando abro la ventana lo primero que me da en la cara es ver la calle mojada. Caía algo de roña de esa que algunos abren el paraguas y a otros no les molesta. En efecto, fue una mañana de las de abrir y cerrar el paraguas o ponerte y quitarte la capucha o el plástico. Lo espectacular fue que a partir de las doce despejó y acabamos todos en camiseta. Al revés de lo previsto.


El segundo lío lo montamos nosotros solitos cuando bajamos a coger el metro que venía lleno y con el andén petado. Algunas que se habían quedado atrás bajaron por otra escalera y los que formábamos el grupo no las vimos, por lo que optamos por esperar al siguiente metro. Tampoco aparecieron, por lo que me quedé solo, comiéndome los nervios, esperando a las supuestas descarriadas, que habían sido las primeras en llegar a S. Ignacio. Los demás sí cogieron el metro para no hacer esperar a los que habían ido por su cuenta. En fin, que de todos modos estábamos puntuales a las nueve  como habíamos quedado. Me había hecho a la idea de que, después de haber hecho las nuevas incorporaciones al grupo,  habría bastante gente, pero solo nos presentamos dieciséis valientes. Era de suponer que el tiempo había echado para atrás a más de uno o de una, a parte de médicos, lesiones y de las que andan por ahí de viaje. Las circunstancias mandan y eso que los jubilados ya no tenemos obligaciones, como dicen las malas lenguas. 

Al comienzo tuvimos un despiste que nos hizo dudar, pero no hay despiste que no se pueda arreglar con las indicaciones amables de los lugareños. Llegamos a las peñas de Sta. Marina a la hora de hacer la parada. Al pie de las escaleras de subida a la ermita hay un área de descanso, pero lloviendo no daba la oportunidad de quedarse. No hubo nadie que mostrase interés de trepar por aquellas escaleras. Así que optamos por dirigirnos al pórtico de la iglesia. Cuando bajamos hasta el pueblo, nos percatamos de que estaba todo lleno de obras, lo que nos obligaba a dar una vuelta para poder llegar a la entrada del templo. Pero, en frente del hospital, nos topamos con unos bancos que estaban a cubierto y allí nos aposentamos. Al marchar descubrimos que teníamos al lado el acceso al parking del hospital que contaba en la entrada con "alicatados" de verdad.



Cruzamos sin dificultad Urduliz y localizamos el arranque del tramo de bosque que nos iba a llevar hasta Plentzia. Al comienzo nos hicimos la foto de grupo, dado que ya no llovía. El recorrido resultó exigente por ser un poco rompe piernas con bajadas y subidas cortas pero bastante empinadas. Había tramos resbaladizos por la lluvia de la mañana, pero solo tuvimos que lamentar una caída, que no resultó grave, precisamente en la última zona asfaltada. En fin, que los malos principios no pudieron con nuestro humor y tuvimos la oportunidad de conocer sitios que la mayoría no habíamos pisado nunca. Como es de rigor en la despedida, nueve se quedaron a comer y el resto cogimos el metro al vuelo. En el transbordo también hubo suerte, así que no tuvimos que esperar nada.




martes, 11 de octubre de 2022

Sanguinarios

 


Se me revuelven todas las entrañas y me siento incapaz de seguir escuchando o leyendo noticias referentes a los últimos movimientos en la guerra de Ucrania. La perfidia y la sangre fría de Putin y sus cachorros de la KGB está llegando a límites de crueldad que hacen recordar a las peores pesadilla de las SS. Está por ver cuántas fosas llenas de cadáveres faltan por descubrir. Ahora hay que abrir una nueva cuenta de muertos en territorios alejados del frente de batalla. La rabia y la soberbia del Kremlin no ha podido soportar que sus planes militares hayan sido un tremendo fracaso militar y que están suponiendo un auténtica ruina para su país. El tipo de respuesta es antiguo pero no por ello menos cruel: masacrar la población civil y los que no hayan muerto que se encuentren con su hábitat destruido.

Las declaraciones de sus ministros y sus altos mandos llevan una carga de cinismo, de prepotencia y de mentiras que no se las pueden creer ni ellos. Supongo que lo que dicen podrá ser creíble para la parroquia rusa, que tiene la información controlada por ellos, pero lo que no pueden pretender es que tales declaraciones sirvan de justificación para sus desmanes ante el panorama internacional. Una vez más se repite en la historia de Rusia y de las repúblicas colindantes los baños de sangre, desde la crueldad de los zares, las limpiezas de los bolcheviques, el imperialismo soviético y últimamente sus herederos intentando reeditar las grandezas patrias perdidas a golpe de bombardeos.


