viernes, 23 de septiembre de 2016

FERNANDO TIRADO REAL de ASUA

La segunda parte de mi nombre se la debo a la memoria de mi tío Fernando. Era el mayor de los hijos varones y, al parecer, heredó de mi abuelo Pepe las inquietudes políticas. Se enroló en los batallones de las juventudes socialistas que fueron de voluntarios para colaborar en la defensa de Barcelona. La familia recibió la escueta notificación de que había muerto. Con el tiempo se fue sabiendo que había sido fusilado como otros tantos combatientes republicanos. Cuando estuve dando clases en Santurtzi me encontré con un pariente lejano de mi abuelo que me aseguró que mi tío estuvo entre los que les hacían cavar una zanja y luego los fusilaban. Esos son todos los datos, más o menos fiables, de que dispongo.

Muchas veces hablé con mi madre para que nos pusiéramos en contacto con los de la memoria histórica, pero no quería saber nada del tema. Alguna vez lo comenté con uno de mis tíos y también me dijo que aquello ya pasó y que no merecía la pena andar dándole vueltas. Sé que alguna de mis primas y mi hermana también intentaron convercerles de que lo hicieran. El año pasado murió el último de mis tíos y me decidí por fin a buscar la manera de restaurar la memoria histórica de mi familia. Entré en la web de la organización de la memoria histórica de Cataluña y expuse mi caso. En menos de un mes habían formalizado el trámite y me habían asignado el número 4.723. Me quedé gratamente sorprendido: al menos alguien me estaba haciendo caso.

Como no tenía noticias consulté con un cargo político del partido socialista y me comentó que  lo primero que tenía que hacer era identificar el nombre del batallón en el que estaba mi tío. Me dio unas referencias de algunos historiadores que estaban investigando en los famosos papeles del archivo de Salamanca reclamados por la Generalitá. Quién me iba a decir a mí que en esa documentación podría estar el nombre de mi tío, con la cantidad de veces que habré pasado por delante del archivo histórico en mis tiempos de estudiante. El caso es que aún no he conseguido encontrarlos en internet con las referencias que me dio mi vecino, aunque seguiré buscando. A todo esto, el día 19 recibí un nuevo correo de la Generalitá comunicándome que está creando dos bases de datos genéticos para cruzarlos, la de los restos sin identificar y la de los familiares solicitantes. Seguirán un orden teniendo en cuenta la edad del solicitante y el puesto de la solicitud. 

Sé que va para largo pero para mí ha sido una buena noticia, no solo por el alegrón que ha dado, sino también porque he podido comprobar que se sigue tomando en serio lo de la memoria histórica. Aquello no pasó y ya está, como decían mis mayores. No, aquello todavía está y seguirá pasando mientras no hayan salido a la luz todas la atrocidades que se cometieron. De no ser así, siempre será una herida mal cerrada que seguirá supurando y envenenado la historia por donde menos se espere. Se trata de devolver la dignidad a la memoria de mi tío Fernando y, a la vez, colaborar, aunque sea mínimamente, en conseguir que siga viva la exigencia de conocer toda la verdad.

La familia  al completo en Abadiano. Fernando es el mayor, arriba a la izquierda. La única chica era mi madre



martes, 13 de septiembre de 2016

Aquello de las izquierdas

En estos momentos de desconcierto total y descontento absoluto a cuenta de la situación política, andamos inmersos en una campaña electoral impenitente para el ciudadano, envarada en una verborrea indecente desde el año pasado, para lujo de comentaristas de postín y aburrimiento del personal que sigue escuchando hastiado las mismas, mismas, mismas consignas, reproches, líneas rojas, alambradas y, al fin y a la postre, tomaduras de pelo. Ya expuse en su día que para eso de pasar de la alternancia de dos a la de cuatro en liza, la caja de cambios de España no estaba ni mínimamente preparada, y por lo que veo vamos a dejar en embrague en el intento.
En este contexto negativo a nivel de estado, sí se han ido asentando alternativas de movimientos ciudadanos, de izquierdistas o de los "vendehumos" -según quién sea el que los defina- en diversas instituciones, algunas emblemáticas, a raíz de las elecciones municipales. Pero según se ve, en cuanto sube el plano territorial las cosas toman otro cariz y las implicaciones obligan a perder  la virginidad política y, a veces, la compostura recurriendo a escaramuzas, codazos o descalificaciones como lo hacían los supuestos partidos tradicionales. 

