lunes, 14 de marzo de 2016

Días de monte 24

Tras varios intentos frustrados por la metereología, este sábado 12 nos lanzamos a la búsqueda de cumbre. No teníamos pensada ninguna, así que echamos mano de alguna que nos quedó pendiente. Decidimos partir de la ermita de Garrastatxu en dirección al Odoriaga y hacer las cumbres de esa zona que nos diera tiempo. Llegamos a la ermita y el panorama nos dejó claro que había que ponerse las polainas y las cadenas. Juanjo, siguiendo mi ejemplo, se había comprado otras pero más completas. La ruta no tiene pérdida y enseguida nos presentamos en la entrada de los terrenos del parque natural de Gorbeia. 

A poco de comenzar una subida exigente y continuada comenzamos a pisar nieve, pero a penas iniciar la ascensión nos encontramos inmersos en un universo blanco: nieve por el suelo y neblina por las cumbres cercanas. La marcha se convirtió en más lenta y pesada, como es lógico, a medida que ganábamos altura. No habríamos llegado a los 900 ms de altitud y ya teníamos entre treinta o cuarenta centímetros de nieve blanda, sin contar los baches donde metíamos toda la pierna. Nos fuimos guiando por los pequeños postes que marcan las pistas de pastoreo, porque
la ruta se había esfumado camuflada bajo la nieve. La primera cumbre que nos encontramos fue la del Nafarkorta 1.017 metros de altitud. Nos hicimos las fotos de rigor y alguna panorámica más, nos forramos más y decidimos volver, porque empezó a chispear y el tiempo se nos echaba encima. 

Al bajar al collado nos detuvimos a sacar fotos a los mojones que marcan los límites de Araba y Bizkaia, o sea, que habíamos salido de Araba y habíamos hecho cumbre en Bizkaia, municipio de Orozko. Cuando dejamos la nieve atrás comimos el bocata y, ya de nuevo en la zona recreativa de Garrastatxu nos tomamos un café en el bar, que según parece abre los fines de semana.
En él anunciaban que la etapa del 5 de abril de la vuelta a Euskadi acabará en ese alto, tela subidita. En fin, una mañana impresionante, como si hubiéramos estado en un simulacro de Pirineos o algo así. Acabamos algo más cansados que de ordinario pero muy a gusto. Quién  me iba a decir que después de un comienzo de invierno tan atípico iba a tener la oportunidad de pisar nieve en dos ocasiones. La zona recreativa y los panoramas de Garrastatxu son muy recomendables y la subida se encuentra con facilidad desde Barambio.
 

sábado, 5 de marzo de 2016

Carta abierta a Pablo Iglesias

Estimado señor Iglesias:


Con la presente deseo hacerle llegar algunas observaciones que, a mi modesto entender, pueden ser de su interés dentro del momento político en que nos encontramos. Ante todo debo felicitarle por su encomiable tesón en defender los intereses de las víctimas del desastre neoliberal que se nos ha impuesto por decreto del absolutismo parlamentario de estos eternos cuatro años. No obstante, me gustaría sugerirle que tuviera más en cuenta al resto del magnífico equipo del que usted forma parte -aunque los medios siempre digan que el equipo es suyo, lo cual sería contradictorio con el sentir de Podemos, ya me entiende-. Lo digo porque por su apasionada e impulsiva forma de expresarse puede que lleve al equívoco de creer -y de creerse- que se trata de un líder carismático al que hay que seguir incondicionalmente o hay que darle la razón. Ya ha habido bastantes errores de ese tipo en la historia de la izquierda y quiero pensar que dado su nivel de inteligencia no va a caer en la misma trampa. No olvide que el mayor motivo de los castigos de los dioses, tanto de la mitología griega como de las religiones del Libro, era la hybris.

