domingo, 6 de julio de 2014

Roy, la cara de hielo

Son muchas las veces que algunos me saludan y no recuerdo el rostro o no lo asocio a ningún sitio, colegio, lugar de trabajo, vecindad... Sin embargo con Roy me pasa lo contrario. El ya no se acordará de mí, pero su cara es de esas que no olvidas nunca. Además, fue uno de los primeros casos en los que trabajamos en nuestro programa y al final se nos escurrió de entre las manos. Casos así con tantas horas empleadas y fallidas son difíciles de olvidar. Últimamente me cruzo con él a menudo. Como cuando era un chaval, me sigue impresionando esa mirada fría, vacía y punzante, que sus ojos azul claro hacen semejar al hielo. Vamos, la viva fotografía de la mirada con que Pérez Reverte describe la de su capitán: glauca. A veces anda en una bici destartalada y siempre suele estar solo, dando la impresión de que canturrea o habla para sí mismo. Ya de pequeño tenía una complexión fuerte y ahora, le faltará poco para los treinta, pasa sobradamente del metro ochenta y tiene una musculatura contundente y bien definida, que exhibe ordinariamente, pues solo usa camisetas de manga corta.

Roy era hijo de un camionero y de una sufrida ama de casa, que llevaba en la cara dibujada la palabra víctima. El padre debía repartir estopa a diestro y siniestro.
Contando que el 90% de la misma recaía sobre ella, la madre consiguió que los servicios sociales le ayudaran a cambiar de domicilio y de localidad para huir del energúmeno y poder seguir viviendo con sus dos hijos. La mayor trabajaba de dependienta y ella limpiaba casas o lo que le mandasen, porque había que sacar al pequeño adelante. Al estar ausentes del hogar sus mayores, Roy se dedicó a trastear por la calle con un colega que le inició en la aventura de pequeños hurtos en supermercados y otras gracias similares, que acabaron haciendo recaditos a un exitoso camello del momento. Lógicamente, no iban a renunciar a su tiempo libre para llevar a cabo tan arduo trabajo, por lo que lo hacían en horario escolar, como debe ser.

Un día se presentó la madre con una hermana suya en el ayuntamiento para pedir ayuda. No podían con el chaval y no conseguían que fuera al instituto. Fue así como tomamos contacto con la familia y comenzamos nuestra intervención. Enseguida nos dimos cuenta de que no solo no podían con él, sino que le tenían auténtico pánico. Siempre sospechamos que se había encargado de mantener viva la costumbre paterna, pero, cuando hurgábamos un poquito en el tema, la puerta se cerraba. Le buscábamos en la calle y en los lugares que frecuentaban, teníamos charlas con él y su colega, pero todo fue inútil. La familia del colega, por su parte, era un caos y les importaba un pimiento lo que hiciera el hijo. Estaban bastante ocupados en ligar cada uno por su cuenta tras su separación. Finalmente denunciamos el caso al Gobierno Vasco, pero aún no estaba bien asentado el programa oficial de lucha contra el absentismo escolar y todo quedó en agua de borrajas.

Hace un par de días lo vi en uno de los comercios de Ballonti, cuando acompañaba a María y a Irene en las inevitables rebajas. Llevaba una sillita con una pequeña que no llegaba a los dos años. Parecía que miraba como ausente en dirección a los probadores y de vez en cuando le daba una vuelta a la niña moviendo la sillita. Al rato salió una mujer de los probadores y él la siguió. Al salir del comercio le puso la mano que tenía libre por encima de los hombros e inclinaba algo la cabeza para poderle escuchar. Ella le llegaba justo al hombro, pero todo lo que le faltaba de estatura, le superaba en años de más. Estaba visiblemente embarazada. Lo siento, se me dispararon todas las alarmas y en un momento se me pusieron los pelos de punta. Me vinieron a la mente la foto de sufrimiento y de miedo de su madre, de su hermana y de su tía. Igual puede que haya encontrado a alguien que le reconduzca. De no ser así, será uno más de los que salen en las noticias. Espero de verdad equivocarme.