 Estoy convencido que la inmensa mayoría de las gentes que componen estos movimientos, mareas, podemos, compromisos... son gente chapeau de cuyo compromiso y buena decisión no dudaré nunca. El problema va a ser que se corre el peligro de repetir "aquello de las izquierdas" que en su día anduvieron divididas, cuando no hasta fragmentadas, en dogmatismos, protagonismos y otros ismos por el estilo. Las bases de estas movidas son de muy variada procedencia, por lo que a todo conglomerado que se le quiera dar consistencia es preciso aglutinarlo y reforzar todos sus elementos. No se puede apelar a la gente como protagonista de los cambios sin ofrecer herramientas imprescindibles que les doten de personalidad y de sentido. Y es que para un buen edificio, por muy democrático y participativo que sea, se precisa tener buenas bases y bien asentadas.

Sin esa consistencia van a seguir prevaleciendo, tarde o temprano, los de siempre, que están asentados en partidos muy estructurados, marcados por ideologías concretas o por intereses economicistas, y en poltronas bien pagadas. Sirva para ello la metáfora del hormigón que logra su consistencia fraguando en un sólido emparrilado de acero la arena y el grijo con cemento. Hoy en día se ve abundante grava, pero de arena no se está sobrado y el cemento escasea. Para remate de males, el encofrado cuenta con escasas varillas y muy poco enganchadas entre sí. Esto es, se están echando en falta los elementos de cohesión y de orientación y si, encima, algunos se pueden permitir el lujo de quítate de ahí que yo sé más o de liarlas pardas con meteduras de pata de altos decibelios... pues en menos que canta un gallo volveremos a las mismas. Espero que no tengamos que consolarnos con que sobrevivan para seguir tocando los colindrones a los que mueven los hilos y no puedan hacer impunemente lo que se les cante. Suerte.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Vaya veranito, como se suele decir

Ya estamos de vuelta y quiero reencontrarme con mi blog haciendo una crónica informal o un resumen parcial de lo que ha sido o ha dejado de ser este verano. No quiero hablar de política, que ya vale  con la que nos están dando. No hemos podido estar en Quintanilla tanto como teníamos pensado, ni hacer las excursiones que habíamos previsto, porque nos han surgido los inconvenientes y las adversidades que nunca están programadas pero que suelen presentarse sin que nadie las llame.  Quizás lo más importante haya sido que, dentro de esos pocos días, hemos podido disfrutar de unos momentos intensos y relajados, que buena falta nos hacían. 

Me han llamado la atención una serie de cambios o anomalías de nuestros convecinos alados. Han venido muy pocas golondrinas y al final de agosto han aparecido algunos vencejos. Las cigüeñas han estado hasta mitad de agosto, porque la siega se ha retrasado este año y ha habido hierba para dar y tomar. No han aparecido los jilgueros y solo he visto un par de tordos. Solo he oído piar al milano un par de veces. Por contra, este verano he escuchado retumbar en la oscuridad de la mata varias noches el grito del cárabo. Es algo que me pone la piel de gallina y que me hace recordar momentos de mi infancia: me encanta. A propósito de gallinas, Cinio ha estado varios días sentado cerca de éstas lo que quiere decir que el zorro ha vuelta a hacer acto de presencia.

En otro orden de cosas, teníamos unas matas de margaritas impresionantes, pero con un par de días de calorina aderezada con el ventarrón del sur  se nos ha quedado apochaditas, así que María ha tenido que podarlas y sanearlas. También las lavandas se estaban poniendo feas, por lo que las he podado y las he repartido entre las vecinas y algunas amistades de aquí.
Lo he sentido mucho porque disfruto con el coro zumbón de abejas, avispas, abejorros y otros insectos libadores y les he dejado sin restaurante. Si todo va bien tendremos buena cosecha de avellanas, pero el peral tiene cuatro contadas y el ciruelo viejo es el que va a tener algo de ciruelas, el otro ha hecho huelga: se llevará una buena podada. El retoño de acebo que trasplantamos del bosque está en plena forma y tira muy bien. María le da muchos mimos. El junípero que está al pie de los puntales de la casa vieja está ya tomando posesión del espacio, aunque en su momento tuvimos miedo de que no iba a prender.
Los arbolitos, que quieren tapar la tapia de separación, están tomando cuerpo y ganando altura, a esperas de que las próximas nevadas no les hagan un destrozo similar al de los inviernos anteriores. El boj de la entrada está tomando forma y va a ser nuestro santo y seña: hemos decidido poner una placa en forja negra dando el nombre a nuestro refugio: EZPEL ENEA.

