jueves, 22 de septiembre de 2022

Lunes de senderismo 6

 




Abrimos la nueva temporada del programa de senderismo el día 19 de este mes. En principio deberíamos haberlo hecho el día 12, pero las altas temperaturas que se padecieron durante esos días hicieron desaconsejable salir por lo que lo retrasamos una semana. En un primer momento nos presentamos trece valientes en la parada del bus. Echamos en falta a Antón y se comentó que nos lo podríamos encontrar ya en El Arenao esperándonos, y en esas apareció sudoroso a todo correr creyendo que había perdido el bus. El día fue un regalo de final de verano. Aire fresco y sol que se llegaba a agradecer a primeras horas. De todos modos la mayor parte del trayecto estaba protegida por abundante vegetación. El ambiente del grupo fue magnífico: se veía que había ganas de reencontrase de nuevo y se hablaba por los codos. 


Sin embargo, no todo fueron parabienes. Para empezar el bus llegó a Kabietzes con retraso -cosa que salvó a Antón de quedarse en tierra-, lo que nos obligó a retrasar el horario. A poco de empezar la marcha nos encontramos un puente cortado por trabajos forestales. Tras un buen rato de desconcierto, comprobamos que en ese momento los operarios estaban talando en la zona baja y que por el sendero no se percibía ningún movimiento, así que nos saltamos la barrera y continuamos andando. Eso sí, nos fuimos encontrando con troncos talados que cortaban el camino y con numerosas ramas que nos obligaron a estar sujetándolas para facilitar el paso de los demás. Excepto una caída algo aparatosa, pero sin consecuencias, no hubo ningún incidente, salvo sumar un nuevo retraso en el horario.

A todo esto, la marcha del grupo iba un tanto relajada. Paramos a comer la fruta y demás picoteo en una campita, aprovechando unos troncos para comer sentadas, a falta de bancos, y sacar las fotos de rigor. Aquí también nos entretuvimos más de lo ordinario. Total que, cuando las señales de la senda nos hicieron ver que faltaban siete kilómetros para finalizar el recorrido, miramos el reloj y vimos que ya era la una. O sea que hasta las tres, más o menos, no íbamos a llegar a Gallarta. Por otra parte, Emilio había estado llamando al restaurante que nos recomendó Nieves y no contestaban. Así que cuando llegamos al cruce de la carretera que baja de Peñas Negras, tomamos la decisión de bajar a Santelices. Emilio avisó al restaurante habitual de Muskiz y en poco tiempo la mitad del grupo se encaminó al restaurante y la otra mitad a la parada de bus. De este modo redujimos el trayecto unos cinco kilómetros, pero al final fue una buena decisión. Esperemos que para el próximo lunes estemos más entonados y entonadas.





domingo, 11 de septiembre de 2022

God save the Queen


 En estos días no se escucha ni se lee nada sin pasar primero por todo tipo de recuerdos y comentarios sobre la muerte de la reina Isabel del extinto imperio británico. Personalmente lo he considerado algo anecdótico sin más, por lo que creo que los medios de comunicación se están pasando y nos están atiborrando a noticias hasta aburrirnos. El culmen del idiotismo social es la salida de tiesto de la presidenta de Madrid decretando tres días de luto, como si su autonomía fuese un colonia británica más. Respeto, por supuesto, los sentimientos de los ciudadanos británicos, pero esta señora, según sus propias palabras, no ha hecho nada. Se ha limitado a ser testigo de lo que pasaba sin que ello le afectara para nada, salvo para forrarse de dinero y para conseguir un patrimonio inmobiliario de tamaño descomunal. Menos mal que, por lo que se sabe, lo ha conseguido de una manera más legal o, al menos, más discreta que nuestro rey jubilado, a pesar de que se ha pasado de puntillas sobre su supuesta relación con inversiones en las Islas Caimán.