jueves, 3 de julio de 2014

Días de monte 17

El pasado domingo, a pesar de que el tiempo era incierto, nos decidimos, por fin, a abordar el Gorbea. Juanjo tenía muy bien estudiados los planos y nos atrevimos a hacer la ascensión por la vertiente de Zeanuri. Subimos en el coche a un aparcamiento que está algo más arriba del embalse que hay en la zona y, a partir de ahí, bordeamos el Aldamin por su cara este. Esos parajes están llenos de refugios de montaña, por lo que las pistas están bien señaladas y pavimentadas. Nos fuimos encontrando con abundante ganado pero por esa vertiente y a esas horas no nos encontramos con el primer montañero hasta llegar al collado que separa el Aldamin del Gorbea. A partir de ahí nos engulló la niebla hasta regresar a esa misma altura. En el resto del trayecto tuvimos ratos de sol y momentos con nubes pero despejado.

Hacía muchos años, como veinte o más, que no volvía al Gorbea. Su tramo final se hizo algo más pesado de lo normal por el fuerte viento que daba de costado y por la niebla que no dejaba orientarse. Al llegar arriba nos encontramos con un par de grupos que resultaron ser alaveses y que tuvieron a bien hacernos unas fotos. Tuve que ponerme el chubasquero nada más llegar a arriba, si no quería fenecer en el acto. Las manos se me quedaron congeladas, cualquiera podía prever que el día de S. Pedro había que llevar guantes. Me llevé una pequeña desilusión porque no pudimos disfrutar del extenso panorama que se domina desde la cumbre. El mapa en piedra que explica la visión está roto.

Hicimos la bajada por la vertiente de las campas de Arraba, que se me antojó mucho más incómoda que la de subida, por aquello de hacer un recorrido circular. Recuperamos fuerzas dando buena cuenta de nuestras viandas, al lado de una fuente cuyo nombre no recuerdo. Al llegar a Egirinao un cartel nos desviaba a la derecha abandonado el camino de las campas, pero nos costó dar con el arranque de la senda porque nos mandaba a una cortante.
Esta senda recorre la base del paredón del Aldamin a la inversa, de oeste a este, por lo que el espectáculo fue grandioso. El recorrido está sumergido en una vegetación exuberante hasta llegar de nuevo a los refugios. En este último tramo tuvimos más ratos de sol, lo que vino de perillas para entonarnos. Fue un hermoso final de temporada y, a pesar de la niebla, lo disfrutamos de verdad, de lo que doy fe.

martes, 1 de julio de 2014

Marihuana baby.

Hace tiempo que hablé de un curioso colectivo de txoni-marujas que se asientan por las tardes en algunos bancos del parque que tenemos delante de casa. A veces aparecen acompañadas por los que se presuponen son sus compañeros o algo por el estilo. También se les puede ver a ellos solos, pero en menos ocasiones.  Eso sí, nuestras chicas no callan. Hablan casi todas a la vez, y con altavoz incorporado, en una gallarda competición para comprobar quién suelta las palabrotas más gruesas o quién cuenta el chismorreo más morboso o la mayor burrada conocida. Entre tanto, comen pipas o similares, dejando el suelo debidamente alfombrado de residuos, menudeando algún trago y, todo ello, perfumado con el olor de sus canutos, que a veces llega hasta nuestra ventana. 

Pululando entre ellas y ellos, pero consiguiendo escasa atención por parte de sus ocupados progenitores, andan o gatean, metiéndose en los jardines o echando a rodar los juguetes de turno, los peques de alguna de ellas. A veces tienen suerte y alguno de los componentes del grupo les dedica unos minutos de juego. Uno de estos días comenté este hecho con unos conocidos y, a renglón seguido, nombraron otros lugares donde se daban las mismas circunstancias.

Sin necesidad de rasgarse las vestiduras, uno se hace unas cuantas conjeturas. Por ejemplo, es probable que en sus casas también estén acostumbrados a que nadie haga caso de lo que andan haciendo y a recibir los mensajes maternos al mismo nivel de decibelios empleados en el parque. Igualmente pueden estar tomando nota, que de todo se enteran aunque parezca que están a lo suyo, de que no importa que otros hablen para que tú lo hagas más alto, a poder ser, sin necesidad de escuchar a nadie. Ni que decir tienen que esas tiernas criaturas soltarán por sus boquitas las lindezas más groseras a la primera de cambio, dejando atónitos a propios y a extraños, y, no digamos, a la maestra de turno que los vaya a recibir en el inicio de su etapa escolar. Se han acostumbrado a ver el pase de botellas entre sus mayores y a ver quién les dice luego que no les conviene el botellón. Y claro, no podrán vivir sin el olor que les ha acompañado en su crecimiento y en su entorno familiar y social. Máxime, cuando a veces te sorprendes al ver que con la misma mano que sostienen el canuto, le están poniendo el chupete. O sea, como si lo hubiesen mamado.