Solamente ha habido unos animalitos con los que no queremos convivir y con los que hemos sido implacables: las polillas en el txoko. Se habían metido en un lugar de acceso imposible y le hemos echado imaginación y ganas para taparles los agujeros e inyectar en la madera el veneno. Al final de la sesión a poco me mato yo, porque pisé mal en la escalera y di con mi cuerpo en el suelo. Aún estoy sufriendo las consecuencias del trompazo, eso sí, ha desaparecido el polvillo del suelo, por ahora que nunca se sabe.

Finalmente ya tenemos definitivamente instalado nuestro último homenaje al roble. Se trata de una cepa de raíces que había quedado al aire en la última saca de la mata. Lo nuestro nos costó subirla hasta el borde del camino, hasta donde se podía acceder con el tractor. Luci nos lo bajó hasta el patio y tras lucirlo ya está en nuestra campa. También está asentado sobre piedras rodadas traídas de la playa de La Arena. Somos parte de mar y parte de tierra adentro y queremos resaltar la importancia de ser fieles a nuestras raíces. 

viernes, 1 de julio de 2016

Me están echando

Uno no se puede explicar lo que sucede en este país. Por lo que se ve, la mayor parte de la población tiene las tragaderas más grandes que imaginarse pudiera o es más influenciable de lo que suponemos por la publicidad o el marketing . Entiendo que cada partido político cuenten con una serie de ciudadanos incondicionales, más allá de los militantes que lo sustenten. Entiendo también que haya estómagos agradecidos que consientan o que fomenten la corrupción y las prácticas mafiosas de sus representantes, porque algo sacarán de ello. Pero no me salen los cálculos para que, contando solo con los ahora citados, el PP pueda sacar tal cantidad de escaños. 

Hay, por tanto, una gran cantidad de españoles y españolas que han mirado para otra parte, se han tapado la nariz o simplemente han recurrido a uno de los refranes más casposos de la lengua castellana: "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Y de la misma han dado su voto, como si nada, a una banda de corruptos que han magreado millones a espuertas del erario público, mientras nos pedían a los de a pie esfuerzos y sacrificios para sacar el país adelante. También queda otra sección de población que ha hecho caso al discurso del miedo o de las amenazas: que vuelve el frente popular, los comunistas y los extremistas y entonces nos van a llevar a la ruina, porque luego los mercados se enfadan y nos van a dejar a dos velas. 

Por último queda otro tipo de votantes que se creen todo lo que les cuentan y dan por bueno que esos tales próceres de la patria están mejorando el paro, nos están sacando de la ruina y están muy preocupados por los servicios a los ciudadanos. De ese terreno la derecha sabe arrascar una buena cantidad de votos aprovechándose de su bajo nivel cultural y del espíritu de sumisión a los caciques, a los señoritos, o a los personajes importantes del momento, que aún anida en alguna generación. Recuerdo que al principio de la transición algunos compañeros gallegos, encofradores cobrando miserias a 45 horas semanales, estaban convencidos que había que votar a "D. Manuel -Fraga, claro-, porque era paisano suyo y mandaba mucho". Es doloroso comprobar que aún estamos en las mismas.

Lo que ya me deprime ha sido comprobar que el PP ha ganado en todas las autonomías excepto aquí y en Cataluña. Siento como que me están echando de España. Me cuesta sintonizar o sentirme parte de una población que, en su mayoría, no está dispuesta a mirar a su futuro y le cierra las puertas a las nuevas generaciones. Aunque siempre he exigido la autonomía que nos corresponde a los vascos por nuestros derechos, nunca me he sentido identificado con la ideología nacionalista, ni me ha parecido una bandera a seguir el independentismo. Resulta que, si seguimos así, voy acabar pidiendo la independencia de Euskadi, no por abrazar el trasnochado sabinianismo o las consignas machaconas de los Bildu, sino porque quiero salir por patas de un país que huele a rancio. Y qué mejor manera que la independencia para no tener que moverme de la tierra que amo y en la que tengo mis raíces y mi vida. Hay que ver qué vueltas da la vida. Mira por dónde van a tener razón en mi caso aquellos que dicen que el PP está siendo una máquina de crear independentismo.

lunes, 20 de junio de 2016

¿De qué Grecia hablamos, señores candidatos?