He hecho el enlace anterior a otra entrada antigua de este blog, porque en ella se habla de los "africanistas": Franco, Mola, Sanjurjo...Generales que fraguaron su carrera en Marruecos. Aplicaban la ley de "tierra quemada", o sea, que arrasaban los poblados y aniquilaban a sus habitantes, así pretendían ahogar los movimientos rebeldes. Esa misma técnica la utilizaron en la guerra civil y, ya antes, en las represiones a las huelgas de los mineros y de los braceros del campo. La mejor manera de que el enemigo no moleste es acabar con todos: fusilamientos masivos y sin juicios previos. Franco y Mola permitieron también que la aviación nazi e italiana hicieran el experimento de utilizar las matanzas de población civil como arma de guerra: Gernika, Durango, las Encartaciones... al igual que en otros sitios de España, como Málaga. Y aún hoy estamos a la espera de que sigan apareciendo tumbas y se puedan recuperar los restos de familiares ejecutados.

 He querido recordar en esta entrada que lo  que estamos viendo hoy allí, hace un par de generaciones se vivió aquí. Pero no solo fue  una cosa del pasado, también aquellos dictadores dejaron su poso y hoy están retoñando sus herederos, no solo en Europa sino también en casa, como quien dice. Hemos tenido que escuchar cómo un grupo de jóvenes, que animaban una fiesta de Vox, cantaban una letra que echaba de menos volver al año 1936: lo que nos faltaba. Todo poder basado en la autarquía necesita la muerte y el terror para sustentarse.


Puede que aquí aún no nos asusten, pero no podemos permitirnos el lujo de perderles de vista, tal como vienen dadas en los países cercanos. Probablemente sus matanzas no sean a base de cañonazos, sino de discriminaciones, de limpiezas étnicas o de aporofobia, pero con unos resultados desastrosos para la población más vulnerable o para los que se atrevan a llevarles la contraria.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Justicia...¿ qué justicia?

 


En el día de hoy ha saltado a los medios una noticia que no sabes qué es lo que más te produce: estupor, indignación, perplejidad, cabreo, rabia o una total desconfianza en el sistema judicial. Resulta que el energúmeno que se cargó a su mujer a puñaladas delante de sus hijas de dos y cuatro años y, para rematar la faena, las dejó encerradas junto al cadáver de su madre, va a disfrutar de una rebaja de condena. El tribunal supremo, nada menos, se la ha concedido porque no ve pruebas suficientes de que las niñas hayan sufrido un daño psicológico. No tienen en cuenta que una de ella se quedó sin poder hablar y que ya han tenido veintitantas sesiones de terapia. Han querido justificarlo porque, según argumentan, no queda claro cuál puede ser la causa de ese posible daño. Y a uno se le queda cara de bobo porque no alcanza entender que tan sesudos y estudiados magistrados no son capaces de ver lo que todos los demás vemos, a no ser que no quieran verlo por alguna razón que no alcanzamos a entender. Lo que a la vista está no necesita tantas explicaciones, no creo yo que puedan suponer que unas niñas de tan corta edad estén simulando algo tan grave.

 De lo que sí estoy convencido es que el tal desgraciado ha matado a su mujer a puñaladas y ha matado a sus hijas en vida, porque las ha marcado para siempre y van a estar sufriendo ese trauma, que no les va a permitir desarrollarse con normalidad. Por supuesto que sus señorías tampoco se van a enterar del estigma social que van a tener que arrastrar esas criaturas, porque de las comidillas, los prejuicios o la crueldad de los que se ceban en la debilidad ajena no hay dios que se salve. Otro sí -como les gusta decir a los leguleyos-, tampoco las han considerado víctimas vicarias de la violencia de género, porque lo han sido, y por partida doble, de la manera más cruel y despiadada.


Conozco de cerca otro caso que, aunque no es del mismo tema, también produce una perplejidad y un desconcierto rayanos en el desprestigio de todo lo que suene a juzgados de cualquier categoría. Unos familiares solicitaron la protección para una persona con un grado de dependencia grave al fallecimiento de sus padres. A partir del accidente que le produjo dicha dependencia había estado viviendo con ellos y, una vez fallecidos ambos, quedaba indefenso sin capacidad para organizar su vida y, muchos menos, para gestionar su patrimonio. Para demostrar la gravedad de la situación presentaron unos informes de la Seguridad Social en los que quedaba reflejado las secuelas físicas y los trastornos de personalidad producidos por el accidente, que incluso le provocó una pérdida de masa encefálica. A todo ello hay que añadir que se quedó hemipléjico. Gracias a esos informes está cobrando una pensión más que digna. Así mismo presentaron los informes de la Diputación de Bizkaia por los que le declararon dependiente y el estudio que le hicieron las técnicas de un centro de día, al que asistió un par de años, señalando sus problemas y el tipo de ayudas y de tratamientos que necesitaba. Pues tanto la jueza como la fiscal dictaron sentencia de que ese familiar accidentado podía valerse perfectamente por sí mismo. Solamente necesitaría ayuda en momentos puntuales para decisiones importantes a la hora de gestionar su patrimonio.