La pregunta es para la posteridad que tenga que cargar con estos benditos infantes, que he llamado en el título "marihuana babys", porque preveo que lo van a tener más crudo aún que con las generaciones actuales. No van a saber escuchar, lo resolverán todo a gritos con insultos y tacos, nadie les va a decir lo que tienen que hacer, se acostumbrarán a comer porquerías a cualquier hora, el cuidado del entorno les va a importar un pimiento, puede que sean firmes candidatos a proezas tales como el coma etílico precoz, y, cómo no, no podrán vivir sin su marihuana o lo que venga detrás. Antes se decía que los eduquen y que les enseñen a comer en la escuela, pero ahora con las nuevas leyes de enseñanza... Lo dicho, que Dios nos pille confesados, que decían los antiguos.

jueves, 12 de junio de 2014

Ahora o nunca

En estos días de relevo monárquico se ha levantado la fiebre republicana. Ahora o nunca, es como una consigna que da a entender las ansias de mandar todo lo institucional a la porra, monarquía incluida. Son muchas las voces, políticas o no, que reclaman urgentemente un referendum para instaurar la república. En los partidos mayoritarios que, como es de esperar, tienen que mantener las cosas como están, empieza a haber sublevaciones en las bases.
Ciertamente hay una ola de opinión que muchos no quieren que pase sin llevarse por delante al heredero de la corona y a toda su familia. Personalmente no me ofrecen mucha confianza los movimientos inmediatistas, aunque me alegro mucho de que se haya puesto encima de la mesa la cuestión de la república y que se pueda aprovechar la ocasión para sensibilizar la opinión pública y generar las bases para llegar a restablecer lo que nos robaron los golpistas.

Vengo de una familia damnificada por la guerra y la posguerra. Me he declarado republicano convencido tiempo ha, incluso cuando se nos miraba como a objetos estrafalarios fuera de honda. A mi modesto entender, estoy convencido de que, en una cosa como ésta de tanto calado, las prisas no son buenas consejeras. Vamos a dejarnos de referendos y proclamas hueras, por muy bien que suenen. Ahora o nunca hay que conseguir la sensibilización para que las generaciones mayores quiten el miedo que les dejó la guerra al oír la palabra república -es así, lo pasaron muy mal y eso marca-y consolidar el sentir que aflora en las generaciones jóvenes para iniciar unos pasos sólidos. 

Considero que hay un primer paso imprescindible: conseguir abrir una brecha importante en el bipartidismo o barrer el absolutismo del PP en las próximas generales. A partir de ahí, si se consigue, exigir y acometer la reforma electoral y una revisión de calado profundo de la constitución, poniendo como uno de los puntos básicos la instauración de la república. Si la monarquía es parlamentaria ya sabe lo que tiene que hacer. Mientras los dos partidos de la alternancia en el poder sean mayoría no vamos a conseguir nada. Ellos comen del estatus actual, aunque algunos "tengan alma republicana", claro que las almas no dan de comer. Es ahí donde hay que dar la batalla, lo demás puede servir para desahogarnos, salir en la tele y poco más.

lunes, 2 de junio de 2014

Días de monte 16

El sábado pasado último día de mayo, nos liamos la manta a la cabeza y, a pesar de los malos augurios metereológicos nos lanzamos al monte. Teníamos previsto ir al Gorbea pero vimos que el tiempo aconsejaba buscar otro recorrido. Elegimos el Valle de Mena.
Nos plantamos en Cadagua, el pueblo donde se encuentra el surgente del río que lleva su nombre y que atraviesa las Encartaciones. Nuestro propósito era acceder hasta la Peña Mayor (1256 ms.) ascendiendo por el puerto de la Magdalena. Es una subida de la que había oído hablar mucho pero que no conocía. En efecto es una ascensión preciosa, envuelta en un bosque tupido en el que se crea un ambiente impresionante. El camino tiene un trazado hecho a propósito para acémilas de carga , lo que dosifica el esfuerzo de la ascensión, que algunos tramos aún conserva el empedrado. Era una de las vías de comunicación entre este valle y la tierra de Losa. A poco de ascender nos cruzamos con las vías del ferrocarril de La Robla que había respetado el trazado del camino pasándolo con un puentecito.

