domingo, 15 de noviembre de 2015

Días de monte 21

Hoy nos hemos sacado una espinita. Ya habíamos hablado de subir al Untzueta, 766 ms, varias veces y por fin hoy ha caído. Este monte es el que se ve cuando se baja de Altube por la autopista. Está encima de la cantera de Orozco y tiene unas antenas en la cima. Es una cumbre aérea y tiene un cono en lo alto que exige un esfuerzo final sobrañadido. Según se ve en la cumbre hubo allí una pequeña fortaleza. Hay un cartel que da fe de que ésta fue obra de Sancho el Sabio de Navarra. Su función era de controlar los accesos por Alava a Castilla desde el mar y, a fe mía, que estaba bien escogido para esa función, porque domina perfectamente los valles del Altube, que da acceso al puerto de su nombre hacia Vitoria, y del Nervión, por el que venían los mercaderes de Castilla a través del puerto de Orduña. Cuentan los cronicones que fue asaltado varias veces pero que resistió gallardamente hasta dos veces. Luego se hicieron con él los señores de Bizkaia, hasta que tiempo atrás lo destruyeron. No me imagino yo subiendo semejantes pendientes, que nunca mejor dicho son de armas tomar, cargado de malla, casco, espadones, bombardas...  

Homenaje en la cumbre
Hemos partido de Arakaldo. Por fin conozco este pueblecito que, al contrario del mío, del que solo se diferencia en la b inicial, es el más pequeño de Bizkaia o, al  menos, el que menor censo electoral tiene. Han sido 650 metros de desnivel y, excepto en un pequeño tramo de tregua, con pendientes exigentes. Al llegar al último tramo, el bosque se queda atrás y el pico final le empequeñece a uno. En dos horas hemos subido, Juanjo ha hecho el reportaje fotográfico, hemos dado buen fin a nuestras viandas y hemos emprendido la bajada enseguida porque Juanjo se ha puesto nervioso en la cumbre: no aguanta las antenas y los repetidores. Una mañana que ha despertado amenazadora y cargada de nieblas, pero según subíamos éstas se iban quedando abajo, por lo que el espectáculo del mar de nubes en los valles colindantes ha sido impresionante. A la vez los montes aparecían como islas entre algodones.

Nada más aparcar nos han recibido con salvas de honor, pero no eran tales, sino más bien matarifes de esos que por estas fechas se camuflan detrás de unas matas o de parapetos hechos con ramas para diezmar a las bandadas de aves migratorias. Nosotros no hemos visto ninguna pero hemos seguido escuchando tiros hasta media mañana. A eso lo llaman cuarteles y caza controlada. Hemos quedado que la próxima salida estará dedicada a alguno de los miles del cordal de Ordunte que se para Karrantza de Mena.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Los imprescindibles

Hoy día de todos los santos he sentido la necesidad de escribir algo en honor de todos aquellos que en su vida han hecho posible que en este mundo haya menos personal que sufra y que nos sea menos gravoso tener confianza en la humanidad. O sea, santos o no pero que no nos falten nunca personas como ellos. De paso, haciendo esto en memoria de estos imprescindibles, quiero huir del idiotismo mimético que se ha apoderado del personal en estas fechas con la imitación de las fiestas del mal gusto importadas del fantasma colectivo yanqui -algo ya adelanté en mi facebook. 

El viernes pasado participé en un acto en favor de la fundación Vicente Ferrer en Bilbao. Jordi Folgado, su sobrino y gerente de la fundación, intentó comunicarnos las experiencias que había vivido en su trayectoria de trabajo junto a su tío. Más allá de fijarse solo en sus actos e iniciativas, nos transmitió, sobre todo, su filosofía de vida, las vivencias interiores de Vicente y su inquebrantable fe. Digo que intentó porque en algunos momentos se le quebraba la voz y se quedaba bloqueado por la emoción. En el turno de preguntas una señora mayor no se explicaba cómo no estaba ya en los altares un santo así, cuando estaba a la vista de todo el mundo el bien que había hecho. Jordi le dijo que sí estaba en los altares, pero no aquí sino en los altarcitos domésticos de las casas de Anantapur, junto con los de sus dioses domésticos. Ellos dicen que no es un dios pero que lo tienen cerca y lo han podido tocar. Claro que la pregunta de la buena señora quedó sin contestar. 