Mitstakis, Nueva Democracia
Mariano y Rivera siguen en sus argumentos basados en el descrédito e incluso en la  mentira. En campaña, como en la guerra, todo vale -parecen decir- por lo que aplican al pie de la letra el famoso refrán de "calumnia que algo queda". Ya estamos hartos de que con esas sinsorgadas sigan insultando a nuestra inteligencia. Parece que Rajoy ha redoblado lo de Venezuela y lo de Grecia como grandes argumentos para asegurar los votos de indecisos, miedosos o ignorantes. Ahora bien lo que no se ha dado cuenta al echar en cara a los chicos de Unidos Podemos su afinidad con el actual primer ministro griego, es que el problema de los griegos no es el señor Tsipras, sino los que desmantelaron el estado griego a golpe de corrupción.

Samarás, PASOK
Los ciudadanos de a pie, que pagamos religiosamente nuestros impuestos, también podemos decirle a Mariano que el estado griego fue a la quiebra y tuvo que ser rescatado, no por las políticas de los dirigentes actuales sino por la corrupción que propiciaron los dirigentes de Nueva Democracia y del Pasok. Parece que le señor presidente en funciones no quiere hablar de corrupción ni en debates ni en campaña, sobre todo de la de sus correligionarios, pero ésta existe aunque no quiera admitirla en público. Y los millones que se han llevado los corruptos de todo pelo político y sus adláteres han volado y aún no sabemos cuántos agujeros quedan por descubrir. A lo mejor, ahora que ya no tiene mayoría absoluta, quiere reeditar un gran pacto y yo, al menos, me echo a temblar, por si resulta que con ello montan algo parecido a lo que hicieron los dos grandes partidos griegos, cuyos resultados no explica nadie y ahora solo se fijan en ese incauto que tuvo el coraje de intentar reanimar el cadáver que le pusieron encima de la mesa y, para más inri, han acabado echándole la culpa de haberle matado.
Papandreu, PASOK

Sí señor Rajoy, no queremos gobiernos como los griegos que se comieron las arcas del estado y trampearon las cuentas para entrar en el euro. Y aquí estamos corriendo unos riegos parecidos por más que ustedes y los del PSOE, que también tienen lo suyo, se nos presenten como los sensatos, los moderados o los buenos de la película. No sé si esos que usted llama radicales serán peligrosos o no, el tiempo lo dirá. Si ganan tendrán que cargar con su herencia que, con un poco de suerte, espero que no sea tan grave como la de los griegos.
Karamanlis, Nueva Democracia
Sin embargo sé que ustedes son los peligrosos, como los señores de esas fotos lo fueron para Grecia, porque nos están desmantelando lo mejor que teníamos y ahora nos vienen con que eso está dando sus frutos -aunque aún no sabemos quiénes se los están comiendo- y porque han propiciado toda una red de mangantes y corruptos intentando taparlos y, de paso, se han aprovechado de ellos.


domingo, 19 de junio de 2016

Días de monte 27

El sábado pasado tuvimos la suerte de poder hacer la salida de despedida de esta temporada, que ha sido un tanto escasa en escapadas. Nos dirigimos a dos cumbres menores que marcan la muga entre Dima y Areatza, Urrekoatxa e Ilunbe, partiendo del barrio de Lamindao, un bucólico entorno que está en medio de ellas. Dejamos el coche entre el cementerio y un caserío de tipo antiguo muy bonito y comenzamos por el Urrekoatxa. Enseguida nos situamos en el que suponíamos era el único camino a seguir de por aquellos alrededores, porque las instrucciones que había descargado Juanjo no aclaraban nada. Al dejar atrás el último caserío -más bien chaletazo de imitación a caserío- tuvimos un incidente con un perro que andaba suelto. Cuando nos vio siguió andando a nuestro lado tan amigo, pero un cachorrillo, que cabía en una mano, se había alejado y estaba en el borde del camino. En ese momento se erigió en protector del enano y se puso como una auténtica fiera, así que me tuve que plantar ante él bastón en ristre.