Nos hicimos un pequeño lío hasta encontrar el camino correcto. La lluvia nos fue respetando durante la subida, pero, en cuanto llegamos a lo alto del puerto, cerró la niebla y lo que comenzó siendo un simple xirimri se convirtió en aguaceros. De todos modos, puestos ya en harina decidimos atacar el Portillejos (1066 ms.) que es el pico más cercano al puerto. Conseguimos llegar, bien empapados eso sí, hasta el pie de las crestas de la cima, pero viendo
Queda de deberes esta Peña Mayor
que la niebla era cada vez más cerrada, recurrimos a la prudencia y decidimos retroceder hasta el puerto. Allí buscamos un refugio entre pinos para engullir el bocata en pie y vuelta para abajo. Los tramos de empedrado tenían su aquel en la bajada. Estaban mojados y en sus piedras redondeadas era fácil acabar andando con el culo. Juanjo tuvo al final un aterrizaje forzoso sin más consecuencias que el golpe.

A pesar de la contrariedad del tiempo, acabamos satisfechos por haber descubierto esa zona que nos encantó y porque nos mantenemos así en forma. También descubrimos que por Cadagua pasa un ruta del camino de Santiago que parece dirigirse hacia el puerto de El Cabrio. Esta vez Juanjo no pudo sacar muchas fotos porque la luz y la lluvia no daban para más, aquí están.

domingo, 1 de junio de 2014

Cuestiones gramaticales en política

Desde mis más remotos años de la escuela, creo recordar que nos dejaron grabado a sangre y fuego en las asignaturas de lengua aquello de que las oraciones gramaticales tienen que tener sujeto, verbo y predicado. A decir verdad, también me tocó ejercer esa función en mis primeros años de maestro, allá por el año 70. Es de sobra conocido que esta clase política, que nos ha tocado en suerte por nuestros pecados -si no no se explica tanta desgracia-, acostumbra con bastante asiduidad a pegar patadas al diccionario con vocablos inexistentes o tergiversando el significado de las palabras.
Pero ahora me estoy percatando de que, no contentos con tales desmanes que ponen a las claras el nivel cultural de no pocos de ellos, están arremetiendo despiadadamente contra la gramática ¡No ponen sujetos a los discursos! El problema no es que les vayamos a poner un suspenso más en su hoja de servicios, sino que no hay dios que les entienda.

Estoy más que harto, y supongo que el resto del personal no andará muy lejos de mi hartazgo, de esta campaña propagandística tan descarada que se está montando sistemáticamente por parte del gobierno y de otras instituciones públicas para hacernos creer que ya se está arreglando todo. A este coro se añaden asociaciones empresariales, agencias, entidades bancarias ... con lo que semejante agrupación coral -que deja enana a la de la novena de Mahler- intenta tapar los sonidos de reclamaciones, protestas o discursos de signo contrapuesto, para tener al personal de a pie en la luna de Valencia o comulgando con ruedas de molino.

"Los sacrificios realizados están dando su fruto" "La recesión ya ha parado y se inicia una recuperación aunque se pequeña" ¡No ponen sujetos! ¿Quién es el sujeto de "sacrificios", señores y señoras míos? ¿Los bancos, las grandes empresas, las multinacionales, los altos cargos políticos? ¿Quién es el sujeto del "fruto" o de la "recuperación"? ¿Los despedidos, los pensionistas, los funcionarios, los desahuciados, las familias que tienen que ir a los comedores de Cáritas, los inmigrantes que se tienen que marchar?

