miércoles, 20 de marzo de 2013

Un destrozo humano de los realiti

Nada más escucharlo por la radio comencé a hacerme composición de lugar. Por lo que estaban diciendo tenía pinta de ser uno de mis conocidos. Joven de Barakaldo de 21 años, apuñala a su abuela y a una amiga, problemas anteriores por violencia... Claro que con el dato final no había duda: había participado en el programa Hermano Mayor. Tengo una de las historias de mi vida de este blog dedicada a este chico hace años. En ella había un final feliz y quise entrar de nuevo en contacto con él para apoyarle en aquella mejoría, pero me fue imposible. Mucho tiempo después le vi de nuevo como era, con los ojos inyectados de ira, gritando a su acompañante como un energúmeno. A poco me pisa al pasar y ni se dio cuenta de quién era. 

Tiempo después me comentó mi hija que sus compañeras del instituto le habían contado que nuestro chico iba a salir en Hermano Mayor. Tuve el valor y el estómago de seguir el programa completo porque yo conocía la historia de sobra y lo que estaba viendo y oyendo no tenía ni pies ni cabeza.Lo dicho, el programa terminaba a la puerta de una clínica de desintoxicación, en la que duró un día para renglón seguido volver a las andadas. Hace unas semanas me crucé con la abuela que, con su habitual tono de mártir, me dijo que el chiquillo estaba insoportable. No le di importancia porque venía a ser la historia de siempre repetida una vez más, pero me equivoqué. Esta vez ya ha pasado a la siguiente fase.

¿Para qué ha servido el famoso programa salvador de desastres y de casos imposibles en esta ocasión? Sencillamente terminar de destrozar, por si ya lo estaban poco, al chico y a una serie de personas familiares que han estado aguantándole. Sin contar con  el desprestigio social que les ha acarreado a todos ellos. ¿Dónde ha quedado nuestro trabajo de educadores, las atenciones de los servicios sociales y de otras asociaciones que habían apoyado a la familia?¿Como se puede creer uno que estas cosas se arreglan por hacerse famoso y porque venga un superman que en un plis plas da la vuelta a la tortilla? En estos casos no queda otra que estar cerca y atentos a las oportunidades para empujar hacia arriba. Es un proceso de acompañamiento largo e imprevisible. Sin embargo ahora solo le queda la cárcel o una carrera hacia la autodestrucción en la que se puede llevar además a otros por delante 

¿Qué nos están vendiendo? Desde luego no parece que sea la salvación de los protagonistas, sino más bien el airear miserias y convertirlas en espectáculo. Por otra parte, éstos habrán accedido a ello a cambio de algo más rentable que una supuesta solución, que de todo hay. Se inventan maneras cada vez más escabrosas de ofrecer carnaza y morbo sin límites para satisfacer la mala baba de una parte notable del personal de este país asiduo a esos realitis, o como se llamen.Un auténtico circo que deja pálido al famoso de los romanos, porque el daño que hacemos los humanos a los que acaban siendo víctimas de estos espectáculos es superior al de las fieras que se trapiñaban a los condenados a muerte para regocijo del populacho.

domingo, 17 de marzo de 2013

A su santidad Francisco

Reverendísimo padre: 


Aún no le conozco pero le deseo la mayor de las suertes y el tiento acertado para desarrollar la tarea que ha asumido, que se me antoja más que difícil, imposible. Supongo que será consciente del jardín en el que se ha metido y en el que, se supone, vivirá la última etapa de su vida a no ser que imite a su antecesor o lo maten a disgustos antes de tiempo, que de todo ha habido. Desde mi punto de vista, creo que el ambiente en el que se mete, no es el más adecuado para seguir fielmente el camino que Jesús nos marcó en el evangelio. Lo que más me preocupa es que se pueda olvidar, entre tanto boato y follones palaciegos, de que un día optó por un seguimiento y una entrega total al servicio de Dios y de los hombres y mujeres que El le encomendare. Supongo que también a día de hoy yo he pasado a ser uno de ellos, como católico que me considero, por lo que me atrevo a expresarle mis sentimientos. 