Cómo es posible semejante dislate, se lo están preguntando aún sus familiares, que llevaban toda la vida preocupándose por él y colaborando con sus padres en su cuidado. Pues muy simple: la jueza se tomó al pie de la letra la nueva ley que elimina las tutelas y que deja al sujeto la última decisión. Así que el accidentado, que vive en las ensoñaciones de una existencia anterior al accidente, le contó maravillas de sí mismo. Antes había hecho la misma operación en la entrevista con la psiquiatra forense. Para rematar el caso, a partir del juicio no quiere ni verlos. 


Son solo dos ejemplos, pero podríamos señalar otros muchos, más escandalosos aún, en el terreno de la política, del mundo laboral o del famoseo. Creo que se nos quitan las ganas de vernos obligados a pisar un juzgado, porque no contamos con ninguna garantía y cada día nos ofrecen menos credibilidad. Está bien que nos dibujen la justicia con los ojos vendados para que no haya acepción de personas, aunque eso de "todos iguales ante la ley" anda últimamente un tanto devaluado, pero sería conveniente que sus señorías, además de vivir entre exquisiteces técnicas, bajasen un poco al mundo real de los mortales que son, al fin y al cabo, los destinatarios y los beneficiarios de la justicia.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Lunes de senderismo 7

 Parece que fue ayer mismo cuando hicimos la  ruta anterior, pero su retraso forzoso ha hecho que salgamos dos lunes seguidos. El lunes 26 nos dirigimos a Atxondo para hacer  la senda de un antiguo tren minero que acaba al pie del mítico Amboto. Habían anunciado  posibles lluvias, pero no nos hizo falta sacar los paraguas que la mayoría llevábamos preparados en la mochila. Hubo que madrugar para estar a las nueve en punto en la  intermodal. El bus que hace la ruta de Elorrio sale cada hora y no merece la pena salir más tarde. Nada más bajar del autobús nos paramos frente al restaurante en el que se come tradicionalmente, así que la comida para once quedó encargada antes de empezar la ruta sin necesidad de tirar luego de teléfono. 


En la primera parte del camino fuimos en grupo, pero poco a poco se fue estirando el pelotón y tuvimos que andar parando para no ir tan desperdigados. De nuevo acabamos marcando un ritmo demasiado tranquilo. 
Desde el principio fuimos contemplando la mole  en la que se iban enganchando nubes que daban variados aspectos a la cumbre y enseguida surgieron comentarios referentes a Mari y a su cueva: que estaba despeinada, que no se había levantado...En el edificio del fondo paramos para comer y sacar las fotos de rigor. Aprovechamos el silencio relativo de los primeros bocados para informar al personal de la fecha de la salida anual financiada por el ayuntamiento: 26 de octubre a Suances, senda hasta Torrelavega, comida en Cartes y visita al bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal. Todo un plan.

En el camino de vuelta, al ir tan dispersos los unos por los otros e Isidro que tira para adelante a piñón fijo, nos pasamos la típica visita a la plaza de Arrazola, por lo que hubo protestas de algunos que llegaron tarde porque ya habíamos dejado atrás la desviación. Tomamos a poco la carretera dirección a Axpe. No habíamos andado mucho cuando vimos una señal que indicaba una senda que nos llevaba al pueblo en dos kilómetros. Decidimos hacer ese recorrido sin necesidad de utilizar la carretera. Solamente Isidro y Antón siguieron pisando asfalto dadas las circunstancias, así que quedamos esperarnos en el pueblo. El arranque y la primera parte del camino estaba cementado y resultó bastante exigente por lo empinado. En el momento en que se acabó el cemento las señales nos indicaron bajar por un camino de tierra y grava en medio de bosque y de prados vallados. Nos pareció un trayecto muy bonito, mucho más estimulante que la carretera.



Isidro nos esperaba al pie de la iglesia, desde donde se podía ver, perfectamente dibujado, el mítico y peligroso Paso del Diablo que separa el Alluitz del cresterío que acaba en el Amboto. Otra vista espectacular por si habíamos tenido poco con lo anterior.  Antón, según su costumbre, se había adelantado para no tener que andar rápido luego. Pasamos junto al afamado asador Etxabarri e iniciamos la bajada hacia Apatamonasterio. Antón nos esperaba en un cruce y nos indicó que abandonáramos la carretera que va directa al pueblo, para seguir por el cercano barrio de Marzana, donde hay acceso a la vía que habíamos andado anteriormente. Estuvimos contemplando sus edificios y en un periquete nos plantamos en el final del recorrido. 