Pero no todo queda ahí, detrás de esos discursos suenan otros de tapadillo, como quien dice quedan unas minucias por arreglar pero no pasa nada. "Es necesario hacer unos últimos ajustes para cumplir con el déficit" y ya está. ¡Tampoco ponen sujetos! ¿Quiénes van a ser los sujetos pasivos de los ajustes, señores y señoras míos? ¿Los bancos, los grandes capitales, el dinero que se ha camuflado en los paraísos fiscales, los directivos y ejecutivos que se dan suculentas y astronómicas pensiones? ¿Quiénes van a ser los sujetos activos de cubrir el déficit, señores y señoras míos, los anteriores? Nooo. Más impuestos indirectos, más ajustes laborales, más disminución de salarios... más y más y más de lo mismo.

Está claro por qué molestan sobre manera los informes demoledores de Cáritas o de Intermon Oxfam a los beneficiarios de la crisis. Es fácil decir que solo sirven para desmoralizar a la población. Lógico, es hacer público lo que está sucediendo y eso hay que callarlo, cuando lo que se quiere es tenerla engañada. Se está abriendo un brecha entre los más ricos y, no solo los pobres, sino también entre el resto de clases que sobreviven a esta situación. Se está estableciendo un sistema sociopolítico que está llevando a una sociedad fracturada y, cada vez más excluyente. Un sistema que se está blindando desde el parlamento absolutista, desde la presión de la UE, desde la fauces de los mercados y hasta desde el mismísimo sistema judicial. O si no, que me digan qué hacen el señor Blesa y otro centenar de cacos de guante blanco en la calle yéndose de rositas, mientras se cargan a jueces molestos o pueden enchironar durante tres años a cualquier desdichado que sale a meter ruido por un desahucio, por el atraco de sus preferentes, por su despido...

 Es normal con estos abismos que se están abriendo que, cuando cada cual hable de alguno de estos temas, lo haga desde su mundo y no sepa, o no le interese, poner el sujeto adecuado a lo que dice. Será también por eso que han levantado tantas ampollas las nuevas voces que han surgido con cierto éxito en la arena política y a las que también se intenta acallar a golpe de calumnias y desprestigio.


jueves, 22 de mayo de 2014

Días de monte 15

La cumbre de Ipargorta con la mesa de orientación.
Al fondo el Gorosteta
El domingo pasado, 18 de mayo, fue un regalo. Disfrutamos de un día esplendoroso de primavera ideal para la montaña: sol y fresco.  Nos adentramos en el Parque Natural del Gorbea desde Orozko y subimos el Ipargorta (1.251 ms) y el Gorosteta (1261), que cierran el paraje de Itxina por la cara sur. En realidad son como una cumbre común, herbosa y amplia, en la que, no se sabe por quién o por qué fenómeno natural, en una de sus esquinas se acumuló un montón informe de rocas cortantes entre las cuales sobrevive una vegetación exigua. Molesto y desagradable de transitar ese Gorosteta, en el que tuve mi primer accidente. Al resbalar me apoyé instintivamente y mi mano izquierda que fue a dar en una de esas crestas de roca cortantes que se encargó de abrirme un buen tajo en mi dedo meñique.

El lugar de mi accidente
La subida a esa zona es bastante comprometida, aunque tiene buenas pistas y una señalización inmejorable, porque se tienen que salvar fuertes desniveles en poco espacio. Son de esas cuestas empinadas y continuas que Juanjo y yo denominamos "sin tregua". En la primera de ellas invertimos cuarenta y pico minutos con una pendiente continua de más del 10% de desnivel, con dos ligeros descansillos. Se llega, tras ella, a una vaguada totalmente pastoril, llena de cercados para el ganado, de tenas y de refugios que es de postal. Pero en cuanto has recobrado el aliento, miras los carteles y el que señala Ipargorta te sugiere que te quedan dos kilómetros y pico para 200 metros de desnivel. 