Yo pertenezco a todas aquellas gentes que al final de franquismo se curraron la transición desde el movimiento asociativo o vecinal y desde la lucha sindical. Claro que no salimos ni en los documentales de la tele ni en los periódicos, éramos de esos don nadies que no entraban en la categoría de dirigentes o gente importante. Eso sí fui de los que tuvieron que marcharse a casa a todo correr cuando lo de Tejero, más que nada porque ya había pasado por los sótanos de Gordoniz -la DGS de Bilbao-. Teníamos una cosa clara, el enemigo a batir era el franquismo y sus herederos, aunque se comenzaran a disfrazar de demócratas. En todos los movimientos en que participé me encontré con gente de todo tipo: desde troscos o anarquistas hasta peneuvistas. De algunos no quiero ni acordarme o ni nos saludamos hoy en día, pero en aquellos momentos todos éramos necesarios. Sí ya sé que aquello fue otra  historia con otras circunstancias y que lo mío suena a abuelo cebolleta, pero ahora también estamos saliendo de un absolutismo -aunque sea parlamentario- que ha ejecutado implacablemente las órdenes de la dictadura de los mercados y de la troika, y de éstos no nos vamos a deshacer tan fácilmente.

Todo lo que le he contado viene a cuento porque considero que en todo movimiento de cambio hay que tener claro ante todo los síes, es decir, los objetivos, la prioridades, los procesos, los medios... Todo ello es lo que motiva y lo que orienta, pero siempre hay que pasar previamente por cargarse los noes: desahucios, precariedad, desigualdades, corrupción... Antes de sembrar hay que arrancar de raíz las malas hierbas. Y para esa tarea hay que ponerse de acuerdo con los que comparten el objetivo de eliminar esos noes, aunque haya que aguantar algún codazo que otro o taparse la nariz, eso sí, sin perder de vista que los que han puesto la confianza en el cambio son los más desheredados o los más hambrientos de justicia. Esto es algo así como los satélites: para llegar a su órbita necesitan una serie de artefactos que los impulsen, pero en la medida que van cumpliendo su función se desprenden de ellos para que no le impidan orbitar. Las prisas son malas consejeras y creo que en la vida pasa como en el monte que la línea recta casi nunca es la más corta ni la posible para llegar a la cumbre.

Como puede comprobar, no he pretendido darle ninguna lección ni decirle lo que tiene que hacer. Simplemente he querido hacerle, desde mi modesto entender, unas cuantas consideraciones con un poco de sosiego dentro de este alboroto bochornoso en el que nos han metido, tanto desde el parlamento como desde los medios de diversos tintes ávidos de carnaza y de sensacionalismo. Solo les deseo lo mejor a usted y su equipo. Salud y república.

Atentamente.
Luisfer

Barakaldo 5 de marzo de 2016


domingo, 28 de febrero de 2016

Con Franco vivíamos mejor???

He escuchado esta mañana en la SER unas entrevistas que han hecho a unos supervivientes del precariado y se me han revuelto las entrañas. Una cosa es hacer estadísticas o denunciar las situaciones y otra es tocar en carne y hueso, con nombre y apellidos, la institucionalización de la injusticia social y laboral que se da en la más absoluta impunidad. Mira hasta dónde ha llegado mi indignación que me he acordado, con perdón, del generalísimo. Esta panda de neoliberales han hecho retroceder la dignidad laboral hasta el siglo XIX, solo les falta poner capataces como en las minas. Franco no habría permitido las condiciones laborales que imperan hoy en España y éstos que han impuesto las nuevas condiciones laborales -los mismos que quieren arreglar su tumba y enterrar la memoria histórica- le están haciendo más que bueno. 

Recuerdo los años de la transición, justo después de morir el caudillo, en que trabajé en la construcción, cuando montamos un par de huelgas generales para conseguir un convenio justo y anular el sindicato vertical. Es verdad que había destajos brutales y horas extra, pero se cobraba, las pagas extra no fallaban y los contratos tenía un mínimo de consistencia. Se consiguió en menos de dos años una mejora notable de las condiciones laborales y sociales de un sector que estaba desatendido... y ahora con estos pelos! Lo repugnante es, sin duda, que, además de aguantar la corrupción,la sobrexplotación y los salarios misera, tenemos que estar soportando la sarta de mentiras sobre el progreso y la creación de empleo: a esto lo llaman empleo. 