En lo que a mí me toca le pido que, ante todo, sea sincero con  los creyentes y pida perdón por si ha caído en alguna tentación, como la de favorecer a los poderosos, la del dinero, la de la debilidad de la carne, la de ser pagado de sí mismo o la de haberse alejado de los pobres de Dios, cosa difícil si es verdad la fama que le precede.  No somos quiénes para juzgarle, como han comenzado a hacer algunos, pero la mejor manera de que podamos confiar en su santidad creo que pasa por que se manifieste como uno de nosotros y sepa reconocer sus propias debilidades, que en estos tiempos que corren no es una virtud muy al uso, aunque sumamente necesaria. Así mismo, me atrevo a pedirle que, en lo que dependa de su santidad, se pueda pasar de la época de los anatemas a la de los brazos abiertos, del dogma enlatado o de la moral rigorista a dar paso a la sangre cálida del Espíritu que nos transmita la fuerza para conmover el corazón pétreo de este sistema social que está marcando el inicio del siglo XXI.

Supongo, santo padre, que es muy consciente de que está en el punto de mira de la mayoría del mundo y que no va a pasar inadvertido el más mínimo gesto o movimiento que haga. Va a estar durante estos primeros momentos sujeto a mil especulaciones y, supongo, que no faltarán presiones, más bien desde dentro que desde fuera de la Iglesia. Gestos y especulaciones aparte, no le voy a pedir que sea capaz de renovar la Iglesia de arriba a abajo y de actualizar todos sus mensajes a las perspectivas que se apuntan en este siglo XXI, dado, que teniendo en cuenta su edad, no está para hacer cabriolas y va a ser muy difícil que le dé tiempo a conseguirlo. Pero, en el caso de que sea así, sí quiero solicitarle encarecida y humildemente un par de cosas. La primera es que no se vaya de su pontificado sin habernos dejado la casa bien limpia y presentable, para que no nos tengamos que seguir ruborizando al decir que somos católicos. La segunda se refiere a que consiga dejarnos las puertas abiertas para que podamos salir al mundo y quitarnos de encima la cerrazón a la que las jerarquías nos han tenido sometidos a los miembros llanos de la iglesia. Y para despedirme, ya que lo pidió en su primera intervención pública, le doy mi bendición para que no le falten fuerzas en cumplir su misión y en seguir los dictados de su conciencia.


martes, 5 de marzo de 2013

Un desastre anunciado

Es un hecho que ha pasado a lo largo del curso, pero que, aunque no he tenido tiempo para escribir, no lo he olvidado y aún me sigue haciendo daño en las tripas. G es casi invisible de por sí. pequeño, paliducho, endeble, con una mirada entre triste y apagada. Es difícil acertar a primera vista con su edad porque es de los que aparentan ser un niño, pero, si se le ve actuar o hablar, entonces parece mucho más infantil de lo que se suponía. G necesita por tanto hacerse notar `para que alguien se fije en él o simplemente le haga un poco de caso para bien o para mal. La primera noticia que tuve de él es que, cuando aún estaba en infantil, intentaba quitar los bocadillos o las cosas de comer que sus compañeros llevaban para le recreo. Antes ya sabíamos que sus hermanos mayores faltaban al colegio y eran los encargados de traerle y llevarle, por lo que había días en los que no se podía asegurar dónde iba a acabar. El equipo directivo del colegio nos avisó porque no conocían a esta familia y veía que pasaban cosas extrañas, además de que los chicos eran de armas tomar.

G es víctima de una víctima que siendo muy joven se fugó de casa con un energúmeno que le hizo cuatro hijos en un santiamén y tuvieron que separarle de ella porque si no la hubiese matado a palos. Tuvo suerte la mujer porque el maltratador acabó en la cárcel por otra serie de delitos, lo que le posibilitó poner tierra por medio. Se refugió en los programas de ayuda para estos casos y cuando los responsables de éstos la creyeron preparada le ofertaron una salida digna para sacar adelante a sus hijos. Pronto se vino todo abajo y se fue juntando con otros compañeros del mismo pelo del anterior. Los hermanos mayores han acabado desquiciados y no se sabe dónde, porque abandonaron los hogares de acogida. G también ha estado en uno de estos hogares. 