De todos modos el esfuerzo mereció la pena. El paisaje es impresionante, compartimos camino con ovejas, cabras, vacas y potocas y como el día estaba claro el panorama parecía infinito. Desde los montes de la costa, Jata y Sollube, hasta la Sierra Cantabria pasando por la Salvada o la Badaia. Enfrente el Aldamin y el Gorbea, detrás de ellos el Amboto, más atrás la zona de Aranzazu desde el Aketegi hasta el Aratzgane y al fondo, como un tapete en el infinito, la masa del Aralar con la silueta inconfundible del Txindoki. Por el oeste la mayor parte de los montes de los alrededores de Bilbao hasta las primeras estribaciones de la cordillera. Al bajar del Gorosteta, en una pequeña campita soleada y al socaire, disfrutamos de uno de los mejores bocatas de nuestras excursiones. Teníamos a nuestros pies todo Itxina, en frente el paredón del Lekanda, y nos dejamos impregnar del silencio que surgía de ese singular paraje. Más que bocata, banquete de naturaleza.

Solo se les ve como puntitos.
Estábamos en la cima y no teníamos teleobjetivo
Al emprender la vuelta vimos que un montañero nos hacía indicaciones para que mirásemos hacia el camino que baja hasta las campas de Arraba. El espectáculo era sobrecogedor, 40 o 50 buitres se habían apoderado del camino y, atareados en pelearse su bocado, no dejaban pasar a unos caminantes . El hombre, que había subido por aquel camino, nos contó que habían aprovechado el parto de una yegua para abalanzarse sobre el potrillo recién nacido y dar buena cuenta de él. La presencia de algunos montañeros impidió que hicieran lo mismo con la debilitada madre. O sea, que nos encontramos con una de las caras crueles de las leyes de la naturaleza.

En la bajada nos cruzamos con una gran cantidad de grupos que subían, y es que somos de los más madrugadores. Lo que más nos gustó fue comprobar que aún hay familias que suben con sus niños y niñas al monte en cuadrilla. Es una alegría saber que queda gente así con costumbres sanas y que saben transmitirlas a sus hijos. Otro personaje que nos impresionó, perteneciente al numeroso bando de los abuelos trotamontes, fue un hombre, al que le faltarían un par de telediarios para los ochenta, si no los había pasado ya, que al paso del buey cansado subió todas esas cuestas y además no callaba,como si le sobrara fuelle, comentando con su mujer todo lo que aparecía a su alrededor. En fin, una de nuestras mejores salidas.






domingo, 18 de mayo de 2014

Golpes de timón

Iba acompañando a una amiga, cuando sentí que alguien me llamaba. La voz provenía de un coche aparcado con las ventanillas abiertas por las que salía el inequívoco tufillo de la marihuana. Estaban en amable conversación o de negocios, dos fichajes a los que he dedicado alguna de mis historias en este blog. Me llamó la atención de que M estaba al volante y, ante mi extrañeza, se echaron a reír, como si lo más natural fuese tener un coche nuevo. Resulta que el coche, según me dijeron, ya tenía un año. Me fijé que en el asiento de atrás tenía la sillita de seguridad para el crío.  La moza hace sustituciones en un supermercado y él se ha olvidado de cuándo tuvo el último trabajo. Sus familias no están para echar cohetes y viendo a su lado a S que está metido en el mercadeo de drogas con  sus tíos... Verde y sin asas, si no me estaban tomando el pelo, las cuentas salen enseguida y dejaban bien a las claras de dónde provenían sus dineros. 

La familia de M era un desastre y en el instituto no hacían carrera con él. Le incluyeron en un grupo de atención especial en el que encajó perfectamente y cambió de actitud respecto a los estudios. Cuando el centro suponía que ese grupo podría seguir por segundo año, el director de turno, desde las alturas de su cargo en delegación, decretó que eso no hacía falta y que ya habían tenido bastante con un año. Lógicamente, ni M ni sus compañeros podían volver al aula normal, porque estarían perdidísimos. Intentaron situarlos en otros programas pero acabó en la calle apenas comenzado el curso. Si se hubieran mantenido un curso más en ese grupo se hubiese facilitado la maduración y la formación de sus componentes, pero, al romperse el proceso de atención que estaban recibiendo, se quedaron sin orientación y sin referencias. A día de hoy, la mayoría de los que yo conozco han acabado  sin oficio ni beneficio. Como otra compañera, B, que no consiguió centrarse ni siquiera en el programa de iniciación profesional, y, después de andar trasteando a lo tonto en la calle, terminó mal casándose con un hindú o similar y ahora se le ve tirando de niño ella sola, medio sostenida por su madre y viviendo del erario público.

