martes, 25 de febrero de 2014

Entre todos

Algunos días por la tarde voy a estar un rato con mis suegros en la residencia de Ibarrekolanda. Tienen dos televisores de esos gigantes en la sala de estar, que está casi unida a la zona del comedor. Cuando no hace buen tiempo la mayor parte de los residentes se pasan la tarde colgados de ellos o mirando en dirección a las pantallas con los ojos perdidos hacia no se sabe dónde, porque quizás muchos, entre tanto, estén viendo pasajes de su vida en la televisión de sus recuerdos. Como es de rigor en toda residencia de ancianos, el volumen de las teles es inversamente proporcional a la capacidad auditiva del personal, que, por mor del desgaste, tiende a estar más o menos deteriorada. Llevan una temporada poniendo un programa de La1 que me llamaba la atención porque la presentadora chillaba más que hablaba, en medio del griterío del público invitado que hace de cla en el estudio. 

Lo primero que agradecí es que ya no pusieran esos programas vomitivos de tele5, que a cierto sector del personal parece que les gusta por aquello de la dosis alta de carroña. Desde hace dos días me he fijado algo más en el contenido del programa. Parece ser que se trata de sacar de un apuro a alguna familia o persona que quiere empezar de cero con algún proyecto, o necesita alguna operación o algún tratamiento especial que no se puede financiar porque está en las últimas. Mira por dónde, algo así se hacía ya en radio Bilbao cuando yo era niño, "De corazón a corazón" se titulaba. Lo dirigía un cura que iba exponiendo casos, poniendo mucho calor en el asunto, hasta que conseguía financiación para ellos. Todo este estilo de iniciativas pueden llevarse el sambenito de caritativismo barato por parte de los bien pensantes, aquel era eclesial y éste de la tele laico. Puede también que sea también un reality más, ya que alguien nos llora sus miserias en público, pero en versión solidaria porque con un poco de suerte puede sacarse un dinerito que le vendrá de perlas. Lógicamente durará, como todos los programas televisivos, en la medida en que sujete un número aceptable de audiencia, no por lo que suponga de beneficio para el personal necesitado que lo demanda.

Me ha llamado la atención especialmente en este programa que una cantidad importante de donantes son jubilados, algunos parados y no faltan pequeños que dan parte de su hucha. Realmente esto suena a aquel pasaje del evangelio en que Jesús valora, como donativo más importante para el templo, la moneda que echó una pobre viuda, porque era lo que tenía. Pero más allá de esto, me reafirmo una vez más en mi opinión de que son los mismos ciudadanos los que pueden ser capaces de aportar soluciones al problema de la pobreza y del desamparo social a los que nos encontramos sometidos. Solamente hace falta que se presenten plataformas válidas que sepan encauzar la solidaridad de la buena gente. Mientras las autoridades sobrevuelan la cruda realidad entre números macroeconómicos y le ponen en bandeja nuestras cabezas al gran dios Moloc de los mercados, no nos queda otra que generar iniciativas que generen vida y que ayuden al personal hundido a mantenerse a flote. La solución global del problema, el cambio del sistema no van a ser posible de golpe ni desde arriba, porque los grandes capitales lo tienen cada día más amarrado. Habrá que lograrlo a partir de pequeñas células solidarias que creen un nuevo tejido social.

jueves, 13 de febrero de 2014

A vueltas con la ley del aborto

Hace falta valor, o cómo será las demás!!
Hace años, cuando la conferencia episcopal española militaba en el PP para echar a ZP, una de las armas arrojadizas que utilizaron con mayor contundencia fue la de la ley del aborto, por lo que les dediqué a los monseñores un post. No hace falta ser un listillo para percatarse de que la movida montada por el Sr.  Ruiz Gallardón, en nombre del gobierno, no deja de ser el pago de la factura por los servicios prestados. Parece ser que el recibí estaba firmado desde el programa electoral. Al este ministro se le acaba de ocurrir una estupidez impropia de su mente privilegiada, o sea, del numerito de la votación famosa a golpe de papeleta ha deducido que la ha ganado porque es la voluntad soberana del pueblo español, tela. Creo que aún es más impropio de su demostrado talento el pensar que nos lo íbamos a creer a pies juntillas. Al mismo tiempo se han dicho auténticas burradas, completamente injustas, referidas a las mujeres que han abortado desde sus bancadas en el hemiciclo.

