miércoles, 24 de abril de 2013

Ya vale de huelgas

Parece que los sindicatos nacionalistas están calentando motores para una nueva huelga general. Supongo que todas las razones que aducen para emprenderla pueden ser razonables. La necesidad de parar el desmantelamiento de los servicios públicos de toda índole, la necesidad de atender a la población que se sume en la pobreza, el problema de los desahucios, la desaparición de los convenios colectivos... Claro que no sé por qué algunos sindicatos tiene una receta única ante todos estos problemas. Los meten en el mismo saco y les aplican la huelga general como medicina infalible. Creo que la historia y los acontecimientos más recientes, en lo que se refiere a la contestación de la calle, dejan ver bien a las claras que, ante una problemática nueva y ante un sentido de la ciudadanía muy distinto del que dio a luz a los sindicatos, es preciso poner en marcha iniciativas nuevas de contestación y concretas, según las características de cada problema y de la población afectada por el mismo. Supongo que no llamarán a la huelga a la multitud de parados y paradas que pueblan el país. Se me antoja que esta medicina de las huelgas generales es como si ahora volviésemos a las prácticas de los galenos medievales, que pretendían arreglar todo con sangrías, con lo que acababan por rematar al enfermo.

Me parece lógico que haya una respuesta obrera ante los abusos de las mal llamadas reformas laborales que se van a cargar, entre otras cosas, los convenios colectivos. De todos modos, sigo sin entender que la primera y la única iniciativa que esos sindicatos plantean sea la huelga general, eso sí, desde sus despachos. Parece que no se han dado cuenta que en la calle y en la red bullen iniciativas de ciudadanos afectados o de plataformas solidarias. Esas nuevas iniciativas y movilizaciones van más allá de ser algo puntual o, como muchos bienpensantes decretan, se reducen a estallidos de la mala leche que se está generando pero sin ninguna consecuencia positiva. Es preciso leer en ellas que algo nuevo se está generando dentro de la sociedad. Puede que en un principio parezcan totalmente insuficientes para influir en la mejora de la situación social, pero en el fondo nos están diciendo que ahora hay que propiciar y conseguir ante todo la participación activa de la ciudadanía, que necesitamos desarrollar esos movimientos para generar respuestas acordes a estos tiempos y a los cambios sociales que se han producido en tan poco tiempo. Porque, a la vista está,  repitiendo lo de siempre no se ha conseguido nada y, tal como se están poniendo las cosas, se va a conseguir menos de ahora en adelante.

domingo, 21 de abril de 2013

Aunque sea difícil de creer, hay gente sin entrañas

Este invierno en Quintanilla.
Detrás del pino está su casa
Mª - no es su nombre, claro- es una anciana nonagenaria que ha estado viviendo sola en un caserón desde hace muchos años. Es una de esas mujeres de pueblo que son todo fibra y que no han hecho otra cosa en su vida que trabajar y parir hijos. Siempre ha sido una mujer respetada y admirada por los vecinos del entorno porque era capaz de valerse por sí misma, dado que sus familiares iban de vez en cuando a ver qué pasaba. Lógicamente el paso de los años no perdona y los inviernos en los pueblos del norte son tan duros que cambian una letra fatídica, convirtiéndose en infiernos y no por el calor precisamente. Esta señora los pasaba sola, contando con la ayuda de las pocas vecinas del entorno. Llegó un momento en que ya no pudo más. Tras un largo período en que no se la veía acudieron las vecinas a verla y se la encontraron postrada en la cama sin poder levantarse y, por tanto, con la casa helada y sin comida. Tuvieron que atenderla, llamar a urgencias y a los servicios sociales. Estos avisaron a los hijos y dadas las circunstancias y la extrema gravedad de la salud de Mª, la solución estaba cantada: una residencia.

