jueves, 31 de marzo de 2011

CASADA CON UNA LÁPIDA

Hoy he coincidido con Ella en el autobús de línea. Lo más seguro que lo coge porque está lloviendo. Ordinariamente sube y baja al cementerio andando, por eso le veo pasar muchas veces por delante de mi casa. Hoy apenas me ha hecho caso porque está en animada conversación con otra mujer joven que parece ser, por lo que hablan, vecina suya. Sigue con su indumentaria de todos los días que viene a ser como un hábito permanente, símbolo de una condición o de un voto de viuda a perpetuidad. Negra desde la pañoleta, pasando por esa falda enorme que más parece una sotana, hasta las zapatillas domésticas, que curiosamente no se las cambia ni en estos días de lluvia. Negra del todo como su pelazo de gitana de tono azabache. Negro el tinte de su vida y de su futuro.



Yo conocí a Ella cuando teníamos el rastro de Emaús en Lutxana. Era una cría casadera como todas las gitanas cuando pasan de los 16. Tenía una risa cantarina y una mirada limpia y viva. Su marido, un poco mayor que ella, era un chavalote grandullón y tranquilo. A primera vista era un buen partido ya que se trataba del primogénito de un patriarca. A ella la habían traído de su tierra natal, Valladolid o Palencia - ahora no lo recuerdo bien-. A la postre, aquello fue como quemar las naves y ahora se ha quedado atrapada aquí sin familia propia. A poco de casarse y con una niña pequeñita se queda sin marido, creo que fue por un accidente. A partir de ese momento se le impone por parte del patriarca un luto riguroso que va desde su indumentaria hasta todo el control de todos los momentos de su vida. De esto hace ya más de 10 años. De su casa al cementerio y del cementerio a su casa, esa es su misión: cuidar la tumba de su marido.



Tuve que volver a relacionarme con ella porque su hija era una absentista irreductible, como todos los de su clan. Pude comprobar entonces que no tenía nada de autoridad ante su hija, incluso ésta la trataba hasta con algo de menosprecio como si fuera su criada. Creo que de esta forma reflejaba el trato que le daban y le siguen dando en la familia. No lo puedo remediar, cada vez que la veo se me desgarra algo en mis tripas. Chocan en mi interior dos sentimientos encontrados, una pena infinita y una indignación insoportable, por la impotencia de no poder hacer nada ante un maltrato tan insultante. Varias veces he hablado con ella y me he atrevido a decirle que se vaya de aquí con su familia. Ella siempre se ha quedado muy cortada cuando le saco el tema. Sé que no es una decisión fácil en su cultura, más aún, es imposible porque ni se lo van a permitir aquí, ni le van a readmitir allí. Solamente ha podido ir a atender a su madre cuando estaba enferma. Creo que desde entonces solamente me saluda y elude hablar conmigo. Casi he llegado a creer que ha interiorizado de tal manera esta situación que se ha autoconvencido de que su vida no puede ser de otra manera.




¿Podemos llamar a esto cultura, costumbres atávicas, amor para siempre, fidelidad al clan...? Hay maltratos a mujeres escandalosos, pero estos maltratos prolongados, silenciados y llevados en el más riguroso secreto pueden herir más profundamente hasta acabar destruyendo la personalidad más sólida. Ella con sus faldones negros, en sus idas y venidas al cementerio, me da la impresión de que está muriendo en vida desde el día en que enterraron a su marido. Solamente les ha faltado enterrarla con él, como hacían algunos de sus ancestros de la India al quemar las esposas con el cadáver del marido.

miércoles, 30 de marzo de 2011

UN CIERTO ABANDONO...(pensamientos conmigo mismo)