Entiendo que la relación de los británicos con la monarquía esté muy consolidada, dada su raigambre histórica y teniendo en cuenta la idiosincrasia de los pueblos británicos. Lo que me parece exagerado es lo de sentirse huérfanos o estar en un vacío de incertidumbre... ese tipo de mensajes que se nos está transmitiendo. La reina, igual que el rey que viene detrás, no dejan de ser un personaje decorativo que no influye para nada en la vida de los ciudadanos. Como en todo lo que se refiere a los aspectos decorativos, hay cosas o personas a las que se coge cariño por motivos de lo más diverso, pero, si faltan, no pasa nada se busca sustituto y andando. Será más que probable que dentro de una semana a partir de su funeral ya no se hable nada de ella, a parte de que se sigan sacando series y películas que material no les va a faltar. Del mismo modo, dentro de uno o dos meses ya no se hablará nada del nuevo rey ni de las consecuencias de su turbulento pasado.

Lo nuestro con la monarquía es otro cantar. La historia de España está jalonada de páginas negras protagonizadas por reyes déspotas, inútiles, chorizos, vagos que en su inmensa mayoría pasaron olímpicamente de los problemas de la ciudadanía. Por fin, una mayoría de españoles echó a los borbones, que eran los que estaban ejerciendo en ese momento, para instaurar la república. Franco y su séquito nos la robaron y, para dejar todo atado, nos volvieron a imponer a los borbones.


No quedó otra que tragar en la transición, sabiendo cómo se las gastaban los militares y aceptando la pátina de monarquía parlamentaria con la que se presentó Juan Carlos I, una vez muerto el dictador, para cabreo de los mismos, de falangistas y demás estómagos agradecidos del franquismo, que esperaban seguir mangoneando como si no hubiese pasado nada. En otra página de la historia los españoles se cubrieron de gloria echando a los franceses para luego entronizar al chupatintas impresentable de Fernando VII, que se encargó de enterrar a la Pepa, y así les fue. En esta ocasión, no pudimos echar a Franco porque se murió mandando y dejando clara su herencia: de república nada que los españoles necesitan mano dura, si no se desmandan. Así que me resultan insultantes las comparaciones que se están haciendo entre ambas monarquías. Lo dicho, mi pésame a los británicos si se sienten tan huérfanos como nos están contando.




miércoles, 7 de septiembre de 2022

La sorpresa de las vacaciones

 


Como dejé escrito en la entrada anterior, participamos en una excursión organizada por la comisión de fiestas de Santa Gadea por la zona de roquedos del municipio. Previamente asistimos María y yo a una conferencia en la casa de cultura sobre los hallazgos arqueológicos en nuestro territorio y en los municipios colindantes. Los intervinientes pertenecen a una asociación que investiga petroglifos en Valderredible y territorios colindantes. Llevan muchos años sacando a la luz una gran cantidad de los mismos pertenecientes a diversas épocas y continúan incombustibles en su tarea investigadora a pesar de que, tanto desde Cantabria como desde Castilla y León, las autoridades competentes no le hacen aprecio a este patrimonio prehistórico. Esta costumbre de incluir alguna actividad cultural en el programa de las fiestas patronales es algo que nos gusta y que solemos acudir asiduamente todos los años. 


Allí estábamos como clavos a las 9,30, hora de salida. Nosotros habíamos ido andando ya desde Quintanilla, pero tuvimos que estar esperando hasta las 10,15 a que la comitiva se pusiera en marcha. Por un momento llegamos a pensar que se iba a suspender porque solo estábamos uno de los guías y cuatro personas, cosas de la vida en el verano. A poco de arrancar por un sendero, en el que nunca me había fijado porque parecía que iba solo a algún prado, nos encontramos con un humilladero perdido debajo de una peña. Casi nadie conocíamos su existencia. Eso quería decir que por allí antaño pasaba un camino importante. Nos dijeron que era un camino real que unía Valderredible con el puerto de El Escudo, que debía ser muy concurrido. En efecto, en la roca arenisca del suelo han quedado petrificadas las rodadas de los carros, que pudimos contemplar en diversos tramos.