Estamos viviendo en un estado de falsedad y de cinismo que no se explica uno cómo no salta por los aires. A decir verdad, una de las entrevistadas da una explicación que debe ser más que sólida: volver a vivir de los padres o de los abuelos. Esto no se puede aguantar más y, por si fuera poco, los buitres de la Unión se quieren zampar los pocos higadillos que nos quedan. Y estos son los que nos tienen agarrados ya se sabe por dónde y no sueltan presa. Hace falta dar un revolcón serio y, para eso, la martingala de acuerdo que nos están montando estos días, no sirve ni para ponerle una tirita a semejantes desgarros.  Unos y otros nos han tomado por imbéciles a los ciudadanos y no se cortan un pelo en seguir insultando nuestra inteligencia con declaraciones que no llegan al nivel de discusiones de patio de colegio. Ya vale. A ver si se dejan de jugar a cacharritos, te ajunto y luego no y sinsorgadas por el estilo. Hay que preparar unas nuevas elecciones que castiguen más al PP y le hagan perder todas sus mayorías y luego "hablaremos del gobierno"... en mi modesta opinión.

jueves, 25 de febrero de 2016

O jugamos todos...

Me parece absurdo el que estemos pendientes, una vez más en la historia, de que los descendientes de Drake sigan pirateando impunemente a diestro y siniestro. Siguen imponiendo la agenda del resto de Europa y ponen condiciones para seguir en la Unión, esto es, solo se apuntan a los beneficios y no quieren responsabilidades. Y lo que me parece más absurdo es que encima les estemos dando mimitos para que en el referendum salga que se queden. Vale que sigan con sus medidas, con el volante a la derecha, con la libra y con el té a las cinco, pero esto de ahora es mucho morro y supone piratear a la cara a los estados socios y a los trabajadores europeos, o sea, que se vayan de una vez y les aplicamos a ellos lo que quieren hacer con los demás. Por otra parte, se está viendo que otros estados se dieron mucha prisa para que fueran admitidos en la Unión, pero ahora que vienen mal dadas, porque hay que asumir un problema grave entre todos, se tiran con el tren en marcha: que si vallas, muros, restricciones y, lo último, otro referendum en Hungría para lavarse las manos porque la gente dice que en mi casa mando yo.

Calais
El problema de todo esto no es, a mi entender, el que esté pasando, sino que se están abriendo unas puertas que no se sabe, pero sí se puede barruntar, a dónde van a conducir. Lo más fácil será que en la medida que se vaya concediendo excepciones o privilegios a los diversos estados, van acabar haciendo todos de su capa un sayo, comenzando por los que llevan la voz cantante: "yo también quiero lo del UK", "yo no quiero más refugiados".... O sea, que mucho parlamento, muchas reuniones de ministros, de presidentes pero veo que al final lo único que nos va a mantener unidos a Europa será la eterna deuda. Eso sí, a la hora de hacer ajustes y recortes ni referendos ni gaitas, troika y tente tieso. Y la democracia ante todo, solo que si se nos ocurre votar a aquellos que no les gusta, se pueden enfadar y nos plantan unos tecnócratas que sepan hacer bien las cuentas, porque somos unos ignorantes o insensatos que juegan alegremente con las cosas de comer. Así que claro, se empieza a hablar del peligro de la deconstrucción de la constitución europea, y yo añadiría que también puede ser que se está dando un proceso de desenmascaramiento, en el que se va viendo el rostro real de cada cual, que estaba oculto tras los discursos y las declaraciones solemnes.