Estoy descubriendo una nueva etapa en la vida, en la que hay que responder a los cuidados de los mayores, además de no haber soltado aún a la menor. Descubres que hay otros familiares o cercanos que pueden naufragar de un momento a otro y que podemos decir o hacer algo... Sin darme cuenta he ido cambiando de ciclo y, de repente, me encuentro con que no me encuentro a mí mismo. Mi madre, mis suegros, Nando, mi prima, su hija y sus nietos, su hijo, Irene con sus cosas, la compra, la casa, Edurne y poco a poco las colaboraciones con la FVF... Este post es como un momento de decir por fin hago algo que no tengo que hacer o que no me reclaman los demás. Me acabo de dar cuenta que hace un mes que no escribo en este blog y en el facebook, que es más fácil por aquello de los mensajes cortos, se me ha olvidado la fecha. Ya no recuerdo dónde dejé el último artículo de teología que estaba leyendo sobre el concepto de salvación cristiana. Recuerdo que me descargué el Jesús de Pagola y aún no lo he revisado. A duras penas voy leyendo el último de Auster que me ha dejado Eva. Y si sigo así se me va a olvidar nadar...



Menos mal que el fin de semana pasado fue un paréntesis delicioso atendiendo al trocito de naturaleza de nuestra casa y sintiéndonos acurrucados como en un nidito íntimo al calor de la estufa del txoko, que es nuestro refugio de invierno. Y es que poder sentirnos, hablarnos y mirarnos sin prisa y aparcando todo lo demás es la mejor dinamo que podemos inyectarnos para el día a día absorvente en el que nos vemos envueltos. Eso sí, aparcar no abandonar. No reniego de ninguno de ellos y sé que por más que me absorvan son parte del sentido de mi vida, porque no me quitan la vida sino que me la multiplican.

sábado, 26 de febrero de 2011

QUÉ MUNDO ESTE

Esta semana he recibido una carta de la Fundación Vicente Ferrer en la que me informaban de las últimas novedades de Anantapur. Junto a ella me ha llegado una carta con noticias del niño que tengo apadrinado. Me ha dibujado la típica casita con unos garabatos debajo que, se supone, son su firma en carateres indios. La principal noticia que me da el organizador es que Mahesh, que así se llama, ha aprovechado bien los estudios y ha superado los exámenes semestrales. Acude con regularidad, igual que su hermana Indu que está en 3º, a la escuela pública y, además, a las escuelas de refuerzo de la Fundación. Esta les garantiza todos los materiales escolares que necesitan durante el curso. Parece ser que sus padres trabajan de jornaleros, lo que supone un notable nivel de pobreza.



Es impresionante la lucha de la Fundación por erradicar el sistema de castas en la India, que condena a los dalits a vivir en la miseria, apartados y discriminados, y les impide el acceso a los servicios más básicos. Su principal esfuerzo está dirigido a la formación y a elevar el nivel de estudios de los jóvenes dalits y, en especial, entre las chicas. Un voluntario de Bilbao ha organizado una curiosa campaña para conseguir financiar 500 bicis. Con ellas será posible que muchas niñas se puedan desplazar hasta los centros de estudio y así tengan acceso a la enseñanza secundaria. O sea, que allí todo esfuerzo es poco para conseguir asistir a clase y formarse.



Por una parte, uno siente una pequeña satisfacción porque, casi sin darse cuenta, está garantizando la promoción de esta gente. Por otra, me resulta deprimente e irritante, a la vista de esto, pensar que mañana me tengo que meter a repasar las listas de absentistas que figuran en nuestros archivos, a llamar la atención a familias que lo consienten y a intentar concienciar a una serie de adolescentes de que se están jugando el futuro. Hay que ver qué mal repartido está el mundo. Aquí que lo tienen todo no lo valoran e, incluso, no faltan quienes desprecian la enseñanza, allí, que les falta de todo, no escatiman esfuerzos para poder estudiar. De todos modos, esto no es más que la punta del iceberg, pero, si nos ponemos a escarbar, podemos encontrarnos con toda una población juvenil que nada en la abundancia de aparatos y de caprichos y que no tiene la mínima intención de esforzarse por su formación. Que Dios nos coja confesados si tenemos que encomendar el futuro de nuestra sociedad a esta caterba de encefalogramas planos que se creen que todo les va a venir dado o que van a resolver su vida haciéndose famosos en televisión.

