martes, 10 de febrero de 2026

Lunes negro


Lunes 9 de febrero. Nada salió como estaba previsto. Comenzamos con mal pie y acabamos como el rosario de la aurora, cada cual por un lado distinto. Ya en el desayuno estuvimos escuchando que se estaban produciendo accidentes en la A8 y que el tráfico sufría grandes atascos. Pero nunca pensamos que eso que vamos escuchando sin querer, mientras estamos a lo nuestro, nos iba a afectar. Pues sí, vaya que nos afectó. Aburridos de esperar y de aguantar un viento impenitente y molesto, teniendo en cuenta que a esas horas aún no había aparecido el bus de Castro hacia Cruces y suponiendo que ese retraso tan notable iba a influir en la marcha de la salida, el personal en general optó por hacer otro recorrido y dejar éste para mejor ocasión. No sé cómo se me ocurrió, por decir algo, ya que no podemos hacer una vía minera vamos a hacer otra. Inmediatamente pusimos un whastap a la gente de Cruces para juntarnos en Retuerto y comenzar allí el recorrido de la Orconera.


Ya estábamos pasando el BEC cuando vemos un mensaje diciendo que los de Cruces han cogido el bus que hace el recorrido de los pueblos, pero, claro, no contaban con que ese no pasaba por Landeta y esperaban que nos podíamos juntar en Mioño. Hablamos con una de ellas y le explicamos que habíamos cambiado de plan y que hicieran lo que les pareciera bien. A todo esto ya habían pasado Trapaga. Así que seguimos a lo nuestro hasta llegar (¡oh cielos! no conté con ellos) a los odiosos túneles abandonados de la mano de las instituciones públicas y cada día más deteriorados. 


Ante ese panorama el personal no dudó en bajar a Kareaga y desde Ugarte volver a tomar la vía minera. Ya estábamos subiendo por un sendero de sobra conocido, cuando nos topamos con un paso vallado y que solo daba alternativa a tener que seguir por un tramo de suelo quebrado, resbaladizo y cubierto de zarzas con ramas de un árbol tumbado. En mi intento de pasar me quedé enzarzado y tuvieron que ayudarme a liberarme de tan desagradables plantas. 


Vista la dificultad, optamos por dar marcha atrás y bajar de nuevo a la plaza. Al socaire del frontón aprovechamos los bancos y una mesa de pimpón para hacer el avituallamiento habitual. La pregunta era qué íbamos a hacer luego. Entre tanto se estaba sondeando al personal sobre la posibilidad de hacer la comida que quedó pendiente de Navidades y, al parecer, se optó por la fecha del dos de marzo. Alguien me señaló a un vecino, que andaba paseando al perro, como que sabía otra salida. Me puse en contacto con él, me la indicó y allá que nos fuimos a descubrir una nueva salida del agujero.  Tal como nos anunció había una pequeña cuesta, pero que, con lo que había llovido estaría un tanto embarrada, en lo que acertó de pleno. Suave, suave llegamos a la vía justo a la entrada del segundo túnel. Una vez recuperados de la subidita, nos pusimos en marcha, sin dos compañeras que habían optado por volver a casa  directamente.

Ante la posibilidad de que se nos hiciera muy tarde para llegar hasta Gallarta, aprovechamos la última salida de la vía hacia Trapaga, por la carretera de subida a La Arboleda para bajar, en perfecta línea por aquello de evitar sustos en las curvas, y poder coger algún bus. Los vehículos se portaron bien ante las indicaciones de la cabeza del grupo, excepto un camión de obras que quiso pasarnos a toda pastilla y casi se come al coche que justo en ese momento bajaba. Es que los hay... Según íbamos llegando a las casas, un grupo optó por volver andando, ya que aún era pronto. Otros bajamos a la carretera y pudimos coger el bus de Muskiz en cinco minutos. El grupo de los que se suelen quedar a comer se quedó atrás. Supongo que comerían, no sé en dónde, pero a gusto, como tienen por costumbre. Lo dicho cada uno por su lado. Conclusión: en estas ocasiones llamar por teléfono, nada de mensajes que no nos enteramos. Espero no tener más días como éste. 


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