En mis breves incursiones laborales por Europa, tuve que mantener encuentros y asambleas decisorias con representantes de otros grupos europeos. Me quedé con la sensación de que lo que iba a misa no era lo que se hablaba en público sino lo que se cocía debajo de la mesa de los más interesados. Todos eran muy educados o asentían amablemente, pero cuando salían los resultados de las votaciones resultaba que no te habías enterado de nada. A través del tiempo transcurrido desde que entramos en la Unión, me he podido percatar de que esas impresiones de cinismo y de amarrar por la espalda siguen siendo el santo y seña de los que cortan el bacalao en este sarao europeo.
Sin  embargo, no tengo por qué reducir el concepto o el futuro de Europa a lo que marcan  un colectivo de dirigentes retrógrados y vendidos al mercado. Más bien quiero quedarme con lo que para mi representa la unidad real: la ciudadanía organizada en movimientos sociales, sindicales o en los miles de voluntarios que se ofrecen para acoger refugiados, emigrantes o para sacar con vida a los que se están ahogando en el pozo de las medidas económicas impuestas al pueblo llano.

lunes, 22 de febrero de 2016

Días de monte 23

Después de varios sábados frustrados por el tiempo o por los inaplazables compromisos familiares, este pasado sábado nos hemos podido librar Juanjo y yo de los hados adversos que nos han tenido alejados de la montaña. El día estaba magnífico había nevado en abundancia durante la semana y luego había hecho raso, por lo que suponíamos que nos íbamos a encontrar con nieve dura a primera hora. Debidamente pertrechados nos encaminamos a Llonguéroz, un pueblo perdido en las estribaciones de Sierra Salvada del valle de Losa -a propósito, famoso por sus quesos. Los dos coincidimos, nada más arrancar el coche a las 7:45, en preguntarnos cómo nos íbamos a encontrar la carretera con la helada que había caído. Tuvimos suerte, a pesar de la escarchada la carretera estaba sin placas, incluso en el puerto, porque hacía varios días que no había llovido. Tras el despiste de rigor y la escasa o nula información de los carteles viarios, logramos dar con el pueblo. Aquí sí que tuvimos que sortear varias placas de hielo al entrar, en medio de una sinfonía de validos y de ladridos.

Como habíamos supuesto teníamos nieve y hielo nada más echar pie a tierra. Seguimos las indicaciones de la guía y encontramos enseguida la pista de tractores que debíamos seguir. Al principio se veía fácilmente porque estaba bastante pisada, pero, en la medida en que nos alejábamos del pueblo, no las teníamos todas con nosotros porque con la capa de nieve que había tendríamos que orientarnos a ojo de buen cubero. Fuimos siguiendo unas roderas que parecían de kart que, providencialmente, no estaban marcando el camino. A poco de comenzar me calé mi última adquisición: unas cadenas para las botas. Ya las había probado en la bajada del Eretza el miércoles pasado, pero esta vez me han acompañado todo el recorrido y tengo que reconocer que me vinieron de maravilla.

Fue la típica subida tendida y larga, y lógicamente nos la teníamos que tomar con calma porque no se anda igual con nieve. Cuando se acabaron las roderas ya pudimos orientarnos bien y al poco llegamos a la primera cumbre que nos habíamos propuesto: Mojón Alto, donde nos sacamos las fotos de rigor para dar fe de nuestro paso. Teníamos en el programa subir también a El Somo, pero vista la distancia resultaba que el tiempo previsto en el programa se nos quedaba corto porque íbamos a tardar bastante más de lo marcado. Así que estuvimos andando disfrutando del paisaje hasta que se nos hizo la hora y después del bocata en el único sitio en el que se podía asentar el culo nos dimos la vuelta. Al entrar en el pueblo vimos una casa con el cartel de Quesería. En la puerta rezaba una nota que advertía que hasta abril no se vendían quesos. Unos artesanos auténticos por lo que se ve.