Al llegar a las primeras casas nos separamos. Lo nueve del bus volvimos a la carretera y allí tuvimos que aguantar una tediosa espera de cuarenta minutos. El ritmo caribeño no nos había permitido llegar a coger el de la una y diez. Entre tanto llegó el que va haciendo paradas por los pueblos, pero lo dejamos pasar, que igual llegaba más tarde a Bilbao. Cuando subimos, nos llevamos un buen susto porque el bus estaba a tope y tuvimos que ir buscando butacas sueltas. En Durango se bajó la mitad de la gente, pero subió otra tanta, de manera que algunos tuvieron que ir de pie hasta el final. Una amiga que me encontré en la butaca contigua me explicó que a esa hora el bus sale de Mondragón. Habrá que tenerlo en cuenta para próximas ediciones.








jueves, 22 de septiembre de 2022

Lunes de senderismo 6

 




Abrimos la nueva temporada del programa de senderismo el día 19 de este mes. En principio deberíamos haberlo hecho el día 12, pero las altas temperaturas que se padecieron durante esos días hicieron desaconsejable salir por lo que lo retrasamos una semana. En un primer momento nos presentamos trece valientes en la parada del bus. Echamos en falta a Antón y se comentó que nos lo podríamos encontrar ya en El Arenao esperándonos, y en esas apareció sudoroso a todo correr creyendo que había perdido el bus. El día fue un regalo de final de verano. Aire fresco y sol que se llegaba a agradecer a primeras horas. De todos modos la mayor parte del trayecto estaba protegida por abundante vegetación. El ambiente del grupo fue magnífico: se veía que había ganas de reencontrase de nuevo y se hablaba por los codos. 


Sin embargo, no todo fueron parabienes. Para empezar el bus llegó a Kabietzes con retraso -cosa que salvó a Antón de quedarse en tierra-, lo que nos obligó a retrasar el horario. A poco de empezar la marcha nos encontramos un puente cortado por trabajos forestales. Tras un buen rato de desconcierto, comprobamos que en ese momento los operarios estaban talando en la zona baja y que por el sendero no se percibía ningún movimiento, así que nos saltamos la barrera y continuamos andando. Eso sí, nos fuimos encontrando con troncos talados que cortaban el camino y con numerosas ramas que nos obligaron a estar sujetándolas para facilitar el paso de los demás. Excepto una caída algo aparatosa, pero sin consecuencias, no hubo ningún incidente, salvo sumar un nuevo retraso en el horario.

A todo esto, la marcha del grupo iba un tanto relajada. Paramos a comer la fruta y demás picoteo en una campita, aprovechando unos troncos para comer sentadas, a falta de bancos, y sacar las fotos de rigor. Aquí también nos entretuvimos más de lo ordinario. Total que, cuando las señales de la senda nos hicieron ver que faltaban siete kilómetros para finalizar el recorrido, miramos el reloj y vimos que ya era la una. O sea que hasta las tres, más o menos, no íbamos a llegar a Gallarta. Por otra parte, Emilio había estado llamando al restaurante que nos recomendó Nieves y no contestaban. Así que cuando llegamos al cruce de la carretera que baja de Peñas Negras, tomamos la decisión de bajar a Santelices. Emilio avisó al restaurante habitual de Muskiz y en poco tiempo la mitad del grupo se encaminó al restaurante y la otra mitad a la parada de bus. De este modo redujimos el trayecto unos cinco kilómetros, pero al final fue una buena decisión. Esperemos que para el próximo lunes estemos más entonados y entonadas.





domingo, 11 de septiembre de 2022

God save the Queen


 En estos días no se escucha ni se lee nada sin pasar primero por todo tipo de recuerdos y comentarios sobre la muerte de la reina Isabel del extinto imperio británico. Personalmente lo he considerado algo anecdótico sin más, por lo que creo que los medios de comunicación se están pasando y nos están atiborrando a noticias hasta aburrirnos. El culmen del idiotismo social es la salida de tiesto de la presidenta de Madrid decretando tres días de luto, como si su autonomía fuese un colonia británica más. Respeto, por supuesto, los sentimientos de los ciudadanos británicos, pero esta señora, según sus propias palabras, no ha hecho nada. Se ha limitado a ser testigo de lo que pasaba sin que ello le afectara para nada, salvo para forrarse de dinero y para conseguir un patrimonio inmobiliario de tamaño descomunal. Menos mal que, por lo que se sabe, lo ha conseguido de una manera más legal o, al menos, más discreta que nuestro rey jubilado, a pesar de que se ha pasado de puntillas sobre su supuesta relación con inversiones en las Islas Caimán.


Entiendo que la relación de los británicos con la monarquía esté muy consolidada, dada su raigambre histórica y teniendo en cuenta la idiosincrasia de los pueblos británicos. Lo que me parece exagerado es lo de sentirse huérfanos o estar en un vacío de incertidumbre... ese tipo de mensajes que se nos está transmitiendo. La reina, igual que el rey que viene detrás, no dejan de ser un personaje decorativo que no influye para nada en la vida de los ciudadanos. Como en todo lo que se refiere a los aspectos decorativos, hay cosas o personas a las que se coge cariño por motivos de lo más diverso, pero, si faltan, no pasa nada se busca sustituto y andando. Será más que probable que dentro de una semana a partir de su funeral ya no se hable nada de ella, a parte de que se sigan sacando series y películas que material no les va a faltar. Del mismo modo, dentro de uno o dos meses ya no se hablará nada del nuevo rey ni de las consecuencias de su turbulento pasado.