Una vez más habrá que recordar, no solo a los obispos sino también a la derechona recalcitrante que gobierna en el PP, que el defender la vida no tiene nada que ver con perseguir y condenar a las mujeres que se han visto obligadas a abortar, porque no creo que ninguna lo haga por gusto. Apostar por la vida quizás tenga más que ver con solucionar los problemas de alimentación de un alarmante número de niños españoles, buscar salidas para esas familias que ya no tienen ni con qué ni dónde vivir, invertir para que la sanidad y la educación llegue a todos en condiciones óptimas... y más asuntos de este pelo. Según los argumentos de las señorías del PP, los auténticos asesinos son los banqueros o los magnates de las finanzas que están provocando esas situaciones inhumanas o los empresarios que se aprovechan de las reformas, que sus señorías les han puesto en bandeja para despedir o bajar los salarios a su antojo.

Por otra parte, cuando hablan de salvar una vida habría que preguntarles ¿Qué vida, qué tipo de vida merece la pena vivir? ¿La vida de los hijos de unos yonkis, o de una prostituta que van a acabar abandonados dando tumbos de institución en institución? ¿La vida de un niño fruto de la violación de un marido maltratador o alcohólico que le va a amargar la infancia o le puede dejar marcado para el resto de sus días? ¿ La vida de los hijos de unos adolescentes alocados de familias problemáticas que no saben distinguir si su abuela es su madre? ¿Y, por qué no, la vida del hijo o la hija que no ha  probado ni un gramo de cariño porque su madre es una niña bien y pija a la que la familia le obligó a tenerlo y luego le ha tapado la boca con dinero o con caprichos? ¿Les gustaría a sus señorías haber nacido totalmente deformes? 

A lo largo de mi vida laboral y de voluntario he convivido con gran cantidad de hijos e hijas no deseados o tenidos porque no había más remedio. La mayor parte de las historias que he ido contando a lo largo de este blog son de ellos y de ellas. Es uno de los peores males que he conocido y tiene muy pocas posibilidades de superarse. El nacer no deseado es una garantía de infelicidad que marca de por vida. El bebé sabe de sobra que no es querido. Nadie se lo ha dicho pero él lo está sintiendo desde el seno y lo sigue mamando y lo lleva indeleble en su subconsciente. 

Sr. Ruiz Gallardón una vida que no es querida y que no es digna, no es vida, es una muerte en vida. Con su ley no se arregla nada, se sigue condenando a malvivir de por vida a muchos inocentes, hágame caso, que lo sé de muy buena tinta.

sábado, 1 de febrero de 2014

Como los cangrejos

La ley de Wert es un golpe más de este gobierno para mantenernos en el paradigma del cangrejo: cada día nos hacen ir más hacia atrás. Va a imponer sí o sí y digan las comunidades autónomas lo que quieran, la nueva línea para aquellos alumnos que no responden al nivel escolar requerido a su edad. Esto es, aunque ni siquiera hayan cursado 2º de ESO a los 15 años se les manda a un sitio que supuestamente se va a dedicar a la formación profesional -básica, por decir algo-, aunque es fácil que quede reducido a una guardería de adolescentes frustrados. Claro que, con el tiempo, cuando se aplique la ley por completo, a estos chicos y chicas se les irán añadiendo aquellos que no hayan pasado las correspondientes reválidas, con las que van a depurar la primaria. Con semejante tinglado, no me quiero imaginar qué van a poder hacer con este tipo de alumnado y qué valor se le va a dar a la supuesta formación profesional y académica que se le va a impartir.

Corría el año 1981 cuando comencé a dar clases en un instituto de formación profesional. En aquella época las cosas estaban muy bien definidas, si aprobabas primaria ibas al instituto; si te costaba mucho estudiar o si suspendías primaria a formación profesional, o, si tenías algún enchufe o algún familiar que te facilitaba un trabajillo, a producir. De este modo, cuando te daban las listas de los cursos los de los dos primeros cursos eran de treinta o más alumnos, pero a partir de tercero, si llegaban a 10 o 15 todos contentos. Tuve que dar unas clases de castellano en base a enseñar a leer o a redactar las frases más elementales o las de ética para plantear las habilidades sociales más básicas. A poco de estar allí me di cuenta de que la inmensa mayoría del alumnado procedía de los barrios más empobrecidos de la localidad y llegué a comprobar que bastantes venían con hambre a clase.

Ante este panorama, con la bendición de la dirección del centro y del inspector de turno, un grupo de profesores con un gran ánimo educativo -y a riesgo de darnos un buen batacazo- hicimos una selección de los alumnos y alumnas que daban los perfiles más bajos, tanto de aptitudes como de falta de conocimientos. Con esos grupos preparamos una programación alternativa basándonos en la experiencia y en los escasos conocimientos que tenían. Han sido unos de los años en que más he disfrutado en mi corta vida docente. Tuvimos que sacar recursos de todas partes que sirvieron ante todo para ganarnos su confianza, después pudimos trabajar en serio. Hoy en día aún me encuentro con chicos de estos y me saludan como si fuese de su familia y sé que para muchos fue un éxito. Cuando cambió la dirección, quedó sepultada esta experiencia porque la nueva optó por la línea de la excelencia y para estos alumnos era preferible ponerles la alfombra roja pero en dirección a la salida. Me consta que en otros sitios se estuvieron dando experiencias similares, pero siempre a modo experimental.