Tuvimos que atravesar diversas vallas y alambradas para pasar los prados y luego nos dirigieron a las primeras rocas. Intentaron recordar que allí habían visto unos grabados en el suelo, pero por más vueltas que dimos no los vimos. Nos dieron algunas instrucciones para saber distinguir los grabados de los efectos de la erosión. A partir de ahí ya todo fue sobre seguro: el muñeco, el ídolo, las pinturas de la cueva y otras inscripciones más indefinidas. Seguimos las rodadas, tras atravesar un grupo de impresionantes rocas degradadas que nunca habíamos visto, para acceder a Hijedo. Antes hubo un motín en la tropa que, en un momento dado y sin previo aviso de la organización, se sentó a papear.
Fue de lo más pintoresco un grupito con quiso tomar nada, otros comimos lo típico de las salidas senderistas y dos conjuntos sacaron de todo hasta tortilla y bota. Luego llegaron las cuestas arriba y hubo desinfle entre sus filas.



Al pie del aparcamiento de la entrada a la cabaña de Hijedo, nos detuvo el guía ante un abrigo y pudimos contemplar otras grabaciones de animales. Éstas estaban mejor marcadas que las anteriores y son más visibles. Según nos explicó el guía, eso tenía una explicación muy sencilla: estaban hechas con puntas de metal, las otras, más antiguas, con piedras afiladas. El siguiente lugar era la Chernolica. Uno de los parajes que más me gustan por la forma y el color de sus peñas. Resulta que había pinturas rupestres en un recodo comido a  la roca y perdido entre maleza.

Estuvimos viendo las pinturas y un cuenco picado en el suelo. Después sin más carretera y a casa, que ya se había hecho tarde.

El guía me comentó que allí mismo había un podoglifo -marca de un pie- y me señaló la roca de lejos. A la semana siguiente, volvimos María y yo para poder sacar fotos a las pinturas con tranquilidad, porque en el paseo éramos muchos en un espacio muy pequeño y no se trataba de entorpecer. Me empeñé en buscar el podoglifo y dimos con él, aunque nos costó más de media hora dando vueltas a la roca. 


Tengo que agradecer a los organizadores de estos eventos haber podido disfrutar de una experiencia increíble y sorprendente, porque no teníamos ni idea de la existencia de este yacimiento arqueológico. Sentí una emoción profunda a contemplar las huellas de humanos que vivieron allí hace 5000 o 2000 años, o las de los carromatos medievales. Estoy seguro de que voy a volver a visitarlos y de seguir buscando otros más, porque, según nos dijeron, lo de ese día solo fue un aperitivo. Pues yo no me quiero perder el resto del banquete.





martes, 6 de septiembre de 2022

Un verano al rojo vivo

 

En la roca de Bimón con el embalse de fondo

Estamos despidiendo agosto y, aunque el verano sigue, las vacaciones de la inmensa mayoría ha tocado a su fin. Lo que  parece que no tiene fin es la cadena de incendios, a cual más grave, la sequía, a pesar de las tormentas, la vegetación calcinada, el agua del mar recalentada que ha acabado con gran cantidad de mejillones... y la guerra del zar Putin. O sea, un verano al rojo vivo: fuego, destrozos de granizadas y problemas de todo tipo porque estamos metidos en esa guerra absurda, por la que seguiremos pagando las consecuencias como parte partícipe que somos. Es curioso, en las guerras los que más perdían eran los pobres que tenían que ir al frente y, en ésta, los que más van a perder serán los mismos que tendrán que pasar un invierno sin calefacción, una pérdida de poder adquisitivo desproporcionado por la inflación de precios, mayor precariedad de empleo por la disminución de actividad empresarial... En la guerra, por el contrario, siempre hay quien sale ganando: todo el entramado empresarial que sostiene los ejércitos, las petroleras... y en ésta los de siempre, las energéticas y los bancos.

Amanecer con nieblilla

A pesar de todo ello, y de la cantidad de babosadas con que  algunos políticos han seguido atorando sin tregua los informativos, hemos podido pasar unas vacaciones saludables en nuestro pequeño refugio de Quintanilla. Allí el calor es más llevadero y por las noches refresca considerablemente. Apetece tomar la fresca cenando al aire libre y después dando una vuelta por el pueblo. Los desayunos solemos hacerlos también en la terraza justo cuando el sol comienza a levantarse, acompañados de los pájaros que se ponen en marcha. Este año hemos estado acompañados de una nube de vencejos que prácticamente nos envolvían cuando revoloteaban, en un caos impredecible, al rededor de nuestra casa. Para sorpresa nuestra han retornado, aunque pocas, las golondrinas. Han vuelto a anidar en el pórtico de la iglesia y en algún corralón, mientras los vencejos han colonizado casi todos los aleros del entorno. En la parte trasera de la casa, que tiene menor presencia y actividad humana, hemos tenido tres nidos. 