Lo nuestro con la monarquía es otro cantar. La historia de España está jalonada de páginas negras protagonizadas por reyes déspotas, inútiles, chorizos, vagos que en su inmensa mayoría pasaron olímpicamente de los problemas de la ciudadanía. Por fin, una mayoría de españoles echó a los borbones, que eran los que estaban ejerciendo en ese momento, para instaurar la república. Franco y su séquito nos la robaron y, para dejar todo atado, nos volvieron a imponer a los borbones.


No quedó otra que tragar en la transición, sabiendo cómo se las gastaban los militares y aceptando la pátina de monarquía parlamentaria con la que se presentó Juan Carlos I, una vez muerto el dictador, para cabreo de los mismos, de falangistas y demás estómagos agradecidos del franquismo, que esperaban seguir mangoneando como si no hubiese pasado nada. En otra página de la historia los españoles se cubrieron de gloria echando a los franceses para luego entronizar al chupatintas impresentable de Fernando VII, que se encargó de enterrar a la Pepa, y así les fue. En esta ocasión, no pudimos echar a Franco porque se murió mandando y dejando clara su herencia: de república nada que los españoles necesitan mano dura, si no se desmandan. Así que me resultan insultantes las comparaciones que se están haciendo entre ambas monarquías. Lo dicho, mi pésame a los británicos si se sienten tan huérfanos como nos están contando.




miércoles, 7 de septiembre de 2022

La sorpresa de las vacaciones

 


Como dejé escrito en la entrada anterior, participamos en una excursión organizada por la comisión de fiestas de Santa Gadea por la zona de roquedos del municipio. Previamente asistimos María y yo a una conferencia en la casa de cultura sobre los hallazgos arqueológicos en nuestro territorio y en los municipios colindantes. Los intervinientes pertenecen a una asociación que investiga petroglifos en Valderredible y territorios colindantes. Llevan muchos años sacando a la luz una gran cantidad de los mismos pertenecientes a diversas épocas y continúan incombustibles en su tarea investigadora a pesar de que, tanto desde Cantabria como desde Castilla y León, las autoridades competentes no le hacen aprecio a este patrimonio prehistórico. Esta costumbre de incluir alguna actividad cultural en el programa de las fiestas patronales es algo que nos gusta y que solemos acudir asiduamente todos los años. 


Allí estábamos como clavos a las 9,30, hora de salida. Nosotros habíamos ido andando ya desde Quintanilla, pero tuvimos que estar esperando hasta las 10,15 a que la comitiva se pusiera en marcha. Por un momento llegamos a pensar que se iba a suspender porque solo estábamos uno de los guías y cuatro personas, cosas de la vida en el verano. A poco de arrancar por un sendero, en el que nunca me había fijado porque parecía que iba solo a algún prado, nos encontramos con un humilladero perdido debajo de una peña. Casi nadie conocíamos su existencia. Eso quería decir que por allí antaño pasaba un camino importante. Nos dijeron que era un camino real que unía Valderredible con el puerto de El Escudo, que debía ser muy concurrido. En efecto, en la roca arenisca del suelo han quedado petrificadas las rodadas de los carros, que pudimos contemplar en diversos tramos.


Tuvimos que atravesar diversas vallas y alambradas para pasar los prados y luego nos dirigieron a las primeras rocas. Intentaron recordar que allí habían visto unos grabados en el suelo, pero por más vueltas que dimos no los vimos. Nos dieron algunas instrucciones para saber distinguir los grabados de los efectos de la erosión. A partir de ahí ya todo fue sobre seguro: el muñeco, el ídolo, las pinturas de la cueva y otras inscripciones más indefinidas. Seguimos las rodadas, tras atravesar un grupo de impresionantes rocas degradadas que nunca habíamos visto, para acceder a Hijedo. Antes hubo un motín en la tropa que, en un momento dado y sin previo aviso de la organización, se sentó a papear.
Fue de lo más pintoresco un grupito con quiso tomar nada, otros comimos lo típico de las salidas senderistas y dos conjuntos sacaron de todo hasta tortilla y bota. Luego llegaron las cuestas arriba y hubo desinfle entre sus filas.



Al pie del aparcamiento de la entrada a la cabaña de Hijedo, nos detuvo el guía ante un abrigo y pudimos contemplar otras grabaciones de animales. Éstas estaban mejor marcadas que las anteriores y son más visibles. Según nos explicó el guía, eso tenía una explicación muy sencilla: estaban hechas con puntas de metal, las otras, más antiguas, con piedras afiladas. El siguiente lugar era la Chernolica. Uno de los parajes que más me gustan por la forma y el color de sus peñas. Resulta que había pinturas rupestres en un recodo comido a  la roca y perdido entre maleza.