Como suele suceder en estas edades, cuando hay problemas de fondo afloran con toda su virulencia al pasar a los institutos. Los profesores comprendían que G no era un mal chico pero resultaba insoportable y disruptivo por su afán de llamar la atención. Para evitarse problemas, supongo, sus tutores lo cambiaron de centro pero sin tener en cuenta que le pasaban de un modelo en castellano a otro bilingüe, con lo que, además de aumentar su retraso escolar, aumentó de manera desproporcionada su comportamiento insoportable dado que no entendía nada en la mayor parte de las asignaturas. También en este segundo centro comprendían que G no tenía la culpa de lo que le pasaba, pero veían que en la medida de que nadie la hacía caso su conducta superaba lo insoportable. 

Y aquí comienza ya la huida. En el hogar decían que salía para clase pero él no llegaba o lo hacía con mucho retraso. Al principio parecía una chiquillada más, pero como nadie puso remedio llegó un momento en que esta conducta empeoró notablemente. A los retrasos se fue añadiendo una conducta de molestia sistemática a los compañeros y compañeras, hasta que en un buen día se el pilló infraganti en un robo grave. No le quedó más remedio que devolverlo, pero despareció del centro y del hogar. Se le ha visto en el coche de un elemento peligroso -qué casualidad!!-  que vive en la calle porque tiene orden de alejamiento de su madre a la que ha zurrado de lo lindo después de hacerle la vida imposible. Después de una semana sin noticias de él ha llegado una notificación en la que se comunica que ha sido ingresado en un centro de adolescentes con graves problemas de conducta. Ya ha ingresado en la academia para graduarse en lo marginal y en el desastre.

Ahora caben mil preguntas sobre quién tiene la culpa de los derroteros que va a tomar su vida y de las que vaya a armar en un futuro. La pregunta del millón, sin embargo, es qué va a pasar cuando salga de ese centro, quién lo va a recoger, qué recursos le van a quedar cuando pase los 18 años...Me duelen las entrañas porque este tipo de historias las he visto antes y sé que este ser inocente va a pagar los platos rotos de sus mayores, lo errores de las intervenciones públicas y se va a ir destruyendo a sí mismo porque a éstos se les ha negado hasta el ángel de la guarda. Pero todo eso está por venir porque ésta no es una historia de mi vida anterior sino del futuro y me siento, una vez más, con la impotencia y la rabia de ser un mero notario de un desastre anunciado.

domingo, 10 de febrero de 2013

ALGUIEN DICE LA VERDAD

Me quedé el otro día gratamente sorprendido al escuchar de viva voz las declaraciones del presidente de la gran patronal, señor Rosell. Naturalmente me alegré no por sus contenidos sino porque por fin hay un pez gordo que dice en alto y sin cortarse un pelo lo que piensa y lo que le gustaría que se hiciera de ahora en adelante. Lo dicho, alguien dice lo que siente sin tapujos ni vergüenzas ni intentar dulcificar las cosas. O sea, alguien dice la verdad de lo que  está por pasar, si nadie lo remedia. En primer lugar negó con toda contundencia y descaro que hubiese tanto paro como dicen las estadísticas oficiales, porque éstas son un desastre y no ofrecen ninguna garantía. Parece que este señor y nosotros vivimos en mundo distintos, o, además de las estadísticas oficiales, también mienten los medios de comunicación que nos pasan testimonios e informes de empresas y comercios que cierran, sin contar la cantidad de gente que se ha quedado sin recursos de protección.

El señor Rosell, y con él supongo que la CEOE, afirmó a continuación que tiene una fórmula infalible para acabar con el paro. Nada de reformas laborales, nada de convenios colectivos que marquen mínimos salariales. El empresario tendrá libertad de contratar como le convenga por horas, por días y por la cantidad de dinero que le parezca oportuno sin que se tenga que ceñir a ninguna norma de carácter general ni a mínimos salariales. Claro que el señor Rosell no ha inventado ninguna fórmula porque lo que propone  es volver sin más a las penosas condiciones laborales de los tiempos de la revolución industrial. Todo lo que se refiera a respetar los derechos y las garantías laborales de los trabajadores  quieren borrarlo del mapa y dejar el terreno despejado para hacer y deshacer sin que nadie se meta por medio. A eso lo llaman que haya empleo, pero no quieren ver que ese supuesto no supone más que legalizar una explotación descarada. Ese tipo de empleos, que no llegan ni a los llamados basura, no va a traer sino más penuria y destrozo de las clases sociales con menos recursos y un debilitamiento notable de las clases medias. Tampoco se han parado a pensar que la falta de seguridades y la escasez de recursos que su propuesta generaría, puede repercutir negativamente en el consumo y en el crecimiento económico general.