El caso de S es de otro calibre porque proviene de una familia que ha estado sumida desde sus abuelos en medio de trifulcas, trapicheos y desmanes de todo tipo. De niño acabó recogido por Diputación, pero un día apareció su padre después de una temporadita en la sombra y dijo que se lo llevaba. Nadie le puso ningún impedimento a pesar de su historial y de que no tenía ni domicilio reconocido. De la misma lo dejó en manos de las abuelas que se llevaban a matar entre ellas. La una estaba más fuera que en casa y la otra no rige bien desde hace tiempo. Total que ya ha visitado centros de reforma, medidas judiciales de libertad condicional y todo tipo de llamadas a fiscalía de menores. Ahora ya tendrá que acabar en otros centros dado que anda por los 20 y está metido a fondo en el "negocio familiar"¿Quién dio permiso o permitió que un energúmeno, como era y es ese padre, se llevara al chaval en esas condiciones? ¿ Qué primó en esa decisión evitar un conflicto, quitarse una patata caliente del medio o no se consideraba un caso de riesgo grave?

Me gustaría hacer ver a los responsables que toman este tipo de decisiones desde la lejanía, mayor o menor según la importancia de sus cargos, las consecuencias que recogemos los que estamos a pie de calle. Estos ejemplos que he puesto y otro sin fin que habrá más allá de mi información, dejan bien a las claras que se pueden tomar decisiones que suponen un golpe de timón a la trayectoria de unos chavales y que, en un principio, parecen inocuas, pero que acaban marcando una dirección negativa en sus vidas... y a ver quién las arregla ahora. Con ellas se han quemado servicios sociales o educativos y también se han dejado sin recursos a los agentes -entre los que me incluyo- que desde el campo de la educación y de los servicios sociales estaban trabajando en esos casos. Se nos llena la boca cuando proclamamos que el bien del menor siempre es prioritario, pero luego se miran los números, los presupuestos, la normativa... y los más débiles suelen acabar, como es habitual por desgracia, más abandonados aún por las decisiones de los responsables de aplicar esas leyes o normas que, se supone, se han puesto para protegerlos.

martes, 13 de mayo de 2014

A propósito de canonizaciones

Desde hace mucho tiempo, una vez perdida la inocencia o la credulidad en las que nos educaron en el nacionalcatolicismo, me ha parecido que era necesario poner bajo seria sospecha al santoral. En tan selecto club se dan unas condiciones de entrada muy restrictivas, tanto desde la perspectiva económica como desde la categoría social. Vamos, que aquí como se decía antiguamente el que no tiene padrino no se bautiza. Padrino con billetera bien pertrechada y con grandes intereses en vender la imagen del candidato, porque de su canonización va a sacar rédito seguro, si no en dinero, sí en prestigio o en defensa de su estatus, de sus intereses políticos o de sus ideas. En lo referente a la categoría de sus candidatos habría que poner un título similar al que se puede leer en ciertas inmobiliarias de pisos de lujo "abstenerse laicos, no titulados y plebeyos". No deja de ser chocante la proporción abrumadora de papas, obispos, reyes, fundadores, abades, abadesas, religiosos y demás cohortes clericales sobre los laicos. Y algunos de éstos no dejan de ser inventados para ser referentes de cierto tipo de vida piadosa o para convertirlos en talismanes protectores y milagreros. 

S. Isidro, por ejemplo, el labrador piadoso que invitaba a rezar a todos los agricultores aunque tuvieran que dejar la labor para ello. No creo que exista ninguna certificación de su existencia y lo de los ángeles con el arado... Santo Domingo Savio fue el prototipo del joven casto, obediente y sumiso que se necesitaba en su época. D.Bosco, que era bastante más pillo que santo, se inventó una biografía aprovechando el nombre de un jovencito anónimo que murió prematuramente y en la que describió su ideal de virtud, a lo que Pío X accedió gustoso canonizándolo. Tomás Moro es santo porque había que darle en la cara al rey Enrique. Si no se hubiera dado la escisión de la iglesia anglicana, nadie se hubiese preocupado de canonizarle ni de ensalzar sus virtudes. Son tres ejemplos de distintas épocas que se me han ocurrido a vuela pluma. No digamos ya los que pretenden canonizar a Isabel la Católica. Me gustaría saber en qué mundo están pensando a estas alturas del siglo XXI. O lo chocante que pueda parecer para gran parte de los fieles la canonización de Escrivá de Balaguer, aunque ésta sí que no contiene ningún misterio. Y así se podría escribir una biblioteca entera.