Estuvimos viendo las pinturas y un cuenco picado en el suelo. Después sin más carretera y a casa, que ya se había hecho tarde.

El guía me comentó que allí mismo había un podoglifo -marca de un pie- y me señaló la roca de lejos. A la semana siguiente, volvimos María y yo para poder sacar fotos a las pinturas con tranquilidad, porque en el paseo éramos muchos en un espacio muy pequeño y no se trataba de entorpecer. Me empeñé en buscar el podoglifo y dimos con él, aunque nos costó más de media hora dando vueltas a la roca. 


Tengo que agradecer a los organizadores de estos eventos haber podido disfrutar de una experiencia increíble y sorprendente, porque no teníamos ni idea de la existencia de este yacimiento arqueológico. Sentí una emoción profunda a contemplar las huellas de humanos que vivieron allí hace 5000 o 2000 años, o las de los carromatos medievales. Estoy seguro de que voy a volver a visitarlos y de seguir buscando otros más, porque, según nos dijeron, lo de ese día solo fue un aperitivo. Pues yo no me quiero perder el resto del banquete.





martes, 6 de septiembre de 2022

Un verano al rojo vivo

 

En la roca de Bimón con el embalse de fondo

Estamos despidiendo agosto y, aunque el verano sigue, las vacaciones de la inmensa mayoría ha tocado a su fin. Lo que  parece que no tiene fin es la cadena de incendios, a cual más grave, la sequía, a pesar de las tormentas, la vegetación calcinada, el agua del mar recalentada que ha acabado con gran cantidad de mejillones... y la guerra del zar Putin. O sea, un verano al rojo vivo: fuego, destrozos de granizadas y problemas de todo tipo porque estamos metidos en esa guerra absurda, por la que seguiremos pagando las consecuencias como parte partícipe que somos. Es curioso, en las guerras los que más perdían eran los pobres que tenían que ir al frente y, en ésta, los que más van a perder serán los mismos que tendrán que pasar un invierno sin calefacción, una pérdida de poder adquisitivo desproporcionado por la inflación de precios, mayor precariedad de empleo por la disminución de actividad empresarial... En la guerra, por el contrario, siempre hay quien sale ganando: todo el entramado empresarial que sostiene los ejércitos, las petroleras... y en ésta los de siempre, las energéticas y los bancos.

Amanecer con nieblilla

A pesar de todo ello, y de la cantidad de babosadas con que  algunos políticos han seguido atorando sin tregua los informativos, hemos podido pasar unas vacaciones saludables en nuestro pequeño refugio de Quintanilla. Allí el calor es más llevadero y por las noches refresca considerablemente. Apetece tomar la fresca cenando al aire libre y después dando una vuelta por el pueblo. Los desayunos solemos hacerlos también en la terraza justo cuando el sol comienza a levantarse, acompañados de los pájaros que se ponen en marcha. Este año hemos estado acompañados de una nube de vencejos que prácticamente nos envolvían cuando revoloteaban, en un caos impredecible, al rededor de nuestra casa. Para sorpresa nuestra han retornado, aunque pocas, las golondrinas. Han vuelto a anidar en el pórtico de la iglesia y en algún corralón, mientras los vencejos han colonizado casi todos los aleros del entorno. En la parte trasera de la casa, que tiene menor presencia y actividad humana, hemos tenido tres nidos. 

He vuelto a ver águilas, aunque no sé definir de qué tipo. No me acuerdo ya cuántos años hace que vi la última. En los robles de atrás se han refugiado un par de palomas preciosas, que nada tienen que ver con las ratas voladoras que nos súper pueblan las ciudades. En esos mismos he podido escuchar al pájaro carpintero y al cárabo nocturno que antes no salía de la mata. Otra sorpresa ha sido contemplar el vuelo majestuoso de una lechuza. Nos ha sorprendido comprobar que ha bajado notablemente el número de cigüeñas, igual tiene que ver también con las circunstancias metereológicas adversas. 

Atardecer en el pantano. Arija

No han faltado las inevitables tareas de mantenimiento de la casa, pero hemos sacado tiempo para la lectura y los paseos: además de la ritual marcha monte a través hasta el santuario de Montes Claros participamos en otra excursión por los roquedos del Alfoz de Santa Gadea, ésta organizada por la comisión de fiestas de Santa Gadea. De los otros paseos habituales el que más disfrutamos fue un paseo vespertino por los arenales de Arija. Este verano nos hemos empeñado también en aumentar la vegetación de nuestra campita y de los muros, tanto de por la parte exterior como por la terraza. Ahí andamos intentando que los esquejes de setos de diversos tipos acaben enraizando. También estamos ampliando la población de brezos de diversos colores y de romeros. Los que mejor han prendido han sido los coloneáster. Están preciosos, han comenzado a echar bolitas y a crear nuevos brotes.