La iglesia dedicó este día a todos los santos anónimos que no había podido reconocer oficialmente pero que su santidad había sido palpable para aquellos que habían convivido con ellos. Claro que en personas tan notorias como Vicente Ferrer o, se me ocurre también, el Abbè Pierre el  anonimato no es precisamente lo que les caracteriza. Sin embargo es más fácil canonizar a religiosos, obispos o papas que a otros y no digamos si, además, tuvieron la osadía de abandonar su estatus clerical o religioso. Es lamentable que a estas alturas se sigan considerando milagros solamente las curaciones, supuestas o no, prodigiosas y no se dé importancia al bien personas así han hecho a pueblos y a colectivos desfavorecidos, posibilitándoles una vida digna cuando no les quedaba ninguna esperanza o muy pocas oportunidades. Algo de esto dejé escrito cuando murió Vicente Ferrer. Voy acabar desconfiando de casi todos los que llevan el san por delante para quedarme con los no reconocidos canónicamente, ya sea por desconocimiento o por ser ignorados intencionadamente.

martes, 20 de octubre de 2015

La envidia, un pecado característico de los españoles

Ahora andamos a vueltas con los conciertos de los estatutos de los vascos, tanto los de la comunidad autónoma como los de la foral. Se han puesto de acuerdo en andar diciendo que tenemos mucho morro y muchos privilegios a costa de que el resto de España anda a verlas venir y que nuestra insolidaridad agrava los problemas de todos. Algunos tienen ya en sus programas eliminarlos, cuando aún no se ha cumplido del todo el estatuto de Gernika, y es fácil que, más allá de sus convicciones, su intención sea,sobre todo, buscar votos fuera de aquí. Otros dejan caer frases como quien no quiere la cosa y no se sabe a qué carta están jugando. Vaya perra que han cogido y algunos medios se han encargado de amplificarlo. Qué más quieren los periodistas para tener más salsa que revolver.

Al personal le falla la memoria o la tiene sumamente selectiva, como los famosos sordos que oyen lo que quieren. El sistema de las autonomías fue un café para todos para salir del paso al poner en marcha la constitución. En la medida que se ha ido desarrollando ha resultado ser un engendro de problemas continuos en cuanto competencias y, sobre todo, en cuanto a financiación. Por otra parte, también ha favorecido un descontrol considerable en los gobiernos correspondientes y en las cajas que éstos controlaban, tal como se está padeciendo ahora que han llegado las vacas flacas. Corrupción y desfalcos en Valencia, presidentes imputados y pelotazos en Andalucía, desastre administrativo y corrupción en Cataluña, pitorreo político en Asturias, el vertedero de corruptos en Madrid, aeropuertos sin aviones, sumarios interminables... y suma y sigue. Pero resulta que lo que hay que hacer para arreglar el problema es eliminar el cupo de los vascos y, de paso, soltar una seria de lindezas sin fuste ni fundamento haciendo creer al personal de a pie lo que no es. Increíble. 

Y es que parece que estamos como en un patio de colegio o de instituto en el que se desacredita o se le hace la vida imposible al empollón o al que saca buenas notas, y se erigen en modelos los vagos profesionales o los líderes negativos con su cohorte de incondicionales. No hay más que mirar las estadísticas oficiales para comprobar que, hasta el momento, han sido las comunidades vascas unas de las que mejor han funcionado, pero es más fácil quitar de delante al que puede hacer sombra o ser reflejo de las miserias propias, que tomar ejemplo de lo positivo y proponer soluciones de fondo que se adecuen a las necesidades reales de los nuevos momentos.
Claro que entonces nos metemos en un terreno pantanoso al que muchos le tienen miedo: modificar la constitución o hacer otra nueva... Pero los españoles somos así, parece que llevamos la envidia en el adn: le colgamos el sambenito al que mejor va y no se descansa hasta desacreditarle o acabar con él. Con eso nos quedamos tan panchos y nos olvidamos del problema real. Así nos luce el pelo. 