domingo, 20 de febrero de 2011

QUE SE VAYAN


Me está impresionando la reacción de estos pueblos del mundo árabe que se han plantado en la calle y han dicho basta. No me fijo ahora en los resultados de estas protestas, sino más bien en el coraje de los ciudadanos que se están jugando la vida por algo que tienen muy claro: hasta aquí hemos llegado. Puede que en alguno de estos sitio haya sido el hambre y la miseria los que les echaron a la calle, puede que en otros hayan sido otro tipo de motivaciones de corte más político, pero el resultado ha sido el mismo: han conseguido sacar a flote las vergüenzas y corrupciones de los sistemas de gobierno que estaban soportando y poner a sus tiranos entre las cuerdas cuando no les han obligado a salir corriendo o masacrando a la gente indefensa, como está hacendo el energúmeno libio.



Han sido los ciudadanos los que han decidido hacer los cambios, los que se han organizado más allá de maniobras de partidos, de jeques o de los militares. Han demostrado tener una consistencia insospechada para ser un moviento espontáneo y se han dejado la piel y la vida en el intento. He escuchado una anécdota muy curiosa en la radio. Estaban haciendo una entrevista a un músico cubano que vive desde hace mucho fuera de Cuba y se confiesa anticastrista. La locutora le preguntó si se puede esperar que allí también se pueda ver un día a la gente plantada para echar a los Castro. "En Cuba no somos musulmanes" contestó con sorna. Pero musulmanes, coptos o lo que sean son pueblos del sur que han empezado a hacer saltar el status quo que han ido imponiendo los del norte porque para sus intereses necesitaban contar con esos sátrapas que controlasen la zona y el petróleo. Menos mal que hay alguien que nos da la esperanza de que aún puede cambiar algo, que lo establecido por muy fuerte que sea puede temblar.

lunes, 31 de enero de 2011

31 de enero

Como todos los años por estas fechas tengo un recuerdo especial sobre la figura de D. Bosco que tanto ha marcado mi vida. He estado comentando a la hora del café con algunos profesores del CIP que en adelante tendríamos que establecer esta fecha como la fiesta del centro ya que somos de formación profesional reglada. Por mi parte, considero que debería ser mucho más patrono de este tipo de alumnos que del resto de la FP, por las dificultades y problemas que tienen. A raíz de esta conversación hemos estado comentando el caso de un alumno de nuestro centro que tiene un grave problema psíquico que condiciona totalmente no solo su comportamiento sino,sobre todo, su futuro. Más que el problema en sí lo que le hace más daño es su negativa a tomar medicaciones y a acudir a la consulta de terapeuta alguno. El tutor nos comentaba que el chico le había espetado con todo su desparpajo que "ni el juez, ni mi madre, ni la asistente social han conseguido que tome esa mierda, así que no te creas que tú me vas a convencer".No hacía falta ponerse así para que nos diéramos por enterados. Nos estaba tocando soportar las consecuencias de esa decisión día a día.


Ese caso nos ha llevado la conversación a recordar otros similares que han pasado por el centro y entre todos hemos ido recordando a dónde han ido a parar. El que nos ocupaba está en estos momentos en libertad vigilada. C ha acabado en Zumárraga en regimen cerrado. B sigue con problemas por el trapicheo, anda con un perro de esos de riesgo y sigue con los maltratos a su madre y a su hermana. A ha abandonado el hogar protegido que le habían asignado, anda viviendo a costa de una novia, pobrecita, y se ha metido a boxeador... Nos hemos acordado de otros más, pero nadie tenía noticias de ellos. Son casos que nos pueden indignar porque no hay quién le ponga el cascabel al gato, pero por otra parte su recuerdo nos puede estropear la digestión porque nos dejan un regusto triste y una sensación derrotista de impotencia que nos hace sentirnos inútiles.