Supongo que para un gran número de ciudadanos este tipo de vacaciones no suponen un planazo precisamente. Ya se sabe que sin viajes exóticos, sin playas atestadas de gente donde torrarse al sol, sin haber comido en restaurantes importantes, sin horas muertas en terrazas y chiringuitos... no se puede contar a la vuelta al trabajo o a la vida cotidiana lo maravillosas que han sido las vacaciones, la cantidad de sitios estupendos que hemos descubierto, cuántas nuevas amistades hemos hecho... ni enseñar las fotos que lo atestiguan. A este respecto, nosotros hemos disfrutado de nuestro entorno y de la tranquilidad que nos proporciona, porque creemos que de eso se trata y no tanto de lo que nos venden. Personalmente me mantengo fiel a la sabiduría de Fray Luis de León con cuya cita inicié este blog allá por el año 2008: "Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde ha ido los pocos sabios que en el mundo han sido".

Panorámica del roquedo

PD: Las fotos son de María, excepto la primera, claro, que conseguí pillarla despistada.


domingo, 31 de julio de 2022

Campanadas a muerto

 

El Diario de Burgos se hizo eco del caso

Uno de estos días en que estábamos en nuestra casa de Quintanilla, pudimos ver desde la ventana del primer piso un grupo de personas con vehículos aparcados en una de las pistas de Sta. Gadea, que dan acceso a los prados y a la zona del aparcamiento de los que suben a hacer escalada en bloque. A la vuelta de un tiempo volvimos a ver que el grupo no solo no había desaparecido, sino que había aumentado. Aunque en esa zona la cobertura telefónica está al precio de las angulas, las noticias corren como la pólvora. Al poco rato supimos a qué se debía el alboroto. Abilio, uno de los vecinos más reconocidos del pueblo, había muerto aplastado por su tractor. Lo había dejado aparcado en el borde de la pista junto al prado que pretendía segar, que está en cuesta. Se bajó para maniobrar la segadora, un modelo tan antiguo como su tractor con un sistema de cuchillas que ya ni se fabrica, y, al parecer, con el movimiento que provocó el tractor se puso en marcha por la cuesta y se lo llevó por delante. De entrada no se sabía si había dejado sin poner el freno de mano o que éste estaba en mal estado. Total un despiste o un descuido o una temeridad al usar una máquina tan vieja. Según se comentó, llevaba ya tiempo muerto hasta que otro vecino que subía a segar un prado contiguo lo descubrió y dio la voz de alarma.

Abilio tenía casi noventa años y era un hombre fuerte ¿Qué necesidad tenía de andar a su edad con esos trabajos tan pesados de la hierba? Probablemente no tendría necesidad alguna, más bien se podía tratar simplemente de seguir haciendo una actividad como estaba acostumbrado a realizar todos los años. Es probable que alguien de la familia o de los amigos le hubiese dicho que ya no estaba para esas tareas, pero bueno era él: de siempre lo había hecho y por qué no iba seguir haciéndolo. En febrero puse una entrada tratando el tema de las limitaciones que nos toca ir asumiendo con el paso de los años.

En este caso Abilio no supo, o no quiso, ajustar sus tareas a las limitaciones de la edad, que por muy fuerte que uno se encuentre éstas siempre pasan factura y, esta vez, por una nimiedad fue una factura demasiado grave. Me puso la carne de gallina el escuchar las campanadas a muerto llamando al funeral, ese ritual que aún se conserva en algunos pueblos y que se entiende sin necesidad de haberlo conocido. 

Puede que se hayan hecho diversos comentarios de tasca sobre este caso: ha muerto con las botas puestas, fíjate qué bien ni se enteró, hace falta estar mal de la cabeza, total ya había cumplido... Sin embargo, yo creo que no merece la pena querer pasar por encima de las limitaciones y de los desgastes sin querer admitirlas. Lo importante de llegar a esa edad consiste en terminar su vida en las mejores condiciones que su estado de salud y su entorno le permitan. Lo que hemos hecho desde siempre no tiene por qué durar siempre, más aún, se va a ir diluyendo a más o menos velocidad, mal que nos pese. El primero que tiene que asumirlo es el propio sujeto interesado, contando, claro está, con que su entorno le vaya acompañando en el desgaste del paso del tiempo, desde su familia hasta los recursos públicos. Descanse en paz Abilio.

lunes, 4 de julio de 2022

Barakaldo lagunkoia. Y ahora viene la segunda que...