Puesto en declaraciones, al señor Rosell se le calentó la boca y la emprendió con el denostado estamento funcionarial. El quitaría a todos los funcionarios porque lo único que hacen es gastar papel y teléfono. Eso queda muy mediático y, de entrada, puede conseguir que resulte una propuesta populista. Pero lo que se descubre debajo de estas declaraciones es, una vez más, las verdaderas intenciones de la gran patronal. Los funcionarios son los garantes del funcionamiento del estado en todos sus niveles, a parte de que haya unos que cumplan debidamente sus deberes y otros que no pasen de ser unos chupatintas, como los hay en el resto de la sociedad. Si le sobran los funcionarios, le sobra el estado, es decir, todo lo público. Lo único que quieren es su libertad de hacer y deshacer, pero no solamente en la empresa sino en el resto de la sociedad, sin ninguna obligación social ni tener que rendir cuentas a nadie. Este es el proyecto de la CEOE, como he dicho antes, volver a las condiciones sociales de los tiempos de la revolución industrial. Eso sí aparentando que son ellos los que van a acabar con el paro. Todo esto resulta lamentable e insultante en el momento de penuria que nos está tocando vivir. De todos modos es de agradecer la sinceridad y la desfachatez del señor Rosell porque así sabemos el resto de los ciudadanos a qué atenernos y con quién nos estamos jugando los cuartos.

jueves, 7 de febrero de 2013

CONSENSO versus AFRICANISMO

Los pactos de la Moncloa. Una buena lección de la historia
El fin de semana pasado escuche en radio nacional parte de una entrevista a Manuel Vicent. En ella sostenía que el espíritu de la transición ha fracasado porque la voluntad de consenso que la hizo posible desapareció muy pronto. Según él se ha instalado en su lugar un nuevo "africanismo" que hace que nuestra democracia no pueda funcionar. Para mí, después de leer "El Holocausto Español" de Paul Preston, este concepto me había quedado claro. Los africanistas eran los militares que desarrollaron su carrera en el protectorado de Marruecos. Allí su práctica habitual era arrasar las aldeas con sus habitantes dentro, así se acababa con el problema de los rebeldes. Cuando pasaron a la península siguieron con la misma política, esto es, el enemigo liquidado es el que no molesta más. Esta fue la escuela de Franco, Sanjurjo... y el tropel de jefes y oficiales que medraron a su sombra. Los mismos que masacraron a los mineros de Asturias o a los braceros de Andalucía o a la población civil en la guerra. Ese fue el sistema que aplicó Franco en la guerra civil: por donde pasaba no podía quedar ni un republicano en pie ni aunque comulgase todos los domingos. Según Tuñón de Lara, Franco podría haber terminado la guerra civil en la mitad de tiempo con los medios de los que disponía, pero con este afán de dejar todo barrido y con su obsesión por entrar en Madrid consiguió prolongar cruel e innecesariamente el sufrimiento de los dos bandos.

Hoy, y desde tiempo ha, el africanismo se practica sistemáticamente en la política de este país y, auque ahora la eliminación del enemigo es incruenta,el daño que se hace al país es incalculable. El PP, por ejemplo, cada vez que ha accedido al poder lo ha hecho sin ningún programa, solamente con el "váyase..." "el paro de Zapatero..." Esto es, a costa de eliminar al enemigo sin más. Nunca se dijo qué se iba a hacer para corregir los errores del anterior, sino solamente que se vaya para que me ponga yo. En este momento de corrupción estamos asistiendo a un espectáculo bochornoso basado en el " y tú más". En vez de intentar lavar cada uno la ropa en su casa y llegar a acuerdos, a compromisos y a leyes para que no se repitan hechos tan lamentables, se dedican los dos grandes partidos a pedir cabezas del bando contrario, negando hipócritamente sus propios pecados. Mientras tanto solamente consiguen que el ciudadano desconfíe cada día más no solo de ellos, sino de todas las instituciones públicas. Aquí cerca hemos contemplado cómo el diputado general de Bizkaia se negó a colaborar en el tema tributario con el gobierno socialista -"la vaca no da más leche"- y en cuanto han puesto a los suyos en Vitoria la vaca se ha recuperado milagrosamente. Entre tanto lo que haya perjudicado al país con sus decisiones le importa un bledo.