Siguiendo el único camino que parecía transitable nos encontramos con tramos llenos de hierba y daba la impresión de que por allí no había pasado nadie desde las guerras carlistas, pero no nos quedaba otra porque si no tendríamos que hace el cabra por las rocas. Acabamos con los pantalones calados rodeando el roquedo de la cumbre hasta acabar en la pista que da acceso a las antenas que se ven en la cumbre. Es curioso porque parece que este montón de rocas puestas al tuntún pero está en el centro de de dos espacios impresionantes. Por la parte de Dima todas las cimas del Aramotz, y a los pies el barrio de Indusi que inicia la subida al Gentilzubi y a Balzola. Por la de Areatza todo le paredón de Lekanda y Axular y la cara del Gorbea por Atxuri. Hacia el este el puerto de Dima con el Sabigain de fondo y al oeste se abre el valle de Arratia hacia Bilbao. No es de extrañar que lo hayan usado para poner antenas.

Volvimos hasta el barrio de partida y nos encaminamos hacia la cima de Ilunbe. Al coger la desviación que llevaba a la cumbre, nos llamó la atención la cantidad de coches que había en una de las edificaciones; luego vimos a la bajada que estaba anunciada en la carretera general. Bonito sitio para una escapada. Comenzamos, por indicación de un lugareño, por una pista amplia, que al poco tuvimos que dejar para meternos en otra maraña de hojarasca y hierbas crecidas para terminar de empaparnos. En medio del arbolado, que cubre toda la ladera, nos encontramos con un claro asilado del mundo, repleto de helechos que nos llegaban a los sobacos. En la cumbre disfrutamos del panorama y del roquedo cubierto por un encinar, además de los bocatas de rigor. Fue una agradable despedida de la temporada ya que ahora vienen las vacaciones, el calor y otro  tipo de actividades. Hasta la próxima, quedan estas fotos.

jueves, 16 de junio de 2016

¡Qué país de...!

No me puedo aguantar de indignación ante las últimas noticias de tribunales. Resulta que el mayor y más descarado de los chorizos banqueros, el señor Conde, se puede plantar en la calle por la bagatela de 300.000 €, cantidad al alcance del ciudadano medio que en caso de apuro se puede librar del trullo. Al señor Fabra, al que le están saliendo más pufos en la gestión de la sanidad de Castellón -por si ya tuviera pocos- le dan permisos de salida con el tercer grado. Y así podría seguir con la lista de los peces gordos que se van de rositas porque se pueden pagar unos abogados carísimos y se saben las trampas antes que las leyes.

Cara B. Un ciudadano con 18 años hizo la tontería de robar un bici y ahora con trabajo, mujer en paro y dos hijos se tiene que ir a la cárcel y encima habrá tenido la cara dura de pedir el indulto. Otro tuvo la ocurrencia de trampear con una tarjeta de crédito para pagar 75 € y después de varios años, teniendo ya una vida normal, tiene que ir a la trena porque no le han concedido el indulto. Estos no tiene las trescientasmil del ala, ni los superabogados y por más que la gente de su pueblo haga protestas, para los jueces y para el gobierno es como quien oye llover. Es verdad que quien hace la tiene que pagar, pero lo desproporcionado de las sentencias me parece palmario. Existen medidas alternativas que no atacan a la dignidad de la persona, ni les destrozan la vida a ellos y a sus familias. Menos mal que todos somos iguales ante la ley que si no...

Para estas minucias no hay espacio en los debates actuales, como tampoco lo ha habido para el tema de las mujeres maltratadas o asesinadas por los bestias con los que se fueron a juntar. Se intercambian acusaciones y dicen que van a endurecer las leyes pero los peces gordos igual adelgazan un poco, pero siguen saliendo a flote y se quedan con lo que han robado.
Y es que estamos en una "civilización de la riqueza", sobre la que está cimentada este tipo de democracia, que se basa en que unos acumulan la riqueza y otros, los más, se las arreglen como puedan y si no es que son unos inútiles o unos vagos. Por más  votaciones que hagamos no vamos a conseguir salir de esta encerrona. Hoy he recordado lo que el mártir Ellacuría llamaba "civilización de la pobreza" o de los que se tienen que pelear la existencia. Es la única civilización que garantiza, en primer lugar, el respeto a la dignidad humana y después la igualdad de oportunidades y la promoción para que todos puedan tener la posibilidad de una vida digna. Para esto, puede que las votaciones sean importantes o, incluso, necesarias, pero hace falta mucho más y, si no estamos en ello, seguiremos siendo un país de...

martes, 14 de junio de 2016

¿Y ahora qué?