 


Ya hemos entregado nuestro diagnóstico a las entidades ciudadanas que habían colaborado en su realización y a los portavoces de los partidos políticos que forman el conjunto del consistorio. A partir de ahí se nos abre un nuevo frente: elaborar un plan de acción a cinco años vista. He de decir, según mi opinión, que la hemos iniciado en un contexto nada favorable. Ha habido dos factores determinantes que nos han dejado, al menos a mí, un tanto perdidos cuando no descorazonados. Para el cierre de la primera parte se había anunciado una colaboración con el programa de Agenda Municipal. Para dicha reunión se nos había vendido un intercambio sobre aspectos ciudadanos a mejorar y de propuestas al respecto. En su lugar unas jóvenes se presentaron con carteles anunciantes de su programa y nos plantaron unos papeles y un boli para que calificáramos la importancia de los objetivos que ya habían sido determinados, no sabíamos por quién, del mismo modo que si fuéramos una asociación cualquiera. O sea, que no tenían ni idea de dónde se habían metido ni, al igual que nosotros, para qué habían ido allí. Fue un espectáculo bochornoso y lo siento por ellas que no dejaban de ser meras mandadas. Creo que semejante dislate merece más de una explicación, tanto por el lado institucional como por el nuestro.

Esto no dejó de ser un mero aperitivo de lo que nos esperaba. El segundo anuncio que recibimos consistía en una rueda de prensa al terminar la anterior sesión. Cuál no fue nuestra sorpresa al ver que se presentó la alcaldesa con cámaras y micrófonos, junto con sus incondicionales. La encargada de prensa de alcaldía ejerció de maestra de ceremonias ya que llevaba todo bien atado. La alcaldesa se explayó ampliamente con las notas que le habían preparado y, en su salsa, hizo suyo lo que era nuestro. Luego no se hicieron preguntas a nuestros portavoces y se les dejó hablar sin nada preparado, así que cada uno dijo algo que le vino en ese momento a la cabeza. Otro periodista hizo alguna pregunta a modo de tomar nota de datos concretos y se acabó. La alcaldesa se puso a departir tranquilamente con nosotros, valorándonos una vez más la importancia de lo que habíamos hecho. Cuando se fue, en medio del revuelo de las despedidas, aparecieron otras cámaras y un par de compañeros hablaron con ellos no sabemos qué. Para terminar, la organización invitó al personal a tomar algo y nos regalaron un elegante bolígrafo. Algo es algo.


Otro cantar fue tener que soportar el despiece típico de los medios de comunicación. En los resúmenes televisivos o las notas de prensa inmediatos aparecía la alcaldesa con sus declaraciones, y nuestros portavoces en segundo plano y con poco espacio. Como suele suceder, cada cual cuenta la feria según le conviene, saca titulares de donde menos se espera y nos hace decir lo que nadie ha escrito. A esto hay que añadir algún comunicado de corte político que nos volvía a confirmar que nos estaban fagocitando, haciendo suyo lo que es nuestro. En las declaraciones de la alcaldesa en Tele 7, confirmaba lo que había aparecido en prensa: que habíamos propuesto hacer no sé que bailes para los mayores. Me tuve que leer en su día por dentro y por fuera todas las sugerencias que nos habían remitido los encuestados y juro por mi santa madre que no había nada de eso. Se había hablado, eso sí, de que había que mejorar las actividades de ocio para mayores, pero esa propuesta era un tema a desarrollar, como todas, en acciones concretas. Así que a través de este fiasco informativo y manipulador no nos va a quedar mucho espacio para definirnos como un grupo independiente y para ir señalando libremente nuestras iniciativas, denuncias o concreciones.

El acto final de la primera temporada se realizó en el CIHMA de El Regato. Nada más sentarnos se nos dieron unos papeles con propuestas sobre los valores, líneas estratégicas... y otros temas que, se suponía, formaban parte de un marco teórico, al parecer de obligado cumplimiento para un documento que se precie. Nos dividieron en grupos para que analizáramos las propuestas y aportáramos nuevas ideas. En la puesta en común se pudo ver que la mayoría no sabíamos a qué venía todo aquello y no faltaron quienes se pusieron a hacer propuestas que no venían a cuento con lo que se estaba pretendiendo elaborar. El caso es que se montó un batiburrillo que terminó con las prisas de algunas, con concretar la quedada para la celebración... y no nos dio más que para que se tomaran un par de notas. Menos mal que al final Luki nos dio un paseo contándonos historias y sucedidos del lugar, hasta terminar tomando un txakoli tan agrio como el que hacía mi abuelo.


Y en septiembre qué. Esa es la cuestión. Después de tanto desconcierto creo que, más allá de organizar los trabajos de una forma más razonable, vamos a necesitar retomar el rumbo, porque me temo que con accidentes como los expuestos es fácil perder el sentido de lo que se está haciendo. Yo, al menos, voy a necesitar explicaciones "claras y distintas" -como pedía Descartes- para poder digerir este mal cuerpo, y peor ánimo, que me han quedado. Después, habrá que elaborar un planteamiento que  parta desde una base consensuada entre todos y todas, sin empezar a hacer la casa por el tejado, que es como defino lo de la última reunión. Estas son mis sensaciones y mis opiniones, sin más. Las expongo porque necesito hacer el esfuerzo de no tirar la toalla, que ganas no me han faltado, y retomar nuestra misión con el ánimo que nos ha caracterizado desde el principio.