Con todos esos ingredientes disfrutamos de una gozada de mañana. Un sol radiante que resaltaba más el manto de nieve y, curiosamente, acabamos teniendo calor aunque pisábamos nieve helada. Aún hoy me estoy dando crema en la clava y en la cara por la machacada solar que me llevé. A mí me resultó sorprendente contemplar el paisaje de la Sierra Salvada desde las lomas de la parte sur, ya que siempre hemos subido desde los farallones que dan Euskadi. Estábamos un tanto desorientados, hasta que a fuerza de identificar las cumbres que se divisaban nos pudimos situar. Una vez más, la montaña resulta ser como la vida  misma. En cuanto se cambia de perspectiva o  se mira desde otro ángulo, cualquier situación o cualquier persona, por muy familiar que nos parezca, nos aparece desconocida o, al menos, desconcertante.
Hace falta fijarse en las referencias que les rodean para poder identificarlas o entenderlas antes de dar algún paso en falso o de arriesgarse a emitir algún juicio rápido. También se me ocurre otro reflejo de la vida, al menos de la mía, en esta salida. Es conveniente, a veces imprescindible, contar en los principios con la huellas de alguien que ha ido por delante para ir haciendo nuestro camino o formando nuestra personalidad. Pero siempre llega el momento en que esas huellas desaparecen, o ya no nos resultan suficientes, y entonces es cuando nos toca arriesgar y seguir creando nuestro propio camino. Quién sabe si alguien por detrás lo podrá aprovechar. Aquí algunas fotos más.

lunes, 15 de febrero de 2016

Consenso sí, pero ¿para qué?

Ante este impás político en que nos encontramos, en el que unos no encajan haber perdido, aunque hayan ganado, y otros que pretenden ganar, aunque hayan perdido, el panorama que se le presenta al ciudadano medio es un tanto desconcertante. Por un lado el partido saliente nos amenaza que sin ellos los mercados y los poderes económicos se van a enfadar y nos vamos a enterar de lo que vale un peine. Y a uno le queda la pregunta de si los dichos poderes son los que han votado o si hemos sido los ciudadanos. Claro que si tienen el poder suficiente para invalidar las votaciones, pues en adelante no votamos y que nos digan lo que tenemos que hacer: cuánta gente tiene que mal vivir en la miseria, cuántos mayores se tienen que morir antes para que sean un gasto más, cuantos jóvenes se tienen que marchar... y así sucesivamente. Se llama a la sensatez pactando un consenso de los grandes partidos para que la situación no se altere y el país disponga de un gobierno sólido. No se entiende, por parte de los interesados, cómo se puede rechazar una propuesta tan razonable y tan responsable. Por mi parte presento la pregunta que pongo de título ¿Para qué queremos un consenso que solamente va a consistir en más de lo mismo, solo que un poco edulcorado?

Por otra parte tenemos a los partidos y grupos que dicen estar dispuesto a organizar un gobierno alternativo para solucionar los desastres sociales del anterior. Todos dicen que están dispuestos a entenderse pero solamente si les dan la razón en todo o se aceptan sus condiciones y, de paso, si consiguen un trozo razonable de pastel. Se ha puesto de moda lo de las líneas rojas, las incompatibilidades... Tienen un argumento claro: las urnas han dicho claramente que queremos un cambio y que, según proclaman, ellos son los elegidos para llevarlo a cabo. Sin embargo, con el galimatías que están montando no están estimulando precisamente la esperanza de los que desean ese cambio, porque se ve imposible que lleguen a un consenso. Entonces volvemos a la misma pregunta desde el otro punto de partida ¿Para qué queremos un consenso que solo sirve para contentar las aspiraciones de cada grupo?

Creo que falla una perspectiva de base por ambos bandos. El fundamento de la cultura democrática está mucho más allá de los consensos o de los acuerdos y de los discursos pomposos. Estos no son sino consecuencias de la misma y pueden ser válidos en la medida que responden a los objetivos de la democracia: el servicio a todos los ciudadanos. A todos, no solo sin excepción, sino poniendo en primer lugar a los que han sufrido o siguen sufriendo en sus carnes las desgracias y las consecuencias de la injusticia institucionalizada por los poderes técnico económicos. Los indefensos son la razón última de ser la democracia y de la cultura que la hace posible. Y en estos momentos da la impresión de que ni los primeros ni los segundos se han enterado de por qué y de para qué están ahí: arreglar esto con medidas democráticas.