He vuelto a ver águilas, aunque no sé definir de qué tipo. No me acuerdo ya cuántos años hace que vi la última. En los robles de atrás se han refugiado un par de palomas preciosas, que nada tienen que ver con las ratas voladoras que nos súper pueblan las ciudades. En esos mismos he podido escuchar al pájaro carpintero y al cárabo nocturno que antes no salía de la mata. Otra sorpresa ha sido contemplar el vuelo majestuoso de una lechuza. Nos ha sorprendido comprobar que ha bajado notablemente el número de cigüeñas, igual tiene que ver también con las circunstancias metereológicas adversas. 

Atardecer en el pantano. Arija

No han faltado las inevitables tareas de mantenimiento de la casa, pero hemos sacado tiempo para la lectura y los paseos: además de la ritual marcha monte a través hasta el santuario de Montes Claros participamos en otra excursión por los roquedos del Alfoz de Santa Gadea, ésta organizada por la comisión de fiestas de Santa Gadea. De los otros paseos habituales el que más disfrutamos fue un paseo vespertino por los arenales de Arija. Este verano nos hemos empeñado también en aumentar la vegetación de nuestra campita y de los muros, tanto de por la parte exterior como por la terraza. Ahí andamos intentando que los esquejes de setos de diversos tipos acaben enraizando. También estamos ampliando la población de brezos de diversos colores y de romeros. Los que mejor han prendido han sido los coloneáster. Están preciosos, han comenzado a echar bolitas y a crear nuevos brotes.

Supongo que para un gran número de ciudadanos este tipo de vacaciones no suponen un planazo precisamente. Ya se sabe que sin viajes exóticos, sin playas atestadas de gente donde torrarse al sol, sin haber comido en restaurantes importantes, sin horas muertas en terrazas y chiringuitos... no se puede contar a la vuelta al trabajo o a la vida cotidiana lo maravillosas que han sido las vacaciones, la cantidad de sitios estupendos que hemos descubierto, cuántas nuevas amistades hemos hecho... ni enseñar las fotos que lo atestiguan. A este respecto, nosotros hemos disfrutado de nuestro entorno y de la tranquilidad que nos proporciona, porque creemos que de eso se trata y no tanto de lo que nos venden. Personalmente me mantengo fiel a la sabiduría de Fray Luis de León con cuya cita inicié este blog allá por el año 2008: "Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde ha ido los pocos sabios que en el mundo han sido".

Panorámica del roquedo

PD: Las fotos son de María, excepto la primera, claro, que conseguí pillarla despistada.


domingo, 31 de julio de 2022

Campanadas a muerto

 

El Diario de Burgos se hizo eco del caso

Uno de estos días en que estábamos en nuestra casa de Quintanilla, pudimos ver desde la ventana del primer piso un grupo de personas con vehículos aparcados en una de las pistas de Sta. Gadea, que dan acceso a los prados y a la zona del aparcamiento de los que suben a hacer escalada en bloque. A la vuelta de un tiempo volvimos a ver que el grupo no solo no había desaparecido, sino que había aumentado. Aunque en esa zona la cobertura telefónica está al precio de las angulas, las noticias corren como la pólvora. Al poco rato supimos a qué se debía el alboroto. Abilio, uno de los vecinos más reconocidos del pueblo, había muerto aplastado por su tractor. Lo había dejado aparcado en el borde de la pista junto al prado que pretendía segar, que está en cuesta. Se bajó para maniobrar la segadora, un modelo tan antiguo como su tractor con un sistema de cuchillas que ya ni se fabrica, y, al parecer, con el movimiento que provocó el tractor se puso en marcha por la cuesta y se lo llevó por delante. De entrada no se sabía si había dejado sin poner el freno de mano o que éste estaba en mal estado. Total un despiste o un descuido o una temeridad al usar una máquina tan vieja. Según se comentó, llevaba ya tiempo muerto hasta que otro vecino que subía a segar un prado contiguo lo descubrió y dio la voz de alarma.