¿Qué puede hacer que un adolescente arruine su vida y su porvenir teniendo la solución tan a mano? ¿Por qué no admite ninguna ayuda ni se pliega ante la autoridad? Es fácil empezar buscando disculpas etéreas: el sistema educativo no ha tenido recursos, la sanidad no quiere implicarse, los servicios sociales no tienen soluciones, las leyes del menor no está a la altura de las circustancias, se les permite hacer lo que quieren desde pequeños...Sin embargo, si analizamos detenidamente estos casos podemos ver dónde comienza a cocinarse el desastre y, por ende, en qué momentos y con qué recursos conviene intervenir para que no sea tarde. Por ejemplo, C se había criado con una abuela, que cuando él tenía 15 años ella pasaba de los 80, porque su madre desapareció un buen día sin dejar rastro y su padre se fue a trabajar fuera y, con un poco de suerte, le mandaba dinero porque pasaba hasta de verle. A es hijo de un padre maltratador y ausente por efectos etílicos y de una madre límite sin recursos que se ha tragado los desprecios de todos los de su familia. G otro que no sabíamos dónde está ahora, pero que también ha tenido períodos de internamiento, es hijo de una madre soltera que después de salir de Proyecto Hombre reclamó la tutoría de su hijo por desaveniencias con los abuelos que se le habían criado. No hizo caso a sus padres, ni a los profesionales de Diputación, ni a los tutores escolares, ni a sus terapeutas... El padre de B le hizo dos hijos a su mujer y desapareció. Su madre no sabe cómo quitarse los hijos de encima para hacer su vida y ha tenido que acabar acusando a su hijo por pegarla.



Al llegar a aquí surgen de nuevo preguntas similares solamente que referidas a una generación anterior. ¿Qué ha hecho que una madre no tenga arraigado el cariño al hijo y sea capaz de abandonarlo, que un hombre se consuma en el alcohol y destruya una familia, que una mujer soporte desprecios y maltratos, que el despecho haga que alguien use a los hijos para vengarse? ¿Qué experiencias vivieron y por qué resulta ahora casi imposible que aprovechen los recursos y las ayudas que se les ofrecen? También es probable que pudiéramos hacer las mismas preguntas en la generación previa que se escapa de nuestros datos. Esto nos hace suponer que estos chicos son el producto actual de una cadena de desastres humanos. Llegando a este punto, la pregunta clave es si van a ser el último eslabón o si tendremos que esperar a la generación siguiente con la que será aún más difícil intervenir.



Toda esta reflexión, como he dicho al comenzar, ha venido al rebufo de la figura de D. Bosco. Su programa pedagógico comenzaba siempre por la prevención y porque los jóvenes sintieran, ante todo, el cariño o la preocupación por ellos. Sin éstos nunca aceptarían las ayudas, las enseñanzas, los reproches o los consejos que se les pudiere ofrecer. Claro que con lo que están pasando ahora estos chicos y chicas, nos pueden escupir a la cara las ayudas, los consejos y todos los cariños que se les pongan por delante. Si D. Bosco volviese a la tierra y tuviera que empezar su obra de nuevo, creo yo que le iba a costar más aplicar su famosa prevención con estos elementos que con los virichini que recogía por las calles de Turín. De todos modos, me gustaría proponer para él el patronazgo de todos los servicios de prevención y de la prevención en todos los servicios.

domingo, 30 de enero de 2011


Me ha encantado,por una parte, la noticia de que a Hans Küng le han concedido el doctorado honoris causa por la facultad de filosofía de la Complutense madrileña. Por otra, me sigue pareciendo triste que ese reconocimiento provenga de una institución que no tenga nada que ver con la iglesia. Es increíble que se mantenga a un doctor de la talla de Küng apartado del ámbito católico porque no acata sin más las doctrinas oficiales. Si hay hoy en día alguien que tenga un conocimiento profundo de las religiones y que, por tanto, pueda señalar los puentes que se pueden trazar entre ellas, es él. Pero al Vaticano solamente parece importarle el mantener su infalibilidad y su pretendido predominio sobre todos los mortales, mientras que las voces que lo relativizan y que ponen sobre la mesa otras experiencias de Dios le ponen muy nervioso.