Después de lo visto en el debate de los señores encargados de la economía de cada partido y del de los cabeza de lista, nos puede quedar la ligera impresión de estamos en el 19 de diciembre del pasado año y que estos meses de distancia han sido un mal sueño lleno de pesadillas, muy pesadas por cierto. Y es que seguimos oyendo lo mismo: las mismas propuestas -más o menos creíbles-, los mismos reproches, las herencias, Grecia, los mismos rifirrafes, la pinza... 

Dice el refrán que a la tercera va la vencida, pero en este caso no se sabe si se vencerá para el lado de un gobierno nuevo o para volver a votar. Es curioso, lo primero que dijeron solemnemente es que habría gobierno y no sé por qué me ha quedado la impresión de que no se lo creen ni ellos. El señor Sánchez da a entender que va a sacar mayoría absoluta y no admite pareja de baile. El señor Iglesias le echa los tejos al señor Sanchez y ni caso. El señor Rivera se pone a dar lecciones a diestra y siniestra y acaba incomodando a todos. El señor Rajoy, como era de esperar, recibe impertérrito más palos que una estera, marcando su posición a golpe de triunfalismos y partiéndose de risa al ver que los que le pueden echar del sillón anda a palos entre ellos.

Resumiendo: Rajoy necesita a Rivera para poder formar gobierno y éste le dice que primero se tiene que ir porque huele mal; Sánchez necesita a Iglesias pero le desprecia -o le tiene miedo- porque le enfadó mucho que no le dejara gobernar en diciembre; Iglesias tendrá que contar con Sánchez si en las elecciones saca más diputados que él, pero no sabe si le va a seguir dando calabazas; Rivera se deja querer haciéndose el moderado y está a la que salta por pillar. Ah, de la gran coalición ya ni se habla. 

Está resultando sumamente difícil pasar de la España a dos velocidades a la de cuatro o más. Parece ser que la caja de cambios no da para más y no se sabe si va a seguir rascando o va a saltar por los aires. No sería justo meter a todos los dedicados a la política en el mismo saco de la desconfianza del personal, pero en estos momentos se lo están ganando a pulso. Lo peor es que tendremos que votar, porque abstenerse -que ganas no nos faltan- puede ser más contraproducente. Y habrá que decir lo de los toreros "que Dios reparta suerte" porque lo tenemos claro...

domingo, 29 de mayo de 2016

Días de monte 26

Este sábado pasado Juanjo cambió la dirección del viento y nos plantamos en Cantabria. El pico Cerredo, 675ms. o así cercano a Castro, siempre nos había llamado la atención porque se le divisaba desde muchas partes y porque es la cima más alta pegada a la costa del Cantábrico. Todo ello nos animaba para disfrutar de buenas vistas panorámicas, cosa que la persistente niebla se encargó de chafar. Decidimos partir de Allendelagua que es una pequeña población continuación del desastre urbanístico de Castro. Nada más entrar en el pueblo nos percatamos de que en la peña que lo preside se había enarbolado la bandera española -como se puede ver en las fotos-: aviso a navegantes, que diría Arzallus, por si alguno no se había enterado bien de dónde está. 

A la salida del pueblo un joven amable nos indicó dónde estaba la señal de comienzo de la ascensión. Nos dijo que tardaríamos dos horas y media, a lo que su compañera saltó diciendo que no nos tomara el pelo. En realidad nos costó 1,45 horas pisar la cumbre y eso que paramos varias veces para aligerar la ropa, beber agua, sacar fotos... En un principio la ascensión no tiene pérdida dado que la pista que arranca del pueblo llega hasta la base del roquedo final. Una vez llegados allí no queda otra que trepar. Eso sí desde el principio la pendiente es pronunciada y al comienzo tiene un tramo lleno de eucaliptos que resulta sumamente desagradable. En la medida en que subíamos la niebla se iba quedando abajo y el sol pegaba de verdad, por lo que la sudada fue buena. Sin embargo, al llegar a la cumbre el viento venía fresquito y con el sudor resultaba peligroso. Así que, además de la chaqueta de chandal con la que se me ve en la foto, tuve que ponerme el cortavientos igual que Juanjo.