jueves, 15 de octubre de 2015

Volvemos a Galileo

Ha comenzado el sínodo de obispos dedicado a la familia. Su santidad ha largado un arrebato inicial dejando bien claro qué es una familia cristiana y a partir de ahí que se diga lo que se quiera. Lógicamente en ese discurso de apertura no se ha movido un ápice la postura oficial mantenida hasta ahora por jerarquía católica. Es probable que muchos nos hayamos quedado sorprendidos al comprobar que no presentaba ningún resquicio aperturista. Cabe pensar que en esta materia su santidad no esté tan abierto a la sociedad como en otras o que, rodeado por tanta mitra, no está la cuerda para hacer malabarismos y se guarda algún as en la manga. Sea como sea, no podemos esperar muchos más resultados del sínodo que no sea repetir lo de siempre: recriminar y condenar las perversiones existentes y llamar a los fieles a su cumplimiento como solución imprescindible para el buen funcionamiento de la sociedad.

Es increíble que a estas alturas de la historia se pretenda imponer a todo el universo mundo un modelo de estructura familiar propio de una cultura determinada, porque aseguran desde su infalibilidad que es la que Dios ha determinado que sea. Una cultura que corresponde a los que han colonizado y explotado al resto de continentes y, que para más inri, en estos momentos está dinamitada por los avances tecnológicos, por el devenir social de la globalización o por su corrupción interna. Por otra parte, la sociedad está avanzando en materia de respeto a las diferencias y a los derechos básicos de las personas.

Mantenerse anclados en esa postura dogmática supone no ver o no querer ver la realidad, pero ésta es tozuda y seguirá ahí. Entonces todos sus discursos y normas solo servirán para seguir excluyendo y provocando nuevos rechazos sociales. Una vez más nos van a seguir poniendo más difícil ser o manifestarnos como seguidores de Jesús. Y es que a sus eminencias les produce vértigo cambiar una coma,así que, aunque en nuestro mundo cada vez haya más complejidad y variedad en la formación de familias o de formas de convivencia, ellos seguirán negando la mayor. O sea, que el resultado va a ser como volver a lo de la tierra no es redonda o que el sol gira alrededor de la tierra porque la Biblia lo dice. Espero que para el 2999, si aún quedase la raza humana en el planeta y si aún existiese la iglesia católica, llegue alguna rectificación al respecto.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Días de monte 20

La chepa final del Upo
Sábado 3 de octubre. Por fin Juanjo y yo podemos coincidir para poner en marcha nuestras salidas montañeras de los sábados por la mañana. Esta vez nos dirigimos a Arrigorriaga y desde su base nos propusimos hacer el Upo y el Artanda de una atacada, o sea, dos por uno. Nos hizo una bonita mañana muy distinta de los días anteriores y del día siguiente, un buen paréntesis. Las distancias eran cortas pero el desnivel considerable, así que lo que se ahorra en tiempo se gasta en esfuerzo. Tras un primer tramo de pista a ratos con grava y a ratos cementada, llegamos al collado que separa ambas cimas. El espacio está copado por una granja de aspecto deplorable con vacas, un tanto raquíticas, deambulando y una cerca llena de cabras. Un coro de ladridos anunció nuestra llegada. Allí hay un cruce de pistas en el que habían quedado un buen número de vehículos. El personal se estaba organizando para dar una batida de setas. Nosotros enfilamos la subida a través del hayedo. La última rampa del Upo es vertical pero pudimos con ella.