La semana pasada estuvimos en el pueblo y sentí el ruido de una desbrozadora que salía de la casa de Mª. Como me pillaba de paso observé que las ventanas estaban abiertas y me fijé en la gente que andaba entrando y saliendo, pero no conocí a nadie. Supuse que ya se habría vendido o alquilado, cosa que me pareció rara en esta época de crisis. Picado por la curiosidad y porque tenía en gran estima a la dueña, pregunté a una vecina de las que viven habitualmente allí sobre la identidad de aquella gente. Resulta que eran los hijos y otros familiares. Ahora sí mantienen la casa oreada y limpia y quitan habitualmente las zarzas, siegan la hierba, podan... Lo que hay que ver. Esta buena mujer tenía que buscar entre los vecinos a alguno que pudiera arreglarle el terrenito de delante de la casa y dependía de las vecinas para muchas compras y para que le ayudasen algo en la limpieza. Su familia la tuvo abandonada y ahora caen sobre la herencia como bandada de buitres a preparar la casa para repartirse el botín cunado Mª muera.

Me temo que habrá más casos de éstos, pero como éste me ha pillado cerca lo he sentido de una forma especial. No alcanzo a entender que haya seres humanos de semejante catadura, capaces de tener abandonada a una madre hasta el extremo de atenderla solo cuando las circunstancias han llegado al límite y cuando son los servicios públicos quienes tienen que reclamar su atención. Por si fuera poco, con la misma desfatachatez se quieren aprovechar de lo que aún le pertenece. Hechos como éste me repugnan y me indignan, más aún, me hacen poner en duda la dignidad del ser humano, por eso me he desahogado aquí denunciando este lamentable ejemplo.Este link lleva a una película artesanal hecha por un nativo del pueblo que muestra cómo era éste unas décadas antes. La comparto como recuerdo y como homenaje a esta mujer.


jueves, 11 de abril de 2013

DÍAS DE MONTE 9

Amanecer desde el Kolitxa.
Las Encartaciones quitándose las legañas
Ya era hora, nos ha costado conseguir el retomar nuestras salidas montañeras. El mes pasado tuvimos una frustrada que no nos supo a nada, así que este domingo pasado tras la última nevada nos lanzamos a probar nuestro material de nieve. En un principio tocaba ir al Zalama, pero con la nevada que había caído preveíamos que iba a haber demasiada nieve. Es la cuarta vez que decimos de ir a este monte y se truncan nuestros planes. Lo voy a declarar monte maldito. Paramos en Balmaseda, en el barrio de Pandozales, que es la base montañera por excelencia de aquella zona y nos propusimos subir el Kolitxa y el Burgüeño. En la subida ya bajaba una cantidad considerable de agua, pero a la vuelta había tramos del camino que eran auténticos regatos. Nos encontramos con zonas de 50 cms de espesor y otras más peladas por estar expuestas al viento. En la cumbre hielo como se puede comprobar en las fotos. En esta ocasión tuvimos abundante compañía dado que el día salió agradable y la nieve atrae, así que por fin tenemos una foto juntos. 

La ascensión nos resultó más larga y dura de lo previsto, o sea, que se nos había olvidado andar en nieve. Creo que también nos habíamos olvidado de lo verticales que son las subidas de estos dos montes, al menos yo que hacía muchos años que no había andado por esas zonas. Me hubiese gustado visitar los nidos de metralletas del cinturón de hierro de Bilbao que quedan en las laderas del Burgüeño, como testigos mudos de la batalla desigual que acabó con un batallón de gudaris. La famosa legión Condor de los nazis se encargó de ello. Andábamos mal de tiempo y en aquella zona había mucha nieve así que nos volvimos enseguida. Si la subida se me hizo dura, la bajada eterna porque Juanjo me metió por la pista de vehículos que da mas vueltas que una noria. Total tarde y morros en casa, y es que no se puede tener todo.

miércoles, 10 de abril de 2013

Vacaciones en el agua

Las nubes de todos los días agarradas a los montes, como este
invierno que parece que no se quiere ir nunca
En esta Semana Santa pasada hemos estado unos días en Quintanilla, a pesar de que el tiempo no auguraba nada bueno. Nada más llegar a la casa tuvimos que poner la calefacción a tope porque fuera no pasábamos de los 6 grados al mediodía. Aprovechamos los ratos de tregua para dar algún paseo corto y para hacer trabajillos en la campita que tenemos delante de la casa. Cuando arreciaba el temporal nos dedicamos a la lectura reposada y a otras actividades caseras. Entre otras me metí en el trastero que tenemos en el patio de atrás para cepillar unos troncos labrados de roble viejo que hacían de pilares en la casa, para en próximas salidas darles una buena capa de protector de madera. Mi intención es hacer un a modo de escultura con ellos en el rincón de la campa que siempre se queda sin hierba. Ante todo estos días nos han servido para frenar y conectar con otras sensaciones: escuchar el viento, los pájaros que empezaban a llamarse, el silencio de los paseos nocturnos... Sensaciones que nos han ayudado a que broten entre nosotros dos esos momentos en que la comunicación sale espontánea y desde lo más hondo. Para mí han supuesto un banquete de contemplación y de naturaleza que no tiene precio, como se ve en los álbumes que voy a colgar. 