En medio de ese espectáculo el paro sigue creciendo, los recortes siguen creciendo, el hambre sigue creciendo, los desahucios  siguen creciendo, la fracción social sigue creciendo, la falta de oportunidades para los jóvenes sigue creciendo... Pero nadie da un paso al frente para llegar a acuerdos básicos comunes que puedan solucionar o, al menos, paliar la catastrófica situación en la que sobrevivimos. Mientras se centran en eliminar a los contrarios o en sacar rentas electorales, están colaborando o permitiendo que los mercados, los bancos alemanes o quien demonios esté al mando de  este expolio, arrasen los beneficios y las garantías del estado que nos habíamos dotado. Con Franco la nación que reducida a ruinas y la hizo retroceder hasta el siglo XIX. Con éstos el estado de bienestar va a quedar arrasado y nos van a hacer volver a la situación social de los años 70, solo que sin el espíritu de lucha y de consenso que entonces que nos permitió salir con vida de la dictadura.

martes, 29 de enero de 2013

AGUR AMA

El día 14 de enero falleció mi madre. Tenía 93 años y un solo riñón que se cansó de rendir y eso le provocó un fallo en cadena del resto de funciones. Llevaba un mes con síntomas confusos, tos, dificultad para hablar, más hinchazón. Nos dijeron que era una bronquitis, una infección de orina o debilidad física sin más. Para cuando mi hermana la llevó a urgencias ya estaba todo cumplido, y en 24 horas expiró. Casualmente me tocó el turno de tarde para asistirla y mi hermana se estaba preparando a pasar la noche con ella, porque no preveíamos un desenlace tan rápido. Despidió a mi sobrino con un beso y luego le sujeté la mano para que me sintiera junto a ella porque no abría los ojos. Le sugerí una oración al oído pero antes de terminarla sentí que ya no me apretaba. Comenzó a tener una respiración convulsa y vomitó.

A partir de ese momento la respiración era similar a un rugido. Avisé a la auxiliar y al poco rato se presentó la doctora de guardia que, de manera delicada, me vino a decir que el desenlace iba a ser más rápido de lo que esperaban. De vez en cuando se le abrían los ojos de forma desorbitada y sin mirar a ninguna parte. Una enfermera le controló la oxigenación y murmuró que ya no oxigenaba. Inmediatamente llamé a mi hermana. Apareció de nuevo la doctora y me dijo que ya le iban a desconectar el respirador y la iban a sedar. Ya no pude aguantar más y, llorando en silencio a todo trapo, me clavé en la cabecera de la cama acariciándola, besándola, susurrándole piropos y enredando en su precioso pelo. No sé cuántas veces le besé la mano mientras sentía que cada golpe de respiración tardaba más en llegar y tenía miedo a que fuese el último. Cuando estaba exhalando los últimos suspiros llegaron mi hermana y mi prima Mª Angeles justo a sentirla caer. Todo esto en tres horas de angustia e impotencia que no se me olvidarán nunca.

En frente de esta cruz estaba la casa de Abadiño
en la que vivían  y de donde tuvieron que salir
huyendo al terminar la guerra civil
Ama era de esa generación de mujeres fuertes que se curtieron en los momentos más difíciles del siglo XX. Le tocó hacer de todo dado que era la hermana mayor de siete varones. Después de pasar las penurias y los miedos de la guerra civil, le tocó en la posguerra el calvario de ser una familia represaliada con un hermano fusilado y un padre en Puerto de Sta. María que se libró del paredón de puro churro. Luego no fue afortunada en su matrimonio y se quedó sola y separada, cosa insólita en aquellos años 50, trabajando para sacarnos adelante y cuidando de su padre. Se dejo la salud y el pellejo para conseguir que estudiáramos en buenos colegios y en un tramo de su vida, después de la muerte de mi abuelo, se quedó sola en casa con nosotros dos internos. Alguna vez me confesó que fue una de las  épocas más duras de su vida y que a veces, cuando volvía de trabajar,  la soledad le resultaba tan pesada que quería darse cabezazos contra la pared.