"La distancia entre ricos y pobres ha crecido y en 2015 el 1% de la población concentró tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos. La fortuna de sólo veinte personas en España alcanza un total de 115.100 millones de euros", explica el informe.
En este sentido, España es el segundo país de la Unión Europea en el que más ha crecido la distancia entre rentas altas y bajas, sólo por detrás de Estonia, y entre 2007 y 2014 el salario medio español se desplomó un 22,2%.
Además, según los datos de la OCDE, los hogares más desfavorecidos son los que han sufrido una mayor caída de los ingresos durante la crisis, y el salario de los más ricos es 18 veces superior al del 10% más pobres.(Oxfam Intermón)

martes, 26 de enero de 2016

Antonio o el amor a la vida

Le he encontrado esta mañana cuando regresaba a casa sentado en un banco del parque. Le he hecho señas diciéndole que a esas horas tenía que andar. Me ha enseñado un tres con los dedos, o sea tres vueltas al paseo central del parque, y a continuación, con una sonrisa entre pícara y plácida, me ha dado a entender que estaba disfrutando del sol y del ambiente tranquilo de la mañana, que este invierno invertido nos está propiciando. Se está quedando sin voz y dada su edad le han dicho que no merece la pena operar. Aún así habla como con siseos y me recordado que le faltaba dar la cuarta vuelta . Tiene todo medido, esos son los cuatrocientos metros que se ha impuesto hacer cada día, con sus descansitos claro, eso sí a una velocidad de crucero digna de un caracol. Luego va a por el pan y a comer que ya ha abierto el apetito. Después de la siesta se pone un poco más elegante para ir a buscar a su novia y con ella hacer vida social: baile de jubilados, paseos, tertulias... Hasta que llega la hora de retirarse y ella le acompaña hasta la acera de enfrente del portal. Se despiden y le sigue con la mirada hasta que Antonio entra.

Antonio es todo un hombrachón de ochenta y muchos años. De joven tuvo que ser un mocetón apuesto y fornido. Aterrizó por aquí como uno más de su generación que huyeron de las penurias del campo de la meseta burgalesa. Trabajó nada menos que en el horno alto, ese que tengo en la primera de las fotos del blog, entre vagonetas, mineral, caldo y demás lindezas del oficio. Aún así se ha conservado bien. Tiene un humor y una sorna a prueba de bomba y es rara la vez que no consigue hacer reír cuando saluda. Hace unos veinte años que se quedó viudo, pero en un par de años se echó una novia que a día de hoy aún le dura. A pesar de la sencillez y del poco espacio en el que se desarrolla su vida -solo se va quince días en agosto si su hijo le lleva-, sabe disfrutarla y siempre deja la sensación de que nos va a enterrar a todos, porque derrocha ganas de vivir.

Como se suele decir, cuando sea mayor quiero ser como Antonio, que no necesita casi nada para disfrutar de lo que le quede de vida y va transmitiendo buen humor. Y es que me da la impresión de que en este mundo nos están volviendo locos para hacernos creer que no podemos vivir bien si no compramos, viajamos, comemos, salimos, hacemos yoga, gimnasio... cuando personas tan sencillas como Antonio nos ponen delante de las narices algo tan simple como disfrutar de la oportunidad de vivir y del cariño de los suyos, haga sol llueva o no, tomando a guasa las limitaciones que nos hayan tocado en suerte o los achaques propios de la pila, como él llama a su edad.

domingo, 24 de enero de 2016

Un desastre anunciado

La última promoción de PCPI de Bituritxa
En la prensa de la semana pasada aparecieron las declaraciones del viceconsejero para la Formación Profesional del Gobierno Vasco en las que daba cuenta de que la formación profesional básica implantada por la ley Wert estaba produciendo más abandonos que los anteriores programas de iniciación profesional -12%- que estaban funcionando en la Comunidad Autónoma. Se ha constatado que al rededor del 20% de los alumnos que comienzan la FPB lo dejan antes de terminar el segundo curso. Y éste, aunque sea un dato alarmante, queda pálido si se compara con la media del estado que está en el 50%.