Más que el propio discurso de Hans Küng me gustó escuchar la "laudatio" del decano de filosofía que ejerció de padrino. Hubo algún momento en el que me emocioné porque me trajo a la memoria un montón de textos que estudié en mis tiempos y otros que más tarde me han permitido retomar con ganas mis lecturas y mis reflexiones teológicas. Menos mal que alguien en este país le hace justicia, aunque, a decir verdad, el que esto se haya hecho fuera del ámbito eclesial ya no nos puede extrañar conociendo cómo se las gasta el episciopado español. Desde aquí se puede ver la ceremonia entera del acto de entrega del doctorado.

martes, 18 de enero de 2011

¡DÉJAME EN PAZ!


"Déjame en paz
que no me quiero salvar
en el infierno no estoy tan mal..."
(de la discografía de Víctor Manuel)




Conocí a Z en un campo de trabajo que hicimos con los Traperos de Emaús. Venía con sus dos hermanos mayores. Algunos de los participantes conocían a su familia por ser vecinos suyos y otros porque sabían que Cáritas de la parroquia les ayudaba. Así que hacían que participaban en el trabajo pero lo único que hacían era pasar el rato entretenidos y, sobre todo, sentirse acogidos por alguien. Eran, como se suele decir, perritos callejeros que se van detrás del primero que les arrasca la oreja. De todos modos Z era arisco y no daba pie a mucha cercanía, todo lo contrario de sus dos hermanos mayores. El mayor desempeñaba el papel del hombre serio y responsable de la casa y hacía de protector de sus hermanos. El segundo era un encantador de serpientes capaz de meterse en el bote al mismísimo Herodes.

El padre de Z le hizo 4 hijos y 1 hija a la madre y luego la dejó plantada con todo el tinglado. Esta es una mujer sin demasiadas luces y con pocos recursos, pero a base de hacer trabajos sueltos y de tocar todas las puertas de asistencia fue consiguiendo que aquel caos de familia no acabara con ella. Así que, entre otros muchos apoyos, consiguió que la asistenta social colocase a Z y al segundo en el hogar municipal donde yo había estado trabajando. Fueron incontables las veces que mis compañeras tuvieron que apagar fuegos en el colegio a cuenta de las movidas de estos dos piezas. Se hartaron de intentar poner orden en la casa de la familia, donde solamente recibieron coces y no les hicieron caso. Z les hizo la vida imposible en el hogar con su actitud, con sus fugas y con sus conductas disruptivas. Al poco tiempo acabó marchándose del hogar y cuando mis compañeros intentaron reconducir el tema, la madre se puso de parte de Z y les montó un pollo fino culpándoles de todo lo malo que le pasaba al angelito de su hijo. Hoy es el día que aún me mira esta buena señora de reojo y si intento saludarle vuelve la cara.

Intenté varias veces abordar a Z en la calle pero su respuesta era siempre invariable. En cuanto yo abría la boca, giraba la cara y me espetaba el "déjame en paz". A la tercera vez me lo tomé en serio y desde entonces no nos hemos dirigido ni la mirada. A estas horas ha tenido diversas entradas y salidas de la cárcel pues anda metido hasta el cuello en el tráfico de drogas. Sigue exhibiendo su tipo de matón de siete suelas a pesar de su corta estatura y con un careto de mala leche permanente que no hay quién le aguante. Así que para mí Z es el paradigma de los límites que encontramos los que, de alguna u otra forma, intentamos que los jóvenes con dificultades y con pocas oportunidades consigan abrirse camino en la vida con dignidad. Y es que eso de la inserción social nunca es una línea recta, sino un camino sinuoso y, sobre todo, se topa con barreras infranqueables como, por ejemplo, la libertad del ser humano que le puede llevar a su propia destrucción. En esos casos, como en el de Z, solo nos queda "hacer de notarios", esto es, levantar acta de los desastres aunuciados, pero sin desesperarnos porque, gracias a Dios, no todos son así. He traído al principio la cita de Victor Manuel porque, cuando Z me lo decía, yo lo canturreaba por lo bajo pero cambiando la letra: "Déjame en paz que no me quiero insertar, en la miseria no estoy tan mal..." Sobre todo si al fin de mes le cae a uno la renta básica.