En la cumbre nos recibieron con gran curiosidad unas señoras cabras que gozaban de libertad, no como las recluidas que nos encontramos antes. Tras las fotos de rigor para certificar nuestra presencia en la cumbre, degustamos el amplio panorama que tiene este monte, esta vez con el espectáculo de las nieblas agarradas a los valles, como se puede comprobar en el álbum que adjunto. Y
El valle del Nervión desde Artanda con Juanjo
sin más dilación emprendimos la bajada para acercarnos al Artanda, ya que solo eran la 9:30. Al llegar al cruce de caminos nos encontramos con un colectivo de motos de montaña y de skuarts -o como se diga- dedicados a hacer trompos y demás alardes de brutalidad quemando combustible a lo tonto. Luego nos siguieron hasta el Artanda, pero se quedaron en la loma redondeada que hay antes de su última rampa para lanzarse cuesta abajo a toda máquina. Algo se ve en una foto. En fin, además de contaminar sin más ni más, se juegan el físico para pasarlo bien. Nosotros a lo nuestro, comimos el bocata o mis frutos secos y de vuelta. A esas horas ya habían despejado algunas nieblas, pero aquí la vista  seguía siendo extraordinaria como desde el Upo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Todos somos sirios... por ahora

En estos momentos solamente tenemos una preocupación: los refugiados sirios. El parlamento europeo, los gobiernos, las administraciones locales y autonómicas, las ONGs, Obama, el Papa, los obispos, Caritas, la prensa en todas sus modalidades, los clubs deportivos... fotos espeluznantes, entrevistas, periodistas infiltrados con reportajes de primera fila, donaciones... han tocado a arrebato. O sea que si teníamos poco con la oleada de sur a norte nos viene ahora la de este a oeste. No me quiero meter en el pantano de las opiniones sobre qué es lo que motiva semejante movilización, porque no alcanza a mi intelecto ni a mi información. Tampoco sé si la única forma de acabar de raíz con el tema de la guerra famosa, sea mandando un superejército con las debidas bendiciones o si hay que contar con el dictador o ventilarlo de paso ya que nos metemos en harina. 

Claro que los motivos de carácter humanitario y caritativo -que teóricamente tendrían que ser los más importantes en esta movilización- no encajan mucho en el ideario de las principales instituciones o grupos implicados en tan espectacular ruido escénico, por lo que por sí solos no lograrían armar semejante movida. A saber lo que se mueve por debajo de este telón de acogida incondicional, con reparto de costes incluido: intereses políticos, imagen pública, morbo y carnaza para los medios, lavado de fachada o de conciencia... Todo ello envuelto en un discurso mediático de lo política y socialmente correcto, con la consiguiente satisfacción del deber cumplido por parte de nuestros mandatarios de todos los estamentos políticos y administrativos.

Tal como hoy he escuchado por la radio, ya casi sabemos cuantos vecinos sirios vamos a tener en nuestros alrededores, a no ser que sigan llegando más que no sería muy difícil. Pronto, por contra, irá asomando a los medios de comunicación desde los bajos fondos de la calle el discurso incorrecto de pueblo llano, que no entiende aquello de por qué a ellos sí y a nosotros no, o semejantes. Porque está bien el responder a esa catástrofe, pero hay gobiernos en este país que tienen otras catástrofes sin resolver -y sin importarles su solución- y no les duele un ápice seguir con su política de recortes y tente tieso en las inversiones sociales.
Se nos llena de yihadistas!! Maroto a lo suyo
Además con identificar a los que las reclaman con un peligro social o con vagos que se aprovechan del dinero público, lo arreglan todo. Claro que, para cuando se empiecen a hacer notorios esos sentimientos, se tendrán preparadas las baterías en contra de la xenofobia, la insolidaridad o la falta de memoria, porque también fuimos refugiados después de nuestra guerra o tuvimos que emigrar en masa...

En mi vida de voluntario o de educador social, siempre me ha reventado el que los recursos públicos se muevan o se adjudiquen a golpe de modas, de consignas, de escándalos o de los típicos planes cortoplacistas de los políticos de turno: drogas, delincuencia, paro, dependencia, emigración... Todo lo que no encaje con la preocupación del momento, por muy importante que sea, o se disfraza según las exigencias del guión de la película de turno o no existe. En esto de los refugiados puede pasar más de lo mismo. A ver quién se acuerda ahora, por ejemplo, de Lampedusa o de Sicilia, más lejos quedan aún las vallas con cuchillas o las deportaciones en caliente en Ceuta y Melilla, los nadadores tiroteados, las pateras a Canarias o las balsas en el estrecho... Ahora todos los focos están en Siria y alrededores, así que ya se pueden espabilar para aprovechar su momento, porque en cuanto aparezca otra movida... si te he visto no me acuerdo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

