Lunes 13 de abril. Retomamos la actividad tras el período inactivo vacacional. Las Arenas hasta Sopela, un trayecto siempre atractivo sobre los acantilados del friz de la costa vasca. Teníamos dudas sobre la metereología prevista, pero los y las que nos dimos cita lo tomamos como algo tolerable para hacer el camino, incluso nos habían animado con el anuncio de que al final acabaría despejando del todo. Con esta sensación nos pusimos en marcha y en la estación de S. Ignacio nos encontramos 23, contando con la gente de Cruces y Retuerto que ya nos estaban esperando. Llegamos a 24 ya que un retraso nos hizo esperar, con mucho gusto, en la salida del metro en Las Arenas.
En el primer tramo solamente nos cayeron unas gotas dispersas que se fueron intensificando y luego despareciendo al llegar a la playa de Ereaga. Un tremendo trailer nos cortó el paso para meter una pala de tamaño respetable en la playa. En la otra punta había una pala retro llenando un camión de arena. Al parecer por estas fechas tienen que devolver al mar la arena acumulada contra el muro de separación con el paseo, porque si no, la arena cubriría la carretera. A partir del puerto viejo estrenamos el paseo que da la vuelta por debajo de las cosas bordeando la costa para luego bajar a la playa de Arrigunaga. Pero al enfilar la subida al fuerte la cosa comenzó a ponerse fea. Solemos hacer el hamaiketako en los bancos de Punta Galea, pero con el viento que iba a más optamos por quedarnos protegidos, dentro de lo posible, en el muro del foso de la fortaleza.
Después de un foto heroica, cara a la lluvia que nos hizo mantener sin paraguas nuestra inflexible fotógrafa, empezó a caernos el diluvio universal, versión Bizkaia. Tal fue su impresión que el personal buscó refugio en los servicios públicos con un humor exquisito y chanzas a tutiplé. A todo esto, visto que aquello se cerraba cada vez más, se optó por dar vuelta atrás para coger el metro en Bidezabal. Al llegar había dejado de llover, pero ya estábamos mojados y destemplados, por lo que de haber seguido luego con el trayecto quizás no lo habríamos disfrutado. O sea, el peor momento del día nos pilló en el peor sitio y dio al traste con todo. Para rematar la coña, estoy escribiendo esto mientras contemplo una tarde soleada y luminosa.
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Bueno, otra deuda que tenemos que resarcir. A falta de disfrutar del trayecto, sí hemos disfrutado de un excelente humor y quizás ha habido muchas más risas que en otras ocasiones. O sea, que aunque hemos empezado los recorridos del último trimestre con mal pie por el tiempo, ha sido un buen reencuentro con un ambiente envidiable. Después de las frustraciones de Castro nos ha venido esto. Nieves pon a ése de cara a la pared que no se ha portado bien.
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