Quién dijo miedo. Ya que llevamos un invierno sin salir de la nube vamos a disfrutar del derroche del agua de las lluvias y del deshielo de las nevadas. Con paraguas y lo que haga falta nos lanzamos a buscar los lugares que sabíamos estaban en su mejor momento: las cascadas. La primera cita fue en Puentedey, las cascadas de La Mea. Se accede a ellas desde la carretera con facilidad y sin problemas de calzado. Habíamos estado varias veces pero nunca habíamos conseguido verlas con abundante agua. Esta vez sí. Cae por encima de una cortante que a modo de labio deja resbalar el agua, de tal manera que se puede pasear por detrás de la cortina. El otro dato curioso es que la roca sobre la que cae el agua no se desgasta sino que crece, porque es una estalagmita gigante que se ha ido formando por el material calcáreo que arrastra. Aquí se puede ver

En otra salida nos acercamos a Las Pisas en Villabáscones de Bezana, un paraje impresionante formado por un cañón cubierto de un espeso hayedo y un tupido bosque de ribera. Aquí hemos estado más veces pero nunca con la cantidad de agua de este arranque de primavera. El agua surgía hasta del propio camino por cualquier grieta. El arroyo bajaba bravo y furioso con un empuje imparable, que, a la larga, acabaría aportando cauce al Ebro. Es imposible transmitir a través de las fotos la impresión de la caída del agua y como no llevábamos el vídeo, nos quedamos sin gravar el sonido. A ratos tenía que ir tapando la cámara de María para que no se mojara por la lluvia, pero lo pasamos genial y fue una tarde memorable. Ahí queda el recuerdo.

El Sábado Santo tuvimos que volvernos y, mira por dónde, el domingo de Resurrección nos regaló una mañana soleada. Salimos prontito porque estos momentos duran poco y esta vez nuestro disfrute fue con el agua salada. En nuestro tradicional paseo por la playa de La Arena nos encontramos con un pequeño espectáculo de olas y entre charla y charla, como tenemos la sana costumbre de sacar a pasear la cámara de fotos, María plasmó éstas.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Un destrozo humano de los realiti

Nada más escucharlo por la radio comencé a hacerme composición de lugar. Por lo que estaban diciendo tenía pinta de ser uno de mis conocidos. Joven de Barakaldo de 21 años, apuñala a su abuela y a una amiga, problemas anteriores por violencia... Claro que con el dato final no había duda: había participado en el programa Hermano Mayor. Tengo una de las historias de mi vida de este blog dedicada a este chico hace años. En ella había un final feliz y quise entrar de nuevo en contacto con él para apoyarle en aquella mejoría, pero me fue imposible. Mucho tiempo después le vi de nuevo como era, con los ojos inyectados de ira, gritando a su acompañante como un energúmeno. A poco me pisa al pasar y ni se dio cuenta de quién era. 

Tiempo después me comentó mi hija que sus compañeras del instituto le habían contado que nuestro chico iba a salir en Hermano Mayor. Tuve el valor y el estómago de seguir el programa completo porque yo conocía la historia de sobra y lo que estaba viendo y oyendo no tenía ni pies ni cabeza.Lo dicho, el programa terminaba a la puerta de una clínica de desintoxicación, en la que duró un día para renglón seguido volver a las andadas. Hace unas semanas me crucé con la abuela que, con su habitual tono de mártir, me dijo que el chiquillo estaba insoportable. No le di importancia porque venía a ser la historia de siempre repetida una vez más, pero me equivoqué. Esta vez ya ha pasado a la siguiente fase.