domingo, 9 de enero de 2011

UN GRANITO DE ARENA


Desde hace tiempo hemos colaborado con la Fundación Vicente Ferrer apadrinando niñas y niños, porque el sistema de trabajo y de promoción social y personal que ha desarrollado la Fundación nos ha parecido el más ajustado a las necesidades de las poblaciones deprimidas. Hemos valorado también el mimo con que tratan la promoción integral y especializada para con las mujeres y los discapacitados de todo tipo. Un buen día, después de escuchar en vivo y en directo a Vicente Ferrer, se nos ocurrió que además de las aportaciones económicas podríamos colaborar con algo más. Esto se quedó como una buena idea en el cajón del olvido dado que nuestra vida y la agenda familiar no daban para mucho más. Un buen día asistimos a una exposición de la Fundación en Sestao y allí volvimos a desenpolvar la idea. Así pues, nos presentamos a la responsable y le dimos nuestras señas por si alguna vez querían contar con nosotros para alguna colaboración puntual. De vez en cuando comentábamos que también en la Fundación habían metido nuestra buena idea en el cajón o que realmente no tendrían otra cosa más que hacer que acordarse de nosotros. Hasta que un buen día recibimos una llamada y nos presentamos en el local de la Fundación.




Hemos colaborado en un par de acciones y la última ha consistido en participar en la organización de la gala que se ha celebrado antes de Navidad en el Euskalduna con la presencia de Anna Ferrer. Se quería conseguir fondos para poder poner en marcha un programa de salud primaria en las aldeas de Anantapur a las que no pueden llegar los médicos. Colaboraron artistas como Kepa Junquera, Mikel Erentzun, Igor Yebra... Se consiguió con creces el objetivo y fue impresionante la respuesta del público. Nos encontramos acogidos por un pequeño, pero aguerrido, grupo de voluntarios que contó con nosotros como si nos conocieran de siempre. También tuvimos la oportunidad de saludar personalmente a Anna y a su sobrino Jordi que dirige la Fundación aquí en España. Al final nos han pasado este vídeo como resumen del acontecimiento. Nos alegrará mucho seguir colaborando.

sábado, 8 de enero de 2011

A propósito de un concierto


En la época de Navidad la orquesta del conservatorio en la que participa Irene suele dar conciertos en residencias y en iglesias. Este año nos ha tocado ir a la parroquia de Zabala que es la iglesia aneja a la residencia Conde Aresti. Con mi proverbial curiosidad me fui fijando en las imágenes y en la arquitectura del interior de la capilla. Me llamó la atención que en un pedestal, donde supuestamente tendría que haber estado una estatua, habían colocado un proyector. De la misma me fijé en la trayectoria que marcaba su foco y mi mirada se topó con una tela que hacía de pantalla situada en el lado opuesto del presbiterio. Cual no fue mi sorpresa al comprobar que detras de ella se encontraba semioculto un pequeño púlpito.





Reconozco que me resultó tan chusco que por unos momentos me olvidé de que estaba escuchando un concierto y me distraje imaginando toda una fábula. Un aparato electrónico estaba sustituyendo a una imagen. El hoy se hacía sitio entre las imágenes del ayer. Un transmisor de imágenes dinámicas ocupaba el lugar de una estatua hierática, estática, anclada en la historia y mirando al pasado. Ya era hora de que en la iglesia se contara con imágenes reales de hoy y que se fuesen creando otras nuevas que nos ayudasen a vivir la fe en consecuencia con el mundo que nos ha tocado, en suerte o en desgracia, habitar. Además aquella pantalla estaba destinada a conseguir la participación de los fieles y curiosamente estaba por encima del púlpito que puede ser el símbolo de la voz del clero, de la imposición de doctrinas, de la pasividad de los creyentes que solamente podían escuchar y decir amén. Se podría uno creer que algo estaba cambiando en el inamovible mundo eclesial. Me hicieron bajar a la realidad los aplausos y los bravo de unas damas enfervorizadas que estaban en la fila delantera. Por su aspecto y por los abrigos de pieles que sujetaban me supuse de qué pie cojeaban y, en efecto, luego me enteré que una era la heredera del Conde Aresti, la otra era senadora del PP, una tercera concejala en Bilbao por el mismo partido...