Ya adelanté hace dos años en otra entrada que iba a suceder algo así y, mientras no se consiga cambiar la ley, esto no ha hecho más que empezar y las estadísticas se van a disparar. Mas tarde comparé la situación con una lobera en la que iban a ir a parar todos los que estaba previsto que fracasarían, porque el currículo de la FPB no está hecho para el tipo de población al que va destinado, ni se ha preparado consultando a la gente que estaba trabajando desde hace años en programas de iniciación profesional o similares. Una vez más se pone en marcha otro mecanismo para generar más desigualdades, dejando a un colectivo importante sin formación y sin la preparación más elemental para valerse en la vida: por una parte se suprimen o se recortan drásticamente los programas de apoyo y por otra se tiene la desfachatez de inventarse una salida al fracaso en la ESO por la puerta de atrás para deshacerse con más facilidad del alumnado más difícil.

Este colectivo, con semejantes planes, está condenado a la desilusión y a la falta de futuro. Es verdad que hoy en día no está nada fácil para ningún joven y no hay más que ver que hasta los titulados se tienen que marchar fuera. Pero estos otros ni tienen formación ni recursos para escapar al extranjero y ya me contarán qué va a ser de ellos y qué recursos se tendrán que generar después para arreglar este desastre. Una buena papeleta para los que tengan la osadía de ponerse a gobernar este desmantelamiento en el que nos han dejado convertido el país los poderes fácticos de Bruselas y de los mercados, con su aplicado acólito, el PP.

viernes, 15 de enero de 2016

Las vueltas de la vida

Los miércoles suelo ir con mi amigo Orencio a dar un paseo montañero por los montes más cercanos, aunque también hemos hecho alguna escapadita algo más alejada. No suelen ser muy largos porque los tomamos con tranquilidad y lo que no nos da tiempo hoy, pues lo retomaremos la semana que viene, y si nos equivocamos de camino, seguimos a ver con qué novedades nos encontramos. Cuando llega la hora, vuelta y hasta la próxima. Orencio se conoce multitud de sitios por los montes y por los lugares curiosos de los alrededores, tanto de la zona minera, como de las encartaciones o la zona del Nervión y los montes de Bilbao. Tiene una curiosidad innata para fijarse en todo lo que aparece a nuestro paso: observa las poblaciones, los caseríos, las hondonadas, los restos mineros...tiene una verdadera debilidad por las praderas y le gusta descubrir en qué sitios se está sustituyendo los pinos por el bosque autóctono. En realidad su prioridad no es llegar a la cumbre, sino ir descubriendo caminos y disfrutar con lo que encuentra. 

Artiba
Me está enseñando últimamente los tesoros paisajísticos que se ocultan en la cara norte del macizo del Ganekogorta, desde Alonsotegi o La Quadra hasta el Pagasarri o el Gallarraga. Se ha empeñado en volver a los pequeños embalses que hay en esa zona porque son lugares que le encantan. En realidad son charcos grandes con una presa que recojen los arroyos del macizo por esta cara, pero están rodeados de bosques y parajes preciosos. El mes pasado me llevó al de Artiba que suministra agua a Barakaldo. Después dimos una vuelta por la aldea del mismo nombre que está perdida a 400 metros de altitud y me estuvo comentando todas las modificaciones que encontraba desde la última vez que estuvo por allí. Para finalizar subimos a la cercana cumbre de Tontorra y volvimos al coche. Ayer estuvimos en el embalse de Lingorta subiendo desde La Quadra. Era impresionante encontrarse rodeado de bosques y barrancos justo al pie de la cumbre occidental del Ganekogorta y de la cara rocosa del Gallarraga. Como es de rigor en estos sitios, la subida es bastante vertical y solo queríamos llegar al collado que separa ambas cumbres, porque el tiempo no daba para más. He rastreado algunas fotos de estos entornos para acompañar esta entrada.