El hechizo de la luna llena

Ya se nos ha esfumado eso que llaman vacaciones. Hemos tenido pocas oportunidades de disfrutar de nuestra casa de Quintanilla a lo largo de este verano. De todos modos hemos podido hacer varios paseos muy interesantes, aunque a éste que me voy a referir no fue necesario desplazarnos a ninguna parte. Tenemos por costumbre dar una vuelta por las calles solitarias del pueblo después de cenar, siempre que el tiempo lo permita. En una de estas vueltas contamos con una luna llena espléndida, lo que nos animó a salir del pueblo y deambular por pistas a campo abierto. Se podía ver perfectamente desde lo más cercano, hasta los montes del horizonte como si se tratase de tener una iluminación indirecta. En la línea del horizonte se recortaban las figuras de los arboles, de las vacas en los prados rumiando placenteramente, de las rocas... Al mismo tiempo la quietud y el silencio habituales resultaban más sobrecogedores en ese ambiente. Solo se sentía algún tintineo de esquila, el runrún de alguna chicharra o el ladrido lejano de un perro y el ruido de nuestras pisadas sobre la gravilla del camino. Por si fuera poco, había sido un día de calor inusual en la zona y el frescor nocturno resultaba ser un bálsamo, no solo para la piel, sino también para el humor o los pulmones. Por supuesto, el paseo duró bastante más de lo ordinario, como era de esperar.


Se me antoja que la luna llena tiene un hechizo especial si te dejas sumergir en su ambiente. Es como si vieras las cosas tal como son, pero de una manera distinta, percibiendo de ellas aspectos que no se descubren a la luz del día y obviando detalles o rasgos que les puedan afear. Resulta ser como una melodía brillante que se escucha durante la jornada y luego se transforma en modo menor, imbuida del silencio nocturno. Creo que en nuestro ajetreo cotidiano también necesitamos de estos espacios de luna llena para ver nuestro entorno, nuestro trabajo, nuestra vida con otra mirada más queda y serena, que nos ayude a vislumbrar un amanecer más amable en la jornada siguiente. De vez en cuando es una gozada impregnarse del bálsamo de un silencio así que nos permita percibir lo más oculto de nuestro interior y nos libere de la resaca de los roces, de las decepciones, de los esfuerzos o de toda la tralla del día a día. Si además, eso lo puede uno hacer en plena noche de luna llena, en compañía de la que más quiere y perdidos en el campo, resulta ser un privilegio del que no me canso de dar gracias a Dios por haber podido disfrutar de ello. 

domingo, 5 de julio de 2015

"Te debo una caña"

El viernes por la tarde volvíamos en el metro María y yo, cuando nada más entrar en el vagón oí una voz bronca que me llamaba. Era E hecho un mocetón. Para sorpresa mía noté que por su indumentaria, su aspecto y la mochila que llevaba parecía regresar a casa de su trabajo. Fue lo primero que le pregunté después de devolverle el saludo y, en efecto, me dijo que sí y me presentó a su compañero de trabajo que iba sentado a su lado. También él se interesó por mi vida. Se alegró de que me hubiese jubilado y de que ya no seguiría dando la brasa a la gente que no quería ir a clase. Me hizo gracia su observación y le recordé que teníamos una caña pendiente. Se sorprendió de que aún  me acordase de lo que yo le solía decir y me contestó que estaba hecho. Le fui observando durante el trayecto y mantenía un tono vitalista, de hecho, no calló hasta que su colega se bajó en Cruces. Como era de esperar, con su vozarrón y su falta de control iba radiando lo que le contaba para la mitad del vagón. Cuando se fue el compañero, se levantó y ofreció galantemente los dos asientos a dos señoras que iban de pie. Se dio cuenta de que yo le miraba y me guiñó el ojo como quien dice ahí queda eso. Nunca he dudado de que era un buen tipo, aunque su historia le haya llevado por caminos poco favorables para él. En ésta, como en una de mis anteriores entradas decía, la vida juega a cara o cruz nada más nacer. Lo digo porque E es de la misma edad y del mismo mes que mi hija.