¿Para qué ha servido el famoso programa salvador de desastres y de casos imposibles en esta ocasión? Sencillamente terminar de destrozar, por si ya lo estaban poco, al chico y a una serie de personas familiares que han estado aguantándole. Sin contar con  el desprestigio social que les ha acarreado a todos ellos. ¿Dónde ha quedado nuestro trabajo de educadores, las atenciones de los servicios sociales y de otras asociaciones que habían apoyado a la familia?¿Como se puede creer uno que estas cosas se arreglan por hacerse famoso y porque venga un superman que en un plis plas da la vuelta a la tortilla? En estos casos no queda otra que estar cerca y atentos a las oportunidades para empujar hacia arriba. Es un proceso de acompañamiento largo e imprevisible. Sin embargo ahora solo le queda la cárcel o una carrera hacia la autodestrucción en la que se puede llevar además a otros por delante 

¿Qué nos están vendiendo? Desde luego no parece que sea la salvación de los protagonistas, sino más bien el airear miserias y convertirlas en espectáculo. Por otra parte, éstos habrán accedido a ello a cambio de algo más rentable que una supuesta solución, que de todo hay. Se inventan maneras cada vez más escabrosas de ofrecer carnaza y morbo sin límites para satisfacer la mala baba de una parte notable del personal de este país asiduo a esos realitis, o como se llamen.Un auténtico circo que deja pálido al famoso de los romanos, porque el daño que hacemos los humanos a los que acaban siendo víctimas de estos espectáculos es superior al de las fieras que se trapiñaban a los condenados a muerte para regocijo del populacho.

domingo, 17 de marzo de 2013

A su santidad Francisco

Reverendísimo padre: 


Aún no le conozco pero le deseo la mayor de las suertes y el tiento acertado para desarrollar la tarea que ha asumido, que se me antoja más que difícil, imposible. Supongo que será consciente del jardín en el que se ha metido y en el que, se supone, vivirá la última etapa de su vida a no ser que imite a su antecesor o lo maten a disgustos antes de tiempo, que de todo ha habido. Desde mi punto de vista, creo que el ambiente en el que se mete, no es el más adecuado para seguir fielmente el camino que Jesús nos marcó en el evangelio. Lo que más me preocupa es que se pueda olvidar, entre tanto boato y follones palaciegos, de que un día optó por un seguimiento y una entrega total al servicio de Dios y de los hombres y mujeres que El le encomendare. Supongo que también a día de hoy yo he pasado a ser uno de ellos, como católico que me considero, por lo que me atrevo a expresarle mis sentimientos. 

En lo que a mí me toca le pido que, ante todo, sea sincero con  los creyentes y pida perdón por si ha caído en alguna tentación, como la de favorecer a los poderosos, la del dinero, la de la debilidad de la carne, la de ser pagado de sí mismo o la de haberse alejado de los pobres de Dios, cosa difícil si es verdad la fama que le precede.  No somos quiénes para juzgarle, como han comenzado a hacer algunos, pero la mejor manera de que podamos confiar en su santidad creo que pasa por que se manifieste como uno de nosotros y sepa reconocer sus propias debilidades, que en estos tiempos que corren no es una virtud muy al uso, aunque sumamente necesaria. Así mismo, me atrevo a pedirle que, en lo que dependa de su santidad, se pueda pasar de la época de los anatemas a la de los brazos abiertos, del dogma enlatado o de la moral rigorista a dar paso a la sangre cálida del Espíritu que nos transmita la fuerza para conmover el corazón pétreo de este sistema social que está marcando el inicio del siglo XXI.

Supongo, santo padre, que es muy consciente de que está en el punto de mira de la mayoría del mundo y que no va a pasar inadvertido el más mínimo gesto o movimiento que haga. Va a estar durante estos primeros momentos sujeto a mil especulaciones y, supongo, que no faltarán presiones, más bien desde dentro que desde fuera de la Iglesia. Gestos y especulaciones aparte, no le voy a pedir que sea capaz de renovar la Iglesia de arriba a abajo y de actualizar todos sus mensajes a las perspectivas que se apuntan en este siglo XXI, dado, que teniendo en cuenta su edad, no está para hacer cabriolas y va a ser muy difícil que le dé tiempo a conseguirlo. Pero, en el caso de que sea así, sí quiero solicitarle encarecida y humildemente un par de cosas. La primera es que no se vaya de su pontificado sin habernos dejado la casa bien limpia y presentable, para que no nos tengamos que seguir ruborizando al decir que somos católicos. La segunda se refiere a que consiga dejarnos las puertas abiertas para que podamos salir al mundo y quitarnos de encima la cerrazón a la que las jerarquías nos han tenido sometidos a los miembros llanos de la iglesia. Y para despedirme, ya que lo pidió en su primera intervención pública, le doy mi bendición para que no le falten fuerzas en cumplir su misión y en seguir los dictados de su conciencia.