Si ya digo yo que el restauracionismo nos acecha por todas las partes y siempre coinciden los mismos, en la religión y en la política. O si no, qué es ese numerito de la destrucción de la familia que nos monta Rouco y sus adláteres todos los años. La familia les importa un pimiento porque, entre otras cosas, ellos no han tenido que tirar adelante con una propia. La han convertido en una herramienta para sacudir a todo lo que se mueva sin su permiso y para hacerse con el sentimiento de mucha gente y utilizarla como fuerza de choque contra el gobierno y las corrientes novedosas de nuestro siglo. También lo he podido percibir en las misas que televisan. Como mi madre está impedida ya no baja a la capilla de la residencia y le acompaño siempre que puedo cuando escucha, porque apenas ve, la misa de los días festivos que dan en la 2. Son un dechado de pompas decimonónicas, que me recuerdan las misas solemnes que soportábamos en mi infancia, envueltas en unas homilías tan altisonantes como vacías de concreción y de realismo.





Así que mi fábula del proyector solo era eso, una fábula en la que se empezaba a mover algo en la Iglesia. O más bien no era más que el recuerdo de un sueño que nos creímos en otros momentos históricos en los que primaba la participación de los fieles, su implicación en la mejora del mundo, su presencia allí donde se luchaba por la justicia... Ahora no sabemos dónde ha quedado todo aquello y los que lo vivimos como auténtico seguimos refugiándonos, donde buenamente podemos, lejos de estos dinosaurios de la religión para que no acaben también con nuestra fe y con nuestras esperanzas.

sábado, 1 de enero de 2011

HA PASADO UN ANGEL

Ha muerto Rubén. Tras sus 8 años de vida postrado en una silla de ruedas nos ha dejado con el corazón encojido por su partida. Rubén nació con un algo en el cerebro que no le ha permitido desarrollarse como un niño normal. En un principio los médicos tardaron en detectarlo. Luego fue un ir y venir de sus padres por consultas y hospitales para ver si había tratamientos. Finalmente la única respuesta que recibieron fue que iba a durar poco tiempo vivo. Ahora resulta que estos 8 años han sido bastante más tiempo de lo previsto.




He podido ver cómo ha concitado a su alrededor el cariño de todos. Ha tenido a su familia entregada sin mirar esfuerzos y llenándole de calor familiar. La comida era una tortura, los abuelos se turnaban a cuidarle, tuvieron que ir comprando sillas adecuadas a sus necesidades y adaptadas a su tamaño, sobrellevar los continuos sobresaltos por sus convulsiones... Para mucha gente este tipo de criaturas son una desgracia, una tragedia o, incluso, un castigo divino. Creo, sin embargo, que son ángeles de Dios porque pueden sacar lo mejor de nosotros, además de crear a su alrededor una corriente de cariño que contagia sin pretenderlo.





Es curioso. La mayoría de los que le conocíamos comentábamos, o si no lo pensábamos, que hubiera sido mejor para él y para su familia que hubiese acabado cuanto antes. En cambio su muerte nos ha conmocionado a todos y nos ha removido por dentro. Al menos a mí me ha emocionado. Creo que su paso por la vida no ha sido inútil y que va a dejar huella en todos los que le conocimos. El mejor regalo que habrá dejado en esta Navidad es que su familia siga tan unida como lo ha estado junto a él. Esta Navidad la recordaré siempre porque el cariño y la ternura la ha traído la muerte de un niño. Y es que ha sido como si un angel nos hubiera estado visitando en Quintanilla.

En este banco se sentaban a tomar el fresco con él en las tardes de verano

y en esta iglesia han celebrado su funeral