Abilio tenía casi noventa años y era un hombre fuerte ¿Qué necesidad tenía de andar a su edad con esos trabajos tan pesados de la hierba? Probablemente no tendría necesidad alguna, más bien se podía tratar simplemente de seguir haciendo una actividad como estaba acostumbrado a realizar todos los años. Es probable que alguien de la familia o de los amigos le hubiese dicho que ya no estaba para esas tareas, pero bueno era él: de siempre lo había hecho y por qué no iba seguir haciéndolo. En febrero puse una entrada tratando el tema de las limitaciones que nos toca ir asumiendo con el paso de los años.

En este caso Abilio no supo, o no quiso, ajustar sus tareas a las limitaciones de la edad, que por muy fuerte que uno se encuentre éstas siempre pasan factura y, esta vez, por una nimiedad fue una factura demasiado grave. Me puso la carne de gallina el escuchar las campanadas a muerto llamando al funeral, ese ritual que aún se conserva en algunos pueblos y que se entiende sin necesidad de haberlo conocido. 

Puede que se hayan hecho diversos comentarios de tasca sobre este caso: ha muerto con las botas puestas, fíjate qué bien ni se enteró, hace falta estar mal de la cabeza, total ya había cumplido... Sin embargo, yo creo que no merece la pena querer pasar por encima de las limitaciones y de los desgastes sin querer admitirlas. Lo importante de llegar a esa edad consiste en terminar su vida en las mejores condiciones que su estado de salud y su entorno le permitan. Lo que hemos hecho desde siempre no tiene por qué durar siempre, más aún, se va a ir diluyendo a más o menos velocidad, mal que nos pese. El primero que tiene que asumirlo es el propio sujeto interesado, contando, claro está, con que su entorno le vaya acompañando en el desgaste del paso del tiempo, desde su familia hasta los recursos públicos. Descanse en paz Abilio.

lunes, 4 de julio de 2022

Barakaldo lagunkoia. Y ahora viene la segunda que...

 


Ya hemos entregado nuestro diagnóstico a las entidades ciudadanas que habían colaborado en su realización y a los portavoces de los partidos políticos que forman el conjunto del consistorio. A partir de ahí se nos abre un nuevo frente: elaborar un plan de acción a cinco años vista. He de decir, según mi opinión, que la hemos iniciado en un contexto nada favorable. Ha habido dos factores determinantes que nos han dejado, al menos a mí, un tanto perdidos cuando no descorazonados. Para el cierre de la primera parte se había anunciado una colaboración con el programa de Agenda Municipal. Para dicha reunión se nos había vendido un intercambio sobre aspectos ciudadanos a mejorar y de propuestas al respecto. En su lugar unas jóvenes se presentaron con carteles anunciantes de su programa y nos plantaron unos papeles y un boli para que calificáramos la importancia de los objetivos que ya habían sido determinados, no sabíamos por quién, del mismo modo que si fuéramos una asociación cualquiera. O sea, que no tenían ni idea de dónde se habían metido ni, al igual que nosotros, para qué habían ido allí. Fue un espectáculo bochornoso y lo siento por ellas que no dejaban de ser meras mandadas. Creo que semejante dislate merece más de una explicación, tanto por el lado institucional como por el nuestro.