Embarcadero de Erandio, por donde se escaparon
E nació en el seno de una de esas familias que he citado varias veces en mis historias. Su madre fue una de aquellas chicas que invité a trabajar en Emaús pero que no duró dos asaltos y se metió al poco tiempo en un club de baja estofa. El chulo de turno la dejó embarazada y si te he visto no me acuerdo. No sé si a estas alturas lo ha reconocido, aunque su madre lo ha intentado varias veces. La primera noticia que tuve de él es que se había escapado del colegio en el recreo con un compañero rumano. Un ertzaina les había encontrado en Erandio y los llevó de vuelta al centro. Su compañero era inteligente y frío y le conocíamos de sobra, por lo que enseguida pudimos ver que E no dejaba de ser su perrito fiel. Sus faltas de asistencia fueron en aumento y nos vimos obligados a abrirle expediente para llamar la atención a la familia. Por otra parte intentamos hablar personalmente con él y en seguida comprobamos que no le sobraban luces precisamente. Para nuestro asombro fuimos descubriendo que había estado desescolarizado hasta los 7 u 8 años. Había deambulado por tres colegios de los que no constaba ningún expediente de atención especial, simplemente le habían dado paso a los sucesivos cursos según la edad correspondiente. Así llegó al instituto y, lógicamente, estaba más perdido que Sor Ramonina en una sala de fiestas. Los especialistas le derivaron a un centro especializado para personalizar su atención, pero su madre se negó en redondo porque no sé qué razones que nadie alcanzó a comprender.A partir de aquí se dedicó a pulular por las calles y no conseguimos nada más de él. Sabemos que hubo un tiempo en que acompañaba a su hermana pequeña al colegio. Tampoco constaba expediente suyo en los servicios sociales porque su familia se había librado muy mucho de dar señales de vida, por si acaso. También pudimos comprobar que su madre, aún siendo joven, era analfabeta total.

He considerado de siempre a este chaval como una víctima de maltrato integral. Comenzando por su familia, siguiendo por todos los centros por los que pasó sin que nadie le hiciera caso y, para terminar, una vez que pusimos el caso de desescolarización ante la autoridad competente, nadie quiso tomar cartas en el asunto. Así que se podrá comprender la grata sorpresa que me produjo el comprobar que tenía algún trabajo. Eso sí, intentaré localizarle para ver qué clase de trabajo es y, sobre todo, para que me cuente cómo le va la vida. En conclusión, qué fácil resulta a muchos profesionales de la enseñanza o de los servicios públicos ejercer de bienpensantes y estigmatizar a algunos alumnos que no son de su agrado o a sus familias,para luego mirar hacia otra parte. Esos chavales y chavalas tienen derecho a una vida digna, por lo que necesitan más de atención que la mayoría, ya que lo que han tenido desde su infancia han sido malos tratos y desatención. Les ha tocado ser supervivientes, que no es un papel fácil de desarrollar en el teatro de la vida, y para eso hacen faltan dosis especiales de resiliencia, que no llueve del cielo precisamente.

viernes, 26 de junio de 2015

Periko, hasta siempre.