Con el tiempo fueron apareciendo los programas complementarios, los centros de iniciación profesional propiciados por los programas de garantía social, los programas de apoyo especiales tanto en el primer ciclo de la ESO como en el segundo... Es decir que aquellos gestos de voluntarismo puro y duro señalaron realidades sangrantes de la enseñanza y, con las leyes posteriores, la respuesta a las mismas se fueron oficializando y se crearon estructuras educativas estables para dar a este tipo de alumnos la respuesta educativa necesaria a su situación. Ahora vienen éstos a desmontar todo lo que supone atención especializada -porque no se merecen estos tipos el dinero que cuestan o porque les importa un rábano este alumnado- y de nuevo nos mandan a donde empezamos, solo que, esta vez, con premeditación y alevosía. Solo nos va a quedar esperar que en el desierto educativo que nos va a dejar este gobierno, si se llega a aplicar su ley, brote de nuevo algún oasis de atención, como pasó entonces

No me imagino a los profesores actuales de formación profesional atendiendo a esta tropa. Ni quiero pensar en los de los institutos que, hartos de pelear con ellos, darían un brazo por perderles de vista. Así que estos alumnos serán, en un gran número, los destinados a ser la masa de trabajadores no cualificados que deberán pegarse por un puesto de trabajo basura en condiciones casi esclavistas. Eso sí, figurarán como pertenecientes a las estadísticas de mejora de empleabilidad cuando lo consigan. Lo dicho, vamos hacia atrás como los cangrejos, o sea, a peor porque los alumnos de mi tiempo se encontraron con un nivel de empleabilidad y con unas condiciones laborales bastante más favorables que las que hay ahora y no digamos, según nos cuentan, de las que se avecinan.

martes, 28 de enero de 2014

Sí, es posible.

Si es posible que se consientan las abismales diferencias entre la élite de millonarios y el resto de los mortales, si es posible que todos los planes de erradicación de la pobreza y del hambre se queden en agua de borrajas mientras siguen en aumento esas diferencias, si las instituciones financieras mundiales siguen exigiendo que los gobiernos conviertan a las clases trabajadoras en siervos de la gleba, si se contempla con resignación la fuga de la generación de jóvenes mejor preparados, si se utilizan los poderes políticos para desmontar el estado y para preparar el terreno a sus ganancias, si no se ve ninguna alternativa a este sistema económico que, además de haber provocado esta enfermedad que llaman crisis, sólo dispone de una solución que es acabar con los enfermos, si la mayoría de los grandes corruptos se las arreglan para salir de rositas... ¿Qué nos queda por hacer?

La mayor parte de la ciudadanía no sabe hacer otra cosa que denostar contra los políticos y contra las instituciones públicas en tertulias, foros, redes sociales, peluquerías o bares. Echar sapos y culebras y poner a parir a diestro y siniestro es un deporte hispano más arraigado que el fútbol -y en el que también podríamos ser campeones del mundo- lo que nos convierte en gaseosas a las que se les va la fuerza por la boca. El problema es que en esos lugares no se tiene la posibilidad de cambiar las cosas, por lo que solamente sirven como terapia de soltar mala baba, así que luego dicen por ahí que no se explican cómo no se ha montado una revolución en España con semejante situación de paro y de recortes sociales.

Otra parte minoritaria, que gracias a Dios va en aumento, ya no se conforma con eso y va participando en movimientos solidarios de todo tipo, ciudadanos, sociales o religiosos para intentar paliar las consecuencias despiadadas de esta situación. A mi modo de ver realizan una labor importante que, a pequeña escala, están aportando soluciones más o menos estables a los problemas de la pobreza y del desarraigo, mientras las altas instancias miran para otra parte. Sin embargo, considero más importante el que vayan creando un tejido que pueda formar una sociedad de los ciudadanos capaz de crear vías alternativas a las impuestas por los poderes fácticos. 