Esto no dejó de ser un mero aperitivo de lo que nos esperaba. El segundo anuncio que recibimos consistía en una rueda de prensa al terminar la anterior sesión. Cuál no fue nuestra sorpresa al ver que se presentó la alcaldesa con cámaras y micrófonos, junto con sus incondicionales. La encargada de prensa de alcaldía ejerció de maestra de ceremonias ya que llevaba todo bien atado. La alcaldesa se explayó ampliamente con las notas que le habían preparado y, en su salsa, hizo suyo lo que era nuestro. Luego no se hicieron preguntas a nuestros portavoces y se les dejó hablar sin nada preparado, así que cada uno dijo algo que le vino en ese momento a la cabeza. Otro periodista hizo alguna pregunta a modo de tomar nota de datos concretos y se acabó. La alcaldesa se puso a departir tranquilamente con nosotros, valorándonos una vez más la importancia de lo que habíamos hecho. Cuando se fue, en medio del revuelo de las despedidas, aparecieron otras cámaras y un par de compañeros hablaron con ellos no sabemos qué. Para terminar, la organización invitó al personal a tomar algo y nos regalaron un elegante bolígrafo. Algo es algo.


Otro cantar fue tener que soportar el despiece típico de los medios de comunicación. En los resúmenes televisivos o las notas de prensa inmediatos aparecía la alcaldesa con sus declaraciones, y nuestros portavoces en segundo plano y con poco espacio. Como suele suceder, cada cual cuenta la feria según le conviene, saca titulares de donde menos se espera y nos hace decir lo que nadie ha escrito. A esto hay que añadir algún comunicado de corte político que nos volvía a confirmar que nos estaban fagocitando, haciendo suyo lo que es nuestro. En las declaraciones de la alcaldesa en Tele 7, confirmaba lo que había aparecido en prensa: que habíamos propuesto hacer no sé que bailes para los mayores. Me tuve que leer en su día por dentro y por fuera todas las sugerencias que nos habían remitido los encuestados y juro por mi santa madre que no había nada de eso. Se había hablado, eso sí, de que había que mejorar las actividades de ocio para mayores, pero esa propuesta era un tema a desarrollar, como todas, en acciones concretas. Así que a través de este fiasco informativo y manipulador no nos va a quedar mucho espacio para definirnos como un grupo independiente y para ir señalando libremente nuestras iniciativas, denuncias o concreciones.

El acto final de la primera temporada se realizó en el CIHMA de El Regato. Nada más sentarnos se nos dieron unos papeles con propuestas sobre los valores, líneas estratégicas... y otros temas que, se suponía, formaban parte de un marco teórico, al parecer de obligado cumplimiento para un documento que se precie. Nos dividieron en grupos para que analizáramos las propuestas y aportáramos nuevas ideas. En la puesta en común se pudo ver que la mayoría no sabíamos a qué venía todo aquello y no faltaron quienes se pusieron a hacer propuestas que no venían a cuento con lo que se estaba pretendiendo elaborar. El caso es que se montó un batiburrillo que terminó con las prisas de algunas, con concretar la quedada para la celebración... y no nos dio más que para que se tomaran un par de notas. Menos mal que al final Luki nos dio un paseo contándonos historias y sucedidos del lugar, hasta terminar tomando un txakoli tan agrio como el que hacía mi abuelo.


Y en septiembre qué. Esa es la cuestión. Después de tanto desconcierto creo que, más allá de organizar los trabajos de una forma más razonable, vamos a necesitar retomar el rumbo, porque me temo que con accidentes como los expuestos es fácil perder el sentido de lo que se está haciendo. Yo, al menos, voy a necesitar explicaciones "claras y distintas" -como pedía Descartes- para poder digerir este mal cuerpo, y peor ánimo, que me han quedado. Después, habrá que elaborar un planteamiento que  parta desde una base consensuada entre todos y todas, sin empezar a hacer la casa por el tejado, que es como defino lo de la última reunión. Estas son mis sensaciones y mis opiniones, sin más. Las expongo porque necesito hacer el esfuerzo de no tirar la toalla, que ganas no me han faltado, y retomar nuestra misión con el ánimo que nos ha caracterizado desde el principio.



jueves, 30 de junio de 2022

¡OTAN NO, BASES FUERA!