Es lógico que los sectores más tradicionalistas de la jerarquía católica estén entusiasmados con la canonización de Juan Pablo II, que quiso uniformar a la iglesia universal según el modelo del nacionalcatolicismo polaco. No voy a negar sus excelentes cualidades y su fuerte personalidad, pero en otro tipo de sociedad se le tendría considerado como un verdadero dictador, censurando pensamiento, imponiendo normas morales y eliminando, aunque no cruentamente, a los disidentes. Su capacidad de teatralización y su facilidad de comunicación podría dejar pálido al mismísimo Hitler. Por otra parte, Juan XXIII siempre ha suscitado la simpatía de un abuelo bonachón y atrevido que intentó poner patas arriba la Iglesia y que todo el mundo se lo ha reconocido, pero si no se hubiese dado la necesidad de encender una vela a Dios y otra al diablo para tener a todos contentos o si no hubiese en Roma un Francisco ¿hasta cuándo habría que haber esperado para su canonización?

El sistema de canonización está fuera de toda lógica, cuando solamente se basa en supuestos hechos e intervenciones sobrenaturales, mientras aquí estamos jugando en la división del mundo real. Creo que a estas alturas del siglo XXI es necesario que se vaya reconociendo otro tipo de santos y que, incluso, no sea necesario ponerles altares ni esperar de ellos favores o milagros portentosos. Existen muchas vidas de creyentes en las que podemos ver hecho realidad y carne el Espíritu que Jesús nos transmitió. Son estos ejemplos los que arrastran y nos transmiten vida y esperanza a los que aún estamos en el tajo, porque son como nosotros, han tenido que pasar penurias, fracasos, decepciones y dudas similares a las nuestras, pero nunca perdieron la confianza y la capacidad de amar. Más santos de éstos, por favor. Los personajes importantes ya tienen muchos libros de historia, pero no nos sirven para guiarnos en la búsqueda de un proyecto de sentido en nuestra vida.


miércoles, 30 de abril de 2014

Días de monte 14

El pasado sábado día 26 de abril, sorteando los dudosos augurios metereológicos, nos decidimos a salir de monte. Esta vez tenía el capricho de subir al Txolope, que es la cumbre de sierra Salvada contigua al Txarlazo, donde está la famosa imagen de la Virgen de Orduña. Aquí ya había subido tres o cuatro veces pero nunca lo había hecho a su vecino. El Txolope, 1035 metros de altitud, tiene un paredón espectacular que se disfruta según se suben las famosas curvas que llevan al portillo. Trago en la fuente y a partir de aquí una rampa empinada campo a través hasta su cumbre, total 760 metros de desnivel desde Orduña. El típico trazado en curvas de este camino es de obligado cumplimiento dado lo vertical de la ascensión y resulta ser una imitación del puerto de carretera contiguo.

Según nos acercábamos al valle de Aiala comenzó a chispear, lo que no era un buen presagio, y la cosa fue a más aunque nunca pasó de xirimiri, que nos fue acompañando hasta más de la mitad de la ascensión. Luego quedó una mañana nublada y con una temperatura fresca, ideal para caminar, aunque al pasar a la cara burgalesa el viento que venía era notablemente más frío.

Después de hacer el Txolope, bajamos a comer refugiados debajo de la Virgen e iniciamos la bajada por el desfiladero del Pico del Fraile. Es uno de los rincones más llamativos de la Sierra  Salvada y yo aún no había pasado por allí. Juanjo ya lo conocía así que hizo de guía y fue una gozada aunque hay que hacerlo con las consiguientes precauciones. Estuvimos debidamente acompañados por un rebaño de cabras que se sintieron un tanto molestas por haberles invadido sus senderos. Un cabrón barbudo nos miró con cara de pocos amigos pero ahí quedó todo. Una mañana espléndida.