Sin embargo, no toda la ciudadanía se mantiene en la pasividad resignada de que no merece la pena mover un dedo. Los resultados positivos de algunas  "mareas" y de no pocas presiones mediáticas están dando el fruto esperado y están haciendo recapacitar a dirigentes anclados en el absolutismo parlamentario. También hay quienes siguen proponiendo a través de las redes la vía de crear nuevos partidos políticos o agrupaciones que hagan sus veces y que encaucen los movimientos de indignados, pero esas pretensiones quedan, por ahora, en un reducto de minorías. Tienen en su contra el sambenito que lleva colgado todo aquello que suene a partido político.


Viñeta de eldiario.com
En vista de lo que hay, creo que no nos queda otra, para empezar, que el derecho al pataleo. Pero un pataleo ejercido a conciencia y con un ruido "in crescendo" contundente y continuo que pretenda llegar hasta las más altas esferas, aunque proceda de instancias concretas y particulares: la sanidad, la educación, los contratos laborales, los recursos sociales, el asociacionismo vecinal o de consumidores, los desahucios, las pensiones... Ellos ya se están preparando para estas batallas con leyes en contra de la libertad de manifestación, con constantes mensajes mediáticos sobre la inminente recuperación de la economía y, faltaría más, están dotándose de nuevas herramientas antidisturbios, que creíamos en el museo de la dictadura. Eso quiere decir que saben de antemano dónde van a tener la guerra y su táctica está muy clara: engañar, disuadir y reprimir, sin cortarse un pelo. 

Lo dicho, no nos queda otra que dedicarnos a molestar o a hacer la vida imposible a las élites, llámense bancos, gobiernos, fmi, comisión europea o a quien demonios esté manejando los hilos de esta horrible deriva a la que estamos sometidos. Como nos dijo un conferenciante, "tenemos que conseguir que no puedan disfrutar de lo que poseen" para que tengan que recapacitar. 

jueves, 23 de enero de 2014

Un año sin ella

El domingo pasado asistí de nuevo a la misa en la residencia Miranda donde estuvo asistida ama los últimos 13 o 15 años, no lo recuerdo bien. Era el primer aniversario de su muerte. Como mi hermana se encontraba fuera, no quise dar a la fecha ninguna publicidad y preferí celebrarlo desde mi interior. El bajarla a misa se había convertido en las rutinas del domingo por la mañana de los últimos años. Solamente le fallaba cuando estábamos en Quintanilla o fuera de Barakaldo por vacaciones o por actividades especiales. Me he quedado al fondo de la capilla en el mismo sitio en el que anclaba su silla de ruedas para que no molestara a nadie. He vuelto a recordar el ambiente, los cánticos, el bisbiseo de las ancianas siguiendo las oraciones del cura, los largos saludos de la paz... He echado en falta a varias personas que no faltaban nunca, por lo que supuse lo que había sucedido. Otros dos que andaban muy tiesos tienen que utilizar el andador y eran bastante más las personas conocidas que tenían que mantenerse sentadas durante toda la ceremonia. Y es que a estas edades en un año pueden pasar las cosas más inesperadas en los momentos más insospechados. Nos conviene ir tomando nota. 


Entrada de la residencia
He vuelto a experimentar el cariño que se profesan entre la mayor parte de las mujeres, los gestos de complicidad y la atención que dispensan a las que tienen mayores dificultades, como María la ciega a la que nunca le faltan lazarillas. Esos gestos me han hecho recordar los saludos cariñosos, las palabras de ánimo o los piropos que le dedicaban a ama. Claro que nunca han faltado ni faltarán las y los insoportables que con la edad consiguen superar sus cotas de antipatía y egocentrismo. En sitios como las residencias se hacen notar más por aquello de que se concentran en un espacio pequeño y bastante cerrado. Tanto en el momento de la paz como en la salida, algunas personas de las más cercanas a ama me han saludado con besos y abrazos efusivos, como si aún fuese de la familia que forman allí. Me han recordado la personalidad de ella, me han preguntado por mi nueva situación y, por mi parte, me he interesado por su salud y por otras conocidas. 

Ha sido una experiencia entrañable y de emociones contenidas. En el ambiente propicio de la misa, he vuelto a dar gracias a Dios por ella, como en el día del funeral, y no he querido tener en cuenta las diferencias que se pudieron dar entre nosotros, ni las facetas de su fuerte personalidad que no me hacían gracia. Un año me ha dado espacio para pasar página y tener a ama como un recuerdo en paz, pero aún hay momentos en los que me sorprendo pensando esto se lo tengo que contar a ama o cómo le gustaría saber que fulano o mengano ha hecho o le ha pasado esto. En fin, la madre siempre nos marca para toda la vida, no solo por la herencia genética que hemos heredado para bien o para mal, sino también en las costumbres, los tic, las manías o en los gustos. Para mí creo que lo más importante después de este año sin ella es comprobar que, aunque sea inconscientemente, algo de ella sigue viviendo en mí y me alegro por ello. Quiero traer aquí como flor de este aniversario el poema que le dediqué en su 80 cumpleaños.