 

Hay que ver las vueltas que da la vida. Uno que no paró de participar en las campañas de protesta contra nuestra entrada en la Otan, tiene que estar contemplando con estupor y repugnancia estos fastos bélicos, camuflados en actos culturales y en informativos en plan de prensa rosa. Uno ya se creía que la Otan se estaba acabando por inactividad propia y que, poco a poco, sería más fácil hacer ver la inutilidad de pertenecer a ella. Ahora resulta que, de rebote por el lunático de Putin, toma un auge insospechado. De todo esto, lo que más me fastidia es ver que en estas movidas al final todo acaba en más dinero para armas y más concesiones a los yankis para engordar sus bases. Uno también recuerda que estuvo andando kilómetros por la carretera que unía Zaragoza con la base norteamericana gritándoles que se fueran a su casa. 

Llegados a esta situación delirante, no nos queda otra que aceptar que realmente estamos en guerra. No estamos pendientes de bombardeos, ni nos van a matar a tiros, pero, si esto no acaba pronto, van a matar de hambre o de frío a gran parte de la población, mientras una cantidad nada despreciable de nuestro dinero va a ser destinado a armas y a infraestructuras militares. Todavía podría entender que se mande ayuda militar a Ucrania porque necesitan defenderse de una agresión injusta y sin sentido, pero lo de Madrid va mucho más allá. Se trata de un rearme permanente y de una declaración pública de que el mundo está dividido en dos bandos.


Se ha declarado a Rusia como principal enemigo y, de paso, se dice de China que es inquietante. Se habla del peligro del flanco sur porque ambas potencias se están haciendo presentes en África, consiguiendo mucha influencia. Entre tanto nos hemos olvidado del destrozo que ha supuesto en ese continente la colonización europea. O sea, de ahora en adelante parece ser que no queda más remedio que estar un uno de los dos bandos y en éste que nos ha tocado hay que pagar la cuota, que, como todas, ira subiendo. Eso sí nunca sabremos a ciencia cierta de dónde saldrá ese dinero.

En la historia reciente del pasado siglo no le fue nada mal a España la neutralidad en los grandes conflictos bélicos. Cada vez que me pongo a pensar todo lo que nos hubiésemos ahorrado de la contribución a la Otan, del envío de tropas a misiones donde no se nos había perdido nada o de que los yankis nos hayan estado tratando de criadillos suyos, me hierve la sangre. No sé si soy un iluso, pero sigo creyendo que haber mantenido la neutralidad nos hubiese sido más útil. Ahora tendríamos que hacer lo contrario de los nórdicos, darnos de baja, pero me temo que es demasiado tarde y un tanto utópico.

miércoles, 29 de junio de 2022

Jone

 He añadido un relato más a mi blog "Mis prosas". Esta vez he tratado de completar la saga de las "Huidas hacia adelante", que en su momento la di por terminada en tres partes. Inspirado por un título que escuché  por a radio, comprendí que había dejado sin cerrar la relación entre los últimos protagonistas. Jone y Wiliam Jesús se encontraron con la serrería, que iba a ser su futuro, totalmente calcinada por un incendio que los bomberos certificaron, sin lugar a dudas, como intencionado, mientras estaban celebrando su despedida de solteros. 


Enseguida comprende que aquello era el resultado de los conflictos, las envidias y las tensiones familiares. Él reacciona inmediatamente y se vuelve con su madre a Colombia. Antes de una manera brusca se despide de la que iba a ser su esposa y compañera en la gestión de la empresa. Le dice que si quiere seguir con él tendrá que ser en Colombia. Jone se quedó perdida.

Por una de esas casualidades de la vida se vuelven a encontrar y mantienen un encuentro en el parador de Sto. Domingo de la Calzada. Allí comprueban lo distintas que han sido sus respectivas historias y que su enamoramiento estaba enterrado pero que era demasiado fuerte como para que estuviera muerto. Consiguen hacer nuevos planes pero Jone decide abandonarlos. Me ha parecido mejor hacer así el cierre de la saga y no tenerles a los dos perdidos en sus historias.

http://luisferprosas.blogspot.com/2022/06/jone.html 


martes, 21 de junio de 2022

La Sierra de la Culebra RIP

 


Esta mañana me he encontrado con mi colega y guía de montaña Orencio. Antes de que yo le preguntara me ha contado que se ha quemado su pueblo. La casa de sus padres se ha mantenido bien, pero la del vecino ha ardido toda. La vegetación y los árboles de alrededor de las casas han quedado calcinados. La mayor parte de las casas se han salvado porque allí se había instalado un retén de bomberos, pero han quedado como perdidas en medio de un desierto de ceniza. Ahora no se puede ir porque no hay ni agua ni luz ni seguridad. Están preocupados porque su tío mayor ha dicho que de allí no le mueve nadie, pero allí ahora no se puede vivir. Por lo que estamos viendo no pueden vivir tampoco la fauna ni la ganadería que se han quedado sin pasto. 