martes, 5 de marzo de 2013

Un desastre anunciado

Es un hecho que ha pasado a lo largo del curso, pero que, aunque no he tenido tiempo para escribir, no lo he olvidado y aún me sigue haciendo daño en las tripas. G es casi invisible de por sí. pequeño, paliducho, endeble, con una mirada entre triste y apagada. Es difícil acertar a primera vista con su edad porque es de los que aparentan ser un niño, pero, si se le ve actuar o hablar, entonces parece mucho más infantil de lo que se suponía. G necesita por tanto hacerse notar `para que alguien se fije en él o simplemente le haga un poco de caso para bien o para mal. La primera noticia que tuve de él es que, cuando aún estaba en infantil, intentaba quitar los bocadillos o las cosas de comer que sus compañeros llevaban para le recreo. Antes ya sabíamos que sus hermanos mayores faltaban al colegio y eran los encargados de traerle y llevarle, por lo que había días en los que no se podía asegurar dónde iba a acabar. El equipo directivo del colegio nos avisó porque no conocían a esta familia y veía que pasaban cosas extrañas, además de que los chicos eran de armas tomar.

G es víctima de una víctima que siendo muy joven se fugó de casa con un energúmeno que le hizo cuatro hijos en un santiamén y tuvieron que separarle de ella porque si no la hubiese matado a palos. Tuvo suerte la mujer porque el maltratador acabó en la cárcel por otra serie de delitos, lo que le posibilitó poner tierra por medio. Se refugió en los programas de ayuda para estos casos y cuando los responsables de éstos la creyeron preparada le ofertaron una salida digna para sacar adelante a sus hijos. Pronto se vino todo abajo y se fue juntando con otros compañeros del mismo pelo del anterior. Los hermanos mayores han acabado desquiciados y no se sabe dónde, porque abandonaron los hogares de acogida. G también ha estado en uno de estos hogares. 

Como suele suceder en estas edades, cuando hay problemas de fondo afloran con toda su virulencia al pasar a los institutos. Los profesores comprendían que G no era un mal chico pero resultaba insoportable y disruptivo por su afán de llamar la atención. Para evitarse problemas, supongo, sus tutores lo cambiaron de centro pero sin tener en cuenta que le pasaban de un modelo en castellano a otro bilingüe, con lo que, además de aumentar su retraso escolar, aumentó de manera desproporcionada su comportamiento insoportable dado que no entendía nada en la mayor parte de las asignaturas. También en este segundo centro comprendían que G no tenía la culpa de lo que le pasaba, pero veían que en la medida de que nadie la hacía caso su conducta superaba lo insoportable. 

Y aquí comienza ya la huida. En el hogar decían que salía para clase pero él no llegaba o lo hacía con mucho retraso. Al principio parecía una chiquillada más, pero como nadie puso remedio llegó un momento en que esta conducta empeoró notablemente. A los retrasos se fue añadiendo una conducta de molestia sistemática a los compañeros y compañeras, hasta que en un buen día se el pilló infraganti en un robo grave. No le quedó más remedio que devolverlo, pero despareció del centro y del hogar. Se le ha visto en el coche de un elemento peligroso -qué casualidad!!-  que vive en la calle porque tiene orden de alejamiento de su madre a la que ha zurrado de lo lindo después de hacerle la vida imposible. Después de una semana sin noticias de él ha llegado una notificación en la que se comunica que ha sido ingresado en un centro de adolescentes con graves problemas de conducta. Ya ha ingresado en la academia para graduarse en lo marginal y en el desastre.