martes, 21 de enero de 2014

DÍAS DE MONTE 12

El sábado pasado nos liamos la manta a la cabeza y nos fuimos al Zalama 1.345 ms de altura, el tercero más alto de Bizkaia. Es un monte mugalari en el que confluyen las vertientes de Burgos, Cantabria y Bizkaia. El tiempo prometía que por la mañana habría alguna lluvia dispersa sin más y que lo gordo del temporal llegaría a la tarde noche. Pero cuál no fue nuestra sorpresa cuando nos encontramos que la lluvia, aunque fina, no era tan dispersa en la medida que  nos acercábamos a la parte burgalesa de la merindad de Montija. Al subir El Cabrio nos percatamos de que el Zalama estaba totalmente nublado, lo que nos sorprendió más teniendo en cuenta el ventarrón del sur que había hecho la víspera. En fin, que llegados allí no íbamos a echarnos atrás. "Es lo que tiene el montañismo", dijo Juanjo. Así que desafiamos a la suerte, nos abrigamos bien, porque en S. Pelayo el termómetro del coche marcaba 3 grados, y con las referencias de los libros de consulta de toda la vida tiramos hacia arriba.
Al lado de un poste abandonado. Juanjo.

Enseguida vimos que íbamos a tener pistas hasta la cumbre, por lo que restamos importancia a la niebla y a que no veíamos ni torta. Al menos tuvimos a nuestro favor que había dejado de llover. Al poco de empezar se nos unió otro aventurero, Javier más joven que nosotros, que resultó ser también de Barakaldo. Tras unos primeros despistes, provocados como siempre por las pistas que abren en las zonas de pinares, nos fuimos situando. A ello colaboró el adelantado aparato de Javier provisto de gps, de mapas y de todas esas ventajas de la última generación. Incluso a poco de llegar a la cima le sonaron varios wasap, lo que sirvió para hacer unas risas. 

Javier y su GPS
Ya cuando cogimos cierta altura vimos que el suelo se iba poniendo blanco. Algo más arriba, acercándonos a la cumbre la cosa se puso fea del todo. Se levantó una ventisca fuerte y las gotitas en suspensión de la niebla parecían que se clavaban en la cara. A veces parecía que nevaba y no había manera de abrir los ojos. Estábamos envueltos en un manto blanco que nos empapaba y no podíamos quedarnos quietos, así que al llegar a arriba nos lanzamos cuesta abajo sin parar. Las pocas fotos que pudimos sacar han salido fatal, por lo que esta vez no puedo hacer un álbum. En el primer tramo de bajada nos volvió a llover y paramos en un refugio precioso construido a mitad de la ladera y muy bien preparado para que los animales no entrasen. Allí masticamos algo, intentamos sacar otras fotos, nos cambiamos algo de ropa y salimos escopeteados hacia el coche. Hacía mucho tiempo que no había sentido un dolor de manos tan fuerte por el frío. Los guantes se habían empapado y no era capaz ni de abrir una cremallera. El resto del descenso fue más tranquilo, la niebla se quedó a la parte de arriba y dejó de llover, así que fui recuperando las manos.
En el mismo sitio

En realidad lo que más me gustó fue experimentar la facilidad con que se hace camaradería en el monte, sobre todo cuando las circunstancias son adversas. En seguida se comparte de todo, comida, historias, trabajo, costumbres de casa... Hasta acabamos hablando de vinos -qué raro- dado que el mozo era por parte paterna de S. Vicente de la Sonsierra. Intentaremos sacarnos la espina.

El refugio que nos dio un respiro

martes, 14 de enero de 2014

Sr. Presidente de los Estados Unidos de América

Según nos informan los medios de comunicación, sabemos que usted ha tenido a bien recibir en su despacho a D. Mariano Rajoy. Por lo que dichos medios nos cuentan -aunque no todos los de España pudieron estar presentes-, el acto no solo consistió en sacarse una foto con usted, aunque sea ésta la que más rentabilidad le esté dando. Parece ser que usted le felicitó por sus medidas económicas, aunque le recordó que la tasa de paro seguía siendo demasiado alta y era urgente arreglar este problema junto con el del crecimiento económico. Sin embargo lo que me ha dejado perplejo es que usted haya definido la gestión del Sr. Rajoy como "un gran liderazgo". Ignoro el contenido de los informes que sus asesores le hayan hecho llegar sobre España, pero hay cosas que, desde lo que yo veo aquí, no encajan con tan benevolente apelativo.