Hace años ya tuvieron en su pueblo  un incendio bastante importante en la zona sur. Parece ser que entonces pudieron controlarla mejor, aunque también supuso un desastre sin ser de las dimensiones actuales. Esta zona quemada ha sufrido menos con el incendio actual porque aún no había recuperado toda su espesura. Ya entonces Orencio, que esta vez sí había acudido al pueblo para cuidar la casa, me comentó que era un clamor entre los paisanos la protesta por el abandono y la falta de cuidado del bosque. Habían advertido, ya desde entonces, que esto iba a pasar, pero las decisiones se toman desde lejos, no solo en distancia kilométrica sino, lo que es más grave, en distancia de interés y no se escucha a los de abajo. Estas tierras estaban declaradas espacio protegido, reserva de lobos y de otras especies, sin embargo no se han mantenido cuidadas. En su día se abusó de la repoblación con especies coníferas, 
que ofrecen menos resistencia a las llamas, sustituyendo a las podas incontroladas de los robles y los castaños autóctonos.


A la hora de la verdad les ha pillado desprevenidos, sin recursos suficientes y, los que ya tenían, algo anticuados pues no se coordinaban bien con las ayudas recibidas de otras comunidades. Ahora entiendo mejor los abucheos con que han recibido a las autoridades al acercarse a las zonas afectadas. Es fácil decir que habrá menos impuestos, es fácil decir que se da libertad, pero se ocultan los recortes de los servicios y la falta de inversión en sectores delicados, pero que, de entrada, no llaman la atención. No se ha mantenido una política apropiada de protección medioambiental, no se la ha dotado de los recursos suficientes y ahora se enfrentan al problema de una posible desertificación o a la contaminación de los ríos y manantiales, o a una mayor despoblación de una zona que forma parte de la España vaciada, por si fuera poco. Se han quedado de la noche a la mañana sin recursos agrícolas y ganaderos, el negocio floreciente de las casas rurales se ha ido a pique... Solo nos falta esperar a ver qué historias se inventan, o cuántas promesas hacen, para irse de rositas y para mantener tapado este desastre. Ahí es nada 30.000 hectáreas calcinadas, sobre un total de 70.000 del parque, que tiemblen las que aún quedan en pie.

martes, 14 de junio de 2022

Nekane

 He participado en una iniciativa del colectivo "Arrontegi gara", dedicada a recoger historias o experiencias personales de mujeres maltratadas. Lógicamente, yo no he podido escribir desde una experiencia personal, pero aún así decidí participar en la colección de relatos. He aprovechado el recuerdo de casos que he conocido a través de mi trabajo de educador social, y en los que he intervenido a través de los hijos de esas mujeres. He elegido uno que siempre me llamó la atención y que, después de los años, me topé casualmente con la protagonista a la que he puesto Nekane.


Narrar un caso desde fuera puede parecer cómodo porque se ven los toros desde la barrera, pero este tipo de casos, como el que relato, son de los que te dejan una sensación amarga de derrota y de impotencia, cuando te toca comprobar que los esfuerzos y recursos que se aportaron han resultado inútiles. Al final planteo una pregunta, que siempre se quedó dándome vueltas por dentro, en este caso y en otros cuantos  similares que fui conociendo, y es difícil de contestar. Lo que relato fue real, excepto el cambio de nombres y de referencias obligatorio para respetar la identidad de los protagonistas, aunque lo que he escrito se queda corto porque ha pasado tiempo, muchos detalles se escapan a la memoria y ya no tengo acceso a los archivos. 

Nekane, está recogido en mi blog Mis prosas, que contiene los relatos que voy escribiendo poco a poco.