Ha fallecido Pedro Mª Solabarria Bilbao, Periko. He tenido la suerte de compartir su amistad, su alegría, su cariño, sus inquietudes y, en algún momento, sus luchas que también fueron la mías. A parte de nuestra excelente relación personal, no he compartido sus opciones políticas, lo que nunca ha sido un obstáculo entre nosotros, pues teníamos muy claro en qué coincidíamos. Lo más seguro es que pase a la historia de este pueblo precisamente por su participación en HB y en todas sus organizaciones colaterales. También es probable que para muchos no sea más que alguien que fomentó el terrorismo, sin más, cuando los que le conocemos sabemos de sobra que era incapaz de matar una mosca. No ha sido un político al uso, sino el auténtico antitipo de los que viven de la política, por eso espero que no pase a la historia solamente con la referencia de su pertenencia a unas siglas. Me gustaría resaltar, en esta dedicatoria en memoria suya, su gran humanidad y su profunda fe que le llevaron desde su dedicación total a la gente minera, hasta acabar con lo puesto protestando por los recortes, por los desahucios o por cualquier causa que le pareciera justa.
Toda la sensibilidad que tenía a la hora de atender a la gente necesitada, se convertía en una entereza y en una capacidad de lucha increíbles, cuando se trataba de plantar cara ante los de arriba. Nunca midió las consecuencias personales que podrían tener sus actos, ni se puso límites cuando estaba convencido de que era necesario hacer algo. Así le fue.

Comenzó de cura en Triano y cuando vio toda la miseria de la gente minera se hizo uno de ellos, dando todo lo que tenía -dormía en un jergón debajo de la mesa de la sacristía-, suscitando la solidaridad entre la misma gente y trabajando con ellos en la mina. Acabó volviendo loco al obispo, a las autoridades y a la empresa. Lo desterraron de allí y lo mandaron a Barakaldo, donde organizó grupos juveniles demasiado contestatarios para la época. Fue a parar a la famosa cárcel de Zamora donde el generalísimo encarceló a un tropel de curas vascos por no ser afectos al régimen, sino todo lo contrario. Vivía en un sótano y ahí me encontré con él, antes solo sabía de su existencia y le conocía de vista. Para
entonces trabajaba en la construcción y su guarida parecía un despacho de abogados clandestinos sacado de una novela negra: siempre encontrabas a obreros pidiendo ayuda por despidos, por impagos... Y el bueno de D. Pedro -que así le llamaban entonces- se presentaba en el juzgado de lo social haciendo de abogado defensor, porque se conocía las leyes laborales de pe a pa, o se plantaba delante del empresario de turno. Para sacar adelante cualquiera de esas causas era capaz de negociar hasta con el mismísimo diablo: una vez le acompañé al despacho de Ingunza, que había sido alcalde de Barakaldo y por aquel entonces era el director general del sindicato vertical en la Gran Vía. El buen señor no sabía dónde meterse, hasta que le concedió lo que pedíamos, creo yo, solo por perderle de vista. A partir de su famoso sótano aglutinó al rededor de su figura gente inquieta de todo tipo y generó una movilización sin precedentes en un sector que se consideraba irrelevante para las incipientes organizaciones obreras.

He podido mantener relación con él porque nos encontrábamos frecuentemente en Lutxana. La última oportunidad que tuve de estar con él fue hace algo más de un mes de visita en su casa y ya veíamos que su estado de salud no daba para mucho más. Sin embargo su energía vital, su alegría, la viveza de sus expresiones y la felicidad que irradiaba cuando nos enseñaba sus recuerdos seguían intactas. Pudimos disfrutar en un mismo espacio del D. Pedro y de Periko, una síntesis perfecta de su personalidad y de la coherencia de su trayectoria vital. Yo, cuando me llegue ese momento, me conformo con la mitad de lo que nos transmitió en aquellos momentos. Eso sí, murió, igual que vivió, con lo puesto. Agur eta ohore