El Sr. Rajoy no acostumbra a dar la cara ante los problemas que se plantean y cuando se ve obligado a responder solamente sabe arremeter contra la oposición y contra el gobierno anterior que son los culpables de todo. Usted Sr. Presidente, ha sabido estar a las duras y a las maduras y nunca a dejado de dar la cara, incluso en las cuestiones más espinosas de su mandato. Me extraña, por tanto, que no le hayan hecho caer en tan chocante detalle, aunque puede que dichos asesores no se hayan informado bien de la idiosincrasia de los gallegos. Por otra parte, creo que estará al corriente que el Sr. Rajoy gobierna con mayoría absoluta en ambas cámaras y en la mayor parte de los gobiernos locales, por lo que nos tiene sujetos a una abrumadora dictadura parlamentaria sin aceptar propuestas de nadie, ni rebajarse a consensuar nada. En esas condiciones no hace falta ser un líder, hasta el más corto lo puede hacer. Usted, sin embargo, ha tenido que someterse a durísimas negociaciones y ha tenido que contemplar impotente cómo la oposición republicana le ha tumbado proyectos importantes. Creo que en tales lides, sí se puede forjar un liderazgo.

Entiendo que le hayan parecido magníficas las medidas tomadas por el gobierno del Sr. Rajoy para ajustar la economía y el déficit público, porque le habrán asesorado los entendidos en macroeconomía, el Fondo y entidades encerradas en los intereses de especuladores y de los grandes capitales. Lógicamente no se habrá podido informar de las opiniones sindicales sobre la reforma laboral, ni tendrá noticias de la pérdida vertiginosa de poder adquisitivo, ni del acoso fiscal al ciudadano medio a través del incremento de impuestos indirectos, ni habrá tenido alcance a los informes de Cáritas España sobre el alarmante aumento de pobreza. A todo esto debe añadir que en su campaña electoral prometió a bombo y platillo que iba a hacer todo lo contrario. Aunque puede que usted Sr. Presidente se haya podido pasar por alto este último detalle, dado que le quedan algunos temas candentes por arreglar de los que prometió soluciones en sus campañas electorales. Como decía mi difunta abuela Leontxi "los políticos como los novios: hasta meter todo prometer, y después de metido se acabó lo prometido". 

No comprendo tampoco cómo no ha caído en la cuenta de que las medidas que el Sr Rajoy y sus gobiernos están tomando en materia de sanidad pública y servicios sociales van en dirección opuesta a la que usted está pretendiendo llevar en su país, a pesar del cabreo y de la oposición frontal de los republicanos. Ni tampoco llego a entender cómo se puede calificar de gran líder a alguien que está cediendo continuamente a las presiones de la extrema derecha de este país y a las exigencias de la jerarquía católica anclada en el pasado. 

Por todo ello,Sr. Presidente, espero que hayan sacado algo de provecho de la entrevista para los españoles medios, porque me da que todo ello ha sido un paripié para que se cierren algunos acuerdos interesantes para ustedes sin más. De paso le ha dado una palmadita en el hombro al Sr. Rajoy y se han sacado la foto oficial para que éste regrese a España con su ego un poco o un mucho más henchido y con la aprobación del imperio que usted preside bajo el brazo, así lo tendrá usted en el bote para próximas ocasiones. Mientras tanto, no sabe usted la gracia que ha hecho a los ciudadanos de este país que están padeciendo en su carne y en su inteligencia los efectos de semejante liderazgo.


jueves, 9 de enero de 2014

DÍAS DE MONTE 11

He tenido un tanto abandonado el blog por aquello de la vorágine navideña y porque hemos cambiado de ordenador y la nueva adecuación lleva su tiempo. El día de los Santos Inocentes, aunque con una previsión metereológica un tanto incierta, nos lanzamos decididos a visitar de cerca el Diente del Ahorcado, subiendo al Castro Grande desde el valle de Mena. A las 8,30 ya estábamos en Cilecia poniendo rumbo a la cumbre. El tiempo nos fue respetando, aunque veíamos la lluvia en las cumbres de Ordunte, a nosotros solamente nos cayó algo de llovizna en la primera parte de la subida y algunas virutas de nieve cerca de la cumbre que no duraron más de 5 minutos. Una vez pasado el túnel la pista estaba totalmente helada, pero al ser arenosa no tuvimos problemas de resbalones o caídas. Al final despejó y disfrutamos de una bonita mañana.