Lingorta. Al fondo la cumbre del Gallarraga
Creo que, una vez más en mi historia, el monte me ha servido de paradigma para enfocar mi vida. Hasta ahora priorizaba llegar a las cumbres y cuanto más altas mejor, para contemplar los paisajes y sentir la satisfacción de superar las dificultades propias del terreno. En estos momentos me estoy dando cuenta de que, sin renunciar a lo anterior, hay otros espacios a disfrutar y a descubrir, que, con las prisas o yendo por las rutas de siempre, pasan desapercibidos. Los que hemos sido gente de acción y nos hemos empeñado en proyectos o iniciativas novedosas, hemos corrido el riesgo de haber estado muy ocupados empleando energías y devorando el tiempo con no pocas urgencias. Es probable que hayamos conseguido logros interesantes y que eso nos haya llenado de satisfacción. Ahora, sin embargo, cuando ya no estamos para derrochar fuerzas, la vida y el cuerpo nos cambia la marcha. Eso no significa, de ninguna manera, que renunciemos a descubrir otros espacios en los que disfrutar de la vida con más quietud, pero no con menos intensidad. Es una gozada contar con compañeros de viaje como Orencio, que sin pretenderlo nos aportan mucho más que la simple compañía en los paseos.
Collado entre el Gallarraga y el Ganekogorta




jueves, 24 de diciembre de 2015

Días de monte 22

Tal como quedamos en la anterior salida, este sábado 19 de diciembre nos presentamos en el valle de Karrantza, concretamente en el barrio de Lanzas Agudas, con la osada intención de llegar a la cumbre del Balgerri, 1100 ms. Lo de la osadía está más que justificado por el fortísimo viento que hacía, lo que no nos amilanó a pesar de las advertencias previas de las familias. Nada más ponernos en marcha surgieron las primeras dudas y en éstas estábamos cuando apareció un montañero que sin más ni más, viéndonos de aquella guisa, nos espetó "si vais al Balgerri yo también". 

Como el famoso ángel de la biblia nos guió y nos llevó por sitios que no vienen en los senderos marcados, pero que posibilitan pasar por por parajes especiales o tener mejores vistas. Fue una gozada contar con su compañía, porque, por si fuera poco, era charlatán y se creó entre los tres un ambiente de camaradería muy agradable. Esta es una de las cosas buenas que tiene el monte. A todo esto Juanjo desenfundó la cámara, pero resulta que la batería se le había descargado. Así que he copiado algunas fotos de google.

Lo mejor del paseo fue el paso por el impresionante hayedo de su ladera norte. Abundan las hayas viejas con sus ramas y troncos imponentes y retorcidos. Así desnudas en invierno y con el ulular del viento en sus copas tenían un aspecto lúgubre que imponía. Mientras los senderos transitaban por la cara norte entre arbolado, la ascensión se hizo tranquila sin grandes desniveles y al socaire, pero al salir al collado el viento sur nos empezó a bambolear de lo lindo. En la cumbre no pudimos parar nada porque el viento nos arrastraba, y yo tuve que clavar el bastón en un par de ocasiones para agarrarme. A poco de dejar la cumbre, nos sentamos en una zona algo resguardada aprovechando los tímidos y escasos rayos de sol y deglutimos el bocata.

Aventuras aparte, el Balgerri, como casi todos los montes del cordal de Ordunte, es un espectáculo imponente, tanto por los bosques de sus laderas como por las vistas: el valle de Karrantza, el de Mena, el panatano de Ordunte, las peñas de Mena, la cordillera, los montes encartados... En fin un banquete del que no pudimos disfrutar más que de un pequeñísimo aperitivo. Pero el mejor ingrediente del día fue contar con la compañía y la amistad de Jon, que así se llama nuestro guía. Para la próxima estamos pensando en visitar a los vecinos de Araba.