Después de dar cuenta de nuestras viandas al abrigo de las peñas, contemplamos los panoramas en las direcciones sin niebla. Divisábamos hasta la torre de Iberdrola, la costa vizcaína, la cordillera desde Los Tornos hasta el Casto Valnera, los montes mineros, Pagasarri, los montes del Duranguesado hasta el Orixol, el cordal de Ordunte y los montes de las Encartaciones... Un banquete, aunque la parte de la costa de Cantabria no pudimos verla bien porque era donde se acumulaba más niebla. 

A la bajada vimos a unos figuras que trepaban corriendo por el paredón de la base del pico y al poco, después de hacer cumbre, nos adelantaban corriendo, claro. No habíamos bajado 100 metros cuando les vemos subir de nuevo corriendo también. Ya estábamos casi al final de la bajada cuando otro figura subía corriendo y ya le habíamos visto bajar hacía rato. Esta gente, según me contó Juanjo, practica carrera de montaña así que veíamos gente que subía y que bajaba pero resulta que eran los mismos. Y yo me pregunto qué gusto se le saca a este tipo de deportes extremos, además del desgaste o del deterioro muscular y óseo. Me parece una inconsciencia total correr riegos indebidos a fuerza de machacarse para conseguir no se sabe qué o poder presumir de hazañas absurdas. Nosotros suave suave y a disfrutar de la naturaleza y del esfuerzo controlado.

viernes, 27 de mayo de 2016

La Europa profunda

Estamos estupefactos ante las elecciones austriacas, contemplando cómo no ha llegado a ser presidente de la nación un ultra que defiende la xenofobia, el odio al Islam y es euroescéptico por un puñado de votos. En este momento se podría hablar de dos Austrias. Un magnate que resulta que cuenta con el apoyo de un elevado número de papeletas procedentes de los obreros industriales. Claro que en Austria han visto pasar un millón de refugiados y se han quedado unos noventa mil, según las estadísticas oficiales. Un fenómeno similar al que vimos en Chicago, donde Tramp, que también quiere ballar su país, se llevó la mayor parte del voto obrero. En Francia también nos empezó a preocupar Le Pain en las últimas elecciones, aunque aquí ya se conocía de sobra su base social. Y así sucesivamente van surgiendo cabecillas en otros países europeos al mando de partidos ultras que inquietan cada vez más a las autoridades comunitarias. Algo de esto tiene que ver también el movimiento inglés para separarse de la Unión Europea. Aquí en España este tipo de extremistas no ha llegado a ser significativos aparentemente -a parte del lamentable espectáculo de la manifestación reciente en Madrid de doscientos ultras- aunque habría que analizar cuánto voto del PP está sustentado por gentes que añoran el pasado o por ultranacionalistas españoles. 

Quiero decir con esto que debajo de los discursos oficiales de autoridades, partidos, sindicatos o de los estamentos intelectuales sobre los valores de Europa -la solidaridad, la convivencia, la tolerancia, la ética  o temas similares- subyacen otras mentalidades u otros sentimientos, quizás ancestrales. Sin embargo florecen en cuanto se dan unas mínimas alteraciones del estatus en el ámbito social y económico, creando situaciones que nos retrotraen a historias o momentos lamentables que creíamos superadas en la historia. Pueden ser el miedo, la desconfianza o, por qué no, el odio, la venganza y el resentimiento por heridas mal cerradas. Resulta que ante situaciones de crisis económicas, de guerras, de sufrimientos injustos, de pobrezas extremas que obligan a jugarse la vida en una barquichuela, a la par que se ven repuestas generosas y solidarias, rebrotan virulentamente esos líderes hasta que, como estamos viendo, intentan instalarse en el poder. El problema está en que esas respuestas solidarias son contadas, si se las compara con esas minorías peligrosamente crecientes, que están dejando de ser minorías y silenciosas y están yendo a por todas, apoyando líderes o partidos de corte neonazi. Nos va a tocar lidiar con estos morlacos y no sé si estamos preparados, porque pueden aparecer donde menos lo esperemos y aún no conocemos las consecuencias que puede acarrear su presencia en los órganos de poder.