Es impresionante y da vértigo asomarse al borde y contemplar desde arriba el curioso "diente". Parece que se va a caer a pedazos porque está totalmente erosionado. Creo que ha habido algún que otro loco que ha trepado hasta su punta. Al no haber demasiada niebla pudimos divisar la nieve de la cordillera, algunos neveros del Zalama, las cumbres de Ordunte hasta el Kolitza, Peña de Aro y Sierra Salvada y unas magníficas vistas sobre el valle de Mena con sus pequeñas aldeas desperdigadas y Villasana en medio. Tuvimos menos vistas por la cara sur que da a Losa. En fin una mañana excelente.


viernes, 13 de diciembre de 2013

A veces la historia es despiadada

Tuve que pasarme varias tardes cociéndome a zuritos con el buen señor. En aquel momento tenía trabajo estable en la construcción porque estaba bien considerado como trabajador. Lo de su familia era otra historia. Vivía de la obra a la tasca y había dejado a la mujer, buena como ella sola pero con bastantes límites, sola con los hijos en una casa sin orden ni concierto de la que fueron saliendo por peteneras cada uno con una historia de lo más preocupante. El mediano acabó en un hogar de acogida en el que duró un telediario y comenzó a meterse en unos líos de cuidado, entre otros dejando embarazada a la novia con 16 años. Como ya le conocíamos, le propusimos trabajar en un proyecto de empleo protegido para jóvenes con problemas. Yo vi que en el fondo era un tipo legal, solo que había estado desorientado y sin referencia y que, por encima de todo, se estaba tomando muy en serio formar una familia. Claro que lo que le estábamos ofreciendo no daba para muchas alegrías. Así que allí estaba yo dándole la murga al padre e intentando convencerle de que su hijo no era un calavera y un inútil y que lo enchufase en la obra para darle una oportunidad. Al mes nuestro chico estaba al pie del cañón y no le ha faltado trabajo, hasta el presente en que ha sufrido como otros tantos la caída de la construcción. Han tenido más hijos y han sacado la familia adelante con el trabajo de los dos.

Me saludó hace poco y, como hacía mucho que no nos veíamos, nos hicimos las preguntas de rigor, la mujer, el trabajo, los hijos... Y ahí saltó como un resorte hablándome de uno de sus hijos. Lo que pudo ser un hola y adiós se convirtió en un monólogo de media hora plantados en la calle. Le hervía la sangre y la rabia le salía por los ojos. Sabía de sobra que yo conocía  a su hijo de siempre. Cuando llegó a la adolescencia comenzó a patinar en los estudios. Por aquel entonces apareció como alumno nuevo en las listas de absentistas de un instituto. Lo detecté inmediatamente por los apellidos y me extrañó verle allí pues antes estaba en un concertado. De absentista pasó casi a desparecer del centro, una vez que los orientadores le propusieron hacer un CIP. De vez en cuando me ponía en contacto con el tutor del taller y los informes siempre fueron positivos en lo que se refería al trabajo. Pasó bien las prácticas y consiguió algún contrato de su especialidad, y ahí le perdí la pista pensando que ya estaba encauzado.


De eso nada, según me estaba contando su padre, perdió empleos por falta de formalidad y en alguna temporada estuvo trabajando con él en la construcción, repitiendo la historia. Pero parece que ha echado todo a perder porque se ha ido metiendo en el mundillo de los consumos y, para completar bien la jugada, se ha echado una pareja que está metida en el manejo de esos chanchullos. Total que nuestro hombre está descorazonado porque siente que su hijo se está perdiendo sin remisión y con el miedo en el cuerpo de que el ejemplo cunda en alguno de sus hermanos. Por más que lo ha intentado, no ha sido capaz de convencerle de que vuelva a la casa familiar y a cambiar su vida. Ciertamente no se trata de una empresa difícil, más bien está rayando en lo imposible. El chaval ya se ha habituado a vivir del trapicheo, al consumo, tiene otro sitio donde vivir y todo ello está reforzado, o más bien blindado, por la relación de pareja. Esta gente vive en un mundo paralelo que es como una galaxia autónoma que solamente se conecta con el mundo real para conseguir dinero.