Ama tuvo siempre una salud precaria y, aún así, tuvo la resistencia y la fuerza de trabajar duro y llevar la casa. No tendría aún los 50 años cuando le quitaron el riñón podrido, tuvo peritonitis en plena guerra, le operaron de dos hernias discales, tenía unas jaquecas fortísimas, le daban microinfartos cerebrales... Era una mujer de una fe profunda al estilo de su tiempo a golpe de rosario y misa siempre que pudiera. Colaboró en las parroquias en las que estuvo en diversas actividades. Tuvo una rara virtud -quizás porque en su vida le tocó hacer de madre de los que no eran sus hijos- de conseguir que muchos conocidos, compañeros, amigos tanto míos como de mi hermana o vecinas de su escalera la hayan considerado como una segunda madre o como abuela. 

A estas alturas quiero cargar en mi disco duro la herencia auténtica de esta mujer que tuve la suerte de tener por madre. Pero me he dado cuenta que en la copia que tengo se han borrado una serie de registros donde estaban cargados los defectos, las discrepancias y esas cosas por el estilo. En todo caso puede que de vez en cuando me vengan a la memoria alguno de sus errores pero solamente para tenerlos en cuenta y no repetirlos en mi vida. Espero tener fuerzas para seguir publicando cosas sobre ella como un homenaje póstumo y es que la echo de menos después de haberla tenido tanto tiempo con nosotros.

martes, 8 de enero de 2013

Mi amigo Luis se ha ido

Hemos cerrado el año en nuestro departamento de educación del Ayuntamiento con el disgusto de la muerte de Luis Choya Almaraz, el compañero que era jefe de nuestra sección. A pesar de que era una muerte anunciada tras dos años de pelea con el cáncer, no por ello nos ha dolido menos. El funeral fue masivo y se palpaban los sentimientos de dolor de los asistentes, como señal del afecto que le profesaban todos los que le habían conocido y, sobre todo, los que habíamos compartido el día a día con él. Luis era de esa especie de personas que resultan insustituibles y que dejan huella allí donde estén, como lo definió su mujer en las palabras que nos dirigió al final del funeral. 

Creo que ha sido una suerte contar con él en esta última etapa de mi vida laboral, aunque nuestra amistad prevenía de los tiempos en que compartimos el trabajo de educadores en el hogar municipal. Yo solía decir que más que Choya era un Chollo para nosotros poder contar con un compañero así. Más que un jefe al uso, Luis era el motor de todos nosotros y conseguía que  creyéramos en lo que estábamos haciendo y que era posible crear más proyectos y mejorar los presentes. Estoy convencido de que lo que más le podemos agradecer es que supo sacar lo mejor de todos nosotros, con lo que consiguió hacernos mejores personas y mejores profesionales. Detrás de sí ha dejado un equipo de trabajo tan cohesionado que llega a parecer una familia en su relación.

Luis nos ha dejado a todos atrás porque él tenía una visión que iba más allá del inmediato quehacer de cada día. Tenía muy claro por dónde había que avanzar para responder a los cambios sociales y a las necesidades que iban a generar y así ser más productivos, a la vez que sentirnos más satisfechos con nuestros trabajos. Tengo que reconocer que en algunas ocasiones, no estuvimos a su altura cuando nos empujaba a realizar técnicas modernas para optimizar el trabajo y los resultados, así como para crear la mayor sinergia posible entre nosotros. Pero él seguía intentando siempre nuevas fórmulas. Sus planteamientos respondían perfectamente a lo que se espera en la producción de las empresas modernas: formación - investigación, iniciativa - creatividad, trabajo en equipo - sinergia en red.

Pero, al mismo tiempo, pisaba la tierra de cada día como uno más. Sabía estar atento a las dificultades de cada uno, que conocía perfectamente, y proponer los pasos concretos para superarlas. No pocas veces cargó con nuestras limitaciones o meteduras de pata con tal de que no se parara el asunto o proyecto que trajéramos entre manos. En fin, como persona doy gracias a Dios, o la vida o como a cada cual le parezca mejor, por todo lo que me ha supuesto haber compartido mi amistad y mi trabajo con  Luis y, como barakaldés, por la suerte que ha tenido mi pueblo al contar con todos los recursos educativos y con todos los servicios que él ha creado y en cuya implicación sin reserva se dejado la vida.