Ahora caben mil preguntas sobre quién tiene la culpa de los derroteros que va a tomar su vida y de las que vaya a armar en un futuro. La pregunta del millón, sin embargo, es qué va a pasar cuando salga de ese centro, quién lo va a recoger, qué recursos le van a quedar cuando pase los 18 años...Me duelen las entrañas porque este tipo de historias las he visto antes y sé que este ser inocente va a pagar los platos rotos de sus mayores, lo errores de las intervenciones públicas y se va a ir destruyendo a sí mismo porque a éstos se les ha negado hasta el ángel de la guarda. Pero todo eso está por venir porque ésta no es una historia de mi vida anterior sino del futuro y me siento, una vez más, con la impotencia y la rabia de ser un mero notario de un desastre anunciado.

domingo, 10 de febrero de 2013

ALGUIEN DICE LA VERDAD

Me quedé el otro día gratamente sorprendido al escuchar de viva voz las declaraciones del presidente de la gran patronal, señor Rosell. Naturalmente me alegré no por sus contenidos sino porque por fin hay un pez gordo que dice en alto y sin cortarse un pelo lo que piensa y lo que le gustaría que se hiciera de ahora en adelante. Lo dicho, alguien dice lo que siente sin tapujos ni vergüenzas ni intentar dulcificar las cosas. O sea, alguien dice la verdad de lo que  está por pasar, si nadie lo remedia. En primer lugar negó con toda contundencia y descaro que hubiese tanto paro como dicen las estadísticas oficiales, porque éstas son un desastre y no ofrecen ninguna garantía. Parece que este señor y nosotros vivimos en mundo distintos, o, además de las estadísticas oficiales, también mienten los medios de comunicación que nos pasan testimonios e informes de empresas y comercios que cierran, sin contar la cantidad de gente que se ha quedado sin recursos de protección.

El señor Rosell, y con él supongo que la CEOE, afirmó a continuación que tiene una fórmula infalible para acabar con el paro. Nada de reformas laborales, nada de convenios colectivos que marquen mínimos salariales. El empresario tendrá libertad de contratar como le convenga por horas, por días y por la cantidad de dinero que le parezca oportuno sin que se tenga que ceñir a ninguna norma de carácter general ni a mínimos salariales. Claro que el señor Rosell no ha inventado ninguna fórmula porque lo que propone  es volver sin más a las penosas condiciones laborales de los tiempos de la revolución industrial. Todo lo que se refiera a respetar los derechos y las garantías laborales de los trabajadores  quieren borrarlo del mapa y dejar el terreno despejado para hacer y deshacer sin que nadie se meta por medio. A eso lo llaman que haya empleo, pero no quieren ver que ese supuesto no supone más que legalizar una explotación descarada. Ese tipo de empleos, que no llegan ni a los llamados basura, no va a traer sino más penuria y destrozo de las clases sociales con menos recursos y un debilitamiento notable de las clases medias. Tampoco se han parado a pensar que la falta de seguridades y la escasez de recursos que su propuesta generaría, puede repercutir negativamente en el consumo y en el crecimiento económico general.

Puesto en declaraciones, al señor Rosell se le calentó la boca y la emprendió con el denostado estamento funcionarial. El quitaría a todos los funcionarios porque lo único que hacen es gastar papel y teléfono. Eso queda muy mediático y, de entrada, puede conseguir que resulte una propuesta populista. Pero lo que se descubre debajo de estas declaraciones es, una vez más, las verdaderas intenciones de la gran patronal. Los funcionarios son los garantes del funcionamiento del estado en todos sus niveles, a parte de que haya unos que cumplan debidamente sus deberes y otros que no pasen de ser unos chupatintas, como los hay en el resto de la sociedad. Si le sobran los funcionarios, le sobra el estado, es decir, todo lo público. Lo único que quieren es su libertad de hacer y deshacer, pero no solamente en la empresa sino en el resto de la sociedad, sin ninguna obligación social ni tener que rendir cuentas a nadie. Este es el proyecto de la CEOE, como he dicho antes, volver a las condiciones sociales de los tiempos de la revolución industrial. Eso sí aparentando que son ellos los que van a acabar con el paro. Todo esto resulta lamentable e insultante en el momento de penuria que nos está tocando vivir. De todos modos es de agradecer la sinceridad y la desfachatez del señor Rosell porque así sabemos el resto de los ciudadanos a qué atenernos y con quién nos estamos jugando los cuartos.