Yo también me he quedado descorazonado después de este encuentro. Resulta cruel para un hombre que ha sabido y que ha tenido el valor de aprovechar las oportunidades para rehacer su vida y llegar a formar su propia familia, contemplar impotente cómo uno de sus hijos ha desperdiciado oportunidades mejores que las que él tuvo y se ha lanzado en una cuesta abajo casi imposible de frenar. He sentido muy de cerca su dolor y mi natural me impulsa a querer arreglarlo enseguida, pero a esta alturas de mi historia ya no puedo pecar de iluso. Sé de sobra que eso está casi en la esfera del milagro: que rompa con su ambiente por algún motivo, que sea capaz de volver al ámbito familiar, que encuentre algún trabajillo... Solo me queda estar más cercano y mantenerme al tanto por si salta alguna oportunidad de tirar de algún hilo. De peores hemos salido, pero aquí para mi amigo y para su hijo el tiempo también juega en su contra, aunque no quede mucho más que esperar.


lunes, 9 de diciembre de 2013

Los hay para todo

Ven, siéntate campeón. No te lo puedes creer, me han dejado con 800 € de pensión por 10 años trabajados. Bueno en realidad puede que sean más años pero igual no figuran como trabajados. Es que yo me iba cuando se me ponía en los cojones y no le hacía caso al encargado. Creo que he trabajado más años pero me dicen que han sido 10 y no me queda otra, tú me contarás qué puedo hacer con 800 €. Hubo una temporada que estuve de barrendero y me tiraba igual dos horas barriendo y el resto de tasca en tasca, que los den por... 

Me acababa de sentar en el metro, que a esas horas iba bastante vacío, y ése fue el recibimiento del compañero de asiento. Por más que le miraba no era capaz de reconocer a ese tipo, era la primera vez que le veía en mi vida. Por las miradas de soslayo que nos prodigaban algunas señoras de los asientos contiguos me imaginé que no era el primer interlocutor que recibía tan alarmante información. Era un varón de complexión fuerte, que podría ser más bien menos que más de mi edad y de mi estatura. El brillo de su atuendo no era precisamente a causa de la limpieza. Eso sí con la disculpa de que me lo decía a mí parecía , por su tono de voz, que se lo estaba contando a todo el vagón. Lo de hacerme preguntas era pura retórica porque no me dejó meter baza.

Tengo mucha fe en la Real Sociedad. He apostado 100 a que hoy mete dos goles. Creo que no me va a fallar, estoy seguro. No importa que le metan algún gol, que es posible, pero van a ser dos. Yo apuesto mucho, sabes? Siempre se gana algo. Bueno con el Gatasaray he perdido ya 100 pero estoy seguro de que que con estos otros internacionales voy a suplirlos, sin contar con los de la Real. Mira, mira.

A todo esto se puso de pie. Ingenuo de mí, creía que se iba a bajar porque habíamos llegado a una estación. Se levantó el faldón de su chambergo, echó mano a su bolsillo derecho y me plantó delante de mis narices un fajo de apuestas. A primera vista pude contar al menos 12. De inmediato sacó 4 o 5 del izquierdo.Estos ya los he perdido, así que ahora voy a poner también en este montón el del Galatasaray. Pero ya verás el pastón que voy a sacar. 

¿Cómo es que llevas billete de metro? - Casualidad, ese día había olvidado mi barik en casa- Cuesta por lo menos 1,60, no? Yo tengo la tarjeta de pensionista y me cuesta 0,31 el metro y 0,55 el bus. Voy y vengo de Barakaldo a Bilbao varias veces al día porque hago unas actividades, así que vengo a salir a 40 € mensuales más o menos, es una burrada al año, fíjate que hay veces que le tengo que decir a la tutora que me dé para el metro que no me llega, pero no me corto.

Acabáramos. Ya estaba yo calculando que con esa edad, con tan pocos años trabajados y con semejante tiro había algo más que un trago de más, y la cita a la tutora me lo dejó claro. Le dejé echando cálculos sobre las papeletas de apuestas y me bajé en mi estación tras despedirme de él, aunque absorto en lo suyo ni me contestó. Muchos harían unas buenas risas a costa de la pedrada de este sujeto. Las caras que veía alrededor eran de ponerle a caldo de perejil por lo insensato y lo pesado que se había puesto, y no faltarán los que comenten en las tertulias esta anécdota como ejemplo de cómo se despilfarra el dinero público dándoselo a gente como ésta que se lo gasta en apuestas y tascas y vaya usted a saber en qué más... 

Sin embargo creo que él no necesita nada de esto. A mí se me ocurrieron bastantes preguntas de otra índole como, por ejemplo, por qué tuvo que trabajar de barrendero, si tuvo oportunidades de tener una formación, si vivió en una familia o en un hospicio, si ha estado bien atendido en caso de sufrir alguna enfermedad mental, qué tal le va con la tutora y por qué la  tiene, si no se da cuenta del peligro de la adición a las apuestas... Ante todo y por encima de lo absurdo de su comportamiento es un ser humano que merece tanto o más respeto que los demás porque está en una clara situación de desventaja. Me fui como quien se libra de un pesado, pero lo sigo recordando con pena, claro que un viaje de cuatro estaciones de metro no era el sitio más adecuado para poder prestarle la atención que estaba reclamando a voces.