martes, 23 de junio de 2015

Todo a cara o cruz cuando nacemos

Ayer según bajaba a la piscina me encontré con B que me saludó con una sonrisa más radiante que la que le permite su medicación de ordinario. Tras las frases de rigor y echarle unos piropos por su buen aspecto, amplió su sonrisa y me comunicó que su hijo iba a hacerle abuela. Me emocionó la noticia, como suelo decir, otro que nos va a hacer abuelos. R es un chaval, bueno a estas alturas estará peinando a los 30...y pico, con el que coincidí en mi etapa de educador en el hogar Murrieta. He convivido con él desde que tenía 10 u 11 años. Era un trasto total pero noble y se hacía querer, incluso cuando le tenías que castigar. Vago impenitente para los estudios, pero trabajador y hábil con las manos. No me acuerdo  cuántas mañanas le tuve que tirar de la cama para que fuera al instituto. Coger un libro era un castigo para él, pero podía desmontar un reloj y volverlo a montar sin que le sobraran piezas. Acabó en el CIP de Barakaldo y después se puso a trabajar con su padre, que por fin se acordó de que tenía un hijo al que casi ni conocía. Estaba bien situado en la construcción y, después de varios años sin dejar de trabajar, me dijo que iba a empezar a hacer cursos para ser encargado de obra. Pero... "llegó el comandante (la burbuja) y mandó a parar". Uno de tantos que se quedó colgado, pero no se quedó quieto: participó en programas, quiso ponerse con el graduado que dejó perdido... Por fin, a través de un compañero consiguió un puesto estable. N es su novia desde los 16 años y ahora va a ser la  madre de su retoño. Tiene estudios de educación infantil y ha trabajado en guarderías. Creo que esta relación ha tenido algo que ver en la estabilidad con que R ha llevado estas etapas de su vida. Me alegro por ellos y por el que viene, porque es más que probable que se encuentre en un seno acogedor.

Los dos estuvieron en el CIP de Barakaldo con 10 años de diferencia
Al salir de la piscina y en la misma calle, solo que 100 metros más hacia abajo. me encontré con C que había sacado a pasear al perro, uno de esos paticortos, gordos, feos, con orejas puntiagudas, babosones, que se quedan mirando con ojos de loco. Ya te vale -le dije- no has tenido suficiente con tus hijas y con tus nietos que ahora andas también cuidando un perro. Ya ves -me contestó- era del chiquillo, pero lo ha dejado en casa y hay que cuidarle. El chiquillo es su nieto G, al que ha criado desde su nacimiento y para el que es su madre. De la biológica C también tuvo que seguir cuidando ya que le trajo por el camino de la amargura en su truculento historial -cuento algo de esto en una entrada antigua. También ha colaborado en el cuidado de sus otros nietos y con su marido no lo tuvo nada fácil. Es de esas mujeres que se merecen un altar. Al nombrar a G se le nubló la cara y casi se echó a llorar. Va a tener un hijo -susurró entre dientes. Me quedé helado. El chaval es de la edad de mi hija, terminó bien el CIP, tuvo algún trabajillo y desde entonces dice que está buscando trabajo. Es un buen tipo pero, me da la impresión, que con poco empuje. También sé quién es la futura madre, aunque solo la conozco de vista. Es hija de L que pertenece a una familia un tanto problemática, y de la que he escrito algo, a propósito de uno de sus hermanos. Ella no colaboraba en casa mientras su madre andaba a cuatro manos sin poder con los hijos. Según su suegro "dio un braguetazo" para amarrar a su hijo y así "salir de la miseria en la que vivía". Este hombre trabajó en el ayuntamiento y la boda de su hijo le trajo por el camino de la amargura. Ya llevaba bastantes años jubilado y un día se presentó en el ayuntamiento con muy mal aspecto, desencajado y desesperado, buscando a una asistente social porque esos le habían arruinado. C terminó diciéndome que L había querido que siguieran con el embarazo y ahora la criatura iba a depender de ellas dos. Por si había tenido poco ahora le tocaría seguir ejerciendo siendo bisabuela, porque conociendo a la otra no hay que esperar que asuma compromisos. Visto el panorama, uno se echa a temblar con lo que le espera a la criatura.

Esta entrada puede parecer un capítulo de novela negra del Barakaldo oculto, pero es solamente un desahogo de las sensaciones contrapuestas que estos dos encuentros fortuitos han desatado en mi interior, trayendo a mi memoria un montón de recuerdos y de intervenciones que no viene al caso exponer por confidencialidad. Dos nuevos seres que van a nacer casi al mismo tiempo, en el mismo pueblo y en familias que en mayor o en menor grado han atravesado por graves dificultades, pero con futuros divergentes, aunque pueda pasar de todo. En una se recondujo la trayectoria y en la otra podemos hacer quinielas para saber dónde vamos a encontrar al pequeño o pequeña cuando crezca un poco. Ojalá me equivoque en éste último.