jueves, 7 de febrero de 2013

CONSENSO versus AFRICANISMO

Los pactos de la Moncloa. Una buena lección de la historia
El fin de semana pasado escuche en radio nacional parte de una entrevista a Manuel Vicent. En ella sostenía que el espíritu de la transición ha fracasado porque la voluntad de consenso que la hizo posible desapareció muy pronto. Según él se ha instalado en su lugar un nuevo "africanismo" que hace que nuestra democracia no pueda funcionar. Para mí, después de leer "El Holocausto Español" de Paul Preston, este concepto me había quedado claro. Los africanistas eran los militares que desarrollaron su carrera en el protectorado de Marruecos. Allí su práctica habitual era arrasar las aldeas con sus habitantes dentro, así se acababa con el problema de los rebeldes. Cuando pasaron a la península siguieron con la misma política, esto es, el enemigo liquidado es el que no molesta más. Esta fue la escuela de Franco, Sanjurjo... y el tropel de jefes y oficiales que medraron a su sombra. Los mismos que masacraron a los mineros de Asturias o a los braceros de Andalucía o a la población civil en la guerra. Ese fue el sistema que aplicó Franco en la guerra civil: por donde pasaba no podía quedar ni un republicano en pie ni aunque comulgase todos los domingos. Según Tuñón de Lara, Franco podría haber terminado la guerra civil en la mitad de tiempo con los medios de los que disponía, pero con este afán de dejar todo barrido y con su obsesión por entrar en Madrid consiguió prolongar cruel e innecesariamente el sufrimiento de los dos bandos.

Hoy, y desde tiempo ha, el africanismo se practica sistemáticamente en la política de este país y, auque ahora la eliminación del enemigo es incruenta,el daño que se hace al país es incalculable. El PP, por ejemplo, cada vez que ha accedido al poder lo ha hecho sin ningún programa, solamente con el "váyase..." "el paro de Zapatero..." Esto es, a costa de eliminar al enemigo sin más. Nunca se dijo qué se iba a hacer para corregir los errores del anterior, sino solamente que se vaya para que me ponga yo. En este momento de corrupción estamos asistiendo a un espectáculo bochornoso basado en el " y tú más". En vez de intentar lavar cada uno la ropa en su casa y llegar a acuerdos, a compromisos y a leyes para que no se repitan hechos tan lamentables, se dedican los dos grandes partidos a pedir cabezas del bando contrario, negando hipócritamente sus propios pecados. Mientras tanto solamente consiguen que el ciudadano desconfíe cada día más no solo de ellos, sino de todas las instituciones públicas. Aquí cerca hemos contemplado cómo el diputado general de Bizkaia se negó a colaborar en el tema tributario con el gobierno socialista -"la vaca no da más leche"- y en cuanto han puesto a los suyos en Vitoria la vaca se ha recuperado milagrosamente. Entre tanto lo que haya perjudicado al país con sus decisiones le importa un bledo.

En medio de ese espectáculo el paro sigue creciendo, los recortes siguen creciendo, el hambre sigue creciendo, los desahucios  siguen creciendo, la fracción social sigue creciendo, la falta de oportunidades para los jóvenes sigue creciendo... Pero nadie da un paso al frente para llegar a acuerdos básicos comunes que puedan solucionar o, al menos, paliar la catastrófica situación en la que sobrevivimos. Mientras se centran en eliminar a los contrarios o en sacar rentas electorales, están colaborando o permitiendo que los mercados, los bancos alemanes o quien demonios esté al mando de  este expolio, arrasen los beneficios y las garantías del estado que nos habíamos dotado. Con Franco la nación que reducida a ruinas y la hizo retroceder hasta el siglo XIX. Con éstos el estado de bienestar va a quedar arrasado y nos van a hacer volver a la situación social de los años 70, solo que sin el espíritu de lucha y de consenso que entonces que nos permitió salir con vida de la dictadura.