Como recuerdo dejo aquí la esquela que él mismo redactó mientras se apagaba lentamente con total consciencia.




jueves, 3 de enero de 2013

Adolescentes, alcohol y Euskadi

Es algo que en Euskadi se da por supuesto e incluso que parece inevitable y no falta quien lo califica de normal. Ya parece algo habitual, en fiestas o en fines de semana, los desfiles de adolescentes  y, a veces críos y crías, cargados con bolsas llenas de bebidas más o menos fuertes, como si fuesen un objeto más del mobiliario urbano. Claro que luego nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos los resultados. Es curioso, sin embargo, que la mayor parte del personal se queja de los ruidos, de la suciedad, de la basura o de las gamberradas de los angelitos cuando ya se han "puesto". Lógicamente es lo que más nos afecta al resto de ciudadanos, pero así no se va a la raíz del problema. Con estas quejas se puede conseguir que haya más ordenanzas prohibiendo el consumo en la vía pública, más controles de las policías locales en la presencia de menores en bares o discotecas, más prohibiciones de venta de alcohol a menores, más servicios extra de limpieza...

Un día de estos lee uno en la prensa que los comas etílicos han aumentado en Euskadi un 155%. Es un dato estremecedor, pero lo que resulta más deprimente es comprobar que la edad de los afectados es cada vez menor. También hay que tener en cuenta que ese dato no deja de ser la punta del iceberg, porque no son casos puntuales o fortuitos. Se dan en un ambiente de consumo masivo y compulsivo, sin más objetivo de conseguir la borrachera más sonada de la cuadrilla o lograr la suficiente inhibición -el punto que dicen- para hacer todo tipo de estupideces. No importan las vomitonas, las resacas, las broncas, las caídas y demás efectos colaterales por más desagradables o sangrantes que resulten. Todo  lo contrario,  muchos de ellos y de ellas los exhibirán y se los colgarán como medallas de guerra en los corrillos de los recreos durante el resto de la semana. Es lamentable que no tengan cosas más interesantes para presumir.

Y uno se pregunta de nuevo: por qué necesitan estos jóvenes llegar a esos extremos, por qué no buscan otras formas de diversión, que las hay; es difícil de creer que los padres no sepan lo que hacen, y si lo saben por qué lo consienten o miran para otra parte o se consuelan porque hay muchos que lo hacen y qué le vamos a hacer si está de moda... Queda pendiente, por una parte, la asignatura de esta generación que está creciendo sin valores y sin respeto ni siquiera a su propio cuerpo. Y, por otra, la asignatura pendiente del mundo de los adultos que no se los ha inculcado y que luego  contempla con indignación hipócrita el destrozo que se infligen con este tipo de diversiones, pero sin mover un dedo. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

DÍAS DE MONTE 8

El día 6 optamos por acercarnos al Duranguesado. La climatología fue increíblemente buena, visto el tiempo de días anteriores. Recalamos en Mañaria, el pueblo de las canteras y base de múltiples ascensiones. Nos propusimos llegar al Leugane, 1008 mts de altitud, que es la cima más alta del macizo cárstico de Aramotz. Tomamos la pista de subida al collado del Mugarra y desde allí nos desviamos a la izquierda para seguir las señales que nos indicaba el plan que llevábamos. A todo esto apareció un montañero con pinta de ser avezado conocedor del terreno. Juanjo, en plan de saludo y para asegurarse de que íbamos  bien encaminados, le consultó el camino y nos dijo que de señales nada que había que ir por otro sitio. Siguiendo sus indicaciones anduvimos erráticos no sé cuánto tiempo por unos sitios  impracticables, como la mayor parte de esa zona, y acabamos llegando a ojo de buen cubero y subiendo a campo través. 
El corazón de roca de Bizkaia

Ya en la cima fue todo un banquete para la vista y para el espíritu, así que mereció la pena el esfuerzo, dado que es una ascensión sin tregua de 820 mts de desnivel. Además la cima está casi encima del pueblo lo que la hace que la subida resulte muy vertical durante todo el trayecto. Para bajar nos teníamos que orientar porque no podíamos volver por donde habíamos subido. A todo esto, encontré unas señales de la senda que habíamos abandonado por consejos del avezado. Pero hete aquí que aparece otro entendido montañero y Juanjo, como buen humano, vuelve a reincidir y le pregunta. El joven nos manda por la cara de Dima dando una vuelta de más de 6 kms y tan vertical como la subida, solo que con grandes posibilidades de dar con el culo en el suelo. Acabamos de barro hasta las orejas, algo más cansados de lo previsto pero muy satisfechos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Los niños gordos