martes, 29 de enero de 2013

AGUR AMA

El día 14 de enero falleció mi madre. Tenía 93 años y un solo riñón que se cansó de rendir y eso le provocó un fallo en cadena del resto de funciones. Llevaba un mes con síntomas confusos, tos, dificultad para hablar, más hinchazón. Nos dijeron que era una bronquitis, una infección de orina o debilidad física sin más. Para cuando mi hermana la llevó a urgencias ya estaba todo cumplido, y en 24 horas expiró. Casualmente me tocó el turno de tarde para asistirla y mi hermana se estaba preparando a pasar la noche con ella, porque no preveíamos un desenlace tan rápido. Despidió a mi sobrino con un beso y luego le sujeté la mano para que me sintiera junto a ella porque no abría los ojos. Le sugerí una oración al oído pero antes de terminarla sentí que ya no me apretaba. Comenzó a tener una respiración convulsa y vomitó.

A partir de ese momento la respiración era similar a un rugido. Avisé a la auxiliar y al poco rato se presentó la doctora de guardia que, de manera delicada, me vino a decir que el desenlace iba a ser más rápido de lo que esperaban. De vez en cuando se le abrían los ojos de forma desorbitada y sin mirar a ninguna parte. Una enfermera le controló la oxigenación y murmuró que ya no oxigenaba. Inmediatamente llamé a mi hermana. Apareció de nuevo la doctora y me dijo que ya le iban a desconectar el respirador y la iban a sedar. Ya no pude aguantar más y, llorando en silencio a todo trapo, me clavé en la cabecera de la cama acariciándola, besándola, susurrándole piropos y enredando en su precioso pelo. No sé cuántas veces le besé la mano mientras sentía que cada golpe de respiración tardaba más en llegar y tenía miedo a que fuese el último. Cuando estaba exhalando los últimos suspiros llegaron mi hermana y mi prima Mª Angeles justo a sentirla caer. Todo esto en tres horas de angustia e impotencia que no se me olvidarán nunca.

En frente de esta cruz estaba la casa de Abadiño
en la que vivían  y de donde tuvieron que salir
huyendo al terminar la guerra civil
Ama era de esa generación de mujeres fuertes que se curtieron en los momentos más difíciles del siglo XX. Le tocó hacer de todo dado que era la hermana mayor de siete varones. Después de pasar las penurias y los miedos de la guerra civil, le tocó en la posguerra el calvario de ser una familia represaliada con un hermano fusilado y un padre en Puerto de Sta. María que se libró del paredón de puro churro. Luego no fue afortunada en su matrimonio y se quedó sola y separada, cosa insólita en aquellos años 50, trabajando para sacarnos adelante y cuidando de su padre. Se dejo la salud y el pellejo para conseguir que estudiáramos en buenos colegios y en un tramo de su vida, después de la muerte de mi abuelo, se quedó sola en casa con nosotros dos internos. Alguna vez me confesó que fue una de las  épocas más duras de su vida y que a veces, cuando volvía de trabajar,  la soledad le resultaba tan pesada que quería darse cabezazos contra la pared.

Ama tuvo siempre una salud precaria y, aún así, tuvo la resistencia y la fuerza de trabajar duro y llevar la casa. No tendría aún los 50 años cuando le quitaron el riñón podrido, tuvo peritonitis en plena guerra, le operaron de dos hernias discales, tenía unas jaquecas fortísimas, le daban microinfartos cerebrales... Era una mujer de una fe profunda al estilo de su tiempo a golpe de rosario y misa siempre que pudiera. Colaboró en las parroquias en las que estuvo en diversas actividades. Tuvo una rara virtud -quizás porque en su vida le tocó hacer de madre de los que no eran sus hijos- de conseguir que muchos conocidos, compañeros, amigos tanto míos como de mi hermana o vecinas de su escalera la hayan considerado como una segunda madre o como abuela. 

A estas alturas quiero cargar en mi disco duro la herencia auténtica de esta mujer que tuve la suerte de tener por madre. Pero me he dado cuenta que en la copia que tengo se han borrado una serie de registros donde estaban cargados los defectos, las discrepancias y esas cosas por el estilo. En todo caso puede que de vez en cuando me vengan a la memoria alguno de sus errores pero solamente para tenerlos en cuenta y no repetirlos en mi vida. Espero tener fuerzas para seguir publicando cosas sobre ella como un homenaje póstumo y es que la echo de menos después de haberla tenido tanto tiempo con nosotros.