La señora ministra de sanidad ha emprendido una ferviente campaña para evitar la obesidad en la población infantil. Para ello ha decidido que tiene que conseguir que en todos los centros escolares el alumnado tendrá que hacer, como mínimo, una hora diaria de ejercicio, por lo que habrá que ampliar las horas de educación física o algo parecido. Le alabo el gusto a la señora ministra por su preocupación, que me parece tiene razones fundadas según nos lo dicen las estadísticas al respecto. Lo que me parece una simpleza es pretender arreglar el asunto con una hora de gimnasia o lo que los sufridos profesores puedan conseguir en ella de un alumnado tan poco proclive al esfuerzo físico y mental. Esta simpleza me hace ver que esta ministra sigue la misma línea que sus colegas de gabinete, que montan leyes, tasas, recortes o modifican estructuras sin consultar a los afectados o, al menos, a aquellos profesionales que están en el día a día de los sectores afectados por las decisiones que toman y que en no pocas ocasiones se tienen que volver a atrás.

En primer lugar, señora ministra, no podemos seguir haciendo de la escuela el lugar donde se arreglan todos los problemas de los menores que las familias y la sociedad en general dejan sin atender. La escuela tiene que socializar, es el lugar ideal para prevenir los problemas de convivencia, debe dar respuesta a los salidas que se plantean para el futuro de los menores, vela por la salud, inicia en el deporte, inculca los valores que tanto se necesitan, anima a la cultura, sensibiliza en el mantenimiento limpio del medioambiente... de paso enseña matemáticas, lenguas y alguna otra cosa mientras quede tiempo. Por otra parte, no sé qué tal les habrá sentado su propuesta a sus colegas del ministerio de educación o de las comunidades autónomas regidas por sus correligionarios, metidos como están en recortar y reducir a la mínima expresión los recursos de la educación pública.

En segundo y principal lugar, en este país tiempo ha que se instaló la ley del mínimo esfuerzo, según la cual todo es válido con tal de que no me cueste o sea más fácil. La dieta mediterránea se quedó en los fogones de las abuelas, total cualquier precocinado al microndas vale y no pierdes tiempo en cocinar y fregar. Si vamos a celebrar algo nos atiborramos a comida basura con bien de grasas, imitando como bobalicones a la cultura yanki. Al niño le encantan los petisuis, los bollitos, las chuches... son más cómodos para que meriende algo, que le cuesta mucho terminar un bocadillo y no importa que picotee en cualquier momento.  Total que entre la falta de valores, que asola el panorama social y el de no pocas familias, está la falta de educación para una alimentación equilibrada que asegure la salud.


Tendrá que tener en cuenta también, señora ministra, que hay un gran número de niños que pasan más tiempo en casa que en la calle o en los parques. Y a esto deberá añadir la fijación que una gran parte de ellos tiene por las maquinitas de juegos y demás artilugios, sin contar las horas de televisión que se chupan. Por esa misma ley, se cometen otra serie de errores como el de no educar a andar a niños y niñas que van en sillitas de ruedas hasta los 4 años porque sus cuidadores tienen prisa o no tienen ganas de irlos persiguiendo. O sea, que el sistema de vida que seguimos favorece más bien  las costumbres sedentarias.

No sé si usted pisa mucho la calle para visualizar estos datos que le comento, pero tenga en cuenta que, ante tal conglomerado de dislates en la educación de los menores, los riesgos de la obesidad son un detalle más. Así que comprenderá que añadir una hora de ejercicio en las escuelas resulte un tanto inútil, cuando no una salida de pata de banco. Da la sensación, cuando ustedes los ministros sueltan insustancialidades de éstas, que no tienen otra cosa que decir o, más bien, que dicen estas cosas porque no quieren decir lo que en realidad tienen que decir, esto es, que habrá menos recursos para tratar este tipo de problemas de la salud, igual que para otros tantos que se están cargando sistemáticamente.